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  • Publicación: 30 de marzo de 2010
  • Actualización: 7 de abril de 2010

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Las mujeres de mayor edad tienen bajo riesgo de nuevas infecciones por el VPH, es decir las infecciones que evolucionan a cáncer de cuello uterino

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En un informe publicado en Internet el 2 de marzo en el British Medical Journal por un grupo de investigadores de la División de Epidemiologia y Genética del Cáncer del NCI, encabezado por el doctor Sholom Wacholder, se examinó el riesgo de aborto espontáneo después de la vacunación con Cervarix para el VPH en dos estudios clínicos multicéntricos en fase III; uno fue patrocinado por GlaxoSmith-Kline (GSK) y el otro por el NCI en Costa Rica. Las participantes en el estudio del NCI fueron asignadas al azar en forma enmascarada para que recibieran Cervarix o la vacuna contra la hepatitis A Havrix. En ambos estudios, el régimen de vacunación de ambos grupos incluyó tres dosis administradas en el transcurso de 6 meses.

"En general, no hay evidencia de una asociación entre la vacunación contra el VPH y el riesgo de aborto espontáneo", concluyeron los autores.

Ellos observaron que hubo un leve aumento pero no estadísticamente significativo en la tasa de aborto espontáneo en el primer trimestre después de la administración de cualquier dosis de la vacuna contra el VPH en comparación con la vacuna contra la hepatitis A;  la variación fue de 14,7% frente a 9,1% respectivamente. Con base en parte en estos resultados, la FDA ha solicitado a GSK que realice más investigaciones para evaluar el riesgo de aborto espontáneo en las mujeres que se embarazan alrededor del tiempo de administración del Cervarix.

Los datos de un gran estudio de cohortes de mujeres en Costa Rica han aclarado la evolución natural de las infecciones por el virus del papiloma humano (VPH) entre las mujeres de mayor edad. Los datos indican que el riesgo de infección disminuye considerablemente con la edad, y parecen señalar que la realización frecuente de pruebas de ADN del VPH para la detección de nuevas infecciones o la vacunación de las mujeres de mediana edad contra el VPH de transmisión reciente ofrece muy pocos beneficios. El análisis apareció el 3 de marzo en el Journal of the National Cancer Institute.

Las nuevas infecciones con las cepas de VPH causantes del cáncer se transmiten por contacto sexual principalmente a edades más jóvenes. A cualquier edad, las nuevas infecciones no suelen evolucionar hasta convertirse en cáncer; sólo las infecciones que persisten en un estado detectable durante años tienen la posibilidad de hacerlo.

Durante 7 años, un equipo de investigadores de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer y de la División de Prevención del Cáncer del NCI y colaboradores en Costa Rica y los Estados Unidos hicieron un seguimiento a cohortes de mujeres de 18 años de edad en adelante quienes se inscribieron en un estudio demográfico a largo plazo de casi 10.000 participantes. Aproximadamente a un tercio de estas mujeres se les hizo seguimiento activo con exámenes selectivos de detección del cáncer de cuello uterino (cérvix) cada 6 a 12 meses con el objetivo de determinar si tenían o no la infección por el VPH, de buscar cambios celulares anormales con pruebas de Papanicolaou convencionales y de base líquida, y de examinar la apariencia del cuello uterino a la vista. A las mujeres con resultados anormales indicativos de lesiones precancerosas (neoplasia intraepitelial cervical escamosa 3 dudosa o definitiva) o a las que tenían cáncer se les hizo el diagnóstico mediante una colposcopia y una biopsia y recibieron tratamiento según se hizo necesario. A los restantes dos tercios de las mujeres en el estudio, que tenían bajo riesgo de cáncer de cuello uterino, se les hizo exámenes de detección de seguimiento entre 5 y 7 años después de los exámenes iniciales realizados al momento de la inscripción en el estudio (seguimiento pasivo).

En lo que concierne a todas las mujeres en el estudio, las nuevas infecciones tenían poca probabilidad de persistir o de llegar a causar lesiones precancerosas. Las infecciones de larga duración se asociaron a un mayor riesgo de persistencia y a un diagnóstico de pre-cáncer. Pero las infecciones recién detectadas entre las mujeres de mayor edad (algunas de las cuales podrían haber sido un resurgimiento de un estado latente) fueron tan benignas como aquellas en las mujeres jóvenes. Los autores, al explicar la evolución natural de las infecciones por el VPH y la propensión del cuerpo a deshacerse de ellas a cualquier edad, señalaron que "concentrarse en la persistencia del VPH y evitar la reacción exagerada a las infecciones por el VPH, las cuales tienen más probabilidad de resolverse en forma espontánea, es esencial para la incorporación inteligente de las pruebas de detección del VPH a los programas de exámenes de detección del cáncer de cuello uterino". Ellos advirtieron que, "los programas de vacunación y de exámenes selectivos de detección deben especificar claramente a qué tipo de infecciones están dirigidos para evitar conclusiones erróneas".