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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 5 de enero de 2010

Perfiles de la investigación del cáncer: La doctora Marcia R. Cruz-Correa

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Dr. Marcia R. Cruz-Correa

Directora del Programa de Oncología Gastrointestinal del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Puerto Rico

Al caminar por los pasillos del nuevo centro oncológico integral en la sede de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en San Juan, uno debe mantener los ojos abiertos. La mujer que pasa caminando vigorosamente podría ser la doctora Marcia Roxana Cruz-Correa, y no debe uno perderse la oportunidad de conocerla. 

"Ella sabe hacia dónde va y, antes que usted se dé cuenta,  ya estará sacudiendo la cabeza con una sonrisa y querrá seguirla", dijo el doctor Francis Giardiello, gastroenterólogo e investigador clínico de la Escuela de Medicina de Johns Hopkins y mentor clínico de la doctora Cruz-Correa. "Marcia definitivamente dirige 3 ó 4 orquestas a la vez", agregó el doctor.  

Además de investigadora clínica y académica, ella es científica médica comprometida con atender a pacientes en la clínica. Cuando era niña, dijo la doctora, "mi mamá me decía que yo andaba por la casa buscando cosas para arreglar. Me gusta cuidar a enfermos y a la gente, y la endoscopia es una forma de 'arreglar cosas'. Es muy satisfactorio para mí". 

  

La doctora Marcia Cruz-Correa explica la promesa de la epigenética para que se entiendan mejor las mutaciones genéticas que predisponen a las personas al cáncer con el fin de dar los pasos para modificar el riesgo de este mal. (Material gráfico por Jeanne Kelly® 2004)

El programa preparatorio para medicina de la UPR la preparó muy bien y fue allí donde también prosiguió su carrera de medicina. Para poder pagar su educación, la doctora Cruz-Correa se unió a la Reserva del Ejército de los EE. UU., una más de las orquestas. 

"Me casé con mi novio de la secundaria cuando tenía 23 años, lo cual parecía bastante natural, a menos que una estuviera en el primer año de la escuela de medicina", dijo la doctora. "Dos años después quedé embarazada, así que, antes de poner el título de doctora delante de mi nombre, ya era mamá". Estefanía Jordan nació en 1993.

"Pero yo siempre supe que quería ser investigadora clínica, lo cual sin duda significaba irme de la isla.  Hice mi residencia de medicina interna en Puerto Rico, y como Estefanía ya no era una bebé, decidí salir de la isla". Después de haber hecho quince solicitudes de becas, con hija y esposo a bordo, ella se convirtió en becaria de primer año de gastroenterología en Johns Hopkins y estudiante de doctorado de la Escuela Bloomberg de Salud Pública en la Universidad Johns Hopkins.       

Los años en Baltimore

La pérdida del sello genético y el riesgo del cáncer

La mayoría de los genes suceden en pares, uno heredado de la madre y otro del padre.  En la mayoría de los casos, las dos copias, o alelos, del gen son expresados o están "activados". Pero, para algunos genes, se expresa sólo uno de los dos alelos. El otro es silenciado o está "desactivado" por un proceso conocido como "sello". Cuando un gen que normalmente está desactivado pierde su sello y se expresa por parte de ambos alelos, puede ocurrir la enfermedad. 

En seres humanos, el gen FCI-2 está normalmente sellado, con sólo el alelo paterno expresado. El laboratorio del doctor Feinberg de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins descubrió que el alelo FCI-2 materno, normalmente silenciado, puede sufrir la perdida del sello. FCI-2 es un gen que promueve el crecimiento y hay cada vez mayor evidencia de que las personas que tienen pérdida del sello en el FCI-2 pueden tener un mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer, incluso el cáncer colorrectal.

El doctor Giardiello se convirtió en su mentor clínico y la recomendó al doctor Andrew P. Feinberg, actualmente profesor de medicina molecular en King Fahd y pionero en el estudio de la metilación y otros aspectos de la epigenética del cáncer. Su laboratorio  descubrió la pérdida del sello del gen factor de crecimiento similar a la insulina tipo 2 (FCI-2) del tumor de Wilms y había estado trabajando en extender su relación con el cáncer colorrectal, lo cual podría tener mayores implicaciones clínicas. (Vea el recuadro que contiene una explicación más detallada).    

"La gente está familiarizada con el gen FCI-1 por su papel en la diabetes, pero el gen FCI-2 ha pasado desapercibido", explicó la doctora Cruz-Correa. La sobreexpresión de este gen puede ayudar a que los tumores crezcan, y el grupo del doctor Feinberg había encontrado el gen no sólo en tumores, sino también en el tejido normal de pacientes que presentaban cáncer colorrectal.  La sobreexpresión del gen FCI-2 es poco común en la población general y podría llevar en el futuro a la forma de identificar a aquellas personas con un riesgo mayor de padecer la enfermedad.

La doctora Cruz-Correa trabajó con el equipo del doctor Feinberg en el diseño de un estudio clínico para saber cómo puede suceder la pérdida del sello del FCI-2.  Ella convenció a los médicos de la práctica privada afiliados a Johns Hopkins para que se unieran a su red y así proporcionaran un flujo ya listo de pacientes dispuestos a hacerse la colonoscopia. Pero ella también tuvo que convencer a los pacientes a que se unieran al estudio ya que históricamente menos de 4% de los pacientes con cáncer se hacen colonoscopias. 

"Prácticamente ninguno de estos pacientes se negó a participar", recordó el doctor Giardiello. "Creo que ella reclutó a unos 390 de los 400 pacientes a los que contactó. Ella es única, una persona especial", explicó el doctor. "Si ella necesita que uno ayude, con la sinceridad que ella tiene y su atractivo personal, hace casi irresistible el que uno quiera participar. Esa es su cualidad especial".     

Como el doctor Feinberg lo dice: "El conservar el sentido de asombro y alegría en el descubrimiento es una de las claves para tener éxito en las ciencias o en la medicina. Es muy raro encontrar gente como Marcia, ella tiene esa cualidad y la lleva al laboratorio, al campo de la salud pública y también a la experiencia personal con sus pacientes en la clínica. Eso la convierte en un ejemplo extraordinario para nosotros que nos proponemos poner en práctica la investigación aplicada".

Después de terminar su beca, la doctora Cruz-Correa ha mantenido su relación con Johns Hopkins como profesora adjunta invitada de medicina y ha sido la autora principal de diversos estudios procedentes del laboratorio del doctor Feinberg.

Navegar el panorama de oportunidades

Al igual que los investigadores de mayor éxito, la doctora Cruz-Correa ha aprendido a navegar por el panorama de programas y oportunidades de los Institutos Nacionales de la Salud, NIH. Ella recibió los premios K07 y K22 del NCI y con la subvención R03, ella ayudó a establecer el primer Registro de Cáncer Colorrectal Familiar en Puerto Rico. (A medida que los pacientes diagnosticados con cáncer colorrectal se unen a este grupo, los investigadores recaban información importante sobre sus historiales médicos, sobre la dieta y otros factores relacionados del estilo de vida que puedan haber contribuido al cáncer).                  

El hospital de la UPR donde ella trabaja incansablemente no existiría sin la ayuda del NCI y el Centro para Reducir las Desigualdades en Salud por el Cáncer. El programa U-54 Minority Institution/Cancer Center Partnership program (MI/CCP) ayudó a la Escuela de Medicina de la UPR a crear un centro oncológico integral mediante el establecimiento de una relación de trabajo con el Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas en Houston, donde la doctora Cruz-Correa sigue ejerciendo como profesora adjunta de cirugía oncológica. 

"Cuando recibimos la subvención de planificación en 2002", comentó ella, "comenzamos sin tener un edificio y con pocos investigadores; ahora tenemos una hermosa instalación con laboratorios sofisticados y más de 60.000 pies cuadrados de espacio para investigación. Todavía estamos reclutando, pero nuestra facultad ya cuenta con 14 ó 15 expertos, y cada uno de nosotros ya tenemos nuestro propio equipo de personal. De modo que este proyecto está creciendo y demuestra lo que se puede lograr con apoyo federal". 

Ella cree que la investigación biomédica no es para los tímidos.  "A veces lo más difícil es conseguir que la gente crea en sí misma. Después uno necesita saber qué oportunidades hay. Yo estoy muy agradecida con el NCI. A lo largo de los años he trabajado con mucha gente de NIH y ellos están siempre dispuestos a dar buenos consejos, a avivar la esperanza, y muy a menudo inspiran a la gente. Yo soy la mayor admiradora".

"Compartir con los demás"

La doctora Cruz-Correa piensa que más mujeres de los grupos minoritarios pueden y deben unirse al escalafón de los investigadores oncológicos. Existen desigualdades, admite la doctora, pero ella cree que "éste es un campo para cualquier persona que tiene el deseo, la energía y la pasión. "La ayuda que he recibido quiero compartirla con otros y considero un privilegio poder servir de mentora. Por supuesto que todos trabajamos arduamente. Pero, quien esté dispuesto a hacer eso y desee consejos, yo estoy encantada de ayudarle. Lo que importa no son tus antecedentes, es tu actitud". Aunque ella presta sólo dos semanas de servicio activo cada verano, su propia actitud, energía y pasión la han llevado a obtener el rango de teniente coronel en la Reserva del Ejército de los EE. UU. 

Ciertamente, su proyecto más apreciado como mentora es Estefanía, quien ha estado asistiendo a conferencias y reuniones con ella recientemente. A la edad de 16 años, Estefanía dice que quiere ser médica, como su mamá. "Yo quería que ella supiera que su mamá era algo más que la persona que ella veía en casa. Que a menudo, cuando estoy fuera de casa, es porque estoy en la clínica ayudando a otra gente", dijo la doctora Cruz-Correa. "Ella ve a su mamá como a una oradora y como un elemento activo de este mundo de investigación del cáncer". 

--Addison Greenwood