In English | En español
¿Preguntas sobre el cáncer? 1-800-422-6237
Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
 Página principal del BoletínArchivoContáctenos
  • Publicación: 27 de abril de 2010

Opciones

  • Imprimir página
  • Imprimir documento
  • Ver documento
  • Enviar este documento

Estudio clínico de cáncer de mama, I-SPY2, busca que los fármacos en investigación pasen a la medicina clínica con más rapidez

> Lea el artículo en inglés

Logotipo del estudio I-SPY2 Logotipo del estudio I-SPY2

El pasado 17 de marzo, la Fundación de los Institutos Nacionales de la Salud y su Consorcio de Investigación de Biomarcadores anunciaron el lanzamiento del estudio clínico I-SPY2 de cáncer de mama, el cual es un novedoso estudio de adaptación diseñado para hacer que los fármacos que tienen resultados prometedores pasen a estudios en fase III con más rapidez y en forma más rentable que los estudios tradicionales en fase II.

El estudio I-SPY2 (Investigación de Estudios Seriales para Predecir la Respuesta Terapéutica con Análisis Molecular y Exploración con Imágenes 2) usará marcadores biológicos para identificar a las mujeres que podrían beneficiarse de la administración de nuevos medicamentos en investigación junto con quimioterapia neoadyuvante regular (quimioterapia administrada antes de la cirugía) con paclitaxel, doxorrubicina y ciclofosfamida. El estudio incluirá a mujeres con cáncer de mama en estadio inicial y que tienen alto riesgo de recidiva según su estado en cuanto a receptores de estrógeno, a HER2 y a la prueba de diagnóstico molecular MammaPrint.

“La producción de un nuevo fármaco para el cáncer se lleva de 15 a 20 años, con un costo enorme ($700 a $1000 millones de dólares) según el fármaco y la complejidad de la enfermedad a tratar. Esto no puede seguir así”, dijo la doctora Anna Barker, subdirectora del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). “Es insostenible y contribuye de forma significativa al aumento de los costos de atención de salud“.

La modalidad del estudio como neoadyuvante es especialmente importante, explicó la doctora Laura Esserman, catedrática y directora del Centro de Tratamiento de Mama Carol Frank Buck de la Universidad de California en San Francisco, y co-investigadora del estudio. “En estudios con pacientes con enfermedad metastática, puede llevarse de 2 a 5 años para saber si un nuevo medicamento alarga la supervivencia. Con la modalidad de adyuvante, tenemos que esperar 5, tal vez 10 años, para saber si nuestros fármacos están salvando vidas. Pero con la modalidad de neoadyuvante, sabemos en el momento de la cirugía -en menos de un año- si el fármaco ha sido eficaz en esos pacientes”, explicó la doctora Esserman.

Fármacos en fase de investigación puestos a prueba

El estudio I-SPY2 pondrá a prueba hasta 12 fármacos en investigación, cada uno de ellos de una clase diferente de sustancia terapéutica. La información sobre los resultados de todos los fármacos será compartida por las compañías farmacéuticas participantes para guiar el trabajo futuro de los fármacos en fase de desarrollo. Los cinco primeros fármacos seleccionados para el I-SPY2 por un comité asesor externo son:

  • ABT-888 (veliparib), un inhibidor de PARP preparado por Abbot Laboratories
  • AMG 655 (conatumumab), un inhibidor de APO-TRAIL creado por Amgen
  • AMG 386, un inhibidor de la angiogénesis fabricado por Amgen
  • CP-751,871 (figitumumab), un inhibidor de IGFR creado por Pfizer, Inc.
  • HKI-272 (neratinib), un inhibidor de pan-ERbB elaborado por Pfizer, Inc.

Esta rápida obtención de conocimientos permitirá a los investigadores del estudio I-SPY2 poner a prueba hasta 12 nuevos fármacos en fase de investigación (ver barra lateral) de muchas compañías farmacéuticas diferentes, las cuales han acordado colaborar y compartir la información obtenida en el estudio. Si un fármaco demuestra no ser eficaz en cualquier subgrupo de pacientes tratadas, será retirado del estudio y reemplazado por el siguiente fármaco en fase de investigación en la lista del I-SPY2.

“La mayoría de las compañías tienen muchos fármacos en preparación. Lo que ellas necesitan es saber cuanto antes si funcionan o no, para minimizar el costo y el tiempo dedicado a su evaluación”, dijo la doctora Esserman.

Los subgrupos de pacientes en el estudio I-SPY2 serán clasificados según marcadores biológicos, los cuales son las propiedades biológicas o genéticas de un tumor que pueden medirse en forma precisa y reproducible. Los marcadores biológicos que se van a utilizar en I-SPY2 pertenecen a tres categorías; en la primera categoría están los marcadores biológicos regulares, tales como el receptor de estrógeno y el HER2, los cuales se saben están relacionados con un pronóstico de cáncer de mama. La segunda categoría comprende los marcadores biológicos que reúnen las condiciones necesarias, los cuales se cree que están relacionados con los fármacos puestos a prueba pero que todavía no han sido validados en estudios clínicos. Los marcadores en exploración pertenecen a la tercera categoría y serán seleccionados de los estudios de secuenciación a escala genómica llevados a cabo durante el estudio clínico.

Cualquier fármaco que demuestre 85% de posibilidad de éxito en un estudio en fase III dentro de uno o varios de los subgrupos de pacientes definidos por sus marcadores biológicos, de acuerdo con los métodos estadísticos creados para el estudio I-SPY2, recibirá su “graduación” de dicho estudio y será reemplazado por otra sustancia en espera de ser puesta a prueba, explicó el doctor Donald Berry, co-investigador principal del I-SPY2. El fármaco con resultados prometedores pasará a fase III para ser probado en mujeres cuyos tumores tienen el distintivo del marcador biológico que predice el éxito de dicho compuesto.

“En el pasado, la producción de fármacos oncológicos se ha visto obstaculizada por un diseño ineficaz de las fases iniciales de los estudios clínicos“, comentó el doctor Berry, quien también es catedrático y director del Departamento de Bioestadística del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas. En lugar de probar un fármaco nuevo en todos los pacientes con un tipo concreto de cáncer, explicó, el estudio I-SPY2 usará un método estadístico (inferencia Bayesiana) para centrarse en subgrupos de pacientes de cáncer de mama que pudieran necesitar un tratamiento diferente a los demás.

Se tomarán muestras de sangre y tejido tumoral de todas las participantes en I-SPY2 para pruebas de las tres categorías de marcadores biológicos, y se les realizarán exploraciones por resonancia magnética antes y durante el tratamiento. El análisis de los marcadores biológicos hará uso de la vasta infraestructura de información que se estableció en el estudio preliminar de eficacia del I-SPY1 e incluirá también herramientas diseñadas por caBIG. Una de dichas herramientas, el caIntegrator, permite combinar información molecular, datos de imágenes y observaciones clínicas para predecir los efectos de un fármaco en la evolución y supervivencia de la enfermedad.

A medida que avance el estudio, se utilizarán las características de los marcadores biológicos de las mujeres cuyos tumores han respondido a un fármaco en particular para seleccionar a más participantes que tienen más probabilidad que otras de responder positivamente al fármaco. Los investigadores esperan también que los distintivos de los marcadores biológicos permitan la concepción de estudios en fase III con menos pacientes pero más específicos.

“El tamaño que deseamos de estudios en fase III es de 300 pacientes, es decir, de una envergadura menor que los miles de pacientes que necesitamos para un estudio clínico tradicional en fase III, explicó el doctor Berry. “Esto es posible porque nos concentraríamos en un subgrupo de pacientes en el cual ya creemos que el fármaco será eficaz”.

—Sharon Reynolds

Fuentes de financiación

El estudio I-SPY2 costará alrededor de 26 millones de dólares y durará cinco años. La financiación del estudio ha sido coordinada por la Fundación de los Institutos Nacionales de la Salud, e incluye diversas fuentes privadas como la Safeway Foundation, Johnson & Johnson, Genentech y Lilly. Se están buscando fondos adicionales entre empresas privadas, organizaciones sin ánimo de lucro para la lucha contra el cáncer, fundaciones filantrópicas e individuos.