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3 de enero de 2012 • Volumen 4 - Edición 1

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EDICIÓN ESPECIAL: Obesidad e investigación del cáncer

Se revelan mecanismos que asocian la obesidad al riesgo de cáncer

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El sobrepeso y la obesidad están asociados a un riesgo mayor de contraer muchos tipos de cáncer, entre ellos, cáncer de mama posmenopáusico, cáncer de endometrio, cáncer colorrectal, cáncer de la vesícula biliar, de riñón, de páncreas y de tiroides. Éstos no son riesgos menores; de hecho, en el 2002, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, en base a datos europeos, calculó que la obesidad contribuye en la formación de más de un tercio de los casos de cáncer de endometrio y cáncer de esófago, y un cuarto de los casos de cáncer de riñón. (Véase la tabla de abajo).

El sobrepeso y la obesidad también aumentan el riesgo de morir de cáncer. En un estudio citado con frecuencia, que fue publicado en el 2003 en la revista New England Journal of Medicine, investigadores de la Sociedad Americana Contra el Cáncer asociaron el exceso de peso a 14% de todas las muertes por cáncer entre los hombres y a 20% entre las mujeres.

Tipos de cáncerPorcentaje que se estima es causado por la obesidad
Endometrio39
Esófago37
Riñón25
Colon11
Mama posmenopáusico9
Fuente: Weight Control and Physical Activity, Agencia Internacional de Investigación del Cáncer

La pregunta obvia es: ¿Por qué? ¿Qué procesos biológicos median entre el exceso de grasa corporal y el aumento del riesgo de cáncer? Los investigadores apenas están comenzando a entender las respuestas, sin embargo, casi todos los factores objeto de estudio están fuertemente vinculados al hecho de que el tejido adiposo (grasa almacenada) es de muy alta actividad metabólica. El tejido adiposo, el cual en el pasado era considerado tan solo un depósito pasivo de combustible, ahora se sabe que bombea una asombrosa cantidad de hormonas, factores de crecimiento y moléculas de señalización, todo lo cual puede incidir en la conducta de otras células en el organismo.

Exceso de hormonas, riesgo adicional

La mayoría, si no todas, las moléculas que se estudian como posibles mediadoras entre la obesidad y el cáncer no causan cáncer, sino que lo promueven. Es decir, no causan las mutaciones que hacen que una célula normal se convierta en célula cancerosa, sino que más bien alimentan el crecimiento y la proliferación de células malignas.

Una de las vías que se presume podrían conducir de la obesidad al cáncer y que mejor se entiende tiene que ver con el estrógeno, una hormona que alimenta una gran cantidad de casos de cáncer de mama y cáncer de endometrio. En las mujeres posmenopáusicas, los niveles de estrógeno que circulan en el torrente sanguíneo normalmente caen de manera drástica a medida que los ovarios dejan de producir esta hormona.

Pero el tejido adiposo también produce estrógeno, a través de una vía celular que contiene la enzima aromatasa, el blanco de varias terapias contra el cáncer de mama denominadas inhibidores de la aromatasa. En las mujeres obesas, "la grasa corporal se convierte en una máquina productora de estrógeno", explicó la doctora Leslie Berenstein, directora de la División de Etiología del Cáncer en el City of Hope Comprehensive Cancer Center, quien ha estudiado la relación entre el estrógeno y el riesgo de cáncer por muchos años, a través de la iniciativa California Teachers Study.

Este exceso de estrógeno producido por la grasa puede alimentar las células cancerosas que expresan el receptor de estrógeno. No obstante, por sí solo, el estrógeno no es responsable de todo el riesgo adicional relacionado con estos tipos de cáncer en las mujeres posmenopáusicas obesas. Otro factor que probablemente interviene en muchos tipos de cáncer, incluidos el cáncer de mama, el cáncer colorrectal y el cáncer de páncreas, es la insulina, la hormona que hace que las células del organismo tomen las glucosa (azúcar) del torrente sanguíneo.

Una mujer se controla el azúcar en la sangre.A menudo la obesidad va acompañada de la diabetes tipo II y la resistencia a la insulina, lo cual podría contribuir al riesgo de cáncer.

A menudo la obesidad va acompañada del síndrome metabólico y la diabetes tipo II. En este tipo de diabetes, las células del organismo dejan de responder a la insulina, lo cual crea una acumulación de glucosa en la sangre, que a su vez estimula el organismo para que produzca aún más insulina. Y en algunos tipos de cáncer, "la insulina actúa como mitógeno – hace que el cáncer crezca más rápidamente", dijo el doctor Michael Pollak, director de la División de Prevención del Cáncer de la Universidad McGill, en Montreal.

Es interesante notar que el medicamento contra la diabetes denominado metformina, el cual reduce los niveles de glucosa en la sangre, ha mostrado alguna actividad anticancerosa. Varios estudios han indicado que las personas con diabetes que tomaron metmorfina tenían un menor riesgo de contraer cáncer y morir por la enfermedad, en comparación con diabéticos que no tomaron metmorfina. En la actualidad, varios estudios clínicos, incluido uno sobre el cáncer de mama, están estudiando la posibilidad de añadir metmorfina al tratamiento estándar.

Como subraya el doctor Pollak, será importante continuar la investigación básica sobre la metmorfina dadas las muchas preguntas sin respuesta acerca de quién debería tomar este medicamento. "Yo considero que esta es un área extremadamente prometedora en la investigación del cáncer, sin embargo necesitamos hacer más investigación básica antes de que podamos diseñar los mejores estudios clínicos" para determinar quiénes serían los pacientes que más podrían beneficiarse de este medicamento, dijo.

Por ejemplo, existen otros medicamentos contra la diabetes que reducen los niveles de insulina, pero no tienen un efecto anticanceroso similar, lo cual hace pensar que es posible que la metmorfina intervenga más que solamente en la vía de la insulina. Además, algunos tumores en pacientes tienen mutaciones en la vía de señalización de la insulina que hacen que las células actúen como si siempre estuviera presente una cantidad adicional de insulina, aún cuando no sea así. En estos casos, reducir la insulina podría resultar inútil en lo que respecta el control del cáncer. "Por lo tanto, esos pacientes probablemente no deberían participar en estudios clínicos sobre la metmorfina", dijo el doctor Pollak.

Una investigación más profunda

Se están estudiando una amplia variedad de otras moléculas a fin de determinar si desempeñan algún papel en la relación entre la obesidad y el cáncer. Algunas de estas moléculas, como ciertas interleucinas, son parte de la respuesta inflamatoria natural del organismo, que a menudo se encuentra crónicamente sobrestimulada en las personas obesas. También están las moléculas de señalización denominadas adipocinas (citocinas producidas por el tejido adiposo), cuyos niveles pueden verse afectados por el aumento de peso.

Investigadores de la División de Epidemiología del Cáncer y Genética (DCEG) del NCI están utilizando varios paneles con multimarcadores para estudiar las vías moleculares que asocian la obesidad al riesgo de cáncer en los seres humanos. Ya se están utilizando dos paneles, uno que evalúa 15 estrógenos y metabolitos de estrógenos diferentes, y uno que evalúa 79 marcadores moleculares de la inflamación, a fin de analizar estos mecanismos.

Un tercer panel, más experimental, está analizando simultáneamente entre 400 y 600 moléculas pequeñas a fin de tener un perfil del metabolismo a la hora de tomar las muestras, dijo el doctor Steve Moore, investigador visitante de la Subdivisión de Epidemiología de la Nutrición de la DCEG. Con estos paneles "puede verse de qué manera los marcadores están relacionados con el riesgo de cáncer; puede verse la forma en que la obesidad está relacionada con el riesgo de cáncer y cómo la obesidad está relacionada con el riesgo de cáncer después de hacer los ajustes según los niveles de los marcadores", explicó el doctor Moore. "De manera pues que al triangular estas tres cosas, se pueden calcular los mecanismos moleculares a través de los cuales es muy probable que actúe la obesidad".

Otros investigadores están analizando variantes genéticas que también podrían incidir en la manera como interactúan la obesidad y el riesgo de cáncer. "Mucha gente ha observado biomarcadores como la insulina, pero ¿cuáles son las vías genéticas y moleculares (completas) sobre las cuales incide la obesidad? preguntó el doctor Li Li, director asociado de Investigación para la Prevención en el Centro Oncológico Integral Case, en la Case Western Reserve University. Su proyecto, que cuenta con parte de los fondos de la iniciativa Transdisciplinary Research on Energetics and Cancer (TREC), está analizando la forma en que las variantes genéticas que se encuentran de manera natural en la población determinan si la obesidad puede promover la formación de pólipos en el colon.

Toda esta investigación podría finalmente ayudar a identificar medidas dirigidas de prevención y tratamientos del cáncer para pacientes obesos y con sobrepeso, en base a una mejor comprensión de lo que ocurre a nivel molecular que promueve la evolución del cáncer. Por el momento, "yo diría que lo que sabemos ahora respalda la adopción de un estilo de vida más sano que promueva el control del peso", concluyó el doctor Moore.

Sharon Reynolds

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