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27 de marzo de 2012 • Volumen 4 - Edición 4

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Gases de escape de diesel asociados a muertes por cáncer de pulmón
Un estudio de trabajadores de minas no metálicas en EE. UU. indica que la exposición intensa a gases de motores diesel aumenta el riesgo de muerte por este tipo de cáncer.


 

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El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos controlar y tratar como enfermedades crónicas.

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Gases de escape pesado de motores diesel asociados a muertes por cáncer de pulmón entre mineros

> Artículo en inglés

Equipos accionados con combustible diésel utilizados en la minería subterránea.Los gases de escape de equipos accionados con combustible diesel que se usan en las minas subterráneas podrían aumentar el riesgo de cáncer de pulmón entre los mineros.

Los largamente esperados resultados de un estudio epidemiológico de trabajadores de minas no metálicas parecen indicar que la exposición a los gases de escape de equipos accionados por combustible diesel en las minas está asociada a un aumento del riesgo de cáncer de pulmón. En el estudio incluso la exposición a niveles moderados de gases de escape de motores diesel estuvo asociada a un riesgo un tanto elevado de muerte por cáncer de pulmón entre los mineros subterráneos, informaron los investigadores el 2 de marzo en la revista Journal of the National Cancer Institute (Véanse el primer análisis, el segundo análisis y el comentario editorial).

Los hallazgos aparecen en un estudio en el cual se analiza el efecto de los gases de escape de motores diesel en los mineros titulado Diesel Exhaust in Miners Study (DEMS). Dado a conocer en 1992 por investigadores del NCI y el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH), el estudio tenía como objetivo aclarar la relación entre la exposición a los gases de motores diesel y el riesgo de muerte por cáncer de pulmón. El DEMS incluye a más de 12 000 mineros expuestos a diferentes niveles de gases de escape de motores diesel.

A partir de los datos recaudados, los investigadores llegaron a la conclusión de que la probabilidad de morir de cáncer de pulmón era más alta entre los trabajadores de las minas subterráneas expuestos a los niveles más altos de gases de escape de motores diesel que entre aquellos que trabajan en las minas a cielo abierto y aquellos que operan en minas subterráneas y están expuestos a niveles más bajos de gases de escape de motores diesel.

“Los resultados también muestran que el riesgo de morir de cáncer de pulmón fue más alto mientras mayor fue la exposición a los gases de escape de motores diesel“, dijo uno de los investigadores principales, el doctor Michael Attfield, quien en el pasado trabajó en NIOSH. Este fenómeno se conoce como relación exposición y respuesta, explicó. 

Muchos estudios, ningún consenso

Los gases de escape de los motores diesel contienen partículas finas que entran en el organismo a través de la nariz y la boca y pueden dejar depósitos en los pulmones. Sin embargo, los resultados no aportaron indicios claros a pesar de que ya se habían realizado alrededor de 35 estudios sobre el riesgo de cáncer de pulmón vinculado a los gases de escape de motores diesel.

"Los resultados muestran que el riesgo de morir de cáncer de pulmón fue más alto mientras mayor fue la exposición a los gases de escape".

—Doctor Michael Attfield

La mayoría de los estudios indica un aumento modesto pero sistemático del riesgo de cáncer de pulmón asociado a esta exposición. Sin embargo, muchos de estos estudios tenían serias limitaciones. En algunos casos, los investigadores infirieron los niveles de exposición basados en la ocupación de una persona, como por ejemplo, conductor de camión, en lugar de cuantificar las exposiciones reales de las personas que participaron en el estudio.

Para subsanar estas limitaciones, la doctora Debra Silverman de la División de Genética y Epidemiología del Cáncer (DCEG), el doctor Attfield y sus colegas diseñaron dos estudios basados en el DEMS. El primer análisis se llevó a cabo en la cohorte completa de 12 315 mineros de ocho minas no metálicas en los Estados Unidos. (Los análisis no incluyeron a trabajadores de minas metálicas porque a menudo éstos están expuestos al radón, el cual puede contribuir al riesgo de cáncer de pulmón y sus efectos se confunden con los efectos de los gases de escape de motores diesel).

Los investigadores hicieron un cálculo cuantitativo de la exposición ocupacional de cada participante a los gases de escape de motores diesel valiéndose de muchas fuentes de información provenientes de los archivos de la compañía y muestras de aire tomadas en siete de las ocho minas. Además, revisaron los documentos sobre los inventarios de equipos diesel en cada una de las minas. La información así recogida incluyó el año cuando se comenzó a utilizar cada máquina y los datos sobre ventilación a través de los años.

El análisis de la cohorte completa mostró aumentos estadísticamente significativos del riesgo de morir de cáncer de pulmón entre los trabajadores de las minas subterráneas a medida que aumentaba el nivel de la exposición a los gases de escape de los motores diesel, especialmente entre aquellos que tenían más de 5 años trabajando en ese ambiente.

Tabaquismo y los gases de escape de motores diesel: una interacción desconcertante

Uno de los hallazgos inesperados del análisis de casos y controles fue una aparente interacción entre el hábito de fumar y los gases de escape de motores diesel entre los trabajadores altamente expuestos a estos gases. Cada uno de estos factores fue atenuado por la presencia del otro factor.

"Esto fue muy interesante", dijo la doctora Silverman, quien hizo notar que el hallazgo es el primero en indicar una interacción de este tipo y que debe reproducirse en otras poblaciones.

Los investigadores ofrecieron una serie de teorías posibles para explicar la disminución del riesgo entre los fumadores expuestos a altos niveles de gases de escape de motores diesel. "Quizás se deba a que los fumadores son capaces de eliminar las partículas de estos gases de sus pulmones mejor que los no fumadores", dijo la doctora Silverman.

En el segundo análisis, los investigadores realizaron un estudio de casos y controles anidado, en el cual se compararon las personas que murieron de cáncer de pulmón en la cohorte completa con las personas agrupadas en los grupos de control de la cohorte. Los investigadores recogieron datos adicionales sobre los 198 trabajadores que participaron en el estudio y que murieron a causa de esta enfermedad, así como las personas en los grupos que sirvieron de comparación. Estos datos incluían información sobre el hábito de fumar entre los trabajadores, empleo en trabajos asociados a un alto riesgo de cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias no malignas. La información sobre el hábito de fumar y otros factores se obtuvo de las entrevistas con parientes próximos de los trabajadores.

Después de tomar en cuenta el hábito de fumar y otros factores de riesgo de cáncer de pulmón, los resultados del segundo análisis mostraron que la probabilidad de morir de cáncer de pulmón era tres veces más alta entre los trabajadores fuertemente expuestos a los gases de escape de motores diesel que entre aquellos expuestos a los niveles más bajos.

El DEMS es el primer estudio en mostrar una relación exposición y respuesta estadísticamente significativa entre el aumento del riesgo de cáncer de pulmón y el aumento de la exposición a los gases de escape de motores diesel a partir de los niveles cuantitativos de la exposición de los trabajadores, después de tomar en cuenta factores de confusión tales como el hábito de fumar cigarrillos, acotaron los autores.

"Del estudio se desprende que los gases de escape de motores diesel tenían un fuerte efecto en los no fumadores, aun cuando esta conclusión se basa en una pequeña cantidad de casos de no fumadores", dijo la doctora Silverman. Entre los participantes no fumadores del estudio, la exposición a altos niveles de gases de escape de motores diesel multiplicó por siete el riesgo de muerte por cáncer de pulmón, en comparación con la exposición a niveles bajos. (Para obtener información sobre los fumadores y los gases de escape de motores diesel, sírvase leer la barra lateral).

Los estudios recientes constituyen "una importante contribución al cuerpo de datos de comprobación científica sobre los efectos de los gases de escape de motores diesel", declaró la doctora Lesley Rushton del Imperial College London en el comentario editorial que acompañó el estudio. Estos hallazgos también llegaron de manera oportuna pues la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) se reunirá este año para revisar los indicios que vinculan los gases de escape de los motores diesel al cáncer. En 1989, la agencia clasificó los gases de escape como "probables" carcinógenos.

Exposiciones ambientales y las áreas urbanas

Los nuevos hallazgos son importantes no solamente para los mineros, sino también para los 1,4 millones de trabajadores en los Estados Unidos y los millones de trabajadores en el mundo entero que están expuestos a los gases escape de motores diesel en sus lugares de trabajo y para las personas que viven en ciudades con altos niveles de estos gases, acotaron los autores del estudio.

Equipos accionados con combustible diésel utilizados en la minería subterráneaUna máquina con motor diesel que inserta pernos en los techos de las minas para reforzarlos.

Sus resultados parecen indicar que en algunas áreas urbanas, las altas concentraciones de carbono elemental en el aire, el cual se considera el mejor índice de gases de escape de motores diesel, podrían aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. La doctora Silverman y sus colegas calcularon que la exposición a gases de escape de motores diesel a lo largo de toda la vida de las personas que viven en ciudades altamente contaminadas es comparable con la exposición a niveles más bajos de los mineros subterráneos que participaron ene el estudio.

Según estos informes y otros resultados, "deberían establecerse y cumplirse estrictas normas ocupacionales y particularmente ambientales con respecto a los gases de escape de motores diesel a fin de controlar sus efectos en la salud", apuntó la doctora Rushton.

"La sociedad debería abocarse a reducir al mínimo las exposiciones a los gases de escape de motores diesel, y los fabricantes de motores diesel ya están trabajando en esta dirección", dijo el doctor Attfield. Los motores diesel tienden a durar mucho tiempo, lo cual significa que una gran cantidad de personas seguramente estarán expuestas a los gases de escape de los motores más viejos por muchos años más. 

Solamente en los últimos años se han diseñado motores diesel más modernos y más limpios, acotó la doctorar Silverman. "Nuestro estudio analiza los efectos que tienen en la salud los gases de escape de los motores diesel que en estos momentos están en circulación en el mundo, predominantemente de tecnología vieja", añadió.

—Edward R. Winstead

Realización de exámenes selectivos de detección del síndrome de Lynch varía en centros oncológicos de EE. UU.

> Artículo en inglés

Una enzima rodea la doble hélice para reparar una cadena de ADN rota (Ilustración de Tom Ellenberger, Facultad de Medicina de la Universidad de Washington).Una enzima rodea la doble hélice para reparar una cadena de ADN rota. De no existir moléculas que puedan reparar las cadenas rotas, las células pueden convertirse en cancerosas. Las mutaciones en los genes que regulan este sistema de reparación del ADN son características del síndrome de Lynch. (Ilustración de Tom Ellenberger, Facultad de Medicina de la Universidad de Washington).

Las prácticas para la detección de una enfermedad denominada síndrome de Lynch, la cual aumenta los riesgos de contraer cáncer colorrectal, de endometrio y otros tipos de cáncer, parecen variar de manera substancial entre los diferentes centros clínicos en los Estados Unidos, según un estudio reciente.

Las directrices clínicas diseñadas por diferentes grupos recomiendan realizar exámenes selectivos de detección periódicos de muestras tumorales de pacientes a quienes se les ha detectado cáncer colorrectal recientemente, a fin de determinar la presencia de marcadores genéticos del síndrome de Lynch, aun cuando las directrices difieren en cuanto a quiénes son exactamente los pacientes que deben realizarse dichos exámenes (véase Tabla). En el estudio, publicado en línea el 20 de febrero, en la revista Journal of Clinical Oncology, el primero en intentar evaluar las prácticas actuales de detección de la enfermedad, solamente 42% de los centros que respondieron informaron que realizaban exámenes selectivos periódicos de detección del síndrome de Lynch. Otro 16% declaró que pensaba aplicar dicha práctica pronto.

Los centros oncológicos integrales designados por el NCI, la mayoría de los cuales son grandes centros médicos y académicos que ofrecen cuidados clínicos a pacientes con cáncer y realizan investigación básica y clínica, tendían mucho más que los hospitales más pequeños y programas oncológicos comunitarios a realizar este tipo de pruebas, según indicó el estudio.

Al realizar el estudio auspiciado por el NCI, los investigadores del Centro Oncológico City of Hope y el Centro Oncológico Integral de la Universidad Estatal de Ohio encuestaron a los 39 centros oncológicos integrales designados por el NCI que ofrecen cuidados oncológicos en adultos, una selección aleatoria de centros oncológicos hospitalarios acreditados por el Colegio de Cirujanos de Estados Unidos y una selección aleatoria de programas oncológicos comunitarios. De los 24 centros oncológicos integrales designados por el NCI que respondieron a la encuesta, 71% declararon que analizan habitualmente muestras tumorales de pacientes con cáncer colorrectal, lo cual se conoce como prueba refleja. En comparación, solamente 15% de los programas oncológicos comunitarios más pequeños indicaron que hacían lo mismo.

"Al igual que con cualquier práctica nueva, pasará un cierto tiempo hasta que los exámenes selectivos periódicos de detección del síndrome de Lynch sean adoptados ampliamente", dijo la autora principal del estudio, la doctora Deborah MacDonald, de la División de Genética Clínica del Cáncer de City of Hope. "Creo que es una práctica que está haciéndose cada vez más frecuente, pero claramente es algo sobre lo cual deben estudiar más tanto los proveedores de atención médica como las instituciones".

Identificación de todos los que están en riesgo

Conocido también como cáncer colorrectal hereditario sin poliposis, el síndrome de Lynch es causado por mutaciones en varios genes que participan en el proceso de reparación del ADN denominado corrección del daño en el ADN (MMR). El síndrome familiar es responsable de entre 2 y 4% de los casos de cáncer colorrectal. Estos y otros tipos de cáncer relacionados con el síndrome de Lynch suelen presentarse en personas de 50 años de edad y menos. (Véase artículo relacionado en esta edición).

La identificación de los tipos de cáncer relacionados con el síndrome de Lynch es importante por múltiples razones, dijeron la doctora MacDonald y la doctora Laura Beamer, autoras principales del estudio. El diagnóstico del síndrome de Lynch puede incidir en la cantidad de colon que es extirpado durante la cirugía y podría hacer que las mujeres opten por la histerectomía, así como la extirpación de los ovarios, a fin de reducir el riesgo de cáncer de endometrio y cáncer de ovario relacionados con el síndrome de Lynch.

La incidencia más grande, dijo el doctor Michael Hall, director del Programa de Evaluación del Riesgo Gastrointestinal del Centro Oncológico Fox Chase de Filadelfia, es posible que se observe en la vigilancia después del tratamiento de los casos de cáncer relacionados con el síndrome de Lynch y en familiares cercanos de los pacientes, entre quienes la probabilidad de contraer la enfermedad es de hasta 50% y quienes podrían requerir exámenes selectivos de detección del cáncer más intensos que la población general.

"Este es un factor fundamental", dijo el doctor Hall. "Este proceso de detección nos permite identificar a muchas más personas con un riesgo mayor de cáncer".

Una tarea compleja

Por lo general, se realiza una exploración a través de uno o dos métodos diferentes, la prueba de inestabilidad microsatélite (MSI) del ADN y la prueba de inmunohistoquímica (IHC), a fin de identificar los cambios moleculares que indican la existencia de mutaciones en los genes MMR. Si estas pruebas detectan anormalidades, típicamente se realizan análisis mutacionales del ADN a fin de determinar la presencia de dichas mutaciones genéticas.

Así como las directrices clínicas difieren en cuanto a quiénes son exactamente los pacientes que deben practicarse exámenes selectivos de detección del síndrome de Lynch, los centros oncológicos, incluso los más grandes, difieren en la manera como deben abordarse dichos exámenes, indicó el estudio.

Algunos de los centros oncológicos integrales que respondieron a la encuesta utilizaban solamente la prueba IHC, mientras que otros utilizaban solamente la prueba MSI, y algunos utilizaban ambas. En City of Hope se analizan las muestras tumorales de pacientes menores de 60 años a quienes se les ha diagnosticado la enfermedad recientemente. La prueba que se utiliza para el análisis es la IHC y en ocasiones también la MSI. En la Universidad Estatal de Ohio, la cual ha estado a la vanguardia de la realización de exámenes de detección del síndrome de Lynch, todos los casos de cáncer colorrectal recientemente diagnosticados, independientemente de la edad del paciente, han sido analizados mediante la prueba IHC desde 2006.

"Tengo la convicción de que en el futuro las cosas cada vez serán más uniformes, conforme nuevos estudios permitan diseñar el mejor protocolo, con la mejor relación costo y eficacia", dijo la coautora del estudio, Heather Hampel, del Programa de Genética Clínica del Cáncer de la Universidad Estatal de Ohio.

Independientemente del tamaño de un centro, la puesta en marcha de un proceso para realizar pruebas reflejas del síndrome de Lynch es una tarea complicada, y el proceso podría tomar un año o más, acotó el doctor Hall. Deben tomarse decisiones sobre la manera como deberán analizarse las muestras y comunicarse los resultados positivos a los pacientes. No es sorprendente que los centros más pequeños, los cuales a menudo cuentan con menos recursos para los exámenes de laboratorio o de consultoría genética, tengan más dificultad a la hora de establecer un programa de exámenes selectivos de detección.

Incluso cuando se realizan las pruebas reflejas, no hay garantía de que se alcanzará el resultado esperado, es decir, la identificación de personas con el síndrome de Lynch, subrayó el doctor Hall. "Gran parte de ello depende de la manera como los pacientes se acercan a nosotros, reciben consultoría genética y logran que se les haga la prueba genética", añadió. Por ejemplo, en un estudio realizado en la Universidad Estatal de Ohio en 2009, solamente cerca de 25% de los pacientes con presunto síndrome de Lynch según las pruebas de IHC, fijaron una cita con un consultor genético para hacer seguimiento a los resultados.

En un esfuerzo por mejorar el estudio y establecer programas de exámenes selectivos de detección universales, la señora Hampel y representantes de otras tres instituciones fundaron recientemente la Red de Detección del Síndrome de Lynch. Los líderes de la red han diseñado una base de datos para hacer seguimiento anónimo de los resultados, así como materiales educativos para programas oncológicos que intentan poner en práctica exámenes selectivos de detección universales, dijo la señora Hampel.

Directrices clínicas para la detección del síndrome de Lynch
(solo disponible en inglés)

DirectricesFechaObservaciones
Directrices Revisadas de Bethesda2004Diseñadas a raíz de decisiones tomadas en talleres de trabajo auspiciados por el NCI
Evaluación de las aplicaciones genómicas en la práctica y la prevención2009Recomendaciones del grupo de trabajo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
Directrices sobre los exámenes selectivos de detección del cáncer colorrectal de la Red Nacional Oncológica Integral2011La inscripción es gratuita pero hay necesidad de registrarse.

 

—Carmen Phillips

Vemurafenib mejora la supervivencia de pacientes con melanoma metastásico

> Artículo en inglés

Los pacientes con melanoma metastático cuyos tumores albergan una mutación genética específica han mejorado la supervivencia general con el tratamiento dirigido vemurafenib (Zelboraf), de acuerdo con los datos de seguimiento de un estudio clínico de fase II publicado en la edición del 23 de febrero del New England Journal of Medicine. La mutación se encuentra en aproximadamente la mitad de los pacientes que reciben el diagnóstico de melanoma, y es la mutación V600 en el gen BRAF.

Después de una mediana del tiempo de seguimiento de casi 13 meses, la mediana de supervivencia general fue cercana a 16 meses en el estudio de 132 pacientes cuyos cánceres dejaron de responder a los tratamientos convencionales (una mejora considerable frente a la mediana de supervivencia de 6 a 10 meses que tradicionalmente se observaba en pacientes con melanoma metastásico). La mediana de supervivencia sin evolución fue de 6,8 meses.

El año pasado, a partir de los impresionantes resultados preliminares de un estudio de fase III de gran escala, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó vemurafenib para el tratamiento de pacientes con enfermedad metastásica cuyos tumores tienen esta mutación.

En el estudio actual (financiado por Roche, el fabricante del fármaco) se observó una respuesta tumoral en más de la mitad de los pacientes, y 6 por ciento de ellos tuvieron una respuesta completa. La mayoría de los pacientes cuyos tumores respondieron al tratamiento mostraron una reducción tumoral en un lapso de 2 meses.

La mayoría de los pacientes que reciben el fármaco presentarán finalmente farmacorresistencia, comentó el autor principal del estudio, doctor Jeffrey Sosman del Centro Oncológico Vanderbilt-Ingram en Tennessee. Pero un subgrupo de pacientes, señaló el investigador, no ha presentado signos de evolución aun 2 años después del inicio del tratamiento.

En general, el fármaco se tolera bien, informaron los investigadores. A pesar de ello, se redujo la dosis a 45 por ciento de los pacientes debido a los efectos secundarios, y se tuvo que interrumpir de manera transitoria el tratamiento a casi dos tercios de los participantes. Los efectos secundarios comunes fueron erupción cutánea, dolor articular y extrema sensibilidad a la luz. Además, al igual que en otros estudios de vemurafenib, aproximadamente un cuarto de los pacientes presentó lesiones cutáneas (no melanoma) cancerosas o precancerosas.

En la mayoría de estos pacientes, se observaron solo una o dos lesiones, y en todos los casos se pudieron extirpar fácilmente con intervención quirúrgica, dijo el doctor Sosman.

Prueba colorrectal menos invasiva puede ser tan eficaz para detectar cáncer como la colonoscopia

> Artículo en inglés

Los resultados iniciales de un estudio clínico europeo indicaron que tanto la colonoscopia como un tipo de examen de materia fecal llamado prueba inmunoquímica fecal (FIT), detectan cánceres colorrectales en cantidades similares. Los investigadores que dirigen el estudio COLONPREV están evaluando si la realización de exámenes de detección en personas de riesgo promedio con una sola colonoscopia puede reducir la cantidad de muertes por cáncer colorrectal en comparación con la realización bianual de exámenes de detección con la prueba inmunoquímica fecal. Los resultados de la primera ronda de detección del estudio fueron publicados el 23 de febrero en el New England Journal of Medicine.

Más participantes del grupo de la prueba inmunoquímica fecal cumplieron con los exámenes de detección que los del grupo que se hizo colonoscopias, 34,2 por ciento en comparación con 24,6 por ciento. Las dos pruebas arrojaron índices similares de detección de cáncer, y no hubo diferencias entre los grupos respecto al estadio de los cánceres detectados. No obstante, la colonoscopia fue mejor que la prueba inmunoquímica fecal para detectar adenomas avanzados y, en particular, no avanzados. Pero aún no se sabe en qué medida los adenomas no avanzados pueden evolucionar en una enfermedad más avanzada.

"Debido a que el resultado principal de este estudio es la reducción del índice de muertes por cáncer colorrectal a 10 años, los beneficios y riesgos relativos de ambas estrategias serán evaluados al final de la investigación", explicaron los autores. El seguimiento continuará hasta finales de 2021.

Los resultados son prometedores, señaló el doctor Barry Kramer, director de la División de Prevención del Cáncer del NCI, porque la prueba inmunoquímica fecal menos invasiva, que tiene un mayor uso como examen de detección, reveló la misma cantidad de cánceres que la colonoscopia durante el periodo inicial del estudio.

"La prueba final será el índice de mortalidad, pero se puede concebir con certeza que en la medida que transcurra el estudio, la prueba inmunoquímica fecal continuará revelando cánceres potencialmente mortales que no se detectaron con una sola colonoscopia", explicó el doctor. En el diseño del estudio COLONPREV, a los pacientes asignados al grupo de colonoscopia se les hace un solo examen, pero a los pacientes asignados al grupo de prueba inmunoquímica fecal se les hace un examen de materia fecal cada 2 años, durante un periodo de 10 años.

La quimioterapia puede afectar el funcionamiento intelectual más de dos décadas después

> Artículo en inglés

Más de 20 años después de recibir tratamiento, las pacientes con cáncer de mama que se sometieron a quimioterapia adyuvante presentaron deficiencias cognitivas en comparación con las mujeres a quienes nunca les diagnosticaron cáncer. Los resultados, publicados en Internet el 27 de febrero en el Journal of Clinical Oncology, indican que el fenómeno conocido como "quimio-cerebro" puede persistir durante décadas después de terminado el tratamiento para el cáncer, y es posible que sea aún más común en la medida que aumenta la cantidad de supervivientes de cáncer.

Con el fin de investigar los efectos a largo plazo de la quimioterapia sobre el funcionamiento intelectual, el doctor Vincent Koppelmans y sus colegas del Centro Médico de la Universidad Erasmus MC en Rotterdam, Países Bajos, identificaron 196 pacientes con cáncer de mama que cumplían los requisitos en dos registros hospitalarios holandeses, y las invitaron a participar en pruebas que evaluaban aprendizaje, memoria, procesamiento de información y capacidades psicomotoras.

Todas las pacientes habían recibido seis ciclos de quimioterapia adyuvante con ciclofosfamida, metotrexato y fluorouracilo (CMF) 21 años antes como promedio, y tenían entre 50 y 80 años de edad cuando se inscribieron para participar en el estudio. Las mujeres que habían tenido una recaída, un segundo cáncer primario o metástasis a distancia, y aquellas que recibieron terapia endocrina adyuvante fueron excluidas del estudio.

Las 1 509 mujeres en el grupo de referencia fueron seleccionadas del Estudio de Rotterdam, un estudio demográfico que también se lleva a cabo en los Países Bajos. Estas mujeres no tenían antecedentes de cáncer y tenían también entre 50 y 80 años de edad cuando se realizaron las pruebas.

Si bien los investigadores no observaron ninguna diferencia entre los dos grupos en una prueba de detección de demencia, las supervivientes de cáncer de mama tuvieron un peor rendimiento en algunas pruebas de memoria verbal demorada, velocidad de procesamiento y velocidad psicomotora. Las supervivientes también presentaron más problemas de memoria pero menos síntomas de depresión.

Este patrón de deficiencia es similar a los de otros estudios llevados a cabo más cerca del momento en que las pacientes finalizaron la quimioterapia. Pero no es claro si los resultados del estudio son representativos de los efectos a largo plazo de otros tratamientos de quimioterapia.

Si bien ahora están disponibles nuevos tratamientos para mujeres con cáncer de mama en estadio inicial, señalaron los autores, "CMF era el tratamiento convencional hasta la década de 1990... y todavía se incluyen ciclofosfamida y fluorouracilo en los tratamientos actuales".

"Este trabajo es un recordatorio importante de que no es suficiente con concentrarnos en la cura y el control del cáncer", comentó la doctora Julia Rowland, directora de la Oficina de Supervivencia del Cáncer del NCI. "También debemos prestar atención a los efectos a largo plazo del tratamiento en la salud y el funcionamiento de la creciente población de supervivientes".

Contrario a los indicios científicos, algunos médicos recomiendan exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario

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Uno de cada tres médicos cree que los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario son efectivos, según se desprende de una encuesta entre médicos en ejercicio, publicada recientemente, a pesar de la existencia de claros indicios que indican lo contrario. Los resultados, publicados el 7 de febrero en la revista médica Annals of Internal Medicine, parecen indicar que algunas mujeres podrían estar expuestas a los riesgos de los exámenes selectivos de detección, tales como cirugías y procedimientos innecesarios que se realizan a partir de resultados positivos falsos, y podrían incurrir en costos innecesarios.

Ninguna organización profesional avala la realización de exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario, independientemente del riesgo que enfrenta una mujer. Más aún, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. se ha pronunciado en contra de la realización de los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario como práctica habitual desde 2004, y el año pasado surgieron más indicios contra los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario. La ecografía trasvaginal y el análisis de sangre CA-125 son procedimientos utilizados para detectar el cáncer de ovario.

En el nuevo estudio, médicos de familia, internistas generales y gineco-obstetras respondieron a un cuestionario que incluía una descripción de caso de los exámenes de control anual en la mujer. En general, 65% respondieron que "algunas veces" o "casi siempre" ofrecían o prescribían exámenes de detección del cáncer de ovario a mujeres de riesgo medio, y 29% los ofrecían o prescribían a mujeres de riesgo bajo. Más aún, 24% prescribían u ofrecían de manera habitual (casi siempre) dichos exámenes a mujeres de riesgo medio, y 6%, a mujeres de riesgo bajo. Con frecuencia los médicos respondieron que prescribían los exámenes de detección cuando una paciente, como la que aparecía en el caso de estudio, los solicitaba.

"Estos resultados generan preocupación, pues los riesgos de los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario superan los beneficios", dijo la investigadora principal, doctora Laura-Mae Baldwin, de la Universidad de Washington. "A veces, los médicos se entusiasman con los exámenes selectivos de detección del cáncer antes de que los indicios [científicos] muestren que los beneficios superan los riesgos".

Al igual que con todas las encuestas, este estudio incluyó posibles fuentes de sesgo, acotó el doctor Barnett Kramer, director de la División de Prevención del Cáncer y director de la Junta Editorial sobre Detección y Prevención del Banco de datos de información de cáncer Physician Data Query (PDQ) del NCI. No obstante, expresó preocupación en cuanto a la frecuencia con la cual los médicos dejan de seguir las recomendaciones actuales sobre los exámenes selectivos de detección y el "predominio de la fe en la eficacia de dichos exámenes".

"Es probable que una proporción considerable de los profesionales de la salud que respondieron a la encuesta no estuvieran al tanto de que el único estudio aleatorio controlado sobre los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario, publicado el año pasado, no indicó ninguna reducción del riesgo de morir de cáncer de ovario en la población general", apuntó en un correo electrónico el doctor Kramer. "Pero el estudio sí hizo referencia a peligros asociados a dichos exámenes".

De la encuesta, añadió el doctor Kramer, se desprende la necesidad de "redoblar los esfuerzos educativos en la comunidad profesional en relación con lo que se sabe acerca del equilibrio entre los beneficios y los riesgos asociados a los exámenes selectivos de detección del cáncer de ovario".

Síndrome de Lynch está asociado a un mayor riesgo de cáncer de mama y de páncreas

> Artículo en inglés

El primer estudio prospectivo de cohorte de familias con síndrome de Lynch ofrece el indicio más claro hasta la fecha de que la gente que padece esta enfermedad hereditaria tiene un mayor riesgo de contraer cáncer de mama (seno) y cáncer de páncreas. El estudio también es el primero en mostrar que, en las familias afectadas por el síndrome de Lynch, el riesgo de cáncer en los familiares que no tienen las mutaciones genéticas que causan este síndrome no es mayor que en la población general, lo que parece indicar que estas personas no requieren exámenes selectivos de detección más intensos. Además, el estudio confirma que las personas afectadas tienen un mayor riesgo de contraer varios tipos de cáncer que previamente se pensaba estaban asociados a este síndrome. Los resultados del estudio fueron publicados el 13 de febrero en la revista Journal of Clinical Oncology.

El síndrome de Lynch es causado por mutaciones heredadas de uno de los cuatro genes que participan en la reparación de los errores de emparejamiento (MMR) del ADN, involucrados en la corrección del daño en el ADN que ocurre cuando el material genético de una célula es reproducido en preparación para la división celular. Se sabe que el riesgo de contraer cáncer colorrectal así como otros tipos de cáncer es más alto que lo normal en las personas que tienen estas mutaciones y a quienes, por lo general, se les diagnostica estos tipos de cáncer a una edad más temprana (véase artículo relacionado).

Sin embargo, estudios anteriores habían arrojado indicios contradictorios sobre el riesgo de cáncer de páncreas y "solamente indicios débiles o circunstanciales" del aumento del riesgo de cáncer de mama en estas personas, acotó en un correo electrónico el autor principal del estudio, doctor Mark Jenkins, de la Universidad de Melbourne, Australia.

Los doctores Jenkins, Aung Ko Win y sus colegas hicieron seguimiento a los portadores de la mutación MMR y a los familiares no portadores de la mutación que aparecen en el Registro de familias con cáncer de colon a fin de calcular el riesgo futuro de numerosos tipos de cáncer en los portadores, incluidos el cáncer de mama, colorrectal, de endometrio, de ovario, de páncreas y de estómago. Estos investigadores hallaron que en los portadores de la mutación el riesgo era de 4 a 30 veces mayor que el normal, dependiendo del tipo de cáncer.

A las personas con síndrome de Lynch se les suele recomendar que se practiquen una colonoscopia a una edad más temprana y con más frecuencia que la población en general. "Es necesario aclarar más el riesgo de cáncer de mama en ciertas edades a fin de determinar las edades cuando se recomienda realizarse la mamografía o si se justifican métodos como el IRM en las mujeres con síndrome de Lynch", declaró el doctor Jenkins.

La radioterapia después de la cirugía para el cáncer de pulmón no mejora la supervivencia

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La radioterapia después de la cirugía no parece mejorar la supervivencia en algunos pacientes de edad avanzada con cáncer de pulmón, de acuerdo con los resultados de un estudio patrocinado por el NCI. El estudio analizó específicamente a pacientes de 65 años de edad en adelante con cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) en estadio III, que se había diseminado a los ganglios linfáticos cercanos. No hubo diferencias en la supervivencia de los pacientes del estudio que recibieron radioterapia postoperatoria o adyuvante, y aquellos que no recibieron este tratamiento. El estudio fue publicado el 13 de febrero en la revista Cancer.

Los autores del estudio, dirigido por el doctor Juan Wisnivesky de la Facultad de Medicina Monte Sinaí de Nueva York, reconocieron que no pudieron determinar a partir de su análisis (un estudio retrospectivo de la información de más de 1 300 pacientes de la base de datos SEER-Medicare del NCI) si la radioterapia adyuvante pudo mejorar la supervivencia sin evolución o la calidad de vida.

La supervivencia a largo plazo disminuye de manera considerable en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas que se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, detallaron los autores, pero no hay información de estudios clínicos que indique que la radioterapia adyuvante mejore la supervivencia en dichos pacientes, señaló el doctor Wisnivesky en una entrevista.

Sin embargo, en este estudio, continuó el doctor, más de la mitad de los pacientes recibieron radioterapia postoperatoria. Los hallazgos fueron los mismos aun cuando el análisis se limitara a pacientes de ciertos subgrupos, como aquellos que también recibieron quimioterapia postoperatoria o quienes recibieron tratamiento durante diferentes periodos. (El estudio abarcó pacientes tratados entre 1992 y 2005).

"Esperábamos que la radioterapia estuviera asociada con una mejoría de la supervivencia. Pero hemos demostrado que este no es el caso, en la medida en que no lo han permitido los datos", dijo el doctor Wisnivesky. "Además, los tratamientos con radiación tienen costos y riesgos asociados",

Debido a que el estudio es retrospectivo con datos incompletos, los hallazgos deben interpretarse con cautela, recalcó el doctor Giuseppe Giaccone del Centro de Investigación Oncológica del NCI. No obstante, dijo el investigador, los datos respaldan la idea de que si existen diferencias en la supervivencia debidas a la radiación adyuvante, "lo más probable es que sean pequeñas".

Se está realizando un estudio clínico de fase III en Europa, llamado Lung ART. Este estudio está evaluando si la radiación postquirúrgica en la misma población de pacientes mejora la supervivencia general.

Nivel elevado de plaquetas se vincula a baja supervivencia en el cáncer de ovario

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Los niveles excesivamente altos de plaquetas están asociados a una baja supervivencia en mujeres con cáncer de ovario, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio. Financiado en parte por el NCI, el estudio demostró que las mujeres con niveles elevados de plaquetas (trombocitosis) presentaban supervivencia sin evolución y supervivencia general considerablemente peores, y tenían una mayor probabilidad de presentar cáncer avanzado en el momento del diagnóstico, que las mujeres con niveles de plaquetas normales. Los resultados fueron publicados el 16 de febrero en el New England Journal of Medicine.

Los investigadores identificaron la asociación entre la trombocitosis y la supervivencia mediante el análisis de muestras de sangre de más de 600 mujeres con cáncer de ovario. Los resultados se confirmaron en experimentos con ratones modelo de cáncer de ovario e indicaron la presencia de un posible mecanismo por el cual los tumores pueden causar el aumento del nivel del plaquetas.

De acuerdo con el autor principal del estudio, el doctor Anil Sood del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas, los resultados señalan nuevas opciones posibles de tratamiento para el cáncer de ovario, e indican la posibilidad de que los niveles de plaquetas sirvan como marcadores para el diagnóstico y el pronóstico. "Necesitamos trabajar mucho más para evaluar con mayor profundidad todos estos resultados y construir sobre esa base", advirtió.

Los investigadores encontraron que la trombocitosis también está asociada a niveles elevados de trombopoyetina, una hormona que regula la producción de plaquetas, y de citosina interleucina-6 (IL-6), que puede incrementar la producción de trombopoyetina.

En los experimentos con los ratones modelo, el equipo de investigación halló que la IL-6 secretada por las células tumorales y la trombopoyetina son componentes cruciales de un "mecanismo de prealimentación" que fomenta la trombocitosis y el crecimiento tumoral. También indicaron que un anticuerpo monoclonal en fase de investigación que se dirige a la IL-6, llamado siltuximab, disminuyó el crecimiento tumoral de los ovarios en ratones, y que siltuximab fue aún más eficaz cuando se usó en combinación con el fármaco de quimioterapia paclitaxel.

En un estudio clínico pequeño, que formó parte de un estudio más grande de varias instituciones, el tratamiento de 3 semanas con siltuximab redujo de manera considerable los niveles de plaquetas en 18 mujeres con cáncer de ovario.

Se están realizando más estudios, explicó el doctor Sood, incluidos aquellos que se enfocan más detenidamente en la forma en que las plaquetas fomentan el crecimiento tumoral. Otros estudios clínicos de etapas iniciales se están planificando para evaluar tratamientos con anti-IL-6 en mujeres con cáncer de ovario, señaló el doctor Sood.

Colonoscopia reduce el riesgo de muerte por cáncer colorrectal en pacientes de alto riesgo

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Pólipo en el colonDurante una colonoscopia, los médicos pueden encontrar pólipos como este en el colon, y extirparlos.

Los resultados a largo plazo de un estudio sobre colonoscopia en pacientes de riesgo más alto que el promedio de padecer cáncer colorrectal, confirmaron que la extirpación de adenomas precancerosos puede no solo disminuir el riesgo de cáncer colorrectal, sino también reducir a más de la mitad la cantidad de muertes por esta enfermedad. Los resultados fueron publicados el 23 de febrero en el New England Journal of Medicine.

Es posible que estos resultados, provenientes del Estudio Nacional sobre Pólipos (National Polyp Study) no sean pertinentes para la población general de riesgo promedio. No obstante, los hallazgos nos aseguran que al extirpar los adenomas precancerosos se disminuye el riesgo de muerte por cáncer colorrectal en personas de riesgo más alto que el promedio, señaló la autora principal, doctora Ann Zauber, del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering.

"Cuando se realizan exámenes selectivos de detección, lo que se detecta en gran parte son adenomas y no el cáncer, por lo tanto considero que es realmente importante saber el impacto que tiene sobre la mortalidad la extirpación de esos adenomas cuando se hace una colonoscopia", dijo la doctora Zauber. (Actualmente se están llevando a cabo varios estudios de distribución al azar para evaluar el beneficio de los exámenes de detección de cáncer colorrectal en personas de riesgo promedio. Ver recuadro.)

Los resultados anteriores del Estudio Nacional sobre Pólipos indicaron que la colonoscopia y la extirpación de los adenomas encontrados durante el examen se asocian a una reducción de la incidencia del cáncer colorrectal. Sin embargo, solo con un seguimiento de mayor duración se podría determinar si la reducción en la incidencia indicada por el estudio se traduce en menos muertes. 

Si el estudio no hubiera encontrado una reducción de la mortalidad, explicó la doctora Zauber, esto hubiera indicado que la colonoscopia revela principalmente los adenomas que no evolucionan en cánceres agresivos que causan la muerte debido a la enfermedad. En lugar de ello, el hallazgo de que la colonoscopia y la extirpación de adenomas redujeron las muertes por cáncer colorrectal a más de la mitad durante el transcurso de dos décadas de seguimiento, indica que al menos algunos de los adenomas detectados se habrían convertido en cáncer si no se los hubiera extirpado.

Reducción considerable de las muertes

En 1980, la doctora Sidney Winawer, investigadora principal del Memorial Sloan-Kettering y sus coinvestigadores, iniciaron el Estudio Nacional sobre Pólipos en siete centros clínicos. El estudio fue diseñado para determinar los intervalos adecuados para hacer la colonoscopia de seguimiento luego de una extirpación de adenomas. 

Originalmente, hubo más de 9 000 participantes, entre los cuales 3 778 se sometieron a la extirpación de al menos un pólipo; entre estos últimos, 2 632 presentó adenomas. Los otros 776 pacientes con pólipos benignos, sirvieron como un grupo control interno para la parte de seguimiento del estudio, que es rastrear la supervivencia en personas que no habían presentado adenomas en el momento de la colonoscopia inicial.

Estudios actuales sobre la detección del cáncer colorrectal

La mediana del tiempo de seguimiento para todos los pacientes fue de casi 16 años. Los investigadores compararon la cantidad de muertes por cáncer colorrectal en el grupo con extirpación de adenomas frente a la cantidad de muertes en el grupo control interno sin adenomas. También compararon la cantidad de fallecimientos en el grupo de personas con adenoma frente a la cantidad de muertes esperadas en la población general, calculadas a partir de la base de datos de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del NCI, la base de datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud y el Índice Nacional de Mortalidad.

Durante el periodo de seguimiento, 12 pacientes del grupo de adenoma murieron por cáncer colorrectal, en comparación con 25,4 muertes anticipadas por la enfermedad en la población general. Esto se traduce en una reducción estimada del 53 por ciento del riesgo de muerte por cáncer colorrectal, después de la extirpación de adenomas precancerosos durante una colonoscopia.

Solo un paciente en el grupo sin adenomas falleció por cáncer colorrectal durante el periodo de seguimiento. En los primeros 10 años después de la colonoscopia inicial, el riesgo de muerte por cáncer colorrectal fue aproximadamente el mismo en los pacientes con adenomas precancerosos extirpados y aquellos sin adenomas. "Nos pareció que este fue un resultado poderoso", manifestó la doctora Zauber.

Cómo modelar la historia natural de la extirpación de adenomas

Para determinar el beneficio real de la extirpación de adenomas en la reducción de la mortalidad, un estudio de distribución al azar ideal compararía la mortalidad por cáncer colorrectal en un grupo de pacientes a quienes se les extirpó adenomas frente a la de un grupo de pacientes con adenomas que no fueron extirpados, explicó el doctor Asad Umar, jefe del Grupo de Investigación de Cánceres Gastrointestinales y de Otros Tipos en la División de Prevención del Cáncer (DCP) del NCI. Pero agregó que un estudio de ese tipo no sería ético debido a la clara evidencia científica de que entre 10 y 24 por ciento de los adenomas evolucionan hasta convertirse en cáncer.

Como esta comparación nunca podría realizarse, la doctora Zauber y sus colegas también usaron en su estudio un modelo informático llamado MISCAN-Colon, para calcular la cantidad de muertes que hubieran ocurrido en una población de la misma edad y con la misma cantidad de adenomas detectados, que la del grupo del Estudio Nacional sobre Pólipos, pero a quienes no se le hubieran extirpado los adenomas.

El modelo fue creado por la Red de Modelado de Intervención y Vigilancia del Cáncer (CISNET), patrocinada por el NCI; en él se utilizan datos validados según la evolución natural de los adenomas que se convierten en cáncer, con el fin de calcular el riesgo de muerte por cáncer colorrectal en una población hipotética. 

Basándose en el modelo MISCAN-Colon, los investigadores calcularon que 145 pacientes cuyos adenomas no se habían extirpado habrían fallecido, mientras que solo 12 pacientes cuyos adenomas se extirparon, fallecieron por cáncer colorrectal en el estudio. Este modelo indica una reducción de la mortalidad del 92 por ciento por colonoscopia y extirpación de adenomas en este grupo de pacientes de alto riesgo.

Preguntas para el futuro

Para establecer las estrategias de vigilancia óptima para la población general, se necesitarán otros estudios con el fin de determinar la mejor manera de identificar a pacientes con adenomas que tienen bajo riesgo frente a los que tienen alto riesgo de evolucionar en cáncer colorrectal, dijo la doctora Zauber. Estudios recientes han mostrado que muchos de los pacientes con alto riesgo no reciben un adecuado seguimiento, en comparación con muchos pacientes de bajo riesgo a quienes se les realiza demasiadas colonoscopias de vigilancia. "Necesitamos llevar a cabo la vigilancia con un criterio acertado porque la colonoscopia tiene sus riesgos", agregó la doctora.

En los primeros 10 años después de la colonoscopia inicial, el riesgo de muerte por cáncer colorrectal fue aproximadamente el mismo en los pacientes con adenomas precancerosos extirpados y aquellos sin adenomas.

También considera que es necesario mejorar la calidad y los estándar de realización de colonoscopias. "Estamos convencidos que la alta calidad básica de la colonoscopia que utilizamos en el Estudio Nacional sobre Pólipos está relacionada con la fuerte reducción en la incidencia y mortalidad observadas", añadió la especialista.

Por ahora, este estudio "brinda mayor comprobación científica para respaldar la suposición generalizada (la que considero correcta) de que la colonoscopia disminuye el riesgo de cáncer colorrectal y también la mortalidad por cáncer colorrectal", comentó el doctor Barry Kramer, director de la DCP.

El 50 por ciento de reducción del riesgo observado en este estudio puede que no sea pertinente para ninguna otra población más que para la específica del estudio. "Los participantes eran en general más sanos que el promedio de la población, lo cual puede haber disminuido el riesgo de muerte, pero también presentaban pólipos adenomatosos, lo cual pudo haber aumentado el riesgo de muerte", explicó la doctora Kramer.

"Si bien este no fue un estudio de distribución al azar y es muy difícil establecer parámetros de comparación en una cohorte de datos demográficos, esta investigación confirma desde un punto de vista cualitativo que la colonoscopia disminuye la mortalidad por cáncer colorrectal", dijo el doctor Kramer. "Sin embargo, aún no podemos contestar la siguiente pregunta con precisión: en el público general, ¿cuál sería la reducción absoluta de la mortalidad por cáncer colorrectal?

Los resultados finales de varios estudios clínicos de exámenes de detección de cáncer colorrectal, basados en poblaciones grandes, no estarán disponibles hasta después de 2020, agregó el doctor, si bien algunos resultados preliminares indican que la colonoscopia de detección puede reducir la mortalidad por cáncer colorrectal en el público general.

—Sharon Reynolds

Charla con Roger Daltrey de la banda The Who sobre los centros oncológicos para adolescentes

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Roger Daltrey de la banda The Who se une a los adolescentes con cáncer en el lanzamiento del Programa Oncológico para Adolescentes y Adultos Jóvenes Daltrey/Townshned de UCLA.Roger Daltrey de la banda The Who se une a los adolescentes con cáncer en el lanzamiento del Programa Oncológico para Adolescentes y Adultos Jóvenes Daltrey/Townshend de UCLA.

Roger Daltrey, cantante de la banda de rock The Who, ha sido en los últimos 12 años un activo promotor de la creación de centros especializados en tratamientos oncológicos para adolescentes y adultos jóvenes en el Reino Unido. En otoño del año pasado, él y el guitarrista y compositor de la banda The Who, Pete Townshend, conjuntamente con otros músicos famosos, apoyaron el lanzamiento del Programa Oncológico para Adolescentes y Adultos Jóvenes Daltrey/Townshend de UCLA (UCLA Daltrey/Townshend Teen and Young Adult Cancer Program) , el cual atiende a pacientes adolescentes y adultos jóvenes con cáncer en el Centro Médico Ronald Reagan de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). (Ver el recuadro en la parte inferior de la página).

¿Cómo se involucró usted con adolescentes y adultos jóvenes con cáncer?

A mi doctor Adrian Whiteson y a su esposa, la doctora Myrna Whiteson, se les ocurrió la idea de establecer la fundación Teenage Cancer Trust a principio de los años 90 con el fin de crear unidades de tratamiento especializado para adolescentes con cáncer y me nombraron presidente de honor de la fundación. A través de la observación, que es la primera regla de la atención del paciente, los doctores Whiteson notaron que los adolescentes con cáncer sufrían innecesariamente debido a que los profesionales de la medicina no se habían percatado de que los adolescentes no son niños y ciertamente tampoco son adultos. Ellos conforman un grupo totalmente aparte que necesita ser atendido en un ambiente amigable que consideren suyo.

La idea me pareció tan buena que terminé participando de lleno en la iniciativa. Para el 2000, la fundación ya había creado seis unidades y me involucré de manera decisiva cuando me enteré de que dos de las seis unidades serían demolidas porque estaban ubicadas en hospitales de la era victoriana. Sentí que de alguna manera estábamos retrocediendo.

Lea la edición especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) sobre adolescentes y adultos jóvenes

La banda The Who ofreció un concierto benéfico en el Royal Albert Hall durante dos días, con la participación de muchos invitados, entre quienes se encontraban Eddie Vedder, Bryan Adams, Noel Gallagher, Kelly Jones, y Stereophonics. El espectáculo fue fabuloso y cedimos a la fundación Teenage Cancer Trust los derechos del DVD del concierto y del álbum en vivo. La fundación recaudó el dinero suficiente para remplazar las dos unidades de tratamiento. El éxito financiero de estos conciertos fue inmenso, pero lo mejor fue la publicidad que se generó pues atrajo la atención del público hacia la iniciativa en el Reino Unido. La imagen de la fundación se afianzó cada vez más y, en cuanto a nosotros, ya tenemos 12 años presentando estos conciertos benéficos.

La fundación Teenage Cancer Trust debe pagar todo, cada tornillo, perno, ladrillo, ventana, así como los muebles; el costo promedio se sitúa en aproximadamente 5 millones de dólares. Hasta hoy hemos construido 17 salas de hospitales en nuestro Servicio de Salud Nacional para pacientes adolescentes y adultos jóvenes con cáncer, y 10 salas más están en construcción. La iniciativa ha tenido un éxito fenomenal.

¿Qué tienen de singular estos centros de tratamiento para adolescentes?

Hacemos que los adolescentes se involucren en el diseño de los centros. Construimos espacios de tranquilidad para cuando quieran estar tranquilos, espacios ruidosos para cuando quieran hacer ruido, y todo en un ambiente con el cual se identifican los adolescentes. Tenemos áreas donde pueden estudiar, de manera que no se atrasen en sus estudios. Hay cocinas donde pueden cocinar ellos mismos, así como instalaciones para los padres, pues como sabrá, los padres de pacientes con cáncer también necesitan mucho apoyo mientras sus hijos están hospitalizados.

Cualquier padre que ha tenido adolescentes le dirá que lo más difícil es hacer que los muchachos hablen con uno. Hay altos índices de diagnósticos equivocados o retrasos en el diagnóstico de sus tumores. También sufren de formas muy raras de cáncer y la enfermedad puede ser extremadamente maligna, por lo tanto, es una situación difícil por dónde quiera que se vea. Esta enfermedad los golpea a una edad en la cual hasta una pequeña espinilla en la nariz es un desastre.

Cuando uno está perdiendo el cabello o a punto de perder una pierna, o peor aún, a punto de perder la vida, es importante abrirse a otras personas, sin embargo, muchos adolescentes más bien se encierran en sí mismos. Cuando los adolescentes están juntos, verdaderamente se apoyan entre sí. Hablan los unos a los otros de manera muy, muy abierta y sincera, y esto los anima psicológicamente. Y esto se logra solamente si se les permite estar juntos. Los adolescentes son muy reservados cuando están rodeados de adultos. Es parte del proceso de crecimiento del adolescente.

¿Qué impacto han tenido los centros en los pacientes jóvenes?

Lo maravilloso de nuestro sistema en el Reino Unido es que, debido a que tenemos un sistema de salud nacionalizado, todos reciben los mismos tratamientos médicos, incluidos los adolescentes en nuestras unidades especiales. Contamos ahora con estadísticas que cubren casi más de 20 años y podemos comparar los adolescentes que estuvieron en nuestras unidades con aquellos que no tuvieron la misma suerte.

Los profesionales de la medicina están descubriendo que a nuestros adolescentes les va mejor que a aquellos que están fuera de nuestros centros que reciben los mismos tratamientos. Ese impacto sigue siendo material de estudio y, si se confirma con más datos, se entenderá que esa mejoría puede deberse solamente al beneficio psicológico que experimentan los adolescentes tratados en nuestras unidades.

¿Cómo se involucró usted en el centro oncológico para adolescentes de UCLA?

Hace aproximadamente dos años, participé en una actividad benéfica a favor de las personas autistas en Los Ángeles, y ahí conocí al jefe del Sistema de Salud de UCLA, el doctor David Feinberg. Le hablé de mi trabajo en la fundación Teenage Cancer Trust, y a los dos meses un equipo de su hospital vino a visitarnos en Inglaterra. Luego de analizar detalladamente nuestras unidades, dijeron, "Esta es la norma de oro en el tratamiento de los adolescentes y los adultos jóvenes; UCLA debe aplicarla también".

En el hospital de UCLA, habilitaron un espacio para crear una unidad. En noviembre de 2011, realicé un concierto con Robert Plant y Dave Grohl para recaudar fondos para amoblar la nueva instalación.

También tuve el placer de recibir y conocer a los primeros pacientes de la unidad. Creo que será uno de muchos centros de este tipo en los Estados Unidos. Ya estamos en conversación con los directivos de los centros médicos de la Universidad de Yale y la Universidad Duke. Espero que, con la ayuda del pueblo estadounidense, y más participación de representantes del medio musical, para quienes los adolescentes son una fuente importante de ingresos, estas instalaciones estén disponibles a todo adolescente y adulto joven en los Estados Unidos.

—Entrevista de Bill Robinson

Para más información sobre el cáncer en adolescentes y adultos jóvenes, lea la edición especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de 2011 dedicada a este tema.

El Programa Oncológico para Adolescentes y Adultos Jóvenes de UCLA abrirá otra instalación

Animados por el éxito del concierto para la recaudación de fondos ofrecido por el cantante de la banda The Who, Roger Daltrey, y otros músicos famosos, el UCLA Daltrey/Townshend Teen and Young Adult Cancer Program comenzará esta primavera la construcción de una instalación especialmente diseñada para pacientes adolescentes y adultos jóvenes con cáncer hospitalizados o ambulatorios en el Centro Médico de UCLA en Santa Mónica.

La nueva unidad fue diseñada según el modelo de los centros para adolescentes y adultos jóvenes establecidos por la fundación Teenage Cancer Trust in el Reino Unido. "Tendremos una unidad de 8 camas con un área social en el centro para que los pacientes puedan reunirse", dijo la doctora Jacqueline Casillas, directora del programa en UCLA. "Una cosa que hemos aprendido de los centros para adolescentes en el Reino Unido es que es necesario salir de lo convencional cuando se trata de atender a esta población de pacientes.

Esto incluye buscar la opinión del Grupo de Consultores de Adolescentes y Adultos Jóvenes de UCLA, acotó la doctora Casillas. "Ellos nos pidieron que elimináramos el término 'cáncer' del letrero que cuelga de la puerta de la unidad, recordó. "Nos dijeron: 'En realidad no es necesario tener la palabra 'cáncer' en la puerta'".

La unidad de Santa Mónica también ofrecerá servicios de quimioterapia ambulatoria en el área social, de manera que los pacientes puedan permanecer las largas horas que implica el tratamiento en un ambiente de apoyo y más acorde con sus estilos de vidas.

El doctor David Feinberg, Director Ejecutivo del Sistema de Salud en UCLA, comentó: "Estamos seguros de que este primer Programa Oncológico para Adolescentes y Adultos Jóvenes Daltrey/Townshend en los Estados Unidos establecerá un ambiente de sanación más acorde con pacientes adolescentes y constituirá un paso hacia la expansión del programa en todas las instituciones médicas a lo largo y ancho del país.

Red de estudios clínicos se propone fortalecer la disponibilidad de inmunoterapias en fase de desarrollo para el cáncer

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Una célula T (verde) destruye una célula cancerosa (azul). Una célula T (verde) destruye una célula cancerosa (azul).

Más adelante durante este año, se lanzarán los primeros estudios clínicos de una nueva iniciativa financiada por el NCI para estimular la creación de tratamientos del cáncer basados en la aceleración de la respuesta del sistema inmunitario a los tumores. La Red de Estudios Clínicos sobre Inmunoterapia del Cáncer (CITN) reúne a destacados investigadores en inmunoterapia del cáncer de los 27 centros oncológicos y universidades más importantes de los EE. UU. Estos especialistas trabajan en colaboración para identificar fármacos prometedores y delinear y llevar a cabo los estudios donde estos se pondrán a prueba.

Ya se han seleccionado los primeros fármacos inmunoterapéuticos que formarán parte de los estudios de la CITN, y se acerca el momento del inicio de varios estudios clínicos. La interleucina-15 (IL-15) y el CP-870,893, fueron los dos primeros fármacos seleccionados "por amplio consenso y de acuerdo con el conocimiento y la experiencia colectivos en este campo", explicó el doctor Martin A. "Mac" Cheever, investigador principal de la CITN y director del Centro Operativo y Estadístico Principal de la CITN (COSC), ubicado en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson de Seattle.

Todos los estudios de la CITN serán de fase I o fase II. El objetivo de la red es crear una serie de fármacos en fase desarrollo para evaluarlos en los estudios de fase III más grandes que determinarán, en última instancia, si un nuevo tratamiento tendrá aplicación clínica, manifestó el doctor Cheever, quien está a cargo de las operaciones diarias de la red junto a la coinvestigadora, doctora Kim Margolin. A las investigaciones se incorporarán estudios científicos interrelacionados, como aquellos que buscan identificar los marcadores biológicos que indican cuáles pacientes tienen una mayor posibilidad de responder al tratamiento y determinan la eficacia de los tratamientos para estimular la respuesta inmunitaria. Estos estudios se llevarán a cabo bajo la dirección de la doctora Mary L. "Nora" Disis, otra coinvestigadora que trabaja con el doctor Cheever.

"El objetivo", explicó el doctor Cheever, "es diseñar estudios que puedan demostrar con rapidez la prueba de concepto y el beneficio para el paciente y que, en última instancia, nos encaminen hacia la aprobación regulatoria".

Se aúnan esfuerzos en este campo

El concepto de utilizar el sistema inmunitario del paciente para destruir los tumores ha sido de gran interés para los investigadores por décadas. No obstante, solo de manera muy reciente los tratamientos se han enfocado en incrementar la respuesta inmunitaria del paciente frente a su propio cáncer. Si bien la práctica es válida para algunos pacientes, no ha tenido eficacia como tratamiento en un sentido amplio. (Los trasplantes de sangre y médula ósea, que restituyen o remplazan el sistema inmunitario del paciente, han sido tratamientos altamente eficaces para leucemias y linfomas durante años, y se considera que ciertos anticuerpos monoclonales, como trastuzumab [Herceptin] funcionan, en parte, porque estimulan la respuesta inmunitaria antitumoral).

Pero la confluencia de ciertos eventos ha impulsado el avance de este campo, dijo el doctor William Merritt de la División de Tratamiento y Diagnóstico Oncológico (DCTD) del NCI y director de programa del NCI para la CITN. Entre los factores principales de este avance, se encuentra la "considerable mejora en el conocimiento sobre inmunología tumoral y la cantidad de fármacos conocidos que modifican la respuesta inmunitaria a los tumores", manifestó el doctor Merritt.

El primer Taller sobre Fármacos Inmunoterapéuticos patrocinado por el NCI en el 2007, marcó un momento crítico importante y reunió a los principales inmunólogos especializados en cáncer con el propósito de identificar los fármacos inmunoterapéuticos más promisorios para avanzar en su investigación y desarrollo. Se eligieron 20 fármacos entre más de 120 candidatos. El NCI organizó otros talleres para ayudar a establecer prioridades entre los fármacos que deberían elaborarse, con un énfasis en los que presentan una mayor posibilidad de aplicación por múltiples investigadores, así como su posible utilidad en diferentes tipos de tratamiento, explicó el doctor Cheever.

"Todo el progreso alcanzado se inició en ese primer taller", agregó el doctor Cheever.

Poco tiempo después de la serie de talleres para establecer prioridades, un grupo de investigadores de inmunoterapias contactó a quien era en ese momento el director del NCI, el doctor John E. Niederhuber, y le instaron a incrementar el respaldo del instituto hacia los esfuerzos que apuntan a facilitar el desarrollo de fármacos de alta prioridad, recordó el doctor Merritt. El doctor Niederhuber y los líderes de la DCTD estuvieron de acuerdo, y así nació el concepto de la Red de Estudios Clínicos sobre Inmunoterapia del Cáncer (CITN).

Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó el año pasado dos inmunoterapias para combatir el cáncer: ipilimumab (Yervoy) para tratar el melanoma avanzado y sipuleucel-T (Provenge) para el tratamiento de cáncer de próstata avanzado.

El impacto de esas aprobaciones fue enorme, dijo el doctor Jedd Wolchok, investigador de la CITN en el Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering. "El hecho de que las compañías farmacéuticas y la industria sean testigos de una inmunoterapia exitosa que puede administrarse en el consultorio médico, ha modificado por completo este campo", expresó el doctor Wolchok.

Los investigadores siempre han tenido dificultades para acceder a la inmensa variedad de fármacos inmunoterapéuticos experimentales que han mostrado una promesa significativa, tanto a nivel de laboratorio como en estudios clínicos de fases iniciales. En algunos casos, la compañía que elaboró el fármaco dio prioridad a su producción para otras enfermedades, no para el cáncer, o, en otras ocasiones, se necesitaba crear una combinación de distintos fármacos como parte de un tratamiento de componentes múltiples.

La disponibilidad ha "sido definitivamente un gran cuello de botella", dijo el doctor Thomas Gajewski, un investigador de la CITN en el Centro Médico de la Universidad de Chicago. 

Pero eso está comenzando a cambiar. Muchas compañías están más interesadas en producir fármacos disponibles para la investigación y producir nuevos fármacos inmunoterapéuticos experimentales, manifestó el doctor Wolchok. Varias están incluso creando departamentos de onco-inmunología.

"Nosotros, como integrantes de la comunidad de investigadores de inmunoterapias para el cáncer, necesitamos estar preparados para ayudar a que estos fármacos se estudien en profundidad", continuó el doctor. "Aquí es donde la CITN puede tener una función importante".

Colaboración para el avance de la ciencia

Contar con una red de investigadores y centros "significa que podemos iniciar estudios clínicos de manera oportuna", explicó el doctor Merritt. "No tenemos que esperar la aprobación de financiación para subvenciones individuales, con investigadores que realizan sus propios estudios dentro de sus instituciones". Y cuando se tienen varios centros que participan en cada estudio clínico, agregó el doctor, se hace significativamente más rápido el período de inscripción de pacientes y el tiempo de conclusión de los estudios.

El doctor Gajewski recalcó que los posibles beneficios también van mucho más allá de realizar estudios con mayor rapidez.

"En una red se comparte la información, y hay uniformidad en la administración de datos y el análisis estadístico", explicó el especialista. "Antes de publicarse la información, todos intercambiaremos datos. Por lo tanto, el posible enriquecimiento mutuo será enorme. La ideas se transmitirán de manera más fácil entre los investigadores y los proyectos".

La CITN se ha beneficiado en gran medida del respaldo del personal científico de otra iniciativa de estudios clínicos financiada por los NIH, con sede en Fred Hutchinson, conocida como la Red de Estudios Clínicos de Vacunas contra el VIH. Esta red cuenta con el respaldo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, señaló el doctor Cheever. Asimismo, ya se están discutiendo los detalles de posibles investigaciones en colaboración entre la CITN y una red internacional similar de estudios clínicos sobre inmunoterapias para el cáncer, denominada Cancer Vaccine Collaborative, dirigida por el doctor Wolchok.

La financiación de la CITN es a 5 años, dijo el doctor Cheever, y él ya ha tenido conversaciones alentadoras para la obtención de financiación adicional de la industria y de grupos filantrópicos.

La puesta en marcha de los estudios clínicos iniciales es un paso importante, manifestó el doctor Merritt. Pero es solo el comienzo. "Varios grupos de trabajo y el comité directivo de la CITN se encuentran discutiendo los conceptos del estudio para facilitar el avance del siguiente grupo de fármacos ", puntualizó el doctor. "Tengo una gran confianza en el progreso realizado hasta la fecha".

Carmen Phillips

Los primeros fármacos

Se han elaborado numerosos tipos de fármacos inmunoterapéuticos, incluidos los factores de crecimiento de células T y linfocitos CN, como la citosina IL-15; otros que estimulan las células T o activan las células dendríticas llamados "inhibidores de puntos críticos de inmunorregulación", como ipilimumab; y otros que inhiben o neutralizan factores secretados por tumores que deprimen el sistema inmunitario.

Los dos primeros fármacos que serán evaluados en los estudios dirigidos por la Red de Estudios Clínicos sobre Inmunoterapia del Cáncer (CITN), serán la citosina IL-15 y un anticuerpo monoclonal que activa las células dendríticas llamado CP-870,893. Estos dos fármacos se seleccionaron entre los 20 identificados en el taller realizado en el 2007.

El primer estudio con seres humanos de la IL-15 se inició recientemente en el NCI. El estudio lo lideran el doctor Thomas Waldmann, quien codescubrió la IL-15 hace casi 18 años, y el doctor Kevin Conlon. Para estos estudios iniciales, el NCI producirá la IL-15 en su planta de producción de fármacos en la sede del NCI en Frederick. El estudio que la CITN realiza con la IL-15 es aparte del estudio del doctor Waldmann y el doctor Conlon, pero los investigadores de la red trabajan en estrecha colaboración con el doctor Waldmann en la elaboración de la IL-15, señaló el doctor Cheever.

El fármaco CP-870,893, elaborado por Pfizer, se dirige al antígeno CD40 de ciertas células del sistema inmunitario y ya ha mostrado su eficacia en un pequeño estudio de fase I de pacientes con cáncer pancreático avanzado. El estudio de la CITN, que será dirigido por el doctor Robert Vonderheide de la Universidad de Pensilvania, evaluará el anticuerpo CD-40 al que se dirige el fármaco como tratamiento prequirúrgico en pacientes con cáncer pancreático operable.

Ya se iniciaron la planificación y las negociaciones con el fin de evaluar varias estrategias de tratamiento, incluida la citosina IL-7 y un fármaco en desarrollo que se dirige a la proteína de punto crítico de inmunorregulación PD-1 en la superficie de ciertas células del sistema inmunitario.

NCI crea SmokefreeTXT en Español, un servicio de mensajes de texto para dejar de fumar

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NCI crea SmokefreeTXT en Español, un servicio de mensajes de texto para dejar de fumarEl Instituto Nacional del Cáncer (NCI) ha creado SmokefreeTXT en Español, un servicio de telefonía móvil que brinda información científica, sugerencias y apoyo para dejar de fumar a las personas que hablan español. Los usuarios reciben mensajes de texto sincronizados con una fecha que han elegido para dejar de fumar, así como apoyo en cualquier momento del día o de la noche si lo necesitan.

Cerca de 16% de los adultos hispanos y 22% de los estudiantes hispanos de escuela secundaria (high school) en los Estados Unidos son fumadores, y las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco son la causa principal de muerte entre hispanos en este país. Las últimas encuestas a nivel nacional indican que es menos probable que los hispanos reciban asesoramiento para dejar de fumar de un profesional de la salud o que usen tratamientos de comprobada eficacia, como medicamentos y asesoría. Este hecho destaca la necesidad de identificar nuevas maneras de aumentar la participación de fumadores hispanos en estos programas, incluidos aquellos cuya lengua materna es el español.

SmokefreeTXT en Español es una de las secciones principales de un nuevo sitio web, Smokefree en Español. Los usuarios pueden registrarse en el servicio gratuito de mensajes de texto en la página de Smokefree en Internet o enviar un mensaje de texto que diga LIBRE al número 47848. Esta nueva herramienta se añade a los recursos móviles y de Internet para dejar de fumar del NCI existentes en el idioma inglés.

Para aprender más acerca de SmokefreeTXT en español, visite http://espanol.smokefree.gov/smokefreeEspanolTXT.aspx.

NCI lanza versión móvil de Cancer.gov en español

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El NCI lanza versión móvil de Cancer.gov en españolEl NCI lanzó una nueva iniciativa móvil que facilitará un mayor acceso a su sitio web, cancer.gov/espanol.

El sitio móvil m.cancer.gov/es, diseñado exclusivamente para los usuarios de teléfonos y otras plataformas móviles, está disponible en inglés y español y ofrece información confiable y actualizada sobre una amplia variedad de tipos de cáncer, diagnóstico y tratamientos, consejos para superar los efectos secundarios y otros temas. Los usuarios también tienen acceso a noticias sobre el cáncer, un diccionario de términos de cáncer con pronunciación en audio y acceso a la línea telefónica del Servicio de Información sobre el Cáncer del NCI, 1-800-422-6237 (1-800-4-CANCER), donde pueden hablar directamente con un especialista de información del cáncer del NCI. (El servicio telefónico solo está disponible en los Estados Unidos).

A la par de las tendencias nacionales, el NCI ha observado un aumento considerable en el número de personas que acceden cancer.gov y a cancer.gov/espanol a través de sus dispositivos móviles. En el periodo de mayo a diciembre de 2011, las visitas a cancer.gov por medio de aparatos móviles casi que se duplicaron y el aumento fue casi el triple para cancer.gov/espanol; se anticipa que esta cantidad crecerá aún más.

Este nuevo sitio está diseñado para que pueda navegarse con sencillez desde cualquier dispositivo móvil, y brinda a los pacientes con cáncer, a sus seres queridos y a las personas que los cuidan, un fácil acceso a la información de cáncer que necesitan. El contenido del sitio móvil del NCI fue seleccionado de acuerdo a un estricto análisis web de las áreas de cancer.gov/espanol que los usuarios móviles consultan con mayor frecuencia.     

En el futuro, se añadirá más contenido a m.cancer.gov/es.