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22 de mayo de 2012 • Volumen 4 - Edición 6

La quimiorradioterapia podría ayudar a evitar la cirugía radical en algunos pacientes con cáncer de vejiga

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Ilustración de la vejiga en el abdomen de una mujerLos nuevos resultados parecen indicar que la quimioterapia hace que la radioterapia sea más eficaz en el tratamiento de algunas formas de cáncer de vejiga.

Investigadores en el Reino Unido han observado que al combinar la quimioterapia con la radioterapia en el tratamiento del cáncer de vejiga puede reducirse el riesgo de recidiva más que si se tratara solamente con radioterapia, sin que por ello aumenten los efectos secundarios de manera considerable.

El tratamiento combinado, conocido como quimiorradioterapia, fue puesto a prueba en 360 pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular, una forma potencialmente mortal de esta enfermedad. Los resultados del estudio con distribución al azar de fase III fueron publicados el 19 de abril en la revista The New England Journal of Medicine.

"El éxito de este estudio podría significar que la extirpación de la vejiga es necesaria en una menor cantidad de pacientes", señaló en un correo electrónico el codirector del estudio, doctor Nick James, de la Universidad de Birmingham. "Este método también nos ofrece un alternativa de tratamiento viable para pacientes más frágiles que se encuentran muy débiles como para someterse a una cirugía".

Los autores de una nota editorial adjunta opinaron lo mismo y calificaron el estudio como un "hito histórico y punto de referencia".

"Estos datos son verdaderamente impactantes", dijo uno de los autores de la nota editorial, el doctor William Shipley, del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard. La quimiorradioterapia, añadió, puede ahora considerarse una de varias opciones de tratamiento que los médicos pueden considerar para pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular.

Preservación de la vejiga

En el estudio, se seleccionaron de manera aleatoria 182 participantes para que recibieran quimioterapia con fluorouracilo y mitomicina C además de la radioterapia; los otros 178 participantes recibieron solamente radioterapia. Todos los participantes tenían cáncer de vejiga con invasión muscular.

Treinta y tres por ciento de los pacientes que recibieron quimiorradioterapia experimentaron una recaída en la vejiga o en los tejidos circundantes en los 2 años siguientes, en comparación con 46 por ciento de aquellos que solamente recibieron radioterapia. Los resultados también indicaron que, luego de una mediana de seguimiento de aproximadamente 70 meses, el haber agregado la quimioterapia redujo casi a la mitad el riesgo relativo de recidiva de la enfermedad invasora.

Ilustración médica de una sección transversal de una vejiga con siete estadios de cáncer de vejiga, desde el cáncer sin invasión muscular hasta el cáncer con invasión muscular.En la mayoría de los casos, el cáncer de vejiga comienza en las células que conforman la capa interna de la vejiga. En algunos casos, las células cancerosas invaden la pared de la vejiga y otros tejidos circundantes. Esta ilustración muestra los siete estadios del cáncer de vejiga, desde el cáncer sin invasión muscular hasta el cáncer con invasión muscular.

No se registró ninguna diferencia estadísticamente significativa en cuanto a la supervivencia general entre el grupo que recibió quimiorradioterapia y aquel que recibió solamente radioterapia. La extirpación quirúrgica de la vejiga (cistectomía) luego de una recidiva se practicó con más frecuencia entre los pacientes que recibieron solamente radioterapia que entre aquellos que recibieron quimiorradioterapia. Los investigadores señalaron que, debido a este aumento en el índice de cirugías, podría ser difícil determinar si el tratamiento combinado mejora o no la supervivencia.

Si bien el estudio no comparó directamente la quimiorradioterapia con la extirpación quirúrgica de la vejiga, los hallazgos refuerzan los indicios de que la cirugía radical puede evitarse en una proporción considerable de pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular, hizo notar el doctor Bhadrasain Vikram, director de Radioncología Clínica del Programa de Investigación de la Radioterapia del NCI.

Estos estudios son difíciles de realizar debido a la relativa poco frecuencia del cáncer de vejiga con invasión muscular y, especialmente en los Estados Unidos, debido a la convicción de muchos urólogos de que la extirpación de la vejiga es el tratamiento de preferencia siempre que sea posible", añadió el doctor Vikram. (El cáncer de vejiga sin invasión muscular no es mortal y una cirugía menor durante la citoscopía suele ser eficaz).

Resultados similares con el cáncer de ano

La razón por la cual se probó la aplicación de la quimiorradioterapia en el tratamiento del cáncer de vejiga es porque se pensó que la quimioterapia haría que la radioterapia fuera más eficaz, como se ha demostrado en el tratamiento de otras formas de cáncer. Efectivamente, los resultados reflejan la experiencia de los pacientes con cáncer de ano, quienes han podido evitar el trauma de someterse a la extirpación quirúrgica del ano, añadió el doctor Shipley.

Cuando en los Estados Unidos se aplica la quimioterapia para tratar el cáncer de vejiga, los médicos tradicionalmente han utilizado combinaciones que contienen cisplatino en lugar de fluorouracilo y mitomicina C. Tocará a cada médico decidir qué fármaco utilizar en la quimiorradioterapia, afirmaron los autores de la nota editorial.

Independientemente de los fármacos que se utilicen, la cirugía seguirá siendo una opción crítica en toda estrategia tendiente a preservar un órgano. Los pacientes que experimentan una recidiva luego de la quimiorradioterapia necesitan tratamientos adicionales, como la cirugía; sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a la misma.

"Aun cuando la quimiorradioterapia representa una opción para pacientes que no son candidatos a la cirugía, el estudio actual no aborda específicamente esta población de pacientes", dijo el doctor Matthew Milowsky, codirector del programa de oncología urológica en el Centro Oncológico Integral Lineberger UNC, en Chapel Hill, Carolina del Norte. "Este enfoque no es aplicable a todos los pacientes, por lo tanto es importante seleccionar bien a los pacientes que recibirán terapia para la preservación de la vejiga", añadió.

Terapias según cada paciente

En futuros estudios se evaluarán posibles marcadores tumorales que podrían ayudar a identificar durante el diagnóstico a los candidatos que se beneficiarían del procedimiento en cuestión. Un marcador posible es una proteína denominada MRE11, que participa en la respuesta celular al daño del ADN causado por la radioterapia, expresó el doctor Shipley.

Mientras tanto, los nuevos resultados podrían aumentar el interés en estrategias que buscan preservar la vejiga. "La extirpación de la vejiga es una cirugía mayor con implicaciones para el resto de la vida del paciente", señaló el codirector del estudio, doctor Robert Huddart, del Instituto de Investigación Oncológica y la fundación Royal Marsden NHS Foundation Trust.

En los Estados Unidos se subutiliza el procedimiento para la preservación de la vejiga, acotó el doctor Howard Sandler, presidente del Departamento de Oncoradioterapia en el Centro Médico Cedars-Sinai. La cirugía se practica en la vasta mayoría de pacientes que reúnen las condiciones para someterse a una cirugía, dijo, en parte porque existen pocos estudios buenos que comparen los métodos basados en la radioterapia frente a la cirugía.

"La lección que nos deja este estudio es que los pacientes con cáncer de vejiga con invasión muscular deben hablar con sus médicos sobre el papel de la preservación de la vejiga a través de la quimioterapia y la radioterapia", dijo el doctor Sadler.

—Edward R. Winstead