Boletin
 
4 de enero de 2011 • Volumen 3 - Edición 1

EDICIÓN ESPECIAL: Colaboración mundial

El arte de la diplomacia en la salud: encuentro entre la ciencia y la cultura

> Artículo en inglés

El doctor Jorge Gómez El doctor Jorge Gómez

En esta edición especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer, usted conocerá las diversas formas en que el NCI está apoyando los esfuerzos de colaboración internacional en las áreas de investigación, capacitación, comunicación y demás actividades relacionadas con una mejor comprensión del cáncer y el tratamiento de pacientes con esta enfermedad. Estas actividades incluyen asimismo las maneras de divulgar información a las personas que tienen un alto riesgo de padecer cáncer. Este tipo de colaboración es de gran trascendencia para el éxito de nuestra labor, debido a que la complejidad del cáncer nos obliga a hacer uso de todas las ideas disponibles que nos permitan enfrentar esta enfermedad de la forma más integral posible.

Esta es una de las razones por las cuales la cooperación a nivel internacional en la investigación clínica se ha convertido en algo de suma importancia para los Estados Unidos. No obstante, además de formar alianzas con organizaciones cuya prioridad principal es la información, los investigadores y las organizaciones deben dedicar tiempo a planificar otros aspectos de sus proyectos que pueden producir resultados sorprendentes, duraderos y de beneficio mutuo.

Los representantes de países desarrollados que se asocian con colegas de naciones menos desarrolladas, en donde la carga del cáncer es con frecuencia muy alta, sirven de embajadores en esos países. En esta función, debemos reconocer que a nuestros colaboradores en las naciones en desarrollo se  les puede dificultar el acceso a tecnologías, sistemas e información que nosotros damos por hecho.

Otro aspecto importante es el protocolo de nuestra colaboración. En otros países puede ser difícil garantizar el seguimiento de muchas de las políticas y salvaguardas que son norma en los NIH y en otras entidades federales estadounidenses para la protección de las personas que participan en las investigaciones clínicas, así como para mantener la integridad y la vigilancia de datos. Debemos animar y fomentar el uso de "mejores prácticas" en las investigaciones que se realizan fuera del país, al igual que lo hacemos dentro de los Estados Unidos.

Además, las interacciones con nuestros colaboradores extranjeros deben realizarse con el mayor respeto a las costumbres, cultura e idiosincrasia de cada país, tanto a nivel local, regional y nacional, y se deben seguir sus leyes y regulaciones. Todo proyecto ofrece la oportunidad de mejorar la infraestructura y capacidad de investigación de cada país, como es el ejemplo de los repositorios de muestras biológicas. Más aún, nuestras interacciones se deben basar en el respecto profesional mutuo, ya que nuestros colegas extranjeros son un componente integral de los equipos de trabajo. Esto debe ser evidente en las etapas de planeación, implementación, análisis de datos y publicación de artículos.

En resumen, estas colaboraciones deben contribuir a la ciencia, pero también deben fortalecer las relaciones entre los países, aumentar la capacidad de investigación de ambas naciones y servir de modelo a seguir.

¿Cuál es un ejemplo de este tipo de colaboración? A principios del mes de noviembre pasado, la Red de Investigación del Cáncer de los Estados Unidos y América Latina dio un excelente ejemplo de colaboración con el lanzamiento de un nuevo proyecto piloto sobre el cáncer de mama.

El estudio, que contará con personal de más de 20 hospitales e instituciones de investigación en Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, tiene el objetivo de caracterizar la distribución de perfiles moleculares en mujeres latinoamericanas que tienen cáncer de mama en estadios II o III. Estos investigadores determinarán la correlación entre los perfiles moleculares de los tumores de estas mujeres y su respuesta a la terapia neoadyuvante.

Ya sabemos que el cáncer de mama tiene muchos subtipos con características genéticas y clínicas diferentes. También se conoce que el cáncer de mama es menos frecuente en las mujeres latinoamericanas que en las de países desarrollados. Lo que aprendamos sobre la genética, los perfiles moleculares y las respuestas clínicas de las mujeres en este estudio nos ayudará a comprender mejor la forma de categorizar el cáncer de mama, así como a determinar los tratamientos más eficaces para los diferentes subtipos de esta enfermedad.

El arte de la diplomacia en materia de salud se observa claramente en los detalles que dieron luz a este proyecto. El diseño, el protocolo clínico, los consentimientos informados y los formularios de reporte de casos de estudio se crearon en colaboración con los socios internacionales, a través de comités que reunieron expertos en las disciplinas de salud pública, asuntos internacionales, administración, jurisprudencia y economía. Los colaboradores participaron en talleres y seminarios en línea y contribuyeron a la creación de procedimientos estándar de recolección de muestras biológicas, patología, evaluación de biomarcadores y análisis de la respuesta de los pacientes a la terapia.

Aunque algunos países cuentan ya con biobancos y sistemas de informática, los cinco países participantes establecerán estas infraestructuras en sus propios países siguiendo las prácticas recomendadas para el almacenamiento de muestras recolectadas, así como para la planificación y el uso de sistemas de bioinformática.

En esencia, estamos mejorando la infraestructura de investigación de estos países, de tal manera que puedan realizar estudios clínicos en el futuro en los cuales incorporen las tecnologías genómicas y aplicadas más avanzadas que se están convirtiendo en práctica estándar en los Estados Unidos y otros países desarrollados.

Mejorar la infraestructura es solo un elemento de la buena diplomacia en los esfuerzos de colaboración internacional. (Vea otros ejemplos en el recuadro). La meta es tratar a nuestros colaboradores como socios al mismo nivel y ofrecer recursos para mejorar el desarrollo de las áreas en las que no están tan avanzados, como la capacitación o las tecnologías aplicadas. 

A medida que sigamos forjando estas colaboraciones, se debe continuar haciendo énfasis en la ciencia y en los beneficios potenciales para los pacientes con cáncer y los médicos que los atienden. Esta es la distinción entre el elitismo y el liderazgo; esto es lo que constituye una verdadera colaboración.

Dr. Jorge Gómez
Director, Director de la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina

Cómo fortalecer las colaboraciones de investigación
  • Evaluar las capacidades de los socios aprendiendo su cultura, su sistema de atención médica y las redes de investigación locales.
  • Fomentar las relaciones personales con los colaboradores para reforzar el compromiso institucional.
  • Comunicarse en forma culturalmente apropiada. El idioma es solo una barrera técnica, la barrera real es cómo comunicarse en forma que se respete la cultura y las costumbres del otro país.
  • Aprovechar cualquier oportunidad para la capacitación, el intercambio de información y la educación en cada país.
  • Dejar como legado una estructura que continúe el servicio a las instituciones, los investigadores y los pacientes.
  • Crear oportunidades que permitan el intercambio de científicos investigadores a través de visitas cortas y a todo nivel.
  • Crear planes para el manejo y análisis de datos en colaboración con investigadores extranjeros.
  • Acordar de antemano las políticas sobre la publicación de datos, autoría de materiales y presentación de los mismos en conferencias nacionales e internacionales. Esto ayudará a crear condiciones de igualdad que servirán de base para la confianza y el respeto mutuos.
  • Incluir en los presupuestos de planeación, dinero para viajes así como para otras formas de colaboración.
  • Garantizar que se sigan las respectivas leyes y regulaciones del país. Deben seguirse las normas y regulaciones de la Oficina para la Protección de Personas en Investigaciones Clínicas, al igual que las políticas y regulaciones del Comité de Ética de Investigación Cínica local.