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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 2 de febrero de 2010

Vacuna destruye células residuales de leucemia en pacientes tratados con imatinib

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En un estudio clínico en fase inicial que probó una vacuna terapéutica en pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC) que tomaban el fármaco imatinib (Gleevec), no se pudieron detectar células cancerosas en 7 de los 19 participantes por un tiempo promedio de 22 meses. Los resultados del estudio fueron publicados en el número del 1º de enero de la revista Clinical Cancer Research.

Aunque el imatinib ha mejorado en gran manera la supervivencia de pacientes con LMC, en la mayoría de los casos no erradica completamente las células cancerosas del cuerpo. Las células residuales del cáncer pueden eventualmente causar una recidiva.

La vacuna experimental fue construida de una línea celular de LMC manipulada para expresar una proteína llamada factor estimulador de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF), la cual ayuda a atraer células inmunitarias al sitio de la vacunación. Estas células inmunitarias luego encuentran proteínas (llamadas antígenos) situadas en la superficie de las células manipuladas de LMC. Los investigadores, dirigidos por el doctor B. Douglas Smith del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de Johns Hopkins, esperaban que, después de encontrar los antígenos, las células inmunitarias podrían ser capaces de localizar y destruir las células de la leucemia mieloide crónica en otras partes del cuerpo.

Diecinueve pacientes con LMC en fase crónica participaron en el estudio; todos ellos habían estado tomando imatinib (por un promedio de 37 meses), pero todavía tenían células tumorales cuantificables en el cuerpo. Los pacientes siguieron tomando imatinib durante el estudio y todos ellos se vacunaron cuatro veces con intervalos de 3 semanas. Los efectos secundarios fueron en su mayoría leves, aunque tres pacientes tuvieron reacciones dolorosas en el sitio de las inyecciones.

Después de un promedio de 33 meses de seguimiento, 74% de los pacientes tuvieron una respuesta molecular mayor (una importante reducción en el número de células de LMC en el torrente sanguíneo), y 37% tuvieron una respuesta molecular completa (células de LMC no detectables). Las células de LMC siguieron sin poderse detectar en varios pacientes al tiempo de la publicación (de 20 a 44 meses después de la vacunación).

Los investigadores están planeando un estudio de seguimiento para determinar si los beneficios de la inmunoterapia persisten después de que los pacientes hayan dejado de tomar imatinib.