Boletin
 
29 de marzo de 2011 • Volumen 3 - Edición 4
image

Estudio sobre el cáncer de ovario genera interrogantes sobre la elaboración de marcadores para la detección temprana
El estudio de evaluación de posibles marcadores biológicos para detectar el cáncer de ovario en estadios tempranos indica que los niveles de la proteína CA-125 en la sangre siguen siendo el mejor factor predictor de la enfermedad.


 

Mensaje a los lectores

El Instituto Nacional del Cáncer acaba de lanzar su página de Facebook en español. Le invitamos a visitar este nuevo medio de comunicación social en http://www.facebook.com/cancer.govespanol. Ahí puede enterarse de lo que está haciendo el NCI, compartir sus opiniones y hacer preguntas en su calidad de profesional de la salud, investigador, paciente, familiar o miembro del público en general.

Esperamos que se conecte a través de la página de Facebook del NCI y comparta este recurso con sus familiares, colegas y amigos.

.
Los artículos originales en inglés se encuentran disponibles en las páginas del NCI Cancer Bulletin.

El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos manejar y tratar como enfermedades crónicas.

Para obtener más información sobre el cáncer, llame al 1-800-4-CANCER o visite la página http://www.cancer.gov/espanol.

Cualquier inquietud o pregunta para el equipo del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer puede enviarla a nciboletin@mail.nih.gov.

Estudio sobre el cáncer de ovario genera interrogantes sobre la elaboración de marcadores para la detección temprana

> Artículo en inglés

Viales con sangre Por más de una década, los investigadores han tratado de crear una prueba sanguínea para detectar el cáncer de ovario en estadio temprano. En un estudio riguroso de validación de 28 marcadores potenciales, se indicó que la proteína CA-125 continúa siendo el mejor factor predictor de la enfermedad. (Fotografía de Daniel Sone)

El tan esperado estudio de evaluación de los posibles marcadores biológicos para detectar el cáncer de ovario en estadios tempranos indica que los niveles de la proteína CA-125 en la sangre continúan siendo el mejor factor predictor de la enfermedad. Sin embargo, si se abriga la esperanza de que los exámenes selectivos de detección reduzcan las muertes debido a esta enfermedad, será necesario obtener marcadores más precisos, concluyeron investigadores en la publicación Cancer Prevention Research.

Ninguno de los 28 posibles marcadores en suero analizados en el estudio dio mejor resultado que la CA-125. No obstante, anotaron los investigadores, para realizar los exámenes selectivos de detección los médicos necesitarían una prueba que pueda detectar una señal de los tumores más de 6 meses antes de su diagnóstico; la proteína CA-125 envía su señal más fuerte dentro de los 6 meses del diagnóstico.

Aunque los resultados parezcan desalentadores, los hallazgos pueden servir para facilitar los futuros esfuerzos de detección de la enfermedad en un estadio temprano, escribieron los autores del estudio. Esta idea fue compartida por varios expertos en marcadores biológicos que no participaron en este estudio pero que recalcaron la importancia de los resultados.

“Este es un estudio pionero”, dijo el doctor Mark H. Greene de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, quien escribió un editorial que acompañó el artículo. “Por primera vez, contamos con un análisis riguroso de investigaciones hechas durante varios años sobre marcadores biológicos del cáncer de ovario, para determinar si dichos marcadores representan un avance frente al punto de inicio en este campo de investigación, que fue la proteína CA-125”.

Los resultados, continuó, indican que se necesita un nuevo enfoque para encontrar una estrategia de detección eficaz para el cáncer de ovario. (Los resultados preliminares del estudio se presentaron en el 2009).

Avance de las investigaciones

Durante la pasada década, se han identificado docenas de marcadores potenciales del cáncer de ovario, pero la mayoría no se han podido validar y por lo tanto se ha abandonado su investigación. Para acelerar el avance, los líderes de la Red de Investigación de Detección Temprana (EDRN) del NCI y el Estudio de Detección de Cáncer de Próstata, de Pulmón, Colon, Recto y Ovarios (PLCO) diseñaron el estudio de validación actual. A los investigadores se les dio acceso a muestras de sangre de alta calidad obtenidas de los participantes en el PLCO, incluso a algunas muestras prediagnósticas que no se obtienen con mucha frecuencia, tomadas de mujeres a quienes les empezó el cáncer de ovario durante el estudio clínico.

El estudio evaluó la eficacia de los marcadores de cáncer de ovario en muestras prediagnósticas de mujeres asintomáticas, en comparación con la de los marcadores en muestras obtenidas durante el diagnóstico en un grupo diferente de mujeres. El investigador principal, doctor Daniel Cramer del Hospital Brigham and Women´s  predijo que los resultados se podrían interpretar de varias formas, y recalcó la importancia de aprender más sobre la CA-125.

Descrita por primera vez hace unos 30 años, la proteína CA-125 se usa ampliamente para evaluar la eficacia del tratamiento en pacientes con cáncer de ovario, pero es menos útil en el proceso de detección. Los niveles sanguíneos se elevan solamente en cerca de la mitad de las pacientes con cáncer de ovario en estadio temprano, además los niveles pueden elevarse por otras razones diferentes a la enfermedad. Aun así, la CA-125 continúa siendo el mejor marcador para la detección temprana del cáncer de ovario.

“Si la CA-125 es tan importante, como estos resultados indican, entonces creo que tenemos que ahondar más los conocimientos sobre esta proteína”, dijo el doctor Cramer. Por ejemplo, algunas mujeres con cáncer de ovario en estadio avanzado tienen niveles normales de CA-125, por lo que entender este fenómeno puede de manera potencial contribuir a que esta proteína sea más útil en la detección, anotó.

Lo más probable es que la interpretación principal del estudio actual sea que se necesitan nuevos marcadores y que los investigadores deben volver a plantearse cuál es la mejor forma de descubrir y elaborar marcadores. Hasta la fecha, los marcadores que ofrecen más posibilidades se han identificado en muestras de sangre recolectadas de mujeres al momento del diagnóstico, ya que estas son las muestras que los investigadores tienen disponibles.

Sin embargo, con frecuencia estas muestras reflejan la enfermedad en una etapa avanzada, y podrían no ser útiles para la detección temprana, como parecen indicar los resultados del nuevo estudio.

“Necesitamos hacernos más planteamientos sobre la forma de descubrir esos marcadores”, dijo la coautora del estudio, la doctora Claire Zhu de la División de Prevención del Cáncer del NCI, quien fue también la autora principal de un informe que acompañó el artículo, en el que se describió un marco de trabajo para evaluar los paneles de marcadores. “Y aunque no sabemos cuál es el mejor enfoque, esperamos que este estudio fomente las discusiones en este campo”.

El PLCO es uno de varios estudios clínicos aleatorizados a gran escala, que han puesto a disposición muestras limitadas para realizar investigaciones sobre marcadores biológicos como respuesta a las solicitudes de los científicos. “Las investigaciones se deben realizar en muestras prediagnósticas, ya que estas muestras reflejan mejor la biología de la enfermedad que las otras”, dijo el doctor Sudhir Srivastava, quien dirige el EDRN.

Muchos investigadores han indicado que si no existe un marcador único que pueda detectar el cáncer de ovario, entonces esta tarea la podrían realizar paneles de marcadores. Esta idea no se ha probado todavía y por lo menos en este caso, los paneles no añadieron mucho valor a la CA-125.

“Los paneles que se evaluaron simplemente no dieron resultados”, dijo el coautor del estudio, doctor Eleftherios Diamandis, un investigador de la Universidad de Toronto que ha escrito sobre los marcadores biológicos del cáncer. “El mensaje de este estudio, desafortunadamente, es que hemos subestimado lo difícil que es descubrir marcadores biológicos”.

Sin embargo, hemos aprendido en este campo que la mejor manera de realizar estas investigaciones es a través de estudios de validación rigurosos que usen muestras de alta calidad, como las que provee el PLCO, añadió.

Con los avances, más preguntas

Con miras al futuro, tal vez el área más desconocida sea la biología del cáncer de ovario. Aun cuando se disponga de mejores estrategias para elaborar marcadores, nadie sabe si existen marcadores en la sangre que puedan detectarse en etapas lo suficientemente tempranas como para salvar la vida de mujeres.

“Es  muy difícil realizar investigaciones en personas asintomáticas, ya que tal vez no hayan señales lo suficientemente fuertes para ser detectadas”, dijo el coautor del estudio, doctor David Ransohoff de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Después de todos estos estudios, realmente no sabemos si existen buenos marcadores”.

Algunos investigadores están evaluando el incremento en los niveles de marcadores en la sangre con el tiempo, para detectar la enfermedad en forma temprana. La idea que respalda los estudios longitudinales es que cada persona tiene un nivel natural, o de referencia, para cada marcador, y que uno o más de esos marcadores empezarán a aumentar por encima del nivel de referencia al iniciarse el cáncer de ovario en la mujer.

“La esperanza es que la información longitudinal sobre marcadores biológicos tendrá mucho más valor que la de un solo marcador biológico en algún momento específico”, dijo el coautor del estudio, doctor Steven Skates del Hospital General de Massachusetts. “La idea es que el aumento del nivel con el tiempo podría ser la señal más sensible para detectar la enfermedad tan pronto como sea posible, con un marcador o un grupo de marcadores”. 

Este enfoque —con la proteína CA-125 como marcador, seguida de un ultrasonido si el análisis sanguíneo indica que la mujer tiene un riesgo alto de cáncer de ovario— se está evaluando en un grupo del Estudio Clínico Colaborativo sobre Detección del Cáncer de Ovario en el Reino Unido, el cual es un análisis prospectivo.

“Tenemos que esperar algunos años más para saber los resultados de este estudio, con el fin de determinar si este enfoque es eficaz”, dijo el doctor Skates.

El estudio clínico del Reino Unido requiere que se obtengan resultados positivos a la prueba de CA-125 y en un ultrasonido transvaginal antes de que se remita una mujer a cirugía. Mientras que en el estudio PLCO, se requiere un resultado positivo a solo una de las pruebas. Los resultados del PLCO se esperan en los próximos meses.

Mientras tanto, el estudio de validación ofrece una oportunidad para que los investigadores en este campo evalúen los estudios realizados en la última década y la mejor forma de continuar las investigaciones.

“Necesitamos saber si a partir de estos estudios podemos aprender más sobre el proceso de descubrimiento de marcadores biológicos”, dijo el doctor Ransohoff. “También sería de utilidad saber la razón por la cual ha tomado tanto tiempo obtener resultados confiables y cómo podemos mejorar el proceso de descubrimiento y validación".

Durante la última década, el doctor Ransohoff anotó, algunos investigadores han afirmado la existencia de posibles marcadores de cáncer de ovario, con base en datos preliminares. Y aunque los marcadores no dieron resultados, estas declaraciones fueron repetidas por los medios de comunicación, dando falsas esperanzas sobre la posibilidad de una detección temprana.

“Me temo que los nuevos datos hablan por sí solos”, dijo el doctor Greene. “Pero este trabajo es realmente un modelo de cómo se deben realizar estos estudios”.  

Edward R. Winstead

Algunas mujeres podrían no necesitar cirugía más extensa de ganglios linfáticos por cáncer de mama

> Artículo en inglés

Biopsia de ganglio linfático centinela de la mama. Se inyecta una sustancia radiactiva o un tinte azul cerca del tumor (primer panel). El material inyectado se identifica con la vista o con una sonda que detecta la radiactividad (panel del medio). Se extraen los ganglios centinelas (los primeros ganglios que absorben la sustancia) para determinar si tienen células cancerosas (último panel). Biopsia de ganglio linfático centinela de la mama. Se inyecta una sustancia radiactiva o un tinte azul cerca del tumor (primer panel). El material inyectado se identifica con la vista o con una sonda que detecta la radiactividad (panel del medio). Se extraen los ganglios centinelas (los primeros ganglios que absorben la sustancia) para determinar si tienen células cancerosas (último panel). [Ampliar]

Estudios clínicos han demostrado que los cirujanos pueden extirpar menos tejido en mujeres con cáncer de mama en estadio temprano y ganglios linfáticos negativos sin aumentar la probabilidad de recidiva o afectar la supervivencia general en las pacientes. Ahora, un estudio encabezado por el doctor Armando Giuliano, del Instituto Oncológico John Wayne en Santa Monica, CA, contribuye a este conocimiento al demostrar que la cirugía denominada disección de ganglios linfáticos axilares (DGLA) no siempre representa un beneficio para algunas mujeres con la enfermedad en estadio temprano, cuando se les detectan células cancerosas en los ganglios linfáticos adyacentes. El estudio fue publicado el 9 de febrero en la revista JAMA.

En este estudio clínico de fase III con distribución al azar, denominado ACOSOG Z0011, a las mujeres con cáncer de mama en estadio inicial que se les practicó una biopsia de ganglio linfático centinela (BGLC) –la extracción de uno o dos ganglios linfáticos de la axila para examinar si tienen células cancerosas– y cuyos ganglios centinela dieron positivo al cáncer, tuvieron la misma supervivencia que las mujeres que tuvieron BGLC seguida de DGLA –la extracción de muchos ganglios linfáticos debajo del brazo. También se administró tratamiento sistémico (terapia hormonal, quimioterapia o ambas) a la mayoría de las mujeres del estudio, además de radioterapia en toda la mama.

“Estos resultados también apoyan el uso exclusivo de la BGLC en ciertas mujeres que tienen uno o dos ganglios linfáticos centinela positivos, lo que podría salvar a miles de mujeres de los efectos secundarios de una disección completa de los ganglios linfáticos axilares”, comentó la doctora Jo Anne Zujewski, titular de terapia mamaria de la División del Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer del NCI.

Los hallazgos se limitan a una población específica de mujeres, destacó el doctor Eric Winer, de la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó en el estudio. “Los médicos deben ser muy cautelosos al aplicar estos resultados en pacientes que no reunirían los requisitos para este estudio clínico”, agregó. Las mujeres que no cumplían los requerimientos incluían: mujeres con ganglios linfáticos axilares palpables; con tumores mamarios de más de 5 cm de diámetro; con tres o más ganglios linfáticos centinela positivos; aquellas que recibieron quimioterapia o terapia hormonal antes de la cirugía y a las que se les hizo una mastectomía en lugar de cirugía para preservar la mama, junto con radioterapia.

La mastectomía radical, que data de los años 1880, ofreció el primer tratamiento quirúrgico para la enfermedad pero representó un gran sacrificio en la calidad de vida: la deformante cirugía consistía en la extirpación de grandes cantidades de tejido, entre ellos, la mama, los músculos pectorales y todos los ganglios linfáticos debajo del brazo, dejando a la mujer con efectos secundarios graves de por vida, como dolor y linfedema.

Hoy en día, la mayoría de las mujeres con cáncer de mama en estadios tempranos son intervenidas con cirugía para preservar la mama seguida de radioterapia en lugar de mastectomía, mientras que en aquellas con enfermedad avanzada se recurre a la mastectomía radical modificada.

“Las pacientes desearían evitar una cirugía más drástica”, señaló el doctor Giuliano. “Con la lumpectomía ya han visto que una cirugía menor puede ser igualmente eficaz”.

A la mitad de las mujeres del estudio se les asignó aleatoriamente BGLC seguida de DGLA y a la otra mitad solo BGLC. En las mujeres del grupo de DGLA, la mediana de extracción de ganglios linfáticos axilares fue de 17 en comparación con una mediana de dos en el grupo de solo BGLC. A todas las mujeres se les practicó cirugía para preservar la mama y radioterapia en toda la mama. El uso de quimioterapia adyuvante y terapia hormonal se determinó a partir de casos individuales.

Después de una mediana de más de 6 años, la tasa de supervivencia general a 5 años fue de 91,8 por ciento en el grupo de DGLA y 92,5 en el grupo de solo BGLC. Las tasas de recidiva fueron también virtualmente idénticas entre ambos grupos.

“Lo que proporcionan la cirugía y la radiación, así como la terapia local, es un control local del cáncer”, explicó el doctor Giuliano. Control local significa prevenir la recidiva del cáncer en la mama o el tejido cercano. “De no lograrse el control, podría verse afectada la supervivencia, pero como los índices de control local fueron tan altos (en ambos grupos de este estudio), creo que es muy poco probable que observemos diferencias en la supervivencia con el tiempo”.

Cabe destacar que a la mayoría de las mujeres de ambos grupos se les hizo algún tipo de tratamiento sistémico. “En una época en la que prácticamente todas las mujeres reciben alguna forma de tratamiento sistémico, este estudio podría indicar que la disección de otros ganglios linfáticos después la biopsia del ganglio centinela no comporta un beneficio adicional”, dijo el doctor Winer. “No sabemos si este resultado se hubiera obtenido sin el tratamiento sistémico de por medio, pero creo que es razonable la hipótesis de que habría una diferencia”, explicó, dado que los tratamientos sistémicos matan células cancerosas en todo el cuerpo, incluidas aquellas en los ganglios linfáticos.

Los índices de efectos secundarios negativos de la cirugía fueron más altos en el grupo de DGLA, donde el 70 por ciento de las mujeres presentó infección en las heridas, cicatrización más lenta o dolor, en comparación con el 25 por ciento de las mujeres del grupo de solo BGLC. También reportaron más casos de linfedema las mujeres del grupo de DGLA. (Los investigadores proporcionaron datos completos sobre los efectos secundarios observadores durante el estudio en un artículo anterior).

En un editorial adjunto en la revista JAMA, los doctores Grant Walter Carlson y William Wood, del Instituto Oncológico Winship, de la Universidad de Emory, apuntaron que los resultados del estudio ACOSOG Z0011 son un “testamento” de todas las mejoras que se han hecho al tratamiento contra el cáncer de mama desde comienzos de la década de 1970, cuando se realizó el primer estudio clínico para evaluar una cirugía de mama menos invasiva. En la época en que se realizó ese estudio, solo el 60 por ciento de las mujeres sobrevivía 5 años después del diagnóstico, mientras que actualmente el índice es del 90 por ciento.

Las mujeres que reunían los requisitos para el estudio fueron seleccionadas de 115 hospitales del país, tenían un tumor mamario invasivo de 5 cm o menos, no presentaban inflamación evidente de ganglios linfáticos y sus células cancerosas no estaban en más de dos ganglios linfáticos cercanos, según resultados de la BGLC.

Los investigadores habían planeado inscribir a 1.900 mujeres en el estudio. Sin embargo, las tasas de supervivencia en ambos grupos fueron tan altas que el Consejo de vigilancia de datos e inocuidad (DSMB) recomendó cerrar la inscripción cuando se contaba con solo 891 participantes debido a que no sería probable observar un suficiente número de fallecimientos que marcara diferencias en la supervivencia para ambos grupos, aun después de 20 años.

El doctor Winer instó a la cautela en declarar estos resultados definitivos, debido a que el estudio no pudo llegar a las metas planeadas dada la excelente supervivencia en general. “Pero no creo que obtengamos otros datos mejores que estos”, indicó. “En vista de los resultados, y de la renuencia de algunos cirujanos y pacientes a la disección de ganglios linfáticos axilares con base en estos hallazgos, sería casi imposible organizar otro estudio clínico aleatorizado en esta misma población de pacientes.

“No obstante, creo que hay lugar para estudios clínicos en otras poblaciones de pacientes que presenten ciertas diferencias”, prosiguió, “ya que el estudio solo incluyó a mujeres que tuvieron cirugía de preservación de mama y radioterapia”.

Para las miles de mujeres a las que todos los años se les diagnostica cáncer de mama, y cuya enfermedad encaja en los criterios para participar en el estudio, la disección de ganglios linfáticos axilares puede ser cosa del pasado. “Las mujeres con cáncer de mama deben consultar con su médico sobre las opciones que tienen”, concluyó el doctor Giuliano. “Puede ser que no necesiten una operación tan radical como se pensaba en el pasado”.

—Sharon Reynolds

Uso excesivo de la biopsia quirúrgica al evaluar resultados sospechosos en imágenes de mamas

> Artículo en inglés

Un estudio integral de datos de atención médica de Florida indica que los médicos están usando biopsias quirúrgicas para investigar lesiones de mama sospechosas con mayor frecuencia de lo necesario, según informaron investigadores en un estudio publicado el 8 de febrero en la revista American Journal of Surgery. Las directrices médicas recomiendan que en la mayoría de los casos, los médicos usen la biopsia con aguja, en vez de la modalidad más invasiva de biopsia quirúrgica, para investigar las lesiones sospechosas que se observan en exámenes por imágenes, como la mamografía.

El doctor Stephen Grobmyer y sus colegas de la Universidad de Florida examinaron registros de la base de datos de cirugías y procedimientos ambulatorios de la Agencia para la Administración de la Atención Médica de Florida (Florida Agency for Health Care Administration). Aunque el porcentaje de pacientes en Florida que fueron sometidos a biopsias de mama mínimamente invasivas (MIBB), también conocida como biopsia con aguja percutánea, aumentó durante los 5 años que duró el estudio (2003 a 2008), el índice de realización de biopsias quirúrgicas abiertas en el 2008 aún continuaba en el 30 por ciento. El índice fue significativamente más alto que el 5 al 10 por ciento que el panel de consenso del 2009 había indicado como una tasa adecuada para la biopsia abierta, anotaron los autores del estudio. La tasa de MIBB fue más alta en centros médicos académicos que en los que no lo eran.

La biopsia mínimamente invasiva de las mamas causa menos cicatrización y complicaciones, como infecciones y hematomas, y es menos costosa que la biopsia quirúrgica abierta. La mayoría de las lesiones de mama que se someten a biopsia dan resultados benignos. Además, como la MIBB tiene alta precisión, indicaron los autores, la mayoría de las veces la biopsia por aguja puede evitar que la paciente se someta a un procedimiento de biopsia quirúrgica abierta.

Estos resultados indican que es necesario realizar más esfuerzos para educar a los médicos y pacientes sobre los numerosos beneficios de la MIBB en la evaluación de lesiones de mama sospechosas detectadas a través de imágenes", escribieron los autores. "Disminuir el índice de realización de biopsias quirúrgicas abiertas debe seguir siendo una prioridad".

Altas tasas de infección por virus del papiloma humano en hombres

> Artículo en inglés

Un estudio sobre la incidencia de infecciones por el virus del papiloma humano (VPH) genital en hombres encontró que la mitad de los participantes presentaba infección por al menos un tipo del virus, incluidos aquellos que pueden causar verrugas genitales y cáncer. La incidencia de infecciones fue alta y relativamente constante a lo largo de grupos etarios (de 18 a 70 años de edad), indicaron la doctora Anna Giuliano, del Instituto Oncológico y de Investigación H. Lee Moffitt y sus colegas, en un estudio publicado el 28 de febrero en una edición electrónica de la revista The Lancet.

Aproximadamente 40 tipos de VPH son de transmisión sexual. Algunos de ellos producen verrugas genitales y otros (los llamados tipos oncogénicos) pueden causar cáncer. En los hombres, los cánceres relacionados al VPH comprenden los cánceres de pene, de cavidad oral, de la orofaringe (un subtipo de cáncer de cabeza y cuello que incluye las amígdalas) y del conducto anal.

Dos vacunas que previenen infecciones persistentes por dos tipos de VPH de alto riesgo causantes del 70 por ciento de los cánceres de cuello uterino han sido aprobadas por la FDA para administrarse en mujeres para la prevención del cáncer de cuello uterino y algunos cánceres de vulva y de vagina . Una de estas vacunas, Gardasil, también protege contra la infección por los dos tipos de VPH que causan el 90 por ciento de las verrugas genitales y ha sido aprobada para administrarse en hombres y mujeres jóvenes para prevenir tales verrugas. Y en diciembre pasado, Gardasil recibió aprobación para administrarse en hombres y mujeres jóvenes para la prevención del cáncer anal. Los nuevos hallazgos sobre la evolución natural de las infecciones por VPH en los hombres proporcionan una información muy necesaria para elaborar modelos realistas y económicos sobre el uso de las vacunas contra el VPH a nivel internacional, indicaron los investigadores.

El estudio de cohorte inscribió a 1.159 hombres de Brasil, México y Estados Unidos, para investigar la prevalencia y la eliminación del VPH en los hombres. La adquisición de nuevas infecciones estaba fuertemente asociada a la conducta sexual, al igual que la probabilidad de eliminar una infección. La duración media de la infección por cualquier tipo de VPH era de alrededor de 7 meses, y para el VPH 16, el tipo oncogénico, se extendía a unos 12 meses. Hacia el final del estudio de 3 años, la mayoría de los hombres habían eliminado su infección por VPH.

En las mujeres, se sabe que el riesgo de infección por VPH declina al aumentar la edad. En  cambio, este estudio encontró que en los hombres el riesgo de infección parece no variar en el transcurso de la vida. “Si los hombres mantienen un alto riesgo de adquirir nuevas infecciones por el VPH a lo largo de su vida, puede ser que se requiera la vacunación de hombres de mayor edad”, señalaron los investigadores.

En virtud de los estrictos criterios de inclusión para el estudio, las estimaciones de incidencia de VPH no se pueden generalizar a todos los hombres de los tres países, apuntaron los investigadores. También advirtieron que estos resultados no deben llevar a conclusiones sobre las tasas de infección en otras poblaciones, pese a que destacaron que todos los estudios a la fecha han encontrado altas tasas de adquisición de la infección por VPH en hombres.

Para obtener más información, consulte: Los virus del papiloma humano y el cáncer

La dutasterida puede frenar avance del cáncer de próstata en estadio temprano

> Artículo en inglés

En los hombres que fueron objeto de vigilancia activa para el cáncer de próstata en estadio temprano, el fármaco dutasterida (Avodart) ayudó a controlar la enfermedad y a evitar la necesidad de tratamientos más agresivos. Los resultados, de un estudio clínico de distribución al azar controlado con placebo, fueron presentados durante el Simposio de Cánceres Genitourinarios del 2011, celebrado del 17 al 19 de febrero en Orlando, Florida. La dutasterida es un fármaco aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para tratar la hipertrofia prostática benigna o agrandamiento de la glándula prostática.

La vigilancia activa, conocida anteriormente como “espera cautelosa”, se refiere a la práctica de posponer un tratamiento inmediato después del diagnóstico de cáncer, y en su lugar llevar a cabo pruebas y exámenes clínicos habituales para monitorizar estrechamente la enfermedad. En el estudio denominado REDEEM (siglas en inglés de Reduction by Dutasteride of Clinical Progression Events in Expectant Management), 302 hombres bajo vigilancia activa recibieron en forma aleatoria ya sea dutasterida, que pertenece a la clase de fármacos conocidos como inhibidores de 5-alfa reductasa, o un placebo, durante 3 años. Los especímenes de las biopsias se obtuvieron a los 18 y 36 meses, o según se hizo necesario a partir de evidencias de evolución de la enfermedad.

El 38 por ciento de los hombres con dutasterida presentó cierta evolución de su cáncer, frente al 49 por ciento de los que tomaron placebo. Esta diferencia se tradujo en una reducción de 38,9 por ciento en el riesgo relativo de evolución del cáncer en el grupo con dutasterida. Además, tomar dutasterida aumentó la probabilidad de que no se observara cáncer en las biopsias finales de los participantes. En las biopsias finales no se detectó cáncer en el 36 por ciento de los hombres que recibieron dutasterida, en comparación con el 23 por ciento del grupo con placebo.

Sería “muy razonable” dar un inhibidor de 5-alfa reductasa a los pacientes con riesgo de cáncer de próstata “ultra bajo” que optan por la vigilancia activa, dijo el investigador principal del estudio, doctor Neil Fleshner, de la Red Médica Universitaria de Toronto, durante una rueda de prensa. Sin embargo, advirtió que esto constituiría un uso no aprobado oficialmente para la dutasterida. En diciembre, el Comité Asesor de Fármacos Oncológicos de la FDA rechazó la solicitud de GlaxoSmithKline para autorizar el uso de dutasterida en la prevención del cáncer de próstata, y el doctor Fleshner apuntó que no es probable que la compañía presente una nueva solicitud para el fármaco.

“Los resultados del REDEEM parecen indicar que la dutasterida tiene un efecto antitumoral en el cáncer de próstata de escasa extensión y de bajo riesgo”, dijo el doctor Howard Parnes, de la División de Prevención del Cáncer del NCI, quien no participó en el estudio. “Creo que  se debe estudiar más esta clase de fármacos (inhibidores de la 5-alfa reductasa) en los hombres que se encuentran bajo vigilancia activa”.

El Simposio de Cánceres Genitourinarios fue copatrocinado por la Sociedad Americana de Oncología Clínica, la Sociedad Americana de Radioterapia Oncológica y la Sociedad de Oncología Urológica.

Los bisfosfonatos podrían reducir el riesgo de cáncer colorrectal

> Artículo en inglés

Las mujeres posmenopáusicas que tomaron bisfosfonatos (en particular alendronato) por más de 1 año presentaron un riesgo 59 por ciento menor de cáncer colorrectal, indica un estudio publicado en Internet el 14 de febrero en la revista Journal of Clinical Oncology. Estos resultados se obtuvieron de un estudio de casos y controles de base poblacional sobre el cáncer colorrectal realizado en el norte de Israel.

Los bisfosfonatos se recetan por lo general para tratar o prevenir la osteoporosis y también se utilizan en el tratamiento de metástasis óseas en pacientes con cáncer de mama. Los estudios de laboratorio han mostrado que estos fármacos pueden interferir con los pasos vinculados a la multiplicación y propagación de las células cancerosas, y por tanto pueden tener propiedades anticancerígenas en las personas. Es más, informes anteriores han reportado menos casos de cáncer de mama en las mujeres que están tomando bisfosfonatos. Sin embargo, estos estudios no descartan que el riesgo menor de cáncer de mama se deba a los niveles menores de estrógeno que se observan a menudo en mujeres con baja densidad ósea y quienes por lo tanto, tienen más probabilidad de tomar bisfosfonatos. (No se cree que el cáncer colorrectal sea exacerbado por el estrógeno).

A través de un análisis de los datos provenientes del estudio sobre la epidemiología molecular del cáncer colorrectal, el doctor Gad Rennert del Instituto tecnológico Technion-Israel en Haifa, Israel, y sus colegas compararon información de 933 mujeres que habían recibido un diagnóstico de cáncer colorrectal con la de 933 mujeres que no tenían la enfermedad. Las mujeres en ambos grupos se organizaron de acuerdo a la edad, grupo étnico y área de residencia. Los investigadores también hicieron ajustes por factores de riesgo conocidos de cáncer de colon, como el consumo de verduras, la actividad deportiva, los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, el índice de masa corporal y el consumo de aspirina en dosis baja, medicamentos con estatinas, vitamina D y hormonas posmenopáusicas.

“Esta evidencia no proporciona las bases para usar los bisfosfonatos en la prevención del cáncer colorrectal”, advirtió el doctor Asad Umar de la División de Prevención del Cáncer del NCI. “Las indicaciones de uso de estos fármacos pueden ser limitadas debido a sus tóxicos efectos secundarios, como los casos poco frecuentes de osteonecrosis de mandíbula, esofagitis y erosión esofágica, así como un posible riesgo mayor de fracturas óseas con el uso prolongado”. Se necesitaría realizar un estudio clínico controlado para confirmar la conexión entre el uso de bisfosfonatos y el riesgo de cáncer colorrectal, concluyó.

Descubren supresión genética común en cánceres de cerebro

> Artículo en inglés

Investigadores han identificado un gen que no está presente en aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con glioblastoma, la forma más frecuente de cáncer de cerebro. Además, los científicos descubrieron que los pacientes cuyos tumores han perdido una copia de este gen, llamado NFKBIA, tienden a presentar resultados poco favorables. Los hallazgos del estudio se publicaron el 17 de febrero en la revista New England Journal of Medicine y en diciembre de 2010 en el sitio web de dicha publicación.

Las anomalías en el gen NFKBIA ya se habían vinculado a otros cánceres, como por ejemplo, el linfoma de Hodgkin y el mieloma múltiple, pero este estudio es el primero en vincular defectos del gen con el glioblastoma. El NFKBIA parece ser un gen supresor tumoral; produce una proteína que normalmente ayuda a bloquear los mensajes que promueven el crecimiento de dos vías de señalización asociadas al cáncer, las rutas NF-kappa B y el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR).

Aproximadamente, un tercio de los tumores de glioblastoma presentan alteraciones en el gen EGFR, lo que ocasiona que las células se multipliquen y se tornen cancerosas. Para identificar otras alteraciones genéticas en el glioblastoma, los investigadores trazaron el perfil de los genes EGFR y NFKBIA en tumores de casi 800 pacientes con glioblastoma.

Con base en un análisis de los resultados y experimentos de laboratorio adicionales, los investigadores concluyeron que la pérdida del NFKBIA es otra forma en que las células del glioblastoma pueden activar las vías de señalización NF-kappa B y EGFR. Los resultados también parecen indicar que una mayoría de pacientes con glioblastoma presentan alteraciones en el gen EGFR o NFKBIA; muy pocos tumores presentaron anomalías en ambos genes.

“Hemos identificado un gen que se sabe cumple una función en el cáncer, y se están realizando investigaciones concentradas en la vía NF-kappa B”, indicó el autor principal del estudio, doctor Markus Bredel de la Facultad de Medicina de la Universidad de Northwestern. “Por lo que tenemos grandes esperanzas de que podremos concentrarnos en esta alteración”. 

Los investigadores están diseñado una prueba clínica que podría usarse para detectar la carencia del gen en pacientes y posiblemente guiar la selección de tratamientos en el futuro.

Médicos de ciertas especialidades tienen más tendencia a remitir pacientes a estudios clínicos

> Artículo en inglés

Un estudio basado en encuestas con más de 1.500 médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer colorrectal y de pulmón indica que los médicos oncólogos tuvieron más probabilidad de remitir o inscribir a sus pacientes en estudios clínicos, mientras que los profesionales médicos que tuvieron menos probabilidad de hacerlo fueron los cirujanos. El estudio, publicado en Internet el 11 de febrero en la revista Journal of the National Cancer Institute, evaluó las características de los médicos especialistas que remitieron a sus pacientes a estudios clínicos, los tipos de estudios en los que participan estos profesionales y otros factores asociados a los médicos que dijeron estar más involucrados en los estudios clínicos.

Casi el 88 por ciento de los oncólogos médicos que participaron en la encuesta habían remitido o inscrito uno o más de sus pacientes en estudios clínicos durante el año anterior, en comparación con el 66 por ciento de los oncólogos radiólogos y solo el 35 por ciento de los cirujanos. Casi la mitad de los médicos que participaron en la encuesta estaban afiliados al Programa de Oncología Clínica Comunitaria (CCOP) del NCI o a un Centro Oncológico designado por el NCI y sin embargo, uno de cada tres de estos médicos notificó no haber inscrito o remitido a pacientes durante ese año.

“El papel de los médicos en el reclutamiento de pacientes para estudios clínicos es crucial”, anotó la doctora Carrie Klabunde, epidemióloga del NCI quien dirigió el estudio en el Consorcio de Investigación y Vigilancia de los Resultados de Cánceres Poco Frecuentes (CanCORS) en colaboración con sus colegas. Estas tendencias ofrecen oportunidades para mejorar el proceso de reclutamiento de pacientes para estudios clínicos.

Aunque los cirujanos tuvieron la tasa más baja de remisión o inscripción de pacientes, estos profesionales constituyeron más de la mitad del grupo encuestado. Los oncólogos cirujanos y los que estaban subespecializados en otras áreas quirúrgicas (como la cirugía torácica y de otros tipos) tuvieron más probabilidad que los cirujanos generales de remitir o inscribir pacientes. Las cirujanas al igual que los médicos de más de 60 años también tuvieron más probabilidad de remitir o inscribir pacientes.

En casos en que los oncólogos médicos o los oncólogos radiólogos recibieron incentivos monetarios, ellos remitieron o inscribieron un 20 por ciento más de pacientes. Los médicos que enseñan a estudiantes o residentes de medicina, o aquellos afiliados al CCOP o a un Centro Oncológico designado por el NCI, también tuvieron una proporción significativamente más alta de remitir o inscribir pacientes. En estos grupos, los médicos que atendieron más de 19 pacientes al mes o que participaron semanalmente en juntas de revisión del comité de tumores tuvieron más probabilidad de remitir o inscribir pacientes.

“Para alcanzar el potencial máximo de la investigación clínica en el siglo XXI se requerirá…emprender esfuerzos para abordar los factores complejos que conforman la atención del cáncer en los Estados Unidos”, escribieron los autores. “Es necesario realizar más investigaciones para entender mejor las actitudes que tienen los médicos hacia la investigación clínica y analizar las características específicas de la infraestructura de la práctica médica... que fomentan o impiden la participación de los médicos en los estudios clínicos”.

Velocidad del APE no mejora la detección del cáncer de próstata

> Artículo en inglés

Un rápido aumento en el nivel del antígeno prostático específico (APE o PSA en inglés) no debe ser razón para recomendar automáticamente una biopsia de próstata, de acuerdo con un estudio publicado por Internet el 24 de febrero en la revista Journal of the National Cancer Institute.

El índice de variación del APE, conocido como la velocidad del APE, ha sido considerado marcador de la presencia de cáncer de próstata. Las guías clínicas de dos organizaciones, la Red Nacional Integral del Cáncer (NCCN) y la Asociación Americana de Urología (AUA), sugieren que los hombres con una velocidad de APE que exceda cierto umbral (0,35 ng/ml por año) deben considerar hacerse una biopsia con aguja, aun cuando sus niveles generales de APE estén por debajo del nivel límite convencional para realizar la intervención y tengan un resultado normal en el examen digital del recto (EDR).

Los resultados del nuevo estudio indican que estas recomendaciones deben ser revisadas, concluyeron los autores.

No encontramos razones para creer que la recomendación de biopsias con aguja para hombres con una velocidad del APE superior a un umbral determinado podría mejorar los resultados del paciente; de hecho, su utilización podría conducir a un gran número innecesario de biopsias.

Dr. Andrew Vickers
y sus colegas

“En general, la velocidad del APE no aportó precisión significativa al modelo convencional de predicción o al APE exclusivo”, apuntaron el doctor Andrew Vickers y sus colegas del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering (MSKCC). “No encontramos razones para creer que la implementación de estas directrices mejore los resultados en los pacientes; de hecho, su utilización podría conducir a un número innecesario de biopsias”, agregaron.

La velocidad del APE se inscribe en lo que a menudo se llama cinética del APE, es decir, la evaluación de sus variaciones en forma dinámica a lo largo del tiempo, explicó el doctor Howard Parnes, de la División de Prevención del Cáncer del NCI. La cinética del APE incluye a su vez mediciones como tiempo de la duplicación del APE.

“Uno podría guiarse por la intuición y pensar que se puede obtener información más valiosa si se estudian los cambios que tiene un biomarcador con el paso del tiempo”, dijo el doctor Parnes. Los resultados del estudio indican que este no es el caso para la velocidad del APE. “Es comprensible que los urólogos sientan la necesidad de ofrecer una biopsia si el APE se eleva porque no quieren que se les pase un caso de cáncer”, agregó.

Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron datos de más de 5.500 hombres en el grupo de placebo del Estudio sobre la Prevención del Cáncer de Próstata (PCPT) patrocinado por el NCI. En ese estudio clínico, los hombres de 55 años en adelante con un APE menor a 3,0 ng/ml y un examen digital del recto normal al inicio del estudio recibieron de manera aleatoria ya sea el fármaco finasterida o un placebo.

Además de que se realizaron análisis regulares de APE y recomendaciones de biopsia para los niveles de 4,0 ng/ml o más, al final del estudio también se practicaron biopsias en la mayoría de estos hombres, independientemente de su APE. Como resultado del estudio, los autores apuntaron que “el PCPT constituye un caso perfecto de evaluación de la velocidad del APE” para todos los rangos de valores del APE.

Los investigadores estudiaron si la velocidad del APE superior al umbral de 0,35 ng/ml por año, añadido a un modelo de riesgo normal que incluye edad, nivel de APE, resultado de EDR, antecedentes familiares de cáncer de próstata y antecedentes de biopsia de próstata, mejorarían la precisión en el modelo de predicción. El análisis comprendió distintos métodos para medir la velocidad del APE así como para determinar si esta mejoraría la detección de cánceres más invasivos (aquellos con un puntaje de Gleason de 7 o más) y cánceres “clínicamente significativos” (definidos por el criterio común de Epstein).

En todos los casos, la adición de la velocidad del APE solo aportó una ligera diferencia en la precisión del modelo de predicción. De hecho, el análisis indicó que reducir el umbral de APE para una biopsia, de 4,0 a 2,5 ng/ml, sería un criterio de orientación eficaz para recomendar biopsias prostáticas.

Al agregar la velocidad del APE al modelo se habrían identificado otros 115 casos de cáncer (no necesariamente cánceres mortales), pero también llevaría a 433 “biopsias innecesarias” que no mostrarían cáncer. Reducir el umbral de la velocidad de APE a 2,5 ng/ml para realizar una biopsia hubiera llevado a casi el mismo número de biopsias innecesarias, pero hubiera identificado 24 casos más de cáncer.

“La decisión de proceder con la biopsia prostática debería basarse no solo en un nivel anormal de APE o en los resultados del examen digital del recto, sino en múltiples factores”, dijo el doctor Peter Carroll, director del Departamento de Urología de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, al referirse a los resultados del estudio en un comunicado de la AUA. La velocidad del APE puede ser “ocasionalmente” uno de esos factores, agregó.

En la práctica clínica, para los hombres que han tenido ya una biopsia, un aumento en la velocidad del APE a menudo lleva a hacerles otra biopsia, explicó el doctor Parnes. En este tipo de situaciones, recomendó utilizar una tabla para el cálculo del riesgo desarrollada por investigadores del PCPT a partir de datos del estudio clínico. (El modelo de riesgo usado en el estudio publicado en el JNCI se basó en este instrumento). La calculadora en línea estima la probabilidad de que una biopsia detecte cáncer de próstata, en general y cáncer de próstata de grado avanzado, en particular.

Los resultados del estudio son útiles, dijo el doctor Parnes, porque es claro que la velocidad del APE está siendo utilizada activamente en las decisiones para realizar biopsias. “Estos resultados propician una conversación entre médico y paciente basada en los datos disponibles”, agregó, “con el entendimiento de que se trata de estimaciones de riesgo”.

Carmen Phillips

Más información: Prueban una biopsia más “inteligente” para el cáncer de próstata.

Se busca reducir de forma drástica la exposición a la radiación en los exámenes por imágenes

> Artículo en inglés

Desde la década de 1980, el promedio anual de la exposición per cápita a la radiación proveniente de exámenes médicos por imaginología en los Estados Unidos ha aumentado casi seis veces. Y mientras continúa el debate sobre los riesgos para la salud de dicha exposición, los médicos e investigadores quieren limitar la exposición, al mismo tiempo que buscar formas de seguir recibiendo los múltiples beneficios de los exámenes modernos por imágenes.

Una imagen a colores de tomografía computarizada del corazón usando solo 0.7 mSv de radiación (Imagen cortesía de los doctores Marcus Chen y Andrew Arai del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre) Una imagen a colores de tomografía computarizada del corazón usando solo 0.7 mSv de radiación. La imagen tiene la suficiente calidad para usarse con fines diagnósticos. (Imagen cortesía de los doctores Marcus Chen y Andrew Arai del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre)

El 24 y 25 de febrero pasado, el Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería (NIBIB), el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver, el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, el NCI y la Coalición para la Investigación de Exámenes por Imágenes y Bioingeniería, auspiciaron una reunión para promover este esfuerzo. La reunión se tituló "Cumbre sobre el manejo de las dosis de radiación en tomografías computarizadas: en busca de un examen por imágenes con niveles por debajo del mSV". (Un milisievert, en forma abreviada mSv, es una medida que usan los científicos para estimar el riesgo general a la salud debido a la exposición a una dosis de radiación ionizante).

La tomografía computarizada (TC) es la tecnología de exámenes médicos por imágenes con radiación que se ha usado con más frecuencia en las últimas décadas. El reto, dijo el doctor James Thrall, presidente del Colegio Americano de Radiología, es reducir la dosis promedio del 95 por ciento de las tomografías computarizadas, del nivel actual de cerca de 7 mSv a menos de 1 mSv.

"Hasta ahora, nuestros esfuerzos se han concentrado en lograr la disminución progresiva a niveles pequeños de las dosis", dijo el doctor Jeffrey Shuren, director del Centro para Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA. “Esta cumbre es significativamente diferente, pues establece una meta ambiciosa de reducir la radiación en las imágenes de tomografía computarizada a menos de 1 mSv, que busca disminuir la dosis en una orden de gran magnitud... en vez de tan solo en unos pocos puntos de porcentaje.

“Creemos que esta meta solo se podrá obtener mediante un cambio revolucionario en la manera como abordamos cada aspecto de los exámenes de tomografías computarizadas”, continuó el doctor Shuren.

En dos áreas de la medicina diagnóstica ya hemos observado la viabilidad de realizar un estudio de tomografía computarizada con una medición inferior al milisievert o sub-mSv. Ponentes de la reunión compartieron con la audiencia las lecciones aprendidas sobre tomografías computarizadas en el área cardiaca y pediátrica. Por ejemplo: radiólogos que realizan tomografías computarizadas cardiacas en algunos hospitales, han disminuido el tiempo de exposición en el tomógrafo, reducido la corriente del tubo de rayos x requerida para sacar una imagen de tomografía computarizada y están utilizado con más frecuencia otros procedimientos de diagnóstico acompañantes que no requieren de radiación, con lo que han disminuido la dosis promedio de exposición a menos de 1 mSv. (Ver las imágenes de este artículo).

En el área de pediatría, la campaña internacional Image Gently ha tenido éxito en aumentar la concientización sobre la posibilidad de tomar imágenes precisas a los cuerpos más pequeños de los niños, con dosis de radiación mucho menores. El tema de la "dosis apropiada al tamaño" resonó por toda la cumbre. “Los pacientes no tienen un tamaño estándar”, dijo la doctora Cynthia McCollough de la Clínica Mayo. Cualquier programa encaminado a una reducción de la dosis en las tomografías computarizadas tendrá que tener en cuenta las diferentes dosis requeridas para sacar imágenes a pacientes de diferentes tamaños, desde recién nacidos hasta adultos con obesidad mórbida, explicó.

Los radiólogos y técnicos de radiología tienen la oportunidad de reducir las dosis de radiación rápidamente al tomar imágenes solo de las áreas anatómicas que solicitó el médico, indica la doctora Leslie Quint, del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan. En varios estudios de exámenes por imágenes del área torácica revisados por la doctora Quint y sus colegas, ellos determinaron que entre el 21 y el 57 por ciento de la dosis de radiación total utilizada en las tomografías computarizadas se obtuvo al sacar imágenes de tejidos adicionales al comienzo o al final de la tomografía. Además, en una revisión que llevaron a cabo de las tomografías en general en su institución, hallaron en promedio una dosis excesiva del 10 por ciento producto de las imágenes de tejidos no necesarias.

En parte, la toma excesiva de imágenes puede deberse a la falta de capacitación adecuada de las personas que operan los tomógrafos, quienes tal vez no entienden el concepto científico que justifica las instrucciones a seguir para operar el tomógrafo en cada paciente específico, sugirieron varios participantes. Es primordial ofrecer mejor capacitación, coincidieron los participantes, dado que las decisiones que tomen los técnicos de radiación en tiempo real  tendrán un efecto en la dosis final de radiación de cada tomografía.

Una imagen de tomografía computarizada de una arteria coronaria, que fue tomada usando solamente 0.7 mSv de radiación (Imagen cortesía de los doctores Marcus Chen y Andrew Arai del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre) Una imagen de tomografía computarizada de una arteria coronaria que fue tomada para detectar obstrucciones en el torrente sanguíneo. Solamente se utilizaron 0.7 mSv de radiación para tomar la imagen. (Imagen cortesía de los doctores Marcus Chen y Andrew Arai del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre)

Los participantes también discutieron la necesidad de contar con estrategias innovadoras y avanzadas para la reducción de la dosis tanto para los equipos como los sistemas de tomografía computarizada. Muchos diseños innovadores se pueden aplicar a los componentes de los tomógrafos modernos, como por ejemplo, las fuentes de rayos x y los dispositivos que dan forma a los rayos de radiación, para reducir la dosis, reafirmó el doctor Willi Kalender del Instituto de Física Médica de la Universidad Friedrich-Alexander en Erlangen-Nuremberg, Alemania.

La creación de sistemas de apoyo computarizados para la toma de decisiones en todos los puntos del proceso de la tomografía también ayudará a reducir las dosis, por ejemplo, al evitar que los médicos ordenen exámenes duplicados y garantizar una selección óptima del protocolo en los equipos. Es más, simuladores sofisticados podrían permitir que los radiólogos realicen experimentos con relación al ruido y contraste para evaluar posibles nuevas variaciones del protocolo antes de implementarlas en los pacientes. De igual manera, las innovaciones en los métodos usados para formar las imágenes a partir de los datos recolectados en la tomografía (reconstrucción de la imagen) podrían reducir las dosis aún más, al tiempo que se mantiene la calidad de la imagen.

Este campo también se beneficiaría inmensamente de la creación de directrices clínicas fundamentadas en datos científicos sobre el uso de la tomografía computarizada, que hasta la fecha hacen faltan, dijo el doctor Hedvig Hricak del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering.

El segundo día de la conferencia concluyó con la elaboración de prioridades para las agencias, incluidos los NIH, que en el futuro podrían ofrecer subvenciones para esta área de investigación. Las recomendaciones obtenidas de tres grupos de trabajo convocados durante la conferencia se están preparando para su publicación.

Estas recomendaciones se concentrarán en “la forma en que se puede utilizar esta abundancia de información, cómo procesar esas ideas y de qué manera aplicarlas a la práctica para obtener beneficios y mejoras en el área de la salud y para la nación en general”, concluyó el director del NIBIB, doctor Roderic Pettigrew.

Sharon Reynolds

Un video archivado de la reunión se encuentra disponible en línea.

Terapias dirigidas podrían ser eficaces contra un cáncer de páncreas poco frecuente

> Artículo en inglés

Un corte histológico de un tumor neuroendocrino pancreático (imagen cortesía del Dr. Ralph Hruban de la Universidad Johns Hopkins)Los tumores neuroendocrinos pancreáticos (teñidos de red en él corte histológico de arriba) están formados de células unidas de tamaño y forma uniforme. Además, a diferencia de los tumores que se originan en las células que revisten el páncreas (adenocarcinomas), los tumores neuroendocrinos pancreáticos no presentan una acumulación excesiva de células estromales a su alrededor. (Imagen cortesía del doctor Ralph Hruban de la Universidad Johns Hopkins)

Los pacientes con casos avanzados de un tipo de cáncer de páncreas poco frecuente, podrían tener nuevas opciones eficaces de tratamiento. Los resultados de dos estudios clínicos de fase III indican que las terapias dirigidas con sunitinib (Sutent) y everolimus (Afinitor) aumentaron el tiempo de supervivencia de los pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos (panNET, por sus siglas en inglés), sin que la enfermedad evolucionara. Además, en el estudio clínico sobre el sunitinib, los pacientes que recibieron este fármaco tuvieron una mejor tasa de supervivencia general. Los resultados se publicaron el 9 de febrero en la revista New England Journal of Medicine (NEJM).

Los tumores neuroendocrinos pancreáticos representan menos del dos por ciento de los casos nuevos de cáncer pancreático. Durante las dos últimas décadas, no se han identificado tratamientos eficaces contra este tipo de cáncer, escribieron los doctores Robert Jensen y Gianfranco Delle Fave en un editorial que acompañó el artículo en NEJM, pero los resultados de estos estudios clínicos “nos llenan de optimismo” de que esta situación pueda cambiar.

El doctor Luis Díaz, del Centro Oncológico Kimmel de la Universidad Johns Hopkins, cuyo trabajo clínico e investigaciones se concentran en el cáncer pancreático y otros cánceres gastrointestinales, fue más allá y calificó los resultados de "bastante espectaculares”. Si la FDA aprueba estos fármacos para el uso en pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos en estadio avanzado cuya enfermedad está evolucionando, continuó, "estos se convertirían en el tratamiento estándar".

El estudio clínico de 171 pacientes en el que se investigó el tratamiento diario con sunitinib —financiado por Pfizer, el fabricante del fármaco — fue terminado prematuramente por determinación del comité independiente de vigilancia de datos y seguridad cuando los datos de un análisis provisional mostraron una mejoría clara de la tasa de supervivencia sin evolución en pacientes que recibieron sunitinib y un aumento del riesgo de muerte y efectos adversos graves en el grupo con placebo. La mediana de supervivencia sin evolución fue de 11,4 meses en los pacientes que recibieron sunitinib en comparación con 5,5 meses en los pacientes que recibieron el placebo. Los pacientes a los que se les administró sunitinib también tuvieron una mejoría casi del 60 por ciento en la tasa de supervivencia general al momento del análisis.

El estudio clínico con everolimus, denominado RADIANT-3 y financiado en parte por Novartis, el fabricante del fármaco, contó con la participación de 410 pacientes. La mediana de supervivencia sin evolución fue de 11 meses en los pacientes que recibieron everolimus diariamente en comparación con 4,6 meses en los pacientes que recibieron el placebo. El seguimiento en el estudio clínico de everolimus no se realizó por el tiempo suficiente para juzgar si la supervivencia general mejoró; sin embargo, el 73 por ciento de los pacientes del grupo con placebo terminó pasando al otro grupo, lo que estaba permitido en el diseño de ambos estudios, y esos pacientes recibieron everolimus. Como resultado, el descubrimiento del beneficio del everolimus en la supervivencia general puede que nunca se materialice, anotaron el autor principal del estudio, doctor James C. Yao y sus colegas del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas.

En el adenocarcinoma pancreático, que representa la gran mayoría de los casos de cáncer de páncreas, los  tumores se originan en las células epiteliales que revisten los conductos pancreáticos. Sin embargo, en los tumores neuroendocrinos pancreáticos la enfermedad se origina en células productoras de hormonas en el páncreas, llamadas células de los islotes.

Los pacientes con tumores endocrinos pancreáticos, por lo general, tienen mejores pronósticos que aquellos con adenocarcinoma pancreático. Aun en pacientes con tumores endocrinos pancreáticos en estadio avanzado, la enfermedad puede permanecer bastante estable por varios años sin tratamiento, explicó el doctor Díaz. Sin embargo, una vez que la enfermedad empieza a evolucionar, los tratamientos de uso frecuente como la quimioterapia y la estreptozocina, el único fármaco aprobado por la FDA contra los tumores endocrinos pancreáticos, tienen una eficacia limitada y pueden ser altamente tóxicos, indicó.

El sunitib y everolimus también tienen propiedades tóxicas. En ambos estudios clínicos, los fármacos estuvieron asociados a un aumento del riesgo de efectos secundarios, algunos graves como la anemia y neutropenia, que en muchos pacientes provocó que se redujera la dosis o se abandonara temporalmente el tratamiento. Sin embargo, los efectos adversos se pudieron controlar, indicaron los investigadores, y estuvieron acorde con lo que se había observado en el tratamiento de otros cánceres con estos fármacos.

Tanto el sunitinib como el everolimus actúan sobre proteínas en las vías de señalización intracelulares, que en estudios anteriores se ha indicado que pueden fomentar el avance de los tumores neuroendocrinos pancreáticos y la resistencia a los tratamientos disponibles. Por ejemplo, un estudio publicado en Science, en el mes de enero, por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, entre los que se encuentra el doctor Díaz, descubrió mutaciones en genes de la vía de señalización mTOR, el objetivo molecular del everolimus, en el 14 por ciento de las muestras analizadas de tumores neuroendocrinos pancreáticos. Además, explicaron el doctor Yao y sus colegas, los pacientes con varios síndromes de cáncer hereditario en los que se sabe que la vía de señalización mTOR cumple un papel importante, como la esclerosis tuberosa y el síndrome de von Hippel-Lindau, con frecuencia padecen de tumores neuroendocrinos pancreáticos.

En el estudio publicado en Science, los pacientes con mutaciones en los genes de la vía de señalización mTOR —como el PTEN, PI3K y TSC2— tuvieron un peor pronóstico que los pacientes en los que se identificaron otras mutaciones más frecuentes. Además, anotó el doctor Díaz, en otros tipos de cáncer, los estudios han mostrado que las mutaciones TSC2 sensibilizan preferentemente los tumores de los pacientes para que respondan a los inhibidores de mTOR. Aunque advirtió que se requiere realizar más estudios para correlacionar las alteraciones o mutaciones genéticas con la respuesta a los fármacos.

“Pero si se agrupa nuestro estudio a los resultados de estos dos ensayos clínicos, se observará que son sinérgicos y complementan nuestros hallazgos”, dijo el doctor Díaz.

Estudios adicionales de biomarcadores pueden mejorar las opciones de tratamiento y la selección de “combinaciones racionales” de fármacos en pacientes con enfermedad en estadios avanzados y tempranos, dijo el doctor Yao. Dichos marcadores pueden incluir mutaciones en genes en la vía de señalización mTOR para el everolimus. También pueden incluir resultados de las exploraciones por tomografía computarizada por perfusión, continuó. En un estudio pequeño, presentado en la reunión anual de la ASCO del 2010, el doctor Yao explicó que los pacientes con tumores neuroendocrinos que presentaron mayor permeabilidad en las imágenes de tomografía computarizadas —es decir mayor flujo de sangre que entra y sale del tumor— tuvieron significativamente una mejor respuesta al tratamiento con bevacizumab (fármaco, que al igual que el sunitinib, actúa sobre la formación de vasos sanguíneos) y everolimus que los pacientes con tumores de baja permeabilidad.

Entre tanto, escribieron los doctores Jensen y Delle Fave, aún quedan preguntas importantes por responder con relación a los pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos en estadio avanzado. “¿Tendrán los pacientes que continuar tomando estos fármacos por años, ya que ambos medicamentos primordialmente estabilizan la enfermedad, en vez de curarla?”, preguntaron. “¿Si los pacientes ya no responden más a uno de los fármacos, podrían ser tratados eficazmente con el otro fármaco o con una combinación de ambos?”.

Se están realizando varios estudios clínicos sobre el everolimus en combinación con otras terapias dirigidas en pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos. La FDA ha otorgado revisión prioritaria al everolimus como tratamiento contra los tumores neuroendocrinos pancreáticos en estadio avanzado (así como contra tumores neuroendocrinos de pulmón y tubo gastrointestinal). En Europa ya se aprobó el uso de sunitinib para tratar algunos pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos, y de acuerdo a un portavoz de la compañía, Pfizer está colaborando con la FDA para obtener una aprobación reglamentaria para el uso del sunitinib contra los tumores neuroendocrinos pancreáticos irresecables.

Carmen Phillips

La transición epitelio-mesénquima en el cáncer: ¿una transformación con posibles consecuencias mortales?

> Artículo en inglés

Sigue siendo una de las cuestiones más desconcertantes de la biología del cáncer: ¿De qué manera las células cancerosas de un tumor primario emigran a otras partes del cuerpo para formar tumores metastásicos?

La mayoría de los tumores sólidos se originan en las células epiteliales, las cuales por lo general se mantienen adheridas en una hilera firmemente cohesionada para proporcionar la base estructural de muchos órganos. En principio, las células epiteliales carecen de la capacidad para romper con esas cadenas y migrar serpenteando hacia tejidos cercanos, otros órganos o el sistema circulatorio. Sin embargo, algunas células epiteliales cancerosas, conocidas también como carcinomas, van a dar a otras zonas del cuerpo, a menudo con resultados funestos: los tumores metastásicos son causantes de la gran mayoría de muertes asociadas al cáncer.

Líneas de células tumorales de un cáncer de ovario altamente invasor antes y después de que los investigadores introdujeran microARN-429. (Imágenes cortesía del doctor John McDonald, Instituto Tecnológico de Georgia) A la izquierda se muestran células tumorales de una línea de células de cáncer de ovario altamente invasivo. Tienen la forma mesenquimal (en huso) y expresan marcadores mesenquimales típicos. A la derecha, las células de la misma línea celular han vuelto a una forma epitelial (redondeada) y expresan marcadores epiteliales después de que los investigadores les introdujeran microARN-429. (Imágenes cortesía del doctor John McDonald, Instituto Tecnológico de Georgia)

En la última década, un cúmulo de evidencias ha mostrado que las células de tumores epiteliales pueden experimentar un cambio drástico que las convierten en células mesenquimales migratorias. Ahora, algunos investigadores creen que a esta conversión, conocida como transición epiteliomesenquimal, o TEM, se le puede atribuir la salida de células de tumores epiteliales de su residencia primaria en la mama, por ejemplo, para diseminarse hacia el hígado, los pulmones o la médula ósea.

Recientemente, la función de la TEM ha cobrado una mayor atención debido a las evidencias que vinculan a este proceso con la formación de las llamadas células precursoras del cáncer, explicó el doctor Suresh Mohla, director adjunto de la División de Biología del Cáncer del NCI y director de proyectos del programa Red de Tumores Microambientales (TMEN) de la misma división. Las células precursoras del cáncer, observó, han sido vinculadas fuertemente a la resistencia al tratamiento y la recidiva de la enfermedad.

A pesar de que las evidencias sobre el papel de la TEM en el cáncer provienen en su mayoría de estudios en líneas celulares y modelos de animales, las pruebas científicas han sido congruentes con lo que se ha observado en los cánceres humanos, señaló el doctor Jean-Paul Thiery, del Instituto de Biología Celular y Molecular A*STAR de Singapur. Una mejor comprensión de la TEM, agregó, podría llevar a una “mejor lógica para tratar eficazmente el cáncer”.

Recopilación de evidencias

La TEM ha sido estudiada más por su papel en el desarrollo embrionario, la etapa en que las células epiteliales atraviesan de un estadio epitelial a uno mesenquimal y viceversa como parte de la formación de los órganos. Existía una creencia generalizada de que al finalizar la embriogénesis, la función biológica de la TEM quedaba reducida casi totalmente, se desactivaba y entraba en un periodo de reposo, tal vez de por vida. A lo sumo, parecía ser que podría reactivarse brevemente durante la cicatrización de las heridas.

Sin embargo, en la última década, los investigadores han encontrado evidencias de que las células cancerosas reactivan la TEM en su intento por liberarse de su confinamiento habitual. Para que un carcinoma escape y forme micrometástasis en un tejido distante, la TEM puede ser incluso fundamental, explicó el doctor Robert Weinberg, investigador del TMEN en el Instituto de Investigación Biomédica Whitehead y del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

“Si una célula de carcinoma siguiera siendo totalmente epitelial, creo que sería incapaz de ejecutar varios pasos requeridos para su diseminación física del tumor primario a un tejido distante”, explicó.

Las células que han pasado por algún grado de TEM se pueden identificar generalmente por la presencia excesiva de ciertas moléculas, como vimentina y fibronectina, que dotan de una estructura más flexible y de la capacidad de viajar, así como por su forma, que es más similar a la de un huso ameboide en comparación con la célula epitelial típicamente redondeada. Hay estudios que han vinculado la activación de la TEM con una sobreabundancia de ciertas proteínas y de microARN. En algunos tumores humanos, el exceso de estas mismas proteínas y de microARN ha sido asociado a una enfermedad metastásica más agresiva.

Otras evidencias sobre la migración de células tumorales inducida por la TEM provienen de estudios en ratones patrocinados por el NCI, en los cuales se ha implantado una “ventana imaginológica” en la piel que recubre los tumores mamarios. En estas investigaciones, las células individuales se pueden rastrear con el transcurso del tiempo mediante proteínas fotosensibles.

Vistazo más profundo al microambiente tumoral

El NCI está subvencionando muchos proyectos de investigación destinados a estudiar con mayor detalle el papel de la transición epiteliomesenquimal en el cáncer y, más generalmente, la manera en que un tumor contribuye a la génesis, progresión y metástasis del cáncer.

Un componente clave de los esfuerzos del NCI es el programa Red de Tumores Microambientales (TMEN). Lanzado en el 2006, el TMEN está constituido por 10 programas de investigación que se orientan a esbozar mejor los mecanismos biológicos que gobiernan las interacciones entre un tumor y su microambiente. Una parte importante del trabajo se enfoca a localizaciones tumorales específicas, utilizando modelos y tejidos de cáncer humano.

Un aspecto esencial de este programa es fomentar la colaboración, explicó el doctor Suresh Mohla, director de proyectos del TMEN. Los equipos científicos patrocinados por el programa están identificando y desarrollando instrumentos y recursos, como reactivos esenciales y nuevos modelos de cáncer, para su utilización en la comunidad investigadora. Siete grupos de trabajo ayudan a coordinar las actividades de los 10 programas subvencionados por el TMEN.

Un estudio patrocinado por el NCI encontró que las células cancerosas solo viajaban en ciertas áreas del tumor, según la configuración del microambiente circundante, como la presencia de vasos sanguíneos y de células infiltrantes de los tumores, tales como los macrófagos. Las células tumorales migratorias carecían de la tradicional estructura simétrica y la forma de las células epiteliales y, por lo tanto, parecían haber experimentado una TEM, dijo el doctor John Condeelis, otro investigador subvencionado por el TMEN, cuyo laboratorio en la Facultad de Medicina Albert Einstein desarrolló el modelo de ratón.

El microambiente que rodea a las células del tejido canceroso es un componente básico de la TEM, explicó el doctor Condeelis. Las señales del microambiente, en algunos casos causadas por inflamación o tal vez en respuesta a la privación de oxígeno en el mismo tumor, pueden activar un proceso de TEM y la migración de células tumorales. Con los estudios imaginológicos de alta resolución, es más fácil “creer en la diseminación de células tumorales dependientes del microambiente, porque es eso lo que observamos”.

Sin embargo, ha sido difícil observar evidencias de TEM y migración celular en los tumores humanos. Los estudios parecen indicar que las células de tumores mesenquimales no son comunes y que probablemente solo se forman “en el borde principal del tumor”, donde interactúan con su microambiente, dijo el doctor Mohla. “A menos que uno esté buscándolas deliberadamente, probablemente uno no las encontraría”.

El doctor Thiery indicó que las células tumorales que han atravesado por una TEM completa son difíciles de diferenciar de otras células mesenquimales, como los fibroblastos, los cuales son componentes esenciales del tejido conectivo normal. Los doctores Weinberg y Thiery subrayaron que las células cancerosas pueden estar en un estado mesenquimal solo por un periodo corto antes de volver a su estado epitelial.

Pero están comenzando a surgir algunas evidencias en células humanas. En las muestras de tumores colorrectales, los estudios histopatológicos han identificado “adhesiones tumorales”, pequeños conglomerados de células cancerosas agrupadas en forma suelta en el frente invasor tumoral. Y datos recientemente publicados por el Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA) identificaron cuatro subtipos distintos de glioblastoma, entre los que se incluye un “tipo mesenquimal” que es altamente invasivo y expresa marcadores indicativos de TEM. En un trabajo no publicado, el laboratorio del doctor Thiery describe que al utilizar muestras de células de cáncer de ovario adquiridas vía TCGA, el 45 por ciento de los tumores analizados tenía células que expresaban marcadores clásicos de TEM.

Transición para el tratamiento

Si bien hay muchos aspectos desconocidos sobre la importancia de la TEM en el cáncer, este fenómeno ya se está utilizando como guía de nuevos métodos de tratamiento. Por ejemplo, OSI Pharmaceuticals está investigando nuevas técnicas basadas en marcadores de la TEM, explicó el doctor David Epstein, director científico de la compañía.

Análisis retrospectivos de dos estudios clínicos sobre terapia dirigida con erlotinib (Tarceva) en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) avanzado mostraron que las personas que reaccionaron bien presentaban una expresión mayor del marcador típico de células epiteliales, E-caderina. Sin embargo, los pacientes con una baja expresión de E-caderina parecían ser menos receptivos al fármaco. El doctor Epstein dijo que otros estudios en líneas celulares han indicado que las células tipo mesenquimal en el NSCLC pierden su dependencia en el factor de crecimiento epidérmico, el blanco molecular de erlotinib.

“Cuando pensamos en la TEM, pensamos en la reseñalización que ocurre como una función de esa transición”, declaró el doctor Epstein. “Esto es lo que hemos estado investigando en farmacología, la manera en que podemos aprovechar esto para elaborar una mejor combinación de terapias y para delinear marcadores que reaccionen de manera más satisfactoria en el ámbito clínico”.

El doctor Thiery cree que la TEM también se puede aprovechar forzando la reversión de las células tumorales que se han convertido en mesenquimales a un estado más epitelial. Este enfoque se relaciona con los resultados de las investigaciones del doctor Weinberg y otros científicos, principalmente en cáncer de mama, patrocinadas por el NCI. Las células que han sido identificadas como células precursoras del cáncer –células cancerosas que pueden producir por sí mismas otras células tumorales capaces de diferenciarse y formar otros tumores– a menudo expresan marcadores mesenquimales.

En los tipos de tumores donde han sido identificadas, las células precursoras del cáncer han mostrado resistencia a las terapias actuales y están asociadas a la recidiva de la enfermedad. De modo que, al forzar a estas células a que vuelvan a su estado epitelial, se podría hacer que sean más receptivas a las terapias actuales.

En enero pasado, investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia reportaron ciertos avances en esta línea de trabajo. Encontraron que al introducir un microARN específico en una línea de células de cáncer de ovario altamente metastásico se cambió la apariencia de células cancerosas tipo mesenquimal, haciéndolas más redondeadas y con rasgos más epiteliales, una transformación que estuvo acompañada de una disminución en la concentración de marcadores mesenquimales y un aumento en la concentración de E-caderina.

Todavía hay una ardua investigación por hacer, reconoció el doctor Condeelis. “El próximo paso es entender mejor el contexto de la TEM en el desarrollo embrionario normal y por qué estos procesos se repiten en los tumores”, agregó. “Todavía nos faltan muchos elementos para completar el cuadro”.

Carmen Phillips

La FDA aprueba primer dispositivo tridimensional para realizar mamografías

> Artículo en inglés

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el primer dispositivo tridimensional (3D) para realizar mamografías de detección y diagnóstico de cáncer de mama. El dispositivo se denomina sistema de tomosíntesis de mamografía digital Selenia Dimensions o Dimensions 3D, y lo fabrica la empresa Hologic, Inc., con sede en Bedford, Massachusetts.

En un comunicado de prensa, la FDA explicó que la aprobación se hizo con base en los resultados de dos estudios, en los cuales los radiólogos mejoraron en 7 por ciento su capacidad de diferenciar neoplasias malignas de las benignas mediante el uso del sistema 3D.

La imagen de una mamografía plana 2D en la izquierda muestra una posible lesión, pero las imágenes por tomosíntesis revelan que no hay lesiones en la mama. En la imagen plana (2D) de la izquierda, hay una posible lesión en la región subareolar de la mama. En las imágenes con tomosíntesis de la derecha, es fácil ver que no hay ninguna lesión. Se pueden observar las estructuras en cortes separados, los cuales al unirse forman la posible lesión en la imagen plana 2D. (Imagen cortesía de Hologic, Inc.)

Con las mamografías convencionales planas (2D), la superposición del tejido mamario puede ocultar lesiones posiblemente malignas y mostrar áreas benignas que parezcan sospechosas. El sistema Dimensions 3D utiliza imágenes planas y tridimensionales para producir una “serie de cortes de imágenes de alta resolución que proporcionan una visibilidad más clara de las estructuras mamarias y de su relación espacial con el tejido que las rodea”, explicó la empresa Hologic en un comunicado de prensa.

La aprobación de la FDA se basó en un estudio retrospectivo presentado al Comité Asesor de Dispositivos Médicos de la FDA (MDAC) en septiembre del 2010. En comparación con las pruebas de detección de cáncer mamario en sistemas con imágenes planas, el uso de Dimensions 3D redujo de 51,5 a 12,9 por ciento el índice de citas para una segunda mamografía. En este análisis, se utilizó la escala de 0 del Sistema de Notificación de Imágenes y Datos de la Mama (BI-RADS) como referencia para calcular los índices de citas para una segunda mamografía. La escala de 0 del BI-RADS significa que el estudio de mamografía está inconcluso y que requiere de evaluación adicional, posiblemente de otras vistas de mamografías o de ultrasonido para hacer una evaluación final.

El Comité Asesor de Dispositivos Médicos aprobó por unanimidad la solicitud. Debido a que el sistema Dimensions 3D utiliza tanto imágenes planas como en 3D, la FDA advirtió que duplica la dosis de radiación que reciben las pacientes. De acuerdo con la agencia, existe “incertidumbre” acerca de las estimaciones del riesgo de cáncer asociadas a la exposición a la radiación; sin embargo, el riesgo de cáncer asociado a la radiación por el nuevo sistema es 1,5 por ciento más alto que el riesgo de referencia, el cual se define como ninguna exposición a la radiación por una mamografía y un poco menos del 1 por ciento superior al riesgo asociado a una mamografía de imágenes planas en 2D.

Según las normas federales de los Estados Unidos, la FDA indicó que todos los profesionales de salud deben realizar un curso de 8 horas de capacitación en el uso de la nueva tecnología antes de poder comenzar a realizar mamografías en pacientes.

El presidente nombra a nuevos miembros de la Junta Nacional Asesora sobre el Cáncer

> Artículo en inglés

El 24 de febrero, el presidente Barack Obama anunció el nombramiento de cinco nuevos integrantes de la Junta Nacional Asesora sobre el Cáncer (NCAB). Los nuevos miembros son: 

  • La doctora Marcia Cruz-Correa, profesora adjunta de medicina y bioquímica de la Universidad de Puerto Rico, profesora adjunta invitada de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y profesora adjunta de cirugía oncológica del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas.

  • El doctor Kevin J. Cullen, director del Centro Oncológico Marlene y Stewart Greenebaum de la Universidad de Maryland, que bajo su liderazgo pasó a ser en el 2008 un Centro Oncológico designado del NCI.

  • El doctor Jonathan M. Samet, profesor y presidente del Departamento de Medicina Preventiva Flora L. Thornton de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad de Southern California (USC) y director del Instituto para la Salud Global de la USC.

  • El doctor Bill Sellers, vicepresidente y director global de oncología de los Institutos Novartis de Investigación Biomédica, donde está a cargo de investigaciones para descubrir fármacos oncológicos basados en anticuerpos y pequeñas moléculas.

  • El doctor Olufunmilayo Falusi Olopade, profesor de medicina y genética humana galardonado con el premio al servicio distinguido Walter L. Palmer, decano adjunto de salud global y director del Centro para la Genética Clínica del Cáncer de la Universidad de Chicago.

La NCAB es un comité asesor, instituido como parte de la Ley de Servicio a la Salud Pública, que presta asesoría a los directores del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos y del NCI sobre las actividades del instituto, entre las que se incluyen revisar y hacer recomendaciones sobre acuerdos cooperativos después de que hayan sido sometidos a revisiones científicas y técnicas por pares.

En su proclamación, el presidente Obama dijo “Estas personas dedicadas a la ciencia traen consigo valiosa experiencia y talentos a utilizar en sus nuevas funciones, y me llena de orgullo de que presten sus servicios durante este gobierno. Espero con ansia poder trabajar con ellos en los meses y años venideros".