Boletin
 
3 de enero de 2013 • Volumen 5 - Edición 1

Beneficios y perjuicios de los exámenes de detección del cáncer

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Doctor Otis Brawley
Doctor Otis Brawley

En Estados Unidos nos bombardean con información sobre los exámenes selectivos de detección del cáncer. Los comerciales radiales tratan de atraer a la gente a los centros médicos subrayando los beneficios de los exámenes de detección del cáncer de pulmón. Algunos grupos de defensa promueven los exámenes para la detección del cáncer de próstata o de mama. Y los medios enfatizan los beneficios de estas pruebas. Pero mucha gente no entiende la complejidad de estos procedimientos. Como tampoco saben que la mayoría de las organizaciones de expertos recomiendan a los pacientes que estén al tanto de los posibles riesgos y beneficios de un examen de detección.

Con estos exámenes se trata de determinar la presencia de un cáncer en personas asintomáticas solamente porque tienen la edad o el sexo de las personas propensas al riesgo de contraer esta enfermedad.

Si bien el uso adecuado de los exámenes de detección puede salvar vidas y estos exámenes han sido un elemento importante que ha contribuido en un 20% a la disminución de la mortalidad por cáncer en los últimos 20 años, los exámenes de detección son complicados.

En mi calidad de experto en esta área, me preocupa que mucha gente aborde estos temas de manera muy simplista. Los exámenes de detección del cáncer deben practicarse con cierta cautela. Al evaluar la ciencia que sustenta los exámenes de detección comunes, la mayoría de los paneles de expertos han recomendado que se informe al paciente sobre los riesgos y beneficios posibles asociados a un examen de detección, así como a las pruebas diagnósticas y los tratamientos relacionados con un resultado positivo.

Los pacientes deben entender que ningún examen de detección es 100 por ciento exacto. Es posible que algún examen no detecte algunos cánceres. Por ejemplo, 20 por ciento de los tumores de mama no son detectados por la mamografía de alta calidad, y por lo menos la mitad de los cánceres de próstata no son detectados por los exámenes de detección. Estos exámenes también pueden causar ansiedad. Y, en casos poco frecuentes, como consecuencia de estos exámenes, se hacen intervenciones diagnósticas y tratamientos que pueden hasta causar una muerte temprana.

En algunas situaciones, los exámenes de detección pueden detectar un cáncer en estadio temprano, pero a pesar de ello, se realizan tratamientos innecesarios que pueden causar una variedad de efectos secundarios asociados. Estos cánceres son sobrediagnosticados. Llenan todas las condiciones para considerárselos cáncer y bajo el microscopio tienen la apariencia de cáncer, pero si no se les toca, no evolucionarán y tampoco causarán la muerte del paciente. Algunos estudios indican que se sobrediagnostica un tercio de los cánceres de mama localizados y hasta 70 por ciento de los cánceres de próstata localizados que se detectan a través de exámenes. También se sobrediagnostica una serie de otros cánceres, especialmente los de tiroides y de pulmón.

Debido al sobrediagnóstico, una supervivencia más larga después del diagnóstico o cifras más grandes de pacientes que siguen vivos 5 años después del diagnóstico no son necesariamente prueba de los beneficios de los exámenes de detección. Esto se debe a que probablemente se ha sobrediagnosticado la enfermedad en algunos pacientes y en otros se la ha diagnosticado de manera temprana, pero eso no significa que hayan vivido por más tiempo. (Léase Cómo interpretar los números: lo que las estadísticas de los exámenes de detección del cáncer verdaderamente nos dicen).

Sin embargo, los exámenes de detección son una parte importante del trabajo que se realiza para reducir la cantidad de vidas que se pierden a causa del cáncer. Y, como lo resalta esta edición especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer, se está realizando una inmensa cantidad de investigación con el objetivo de mejorar la efectividad y la eficiencia de los exámenes de detección del cáncer.

Por ejemplo, muchos investigadores están diseñando los exámenes de detección de la próxima generación para una serie de cánceres. Se trata de una meticulosa investigación que requiere paciencia y perseverancia, pero el progreso alcanzado es alentador.

Otros investigadores están tratando de resolver uno de los problemas más persistentes y perniciosos en la atención al paciente con cáncer, y de nuestro sistema de atención médica en general: las desigualdades. Cualquier oncólogo ginecológico le dirá que la prueba de Pap y las pruebas del VPH pueden prevenir el cáncer de cuello uterino. Pero también le dirían que están tratando a demasiadas mujeres, en muchos casos, a mujeres afroamericanas o mujeres que no tienen seguro médico, con cáncer del cuello del útero en estadio tardío a quienes no se les practicaron adecuadamente los exámenes de detección o a quienes nunca se les hizo un examen. Un innovador programa, denominado PROSPR, pretende revertir esa tendencia mejorando todo el proceso de detección del cáncer, con particular atención a las poblaciones subatendidas.

Otro proyecto, denominado CISNET, está utilizando un sofisticado programa de modelos informáticos para determinar la mejor manera de extrapolar a la población general los resultados de los estudios de los exámenes de detección del cáncer, entre ellos, los estudios con distribución al azar amplios. Este trabajo incluye un análisis más profundo del Estudio Nacional de Exámenes de Pulmón, un estudio que se centró en personas altamente susceptibles al cáncer de pulmón debido a sus antecedentes de tabaquismo.

Este número especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer también incluye varias charlas con connotados expertos en exámenes de detección en torno a la interpretación de las estadísticas de los exámenes de detección del cáncer y la manera como nosotros pensamos y hablamos de estos procedimientos, especialmente en las conversaciones entre pacientes y médicos..

El alcance de la investigación en curso para mejorar la manera como detectamos el cáncer es extremadamente alentador. Aun cuando no siempre progresemos con la velocidad deseada, dada la experiencia y la dedicación de los investigadores que laboran en esta área, el futuro se perfila prometedor.

Doctor Otis W. Brawley
Director Médico y Científico Principal de Sociedad Americana Contra el Cáncer
Profesor de Hematología, Oncología Médica, Medicina y Epidemiología, Universidad de Emory