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26 de abril de 2011 • Volumen 3 - Edición 5

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Beneficios y riesgos de la terapia estrogénica en la menopausia varían por edad, de acuerdo con el estudio WHI

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Los datos de seguimiento a largo plazo del estudio Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI) proporcionan información nueva e importante sobre los posibles riesgos y beneficios de la terapia hormonal para tratar síntomas o afecciones relacionadas con la menopausia, incluido su efecto en el riesgo de cáncer de mama. Los resultados se publicaron el 5 de abril en la revista Journal of the American Medical Association.

En general, el estudio encontró que en las mujeres posmenopáusicas que habían tenido una histerectomía, el uso exclusivo de estrógeno conjugado de origen equino por un promedio de 6 años representó un efecto mínimo o nulo en el riesgo de muerte, enfermedad coronaria, cáncer colorrectal, fracturas de cadera u otras complicaciones de salud graves, en comparación con el tratamiento con placebo. El tratamiento con estrógeno solo se asoció a una disminución estadísticamente significativa en el riesgo de cáncer de mama.

Las consecuencias de la terapia estrogénica pueden variar drásticamente dependiendo del grupo de edad y de los antecedentes de histerectomía
—Dra. Andrea LaCroix

Sin embargo, se observaron algunas diferencias notables en los efectos del estrógeno según la edad. La terapia estrogénica disminuyó el riesgo de cardiopatías y de mortalidad en mujeres del grupo de edad de los 50 años, pero este riesgo aumentó de manera acentuada en las mujeres en sus 70 años. En cambio, se observó una disminución en el riesgo de cáncer de mama asociado al estrógeno independientemente de la edad.

En el estudio clínico de la WHI sobre el uso exclusivo de estrógeno, iniciado en 1993, más de 10.739 mujeres entre 50 y 79 años de edad –todas en la posmenopausia y que habían tenido una histerectomía–, tomaron en forma aleatorizada estrógeno o un placebo diario. El estudio se interrumpió en forma prematura en el 2004 debido a que las mujeres que recibieron estrógeno presentaron un riesgo más alto de accidentes cerebrovasculares y coágulos sanguíneos. Alrededor del 80 por ciento de las participantes accedió a que se les hiciera seguimiento después de la finalización del estudio; el análisis más reciente abarca casi 11 años de monitorización en dichas participantes.

Los hallazgos refuerzan el concepto de que “el estrógeno afecta muchos aparatos y sistemas del cuerpo y modifica el riesgo de muchas enfermedades”, apuntó la investigadora principal del estudio, Doctora Andrea LaCroix, del Instituto de Investigaciones Oncológicas Fred Hutchinson, en Seattle. “Las consecuencias de la terapia estrogénica pueden variar drásticamente dependiendo del grupo de edad y de los antecedentes de  histerectomía”.

Los elevados riesgos de accidente cerebrovascular y coágulos sanguíneos en las mujeres que habían recibido el tratamiento con estrógenos desaparecieron una vez que suspendieron la terapia, indicaron los autores del estudio.

Este análisis es la actualización más reciente de un estudio continuo, a gran escala, para establecer los riesgos y beneficios más concluyentes de la terapia hormonal para la menopausia, incluidos sus efectos en el riesgo de cáncer y la mortalidad. Los estudios anteriores de la WHI, por ejemplo, han mostrado claramente que la terapia combinada de estrógeno y progestina aumenta la incidencia de cáncer de mama y de muerte, así como la mortalidad por cáncer de pulmón. Y hace solo 2 meses, investigadores británicos que reportaron los resultados del largo estudio de seguimiento conocido como el Estudio del Millón de Mujeres (Million Women Study, MWS) también encontraron que la terapia combinada de estrógeno y progestina, cuando se comienza a administrar inmediatamente después de la menopausia, aumentó el riesgo de cáncer de mama independientemente de si las mujeres tenían una histerectomía.

Análisis previos del estudio de la WHI sobre el uso de estrógeno solo parecían indicar una reducción en la incidencia de cáncer de mama, pero solo con el seguimiento a largo plazo fue cuando esta tendencia alcanzó una significación estadística, de acuerdo con la doctora Leslie Ford de la División de Prevención del Cáncer del NCI y representante del Instituto en la WHI. En términos absolutos, el análisis actual indicó que habría ocho casos menos de cáncer de mama por cada 10.000 mujeres posmenopáusicas que hubiesen tenido una histerectomía y tomasen estrógeno diario durante 6 años.

Los hallazgos de la WHI también contrastan con algunos de los resultados recientes del MMW, apuntaron en un editorial adjunto los doctores Emily Jungheim y Graham Colditz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis. En el MWS –que fue un estudio observacional y no un estudio clínico aleatorizado como el que realizó la WHI sobre el estrógeno– había un riesgo mayor de cáncer de mama en las mujeres que comenzaron terapia solo con estrógeno en los 5 años posteriores a la menopausia. Los autores del editorial también apuntaron que el 68 por ciento de las participantes de la WHI tenían 60 años de edad o más cuando ingresaron al estudio.

“En vista de esto y de los resultados del estudio Million Women, la cuestión importante que surge es si la población de la WHI es la adecuada para trazar conclusiones definitivas en relación con mujeres más jóvenes y su riesgo de cáncer de mama asociado a la terapia hormonal para la menopausia”, indicaron los autores.

Pese a que reconoció que en cierta medida estos resultados son conflictivos, la doctora Ford subrayó que los hallazgos de la WHI provienen de un estudio clínico grande y aleatorizado. Se considera que los estudios clínicos aleatorizados aportan el mayor grado de evidencias y, en consecuencia, son los que suelen utilizarse de manera habitual en la toma de decisiones médicas.

El uso de la terapia hormonal para la menopausia ha estado disminuyendo desde principios del año 2000, cuando los resultados iniciales del estudio clínico de la WHI mostraron que la terapia combinada de estrógeno y progestina inducía a un aumento en el riesgo de cáncer de mama y de incidentes cardiacos graves. Esta disminución ha sido relacionada desde entonces con una reducción paralela en la incidencia de cáncer de mama.

En términos de riesgo de cáncer de mama, la doctora Ford cree que los resultados del estudio de la WHI sobre el uso de estrógeno solo deben tranquilizar a las mujeres posmenopáusicas más jóvenes que han tenido una histerectomía y que están recibiendo terapia estrogénica o tienen pensado utilizarla. “Las mujeres más jóvenes”, prosiguió, “se pueden sentir más cómodas siguiendo las directrices actuales para utilizar la dosis más baja de estrógeno por un tiempo menor”.

Las doctoras Ford y LaCroix coincidieron en que para las mujeres de más edad, los beneficios potenciales de la terapia hormonal para la menopausia de cualquier tipo no superan los riesgos.

“Nuestros datos indican claramente que la terapia hormonal en mujeres de más edad es potencialmente peligrosa”, dijo la doctora LaCroix.

Carmen Phillips

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