Boletin
 
26 de abril de 2011 • Volumen 3 - Edición 5
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Beneficios y riesgos de la terapia estrogénica en la menopausia varían por edad, de acuerdo con el estudio WHI
Los datos del estudio Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI) dan nueva información sobre los posibles riesgos y beneficios de la terapia hormonal para la menopausia, incluido su efecto en el riesgo de cáncer de mama.


 

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Los artículos originales en inglés se encuentran disponibles en las páginas del NCI Cancer Bulletin.

El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos manejar y tratar como enfermedades crónicas.

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Beneficios y riesgos de la terapia estrogénica en la menopausia varían por edad, de acuerdo con el estudio WHI

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Los datos de seguimiento a largo plazo del estudio Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI) proporcionan información nueva e importante sobre los posibles riesgos y beneficios de la terapia hormonal para tratar síntomas o afecciones relacionadas con la menopausia, incluido su efecto en el riesgo de cáncer de mama. Los resultados se publicaron el 5 de abril en la revista Journal of the American Medical Association.

En general, el estudio encontró que en las mujeres posmenopáusicas que habían tenido una histerectomía, el uso exclusivo de estrógeno conjugado de origen equino por un promedio de 6 años representó un efecto mínimo o nulo en el riesgo de muerte, enfermedad coronaria, cáncer colorrectal, fracturas de cadera u otras complicaciones de salud graves, en comparación con el tratamiento con placebo. El tratamiento con estrógeno solo se asoció a una disminución estadísticamente significativa en el riesgo de cáncer de mama.

Las consecuencias de la terapia estrogénica pueden variar drásticamente dependiendo del grupo de edad y de los antecedentes de histerectomía
—Dra. Andrea LaCroix

Sin embargo, se observaron algunas diferencias notables en los efectos del estrógeno según la edad. La terapia estrogénica disminuyó el riesgo de cardiopatías y de mortalidad en mujeres del grupo de edad de los 50 años, pero este riesgo aumentó de manera acentuada en las mujeres en sus 70 años. En cambio, se observó una disminución en el riesgo de cáncer de mama asociado al estrógeno independientemente de la edad.

En el estudio clínico de la WHI sobre el uso exclusivo de estrógeno, iniciado en 1993, más de 10.739 mujeres entre 50 y 79 años de edad –todas en la posmenopausia y que habían tenido una histerectomía–, tomaron en forma aleatorizada estrógeno o un placebo diario. El estudio se interrumpió en forma prematura en el 2004 debido a que las mujeres que recibieron estrógeno presentaron un riesgo más alto de accidentes cerebrovasculares y coágulos sanguíneos. Alrededor del 80 por ciento de las participantes accedió a que se les hiciera seguimiento después de la finalización del estudio; el análisis más reciente abarca casi 11 años de monitorización en dichas participantes.

Los hallazgos refuerzan el concepto de que “el estrógeno afecta muchos aparatos y sistemas del cuerpo y modifica el riesgo de muchas enfermedades”, apuntó la investigadora principal del estudio, Doctora Andrea LaCroix, del Instituto de Investigaciones Oncológicas Fred Hutchinson, en Seattle. “Las consecuencias de la terapia estrogénica pueden variar drásticamente dependiendo del grupo de edad y de los antecedentes de  histerectomía”.

Los elevados riesgos de accidente cerebrovascular y coágulos sanguíneos en las mujeres que habían recibido el tratamiento con estrógenos desaparecieron una vez que suspendieron la terapia, indicaron los autores del estudio.

Este análisis es la actualización más reciente de un estudio continuo, a gran escala, para establecer los riesgos y beneficios más concluyentes de la terapia hormonal para la menopausia, incluidos sus efectos en el riesgo de cáncer y la mortalidad. Los estudios anteriores de la WHI, por ejemplo, han mostrado claramente que la terapia combinada de estrógeno y progestina aumenta la incidencia de cáncer de mama y de muerte, así como la mortalidad por cáncer de pulmón. Y hace solo 2 meses, investigadores británicos que reportaron los resultados del largo estudio de seguimiento conocido como el Estudio del Millón de Mujeres (Million Women Study, MWS) también encontraron que la terapia combinada de estrógeno y progestina, cuando se comienza a administrar inmediatamente después de la menopausia, aumentó el riesgo de cáncer de mama independientemente de si las mujeres tenían una histerectomía.

Análisis previos del estudio de la WHI sobre el uso de estrógeno solo parecían indicar una reducción en la incidencia de cáncer de mama, pero solo con el seguimiento a largo plazo fue cuando esta tendencia alcanzó una significación estadística, de acuerdo con la doctora Leslie Ford de la División de Prevención del Cáncer del NCI y representante del Instituto en la WHI. En términos absolutos, el análisis actual indicó que habría ocho casos menos de cáncer de mama por cada 10.000 mujeres posmenopáusicas que hubiesen tenido una histerectomía y tomasen estrógeno diario durante 6 años.

Los hallazgos de la WHI también contrastan con algunos de los resultados recientes del MMW, apuntaron en un editorial adjunto los doctores Emily Jungheim y Graham Colditz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis. En el MWS –que fue un estudio observacional y no un estudio clínico aleatorizado como el que realizó la WHI sobre el estrógeno– había un riesgo mayor de cáncer de mama en las mujeres que comenzaron terapia solo con estrógeno en los 5 años posteriores a la menopausia. Los autores del editorial también apuntaron que el 68 por ciento de las participantes de la WHI tenían 60 años de edad o más cuando ingresaron al estudio.

“En vista de esto y de los resultados del estudio Million Women, la cuestión importante que surge es si la población de la WHI es la adecuada para trazar conclusiones definitivas en relación con mujeres más jóvenes y su riesgo de cáncer de mama asociado a la terapia hormonal para la menopausia”, indicaron los autores.

Pese a que reconoció que en cierta medida estos resultados son conflictivos, la doctora Ford subrayó que los hallazgos de la WHI provienen de un estudio clínico grande y aleatorizado. Se considera que los estudios clínicos aleatorizados aportan el mayor grado de evidencias y, en consecuencia, son los que suelen utilizarse de manera habitual en la toma de decisiones médicas.

El uso de la terapia hormonal para la menopausia ha estado disminuyendo desde principios del año 2000, cuando los resultados iniciales del estudio clínico de la WHI mostraron que la terapia combinada de estrógeno y progestina inducía a un aumento en el riesgo de cáncer de mama y de incidentes cardiacos graves. Esta disminución ha sido relacionada desde entonces con una reducción paralela en la incidencia de cáncer de mama.

En términos de riesgo de cáncer de mama, la doctora Ford cree que los resultados del estudio de la WHI sobre el uso de estrógeno solo deben tranquilizar a las mujeres posmenopáusicas más jóvenes que han tenido una histerectomía y que están recibiendo terapia estrogénica o tienen pensado utilizarla. “Las mujeres más jóvenes”, prosiguió, “se pueden sentir más cómodas siguiendo las directrices actuales para utilizar la dosis más baja de estrógeno por un tiempo menor”.

Las doctoras Ford y LaCroix coincidieron en que para las mujeres de más edad, los beneficios potenciales de la terapia hormonal para la menopausia de cualquier tipo no superan los riesgos.

“Nuestros datos indican claramente que la terapia hormonal en mujeres de más edad es potencialmente peligrosa”, dijo la doctora LaCroix.

Carmen Phillips

Enfoques interdisciplinarios para explorar preguntas sobre el cáncer

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Participantes de la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer entran a una sesión plenaria.“Muchas de las partes más fáciles en la investigación del cáncer ya se han realizado”, dijo la doctora Elizabeth Blackburn durante el fin de semana de la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR), que se realizó a principios de abril en Orlando, Florida. En la actualidad, “las investigaciones del cáncer reflejan” un perfil más interdisciplinario que en el pasado, y esa es la forma en que se explorarán nuevas fronteras, añadió.

La doctora Blackburn, presidenta de la AACR y una científica galardonada con el premio Nobel por sus investigaciones pioneras sobre telómeros, anotó que las ciencias biológicas, las ciencias físicas y la ingeniería están convergiendo: “Una y otra vez, observamos que disciplinas que creíamos disímiles están aunando esfuerzos en la investigación”.

La presidenta se estaba dirigiendo a los periodistas en torno a las nuevas investigaciones que exploran las posibles conexiones entre el acortamiento de los telómeros, el estrés psicológico crónico y el riesgo de ciertos cánceres. Aunque las investigaciones son preliminares, este estudio es un ejemplo de la forma en que investigadores que pertenecen a disciplinas que en el pasado no trabajaban conjuntamente están combinando esfuerzos.

Muchos de estos ejemplos se presentaron en la reunión de la AACR, cuyo tema anual fue: "Innovación y colaboración: el sendero hacia el progreso".

“El concepto de la ciencia en equipo es importante”, dijo el doctor José Baselga del Centro Oncológico del Hospital General de Massachusetts. No solo están colaborando más los científicos de ciencias básicas y los médicos, sino que también los investigadores de diferentes instituciones, que en el pasado podrían haber sido competidores, están compartiendo datos desde el comienzo de un proyecto, añadió.

La sesión plenaria de la reunión destacó varias charlas sobre la aplicación de las investigaciones básicas en nuevas herramientas para detectar, tratar y prevenir el cáncer. El director del NCI, doctor Harold Varmus, también habló sobre lo que denominó temas "imperativos" en esta época de presupuestos limitados. Entre estos se encuentran, la reorganización de los Programa de Estudios Clínicos de Grupos Cooperativos del NCI, un nuevo centro para la genómica del cáncer (para supervisar los diversos esfuerzos en este campo) y un nuevo centro para la salud global y la prevención del cáncer.

“Los estudios científicos de calidad comienzan con buenas preguntas”, dijo el doctor Varmus durante una discusión breve sobre el Proyecto de preguntas estimulantes del NCI. El sitio web del proyecto está dedicado a recopilar preguntas importantes, pero que no salen a relucir frecuentemente, que estimularán las investigaciones científicas e inspirarán a la comunidad de investigadores a pensar en formas creativas sobre la problemática del cáncer. El doctor Varmus invitó a la audiencia a unirse a la discusión.

A finales de marzo, se divulgó el Informe Anual a la Nación sobre el Estado del Cáncer. Los autores informaron de disminuciones continuas tanto en los nuevos diagnósticos (incidencia) de cáncer así como en la mortalidad por cáncer. Cabe anotar, que los índices de muerte por cáncer de pulmón en mujeres declinaron por primera vez en décadas.

En una charla en la sesión plenaria, el doctor Paul Bunn, Jr., director ejecutivo de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón, acogió estas noticias como algo positivo. Sin embargo, indicó que la mitad de los casos de cáncer de pulmón ocurren en ex fumadores, por lo que se necesitan nuevas herramientas para reducir el riesgo de cáncer de pulmón en las personas que han dejado de fumar.

Los estudios científicos de calidad comienzan con buenas preguntas.
—Dr. Harold Varmus

El doctor Bunn presentó los resultados de un estudio clínico que buscaba evaluar si un fármaco llamado iloprost puede ayudar a reparar tejidos de pulmón dañados en ex fumadores.

Los investigadores analizaron los cambios celulares anormales, conocidos como displasia endobronquial, para evaluar el efecto del fármaco. Concluyeron que la medición del efecto de un fármaco quimiopreventivo en la displasia endobronquial podría ayudar a predecir si el medicamento es eficaz.

“El enfoque de hacer ciencia en equipo será clave” para identificar posibles fármacos quimiopreventivos y marcadores con el fin de evaluar su eficacia, anotó el doctor Waun Ki Hong del Centro Oncológico de la Universidad de Texas M. D. Anderson, durante una charla acerca de enfoques individualizados para la prevención del cáncer de pulmón realizada durante la sesión plenaria.

Las nuevas tecnologías están impulsando cambios en la forma como se diseñan los estudios clínicos, anotó el doctor John Heymach, quien también trabaja en el M. D. Anderson. “En el pasado, cuando surgía una idea interesante en el transcurso del estudio, teníamos que devolvernos a examinar los tumores para tratar de entender los resultados”, dijo. El objetivo en la actualidad es capturar tanta información como sea posible en forma prospectiva, añadió.

El doctor Heymach predijo que, en unos pocos años, se analizarán los tumores en forma rutinaria mediante la secuenciación del genoma completo. Como un paso en esa dirección, investigadores en la reunión anual de la AACR reportaron resultados preliminares de la secuenciación de tumores de 50 mujeres con cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos con lo que se demostró la heterogeneidad  de esta enfermedad.

La esperanza, dijo el investigador principal Matthew Ellis de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, es realizar en el futuro la secuenciación del genoma completo en etapas tempranas del tratamiento de la enfermedad, en vez de hacerlo en forma retrospectiva, de tal manera que los médicos puedan seleccionar los tratamientos con base en las alteraciones genéticas en el tumor del paciente.

Cuando las personas se refieren a la lucha contra el cáncer, con frecuencia piensan en el tratamiento contra el cáncer, anotó la doctora Blackburn. “Pero ahora debemos pensar más y más en la prevención”. La prevención puede significar prevenir las etapas más tempranas de la enfermedad que ocurren durante años y prevenir la recidiva en los supervivientes a la enfermedad, añadió.

La idea es “interrumpir la biología del cáncer en su evolución hacia un desenlace mortal”, continuó la doctora Blackburn. “Por lo que tenemos que entender la biología detrás de ella”.

—Edward R. Winstead

Los datos de vigilancia más recientes indican que los casos y las muertes por cáncer continúan disminuyendo

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El índice general de nuevos diagnósticos de cáncer (incidencia) y muertes por cáncer continuaron disminuyendo entre el 2003 y 2007, según el Informe Anual a la Nación sobre el Estado del Cáncer, publicado en Internet el 31 de marzo en la revista Journal of the National Cancer Institute. La reducción del 1,6 por ciento anual en los índices de mortalidad por cáncer continuó la tendencia que se inició a principios de la década de 1990. En general, la disminución en los índices de incidencia en hombres y mujeres combinados fue del 1 por ciento anual.

El informe también mostró, por primera vez, que los índices de mortalidad por cáncer de pulmón en las mujeres se redujeron entre el 2003 y 2007. Además, aunque los índices de incidencia de cáncer continuaron aumentando en los jóvenes y niños de 19 años o menos, el índice de mortalidad por cáncer en este grupo etario disminuyó. En todos los grupos raciales y étnicos, los índices de incidencia de cáncer y mortalidad por cáncer disminuyeron, excepto en los indoamericanos y nativos de Alaska, en quienes la reducción de la mortalidad no fue estadísticamente significativa.

El informe, en el que participaron la Asociación Norteamericana de Registros Centrales del Cáncer, el NCI, los CDC y la Sociedad Americana del Cáncer, ofrece información estadística actualizada sobre tendencias del cáncer hasta el año 2007. La edición de este año contó con una sección especial sobre tumores cerebrales y de otras partes del sistema nervioso, entre los que se incluyen los tumores cerebrales benignos.

Los tumores benignos representan hasta las dos terceras partes de todos los tumores cerebrales en adultos y una tercera parte de los tumores cerebrales infantiles, y entre estos, los meningiomas constituyen el tipo más común de tumores cerebrales y de otras partes del sistema nervioso en los Estados Unidos. Los autores descubrieron una disminución en la incidencia de tumores neuroepiteliales malignos del cerebro y del sistema nervioso, entre 1987 y el 2007, así como mejorías modestas en la tasa de supervivencia a 5 años en la mayoría de los tipos y grupos etarios.

“Es gratificante observar una reducción constante en los índices generales de incidencia y mortalidad por cáncer en los Estados Unidos, como resultado de mejores métodos de prevención, detección y tratamiento para varios tipos de cáncer”, dijo el director del NCI, doctor Harold Varmus. “Pero la recopilación total de las cifras reportadas también refleja la enorme complejidad del cáncer, que muestra diferentes tendencias para diversos tipos de cánceres, hace distinciones importantes en nuestra población diversa y presenta diferentes opciones para la prevención, la detección y el tratamiento de acuerdo al tipo de cáncer. Es más, con el envejecimiento actual de nuestra población, tenemos la obligación de descubrir y obtener mejores métodos de control para todos los tipos de cánceres”.

La cifra de supervivientes de cáncer aumenta a casi 12 millones
en EE. UU.

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El número de supervivientes de cáncer en los Estados Unidos aumentó de 9,8 millones en el 2001 a 11,7 millones en el 2007, indica un análisis de nuevos casos de cáncer y datos de seguimiento obtenidos del programa de Registros de Vigilancia Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI. Los resultados fueron publicados el 11 de marzo en el Informe semanal de morbilidad y mortalidad MMWR.

El informe indicó que los cánceres de mama, próstata y colorrectal fueron los tipos de cánceres más frecuentes entre los supervivientes de cáncer, representando el 51 por ciento de los diagnósticos. Entre todos los supervivientes de cáncer, el 54,3 por ciento fueron mujeres, el 45,7 por ciento fueron hombres, casi 7 millones tenían 65 años de edad o más y 4,7 millones habían recibido el diagnóstico hacía 10 años o más.

La cifra de supervivientes ha aumentado significativamente desde 1971, cuando se estimaba que 3 millones de personas vivían con cáncer. El aumento observado en las últimas 4 décadas se atribuye a una variedad de factores, como una población estadounidense de edad más avanzada, la detección más temprana y tratamientos más sofisticados que permiten que las personas vivan más años después de recibir el diagnóstico inicial.

Debido al crecimiento considerable en la cifra de supervivientes de cáncer, los profesionales de atención médica y de salud pública deben familiarizarse con los aspectos médicos y psicosociales particulares de esta población, recalcó la doctora Arica White de la División de Prevención y Control del Cáncer de los CDC, en un comunicado de prensa en el cual se divulgaron los resultados.

“Para muchos supervivientes de cáncer y las personas que los rodean, los efectos del cáncer no desaparecen con el último tratamiento, dijo la doctora Julia H. Rowland, directora de la Oficina de Supervivencia al Cáncer del NCI. “Las investigaciones nos han permitido entender mejor algunos de los riesgos de salud a largo plazo e inquietudes sobre la calidad de vida en esta población”.

El análisis realizado por científicos del NCI y los CDC resalta la necesidad de continuar  realizando investigaciones y coordinando esfuerzos para crear e implementar mejores prácticas con el fin de garantizar una atención y apoyo óptimos después del tratamiento para todos los supervivientes de cáncer, explicó.

El riesgo de cáncer de tiroides persiste en personas expuestas a radiación por I-131 durante la niñez

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Las personas que estuvieron expuestas a yodo radioactivo (I-131) en la niñez o la adolescencia después del desastre nuclear de Chernóbil en 1986, tienen un riesgo elevado y duradero de padecer cáncer de tiroides asociado a la radioactividad. En un estudio de más de 12.000 personas en tres estados ucranianos cercanos a la planta de Chernóbil, los investigadores encontraron que el riesgo de cáncer de tiroides asociado a la radioactividad se duplicó por cada gray (Gy) de exposición a la tiroides. (Un gray es una medida internacional para medir la dosis de radiación). El riesgo no disminuyó durante los más de 9 años de seguimiento del estudio.

Los resultados fueron publicados el 14 de marzo en la revista sobre salud ambiental Environmental Health Perspectives.

Los investigadores encabezados por la doctora Alina Brenner, de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, y en colaboración con científicos ucranianos, realizaron un estudio prospectivo de 12.514 personas que eran menores de edad cuando ocurrió el accidente y que estuvieron expuestas a un amplio rango de dosis de I-131. A todos los participantes se les tomaron mediciones directas de la radioactividad en la tiroides a los 2 meses del accidente. Otros datos sobre la exposición al I-131 se obtuvieron por la alimentación (la fuente más grande de exposición fue el consumo de leche contaminada) y el tipo de vida que llevaban en la época del accidente.

Entre el comienzo del estudio en 1998 y el 2007, se hicieron evaluaciones médicas a todos los participantes cada dos años, independientemente de su dosis radioactiva. Las personas que recibieron un diagnóstico de cáncer de tiroides en la primera evaluación médica fueron excluidas de este análisis.

Durante el seguimiento, se descubrieron 65 casos de cáncer de tiroides. El riesgo cáncer de tiroides asociado a la radiactividad aumentó a medida que se incrementaba la dosis de I-131 y fue mayor para las personas que eran más jóvenes al momento de la exposición. El riesgo tendría a ser similar en hombres y en mujeres.

“Nuestros resultados parecen indicar que el cáncer de tiroides atribuible a la exposición al I-131 continua presentándose dos décadas después de dicha exposición”, concluyeron los autores. Además, apuntaron que el riesgo por Gy de exposición no parece disminuir con el tiempo, al menos durante el tiempo que se ha dado seguimiento a esta cohorte. Debido a que se sabe que los riesgos de cáncer asociados a la radioactividad persisten por muchas décadas, para determinar si disminuyen estos riesgos se deberá hacer una monitorización más larga a los participantes.

Disminuye en los EE. UU. la tasa de incidencia de segundo cáncer primario en la mama opuesta

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En las mujeres que sobreviven al cáncer de mama, otro nuevo cáncer que se presenta con más frecuencia es el de la mama opuesta o contralateral. Desde 1985, según un nuevo estudio, la tasa de incidencia de cáncer de mama contralateral ha disminuido en forma constante, a una proporción de más del 3 por ciento anual. Aunque se desconocen las causas de esta tendencia, la disminución se empezó a presentar cuando comenzaron a usarse ampliamente fármacos como el tamoxifeno para prevenir la recidiva de la enfermedad, informaron investigadores en la edición electrónica del 14 de marzo de la revista Journal of Clinical Oncology.

Para evaluar la tasa de incidencia de cáncer de mama contralateral con el paso del tiempo, la doctora Amy Berrington de González de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer (DCEG) del NCI y sus colegas analizaron la información estadística de la base de datos del SEER entre los años 1975 y 2006.

La tendencia de reducción observada fue acelerada por la disminución de las tasas de cáncer de mama contralateral en mujeres cuyo primer cáncer de mama fue positivo para receptores de estrógeno (RE). No se observó una disminución clara en las mujeres con tumores negativos para RE. Aunque en el SEER no se contó con información detallada sobre los tratamientos hormonales, la disminución anual de más del 3 por ciento después de cánceres primarios positivos para RE “parece indicar que el amplio uso de las terapias adyuvantes, especialmente de los tratamientos hormonales, tuvo un papel importante”, anotaron los autores del estudio.

“Sabemos con base en información obtenida en estudios clínicos con distribución al azar que fármacos, como el tamoxifeno, reducen significativamente el riesgo de cáncer de mama contralateral, en cerca de un 40 por ciento”, dijo la doctora Berrington de González. La combinación de los resultados del estudio clínico, la época en que se presentó la disminución y la limitación de cánceres después de cánceres primarios de mama positivos para RE, son aspectos que señalan a la terapia hormonal adyuvante como un factor clave en la disminución, añadió.

Después de que se publicaron en 1983 los resultados del estudio clínico sobre el tratamiento adyuvante con Nolvadex, el tamoxifeno empezó a ser utilizado ampliamente en los Estados Unidos. Además de las terapias hormonales adyuvantes, también han podido contribuir a la disminución otros factores como el aumento en el uso de la quimioterapia, se indicó en el estudio. “Nuevas terapias hormonales como los inhibidores de la aromatasa podrían ser aún más eficaces que el tamoxifeno en la reducción de las tasas de cáncer de mama contralateral, por lo que esperamos observar mayores reducciones en el futuro”, dijo la doctora Berrington de González.

Aunque la disminución representa “un éxito notable”, los autores del estudio advirtieron que las tasas generales de cáncer de mama contralateral continúan siendo altas, especialmente en mujeres cuyo cáncer de mama primario fue negativo para RE. “Todavía necesitamos contar con nuevas estrategias para reducir los riesgos en las personas con cánceres negativos para RE, debido a que en esas mujeres las tasas pueden ser hasta del 1 por ciento mayor al año", dijo la doctora Berrington de González.

El riesgo de un segundo cáncer primario después de la radioterapia es pequeño

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En un estudio realizado en adultos que presentaron una supervivencia al cáncer de al menos 5 años después de haber sido tratados por tumores cancerosos sólidos, cuyo tratamiento de rutina consiste en la radioterapia, el 9 por ciento presentó un segundo cáncer primario sólido en un periodo promedio de seguimiento de 12 años. Cerca del 8 por ciento de esos cánceres parecen estar asociados a la terapia de radiación. Los resultados del estudio, dirigido por la doctora Amy Berrington de González de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, fueron publicados por Internet el 29 de marzo en la revista Lancet Oncology.

En el primer análisis integral de este tipo, la doctora Berrington de González y sus colegas examinaron datos de aproximadamente 650.000 pacientes adultos que participaron en nueve de los registros de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) entre 1973 y el 2002. De acuerdo al tipo de cáncer inicial, entre el 23 y 79 por ciento de los pacientes recibieron radioterapia durante el tratamiento.

Los investigadores calcularon el riesgo relativo de presentar un segundo cáncer primario en pacientes que recibieron radioterapia durante su tratamiento inicial en comparación con los pacientes que no fueron tratados con ella. El riesgo relativo de presentar un segundo cáncer primario asociado a la radiación varió de acuerdo al tipo de cáncer primario inicial y fue más alto en los supervivientes de seminoma testicular. Después de hacer ajustes por factores como la edad, el tiempo transcurrido desde el diagnóstico inicial y el año de diagnóstico, los investigadores estimaron que cerca de 3.300 de los 60.271 segundos cánceres primarios observados durante el periodo del estudio podrían atribuirse a la radioterapia.

El estudio también describió por primera vez el riesgo absoluto general de los segundos cánceres primarios relacionados con la radioterapia de la siguiente forma: se podría anticipar que una cifra estimada de 5 por cada 1.000 pacientes tratados con radioterapia con una supervivencia de 15 años presentarían cánceres asociados a la radiación. “Esa cifra podría ser utilizada por los médicos para transmitir el mensaje a sus pacientes de que el riesgo absoluto de presentar un segundo cáncer primario a raíz de la radioterapia es bastante pequeño”, explicó la doctora Berrington de González.

Es necesario realizar investigaciones más a fondo para determinar los riesgos de las nuevas tecnologías de tratamientos con radiación, como la radioterapia de intensidad modulada (RIM), en la que los tejidos normales se exponen a diferentes patrones de radiación  en comparación con las técnicas más antiguas. Estudios anteriores han aumentado la preocupación de "que el riesgo de segundo cáncer primario podría ser más alto en pacientes tratados con RIM. Será necesario estudiar este tipo de exposición en el futuro para evaluar dicho riesgo”, concluyó la doctora Berrington de González.

Los pacientes que toman imatinib contra la LMC tienen un riesgo similar de muerte que la población en general

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En un estudio internacional se observó que el riesgo de muerte de pacientes con leucemia mielógena crónica tratados con imatinib (Gleevec), que habían estado en remisión por al menos 2 años, no fue diferente al de la población en general. El estudio sobre los efectos secundarios a largo plazo del imatinib (ILTE), dirigido por el doctor Carlo Gambacorti-Passerini de la Universidad de Milano-Bicocca en Italia, ha sido la primera evaluación independiente sobre los efectos a largo plazo del imatinib. Los resultados se publicaron por Internet el 21 de marzo en la revista Journal of the National Cancer Institute.

Los investigadores inscribieron a 832 pacientes de 27 hospitales en cinco continentes que estaban en remisión después de haber tomado el fármaco por 2 años. Se le hizo un seguimiento a los pacientes por una mediana de casi 4 años desde que se vincularon al estudio, lo que corresponde a cerca de 6 años desde el inicio del tratamiento con imatinib. Solamente 27 pacientes presentaron un efecto secundario principal asociado al fármaco durante el periodo de seguimiento. Más de la mitad de los pacientes manifestaron al menos un efecto secundario leve que afectó su calidad de vida, del cual el 68 por ciento posible o probablemente estaba asociado al fármaco. Sin embargo, solo el 2,3 por ciento de los pacientes descontinuó el tratamiento debido a los efectos secundarios.

Después de transcurridos 6 años desde el comienzo del tratamiento, el 95 por ciento de los pacientes continuaba en remisión. De las 20 muertes observadas, solo seis estuvieron relacionadas con la evolución de la LMC. “Una comparación efectuada entre el índice de mortalidad observado en pacientes con LMC y el índice de la población italiana en general no mostró una mortalidad excesiva”, escribieron los autores.

La excelente tasa de supervivencia de los pacientes en este estudio “muestra tanto el efecto abrumador que imatinib ha tenido en el curso clínico de esta enfermedad como su efecto insignificante en la aparición de neoplasias malignas asociadas al tratamiento”, comentó el doctor B. Douglas Smith del Centro Oncológico Integral Johns Hopkins Sidney Kimmel en un editorial que acompañó el artículo.

El doctor Smith anotó que un gran número de pacientes (478) había recibido imatinib como terapia de segunda línea, y el 90 por ciento de dichos pacientes había recibido tratamiento previo con interferón. Un análisis más detallado de los datos ayudaría a determinar si el interferón cumplió un papel en las remisiones a largo plazo que se observaron, indicó el doctor Smith.

Estudio indica que es posible preservar la fertilidad de muchos varones supervivientes de cáncer

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Niño sentado en los hombros de su padre Un estudio retrospectivo indica que se pueden extraer espermatozoides saludables en varones supervivientes de cáncer que no tienen espermatozoides viables en su semen, hasta 2 décadas después de haber recibido tratamiento contra el cáncer.

Muchos varones supervivientes de cánceres infantiles han creído por mucho tiempo ser estériles y que por lo tanto no pueden concebir hijos. Sin embargo, un nuevo estudio indica que un número considerable de estos hombres podría concebir y convertirse en padres, mediante el uso de un procedimiento quirúrgico que permite extraer espermatozoides saludables y que se realiza en combinación con un tipo de fertilización in vitro (FIV).

En un estudio retrospectivo, investigadores del Hospital New York-Presbyterian y del Centro Médico Weill Cornell indicaron que pudieron extraer espermatozoides saludables de los testículos de más de un tercio de varones supervivientes de cáncer en quienes no se detectaba espermatozoides viables en el semen, hasta casi 2 décadas después de que recibieron tratamiento contra el cáncer. Después de la extracción de los espermatozoides, los procedimientos de fertilización in vitro condujeron a una tasa de embarazos del 50% y una tasa general total de nacimientos, algo menor.

Los resultados fueron publicados el 14 de marzo en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology.

El uso del procedimiento para extraer espermatozoides, conocido como extracción de espermatozoides mediante microdisección testicular o microTESE, se ha utilizado en forma limitada en supervivientes de cáncer, explicó el líder del estudio, doctor Peter Schlegel, presidente del Departamento de Urología del NY-Presbyterian/Weill Cornell, quien diseñó la técnica microTESE y realizó todos los procedimientos en el estudio. “Disponer de este tipo de información sobre nuestra experiencia, así como más detalles sobre los pacientes que tienden a tener buenos resultados, será de mucha importancia para ampliar el uso potencial del microTESE”, dijo.

Un efecto secundario prolongado bastante frecuente que experimentan los hombres que recibieron quimioterapia durante la niñez es tener un número bastante bajo de espermatozoides. En este estudio, los investigadores del NY-Presbyterian/Weill Cornell analizaron 73 varones supervivientes de cáncer con este tipo de afección, conocida como azoospermia, que fueron sometidos al procedimiento microTESE entre 1995 y 2009. En promedio, el procedimiento se realizó casi 19 años después de haberse recibido el tratamiento contra el cáncer.

Se obtuvieron espermatozoides saludables del 37 por ciento de los hombres y en aproximadamente el 43 por ciento de los procedimientos individuales, ya que algunos hombres se sometieron al microTESE más de una vez. Mediante un proceso llamado microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés) se utilizó un espermatozoide para fertilizar un óvulo, con una tasa general de fecundación del 57 por ciento. Se realizaron 36 procedimientos de implantación de embriones, la mitad de los cuales resultaron en embarazos. En total, nacieron 20 niños, entre los que se encuentran 5 pares de mellizos.

La presencia de espermatozoides saludables parece estar asociada al tipo de quimioterapia recibida, anotó el doctor Schlegel. Los hombres que recibieron tratamiento con fármacos quimioterapéuticos con platino tuvieron los índices de extracción más elevados. Por ejemplo, los hombres tratados contra el cáncer de testículo, cuyo tratamiento estándar se hace con el fármaco quimioterapéutico cisplatino, tuvieron un índice de extracción del 85 por ciento. Los hombres tratados con alquilantes, fármacos que se usan con frecuencia en el tratamiento contra linfomas y sarcomas, tuvieron los menores índices de extracción.

“Los procedimientos con microTESE y con ICSI revolucionaron el tratamiento de hombres con azoospermia por falla testicular, como es el caso de aquellos sometidos a quimioterapia” dijo el doctor Craig Niederberger, director del Departamento de Urología del Centro Médico de Chicago de la Universidad de Illinois. Antes de que existiera el procedimiento microTESE “se hacía una biopsia testicular, y si no se encontraban espermatozoides, ya no se intentaba nada más”, dijo.

Con la técnica microTESE, el cirujano, por medio de la ampliación óptica, examina los testículos más detalladamente e identifica los túbulos seminíferos, que son estructuras huecas parecidas a tubos que transportan el semen, que al estar dilatados pueden tener la probabilidad de contener espermatozoides. Los estudios realizados por el doctor Schlegel indican, que en comparación con otros métodos estándar, la técnica micro TESE no solo aumenta el índice de eficacia de la obtención de espermatozoides, sino de la cantidad de espermatozoides obtenida, al mismo tiempo que causa menos daños al testículo.

Los resultados del estudio “no deben ser interpretados por los oncólogos médicos como una razón para ‘no tener que ofrecer al paciente la opción de crioconservación de semen antes de comenzar la quimioterapia’”, recalcó el doctor Niederberger. “Ya de por sí, existe bastante presión para no hacerlo debido a que se quiere comenzar el tratamiento contra el cáncer lo antes posible”. Pero la crioconservación se considera todavía como la mejor opción para los adolescentes y hombres jóvenes con cáncer para que puedan tener hijos en el futuro, indicó.

Al momento de recibir el tratamiento contra el cáncer, la mayoría de los pacientes que participaron en el estudio actual, tenía la edad suficiente para dar muestras de semen, anotó el doctor Robert Brannigan, profesor adjunto de urología de la Facultad de Medicina Feinberg en la Northwestern University. Todavía es frecuente que se omita el tema de la conservación de la fertilidad en las discusiones entre los pacientes y los oncólogos, continuó, entre ellos muchos oncólogos pediatras que típicamente dan tratamiento a pacientes adolescentes.

Una encuesta nacional reciente de oncólogos pediatras, por ejemplo, indicó que muchos de estos especialistas no refieren en forma rutinaria a sus pacientes adolescentes a los servicios de especialistas en fertilidad.

Muchos oncólogos, “pueden sentirse incómodos hablando en forma específica sobre temas de la salud reproductora, en especial con sus pacientes adolescentes”, continuó el doctor Brannigan. Otras barreras para la conservación de la fertilidad pueden ser el momento en que se realiza, el costo y la cobertura de seguro, añadió.

“El uso de esta excelente técnica, aún en los procedimientos realizados por los mejores médicos, solo ha permitido que a una minoría de pacientes con azoospermia causada por quimioterapia se les encuentre espermatozoides que se pueden extraer”, dijo el doctor Brannigan.

“Estos son casos bastante difíciles, y los índices de éxito del doctor Schlegel son excelentes”, continuó. “Sin embargo, este estudio resalta que muchos de estos pacientes podrían no haber requerido someterse a este procedimiento del todo, si en un principio hubieran recibido consejería sobre la conservación de la fertilidad antes de empezar el tratamiento contra el cáncer".

Carmen Phillips

Para obtener más información sobre este tema, lea: Preservación de la fertilidad mientras se combate el cáncer

Estudio del genoma del mieloma múltiple abre nuevas líneas de investigación

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Células de un paciente con mieloma múltiple (Imagen cortesía de la Fundación de Investigación del Mieloma Múltiple) Células de un paciente con mieloma múltiple (Imagen cortesía de la Fundación de Investigación del Mieloma Múltiple)

En el análisis genético más exhaustivo sobre el mieloma múltiple realizado hasta la fecha, los investigadores secuenciaron los genes de 38 pacientes con esta forma poco frecuente de cáncer sanguíneo. El estudio permitió confirmar algunas de las mutaciones de las que se sabe ejercen una influencia en la enfermedad y se descubrieron otras alteraciones en genes y vías de señalización que podrán ser objeto de una mayor investigación.

El doctor Michael Chapman y su equipo del Instituto Broad secuenciaron todos los genomas de células tumorales de 23 pacientes y los compararon con células normales. La comparación de los resultados reveló alteraciones sospechosas en partes del genoma que nunca antes habían sido analizadas, informaron los investigadores en la edición del 24 de marzo de la revista Nature

“Nuestra esperanza es que este estudio ayude a acelerar el desarrollo de las investigaciones en el área del mieloma múltiple”, dijo el doctor Todd Golub, del Instituto Broad y uno de los líderes del estudio. Hace solo unos años, la idea de decodificar los genes de 38 pacientes con mieloma resultaba inimaginable, observó. Pero la reciente introducción de tecnologías más novedosas y económicas para la secuenciación del ADN ha permitido hacer esta meta más alcanzable.

“Todavía lo consideramos un estudio preliminar, pero podemos pasar a la siguiente fase de investigación con una mayor confianza de que fructificarán nuestros esfuerzos”, dijo el doctor Group, director del programa oncológico del Instituto Broad. El investigador presentó los resultados iniciales del estudio el año pasado.

El proyecto fue impulsado por la Fundación de Investigación del Mieloma Múltiple (MMRF), creada en 1998 para acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos. Se desconocen las causas de esta enfermedad y no existe una cura. El mieloma múltiple afecta las células plasmáticas, un tipo de glóbulos blancos. Según los investigadores, todos los años en los Estados Unidos aproximadamente 20.000 personas reciben un diagnóstico de la enfermedad y la tasa de supervivencia a 5 años es menos del 40 por ciento.

Un hallazgo inesperado con repercusiones clínicas

Un hallazgo de particular interés fue observar que algunos pacientes del estudio tenían mutaciones en el gen BRAF, un gen que con frecuencia presenta mutaciones en el melanoma y puede incitar la proliferación celular. Se están elaborando varios inhibidores de BRAF, como PLX4032, el cual se ha mostrado prometedor en los estudios clínicos iniciales en pacientes con melanoma.

Si bien fue sorpresivo descubrir mutaciones en el gen BRAF, este resultado hizo pensar en la posibilidad de que exista ya un fármaco que pueda beneficiar a algunos pacientes con mieloma múltiple, destacó el coautor de la investigación, doctor Kenneth Anderson, del Instituto Oncológico Dana-Farber. Agregó que el resultado subraya la importancia de que los pacientes participen en estudios clínicos para evaluar posibles terapias.

“Llevo más de 30 años tratando a pacientes con mieloma múltiple y nunca antes había visto tanto entusiasmo para poner la ciencia al servicio de los pacientes”, dijo el doctor Anderson. Los métodos genéticos, prosiguió, deberán ayudar a identificar alteraciones específicas en la enfermedad y aportar información para seleccionar posibles terapias y elaborar otras nuevas. “Se puede avanzar en la idea de seleccionar el fármaco adecuado para el paciente adecuado en el momento adecuado”, agregó.

Si bien el descubrimiento de las mutaciones en BRAF puede apuntar a posibles tratamientos, el estudio del genoma también arrojó pistas sobre la base biológica de la enfermedad.

Se encontraron mutaciones en genes asociados a procesos del ARN y el plegamiento de proteínas, procesos que son importantes para el funcionamiento normal de las células. La mitad de los pacientes presentaba alteraciones en uno o más de estos genes, incluido el llamado FAM46C, que nunca antes había sido vinculado al cáncer.

“Creemos que sabemos mucho más sobre esta enfermedad y sobre la dirección que deberán tomar nuestros investigadores en el futuro”, dijo Kathy Giusti, fundadora y directora ejecutiva de la MMRF. Giusti, una ex ejecutiva de una empresa farmacéutica a la que se le diagnosticó mieloma múltiple a los 37 años de edad, ha recibido las mejores terapias disponibles.

Cuando Giusti y sus colegas comenzaron a planificar el estudio del genoma en el 2005, sabían que la alta calidad de las muestras sería fundamental para el éxito del proyecto. La MMRF creó el año anterior un banco de tejidos y de este banco se obtuvieron las 38 muestras seleccionadas para el estudio del genoma.

La recolección de muestras adecuadas “es uno de los elementos más difíciles para la investigación en genómica”, dijo Giusti. Pero la MMRF ha tenido éxito. De acuerdo con la Fundación, desde el 2005, más de 3.000 pacientes han donado voluntariamente médula ósea, muestras de sangre e información médica relacionada al banco de tejidos.

Aun cuando el artículo publicado en Nature no lo menciona, el Instituto de Investigación Genómica Aplicada (TGen) ha caracterizado las muestras de otros 250 pacientes para analizar mutaciones genéticas de ganancia o pérdida en la función del ADN. Si los costos de la secuenciación del ADN siguen disminuyendo, muchas o la totalidad de estas muestras podrían ser secuenciadas, dijo el doctor Golub.

Se necesitan analizar más genomas del mieloma para elaborar un cuadro más completo de la configuración genética de la enfermedad, estimaron los investigadores. Al enfocarse en un conjunto de pacientes, en lugar de unos cuántos individuos del presente estudio, los investigadores descubrieron mutaciones en 11 genes en la vía de señalización NF-kappa B, la cual promueve la proliferación de células cancerosas.

También se encontraron mutaciones en los genes que tienen un papel en la envoltura del ADN, o remodelación de la cromatina. Las alteraciones de este tipo pueden afectar la regulación de los genes en otras partes del genoma y recientemente han sido observadas en varios tipos de cáncer, entre ellos, una forma poco frecuente de cáncer pancreático, un tipo de linfoma y el cáncer pediátrico meduloblastoma.

Las mutaciones en los genes remodeladores de la cromatima se están volviendo más evidentes en el cáncer, “pero esta área de estudio es muy joven y todavía no comprendemos las consecuencias biológicas exactas de estas alteraciones”, dijo el doctor Golub.

Información más accesible

El doctor Golub advirtió que, en un futuro, será un reto aplicar los hallazgos de los estudios del genoma en la práctica médica, en parte debido a los múltiples genes que desempeñan un papel en el mieloma. “No será solo cuestión de hacerle pruebas a un paciente para detectar uno o dos genes”, indicó.

Para acelerar el progreso en la lucha contra esta enfermedad, se ha puesto a disposición de la comunidad científica la información de esta iniciativa y otros esfuerzos en el Portal sobre Genómica del Mieloma Múltiple.

“Estos resultados son alentadores”, anotó el doctor Golub, “porque proporcionan una idea de lo que se avecina y se está trabajando en la genómica del cáncer.” Recientemente, otro grupo de investigadores anunció que había secuenciado los genomas del tumor y de células normales de 50 pacientes con un tipo de cáncer de mama.

Si bien estos son los estudios más amplios sobre el genoma del cáncer reportados a la fecha, lo más seguro es que serán opacados por estudios más grandes en los meses y años por venir.

—Edward R. Winstead

Prueba de cáncer colorrectal detecta células precursoras de cáncer en la sangre

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Investigadores japoneses han desarrollado una prueba de sangre experimental que puede ayudar a identificar a pacientes con una forma agresiva de cáncer colorrectal, que podrían beneficiarse de un tratamiento adicional después de la cirugía.

La prueba detecta en la sangre células tumorales que tienen tres marcadores biológicos moleculares, incluido el de la proteína CD133. Este marcador se encuentra en algunas células que poseen propiedades de células precursoras, como la capacidad de autorrenovación. Sin CD133, los resultados de la prueba no fueron informativos, lo que parece indicar la importancia de este biomarcador de células precursoras del cáncer.

Los pacientes en cuyas células se detectó un mensajero de ARN (mARN) para los tres biomarcadores tuvieron una supervivencia sin enfermedad y una supervivencia general peor que los pacientes cuya prueba de sangre resultó negativa para estos biomarcadores. Se necesitan más investigaciones para poder utilizar la prueba en los pacientes, observaron los científicos encabezados por el doctor Hisae Iinuma, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Teikyo, en Tokio.

Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Clinical Oncology el 21 de marzo.

“Este es realmente el primer estudio que muestra que la detección de células precursoras del cáncer circulantes en la sangre tiene una correlación clínica directa”, dijo el doctor Max Wicha, director del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan, en un editorial sobre los resultados del cual fue coautor.

De acuerdo con la hipótesis de las células precursoras del cáncer, los tumores presentan una pequeña fracción de células con capacidad de autorrenovación y de originar diversos tipos de células en el tumor. Conocidas como células originarias o precursoras del cáncer, estas pueden impulsar la diseminación de la enfermedad y resistir los tratamientos convencionales.

“El mensaje de este estudio es que las células precursoras del cáncer pueden ser importantes no solo porque activan el crecimiento del tumor”, dijo Wicha, “sino porque tenemos una manera de medirlas en la sangre. Esto nos podría ayudar a evaluar la eficacia de los fármacos en nuestros estudios clínicos”.

Las aplicaciones más inmediatas podrían ayudar a los médicos a identificar pacientes en riesgo de recidiva de cáncer colorrectal. Existen otras terapias (adyuvantes) para después de la cirugía. Pero se necesitan nuevas herramientas para identificar pacientes que podrían beneficiarse de las terapias, así como aquellos que tienen una menor probabilidad de recidiva y que no deben pasar por más tratamientos con efectos tóxicos y costos elevados.

Para el presente estudio, los investigadores crearon una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (RCP) para detectar ARNm para CD133 y otros dos biomarcadores: citoqueratina y antígenos carcinoembrionarios en las células tumorales circulantes en la sangre de pacientes con cáncer colorrectal.

La prueba se evaluó inicialmente usando muestras almacenadas de 420 pacientes y posteriormente de otros 315 pacientes inscritos en un estudio de validación prospectivo.

En el editorial, el doctor Wicha y su colega, el doctor Daniel F. Hayes, citaron “la rigurosa metodología técnica y los esfuerzos clínicos que han aplicado los autores a este estudio prospectivo de células tumorales circulantes (CTC)”.

La FDA ha aprobado la tecnología llamada CellSearch, que captura y cuantifica las CTC, para usarse como un instrumento de pronóstico en pacientes con cáncer metastásico de mama, de próstata y colorrectal. Los recuentos de CTC que superan ciertos umbrales (tres o más por muestra de pacientes con cáncer colorrectal) están asociados a un mal pronóstico y pueden ser un indicativo del avance de la enfermedad.

La tecnología CellSearch detecta CTC usando anticuerpos contra las proteínas EpCAM (moléculas de adhesión a células epiteliales) y la citoqueratina. Pero estos biomarcadores epiteliales no pueden expresarse en muchas células precursoras de cáncer y en otras células tumorales que atraviesan por una transformación que les permite escapar al torrente sanguíneo y emigrar a otras partes del organismo.

Esto parece indicar que los marcadores biológicos generales de CTC “tal vez no puedan detectar las células más invasivas en el torrente sanguíneo”, apuntaron los autores del estudio. Una limitación de la prueba evaluada en el presente estudio es que no puede capturar células individuales, agregaron. De todas maneras, la tecnología tiene el potencial de detectar algunas células originarias de tumores que pueden resultar negativas a la EpCAM.

“El problema con la prueba de CellSearch es la posibilidad de que no detecte muchas células precursoras de cáncer cuyo papel puede ser muy importante en la enfermedad”, dijo el doctor Wicha. Su equipo está intentando elaborar pruebas que podrían detectar marcadores múltiples asociados a las células precursoras en una sola célula. Los estudios clínicos futuros en la Universidad de Michigan incluirán un componente para evaluar las células precursoras de cáncer en el torrente sanguíneo, anotó el doctor Wicha.

“Los hallazgos realmente apuntan a nuestra necesidad de desarrollar la tecnología para encontrar las células adecuadas a los biomarcadores correctos”, agregó. “Estamos en una fase muy precoz”.

Edward R. Winstead

Dispositivo miniatura coloca la nanotecnología al servicio del diagnóstico oncológico

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Un dispositivo para hacer pruebas diagnósticas en fase experimental podría ser una valiosa herramienta adicional al equipo utilizado en el diagnóstico anatomopatológico del cáncer, de acuerdo con nuevas investigaciones. El aparato de resonancia magnética nuclear en miniatura, o micro-NMR, puede diagnosticar cáncer en una hora utilizando unas cuantas miles de células de una muestra del paciente recogidas con jeringa y agujas finas.

Estudios clínicos iniciales realizados por investigadores del Hospital General de  Massachusetts (MGH) indican que el sistema micro-NMR, que puede identificar múltiples marcadores proteicos en células de una sola muestra del paciente, puede ser más preciso que los métodos diagnósticos convencionales.

Ilustración de células cancerosas (y de glóbulos blancos y rojos) pasando a través de una de las espirales de un dispositivo de resonancia magnética nuclear en miniatura utilizado para identificar un distintivo proteico del cáncer. (Imagen cortesía de H. Lee y R. Weissleder, del Hospital General de Massachusetts) Un dispositivo de resonancia magnética nuclear (RMN) en miniatura puede detectar células cancerosas (café oscuro) en una pequeña muestra de células del paciente. Las espirales generan campos magnéticos que estimulan las nanopartículas adheridas a los complejos de proteínas de anticuerpos, lo que resulta en señales de RMN que pueden utilizarse para identificar una proteína distintiva de cáncer. (Imagen cortesía de H. Lee y R. Weissleder, del Hospital General de Massachusetts)

La patología convencional, el actual método de referencia para diagnosticar muchos tipos de cáncer, no es perfecta. Se demora varios días en arrojar resultados, puede requerir de cirugía para extraer tejido suficiente, presenta dificultades técnicas y está sujeta a la interpretación humana. La biopsia para un estudio anatomopatológico convencional puede hacerse ya sea con cirugía abierta, la cual produce muestras que contienen miles de millones de células, o con una aguja fina o gruesa. El patólogo procesa y tiñe las muestras del tejido para examinarlas bajo el microscopio. Si hay suficiente tejido, puede utilizar la inmunohistoquímica para visualizar marcadores específicos de cáncer en cortes transversales de tejido.

El micro-NMR se basa en principios similares a los de las imágenes por resonancia magnética (IRMI) para detectar en las muestras del paciente nanopartículas adheridas a los anticuerpos, las cuales señalan marcadores biológicos (o biomarcadores) proteicos de los que se sabe guardan una relación con algunos tipos de cáncer. El médico puede operar el dispositivo portátil manteniendo al paciente en su cama a través de una suerte de teléfono inteligente que proyecta los resultados en la pantalla.

Sencillez, velocidad y sensibilidad

Las reacciones para enlazar las nanopartículas magnéticas recubiertas con anticuerpos a proteínas específicas se realizan a temperatura ambiente y el procesamiento de la muestra es rápido y sencillo, al decir de los investigadores. Además de que elimina el tiempo de espera, el procesamiento acelerado es una ventaja porque los experimentos han mostrado que los marcadores proteicos de las muestras se degradan con rapidez.

El micro-NMR probablemente no reemplace del todo a los estudios anatomopatológicos e histológicos, pero “sería un buen mecanismo para la clasificación de pacientes antes de que se les remita a procedimientos más invasivos”, dijo el doctor César Castro, oncólogo e investigador del MGH. El doctor Castro codirigió un estudio clínico reciente que fue el primero en evaluar el micro-NMR y las tecnologías con nanopartículas en muestras de pacientes.

El sistema completo del micro-NMR cuesta unos 200 dólares y apenas alcanza el tamaño de una caja de pañuelos desechables. El sistema fue creado por los doctores Hakho Lee y Ralph Weissleder, del Centro de Biosistemas del MGH, y es altamente sensible gracias a su tamaño miniatura y a los procesos químicos usados para unir las nanopartículas magnéticas a sus objetivos. El aparato puede medir concentraciones de marcadores tumorales individuales en una muestra de 1 microlitro que contenga unas 200 células y, a diferencia de las tecnologías que dependen de las propiedades ópticas, funciona con muestras opacas.

Ventajas para la práctica médica

De validarse en estudios clínicos más grandes, el sistema micro-NMR podría utilizarse no solo para diagnosticar cáncer sino para identificar a aquellos pacientes con posibilidad de beneficiarse de terapias dirigidas y para monitorizar su respuesta al tratamiento, dijo el doctor Castro. Al utilizarse para el diagnóstico, agregó, este método podría reducir el tiempo en que los pacientes se mantienen en un limbo a la espera de los resultados y proporcionar más información a los médicos, además de evitar procedimientos más invasivos y evitar la repetición de biopsias en pacientes que no lo necesitan.

“Una ventaja clave de esta técnica es la capacidad de observar múltiples marcadores al mismo tiempo”, dijo el doctor Piotr Grodzinski, director de la Oficina de Investigación en Nanotecnología Oncológica del NCI, la cual contribuyó al financiamiento de este trabajo. Esta capacidad de análisis simultáneo múltiple es importante “porque el cáncer es heterogéneo y no se caracteriza por un solo biomarcador”.

Los componentes del sistema micro-NMR, los cuales comprenden un imán en miniatura; sensores de microfluidos del tamaño de un chip y una interfase de teléfono inteligente (Imagen cortesía de C. Min, D. Issadore, R. Weissleder y H. Lee) El sistema de diagnóstico micro-NMR incluye un imán en miniatura (izq.); sensores de microfluidos del tamaño de un chip (centro); y una interfase a manera de "teléfono inteligente" de fácil uso (derecha). (Imagen cortesía de C Min, D. Issadore, R. Weissleder y H. Lee)

Los investigadores del MGH utilizaron el micro-NMR para medir los niveles de nueve marcadores identificados de cáncer en células obtenidas de biopsias por aspiración con aguja fina o lesiones más profundas, guiándose por exploración por TC o ecografía. Con base en un distintivo de cuatro proteínas, pudieron diagnosticar una variedad de cánceres epiteliales, como cáncer de pulmón, de mama, pancreático y gástrico, con una precisión de 96 por ciento.

En las muestras de 50 pacientes remitidos a biopsias clínicas, el panel de cuatro biomarcadores diagnosticó correctamente 48 casos: 44 de 44 neoplasias malignas y 4 de 6 lesiones benignas. En contraste, la citología y la histología convencional del análisis en muestras de los mismos pacientes tuvo un precisión de 74 y 84 por ciento, respectivamente. Los diagnósticos se confirmaron de manera independiente utilizando una combinación de datos clínicos, imaginológicos y anatomopatológicos.

El próximo paso para el doctor Castro y sus colegas será refinar el sistema para identificar tipos específicos de cáncer. “Nuestra primera misión será adaptar la prueba con biomarcadores específicos de cáncer de ovario y, para este estudio, estamos inscribiendo a pacientes que reciben tratamiento en el Centro de Oncología Ginecológica Gillette del MGH”, señaló el doctor Castro. Los investigadores esperan aplicar la tecnología a sangre y otros fluidos, como en la  ascitis, donde las células tumorales son escasas, y también siguen explorando otras aplicaciones oncológicas.

Posibilidades para la medicina individualizada

Muchas empresas e investigadores oncológicos reconocen la necesidad de contar con herramientas diagnósticas que podrían ser utilizadas en conjunto con terapias dirigidas, y en una variedad de estudios clínicos para crear estos tratamientos.

“Para aprovechar por completo las posibilidades de los tratamientos oncológicos personalizados, se requerirán métodos no invasivos para analizar genes y proteínas en el tumor o el suero del paciente, los que se pueden usar en tiempo real para determinar el mejor tratamiento o la mejor combinación de tratamientos”, dijo el doctor Roy Herbst, quien recientemente asumió el cargo de jefe de oncología médica del Centro Médico Yale. “Creo que este sistema (micro-NMR) es un claro ejemplo de un paso en la dirección correcta”.

“Con este dispositivo, tenemos una gran posibilidad de comenzar a hacer preguntas más refinadas y elaboradas en la investigación clínica”, indicó el doctor Castro. Dado que la tecnología del micro-NMR es sensible y mínimamente invasiva, explicó, podría utilizarse en estudios clínicos que requieren tomas continuas de muestras tumorales en varias etapas. Por ejemplo, los investigadores podrían usar micro-NMR para identificar y validar nuevos biomarcadores tumorales para uso clínico o analizar los cambios que sufren estos durante el curso del tratamiento.

“Consideramos que se trata de una plataforma tecnológica porque los biomarcadores son muy intercambiables”, explicó el doctor Castro. “De manera que, conforme avanza la ciencia y obtenemos más información de los médicos y los laboratorios de diferentes lugares, podremos responder a estas situaciones”.

Elia Ben-Ari

Plan de investigación de los NIH encaminado a prevenir y tratar la obesidad

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Portada del Plan Estratégico de los NIH para la Investigación de la Obesidad, 2011

El 31 de marzo, los NIH divulgaron el Plan Estratégico de los NIH para la Investigación de la Obesidad, 2011. El plan recomienda cuatro prioridades de investigación de gran alcance:

  • Descubrir procesos clave que regulan el peso corporal e influyen en las conductas
  • Entender los factores que contribuyen a la obesidad y sus consecuencias.
  • Diseñar y evaluar nuevas intervenciones para lograr y mantener un peso saludable.
  • Evaluar estrategias prometedoras para la prevención y el tratamiento de la obesidad en entornos reales y poblaciones diversas.

El plan fue creado –con el aporte de científicos externos, profesionales de salud y el público en general– por el Grupo de Trabajo para Investigaciones sobre la Obesidad de los NIH, que incluye expertos del NCI; el Instituto Nacional sobre Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales; el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre y el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver.

“La obesidad tiene muchas causas y factores contribuyentes, y este plan constituye un proyecto audaz para animar a la comunidad científica a analizar la epidemia de obesidad desde diferentes ángulos, que abarquen desde la genética hasta el entorno en que vivimos”, dijo el director de los NIH, doctor Francis S. Collins. “Por medio de las oportunidades científicas esbozadas en el Plan Estratégico, los investigadores pueden trabajar juntos para alcanzar las metas de prevenir y tratar la obesidad, con el fin de ayudar a las personas a llevar una vida más saludable”.

Obtenga más información acerca de las investigaciones sobre la obesidad llevadas a cabo por los NIH en www.obesityresearch.nih.gov.

La FDA aprueba nuevo tratamiento contra melanoma en estadio avanzado

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El 25 de marzo, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de los EE. UU. aprobó el uso de ipilimumab (Yervoy) para el tratamiento de pacientes con melanoma metastásico. Esto fue el resultado de un estudio clínico en el que participaron 676 pacientes, en el cual se determinó que los pacientes que tomaron dicho fármaco presentaron una mediana de supervivencia general 4 meses mayor que aquellos que recibieron una vacuna terapéutica experimental.

El ipilimumab es un anticuerpo que funciona al unirse a una molécula en la superficie de las células T denominada CTLA4. Esto elimina el freno que previene que las células inmunitarias ataquen sus propios tejidos corporales y las células en los tumores del melanoma.

Es posible que se presenten efectos secundarios y adversos al estimular el sistema inmunitario; además, el ipilimumab puede causar complicaciones como sarpullido, colitis (inflamación del colon) y hasta la muerte. Sin embargo, la mayoría de los efectos se pueden tratar.

“El melanoma en estadio avanzado es devastador, y hay muy pocas opciones de tratamiento disponibles para los pacientes, ninguna de las cuales ha servido previamente para prolongar la vida de los pacientes”, dijo el doctor Richard Pazdur, director de la Oficina de Productos Farmacéuticos Oncológicos de la FDA. “El ipilimumab es la primera terapia aprobada por la FDA, en la cual se ha podido comprobar que los pacientes con melanoma metastásico viven más tiempo si se someten a este tratamiento”.

Serie de talleres gratuitos para supervivientes de cáncer

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La novena serie anual de talleres telefónicos, “Vivir con cáncer, hacerle frente a la enfermedad y superarla”, comienza esta primavera. Esta serie de cuatro partes, ofrece a los supervivientes de cáncer, sus familias y amigos, así como a profesionales de la salud, información práctica para ayudarles a abordar las preocupaciones e inquietudes que surgen cuando termina el tratamiento.

Esta serie está a cargo de CancerCare, en colaboración con el NCI, LIVESTRONG, la Sociedad Americana del Cáncer, el Consejo Intercultural sobre el Cáncer, Living Beyond Breast Cancer y la Coalición Nacional para la Supervivencia al Cáncer.

La parte I, realizada el 12 de abril, se tituló “El quimiocerebro: el efecto de los tratamientos contra el cáncer en la memoria, el razonamiento y la atención". Los académicos que imparten este programa incluyen a la doctora Lillian Nail de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, el doctor Tim Ahles del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering y la doctora Patricia Ganz del Centro Oncológico Integral Jonsson de la UCLA.

Los talleres son gratuitos y no se cobra por la llamada. Para registrarse, visite el sitio web de CancerCare. Todos los talleres se llevarán a cabo los martes de 1:30 p.m. a 2:30 p.m. hora del Este de los Estados Unidos. Los otros tres talleres tendrán lugar en las siguientes fechas (los talleres de este calendario se realizan en inglés, la información sobre las sesiones en español se encuentra al final de la página):

Para ver información sobre los talleres telefónicos en español, haga clic aquí.

Los cigarrillos mentolados afectan negativamente la salud pública, indica un comité asesor de la FDA

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El Comité Científico Asesor sobre Productos de Tabaco (TPSAC) de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) se reunió del 17 al 18 de marzo pasado para discutir y finalizar su informe sobre el efecto de fumar cigarrillos mentolados en la salud pública, incluidos los niños y las poblaciones minoritarias. La Ley de Prevención del Tabaquismo y Control del Tabaco en las Familias, promulgada en junio del 2009, requería que el comité entregara el informe a la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos para el 23 de marzo.

El comité concluyó lo siguiente:

  • No existen beneficios para la salud pública por el consumo de cigarrillos mentolados en comparación con los que no contienen mentol.
  • Los cigarrillos mentolados tienen un efecto negativo en la salud pública en los Estados Unidos.
  • Eliminar los cigarrillos mentolados del mercado traería beneficios a la salud pública en los Estados Unidos.

Los miembros con derecho a voto del TPSAC (científicos expertos y representantes de gobiernos estatales, del sector académico y del público) que escribieron el informe se abstuvieron de recomendar una acción específica por parte de la FDA. Expertos del Centro sobre Productos del Tabaco de la FDA, revisarán el informe de la TPSAC y la FDA tiene planeado proporcionar el primer informe de progreso sobre la revisión de la información científica en aproximadamente 60 días.

“Es importante indicar que el hecho de que la FDA haya recibido el informe final no tiene un efecto directo o inmediato en la disponibilidad de productos mentolados en el mercado”, escribió el doctor Lawrence R. Deyton, director del Centro sobre Productos de Tabaco de la FDA. “Aunque no existe una fecha límite o cronograma para que la FDA tome acciones con respecto al tema de los cigarrillos mentolados, entendemos el enorme interés que suscita este tema entre todas las partes interesadas y continuaremos comunicando los pasos que la FDA está siguiendo para determinar las acciones regulatorias futuras que se requieren, en caso de que sean necesarias”.