Boletin
 
24 de abril de 2012 • Volumen 4 - Edición 5

La ampliación de la caracterización genética de los tumores ofrece pistas sobre la leucemia mieloide aguda

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El análisis de las células cancerosas en pacientes con leucemia mieloide aguda (LMA), a fin de determinar la presencia de alteraciones en un panel de 18 genes, podría ayudar a los médicos a predecir el riesgo de recaída en ciertos pacientes, según un análisis retrospectivo de datos de un extenso estudio clínico. Este enfoque (a veces conocido como caracterización genética del cáncer) también podría arrojar información sobre pacientes que podrían beneficiarse de ciertos tratamientos. Los resultados aparecieron el 14 de marzo en la revista New England Journal of Medicine.

Los médicos utilizan varios métodos para diagnosticar la LMA y para clasificar a los pacientes según el riesgo de recaída. En algunos pacientes se realiza la caracterización genética de sus tumores a fin de determinar la presencia de alteraciones en los tres genes asociados a la LMA. Sin embargo, el reciente estudio parece indicar que el análisis de un conjunto más grande de genes, podría ayudar a los médicos a asignar a sus pacientes a subgrupos más precisos, con perfiles de riesgo favorables, intermedios o desfavorables.

Para llegar a esta conclusión, el doctor Ross Levine, del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering, y sus colegas, caracterizaron muestras almacenadas de aproximadamente 400 participantes en un extenso estudio clínico dirigido por el Grupo Cooperativo de Oncología del Este (ECOG o Eastern Cooperative Oncology Group), el cual fue publicado en el 2009. Los investigadores luego validaron los resultados con un grupo independiente de 104 pacientes del mismo estudio.

Se determinó la presencia de al menos una alteración genética asociada al cáncer en 97% de los pacientes. Algunas mutaciones tendieron a darse juntas, lo cual revela pistas sobre las vías que son activas en la LMA, dijeron los investigadores. Además, el panel ampliado produjo una mejor información para fines de pronóstico que la que se obtiene con el panel actualmente utilizado en los centros asistenciales.

"Algunas de las mutaciones descubiertas recientemente mejoraron considerablemente la clasificación de los pacientes según un perfil de riesgo favorable o un perfil de riesgo desfavorable", declaró el doctor Levine.

Añadió además que la caracterización genética de un cáncer podría también servir de guía en la toma de decisiones sobre el tratamiento. Los resultados del estudio llevado a cabo por el ECOG mostraron que los pacientes con LMA de menos de 50 años de edad podrían beneficiarse de una quimioterapia con una dosis más alta de daunorubicina, administrada a principio del tratamiento. No obstante, los nuevos análisis determinaron que algunos pacientes se beneficiaron más que otros.

Específicamente, la quimioterapia con altas dosis de daunorubicina mejoró la supervivencia en pacientes cuyas células cancerosas tenían mutaciones genéticas en DNMT3A o en NPM1 o desplazamiento del gen MLL, pero no así en pacientes con células cancerosas que no tenían estas alteraciones. Los autores hicieron notar que era necesario confirmar estos resultados.

En futuros estudios se intentará identificar otros eventos genéticos y epigenéticos que contribuyen a causar la LMA. "El reto consistirá en no considerar cada alteración como una variable independiente, sino más bien determinar si las nuevas alteraciones, conjuntamente con otras mutaciones conocidas, mejoran los modelos de pronóstico y guían en la selección de los tratamientos", dijo el doctor Levine.

El nuevo estudio muestra lo que puede aprenderse al analizar las muestras de ADN y los datos de un estudio clínico completo, añadió la doctora Lucy Godley, del Centro Médico de la Universidad de Chicago, quien escribió el editorial adjunto al estudio. "El doctor Levine esencialmente tomó muestras del congelador y las utilizó para plantear nuevas preguntas sobre la LMA".