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26 de abril de 2011 • Volumen 3 - Edición 5

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Prueba de cáncer colorrectal detecta células precursoras de cáncer en la sangre

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Investigadores japoneses han desarrollado una prueba de sangre experimental que puede ayudar a identificar a pacientes con una forma agresiva de cáncer colorrectal, que podrían beneficiarse de un tratamiento adicional después de la cirugía.

La prueba detecta en la sangre células tumorales que tienen tres marcadores biológicos moleculares, incluido el de la proteína CD133. Este marcador se encuentra en algunas células que poseen propiedades de células precursoras, como la capacidad de autorrenovación. Sin CD133, los resultados de la prueba no fueron informativos, lo que parece indicar la importancia de este biomarcador de células precursoras del cáncer.

Los pacientes en cuyas células se detectó un mensajero de ARN (mARN) para los tres biomarcadores tuvieron una supervivencia sin enfermedad y una supervivencia general peor que los pacientes cuya prueba de sangre resultó negativa para estos biomarcadores. Se necesitan más investigaciones para poder utilizar la prueba en los pacientes, observaron los científicos encabezados por el doctor Hisae Iinuma, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Teikyo, en Tokio.

Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Clinical Oncology el 21 de marzo.

“Este es realmente el primer estudio que muestra que la detección de células precursoras del cáncer circulantes en la sangre tiene una correlación clínica directa”, dijo el doctor Max Wicha, director del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan, en un editorial sobre los resultados del cual fue coautor.

De acuerdo con la hipótesis de las células precursoras del cáncer, los tumores presentan una pequeña fracción de células con capacidad de autorrenovación y de originar diversos tipos de células en el tumor. Conocidas como células originarias o precursoras del cáncer, estas pueden impulsar la diseminación de la enfermedad y resistir los tratamientos convencionales.

“El mensaje de este estudio es que las células precursoras del cáncer pueden ser importantes no solo porque activan el crecimiento del tumor”, dijo Wicha, “sino porque tenemos una manera de medirlas en la sangre. Esto nos podría ayudar a evaluar la eficacia de los fármacos en nuestros estudios clínicos”.

Las aplicaciones más inmediatas podrían ayudar a los médicos a identificar pacientes en riesgo de recidiva de cáncer colorrectal. Existen otras terapias (adyuvantes) para después de la cirugía. Pero se necesitan nuevas herramientas para identificar pacientes que podrían beneficiarse de las terapias, así como aquellos que tienen una menor probabilidad de recidiva y que no deben pasar por más tratamientos con efectos tóxicos y costos elevados.

Para el presente estudio, los investigadores crearon una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (RCP) para detectar ARNm para CD133 y otros dos biomarcadores: citoqueratina y antígenos carcinoembrionarios en las células tumorales circulantes en la sangre de pacientes con cáncer colorrectal.

La prueba se evaluó inicialmente usando muestras almacenadas de 420 pacientes y posteriormente de otros 315 pacientes inscritos en un estudio de validación prospectivo.

En el editorial, el doctor Wicha y su colega, el doctor Daniel F. Hayes, citaron “la rigurosa metodología técnica y los esfuerzos clínicos que han aplicado los autores a este estudio prospectivo de células tumorales circulantes (CTC)”.

La FDA ha aprobado la tecnología llamada CellSearch, que captura y cuantifica las CTC, para usarse como un instrumento de pronóstico en pacientes con cáncer metastásico de mama, de próstata y colorrectal. Los recuentos de CTC que superan ciertos umbrales (tres o más por muestra de pacientes con cáncer colorrectal) están asociados a un mal pronóstico y pueden ser un indicativo del avance de la enfermedad.

La tecnología CellSearch detecta CTC usando anticuerpos contra las proteínas EpCAM (moléculas de adhesión a células epiteliales) y la citoqueratina. Pero estos biomarcadores epiteliales no pueden expresarse en muchas células precursoras de cáncer y en otras células tumorales que atraviesan por una transformación que les permite escapar al torrente sanguíneo y emigrar a otras partes del organismo.

Esto parece indicar que los marcadores biológicos generales de CTC “tal vez no puedan detectar las células más invasivas en el torrente sanguíneo”, apuntaron los autores del estudio. Una limitación de la prueba evaluada en el presente estudio es que no puede capturar células individuales, agregaron. De todas maneras, la tecnología tiene el potencial de detectar algunas células originarias de tumores que pueden resultar negativas a la EpCAM.

“El problema con la prueba de CellSearch es la posibilidad de que no detecte muchas células precursoras de cáncer cuyo papel puede ser muy importante en la enfermedad”, dijo el doctor Wicha. Su equipo está intentando elaborar pruebas que podrían detectar marcadores múltiples asociados a las células precursoras en una sola célula. Los estudios clínicos futuros en la Universidad de Michigan incluirán un componente para evaluar las células precursoras de cáncer en el torrente sanguíneo, anotó el doctor Wicha.

“Los hallazgos realmente apuntan a nuestra necesidad de desarrollar la tecnología para encontrar las células adecuadas a los biomarcadores correctos”, agregó. “Estamos en una fase muy precoz”.

Edward R. Winstead

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