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25 de enero de 2011 • Volumen 3 - Edición 2

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El tratamiento para el carcinoma ductal in situ varía considerablemente

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El tratamiento para el carcinoma ductal in situ (CDIS), una afección no invasiva que puede evolucionar a cáncer de mama invasivo, es abordado de manera considerablemente distinta entre los cirujanos, lo que puede afectar la probabilidad de recidiva, informó un equipo de investigadores en la edición en línea del 3 de enero del Journal of the National Cancer Institute.

Los investigadores, encabezados por el doctor Andrew Dick, de la organización sin fines de lucro RAND Corporation, estudiaron los expedientes médicos de 994 mujeres con CDIS que recibieron tratamiento en el condado de Monroe, Nueva York, o en el Sistema de Salud Henry Ford Health de Detroit. Los investigadores recopilaron información sobre las características de la enfermedad, como tamaño del tumor y anchura de los bordes quirúrgicos (la cercanía de las células cancerosas al borde del tejido diseccionado); tratamientos, como cirugía, radioterapia y uso de tamoxifeno; y resultados, principalmente recidiva en la misma mama.

Casi todas las mujeres tuvieron cirugía para preservar la mama (BCS) como primer procedimiento, pero más de la mitad requirió al menos otra cirugía del mismo tipo o una mastectomía, para extraer las células cancerosas residuales. Solo el 60 por ciento de las mujeres que tuvieron la BCS como su cirugía definitiva recibieron radioterapia, pese a las evidencias de los estudios clínicos que muestran que la radioterapia adyuvante reduce la recidiva.

Los autores encontraron que las tasas de recidiva eran menores en las mujeres que tuvieron una mastectomía y más altas en las que tuvieron BCS sin radioterapia; en un lugar intermedio se ubicaron aquellas que tuvieron BCS seguida de radioterapia. Las mujeres que tuvieron bordes quirúrgicos positivos o cercanos después de su última cirugía, también tuvieron una probabilidad mayor de recidiva que las que presentaron bordes quirúrgicos libres de células cancerosas.

Los autores del estudio también observaron que los tratamientos y la anchura de los bordes quirúrgicos eran muy distintos entre los cirujanos, lo que llevó a grandes variaciones en el riesgo de recidiva. Estimaron que si los cirujanos aumentan las tasas del uso de radioterapia y disminuyen las tasas de bordes quirúrgicos positivos o cercanos se podrían reducir las tasas de recidiva de 5 y 10 años en un 15 a 30 por ciento.

El estudio no pudo determinar si estos resultados se vieron influenciados por las posibles preferencias de las mujeres de seleccionar cirujanos que tienen reputación de recomendar tratamientos menos invasivos, por las diferencias de opinión entre los cirujanos o por la falta de comunicación sobre los riesgos y beneficios de cada procedimiento. No obstante, “debido a la importancia que tiene seleccionar el tratamiento y la condición de los bordes en la predicción de los resultados, estas diferencias no justificadas por los cirujanos podrían tener implicaciones profundas en los resultados de salud”, concluyeron los autores.

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