Boletin
 
26 de abril de 2011 • Volumen 3 - Edición 5

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El riesgo de cáncer de tiroides persiste en personas expuestas a radiación por I-131 durante la niñez

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Las personas que estuvieron expuestas a yodo radioactivo (I-131) en la niñez o la adolescencia después del desastre nuclear de Chernóbil en 1986, tienen un riesgo elevado y duradero de padecer cáncer de tiroides asociado a la radioactividad. En un estudio de más de 12.000 personas en tres estados ucranianos cercanos a la planta de Chernóbil, los investigadores encontraron que el riesgo de cáncer de tiroides asociado a la radioactividad se duplicó por cada gray (Gy) de exposición a la tiroides. (Un gray es una medida internacional para medir la dosis de radiación). El riesgo no disminuyó durante los más de 9 años de seguimiento del estudio.

Los resultados fueron publicados el 14 de marzo en la revista sobre salud ambiental Environmental Health Perspectives.

Los investigadores encabezados por la doctora Alina Brenner, de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, y en colaboración con científicos ucranianos, realizaron un estudio prospectivo de 12.514 personas que eran menores de edad cuando ocurrió el accidente y que estuvieron expuestas a un amplio rango de dosis de I-131. A todos los participantes se les tomaron mediciones directas de la radioactividad en la tiroides a los 2 meses del accidente. Otros datos sobre la exposición al I-131 se obtuvieron por la alimentación (la fuente más grande de exposición fue el consumo de leche contaminada) y el tipo de vida que llevaban en la época del accidente.

Entre el comienzo del estudio en 1998 y el 2007, se hicieron evaluaciones médicas a todos los participantes cada dos años, independientemente de su dosis radioactiva. Las personas que recibieron un diagnóstico de cáncer de tiroides en la primera evaluación médica fueron excluidas de este análisis.

Durante el seguimiento, se descubrieron 65 casos de cáncer de tiroides. El riesgo cáncer de tiroides asociado a la radiactividad aumentó a medida que se incrementaba la dosis de I-131 y fue mayor para las personas que eran más jóvenes al momento de la exposición. El riesgo tendría a ser similar en hombres y en mujeres.

“Nuestros resultados parecen indicar que el cáncer de tiroides atribuible a la exposición al I-131 continua presentándose dos décadas después de dicha exposición”, concluyeron los autores. Además, apuntaron que el riesgo por Gy de exposición no parece disminuir con el tiempo, al menos durante el tiempo que se ha dado seguimiento a esta cohorte. Debido a que se sabe que los riesgos de cáncer asociados a la radioactividad persisten por muchas décadas, para determinar si disminuyen estos riesgos se deberá hacer una monitorización más larga a los participantes.

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