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31 de enero de 2012 • Volumen 4 - Edición 2

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Se asocia la quimioterapia a cambios microscópicos en el cerebro

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Los resultados de un nuevo estudio se suman a un creciente conjunto importante de datos que indican que cambios físicos sutiles en el cerebro pueden ser causantes de una constelación de síntomas denominada "quimio-cerebro". Se trata de cambios cognitivos asociados al cáncer o al tratamiento de la enfermedad, que la mayor parte de las veces toman la forma de dificultades de concentración, memoria y planificación, y problemas para realizar más de una tarea al mismo tiempo.

Mediante una técnica avanzada de imaginología, investigadores europeos encontraron pruebas de que los cambios en las funciones cognitivas de mujeres con cáncer de mama que habían recibido quimioterapia, estaban asociados a alteraciones físicas en las fibras que conectan las neuronas en el cerebro. El estudio se publicó en Internet el 19 de diciembre en el Journal of Clinical Oncology.

Los investigadores usaron un tipo de imagen por resonancia magnética (IRM) llamada resonancia magnética con tensor de difusión (DTI) para detectar cambios en la materia blanca del cerebro, la cual regula la comunicación entre las diferentes áreas cerebrales. Estudios previos han demostrado que los daños a la materia blanca pueden conducir a alteraciones en el rendimiento cognitivo.

En el estudio participaron tres grupos de mujeres premenopáusicas, cuya mediana de edad era de 43 años. Las participantes eran 34 mujeres con cáncer de mama en estadio inicial que iban a recibir quimioterapia, 16 mujeres con cáncer de mama en estado inicial que no tenían previsto recibir quimioterapia, y 19 mujeres sanas, sin cáncer, para el grupo de control.

Antes de recibir quimioterapia, y nuevamente a los 3 a 5 meses después de finalizar el tratamiento, las pacientes tratadas con quimioterapia se sometieron a un estudio de resonancia magnética con tensor de difusión de todo el cerebro, y una serie de pruebas neuropsicológicas y cognitivas para medir, entre otras, la capacidad de concentración, memoria y planificación. Las pacientes que no fueron expuestas a la quimioterapia y las pacientes sanas del grupo de control, se sometieron a la misma evaluación a intervalos correlacionados. En las pruebas previas al tratamiento, los tres grupos mostraron no tener diferencias de rendimiento.

No obstante, en las pruebas de seguimiento, las mujeres del grupo que recibió quimioterapia tuvieron un rendimiento peor en las pruebas neuropsicológicas e informaron tener más problemas cognitivos que las mujeres de los dos grupos de control. Este rendimiento más deficiente se correlacionó con los resultados de las pruebas de imaginología DTI, que indicaron la presencia de alteraciones microscópicas en la materia blanca de los cerebros de las mujeres que recibieron quimioterapia.

"Estos resultados parecen indicar que los cambios a nivel microestructural (materia blanca) en las pacientes expuestas a quimioterapia puede ser la raíz de su disfunción cognitiva", escribió uno de los autores del estudio, que fue dirigido por el doctor Stefan Sunaert del Hospital Universitario en Leuven, Bélgica.

"No se le debe restar importancia al motivo de consulta de las pacientes sobre dificultades cognitivas persistentes después de un tratamiento para el cáncer" escribió la doctora Patricia Ganz de la Universidad de California, en Los Angeles, en un editorial adjunto. Pero "el temor de sufrir dificultades cognitivas no debería impedir el uso de la quimioterapia y sus posibles beneficios", advirtió la doctora.

La doctora Ganz agregó: "Ya no podemos negar la existencia de este efecto a largo plazo del tratamiento para el cáncer; debemos trabajar para adaptar los tratamientos futuros según las necesidades existentes y minimizar los resultados adversos".

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