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28 de febrero de 2012 • Volumen 4 - Edición 3

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Más allá del juego: La iniciativa del Super Bowl ayuda a los científicos a estudiar tejidos "normales" de mama

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Una mujer donando tejido mamario. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)Una doctora extirpa tejido de una donante de tejido mamario. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)

Connie Rufenbarger siempre creyó que las mujeres sanas donarían tejido mamario para ser usado en investigaciones, siempre y cuando tuvieran la certeza de que las muestras ayudarían a encontrar una cura para el cáncer. Ahora, ella tiene la prueba: más de 1 800 mujeres han donado tejido mamario al Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen for the Cure en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana.

Rufenbarger, una promotora de la investigación del cáncer de mama, tuvo un papel decisivo en la creación del banco. Las donantes no tienen signos de cáncer ni enfermedades mamarias al proporcionar las muestras, lo cual distingue al repositorio como un recurso sin precedentes para aprender sobre la mama "normal" y los cambios que atraviesa durante la vida de las mujeres.

Durante el último fin de semana de enero, el número de muestras en el banco aumentó de manera extraordinaria. Setecientas mujeres se inscribieron para donar tejido como parte de las celebraciones de la final del fútbol americano Super Bowl (Súper Tazón) que tuvo lugar a principios de febrero en Indianápolis. En un evento anunciado como Indy's Super Cure, aproximadamente 600 voluntarios recogieron tejido, sangre y antecedentes médicos detallados de las donantes.

"El Super Bowl es una oportunidad increíble", manifestó Rufenbarger, quien sobrevivió dos veces al cáncer de mama. Cuando el comité organizador del Super Bowl inicialmente le propuso la idea al Banco de Tejidos de la Fundación Komen para la campaña de donación de tejidos, Rufenbarger vislumbró un evento de un día de duración y 100 donantes. Pero para estar acorde con el espíritu del Super Bowl, elaboró un plan más ambicioso.

La necesidad de contar con tejido normal

Los expertos en el campo del cáncer de mama han indicado la necesidad de contar con tejido mamario normal por más de una década. En 1997, el NCI reunió a un panel de expertos para identificar las barreras al progreso en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. La primera barrera identificada por el panel fue la "limitada comprensión de la biología y genética evolutivas de la glándula mamaria normal".

En su informe, el panel expresó que sería fundamental para el avance en este campo lograr un mayor entendimiento del tejido normal a través de su evolución desde la infancia a la edad adulta. Ahora que el Banco de Tejidos de la Fundación Komen tendrá más de 2 000 donantes, el personal que trabaja ahí desea que los investigadores sepan que estos tejidos están disponibles. (Los investigadores pueden enviar sus propuestas con el fin de obtener muestras para estudio).

El estudio de tejidos mamarios normales podría revelar los cambios iniciales que preceden al cáncer de mama y podrían servir para predecir el riesgo futuro de la enfermedad. El tejido normal puede ser particularmente útil para que los investigadores estudien la prevención del cáncer, de acuerdo con la doctora Worta McCaskill-Stevens de la División de Prevención del Cáncer del NCI.

Los investigadores que estudian la prevención se han basado en gran parte en el tejido mamario extraído de pacientes que se sometieron a biopsias por razones clínicas o a procedimientos de reducción de mamas. Si bien estos tejidos aparentan ser benignos, es posible que no sean verdaderamente normales; el tejido de control óptimo debería provenir de mujeres sin cáncer de mama ni otro tipo de lesiones en las mamas, puntualizó la doctora McCaskill-Stevens.

"La pregunta fundamental es: ¿Cómo se vuelve maligno el tejido normal?", agregó la doctora.

La creación del banco

(de izquierda a derecha) Dra. Anna Maria Storniolo, Connie Rufenbarger, Dra. Susan Clare. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)Las creadoras del banco: (de izquierda a derecha) Dra. Anna Maria Storniolo, Connie Rufenbarger, Dra. Susan Clare. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)

Cuando en el año 2004 se presentó la idea del banco de tejido normal en un congreso científico en Indianápolis, algunas personas dudaron de que pudiera hacerse realidad. Las mujeres sanas, argumentaron, nunca se someterían voluntariamente a un procedimiento invasivo que no les ofreciera un beneficio claro, que podría conllevar algo de riesgo y que además les provocaría dolor. Señalaron también que los organismos reguladores que aprueban los estudios de investigación tendrían que analizar los planes, y que obtener la aprobación podría llegar a ser difícil.

Rufenbarger, quien estuvo en el congreso, nunca dudó de que las mujeres fueran a participar en esta iniciativa. Junto con la doctora Anna Maria Storniolo, profesora de medicina clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, trabajaron en estrecha colaboración con los expertos en ética para elaborar protocolos que permitieran a las mujeres tomar decisiones fundamentadas acerca de la donación de muestras (inicialmente de sangre y posteriormente de sangre y tejido mamario) para investigaciones futuras no especificadas.

Después de que la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana analizara en detalle y aprobara los protocolos, las mujeres empezaron primero a donar sangre en los eventos de Komen Race for the Cure en Indiana y Dallas y, luego, comenzaron a donar muestras de tejido mamario y sangre durante las campañas de donación de tejidos.

Se presentó el caso de algunas mujeres que se ofrecieron a donar otra vez, justo apenas acababan de terminar la extirpación de tejido de su primera donación, señaló la doctora Storniolo, quien codirige el banco de tejidos. "Estas son mujeres que tenían compresas de hielo en los senos y moretones que recién empezaban a aparecer", agregó.

"Los críticos ponían en duda que las mujeres acudirían en masa a donar tejido, pero al menos en Indiana, sí lo hicieron", comentó la doctora Susan Clare, codirectora y profesora asistente de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana. La doctora indicó que el banco fue posible gracias a promotoras como Rufenbarger.

"Connie no abandonó esta idea en ningún momento", expresó la doctora Clare. "Los promotores de temas relacionados con el cáncer de mama quieren erradicar la enfermedad; y quieren que los investigadores usen este banco y encuentren maneras de estudiar el tejido normal".

Confirmación de "normalidad"

Algunas personas han argumentado que es posible que el Banco de Tejidos de la Fundación Komen en realidad no tenga tejido normal. Estos críticos han indicado que la mayoría de las donantes serían parientes de mujeres que han recibido un diagnóstico de cáncer de mama, y que estas donantes pueden tener un mayor riesgo de padecer la enfermedad.

Un estudio reciente proporcionó evidencia de lo contrario. La doctora Amy Degnim de la Clínica Mayo y sus colegas compararon tres fuentes de tejido mamario que podría haberse considerado normal: muestras del Banco de Tejidos de la Fundación Komen, muestras de mujeres con enfermedad mamaria benigna y muestras de mujeres que se habían sometido a procedimientos de reducción de mamas.

El estudio mostró que la vasta mayoría de las secciones de tejido analizadas del Banco de Tejidos Komen, eran normales desde el punto de vista biológico. Sin embargo, no se podía afirmar lo mismo de las secciones provenientes de procedimientos de reducción de mamas o de enfermedades mamarias benignas. Esto implica que el tejido de los procedimientos de reducción de mamas "probablemente no sea una buena fuente de tejido normal para los estudios de investigación", manifestó la doctora Degnim.

"Argumentaría que las muestras en el banco de tejidos son las 'verdaderamente' normales y que están entre los tejidos mamarios disponibles de mayor calidad", dijo la doctora Clare. El personal usa procedimientos convencionales para obtener el tejido, y las muestras se congelan antes de transcurridos cinco minutos después de la extracción.

Si bien la mayoría de las donantes del Banco de Tejidos de la Fundación Komen son mujeres caucásicas, el banco ha estado tratando de lograr la participación de poblaciones minoritarias para incrementar la diversidad y hacer que este recurso sea más útil para los investigadores. Por ejemplo, la doctora McCaskill-Stevens señaló que miembros del Programa de Oncología Clínica Comunitaria Basado en las Minorías del condado Cook en Illinois, van a participar en el futuro.

El banco es excepcional también por otra razón: cuatro de las donantes han padecido cáncer de mama, incluida una de las primeras donantes, Traci Runge. "Las cuatro mujeres fueron lo suficientemente listas y precavidas para comunicarse con nosotros antes de iniciar los tratamientos", dijo la doctora Clare. "Nos preguntaron si queríamos muestras del cáncer que tenían. Estas son muestras increíblemente valiosas".

El perfil de los tejidos normales

Formularios de consentimiento. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)Las donantes tienen que firmar formularios de consentimiento para autorizar que sus muestras sean usadas para investigaciones futuras no especificadas. (Imagen cortesía del Banco de Tejidos de la Fundación Susan G. Komen en el Centro Oncológico Simon de la Universidad de Indiana)

Debido a los cambios que atraviesa la mama durante la adolescencia, los ciclos menstruales, la lactancia y la menopausia, es posible que sea el órgano más dinámico del cuerpo humano. No obstante, la definición física o perfil molecular de una mama normal en cada una de estas etapas es todavía desconocida en su mayor parte.

"Expresado en forma poética, la normalidad no es un punto claramente delimitado, sino una nube, algo más difuso", dijo el doctor Mark Sherman de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer (DCEG) del NCI, cuyo equipo ha estudiado muestras provenientes del Banco de Tejidos de la Fundación Komen. El doctor señaló que cuando se realiza una prueba de colesterol a una persona significa que se compararán los resultados con un rango de números. "Esto no se puede hacer en relación al cáncer de mama, porque no existen valores normativos para las características moleculares de la mama normal", expresó el doctor Sherman.

Con el uso de muestras del Banco de Tejidos de la Fundación Komen y otras fuentes, su grupo está tratando de identificar las características físicas de las mamas que puedan mejorar los modelos de riesgo del cáncer de mama.

Algunos factores de riesgo de padecer cáncer de mama son edad, raza, cáncer de mama previo o carcinoma de mama in situ, cantidad de parientes de primer grado con la enfermedad, edad de comienzo de la menstruación, si la mujer ha tenido hijos y a qué edad, y si tiene antecedentes de biopsias de mama.

"Estos factores de riesgo se han identificado, pero realmente no sabemos cómo es que los factores de riesgo pueden causar cambios en la mama", dijo la doctora Jonine Figueroa, también de la DCEG. La doctora está investigando si las características físicas de la mama, como la cantidad y tamaño de los lobulilos, están asociadas a alguno de los factores de riesgo de cáncer de mama conocidos.

El doctor Sherman advierte que aún estamos en las etapas iniciales. "El valor de definir la morfología y las características moleculares de la mama normal todavía no está claro", dijo el doctor. De todos modos, es optimista de que un mejor entendimiento de cómo los factores de riesgo del cáncer de mama están relacionados con la apariencia molecular y las características de la mama podría revelar indicios sobre la enfermedad, así como posibles marcadores de riesgo.

"Nos denominamos mamíferos porque amamantamos a nuestra crías", dijo el doctor Sherman. "La información sobre la mama normal y cómo cambia debería ser parte de nuestro conocimiento básico del cuerpo humano. Esto es fundamental".

Nuevas alianzas entre el público y los científicos

"Este trabajo tiene que ser más grande que el cáncer de mama", expresó Rufenbarger, señalando que todas las personas que han participado en el proyecto se han visto afectadas por el cáncer de alguna manera. Ella considera que este proyecto puede ser un modelo para crear recursos con el fin de estudiar otros tejidos normales que se vuelven cancerosos, como la piel.

El doctor Sherman y sus colegas del NCI ya han comenzado a repetir el modelo aplicándolo al estudio de otros tejidos normales, como el endometrio (el revestimiento interno del útero) y los ovarios, si bien estos estudios usan tejidos extirpados en el ámbito de la atención clínica.

La iniciativa del Banco de Tejidos de la Fundación Komen indica que nuevas alianzas de colaboración entre el público y la comunidad científica pueden acelerar el proceso de investigación, puntualizó Rufenbarger. "La lección que aprendimos es que el público está en capacidad y está dispuesto a participar en estudios de investigación como este, si podemos diseñar un sistema que permita a los científicos comunicarle al público lo que necesitan", dijo la promotora.

—Edward R. Winstead

Involución y riesgo de cáncer de mama

La mayor parte de los cánceres de mama parecen originarse en estructuras conocidas como unidades terminales ducto-lobulillares. En años recientes, investigadores de la Clínica Mayo dirigidos por los doctores Daniel Visscher y Lynn Hartmann hallaron que la involución lobulillar está asociada a un menor riesgo de cáncer de mama. La involución lobulillar es un proceso normal, relacionado con la edad, por el que las glándulas productoras de leche se reducen en tamaño.

Los estudios de la Clínica Mayo parecen indicar que las mujeres mayores de 55 años de edad pueden tener un mayor riesgo de cáncer de mama si la involución lobulillar no ha progresado de manera adecuada. Como paso siguiente, los investigadores están tratando de entender la biología de la involución y están trabajando en colaboración con investigadores del Instituto Oncológico Barbara Ann Karmanos en Detroit, Michigan, para estudiar la involución en una población de mujeres afroamericanas.

"Nos gustaría saber si la involución sucede de la misma manera y a la misma edad en mujeres afroamericanas y caucásicas", dijo la doctora Hartmann.

Entretanto, su colega, el doctor Derek Radisky de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, está investigando si ciertas características del tejido mamario obtenido por medio de biopsias podría mejorar la precisión de la predicción de los modelos de riesgo de cáncer de mama. El doctor Radisky planea usar muestras del Banco de Tejidos Komen para determinar la prevalencia de estas características en mujeres con mamas normales.

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