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22 de mayo de 2012 • Volumen 4 - Edición 6

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La quimiorradioterapia podría evitar cirugía radical en cáncer de vejiga 
Un estudio indica que algunos pacientes con cáncer de vejiga podrían beneficiarse de la combinación de quimioterapia y radioterapia y evitar la extirpación de la vejiga.


 

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La quimiorradioterapia podría ayudar a evitar la cirugía radical en algunos pacientes con cáncer de vejiga

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Ilustración de la vejiga en el abdomen de una mujerLos nuevos resultados parecen indicar que la quimioterapia hace que la radioterapia sea más eficaz en el tratamiento de algunas formas de cáncer de vejiga.

Investigadores en el Reino Unido han observado que al combinar la quimioterapia con la radioterapia en el tratamiento del cáncer de vejiga puede reducirse el riesgo de recidiva más que si se tratara solamente con radioterapia, sin que por ello aumenten los efectos secundarios de manera considerable.

El tratamiento combinado, conocido como quimiorradioterapia, fue puesto a prueba en 360 pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular, una forma potencialmente mortal de esta enfermedad. Los resultados del estudio con distribución al azar de fase III fueron publicados el 19 de abril en la revista The New England Journal of Medicine.

"El éxito de este estudio podría significar que la extirpación de la vejiga es necesaria en una menor cantidad de pacientes", señaló en un correo electrónico el codirector del estudio, doctor Nick James, de la Universidad de Birmingham. "Este método también nos ofrece un alternativa de tratamiento viable para pacientes más frágiles que se encuentran muy débiles como para someterse a una cirugía".

Los autores de una nota editorial adjunta opinaron lo mismo y calificaron el estudio como un "hito histórico y punto de referencia".

"Estos datos son verdaderamente impactantes", dijo uno de los autores de la nota editorial, el doctor William Shipley, del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard. La quimiorradioterapia, añadió, puede ahora considerarse una de varias opciones de tratamiento que los médicos pueden considerar para pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular.

Preservación de la vejiga

En el estudio, se seleccionaron de manera aleatoria 182 participantes para que recibieran quimioterapia con fluorouracilo y mitomicina C además de la radioterapia; los otros 178 participantes recibieron solamente radioterapia. Todos los participantes tenían cáncer de vejiga con invasión muscular.

Treinta y tres por ciento de los pacientes que recibieron quimiorradioterapia experimentaron una recaída en la vejiga o en los tejidos circundantes en los 2 años siguientes, en comparación con 46 por ciento de aquellos que solamente recibieron radioterapia. Los resultados también indicaron que, luego de una mediana de seguimiento de aproximadamente 70 meses, el haber agregado la quimioterapia redujo casi a la mitad el riesgo relativo de recidiva de la enfermedad invasora.

Ilustración médica de una sección transversal de una vejiga con siete estadios de cáncer de vejiga, desde el cáncer sin invasión muscular hasta el cáncer con invasión muscular.En la mayoría de los casos, el cáncer de vejiga comienza en las células que conforman la capa interna de la vejiga. En algunos casos, las células cancerosas invaden la pared de la vejiga y otros tejidos circundantes. Esta ilustración muestra los siete estadios del cáncer de vejiga, desde el cáncer sin invasión muscular hasta el cáncer con invasión muscular.

No se registró ninguna diferencia estadísticamente significativa en cuanto a la supervivencia general entre el grupo que recibió quimiorradioterapia y aquel que recibió solamente radioterapia. La extirpación quirúrgica de la vejiga (cistectomía) luego de una recidiva se practicó con más frecuencia entre los pacientes que recibieron solamente radioterapia que entre aquellos que recibieron quimiorradioterapia. Los investigadores señalaron que, debido a este aumento en el índice de cirugías, podría ser difícil determinar si el tratamiento combinado mejora o no la supervivencia.

Si bien el estudio no comparó directamente la quimiorradioterapia con la extirpación quirúrgica de la vejiga, los hallazgos refuerzan los indicios de que la cirugía radical puede evitarse en una proporción considerable de pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular, hizo notar el doctor Bhadrasain Vikram, director de Radioncología Clínica del Programa de Investigación de la Radioterapia del NCI.

Estos estudios son difíciles de realizar debido a la relativa poco frecuencia del cáncer de vejiga con invasión muscular y, especialmente en los Estados Unidos, debido a la convicción de muchos urólogos de que la extirpación de la vejiga es el tratamiento de preferencia siempre que sea posible", añadió el doctor Vikram. (El cáncer de vejiga sin invasión muscular no es mortal y una cirugía menor durante la citoscopía suele ser eficaz).

Resultados similares con el cáncer de ano

La razón por la cual se probó la aplicación de la quimiorradioterapia en el tratamiento del cáncer de vejiga es porque se pensó que la quimioterapia haría que la radioterapia fuera más eficaz, como se ha demostrado en el tratamiento de otras formas de cáncer. Efectivamente, los resultados reflejan la experiencia de los pacientes con cáncer de ano, quienes han podido evitar el trauma de someterse a la extirpación quirúrgica del ano, añadió el doctor Shipley.

Cuando en los Estados Unidos se aplica la quimioterapia para tratar el cáncer de vejiga, los médicos tradicionalmente han utilizado combinaciones que contienen cisplatino en lugar de fluorouracilo y mitomicina C. Tocará a cada médico decidir qué fármaco utilizar en la quimiorradioterapia, afirmaron los autores de la nota editorial.

Independientemente de los fármacos que se utilicen, la cirugía seguirá siendo una opción crítica en toda estrategia tendiente a preservar un órgano. Los pacientes que experimentan una recidiva luego de la quimiorradioterapia necesitan tratamientos adicionales, como la cirugía; sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a la misma.

"Aun cuando la quimiorradioterapia representa una opción para pacientes que no son candidatos a la cirugía, el estudio actual no aborda específicamente esta población de pacientes", dijo el doctor Matthew Milowsky, codirector del programa de oncología urológica en el Centro Oncológico Integral Lineberger UNC, en Chapel Hill, Carolina del Norte. "Este enfoque no es aplicable a todos los pacientes, por lo tanto es importante seleccionar bien a los pacientes que recibirán terapia para la preservación de la vejiga", añadió.

Terapias según cada paciente

En futuros estudios se evaluarán posibles marcadores tumorales que podrían ayudar a identificar durante el diagnóstico a los candidatos que se beneficiarían del procedimiento en cuestión. Un marcador posible es una proteína denominada MRE11, que participa en la respuesta celular al daño del ADN causado por la radioterapia, expresó el doctor Shipley.

Mientras tanto, los nuevos resultados podrían aumentar el interés en estrategias que buscan preservar la vejiga. "La extirpación de la vejiga es una cirugía mayor con implicaciones para el resto de la vida del paciente", señaló el codirector del estudio, doctor Robert Huddart, del Instituto de Investigación Oncológica y la fundación Royal Marsden NHS Foundation Trust.

En los Estados Unidos se subutiliza el procedimiento para la preservación de la vejiga, acotó el doctor Howard Sandler, presidente del Departamento de Oncoradioterapia en el Centro Médico Cedars-Sinai. La cirugía se practica en la vasta mayoría de pacientes que reúnen las condiciones para someterse a una cirugía, dijo, en parte porque existen pocos estudios buenos que comparen los métodos basados en la radioterapia frente a la cirugía.

"La lección que nos deja este estudio es que los pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular deben hablar con sus médicos sobre el papel de la preservación de la vejiga a través de la quimioterapia y la radioterapia", dijo el doctor Sadler.

—Edward R. Winstead

Uso de nanopartículas dirigidas se pone a prueba en pacientes con cáncer

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Representación de BIND-014. (Ilustración de Gaël McGill, Digizyme, Inc.)Representación de BIND-014. (Ilustración de Gaël McGill, Digizyme, Inc.)

Se está llevando a cabo el primer estudio de nanopartículas dirigidas capaces de controlar la liberación de medicamentos en seres humanos. Al empacar las moléculas del fármaco quimioterapéutico docetaxel en nanopartículas, los investigadores buscan administrar una dosis más alta del medicamento directamente a los tumores y reducir la toxicidad en los pacientes. En estudios realizados en animales antes de este estudio, las nanopartículas liberaron una cantidad del fármaco en las células tumorales mayor que la que podía liberarse con el medicamento no empacado (o libre). Además, la toxicidad de la nanopartícula no pareció ser más alta que la del docetaxel administrado por sí solo.

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el Brigham and Women's Hospital, la Facultad de Medicina de Harvard, la compañía BIND Biosciences, Inc. y sus colegas dieron a conocer el 4 de abril, la creación de una nanopartícula denominada BIND-014 en la revista Science Translational Medicine.

"Normalmente cuando se administran fármacos contra el cáncer, éstos viajan por todo el organismo y crean efectos secundarios muy desagradables. Y solamente una pequeña cantidad llega al tumor", dijo el doctor Robert Langer, del MIT, uno de los autores principales del estudio. "Este estudio nos ha dado una indicación inicial de que el método de la nanopartícula causa menos efectos adversos importantes y es mucho más eficaz".

Promesa preclínica

En un estudio de xenoinjerto en ratones modelo realizado antes de este estudio, la cantidad de docetaxel empacado en nanopartículas que fue administrado a los tumores en un grupo de ratones fue siete veces más alta que la cantidad de docetaxel no empacado que recibió otro grupo de ratones. Además, los investigadores observaron una mayor reducción de la masa tumoral en los ratones que recibieron la nanopartícula dirigida en comparación con los ratones que recibieron una versión no dirigida de la nanopartícula. La reducción de la masa tumoral que se observó en el caso de la nanopartícula dirigida fue aún más grande que la que se obtuvo con el docetaxel libre. Los efectos secundarios no fueron peores con las nanopartículas que con el fármaco quimioterapéutico no empacado.

En otros estudios animales, los investigadores hallaron que el docetaxel empacado en nanopartículas circulaba en el torrente sanguíneo por más tiempo que el fármaco no empacado, y el medicamento permaneció encapsulado sin problema alguno dentro de su envoltorio mientras se encontraba en el torrente sanguíneo. Además, la BIND-014 no se acumuló en el hígado, un efecto no deseado que casi siempre se observa con otras nanopartículas.

Con base en estos resultados alentadores en animales, los investigadores han lanzado un estudio clínico de fase I a fin de determinar la dosis máxima tolerada en personas con tumores sólidos que no han respondido a una variedad de otras quimioterapias. Aun cuando el estudio está en curso, los investigadores dieron a conocer resultados clínicos iniciales en un trabajo publicado en Science Translational Medicine y ofrecieron información adicional sobre los 17 primeros pacientes en un póster presentado el 4 de abril en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.

Los primeros datos del estudio indican que BIND-014 tiene un efecto antitumoral y por lo general es bien tolerado. Vale la pena mencionar que los tumores se redujeron en un paciente con cáncer metastásico del ducto biliar y en un paciente con cáncer de amígdalas. Ambas respuestas se dieron a dosis substancialmente más bajas que las dosis de docetaxel no empacado, lo cual concuerda con el resultado preclínico que indica que BIND-014 puede acumularse en los tumores de manera más eficaz. En otra paciente con cáncer de cuello uterino se redujo el tamaño del tumor por más de 6 meses y la paciente sigue actualmente en tratamiento.

Un nuevo proceso

Para crear una nanopartícula que pudiera trasportar el docetaxel por el torrente sanguíneo sin crear efectos adversos importantes y administrar el fármaco directamente a los tumores, los investigadores diseñaron un nuevo proceso para crear las nanopartículas. Típicamente, los investigadores han creado un prototipo de nanopartícula y luego han tratado de modificar sus características, por ejemplo, uniendo a la nanopartícula moléculas conocidas como ligandos para permitir la fijación a las células tumorales, explicó el doctor Omid Farokhzad, de la Facultad de Medicina de Harvard, otro de los autores principales del estudio.

Los primeros datos del estudio muestran que BIND-014 tiene un efecto antitumoral prometedor y generalmente es bien tolerado.

El problema con este proceso, dice el doctor Farokhzad, es la imposibilidad inherente de reproducir esos cambios pequeños en el diseño. "Habrá una variación entre lote y lote, y con esa variación no podíamos crear nanopartículas que se diferenciaran levemente una de otra, a fin de encontrar una nanopartícula que tuviera exactamente los parámetros farmacológicos y farmacéuticos adecuados que estábamos buscando".

Para resolver este problema, los investigadores crearon una colección de más de 100 nanopartículas autoensamblantes nuevas. Estas nanopartículas comienzan en forma de cadena larga de moléculas, cada una de las cuales tiene una función diferente, por ejemplo, unas se ocupan de mantener y liberar el fármaco quimioterapéutico, otras esconden la nanopartícula del sistema inmunitario, otras más se fijan a las células tumorales.

Se pueden hacer pequeños cambios en cualquiera de las moléculas de la cadena antes del autoensamblaje, lo cual crea sutiles variaciones que pueden ser analizadas a fin de determinar si poseen las propiedades deseadas de un vehículo para la administración del fármaco. Cuando se añaden las propiedades deseadas a la cadena, se dejan caer en una solución hidrosoluble que contiene los fármacos quimioterapéuticos para crear exactamente la nanopartícula diseñada.

Debido a que algunas de las moléculas en la cadena son repelidas por el agua y otras se mezclan con el agua, la nanopartícula se dobla sobre sí misma y alrededor del fármaco en una manera predecible y reproducible, y de esta manera crea el producto final. "Ahora podemos crear nanopartículas con propiedades biofísicoquimicas levemente diferentes de una manera altamente reproducible. Estas nanopartículas se verán siempre iguales y nosotros podemos analizarlas a fin de determinar las mejores en esta colección", dijo el doctor Farokhzad.

"En nuestro laboratorio habíamos realizado mucho trabajo de autoensamblaje, por lo tanto para nosotros se trataba de un método natural para crear las nanopartículas, aun cuando la clave en este caso era la combinación del autoensamblaje y el uso de este método para crear colecciones altamente reproducibles de nanopartículas ", añadió el doctor Langer.

Una base firme

El trabajo inicial para la creación de la colección fue financiado a través de una donación de los Centros de Excelencia en la Nanotecnología en el Cáncer de la Alianza para la Nanotecnología en el Cáncer del NCI. Con la esperanza de llevar rápidamente su trabajo al medio clínico, los investigadores solicitaron y recibieron en el 2007 una donación del Programa de Investigación de la Innovación de la Pequeña Empresa (SBIR) del NCI para formar BIND Biosciences, Inc., una compañía independiente.

Los científicos de BIND analizaron toda la colección in vitro a fin de medir los índices de liberación de los fármacos y analizar la estabilidad de las nanopartículas. Las nanopartículas más prometedoras pasaron a la fase de estudios farmacocinéticos en ratas. Los investigadores seleccionaron BIND-014 para más análisis y para pasar a la fase de producción. (BIND-014 actúa sobre una proteína denominada antígeno prostático específico de membrana, la cual se encuentra en la superficie de las células del cáncer de próstata y en los vasos sanguíneos que irrigan la mayoría de los otros tipos de tumores sólidos).

"Esta colaboración muestra lo que puede ocurrir cuando uno lleva la nanotecnología a niveles más altos y diseña una plataforma realmente robusta y un candidato a convertirse en producto, y lleva el producto al medio clínico, dijo el doctor Jeffrey Hrkach, vicepresidente de Pharmaceutical Sciences en BIND Biosciences y primer autor del estudio.

"Se espera que nanomedicinas como ésta permitan diseñar quimioterapìas más fáciles de controlar y más eficaces", dijo el doctor Piotr Grodzinski, director de la Oficina de Investigación de Nanotecnología del NCI, la cual opera la Alianza para la Nanotecnología en el Cáncer. "Podríamos incluso revisar fármacos que no arrojaron resultados positivos en estudios clíncos en el pasado porque eran demasiado tóxicos, si las nanopartículas nos permiten administrar estos medicamentos de manera menos tóxica".

Sharon Reynolds

Tipo de cirugía afecta la supervivencia a largo plazo en casos de cáncer de riñón en estadio inicial

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Los pacientes mayores con cáncer de riñón en estadio inicial vivieron por más tiempo si solo se les extirpó el tumor y no todo el riñón, de acuerdo con un nuevo estudio. Sin embargo, la supervivencia específica al cáncer fue similar independientemente de si los pacientes se habían sometido a una nefrectomía parcial o a una nefrectomía radical. Los resultados se publicaron el 18 de abril en la revista JAMA.

El doctor David Miller del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan y sus colegas utilizaron la Base de Datos Conjunta SEER-Medicare del NCI para analizar la información de aproximadamente 7 100 usuarios de Medicare que se habían sometido a intervenciones quirúrgicas para tratar tumores en el riñón de 4 cm de tamaño o más pequeños (estadio T1a) entre 1992 y 2007.

Los autores usaron un modelo estadístico para ajustar las diferencias entre los dos grupos de tratamiento. Este análisis indicó que los pacientes que habían tenido una nefrectomía parcial presentaban un riesgo 46 por ciento menor de muerte debido a cualquier causa. Basándose en este modelo, el equipo de investigación calculó que, durante los 8 años de seguimiento, se evitó una muerte por cada siete pacientes tratados con nefrectomía parcial en lugar de nefrectomía radical.

La nefrectomía radical puede aumentar de manera considerable el riesgo de padecer enfermedad crónica de los riñones, según varios estudios. La diferencia en la supervivencia observada en el estudio presentado en JAMA y en otros estudios, explicó el doctor Miller, se puede deber a una mayor frecuencia de complicaciones a largo plazo derivadas de la enfermedad crónica de los riñones en pacientes que se habían sometido a la cirugía radical, entre los que se incluyen fenómenos adversos de índole cardiovascular. No obstante, el doctor advirtió que es necesario llevar a cabo más investigaciones para demostrar si las complicaciones son en realidad la causa de la diferencia en la supervivencia.

Si bien en la actualidad las directrices clínicas recomiendan la nefrectomía parcial para la mayoría de los pacientes con cáncer de riñón en estadio inicial, este procedimiento no ha sido adoptado ampliamente. En este estudio, solo el 27 por ciento de los pacientes tuvieron una nefrectomía parcial. El doctor Miller reconoció que la elección del tipo de cirugía puede resultar en una solución de compromiso porque la nefrectomía parcial reviste un mayor desafío técnico que la nefrectomía radical, y se vincula a un mayor número de complicaciones a corto plazo.

Una alternativa para algunos pacientes es la vigilancia activa, es decir, posponer el tratamiento inmediato después del diagnóstico y seguir un control estricto del tumor. A su vez, se está utilizando cada vez más la cirugía robótica mínimamente invasiva para la nefrectomía parcial, añadió el doctor Miller. "Según mi punto de vista, los procedimientos que se basan en la tecnología robótica han hecho que la nefrectomía parcial sea un procedimiento mucho más accesible desde el punto de vista técnico".

Persisten diferencias en la supervivencia entre niños negros y blancos con cáncer

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A pesar de que la supervivencia de niños con cáncer ha mejorado de manera considerable durante las últimas décadas, los índices de supervivencia aún indican disparidades raciales. De hecho, estas disparidades han empeorado en ciertos tipos de cáncer, de acuerdo con un estudio publicado el 30 de abril en la edición electrónica del Journal of Clinical Oncology.

El estudio, realizado por investigadores del Hospital Infantil de Investigación St. Jude, indicó que durante dos periodos diferentes del estudio, los niños de raza negra diagnosticados con cáncer en los Estados Unidos tenían menor probabilidad de sobrevivir 5 años después de haber recibido el diagnóstico que los niños de raza blanca. Pero cuando los investigadores analizaron los índices de supervivencia en niños tratados específicamente en el hospital St. Jude, no se encontraron diferencias de supervivencia entre los pacientes blancos y negros. El hospital St. Jude brinda asistencia y tratamiento a todos los pacientes independientemente de su capacidad de pagar por los servicios de salud y absorbe todos los costos no cubiertos por las compañías aseguradoras.

Para fines del estudio, el equipo de investigadores analizó información de la base de datos Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI y del propio registro de pacientes del hospital St. Jude. Los investigadores estudiaron los datos de dos periodos: 1992 a 2000 y 2001 a 2007. El análisis incluyó solo a pacientes de raza blanca y negra.

Si bien los índices de supervivencia mejoraron de manera considerable para varios cánceres entre la primera etapa del estudio y la segunda, el análisis de la base de datos SEER "indicó desenlaces significativamente inferiores en pacientes negros en una vasta mayoría de categorías de enfermedades", informaron los investigadores. Con el transcurso del tiempo, la disparidad en la supervivencia disminuyó en la leucemia linfoblástica aguda y el linfoma de Hodgkin pero se incrementó en la leucemia mieloide aguda y el neuroblastoma. En el hospital St. Jude, los índices de supervivencia también mejoraron entre los dos periodos para la mayoría de los tipos de cáncer, pero fueron similares en pacientes blancos y negros.

Si bien no se disponía de información sobre el nivel socioeconómico de los participantes, cuando los investigadores consideraron la cobertura de seguro médico como una medida aproximada del nivel socioeconómico, los pacientes de raza negra tenían una probabilidad mucho mayor de usar un programa de seguro médico del gobierno y una probabilidad mucho menor de contar con un seguro médico privado.

El investigador principal del estudio y presidente del Departamento de Oncología del hospital St. Jude, doctor Ching-Hon Pui, manifestó que se sentía "decepcionado" de ver que las disparidades de supervivencia entre pacientes blancos y negros en los Estados Unidos no habían disminuido, pero que a su vez se mostró animado de que los resultados del hospital St. Jude muestran que esta disparidad puede superarse.

La falta de acceso a una atención médica en equipo que brinde un fuerte apoyo médico y psicosocial es claramente el factor que propicia la persistencia de las disparidades, agregó el doctor Pui. El doctor citó como ejemplo los bajos índices en el cumplimiento del tratamiento entre los pacientes menos privilegiados. "Lleva mucho tiempo y esfuerzo explicar a los padres o tutores legales cómo se deben tomar los medicamentos y asegurarse de que los pacientes reciben realmente estos medicamentos", comentó el doctor Pui. "En el hospital St. Jude contamos con un equipo de enfermeras de atención primaria, enfermeros generales, trabajadores sociales y farmacéuticos para ayudar con ese tipo de situaciones".

Para obtener más información sobre la investigación de las disparidades en el cáncer, visite el Centro para la Reducción de las Disparidades de Salud Vinculadas al Cáncer.

Las mujeres con alto riesgo de cáncer de mama podrían beneficiarse si inician las mamografías a los 40 años

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Las ventajas y desventajas de iniciar las mamografías de detección bienales (cada dos años) a los 40 años de edad en mujeres con el doble del riesgo promedio de padecer cáncer de mama, son similares a las que se observan en mujeres con riesgo promedio que se hacen el examen de manera bienal y tienen entre 50 y 74 años de edad, según lo indica un nuevo estudio de modelado. Estos resultados fueron publicados el primero de mayo en la revista Annals of Internal Medicine y podrían brindar importante información para lograr que los exámenes selectivos de detección sean individualizados y se basen en la evaluación del riesgo de las pacientes, escribieron los autores del estudio.

Un documento adjunto publicado en la misma edición de la revista Annals indicó que las mujeres con doble del riesgo promedio de cáncer de mama eran aquellas entre los 40 y 49 años de edad que tenían una pariente de primer grado con cáncer de mama o que tenían mamas de extrema densidad, según una clasificación de categoría 4 de densidad de la mama del Sistema de Notificación de Imágenes y Datos de la Mama.

Con el fin de determinar cuáles mujeres menores de 50 años de edad podrían beneficiarse de las mamografías de forma similar que las del grupo de 50 a 74 años, Nicolien van Ravesteyn del Centro Médico Erasmus de los Países Bajos y sus colegas usaron cuatro modelos de cáncer de mama creados por la Red de Modelado de Intervención y Vigilancia del Cáncer (CISNET), financiada por el NCI. Estos modelos permiten a los autores calcular los beneficios y perjuicios que representan las mamografías de detección para las mujeres entre 40 y 49 años de edad, según varias hipótesis sobre el riesgo que tiene una mujer de padecer cáncer de mama. Los modelos también incorporan datos provenientes del Consorcio de Vigilancia del Cáncer de Mama sobre la utilización de mamografía digital y convencional en las prácticas comunitarias.

Los autores explicaron que en mujeres más jóvenes, la mamografía de detección previene menos número de muertes porque su riesgo de padecer cáncer de mama es menor desde un principio. Por lo tanto, para la mayoría de las mujeres más jóvenes, los perjuicios de la mamografía de detección superan los beneficios.

De acuerdo con los modelos, "el nivel de beneficios y perjuicios de iniciar los exámenes de detección bienales a los 40 años, en mujeres con el doble del riesgo promedio de cáncer de mama, se aproxima al de las mujeres con riesgo promedio que inician estos exámenes a los 50 años de edad", escribieron los autores. Los modelos también mostraron que los exámenes selectivos de detección anuales añadieron solo un pequeño beneficio, y el riesgo de resultados positivos falsos fue mayor con las mamografías digitales que con las mamografías convencionales.

"Las decisiones referentes a los exámenes de detección en mujeres de 40 a 49 años de edad son complejas tanto a nivel personal como a nivel de políticas públicas, y estos resultados se suman al volumen disponible de conocimientos científicos que sirven de base para tomar estas decisiones", expresó la doctora Kathy Cronin del Programa de Investigación y Vigilancia Epidemiológica del NCI, quien es la coordinadora de información científica del grupo de cáncer de mama de CISNET. "Los resultados no resuelven la cuestión de quiénes son las mujeres entre 40 y 49 años que deberían hacerse los exámenes selectivos de detección, sino que destacan la importancia de considerar el riesgo individual en las conversaciones que tienen lugar entre las mujeres y los médicos que las atienden".

Los hispanos tienen menor índice de mortalidad por un tipo común de cáncer de pulmón

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Un análisis poblacional de gran tamaño en pacientes de los Estados Unidos que recibieron un diagnóstico de cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC), indica que los pacientes hispanos de raza blanca presentan una supervivencia general más favorable que los blancos o negros no hispanos, de acuerdo con un informe publicado el 23 de abril en la edición electrónica de la revista Cancer. Los investigadores también hallaron que los hispanos de raza blanca tenían índices más altos de un subtipo de NSCLC que tiene un pronóstico más favorable que otros subtipos de la enfermedad, en comparación con los blancos no hispanos.

El doctor Brian Lally y sus colegas en la Universidad de Miami analizaron la información de más de 172 000 pacientes de la base de datos Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI que habían recibido el diagnóstico de NSCLC entre 1988 y 2007. Entre las variables clínicas que podrían explicar las diferencias en la supervivencia, los investigadores encontraron que los subtipos de NSCLC asociados a una supervivencia más larga eran más frecuentes en los hispanos de raza blanca, en particular el subtipo llamado carcinoma broncoalveolar.

Los autores observaron que estudios previos habían indicado que los hispanos blancos tenían una mejor supervivencia que los pacientes blancos y negros no hispanos en relación a varias enfermedades, como las cardiovasculares, el cáncer de mama y el cáncer de próstata. "Anteriormente, este hallazgo se había calificado como la ‘paradoja hispana’, porque los hispanos blancos en los Estados Unidos tienden a contar con menos recursos y tienen menos acceso a la atención médica que los blancos no hispanos, y también tienden a presentar un índice de pobreza similar al de los negros", indicaron los autores.

"Los resultados de nuestro análisis permiten suponer que los diferentes fenotipos moleculares del NSCLC podrían resultar de la interacción entre factores genéticos y ambientales que estarían relacionados con el origen étnico", dijeron los investigadores. Concluyeron que es necesario llevar a cabo más estudios sobre estos factores.

Muchos pacientes con cáncer necesitan mejores tratamientos contra el dolor

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La falta de un adecuado tratamiento para el alivio del dolor para los pacientes con cáncer continúa siendo un problema importante y parece ser más frecuente en los grupos minoritarios, de acuerdo con un nuevo estudio. Los resultados fueron publicados el 16 de abril en la edición electrónica del Journal of Clinical Oncology.

El doctor Michael Fisch del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas y sus colegas, examinaron más de 3 000 pacientes con formas invasivas de cáncer de mama, colorrectal, próstata y pulmón, quienes tenían probabilidad de sufrir dolor. Los pacientes recibieron tratamiento en centros médicos académicos y hospitales comunitarios.

En la consulta oncológica inicial, más de dos tercios de los pacientes dijeron sentir dolor o necesidad de analgésicos para aliviar el dolor. A partir de los niveles de dolor indicados y el tipo o dosis de medicamento para el dolor, los investigadores encontraron que un tercio de estos pacientes habían recibido un tratamiento insuficiente para el alivio del dolor.

Aproximadamente el 40 por ciento de los pacientes que sufrieron dolor de moderado a intenso, no recibieron la medicación adecuada, y el 20 por ciento de los pacientes con dolores intensos no recibieron ningún tipo de medicación. En encuestas realizadas después de las visitas de control con sus oncólogos 4 o 5 semanas más tarde, los pacientes indicaron que el dolor había mejorado muy poco. Un mes es un periodo de seguimiento bastante corto, según reconocieron los autores del estudio, ya que para aliviar el dolor de manera eficaz generalmente se requieren monitoreos y ajustes a la medicación.

Los pacientes de grupos minoritarios presentaron casi el doble de probabilidad de recibir tratamiento insuficiente para el dolor frente a los pacientes blancos, según los hallazgos de los investigadores. La disparidad en recibir un tratamiento aceptable para el dolor en los grupos minoritarios puede deberse a múltiples factores, escribieron los autores, incluidas las dificultades de comunicación y la desconfianza que sienten los pacientes, así como los "problemas del sistema", tales como la disponibilidad de medicamentos.

Además, los pacientes con cáncer en estadios tempranos dijeron que el alivio del dolor fue insuficiente en diferentes momentos después del diagnóstico. Esto indica no solo que los pacientes con cánceres en estadios tempranos necesitan un mejor control del dolor, sino también que la profesión médica debería caracterizar de mejor manera los signos y síntomas de dolor e identificar las causas, señaló la doctora Worta McCaskill-Stevens de la División de Prevención del Cáncer (DCP) del NCI, quien es coautora del estudio.

"Este estudio es un punto de partida para mejorar la evaluación del dolor", dijo la doctora y puntualizó que los médicos se adhieren más estrechamente a las directrices de otros tratamientos que a las directrices para controlar el dolor.

"Solo uno de seis oncólogos que respondieron [en el estudio] indicaron que hacían remisiones frecuentes a especialistas en dolor o en cuidados paliativos", escribieron los doctores Martin Stockler y Nicholas Wilcken en un editorial adjunto. "Es claro que necesitamos trabajar más, posiblemente en las facultades de medicina, pero ciertamente también en los programas de residencia y especialización".

Se trata de un problema que va más allá de los médicos, señaló la doctora Ann O’Mara, directora de la investigación sobre cuidados paliativos en DCP y coautora del estudio. El personal de enfermería y otros integrantes de los equipos de atención médica también deberían recibir capacitación específica en esta área, sugirió la doctora.

Más quimioterapia puede ayudar si falla el tratamiento inicial contra la leucemia infantil

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Un pequeño porcentaje de niños con diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda (LLA) no responde bien a la quimioterapia inicial. Cuando este tratamiento inicial, llamado terapia de inducción, no produce una remisión clínica completa, la mayoría de los expertos en leucemia recomiendan que se haga un trasplante alogénico de células madre. No obstante, un nuevo estudio indica que al menos algunos de estos niños podrían tener mejores resultados si reciben quimioterapia adicional en vez de un trasplante de células madre.

Al informar sobre los resultados en la edición del 12 de abril del New England Journal of Medicine, los investigadores señalaron que los médicos pueden curar a 8 de cada 10 niños con diagnóstico reciente de LLA. Pero ciertos subgrupos de pacientes tienden a empeorar más que otros. Por ejemplo, los pacientes cuyos cánceres no entran en una remisión clínica completa después de 4 a 6 semanas de terapia de inducción, presentan un riesgo más alto de desenlace desfavorable.

A fin de determinar el tratamiento óptimo para estos pacientes, los investigadores analizaron los datos de más de 44 000 niños que participaron en estudios clínicos de LLA en todo el mundo. De estos niños, 1 041 padecían cánceres que no habían respondido bien a la terapia de inducción. La mayoría de estos pacientes se sometieron a un trasplante de células madre, pero algunos recibieron quimioterapia adicional.

De manera inesperada, un subgrupo de niños cuyos cánceres no respondieron a la terapia de inducción, mostraron una mejor supervivencia a largo plazo solo con la quimioterapia en lugar del trasplante de células madre. Estos niños eran menores de 6 años, tenían LLA de células B precursoras en lugar de LLA de células T, y no presentaban ninguna otras característica clínica o genética de alto riesgo.

Más de 70 por ciento de los niños en el subgrupo que recibió quimioterapia adicional en lugar del trasplante de células madre, sobrevivió al menos 10 años, que es más del doble del índice de supervivencia de todo el grupo de pacientes que no había respondido a la terapia de inducción.

"Este estudio nos dice que cuando la terapia de inducción no funciona, no se debe considerar como una indicación automática para trasplante de médula ósea", dijo el coautor doctor Ching-Hon Pui, presidente del departamento de oncología del Hospital de Investigación Infantil St. Jude. "De todos modos, un índice de supervivencia del 72 por ciento aún no es aceptable, y necesitamos encontrar una mejor manera de tratar a estos pacientes", agregó el doctor.

El estudio también demuestra "el poder que tienen los grandes esfuerzos de colaboración para descubrir información nueva e importante sobre las enfermedades", dijo la doctora Karen Rabin de la Facultad de Medicina de Baylor, quien escribió un editorial adjunto. La ventaja de la quimioterapia para estos pacientes se puso de manifiesto solo después de combinarse los resultados de 14 grupos de investigación en tres continentes.

Dosis bajas de gemtuzumab mejoran la supervivencia en pacientes mayores con leucemia

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En un estudio clínico con distribución al azar, un grupo de pacientes entre 50 y 70 años de edad con leucemia mieloide aguda (LMA) no tratada previamente, que recibió la terapia dirigida ozogamicina gemtuzumab (Mylotarg) además de la quimioterapia convencional, vivió más tiempo que el grupo de pacientes que recibió solo la quimioterapia convencional. Estos resultados, publicados el 4 de abril en la edición electrónica de la revista The Lancet, refutan algunos estudios anteriores que indicaban que el fármaco era ineficaz y demasiado tóxico.

En el 2000, gemtuzumab recibió aprobación acelerada para el tratamiento de la LMA por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU., pero el estudio clínico de confirmación que se requiere para la aprobación final indicó que el fármaco no mejora la supervivencia y aumenta la toxicidad, incluido el riesgo de muerte relacionada con el tratamiento. El fabricante, Pfizer Inc., retiró el fármaco del mercado general de manera voluntaria en el 2012, si bien los estudios clínicos continuaron.

En el estudio actual, llevado a cabo por la Asociación Francesa contra la Leucemia Aguda, los investigadores usaron una dosis menor administrada por 3 días durante la quimioterapia para reducir los efectos secundarios, en lugar de una dosis más alta administrada durante 2 días. En el estudio, 139 pacientes recibieron la quimioterapia convencional con los fármacos daunorubicina y citarabina, y 139 recibieron la quimioterapia convencional además de ozogamicina gemtuzumab.

Al agregar dosis bajas y fraccionadas de ozogamicina gemtuzumab se mejoró la supervivencia general y la supervivencia sin enfermedad (tiempo transcurrido hasta la recaída, la muerte o la evaluación de que la enfermedad no responde al tratamiento). Después de 2 años de seguimiento, la supervivencia sin enfermedad fue de 41 por ciento en pacientes que recibieron ozogamicina gemtuzumab y de 17 por ciento en el grupo de control. La supervivencia general a 2 años después del tratamiento fue de 53 por ciento en el grupo que recibió ozogamicina gemtuzumab y de 42 por ciento en el grupo de control.

Si bien los pacientes en el grupo que recibió ozogamicina gemtuzumab tenían más probabilidad de presentar efectos secundarios, específicamente reducciones más persistentes de glóbulos blancos y plaquetas, el número de muertes durante el tratamiento no difirió de forma significativa entre ambos grupos. "El uso de dosis bajas fraccionadas de ozogamicina gemtuzumab permite que se administren sin peligro dosis acumulativas más altas y así se mejora de manera considerable el resultado en pacientes con leucemia mieloide aguda", escribieron los autores.

"Estos resultados son verdaderamente importantes si pueden confirmarse en otros estudios", comentó el doctor Wyndham Wilson del Centro de Investigación Oncológica del NCI, quien no participó en la investigación. En años recientes, han sido pocos los avances en el tratamiento de pacientes mayores con LMA, agregó el médico, y se necesitan urgentemente nuevos fármacos eficaces.

Cómo interpretar los números: lo que las estadísticas de los exámenes de detección del cáncer verdaderamente nos dicen

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En los últimos años ha comenzado a cambiar el discurso sobre los exámenes de detección del cáncer en la comunidad médica. Trátese de cáncer de mama, de próstata o de ovario, la tendencia es recomendar menos, y no más, exámenes de detección en los controles habituales. Estas recomendaciones se basan en la idea emergente, aun cuando contraintuitiva, de que la realización de una mayor cantidad de exámenes de detección no necesariamente se traduce en una menor cantidad de muertes por cáncer y que algunos exámenes de hecho son más dañinos que beneficiosos.

Gran parte de la confusión sobre los beneficios de los exámenes de detección proviene de la interpretación de las estadísticas que a menudo se utilizan para describir los resultados de los estudios de exploración. A menudo se piensa que un examen salva vidas porque se observa un aumento del índice de supervivencia (el tiempo que una persona vive después de que se le diagnostica un cáncer) entre personas que se han sometido a un examen de detección del cáncer. 

Sin embargo, la supervivencia no puede utilizarse con precisión con este fin debido a que existen muchas fuentes de sesgo.

Fuentes de sesgo

(Gráfico que muestra el sesgo de anticipación (Imagen de O. Wegwarth et al., Ann Intern Med, 6 de marzo, 2012:156)Gráfico que ilustra el sesgo de anticipación. Haga clic aquí para ampliar la imagen y leer todo el texto. (Imagen de O. Wegwarth et al., Ann Intern Med, 6 de marzo, 2012:156)

Existe el sesgo de anticipación diagnóstica, el cual se da cuando los exámenes de detección encuentran un cáncer antes de que se diagnostique por la presencia de síntomas, sin embargo, el diagnóstico temprano no hace nada para cambiar el curso de la enfermedad. (Véase una explicación más completa en el gráfico de la derecha).

El sesgo de anticipación forma parte de cualquier análisis que compare la supervivencia después de la detección. Este sesgo hace que el índice de supervivencia a 5 años después de la detección, y, por extensión, del diagnóstico temprano del cáncer, sea una medida que no ayude a determinar con precisión si los exámenes de detección salvan vidas. Desafortunadamente, entre los médicos la percepción de que se puede prolongar la vida después de la detección de la enfermedad puede ser determinante, añadió el doctor Donald Berry, profesor de Bioestadística en el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas.

"Un oncólogo brillante una vez me dijo: 'Don, debes entender que hace 20 años, antes de que existiera la mamografía, una paciente moría 5 años después de que se le diagnosticara un cáncer de mama. Ahora, tengo pacientes con cáncer de mama que sigo viendo en mi consulta 15 años más tarde, sin que hayan experimentado una recidiva. Es obvio que los exámenes de detección han hecho maravillas'", señaló. "Y yo tuve que decirle que no; que los sesgos pueden muy bien explicar la diferencia entre los dos grupos de pacientes".

Otro fenómeno que se presta a confusión en los estudios de detección es el muestreo sesgado por la longitud (o "sesgo de longitud"). El sesgo de longitud se refiere al hecho de que los exámenes de detección tienden a detectar formas de cáncer menos invasivas y de crecimiento más lento, las cuales pueden existir en el organismo por más tiempo que las formas de cáncer de crecimiento rápido, antes de que presenten síntomas.

(Gráfico que ilustra el sesgo de sobrediagnóstico (Imagen de O. Wegwarth et al., Ann Intern Med, 6 de marzo, 2012:156) Gráfico que ilustra el sesgo de sobrediagnóstico. Haga clic aquí para ampliar la imagen y leer todo el texto. (Imagen de O. Wegwarth et al., Ann Intern Med, 6 de marzo, 2012:156)

El doctor Berry compara los exámenes de detección con una bolsa de papitas: es más probable que al meter la mano en la bolsa uno tome una papita más grande porque es más fácil que la mano se tope con la papita de mayor tamaño, explicó. De igual forma, con un examen de detección, "uno va a detectar las formas de cáncer de crecimiento más lento mucho más que otras, debido a que el período preclínico, cuando se les puede detectar mediante exámenes de detección, conocido como tiempo de permanencia, es más largo".

El ejemplo extremo del sesgo de longitud es el sobrediagnóstico, en el cual un cáncer de crecimiento lento detectado a través de exámenes de detección no habría causado nunca daño ni habría requerido tratamiento durante la vida del paciente. Debido al sobrediagnóstico, la cantidad de casos de cáncer detectados en estadio temprano es también una medida imprecisa de la posibilidad de determinar si los exámenes de detección salvan vidas. (Véase una explicación más completa en el gráfico de la izquierda).

Por lo general, los efectos del sobrediagnóstico no son tan extremos en la vida real como los descritos en el gráfico; muchos de los casos de cáncer detectados a través de los exámenes de detección necesitan tratamiento. Pero otros no. Por ejemplo, en estudios recientes se ha calculado que se sobrediagnostican entre 15 y 20 por ciento de los casos de cáncer de mama detectados a través de exámenes de detección y entre 20 y 70 por ciento de los casos de cáncer de próstata también detectados de esta manera .

Cómo medir las vidas que han sido salvadas por los exámenes de detección

Debido a estos sesgos, la única manera confiable de saber si un examen de detección salva vidas es a través de un estudio con distribución al azar que muestre una reducción de la cantidad de muertes por cáncer en personas sometidas a exámenes en comparación con aquellas asignadas a un grupo de control (cuidado habitual). Por ejemplo, en el Estudio Nacional de Exámenes de Pulmón (NLST) aleatorio auspiciado por el NCI, el uso de la exploración por TC en espiral de dosis baja redujo en 20 por ciento las muertes por cáncer de pulmón entre fumadores empedernidos, en comparación con el uso de rayos X de tórax. (En estudios anteriores se mostró que los rayos X no reducen la mortalidad por cáncer de pulmón).

Sin embargo, la reducción de la mortalidad gracias a los exámenes de detección a menudo parece pequeña, y de hecho lo es, porque la probabilidad de que una persona muera de cáncer es, afortunadamente, pequeña. "Lo que indica que si las probabilidades de morir de cáncer son pequeñas, entonces desde el principio no hay mucho riesgo que reducir". Por lo tanto, el efecto de incluso un buen examen de detección tiene que ser pequeño en términos absolutos", dijo la doctora Lisa Schwartz, profesora de medicina en el Instituto Dartmouth de Políticas Sanitarias y Práctica Clínica y codirectora de Veterans Affairs Outcomes Group en White River Junction, Vermont.

Por ejemplo, en el caso de NLST, un 20 por ciento de reducción del riesgo relativo de morir de cáncer de pulmón se tradujo en aproximadamente 0,4 puntos porcentaje de reducción de la mortalidad por cáncer de pulmón (de 1,7 por ciento en el grupo que recibió rayos X a 1,3 por ciento en el grupo sometido a exploración por TC) después de aproximadamente 6,5 años de seguimiento, explicó el doctor Berry Kramer, director de la División de Prevención del Cáncer del NCI.

Un estudio reciente de la doctora Schwartz y sus colegas, publicado el 6 de marzo en la revista The Annals of Internal Medicine mostró que estas reducciones relativamente pequeñas, pero reales, de la mortalidad gracias a los exámenes de detección pueden confundir hasta los médicos más experimentados cuando se enfrentan a mejorías grandes, pero posiblemente engañosas, del índice de supervivencia.

Difícil hasta para los médicos experimentados

Para analizar la interpretación que los médicos comunitarios hacen de las estadísticas de los exámenes de detección, la doctora Schwartz, el doctor Steven Woloshin (también de Dartmouth y codirector de Veterans Affairs Outcomes Group) y sus colaboradores del Instituto para el Desarrollo Humano Max Plank en Alemania prepararon un cuestionario para ser administrado en línea basado en dos exámenes de detección hipotéticos. Luego administraron el cuestionario a 412 médicos especializados en medicina familiar, medicina interna o medicina general, quienes habían sido seleccionados del Panel Interactivo Harris para Médicos.

Los efectos de los dos exámenes hipotéticos fueron descritos a los participantes de dos maneras diferentes: en el marco del índice de supervivencia a 5 años y en el marco de la reducción de la mortalidad. Los participantes también recibieron información adicional sobre dichos exámenes, la cual incluía la cantidad de casos de cáncer detectados y la proporción de casos de cáncer detectados en un estadio temprano.

Los resultados de la encuesta mostraron que en general los médicos no interpretaron adecuadamente los resultados de los exámenes. Setenta y seis por ciento de los médicos encuestados pensó, erróneamente, que un mejoramiento del índice de supervivencia a 5 años muestra que un examen salva vidas, en comparación con un porcentaje similar (81 por ciento) que pensó, correctamente, que los datos de mortalidad comprueban este hecho.

Cambios recientes de las recomendaciones sobre los exámenes de detección

Aproximadamente la mitad de los médicos pensó erróneamente que la simple detección de más casos de cáncer en un grupo de personas que se habían sometido a un examen de detección en comparación con el grupo que no se había sometido a dicho examen mostraba que el mismo salvaba vidas. (De hecho, un examen de detección puede salvar vidas solamente si adelanta el momento del diagnóstico y si un tratamiento más temprano es más eficaz que uno más tardío). Y 68 por ciento de los médicos encuestados respondió que se sentirían aún más inclinados a recomendar el examen si se comprobara que detecta una mayor cantidad de casos de cáncer en un estadio temprano.

Entre los médicos, la probabilidad de recomendar el examen respaldado por datos de supervivencia irrelevantes fue tres veces mayor que la probabilidad de recomendar el examen respaldado por datos de mortalidad relevantes.

En pocas palabras, "la mayoría de los médicos de atención primaria no sabía en qué estadísticas confiar para determinar la efectividad de un examen de detección", señalaron la doctora Schwartz y sus colegas. "Se inclinaban más a recomendar un examen de detección respaldado por datos irrelevantes... que uno respaldado por índices relevantes:, como la reducción de la mortalidad por cáncer detectado mediante exámenes de detección.

Cómo enseñar a los examinadores

"De alguna manera, estos resultados no fueron sorprendentes, pues yo no creo que la enseñanza de estadística sea parte del programa estándar de formación en las facultades de medicina", dijo la doctora Schwartz.

"Esta asignatura no era parte de nuestra formación cuando estábamos en la facultad de medicina o cuando estábamos haciendo la residencia", opinó igualmente el doctor Woloshin. 

"Deberíamos enseñar a los residentes y estudiantes de medicina cómo interpretar correctamente estas estadísticas y cómo leer entre líneas", añadió la doctora Schwartz.

Algunas escuelas han comenzado a hacerlo. La Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) ha incluido en su programa una asignatura denominada Ciencia de los Exámenes (Science of Testing), explicó el doctor Russell Harris, profesor de medicina en UNC. La asignatura incluye módulos sobre el índice de supervivencia a 5 años y la mortalidad.

El equipo de la UNC también acaba de recibir una donación para crear un Centro de Investigación de Excelencia y Servicios Clínicos Preventivos de la Agencia de Investigación y Calidad en los Servicios Médicos. "Parte de nuestro mandato es hablar no solamente con los estudiantes de medicina sino con los médicos de la comunidad, para ayudarlos a comenzar a entender los pros y los contras de los exámenes de detección", dijo el doctor Harris.

Los doctores Schwartz y Woloshin también piensan que es esencial impartir una mejor educación a los reporteros, defensores de los derechos del paciente y a todo aquel que divulgue resultados sobre estudios de exámenes de detección. "Mucha gente ve esos reportajes y mensajes, por lo que la gente que los redacta debe estar en capacidad de entenderlos", dijo el doctor Woloshin.

Los pacientes también necesitan saber qué preguntas hacer a sus médicos. "Haga siempre las preguntas con base en los datos correctos", recomendó. "Uno ve anuncios con números tales como 'el índice de supervivencia a 5 años cambia de 10 por ciento a 90 por ciento si usted se realiza exámenes de detección'. Pero lo que usted siempre debe preguntar es: "¿Qué probabilidades tengo de morir a causa de la enfermedad si yo me hago los exámenes de detección o si no me los hago?'"

—Sharon Reynolds

Charla con el doctor Lowell Schnipper sobre el cuidado del paciente con cáncer y la campaña "Choosing Wisely"

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Nueve sociedades médicas, incluidas la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), dieron a conocer recientemente, cada una por separado, una lista de los cinco exámenes y procedimientos médicos más comunes en sus respectivas especialidades que no están avalados por datos científicos publicados y que contribuyen a aumentar innecesariamente y de manera desproporcionada el gasto de la atención médica en los Estados Unidos. La publicación fue parte de la campaña Choosing Wisely (Escojamos con prudencia) del Consejo Americano de Medicina Interna (ABIM).

El doctor Lowell Schnipper, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y presidente del grupo de trabajo a cargo del estudio "Costo del cuidado del paciente con cáncer" realizado por ASCO, que resultó en la contribución de ASCO a la campaña Choosing Wisely, habló con el Boletín del Instituto Nacional del Cáncer sobre la lista de los cinco exámenes y procedimientos más comunes y del gran esfuerzo detrás de esta iniciativa.

Doctor Lowell E. SchnipperDoctor Lowell E. Schnipper

¿Por qué es importante la campaña Choosing Wisely? ¿Se trata solamente de ahorrar dinero o se plantea un objetivo más amplio?

El Consejo Americano de Medicina Interna y las sociedades de especialidades médicas están participando en esta campaña porque creemos que la mejor atención médica es aquella que se administra en justa medida.

Si usted ofrece justo el cuidado médico necesario, en un medio por lo demás caracterizado por demasiadas intervenciones o terapias, definitivamente usted gastará menos en la administración de estos servicios. Nadie disputaría que se trata de una meta loable, en particular en un país donde todos estamos preocupados por el gasto de la asistencia médica y otros servicios. En todo caso, esta campaña gira alrededor de la calidad de la asistencia médica, y presupone que si la norma es un cuidado médico de comprobada efectividad, entonces su costo será el más bajo posible.

En mi especialidad, el cáncer de mama, por ejemplo, cuando el cuidado médico que proporcionamos va más allá del que requiere la situación clínica, de manera invariable exponemos a los pacientes al riesgo de nuevos hallazgos que no están relacionados con la enfermedad y que posiblemente no tengan importancia clínica. A menudo esta situación genera ansiedad en el paciente y alienta a los médicos a hacer más exámenes, más rayos x y, no con poca frecuencia, biopsias invasoras. Eso es lo que yo llamo demasiada atención médica, que puede lastimar al paciente en lugar de ayudarlo.

La campaña también va dirigida a los pacientes. Se invitará a los pacientes a conversar sobre su cuidado médico con sus médicos, a preguntarles si es conveniente hacer un procedimiento dado y si hay inconvenientes relacionados con un examen o un procedimiento.

Las cinco oportunidades clave de ASCO para mejorar la atención del paciente con cáncer

1. Evitar terapias contra el cáncer innecesarias, incluida la quimioterapia, en pacientes con tumores sólidos avanzados quienes difícilmente se beneficiarían, y en su lugar centrarse en el alivio de los síntomas y el cuidado paliativo.

2. No hacer exploración con TEP, exploración por TC ni gammagrafía ósea con radionúclidos para el cáncer de próstata temprano con bajo riesgo de metástasis.

3. No hacer exploración con TEP, exploración con TC ni grammagrafía ósea con radionúclidos para el cáncer de mama temprano con bajo riesgo de metástasis.

4. No hacer exámenes de vigilancia (marcadores biológicos) o de exploración por imágenes (TEP, TC y gammagrafías óseas con radionúclidos) en pacientes sin síntomas que han sido tratados por cáncer de mama con fines curativos.

5. Evitar la administración de factores estimulantes de glóbulos blancos a pacientes que tienen un riesgo muy bajo (menos de 20 por ciento) de presentar neutropenia febril

¿Cómo se seleccionaron los cinco exámenes y procedimientos que conforman la lista?

En primer lugar, el grupo de trabajo, que incluyó a médicos, defensores de los derechos del paciente y representantes de la industria farmacéutica, preparó una lista de sugerencias para conformar la lista de los cinco exámenes y procedimientos de ASCO. Analizamos las sugerencias por correo electrónico y en persona. Una vez acordada una lista tentativa, la distribuimos al Comité de Prácticas Clínicas de ASCO, el cual está conformado por aproximadamente 200 oncólogos, si se incluyen los directivos de las sociedades oncológicas clínicas estatales. No recuerdo que hayamos recibido muchas respuestas negativas en relación con nuestras sugerencias, aun cuando ciertamente se hicieron algunas preguntas y se manifestaron algunas reservas.

Los elementos en los cuales nos centramos tenían que cumplir con ciertos criterios. Específicamente, queríamos que los cinco exámenes y procedimientos fueran avalados por estudios publicados o que fueran temas reglamentados por directrices expertas, generadas bien sea por ASCO, o por un grupo respetado, como por ejemplo la Red Nacional Integral del Cáncer.

¿Por qué cree usted que se exagera en el uso de estos procedimientos?

Yo creo que las razones predominantes con respecto a todos ellos son la ansiedad que genera el diagnóstico de cáncer, la importancia de que no se nos escape nada clínicamente importante y la realidad de un cáncer avanzado que ya ha deteriorado la salud de una persona y la proximidad de esa persona a la muerte. Creo que estas razones son más que suficientes para motivar y asustar a cualquiera, sea paciente o médico, y tratar de hacer todo lo posible por buscar cualquier solución que pueda razonablemente utilizarse.

Usted preguntó si había factores financieros que estimulaban el uso exagerado de ciertos exámenes y procedimientos. Yo creo que la mayoría de nosotros sería de la opinión de que el medio económico en el cual practicamos la medicina hoy día no compagina bien los incentivos de los médicos, de la sociedad y del paciente, de una manera que contribuya a una atención médica menos costosa. También hay razones legales que hacen que exageremos en el uso de exámenes y procedimientos para protegernos contra acusaciones de negligencia médica. Pero no acepto la idea de que esta práctica esté motivada por la codicia; los médicos queremos hacer lo mejor para nuestros pacientes.

Yo tengo pacientes que se han sometido a cirugía, radioterapia y quimioterapia, quienes nos participan que se sienten bien, pero que seguramente nos preguntarán, ¿y cómo sabe usted que estoy bien? ¿No necesita revisarme, hacerme algunos exámenes, para estar seguro de que estoy bien?"

Es contraintuitivo para el paciente y podría serlo también para el médico decirle que detectar una enfermedad metastásica verdaderamente no nos ayuda a ayudarlo a sobrevivir por más tiempo. Eso es en realidad lo que los datos que sustentan nuestra lista de los cinco exámenes y procedimientos nos dicen... y es un concepto difícil de absorber para el paciente. Algún día, es probable que tengamos nuevos tratamientos que nos ayuden a extender la supervivencia en aquellos con enfermedades metastásicas, lo suficiente como para justificarse una vigilancia continua. Aún no hemos llegado a ese punto; pero cuando lleguemos, tendremos que cambiar nuestras directrices.

¿Es importante que la lista de los cinco exámenes y procedimientos venga de la comunidad médica?

Verdaderamente creo que sí. Uno de los factores que motivaron a ASCO para la formación del grupo de trabajo sobre el "Costo del cuidado del paciente con cáncer" fue la necesidad de ser ciudadanos responsables y orientadores del sistema de salud en el país.

Éramos totalmente conscientes de que, un día u otro, se darían cambios importantes en el sistema de atención médica, pues el aumento de los costos de este servicio se está volviendo insostenible. Y por muy incómodo que pueda ser hablar de algunos de estos temas, preferimos que los profesionales de este campo hagan recomendaciones gerenciales, en lugar de que sean el gobierno o las compañías de seguro, ya que estos temas requieren información clínica sofisticada.

Nosotros pensamos que la comunidad médica es la que está en las mejores condiciones para identificar la mejor manera de atender a los pacientes, reducir con más efectividad procedimientos innecesarios y seguir obteniendo los mejores resultados para nuestros pacientes.

Entrevista de Carmen Phillips

Estudio noruego determina número de sobrediagnósticos de cáncer de mama debido a exámenes de detección

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Un médico analizando una película de mamografía Un estudio en Noruega parece indicar que se sobrediagnosticaron entre 15 y 25 por ciento de los casos de cáncer de mama invasor a raíz de la puesta en práctica del programa nacional de mamografía para la detección del cáncer.

Hasta 1 de cada 4 casos de cáncer de mama invasor diagnosticados en Noruega a través del programa nacional de mamografía para la detección del cáncer de mama no habrían causado nunca daño en la mujer ni requerido tratamiento, informaron investigadores el 3 de abril en la revista Annals of Internal Medicine. Este hallazgo, basado en un análisis del programa de detección del cáncer en ese país, aumenta la preocupación por la posibilidad de sobrediagnosticar los casos de cáncer de mama y otros tipos de cáncer.

El sobrediagnóstico se refiere a la detección de tumores que, si no se trataran, no causarían ningún síntoma de la enfermedad ni la muerte. Debido a que los médicos no pueden de manera confiable distinguir entre estos tumores y aquellos que podrían ser mortales, a menudo tratan la mayoría de los casos de cáncer de mama invasor detectados mediante exámenes de detección con cirugía y terapia postoperatoria, que incluye radiación más terapia hormonal, quimioterapia o ambas terapias sistémicas.

A juzgar por los nuevos hallazgos y estudios anteriores, se diagnostica cáncer invasor innecesariamente en una proporción considerable de las mujeres examinadas, quienes son luego expuestas a los efectos tóxicos de tratamientos que no necesitan.

Los investigadores analizaron los datos del Programa Noruego de Detección de Cáncer de Mama, el cual comenzó a manera de programa piloto en 1996 en cuatro de los 19 condados de Noruega y luego fue ampliado a fin de incluir los condados restantes a lo largo de un período de 9 años. Específicamente compararon la cantidad de casos de cáncer de mama diagnosticados en los condados que tenían programas de detección con el número de casos diagnosticados en aquellos que no tenían dichos programas durante el mismo período.

Los resultados parecen indicar que se sobrediagnosticaron entre 15 y 25 por ciento de los casos de cáncer de mama invasor con la implementación de un programa de detección por mamografía. Al cabo de 10 años de exámenes de detección bienales, los autores del estudio calcularon que, de cada 2 500 mujeres invitadas a realizarse exámenes de detección, se sobrediagnosticó la enfermedad en 6 a10 mujeres, en 20 se diagnosticó cáncer de mama que requería tratamiento y en un caso se evitó la muerte por esta enfermedad.

El análisis no incluyó tumores no invasores conocidos como carcinomas ductales in situ, aun cuando la mayoría de estas lesiones solo pueden detectarse a través de la mamografía. Los autores dijeron que los carcinomas ductales in situ deberían analizarse por separado pues se requerirían métodos analíticos diferentes. De haberse incluido estos casos, habría aumentado aún más las estimaciones de sobrediagnósticos, pues una gran proporción de estos tumores nunca se volverían mortales.

Los autores también reconocieron la posibilidad de que existieran otros factores, además de los exámenes de detección, que pudieron haber incidido en los índices de cáncer de mama en los condados.

Sin embargo, el "sobrediagnóstico y el tratamiento innecesario de los casos de cáncer no mortales crean un gran dilema ético y un dilema clínico, y podrían generar duda sobre la necesidad de tener programas de detección por mamografía", afirmaron los autores. Hasta que los médicos no puedan identificar de manera confiable los casos de cáncer posiblemente mortales que requieren detección y tratamiento tempranos, "habrá que informar claramente a las mujeres que se realicen estos exámenes de detección acerca del riesgo de sobrediagnóstico", concluyeron.

Los autores de un comentario editorial sobre el estudio recalcaron que en los Estados Unidos a menudo las mujeres comienzan a realizarse las mamografías anuales a partir de los 40 años de edad, mientras que en Noruega comienzan a hacerse mamografías bienales a partir de los 50 años. "Al hacerse exámenes de detección más frecuentes durante más tiempo, es probable que se diagnostique la enfermedad con más frecuencia en Estados Unidos que en Noruega", añadieron.

En todo caso, independientemente de la cantidad, el sobrediagnóstico es un problema serio y deberían tomarse medidas para controlarlo, dijeron los autores del comentario editorial. La mayoría de los materiales educativos para pacientes no mencionan el sobrediagnóstico, y la mayoría de las mujeres no están al tanto de esta posibilidad. "Nosotros tenemos la responsabilidad ética de alertar a las mujeres sobre este fenómeno", concluyeron.

"El sobrediagnóstico a partir de los exámenes de detección del cáncer es uno de los problemas clínicos más apremiantes", dijo el doctor Barry Kramer, director de la División de Prevención del Cáncer y director de la Junta Editorial sobre Detección y Prevención del banco de datos de información de cáncer Physician Data Query (PDQ) del NCI.

"Con la disponibilidad de exámenes cada vez más sensibles para la detección de varios tipos de cáncer, el problema tiende a aumentar", añadió el doctor Kramer. "Por esa razón, el NCI ha identificado estudios para distinguir entre casos de cáncer sobrediagnosticados y casos mortales como área de estudio de alta prioridad".

Edward R. Winstead

Usos de la imaginología para localizar mutaciones genéticas en tumores cerebrales

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Ilustración de un paciente que se somete a un estudio de resonancia magnética.Una prueba de resonancia magnética de un tumor cerebral tiene el propósito de detectar un marcador indirecto de las mutaciones del IDH (2-HG) en un paciente con un presunto glioma. Los espectros identificados podrían ayudar en el diagnóstico, pronóstico y monitorización del tumor.

Estudios recientes indican que un método no invasivo de imaginología puede identificar la presencia de ciertas mutaciones genéticas en los gliomas, el tipo más frecuente de tumor cerebral, mediante la detección de una sustancia generada por esas mutaciones. Si otros estudios validan estos resultados, es posible que los oncólogos puedan usar este procedimiento para determinar el diagnóstico de los tumores portadores de las mutaciones, diferenciar subtipos de gliomas, monitorizar la evolución tumoral y detectar recurrencias, todo ello sin repetir cirugías o biopsias.

El método usa la resonancia magnética espectroscópica (IRME) para detectar el 2-hidroxiglutarato (2-HG), una sustancia química escasa en los tejidos normales, pero que se acumula en los gliomas que albergan mutaciones en dos genes relacionados, el IDH1 y el IDH2. Hasta el momento, la única forma de detectar las mutaciones de IDH o la presencia del 2-HG en un tumor era por medio de una biopsia y un análisis de muestras de tejido. En conjunto, el nuevo trabajo brinda indicios científicos de que el 2-HG puede servir como un marcador biológico no invasivo de tumores con mutaciones de IDH.

Más de 70 por ciento de los adultos con gliomas invasores de bajo grado (grado II o III) son portadores de mutaciones de IDH. Las mutaciones de IDH son poco comunes en la forma primaria de glioblastoma, pero se encuentran en muchos glioblastomas secundarios, que se originan a partir de gliomas de bajo grado. El glioblastoma es el tipo de glioma más agresivo.

Los tumores con mutaciones de IDH generan una forma anómala de la enzima isocitrato deshidrogenasa (IDH), la cual cumple una función esencial en una vía metabólica que usan las células para producir energía. Las mutaciones no solo afectan el funcionamiento normal de la enzima, también le proveen la capacidad para producir 2-HG.

La IRME se puede hacer al mismo tiempo y con el mismo equipo de resonancia magnética (IRM) que usan los centros médicos de diagnóstico por imagen. Las exploraciones con imágenes por resonancia magnética brindan información anatómica y estructural, mientras que las IRME muestran información sobre la actividad celular a través de la detección de metabolitos en los tejidos, explicó el doctor Ovidiu Andronesi, instructor de radiología en la Facultad de Medicina de Harvard y autor principal de uno de los recientes estudios.

Mutaciones que brindan información

Actualmente, para establecer un diagnóstico definitivo de glioma se requiere una biopsia y un análisis realizado por un patólogo, quien clasifica el tumor entre grado I a IV , donde el tumor de grado IV (glioblastoma) es el más agresivo. Sin embargo, "dos tumores grado II pueden verse similares bajo el microscopio, pero uno puede ser de crecimiento lento y el otro puede cobrar la vida del paciente en el transcurso de 2 años", precisó el doctor Howard Fine, jefe de la División de Neurooncología del NHI, quien no participó en los estudios sobre IRME. "Necesitamos llegar a un punto donde podamos clasificar a los tumores basándonos en la genética y la biología molecular", expresó el doctor.

Por esta razón, el hecho de que los pacientes que tenían glioblastoma con mutaciones de IDH generalmente vivían más tiempo que los pacientes sin estas mutaciones en sus tumores, despertó el interés de los investigadores. Varios estudios indicaron también que las mutaciones de IDH están asociadas a un mejor desenlace en gliomas de bajo grado, si bien este vínculo no se estableció con tanta firmeza.

"En los pacientes con gliomas del mismo grado tumoral, tener la mutación de IDH proporciona una ventaja en cuanto al pronóstico", dijo la doctora Susan Chang, directora de Neurooncología en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), quien colaboró en un estudio dirigido por la doctora Sarah Nelson (profesora de radiología e imaginología biomédica de UCSF). Si otros estudios confirman esta ventaja, la evaluación de la presencia de 2-HG en un tumor por medio de la IRME podría usarse para agrupar a los pacientes según la similaridad de pronóstico, a fines de incluirlos en estudios clínicos de nuevos tratamientos, manifestó la doctora Chang.

También se podría usar la IRME para identificar los gliomas con mutaciones de IDH antes de la cirugía, y para distinguirlos de lesiones cerebrales benignas como las producidas por la esclerosis múltiple, comentó la doctora Elizabeth Maher, una neurooncóloga que dirigió un estudio , en conjunto con el físico Changho Choi, en el Centro Médico del Sudoeste de la Universidad de Texas. Si bien este enfoque aún se encuentra en fase experimental, la doctora Maher dijo que ya lo ha puesto en práctica para determinar el diagnóstico de un glioma de bajo grado en el tronco encefálico de un paciente de 20 años de edad, lo que ayudó a evitar que al paciente se le realizara una peligrosa biopsia.

Resultados del estudio

Los investigadores han usado varios métodos de IRME para detectar 2-HG, el cual puede resultar difícil de distinguir de algunos metabolitos cerebrales comunes utilizando los métodos conocidos de IRME. La doctora Nelson y sus colegas detectaron el 2-HG de forma no invasiva y midieron sus niveles en muestras pequeñas de tejido extraídas de los gliomas recidivantes de 52 pacientes diagnosticados originalmente con glioma grado II. Los investigadores encontraron una fuerte correlación entre la presencia del 2-HG en las muestras de tejido y la presencia de mutaciones de IDH1 en el tejido tumoral. (Las mutaciones de IDH1 son mucho más frecuentes que las mutaciones de IDH2). También correlacionaron los niveles variables de 2-HG en tumores con mutaciones de IDH de diferentes grados, con varios factores histopatológicos, entre ellos la densidad de las células tumorales en una de las muestras.

Aunque los investigadores de la UCSF usaron la IRME para detectar 2-HG ex vivo (fuera del organismo), el equipo del doctor Andronesi demostró que la IRME no invasiva también pudo detectar 2-HG de modo inequívoco in vivo (dentro del organismo) en dos pacientes con glioma cuyos tumores presentaban mutaciones de IDH. Ellos no detectaron 2-HG en cuatro voluntarios sanos ni en cuatro pacientes con glioblastoma primario sin las mutaciones de IDH .

En un artículo de perspectiva adjunto a los dos estudios, los doctores Philippe Metellus y Dominique Figarella-Branger del Hôpital de la Timone en Marsella, Francia, detallaron las posibles aplicaciones clínicas de "estos importantísimos hallazgos". No obstante, escribieron, "la metodología de IRME utilizada en estos estudios no está disponible en todos los entornos clínicos de radiología. Asimismo, se necesitarán reproducir in vivo los datos del estudio preliminar de eficacia en una cohorte de más participantes".

Los médicos esperan poder usar la espectroscopía por resonancia magnética para detectar de forma no invasiva la recurrencia tumoral después de una intervención quirúrgica.

Esas inquietudes se abordaron al menos en parte en el estudio del Centro Médico del Sudoeste de la Universidad de Texas y en un estudio dirigido por la doctora Linda Liau, profesora y vicepresidente del Departamento de Neurocirugía de la Universidad de California en Los Angeles. Ambos estudios usaron métodos in vivo de IRME que se pueden llevar a cabo habitualmente en la mayoría de los hospitales y centros médicos, con modificaciones relativamente menores a los métodos convencionales de IRME.

El equipo de la doctora Liau demostró que en 24 de los 27 pacientes con gliomas de varios grados, la IRME in vivo pudo detectar los niveles más elevados de 2-HG encontrados en en tumores con mutaciones del IDH1 . También se demostró que los niveles de 2-HG medidos de forma no invasiva por la IRME en los pacientes antes de la cirugía, se correlacionaron con los niveles de 2-HG medidos en las muestras tumorales correspondientes con una técnica de laboratorio conocida como cromatografía líquida acoplada a la espectrometria de masas (LC-MS).

Además, en su estudio de 30 pacientes con gliomas de grado II, III o IV, la doctora Maher y sus colegas demostraron que la detección del 2-HG in vivo mediante IRME, se correlacionó con mutaciones en el IDH1 o en el IDH2 y con mayores niveles de 2-HG medidos mediante la LC-MS en las muestras tumorales. El equipo también calculó las concentraciones de 2-HG en los tumores de los pacientes.

Pasar al siguiente nivel

Los métodos de IRME usados en cada grupo tienen sus ventajas y desventajas, y la mayoría de los equipos aún están refinando y optimizando sus enfoques. "Todavía no hay nada definitivo respecto a cuál es el mejor enfoque", dijo la doctora Nelson. "Habría que hacer un estudio comparativo directo bajo las mismas circunstancias a fin de establecer cuál es el mejor".

Según el doctor Andronesi, a partir de ahora los investigadores necesitan "determinar la sensibilidad y la especificidad de estos métodos, lo que se conoce como validación…mediante el uso de la genómica como el método de preferencia" para la detección de las mutaciones de IDH. "Es importante que la validación no la haga solo un grupo en uno de los centros, sino que otras personas puedan también reproducir los resultados", comentó el doctor.

En anticipación a la puesta a prueba de las posibles aplicaciones clínicas, los investigadores están trabajando para demostrar que la IRME in vivo se puede usar no solo para detectar 2-HG, sino también para medir con exactitud la concentración de 2-HG en un tumor. "Demostrar la presencia de algo es una cosa", puntualizó el doctor Nelson, "pero poder medir con un rango de exactitud mayor o menor de 10 por ciento, es algo distinto; y esto último es que es lo que se necesita hacer con el fin de poder observar los cambios sutiles".

Si se demuestra que los niveles de 2-HG reflejan cambios en el crecimiento o la evolución tumoral, los médicos podrían usar mediciones por IRME de los niveles de 2-HG para monitorizar la respuesta al tratamiento o para detectar signos tempranos de evolución tumoral en pacientes que presentan gliomas con mutaciones de IDH . "En última instancia, cerca del 80 por ciento de los tumores de bajo grado de malignidad se transformarán en tumores de más alto grado, y no tenemos forma de detectar esto por medio de la resonancia magnética antes de que ocurra el recrudecimiento de un tumor grande", dijo la doctora Maher.

De manera similar, los médicos esperan poder usar la IRME para detectar de forma no invasiva la recurrencia tumoral después de una intervención quirúrgica. Poder hacer esto es "uno de los retos más grandes que enfrentan los oncólogos hoy en día", señaló el doctor Nelson, porque los cambios que se detectan en una resonancia magnética estándar que podrían indicar una recurrencia, también podrían deberse a los efectos del tratamiento.

"En un sentido más amplio, es posible que el 2-HG no sea el único metabolito importante", comentó la doctora Liau. Su grupo de trabajo, así como el de los doctores Maher y Nelson, están usando la IRME in vivo para analizar los cambios en una variedad de metabolitos presentes en gliomas. Esa información podría usarse para determinar las "huellas moleculares" del grado del tumor y de evolución de la enfermedad, y para entender más la biología básica de por qué se forman y evolucionan los gliomas.

Elia Ben-Ari

La FDA aprueba un nuevo fármaco para el sarcoma de tejido blando avanzado

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La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. aprobó a finales de abril el fármaco pazopanib (Votrient) para el tratamiento de pacientes con sarcoma de tejido blando avanzado que habían recibido previamente quimioterapia. El pazopanib es un comprimido que interfiere con la angiogénesis, es decir, el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que los tumores sólidos necesitan para desarrollarse y sobrevivir.

El sarcoma de tejido blando es un cáncer poco común que se origina en el tejido muscular, adiposo, fibroso y otros tipos de tejido, y cerca de 10 000 personas en los Estados Unidos son diagnosticadas con esta enfermedad cada año. En el estudio clínico que llevó a la aprobación del pazopanib se incluyeron más de 20 subtipos de sarcoma . El fármaco no está aprobado para pacientes con sarcoma de tejido blando adipocítico o tumores de estroma gastrointestinal.

"Los sarcomas de tejidos blandos abarcan un variado grupo de tumores, y la aprobación del pazopanib para esta clase general de tumores es la primera que se realiza en décadas", dijo el doctor Richard Pazdur, director de la Oficina de Hematología y Productos Oncológicos en el Centro de Evaluación e Investigación de Fármacos de la FDA.

El pazopanib tiene un recuadro de advertencia en su envase de comercialización para alertar a pacientes y profesionales de la salud sobre el riesgo de lesiones graves o mortales en el hígado. El texto de la etiqueta aconseja examinar con frecuencia el funcionamiento del hígado de los pacientes e interrumpir el tratamiento si se ve afectado su funcionamiento.

El pazopanib fue designado para esta indicación como fármaco sin interés comercial. Esta designación se le otorga en Estados Unidos a todo fármaco que tiene como fin tratar una enfermedad que afecta a menos de 200 000 pacientes. El pazopanib fue aprobado inicialmente en octubre de 2009 para el tratamiento del cáncer de riñón avanzado.

Para más información, lea el comunicado de prensa de la FDA (solo disponible en inglés).

Informe de los NCI presenta estadísticas del cáncer hasta el año 2009

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El último informe del Cancer Statistics Review (CSR) del SEER, que comprende las estadísticas más recientes de incidencia, mortalidad, supervivencia, prevalencia y riesgo de por vida de cáncer, fue dado a conocer el pasado 16 de abril. El informe proviene del Programa de Investigación y Vigilancia Epidemiológica del NCI e incluye datos estadísticos de 1975 a 2009, el año más reciente del que se tienen datos disponibles.

Esta información muestra un descenso continuo en el índice de mortalidad por cáncer. Los cuatro tipos de cáncer más frecuentes durante este periodo fueron los cánceres de próstata, mama, colorrectal y de pulmón, los cuales representan en conjunto más de la mitad de todos los cánceres.

Los datos demográficos de EE. UU. que reflejan el Censo de 2010 no estaban disponibles cuando se publicó el CSR de este año. Se espera que los datos demográficos del 2010 se den a conocer en el verano de 2012, fecha en la cual el NCI actualizará los índices y las tendencias en el informe.

Se puede acceder a la información estadística de CSR de tres maneras (los datos solo están disponibles en inglés):

  1. Búsqueda por tablas y cifras: Los datos estadísticos se presentan en formato HTML según preferencia del usuario.
  2. Acceso a información en formato PDF: Los datos estadísticos están organizados por secciones según el sitio del cáncer y grupo temático.
  3. Creación de informes de acuerdo a las preferencias del lector: Las páginas se pueden extraer de manera individual y agruparse para crear informes personalizados en formato PDF.

Seminario sobre el cáncer en Internet: Factores sociales determinantes de la salud

> Artículo en inglés

Como parte de la Serie de Clases Virtuales sobre el Cáncer, el NCI ofrecerá un seminario por Internet titulado "Factores sociales determinantes de la salud: implicaciones en el control del cáncer", el cual tendrá lugar el 5 de junio, de 2 a 3 p.m., hora del Este de los EE. UU. (Este seminario solo se dicta en inglés).

La doctora Shobha Srinivasan ofrecerá una presentación general sobre los complejos sistemas económicos y estructuras sociales causantes de la mayoría de las desigualdades en el área de la salud, su influencia en el cáncer y las implicaciones en el control de esta enfermedad. Estos sistemas económicos y estructuras sociales abarcan el ambiente social y físico, los servicios de asistencia médica y los factores estructurales y sociales.

Al final de la presentación, los participantes podrán

  • identificar elementos relacionados con factores sociales determinantes de la salud;
  • decribir la relación entre los factores sociales determinantes de la salud y las desigualdades en el área de la salud;
  • debatir sobre la manera como los factores sociales determinantes de la salud pueden influir en el cáncer y en el control de esta enfermedad;
  • identificar los recursos del NCI para la deteccion del cáncer, la educación sobre esta enfermedad y el acercamiento a la comunidad.

La Serie Clases Virtuales sobre el Cáncer ofrece a jóvenes profesionales en salud pública y a aquellos que dan sus primeros pasos en el área de la oncología, las herramientas y los recursos necesarios para abordar el cáncer como asunto de salud pública.

Los talleres de trabajo se ofrecen gratuitamente, pero es necesario inscribirse. Los cupos para estos talleres son limitados. Para inscribirse en la clase "Factores determinantes de la salud" o para indagar sobre futuras sesiones, sírvase visitar el sitio web de la serie.

Expertos del NCI colaboran en el documental "El peso de una nación" de HBO

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Edición especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer sobre la obesidad y la investigación del cáncer

Más de dos tercios de los adultos y un tercio de los niños en EE. UU. sufren de sobrepeso u obesidad. Además, la obesidad es uno de los factores responsables de 5 de las 10 causas principales de muerte en este país, incluido el cáncer. A mediados de mayo, la cadena televisiva HBO y el Instituto de Medicina, en colaboración con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), la Fundación Michael & Susan Dell y Kaiser Permanente lanzaron una campaña en inglés y español que se centra en una serie documental de cuatro capítulos titulada "El peso de una nación". La serie analiza las consecuencias de la obesidad para la salud y para el país, la evidencia científica y los mitos que rodean la pérdida de peso y las dietas, la obesidad infantil y los factores que propician la epidemia de obesidad.

"Si no logramos triunfar sobre esta epidemia, nos vamos a ver enfrentados por primera vez en la historia a una situación en la que nuestros niños van a vivir menos tiempo que nosotros", dijo el doctor Francis Collins, director de los NIH. "Si a un padre o una madre le informan que su hijos tiene el riesgo de padecer cáncer o algún tipo de enfermedad cerebral, la noticia lo pondría sobre alerta. De la misma manera, la obesidad debería estar en esa lista".

Debido al aumento de los indicios científicos que señalan la importancia del papel de la obesidad, la actividad física y la alimentación como factores de riesgo y pronóstico del cáncer, el NCI y otros institutos de los NIH colaboraron con información relativa a estudios sobre este tema, los cuales ayudaron a guiar la creación del documental.

Adicionalmente, la campaña cuenta con una película de tres partes dirigida a las familias, un sitio web y una campaña de redes sociales, y esfuerzos a nivel nacional que llegarán a 40 000 organizaciones comunitarias de EE. UU. Las películas y los documentales se presentarán en inglés y español en los canales de HBO y se podrán ver en HBO.com, y algunas de las compañías de televisión por cable proporcionarán acceso gratuito a ese canal.