Boletin
 
24 de mayo de 2011 • Volumen 3 - Edición 6

La FDA aprueba abiraterona para cáncer de próstata avanzado 
Por segunda vez en un año, la Administración de Alimentos y Medicamentos ha aprobado un nuevo tratamiento contra el cáncer de próstata avanzado en hombres que cuentan con pocas opciones eficaces de tratamiento.


 

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Los artículos originales en inglés se encuentran disponibles en las páginas del NCI Cancer Bulletin.

El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos manejar y tratar como enfermedades crónicas.

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La FDA aprueba abiraterona para cáncer de próstata avanzado

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Modelo de bastones de la molécula de abiraterona El 28 de abril, la FDA aprobó el uso de la abiraterona (Zytiga), en la imagen superior, para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración en los hombres que ya no responden a la quimioterapia con docetaxel.

Por segunda vez en un año, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado un nuevo tratamiento contra el cáncer de próstata avanzado en hombres que, hasta fechas recientes, contaban con pocas opciones eficaces de tratamiento.

El pasado 28 de abril, la agencia aprobó el uso de abiraterona (Zytiga) para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (lo que significa que la enfermedad evoluciona pese a la baja concentración de hormonas que nutren el tumor) en hombres que ya no responden al fármaco quimioterapéutico docetaxel. La primavera pasada, la agencia aprobó el cabazitaxel (Jevtana) para el mismo uso indicado. En ambos casos, la aprobación se basó en los resultados de grandes estudios clínicos de fase III en los cuales los fármacos prolongaron la supervivencia de los pacientes.

La disponibilidad de estos dos nuevos fármacos –así como la inmunoterapia con sipuleucel-T (Provenge), autorizada por la FDA en abril pasado como alternativa al docetaxel para algunos hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración– representa un cambio en el panorama del tratamiento del cáncer de próstata avanzado, al decir de varios investigadores.  

En estos momentos contamos casi con una "sobreabundancia de opciones" debido a que se están realizando varios estudios clínicos con fármacos experimentales que también parecen ser prometedores en el tratamiento contra el cáncer de próstata, dijo el doctor Ian Thompson, del Centro de Ciencias Médicas de la Universidad de Texas en San Antonio.

Pero advirtió que si bien las mejoras en la supervivencia con el uso del acetato de abiraterona y cabazitaxel fueron significativas, los beneficios siguen siendo modestos: ambos fármacos aumentaron la mediana de supervivencia general en aproximadamente 2 a 4 meses.

Además, la disponibilidad de opciones múltiples de tratamiento crea nuevos problemas –aunque bienvenidos– de tal manera que médicos e investigadores deben tomar decisiones difíciles sobre qué fármacos utilizar, en cuáles pacientes, y cuándo. No obstante, algunas de estas decisiones implican los llamados "usos para indicaciones no aprobadas".

Los andrógenos siguen siendo importantes

La aprobación de abiraterona se basó en los resultados de un estudio clínico financiado por la empresa fabricante del fármaco, Cougar Biotechnology, en el cual cerca de 1 200 pacientes recibieron de manera aleatorizada una combinación de este fármaco con una dosis del corticosteroide prednisona o prednisona con un placebo. La mediana del tiempo de supervivencia fue de 14,8 meses en los pacientes que recibieron abiraterona y prednisona y de 10,9 meses en aquellos que recibieron solo prednisona, de acuerdo con un informe presentado por los investigadores en diciembre pasado durante un congreso de oncología europeo de gran envergadura. Los pacientes tratados con abiraterona presentaron pocos efectos secundarios graves. (Los resultados del estudio que llevó a la aprobación de cabazitaxel fueron reportados en marzo del 2010).

No se han realizado estudios clínicos para comparar la abiraterona con el cabazitaxel, pero la abiraterona produce menos efectos secundarios graves y se puede tomar por vía oral, lo cual la convierte en la primera opción de preferencia para estos pacientes, dijo el doctor William Dahut, del Centro de Investigación Oncológica del NCI.

"La facilidad de la administración de la abiraterona y su perfil favorable de efectos secundarios obviamente influirán en el tratamiento que escojan médicos y pacientes", coincidió la doctora Maha Hussain, del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan.

Los pacientes que ya han sido tratados con ketoconazol pueden ser la excepción. (Si bien la FDA no ha dado su aprobación para su uso en el tratamiento del cáncer de próstata avanzado, el ketoconazol ha demostrado beneficios en algunos pacientes). "Los pacientes con exposición previa al ketoconazol probablemente no respondan tan bien a la abiraterona" que aquellos que no lo han recibido, explicó el doctor Dahut.

Mientras que el cabazitaxel pertenece a una nueva generación de fármacos para quimioterapia denominados taxanos, la abiraterona es el primero de una clase de fármacos nuevos para tratar el cáncer de próstata dirigidos de manera directa o indirecta contra la testosterona; esto representa un "vuelco en el paradigma" del tratamiento de esta enfermedad, de acuerdo con el doctor Dahut. (Ver recuadro en la parte inferior de la página). La abiraterona inhibe la enzima CYP17, cuya función es esencial en la producción de testosterona a partir del colesterol.

La castración inducida por fármacos con agonistas de la hormona liberadora de la hormona luteinizante –la cual priva de la testosterona que necesitan para multiplicarse las células tumorales de la próstata– ha sido el tratamiento convencional y eficaz para el cáncer de próstata desde hace varias décadas. Pero en muchos pacientes, la enfermedad termina por evolucionar pese a los bajos niveles de testosterona presentes en el cuerpo.

"Hace quince años, la idea general era que la enfermedad que evolucionaba con la terapia hormonal era resistente al tratamiento y no tenía sentido ensayar terapias hormonales de segunda y tercera línea", dijo el doctor Dahut. Pero los estudios han mostrado que las células tumorales se adaptan a un ambiente bajo en hormonas andrógenas, en parte por el aumento en la expresión de los receptores de andrógeno en su superficie. De modo que, si bien la cantidad de testosterona en el cuerpo puede ser muy reducida, todavía sigue produciéndose y las células tumorales desarrollan la capacidad de obtener lo máximo que puedan.

La eficacia de la abiraterona, agregó, muestra "la importancia de dirigir la acción contra la testosterona", aun en pacientes con "niveles de castración".

¿Qué fármacos, combinación o secuencias?

La disponibilidad de nuevas opciones de tratamiento para el cáncer de próstata avanzado ha creado una situación en la que los pacientes y sus médicos tendrán que tomar decisiones clínicas difíciles, aunque no haya evidencias clínicas suficientes. Por ejemplo, algunos médicos probablemente querrán utilizar abiraterona en pacientes con enfermedad avanzada que ya no responden a terapias hormonales convencionales pero que no han sido tratados todavía con docetaxel.

Es probable que en esta etapa de la enfermedad los pacientes respondan a la abiraterona, coincidieron los doctores Dahut y Hussain, aunque el doctor Dahut advirtió que no hay evidencia todavía de que este enfoque en el tratamiento prolongue la supervivencia. Y la doctora Hussain agregó, que en este momento no es factible que el seguro médico cubra este uso no indicado del fármaco. Un estudio clínico en fase III para evaluar este enfoque está en curso actualmente.

Si la FDA aprueba la abiraterona para su uso en pacientes con enfermedad resistente a la castración que no han sido tratados con docetaxel, habrá cuestionamientos sobre qué administrar primero: arbiraterona o sipuleucel-T.

Se necesitan más investigaciones para determinar mejor la secuencia de los tratamientos o la combinación de tratamientos que pueda ser más satisfactoria, dijo el doctor Thompson. El objetivo es "realizar estudios de adaptación que utilicen múltiples fármacos con más posibilidad de beneficiar al pacientes en forma individual", agregó.

En este sentido, los esfuerzos a realizarse deben ser producto de una deliberación seria y cuidadosa, recalcó la doctora Hussain, particularmente cuando se trata de probar combinaciones de fármacos. "Se necesitan enfoques inteligentes y racionales, respaldados por datos científicos sistematizados que justifiquen ensayar las combinaciones de estos fármacos", dijo, "y no hacerlo solo por el hecho de que están disponibles y se pueden llevar a cabo".

Carmen Phillips

Doble reducción de testosterona

Además de la abiraterona, se están realizando estudios clínicos en fase III de otros dos fármacos en hombres con cáncer de próstata resistente a la castración que ya no responden al docetaxel: TAK-700 y MDV3100.

La abiraterona no solo afecta la testosterona sino también la producción de otras hormonas lo que puede producir efectos secundarios, como hipertensión arterial. Para evitar estos efectos o mitigarlos, se administran corticosteroides. Los corticosteroides pueden conllevar sus propios efectos secundarios a largo plazo, de tal forma que la necesidad de combinar abiraterona con corticosteroides podría limitar el uso de este fármaco en hombres con enfermedad en estadio más temprano y una esperanza de vida más larga, observó el doctor Thompson.

Al igual que la abiraterona, TAK-700 también dirige su acción contra la CYP17, pero puede ser más selectivo en suprimir la producción de andrógenos y no parece tener un efecto asociado a la dosis, explicó la doctora Hussain. Como resultado de ello, el fármaco podría utilizarse en dosis que no requieran administración simultánea de corticosteroides.

MDV3100 funciona de manera diferente, afectando la capacidad de las células tumorales para utilizar la testosterona. Esto lo hace en parte al bloquear los receptores de andrógenos. En virtud de este mecanismo, MDV3100 no tiene que utilizarse en combinación con corticosteroides.

Independientemente de las fortalezas y debilidades de cada uno de los fármacos, la disponibilidad de agentes eficaces de segunda y tercera generación para la privación andrógena representa un "gran avance", dijo la doctora Hussain. "Cada fármaco nuevo parece ser mejor que los anteriores. Esto es fabuloso para los pacientes".

La vigilancia activa puede ser la opción preferida para algunos hombres con cáncer de próstata

> Artículo en inglés

Un médico hablando con un pacienteEl diagnóstico de cáncer de próstata de muy bajo riesgo significa que hay muy poca probabilidad de que tenga relevancia clínica o que suponga riesgo de muerte.

Los resultados de un estudio reciente, el más grande y duradero en su tipo, ofrecen pruebas sólidas que respaldan un enfoque conservador para tratar el cáncer de próstata en algunos hombres. Este no fue un estudio clínico con distribución al azar sino el análisis a largo plazo de una cohorte de hombres con un diagnóstico de lo que se llama cáncer de próstata de muy bajo riesgo. En lugar de optar inmediatamente por la cirugía o la radioterapia, estos hombres decidieron seguir el proceso llamado vigilancia activa en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El diagnóstico de cáncer de próstata de muy bajo riesgo significa que la enfermedad tiene muy poca probabilidad de adquirir relevancia clínica o de representar un riesgo de muerte. A estos hombres se les podía mantener bajo una vigilancia activa, de acuerdo con el estudio, y solo un modesto porcentaje llegó a requerir algún tipo de tratamiento sin que ninguno falleciera por cáncer de próstata. Los resultados fueron publicados el 4 de abril en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology (JCO).

Como ocurre con el cáncer de próstata en general en los Estados Unidos, la mayoría de los hombres del estudio tenía 65 años o más. Los resultados ofrecen una evidencia muy sólida de que la vigilancia activa es la "opción preferida" para la mayoría de los hombres de este grupo etario con un muy bajo riesgo de enfermedad, dijo el investigador principal del estudio, doctor H. Ballentine Carter. De hecho, prosiguió, "hay pruebas abrumadoras de que los hombres mayores de 65 años con un grado muy bajo de enfermedad deberían preguntarse primero si es adecuado recibir algún tratamiento en lugar de cuestionarse inicialmente el tratamiento que deben seguir".

Es difícil sobreestimar la relevancia clínica de los hallazgos, enfatizó el doctor Carter. Entre los 217 000 hombres que todos los años reciben un diagnóstico de cáncer de próstata en los Estados Unidos, una proporción considerable presenta enfermedad de bajo o de muy bajo riesgo. La gran mayoría es remitida inmediatamente a algún tipo de tratamiento, incluidos los hombres de 75 años o más, pese a que para muchos sería poco probable que experimenten síntomas significativos y mucho menos que mueran por cáncer de próstata.

Definición del cáncer de próstata de muy bajo riesgo

La definición que establece el hospital Johns Hopkins sobre el cáncer de próstata de muy bajo riesgo es similar a la de la NCCN. Para el estudio publicado en la revista JCO, muy bajo riesgo fue definido como:

  • Estadio clínico T1c (tumor no palpable, biopsia recomendada como resultado de niveles anormales de APE)
  • Puntaje de Gleason de 6 o menos
  • Densidad de APE (proporción del APE frente a la dimensión de la glándula prostática) de 0,15 ng/mL o menos
  • Dos biopsias centrales o menos en las cuales hay presencia de cáncer y menos de 50 por ciento de cáncer presente en cualquiera de las biopsias realizadas.

La selección de pacientes y el cumplimiento terapéutico son clave

En Hopkins, el programa de vigilancia activa consiste en un chequeo semestral y una biopsia anual. El doctor Carter explicó que es muy importante seleccionar los pacientes idóneos.

De los 769 hombres inscritos en el programa de vigilancia activa en Hopkins entre 1995 y el 2010, aproximadamente el 80 por ciento tenía un riesgo muy bajo de evolución de la enfermedad. Este riesgo mínimo se determina por factores como el puntaje de Gleason (método común para medir el grado de invasión del tumor) y la diseminación del cáncer en las muestras de biopsias o biopsias centrales de la glándula prostática. (Ver recuadro con todos los factores).

El resto de los participantes se sometió a una biopsia que descartó la enfermedad de muy bajo riesgo, explicó el doctor Carter. Estos hombres, agregó, eran por lo general mayores y tenían otros problemas de salud, por lo que había una inclinación mayor a la vigilancia activa en lugar de la cirugía o la radioterapia, ambas de las cuales comportan efectos secundarios de importancia.

La adhesión a estas recomendaciones ha sido muy grande, indicó el equipo de Hopkins, ya que casi el 90 por ciento de los participantes tuvo biopsias anuales.

Si bien ninguno de los hombres del estudio falleció por cáncer de próstata, 255 recibieron algún tipo de tratamiento, de los cuales el 74 por ciento lo hicieron debido a que su enfermedad fue reclasificada con base en los hallazgos de una biopsia anual.

En general, el 41 por ciento de los hombres del estudio no requirió de ningún tipo de tratamiento aun después de 10 años de monitorización, lo que constituye un resultado "sobresaliente", señaló el doctor Bhupinder Mann, de la División de Diagnóstico y Tratamiento Oncológico del NCI. "Este estudio se suma a la evidencia acumulada de que en pacientes cuidadosamente seleccionados, la vigilancia activa no supone riesgos".

Los resultados "avalan fuertemente" las rectificaciones recientes a las directrices para el tratamiento del cáncer de próstata hechas por la Red Nacional Integral del Cáncer (NCCN), declaró su director, doctor James L. Mohler, del Instituto Oncológico Roswell Park. Las directrices actualizadas el año pasado recomiendan que los médicos aconsejen la vigilancia activa de la enfermedad a los hombres con cáncer de próstata de muy bajo riesgo y una esperanza de vida de hasta 20 años.

El doctor Mohler consideró que este tipo de hallazgos en la vigilancia activa, aunados a las investigaciones relacionadas al creciente problema del sobrediagnóstico y el sobretratamiento del cáncer de próstata a partir de las pruebas de detección con el APE (PSA en inglés), parecen estar causando un impacto en el ámbito comunitario.

"Creo que los hombres y sus médicos están más concientizados sobre el problema del tratamiento excesivo", dijo.

Prueba de esto, prosiguió el doctor Mohler, es el estudio START, un estudio clínico de fase III encabezado por el NCI de Canadá, en colaboración con el NCI de los Estados Unidos, en el cual los hombres que reciben un diagnóstico de enfermedad de bajo o muy bajo riesgo son asignados al azar a vigilancia activa o a tratamiento inmediato. Cuando se inició el estudio en el 2007, la mayoría de los hombres declinó participar porque no quisieron asumir el riesgo de quedar en el grupo de vigilancia activa. "Ahora, la mayoría no quiere participar porque prefiere la vigilancia activa", apuntó el doctor Mohler.

Resulta fundamental contar con un sistema para garantizar un buen seguimiento de los hombres que optan por la vigilancia activa que consista en recordatorios para sus chequeos y biopsias, recalcó el doctor Carter.

Por el momento, el programa de vigilancia en Hopkins lo maneja un administrador mediante un proceso manual, pero está por introducirse un método en la web para monitorizar y dar seguimiento a los pacientes, agregó.

Los enfoques pueden variar

Si bien las pruebas a favor de la vigilancia activa continúan acumulándose, todavía no se ha establecido el manejo idóneo del proceso, observó el doctor Mann. Esto ocurre especialmente con la forma en que se monitoriza la evolución de la enfermedad en el paciente.

En Hopkins, el seguimiento comprende chequeos y biopsias anuales. Cualquier reclasificación de la enfermedad se basa habitualmente en los resultados de la biopsia, como un cambio en el puntaje de Gleason, lo cual puede llevar a recomendar tratamiento. Pero muchos otros centros, como el Roswell Park, no requieren de biopsias regulares en los hombres que prefieren la vigilancia activa. En lugar de ello, utilizan un tipo de análisis de lo que se conoce comúnmente como cinética del APE, que consiste en una evolución del APE con el tiempo (por ejemplo, la duplicación de los niveles de APE en un tiempo determinado).

Sin embargo, los resultados de varios estudios han puesto en duda el valor de la cinética del APE como método inicial para identificar o controlar el cáncer de próstata. Con base en su experiencia, la cinética del APE "no es un método fiable para predecir la presencia de cánceres de alto grado en casos individuales", apuntó el equipo de Hopkins en la revista JCO. "Por tanto, si el objetivo de la vigilancia es identificar y tratar cánceres de riesgo elevado, creemos que las biopsias anuales son necesarias para garantizar la seguridad del paciente".

Pero las biopsias regulares tampoco están exentas de riesgos. Un pequeño porcentaje de hombres termina en el hospital con infecciones resistentes a los antibióticos como consecuencia de una biopsia en la próstata, observó el doctor Mohler, y las biopsias repetidas pueden causar inflamación y formación de tejido cicatricial que llevarían a descartar la cirugía preservación de nervios para tratar el cáncer de próstata en algunos pacientes cuya enfermedad ha evolucionado.

De acuerdo con el doctor Carter, los investigadores de Hopkins están estudiando la posibilidad de extender los intervalos de las biopsias habituales en los hombres que no hayan mostrado señales de evolución de la enfermedad en dos biopsias consecutivas sin que esto represente riesgos. Mientras tanto, añadió el doctor Mohler, la red NCCN está revisando sus directrices en función de los datos de los grandes programas de vigilancia activa en Hopkins, la Universidad de Toronto y la Universidad de California, en San Francisco, con el fin de proporcionar recomendaciones para el uso de un enfoque conservador en los hombres que busquen posponer el tratamiento.

Contaremos próximamente con una visión más clara sobre el tema, dijo el doctor Mann. Además del estudio clínico START, en el que se dará seguimiento usando tanto valores del APE como biopsias centrales de próstata, se está realizando en el Reino Unido un estudio clínico similar con el fin de analizar el comportamiento del APE en la monitorización de los pacientes. Por otra parte, en diciembre, el NCI y los CDC han convocado a la Conferencia de los NIH sobre el Estado de la Ciencia (NIH State-of-the-Science Conference) para revisar la función de la vigilancia activa en el control del cáncer de próstata localizado y para orientar las investigaciones futuras en esta área. 

Carmen Phillips

Datos revelan cambios en la carga del cáncer en personas infectadas por el VIH en EE. UU.   

> Artículo en inglés

El número de casos de cáncer no asociados tradicionalmente al sida se incrementó de manera pronunciada entre 1991 y el 2005 en las personas que viven con el VIH. Entre los factores relevantes figura la introducción de la denominada triterapia o terapia antirretroviral altamente activa (HAART) a mediados de la década de 1990, la cual prolongó la supervivencia en un mayor número de personas con VIH. A medida que más personas como estas llegan a edades en las que aumenta el riesgo de cáncer, los casos de cáncer tienden a aumentar, de acuerdo con un informe de la doctora Meredith Shiels y su equipo de la División de Epidemiología y Genética Oncológica (DCEG) del NCI, publicado el 11 de abril en una edición electrónica de la revista Journal of the National Cancer Institute.

Los investigadores recogieron datos del estudio en curso sobre VIH/SIDA y cáncer (HIV/AIDS Cancer Match Study), que conecta a 15 registros del cáncer con registros del VIH en los Estados Unidos, así como datos de los registros del sida de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los cuales monitorizan el número de personas que viven con sida en los 50 estados.

Los investigadores encontraron que el número de personas con sida aumentó de 96 179 en 1991 a 413 080 en el 2005; el número calculado de casos de “cánceres característicos del sida” (esto es, sarcoma de Kaposi, linfoma no-Hodgkin y cáncer de cuello uterino) disminuyó en la mayoría de los grupos etarios, de 34 587 casos durante 1991 a 1995 a 10 325 casos de 2001 a 2005. (El diagnóstico de alguno de estos cánceres suele marcar el punto en que la infección por el VIH ha evolucionado a sida, razón por la cual los médicos los llaman “característicos del sida”).

En contraste, el número estimado de otros cánceres en los participantes seropositivos del estudio casi se triplicó, de 3 193, durante 1991 a 1995, a 10 059 de 2001 a 2005. Los nuevos casos de cáncer anal, de hígado, de pulmón y linfoma de Hodgkin representaron alrededor de la mitad de este incremento.

Los autores sostuvieron que el creciente número de cánceres no característicos del sida requerirá de mayor atención en el área de la prevención y detección oportuna del cáncer en personas infectadas por el VIH. Además, consideraron que se necesitan más investigaciones para elaborar tratamientos adecuados a las personas de condición seropositiva. “A medida que aumenta el número de personas con VIH en los Estados Unidos y se incrementa la edad de esta población, el cáncer pasará a ser un problema de salud pública importante”, concluyó el principal autor del artículo, doctor Eric A. Engels de la DCEG.

Estudio genético arroja más luz sobre el melanoma

> Artículo en inglés

En el estudio genético más grande sobre el melanoma realizado hasta la fecha, los investigadores secuenciaron los genes de 14 pacientes de enfermedad avanzada que no habían recibido tratamiento. Los resultados, publicados el 15 de abril en una edición electrónica de la revista Nature Genetics apuntan a genes y vías señalización no asociados hasta ahora al  melanoma que pueden ser relevantes en la patogénesis de la enfermedad.

La doctora Yardena Samuels, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano y sus colegas secuenciaron los genes codificadores de proteínas (también llamados exomas) de células tumorales y de células equivalentes normales de las mismas personas. Las muestras de tejido provenían de los pacientes que posteriormente fueron tratados por el coautor del estudio, doctor Steven Rosenberg, jefe de la Subdivisión de Cirugía del Centro de Investigación Oncológica del NCI.

La secuenciación mostró alteraciones en 16 genes que pueden contribuir a la enfermedad. Entre estos, solo el gen BRAF había sido vinculado anteriormente al melanoma. En un hallazgo inesperado, los investigadores descubrieron la misma mutación en un gen denominado TRRAP en seis personas con melanoma. El gen TRRAP codifica una proteína que ayuda a controlar la proliferación celular. La mutación recurrente en la misma localización del aminoácido parece indicar que es un factor oncogénico, observaron los investigadores.

También se encontraron mutaciones recurrentes en un gen llamado GRIN2A. (La proteína producida por GRIN2A es una subunidad de un tipo de receptor del glutamato). En un análisis más amplio de 135 tumores de melanoma, el 25 por ciento de las muestras presentó el gen mutado, lo que lo convierte en uno de los genes con mutaciones más frecuentes identificados hasta este momento en el melanoma. Un análisis de las vías de señalización confirmó que la del glutamato puede ejercer un rol en el melanoma, como anteriormente lo reportó la revista Nature Genetics.

“Esta es la observación más completa hasta la fecha de la configuración genética del melanoma”, dijo la doctora Samuels, destacando que tuvieron que secuenciar muchos más genomas para tener una imagen genética clara de la enfermedad. Este trabajo se basa en un estudio previo realizado por el mismo grupo de investigadores, que consistió en la secuenciación de familias de genes. La secuenciación del genoma completo de un solo paciente con melanoma fue reportada por primera vez el año pasado por investigadores del Instituto Wellcome Trust Sanger.

“Podemos obtener eficazmente los datos genéticos de los tumores y podemos hacer el análisis”, dijo la doctora Samuels. “Pero el reto mayor será identificar las mutaciones relevantes para la enfermedad y aplicar los resultados al tratamiento médico de los pacientes”.

Molécula señaladora destruye en forma selectiva células de cáncer de mama

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Las células de mama normales (células epiteliales mamarias o MEC) secretan una molécula señaladora que destruye la células de cáncer de mama pero que no afecta las células saludables, según descubrieron los investigadores. La molécula señaladora, conocida como interleucina-25 (IL-25), se une a los receptores en la superficie de las células de cáncer de mama y desencadena la muerte celular. Los resultados se publicaron el 13 de abril en la revista Science Translational Medicine.

La doctora Saori Furuta del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL) y sus colegas usaron un sistema de cultivos celulares tridimensionales para estudiar el crecimiento y desarrollo de las células epiteliales de mama normales y las células de cáncer de mama. El sistema de cultivo tridimensional, que estimula la estructura de tejidos de mama normales, fue creado en el laboratorio de la doctora Mina Bissell del LBNL. Ella colideró el estudio con el doctor Wen-Hwa de la Universidad de California, Irvine.

Los investigadores identificaron seis moléculas producidas por células de mama normales que crecieron en cultivos tridimensionales y que destruyeron las células de cáncer de mama o que suprimieron su crecimiento. De esas seis moléculas, la IL-25 tuvo los efectos más potentes de destrucción celular (citotóxicos) entre las células de cáncer de mama cultivadas mediante el sistema tridimensional.

“La actividad citotóxica de la IL-25 se limitó a las células de cáncer que expresan el receptor IL-25R en la superficie celular”, dijo la doctora Furuta. Experimentos adicionales indicaron que, cuando la IL-25 se une a su receptor, desencadena un proceso conocido como muerte celular programada o apoptosis. Por lo general, el cuerpo se vale de este proceso para eliminar las células anormales o innecesarias.

“La IL-25 es producida naturalmente por el tejido de mama saludable y por tanto podría ser un mecanismo de defensa natural contra el cáncer”, anotó la doctora Furuta.

Cuando se aplicó una inyección diaria de IL-25 a ratones durante un mes, se disminuyó significativamente el crecimiento de tumores que se formaron al implantar células de cáncer de mama humano en los animales, pero sin afectar los tejidos de mama saludables u otros tejidos corporales que fueron examinados por los investigadores.

Los científicos también analizaron 69 muestras de biopsias de cáncer de mama humano y encontraron que el 19 por ciento de las muestras eran positivas a la IL-25R. “Es de importancia anotar que esos tumores positivos a la IL-25R eran altamente invasivos y estaban relacionados con desenlaces clínicos negativos en las pacientes”, indicó la doctora Furuta.

“Estos datos indican fuertemente que la vía de señalización IL-25/IL-25R puede proporcionar dianas novedosas para el tratamiento de los cánceres de mama agresivos", que expresan el receptor IL-25, concluyeron los autores del estudio.

Los investigadores han patentado sus resultados y están en proceso de transferir la tecnología a una compañía farmacéutica para que la sigan desarrollando, explicó la doctora Furuta.

Nuevo instrumento para evaluar riesgos y beneficios de raloxifeno o tamoxifeno en la prevención del cáncer de mama

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Investigadores han elaborado un índice de riesgos y beneficios para orientar las decisiones en torno al uso de raloxifeno o tamoxifeno como terapia preventiva del cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas con mayor riesgo de la enfermedad. Si bien los estudios han mostrado que estos fármacos pueden reducir el riesgo de cáncer de mama, también pueden causar efectos secundarios adversos, por lo que las mujeres y sus médicos deben decidir si los posibles beneficios de uno u otro fármaco superan los riesgos para cada caso en particular.

Los resultados de este análisis, publicado el 2 de mayo en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology, mostraron que los riesgos y beneficios de tomar raloxifeno o tamoxifeno dependen de la edad de la mujer, la raza o grupo étnico, el riesgo de cáncer de mama proyectado a 5 años y si le han hecho una histerectomía. En general, el análisis mostró que  raloxifeno es mejor que tamoxifeno en la reducción del riesgo de cáncer de mama en mujeres con útero. Para las mujeres que han tenido una histerectomía, los perfiles de riesgo de raloxifeno y tamoxifeno son similares.

La doctora Worta McCaskill-Stevens de la División de Prevención del Cáncer y el doctor Andrew Freedman de la División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población del NCI y sus colegas utilizaron datos del estudio Iniciativa de Salud de la Mujer, del programa SEER y de dos grandes estudios clínicos –el Estudio Clínico de Prevención del Cáncer de Mama (Breast Cancer Prevention Trial, BCPT) y el Estudio del Tamoxifeno y del Raloxifeno (STAR)– para evaluar la acción de estos fármacos en la prevención del cáncer de mama invasor en mujeres con alto riesgo. El análisis consideró los resultados de salud no relacionado con el cáncer de mama, como fracturas óseas, coágulos sanguíneos y cáncer de endometrio, y si sus respectivas índices experimentarían un aumento o una disminución con raloxifeno o tamoxifeno.

Luego asignaron un valor a cada resultado posible de salud y al cáncer de mama invasor y el cáncer de mama in situ y calcularon la probabilidad de que una mujer con varios factores de riesgo tuviera cada uno de estos resultados de salud en 5 años con o sin raloxifeno o tamoxifeno. Los investigadores usaron estos cálculos para crear tablas clasificadas por color para cada fármaco que muestran, por cada grupo etario y una proyección de riesgo a 5 años de cáncer de mama invasor, si hay evidencias sólidas o moderadas de que los beneficios superan los riesgos o viceversa. Posteriormente, crearon tablas independientes para mujeres blancas no hispanas, negras e hispanas en la menopausia de 50 años de edad en adelante, con o sin útero.

“Al utilizar el instrumento de evaluación de riesgo del cáncer de mama  (BRCAT) para estimar el riesgo de cáncer de mama invasor proyectado a 5 años, el médico puede obtener el índice de riesgos y beneficios de las casillas correspondientes de la tabla”, apuntaron los autores del estudio. “Al combinar esta información con la de los estudios clínicos y las preferencias personales, el médico y la paciente pueden tomar una decisión informada”.

En un editorial adjunto, los doctores Eitan Amir y Pamela J. Goodwin, de la Universidad de Toronto, describieron algunas limitaciones del análisis, pero observaron que “este nuevo instrumento constituye el esfuerzo más integral realizado a la fecha para individualizar la quimioprevención pues permite a los médicos seleccionar tamoxifeno o raloxifeno sobre la base de características clave de las pacientes. Evidentemente, este es un paso hacia adelante en la prevención del cáncer de mama y puede llevar a mejorar la respuesta a las estrategias de quimioprevención”.

Punto final a los mitos sobre el cáncer, una llamada a la vez

> Artículo en inglés

Cuando Melissa Hoard Silver contesta una llamada en el trabajo, no sabe a dónde irá a parar la conversación. Las llamadas provienen de personas que marcan el 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) para obtener información sobre el cáncer. Aunque su tarea principal es proporcionar información y apoyo, acepta con gusto la oportunidad de destruir algunos mitos o historias falsas sobre la enfermedad.

Imagen de Hércules dando muerte a la criatura mítica Hidra Algunos mitos sobre el cáncer, por ejemplo, que el cáncer es contagioso, continúan propagándose entre el público.

"Damos información confiable sobre el cáncer en momentos que a menudo son bastante difíciles para las personas", dijo Silver, quien trabaja para el Servicio de Información sobre el Cáncer del NCI (CIS) desde hace 4 años. "Y al tiempo que les brindamos apoyo, también compartimos la información que obtenemos de las investigaciones sobre un mito o pregunta en particular".

Uno de los mitos que Silver se encuentra con más frecuencia es la idea de que el cáncer es contagioso. En una reciente llamada, una mujer le preguntó si podría compartir sin riesgo el baño con una prima que venía de visita. "Mi prima tiene cáncer", explicó la mujer, y dijo que no quería que se le "pegara" la enfermedad.

"Nosotros le aseguramos a las personas que a nadie se le puede 'pegar' el cáncer de otra persona", dijo Silver. "Para esas personas que se preguntan si todavía pueden abrazar a sus seres queridos sin que les contagien el cáncer, esta información les da mucha tranquilidad".

Sin embargo, Silver y el resto de los especialistas en información del CIS también comunican al público lo que las investigaciones muestran sobre el cáncer y los agentes infecciosos, como por ejemplo los virus. Explican que, aunque el cáncer no es contagioso, la infección por ciertas cepas del virus del papiloma humano puede aumentar el riesgo de cáncer del cuello uterino y de otros tipos, como algunas formas de cáncer de cabeza y cuello.

Recursos específicos del NCI utilizados por los especialistas en información del CIS

Causas del cáncer y factores de riesgo

Lo que necesita saber sobre el cáncer

Mitos y creencias sobre el cáncer

Recursos adicionales

Administración de Alimentos y Medicamentos: Cuídese de los fraudes por Internet sobre el cáncer

Comisión Federal de Comercio: Sitio web ¿Curioso por la Cura? Consulte

Derrumbar los mitos con evidencias

En el Servicio de Información del CIS en Seattle, Washington, cerca de 70 especialistas en información procesan anualmente unas 100 000 llamadas telefónicas, correos electrónicos y sesiones de chat. Con el fin de ofrecer a sus clientes la evidencia más relevante y actualizada, el personal obtiene la información de varias fuentes, como los sitios web y las publicaciones del NCI. (Ver nota del recuadro).

Los especialistas en información abordan algunos mitos sobre el cáncer en forma directa. Por ejemplo, una persona puede enviar un correo electrónico solicitando al NCI que verifique cierta afirmación sospechosa que apareció en Internet. En otras ocasiones, el mito puede surgir naturalmente durante una conversación telefónica extensa.

"Tal vez el mito sobre el cáncer no sea el objetivo de la llamada, pero hacemos todo lo posible por entender otras situaciones por las cuales está atravesando la persona", dijo Silver. "El mito puede estar entretejido en la conversación, y  descubrimos las pistas durante la charla".

Casi todos los mitos sobre el cáncer que circulan con frecuencia en los Estados Unidos han sido abordados  por el personal del CIS desde que se estableció el servicio en 1975. "Algunos de esos mitos no han cambiado mucho en las últimas décadas", dijo Randy Jacobs, un enfermero oncólogo y educador que ha trabajado en el CIS por más de 20 años. "Lo que ha cambiado ha sido Internet". 

En efecto, algunos mitos sobre el cáncer pueden vivir en Internet eternamente. Tomemos como ejemplo un correo electrónico que fue atribuido falsamente a la Universidad Johns Hopkins y que empezó a circular en el 2004, en el cual se realizaban afirmaciones sin sustentación sobre el cáncer. (Por ejemplo, el correo electrónico decía que los cánceres se alimentan de ciertos alimentos como el azúcar).

El mensaje fue un engaño, y la Universidad Johns Hopkins publicó una declaración que respondió detalladamente a las afirmaciones. Aun así, 7 años después, algunas personas continúan preguntando al CIS si eliminar el azúcar de la dieta de un ser querido podría curarlo del cáncer.

La Universidad Johns Hopkins anotó en la declaración que la mala nutrición y la obesidad pueden aumentar el riesgo de cáncer. "Sin embargo, no hay evidencia de que ciertos alimentos alteran el entorno de un cáncer existente, al nivel celular, con el fin de destruirlo o fomentar su crecimiento", se indicó en la declaración. En épocas más recientes, el CIS ha recibido preguntas sobre un mito que dice que todos los cánceres son causados por un hongo y que el bicarbonato de sodio es la cura.

"Las personas hacen preguntas sobre lo que dicen las investigaciones con respecto a un tema específico, pero con frecuencia no contamos con información de investigaciones acerca de esa pregunta en particular. "Algunas veces, lo único que podemos hacer es explicar lo que sabemos hasta la fecha sobre la biología del cáncer".

Se culpa a la cirugía

Melissa Hoard Silver Melissa Hoard Silver responde llamadas del público en el Servicio de Información del NCI en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson ubicado en Seattle, Washington

Otra creencia común es que realizarse una biopsia o cirugía para el cáncer causará que se propague la enfermedad. Según el NCI, esto ocurre con muy poca frecuencia ya que los cirujanos están conscientes de los posibles riesgos y toman precauciones para prevenir que las células del cáncer se propaguen durante la cirugía.

No tenemos clara la razón por la cual tantas personas temen que la cirugía propagará el cáncer. Los temores pueden estar asociados al hecho de que la cirugía puede mostrar que el cáncer de la persona estaba más avanzado de lo que se había pensado antes de la operación. Sin embargo, aunque la explicación más posible para esto son las limitaciones de los exámenes clínicos y los instrumentos de detección, algunas personas erróneamente culpan a la cirugía.

"Esta ha sido una creencia constante durante los últimos 20 años", dijo Laura Rankin, una especialista de recursos que trabaja con el CIS. "Muchas personas nos dicen que a su madre le hicieron una cirugía, y que el cáncer apareció por todos lados. Y de esto culpan a la cirugía".

Para algunas personas, añadió Deborah Pearson, una asesora de salud pública del NCI, "puede ser difícil hacerse a la idea de que la persona había vivido con cáncer avanzado por un tiempo largo, sin que le hubiese causado problemas antes".

La evidencia científica es tal vez la mejor herramienta para combatir los mitos. Hace una década, el CIS respondió a muchas preguntas sobre el cartílago de tiburón como una cura para el cáncer. Desde entonces, se produjeron fármacos de varios extractos de cartílago de tiburón que se evaluaron en estudios clínicos. Desafortunadamente, estos extractos no ayudaron a los pacientes con cáncer de mama, colon o pulmón.

"Contar con evidencia —información proveniente de estudios clínicos— sí parece marcar una diferencia", dijo Pearson. "Los resultados están disponibles, y las personas ya saben que el cartílago de tiburón no es un tratamiento eficaz contra el cáncer". (La información en inglés sobre el cartílago de tiburón y el cáncer se encuentra disponible, por ejemplo, en la base de datos de información sobre cáncer, conocida como PDQ).

Derrumbar los mitos sobre el cáncer por Internet

Aunque Internet ha creado nuevas formas de diseminar los mitos sobre el cáncer, también ofrece información creíble que los acaba. El NCI ha publicado hojas informativas acerca de los mitos sobre el cáncer y la forma de evaluar la información que se consigue en Internet, por ejemplo.

Además, la Sociedad Americana del Cáncer, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica y la Universidad Johns Hopkins, entre otros, tienen sitios web acerca de los mitos sobre el cáncer. (Ver nota del recuadro).

"Muchos de los mitos muestran la falta de conocimientos de las personas sobre temas de salud en general y los temores que tienen sobre un cáncer en particular", dijo Judy Petersen, una enfermera oncóloga y educadora del CIS. "Sabemos que hay mucha información que se desconoce sobre la enfermedad y las personas pueden tener la tendencia a creer cosas que no son realidad".

En las llamadas telefónicas, Silver trata de "conversar con las personas de acuerdo al momento en que se encuentran". Si alguien hace una pregunta sobre un mito, con frecuencia responderá, "Esa es una excelente pregunta o es una pregunta muy frecuente", y luego pasará a darle a la persona información que le pueda ayudar.

"Nos gusta ayudar a las personas que llaman en cualquier forma posible", añadió.

—Edward R. Winstead

Para leer más consulte:

Servicio de información sobre el cáncer del NCI: Información y asistencia disponible en todo el país

El uso y la aceptación de la vacuna contra el VPH es un trabajo en curso

> Artículo en inglés

En el 2006, se llegó a un momento que marcó una tendencia en la historia de la prevención del cáncer cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó la primera vacuna contra el cáncer de cuello uterino. La vacuna, Gardasil, protege contra los dos tipos primarios causantes de cáncer, o tipos oncogénicos, del virus del papiloma humano (VPH), el VPH-16 y VPH-18. Estos tipos son causantes de más del 70 por ciento de casos de cáncer de cuello uterino a nivel mundial. En el 2009, la FDA autorizó una segunda vacuna contra el VPH, Cervarix, que también actúa contra el VPH-16 y el VPH-18.

Profesional médico administrando una inyección de la vacuna a una niña Gardasil y Cervarix, las vacunas que protegen contra los dos tipos primarios del virus del papiloma humano (VPH) causantes de cáncer , conllevan una pauta posológica de 3 inyecciones administradas con un intervalo de varios meses.

Sin embargo, lo que se ha observado desde que estas dos vacunas recibieron la aprobación para su uso en los Estados Unidos reafirma algo que los investigadores del cáncer y la salud pública han notado desde hace tiempo: la aplicación de las investigaciones básicas a la práctica clínica no termina con la autorización de uso de un nuevo fármaco o tratamiento por parte de la FDA. En muchos aspectos, la autorización de la FDA es solo el comienzo.

En marzo del 2007, el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC otorgó su recomendación más sólida para la administración de la vacuna contra el VPH en niñas y mujeres de 9 a 26 años de edad, que concuerda con la pauta de vacunación autorizada por la FDA para el Gardasil. El Cerbarix se autorizó para niñas y mujeres de 10 a 25 años. La pauta posológica de ambas vacunas es de 3 inyecciones administradas con un intervalo de varios meses. Según los datos más recientes, solo el 44 por ciento de las adolescentes de 13 a 17 años han recibido al menos una dosis de la vacuna. Las tasas de cumplimiento de la pauta posológica de 3 inyecciones son significativamente menores, tan solo un 27 por ciento de las adolescentes recibió las tres dosis completas.

“La vacunación es baja debido a la problemática relacionada con las políticas, la interacción entre proveedores médicos y pacientes y la toma de decisiones de los padres”, dijo el doctor Noel Brewer de la Facultad Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte. De ninguna manera estos obstáculos son invencibles, pero se requiere de tiempo, paciencia, e investigaciones para abordar cada obstáculo, dicen los investigadores que trabajan en este área. Una gran cantidad de las investigaciones se pueden agrupar en dos categorías: oportunidades perdidas y momentos didácticos.

Vacunas contra el VPH para varones

Gardasil también ha sido autorizada para el uso en niños varones. La aprobación inicial para su uso en niños varones en el 2009, se otorgó para la prevención de las verrugas genitales dado que Gardasil, a diferencia de Cervarix, también protege contra otros dos tipos de VPH: VPH-6 y VPH-11, que son la causa principal de verrugas genitales.

Sin embargo, en diciembre del 2010, se amplió la autorización para incluir su uso para la prevención del cáncer de ano, otra enfermedad asociada a la infección por el VPH-16 y VPH-18. Dado que la autorización para el uso en niños varones es tan reciente, este artículo se concentra solo en el uso de la vacuna contra el VPH en niñas y mujeres.

Ninguna vacuna tiene una tasa de respuesta del 100 por ciento, aunque si son obligatorias, como por ejemplo las que se requieren para el ingreso a la escuela, las tasas de vacunación pueden alcanzar del 80 al 90 por ciento. Aunque se ha observado una oleada de actividad legislativa a nivel estatal desde que la vacuna Gardasil fue autorizada en el 2006, solo el estado de Virginia y Washington, DC, requieren la vacuna contra el VPH para el ingreso escolar y la legislación de Virginia incluye una cláusula que le da opción a los padres de no aceptar este requisito.

Las encuestas que el doctor Brewer y sus colegas han realizado indican que la preocupación de que la vacunación contra el VPH pudiera fomentar la actividad sexual parece tener muy poco que ver con las tasas de vacunación tan bajas. Tampoco, continuó, el uso de las vacunas ha sido afectado significativamente por el movimiento antivacunas que ha surgido por los temores a la relación, desacreditada en la actualidad, entre el autismo y las vacunas infantiles.

Por lo general, las preocupaciones acerca de la seguridad y otros temas relacionados con las vacunas “no están asociadas directamente a la vacuna contra el VPH”, dijo el doctor Gregory Zimet del Centro Oncológico Bren Simon de la Universidad de Indiana. “Existe una indecisión por parte de muchos padres en general con respecto a las vacunas”.

El poder de las recomendaciones de los médicos

Los factores que influyen en las tasas de vacunación son “definitivamente de múltiples variedades”,  coincidió Veronica Chollette, quien supervisa el portafolio de investigaciones relacionadas con la vacuna contra el VPH en la División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población del NCI. Los aspectos culturales, la falta de concientización y, en un comienzo, los problemas con el reembolso del costo de las vacunas, que influyeron en la cantidad limitada de vacunas que los médicos tenían en sus consultorios, han sido factores contribuyentes, anotó.

Las interacciones entre los médicos y pacientes también tuvieron un efecto aunque en una forma totalmente diferente. En un estudio publicado el año pasado, menos del 60 por ciento de los pediatras reportó que recomendaba ampliamente la vacunación contra el VPH a sus pacientes de 11 a 12 años. Otro estudio de mujeres entre 19 y 26 años de edad indicó que, entre las mujeres a quienes sus médicos no les recomendaron vacunarse contra el VPH, solo el 5 por ciento lo hizo. Entre las que sí recibieron la recomendación, el 85% se vacunó.

“Los pediatras y los médicos generales están dejando pasar muchas oportunidades durante las consultas con las pacientes”, dijo el doctor Brewer. Parte del problema, añadió, es generalizado: los proveedores de servicios médicos no están identificando los expedientes clínicos de las pacientes que llenan los requisitos para recibir las vacunas o no usan sistemas de recordatorio en sus registros médicos electrónicos, por ejemplo.

La interacción con el sistema de salud disminuye en forma acelerada una vez que las niñas llegan a la adolescencia, continuó. “Por lo que la pérdida de esas oportunidades es algo de gran importancia”.

Los factores socioculturales también se deben tener en cuenta. Un estudio realizado en la región de los Apalaches, por ejemplo, encontró que las creencias religiosas conservadoras y la desconfianza en las influencias externas jugaban un papel prominente en la aceptación de las vacunas. Por otra parte, estudios en mujeres de edad universitaria han indicado que aunque las tasas de vacunación con la dosis inicial de la vacuna contra el VPH entre las mujeres blancas y negras fueron similares, las tasas de cumplimiento de las tres dosis completas fueron significativamente más bajas en las mujeres negras.

Esta disparidad es digna de resaltar, recalcó Cholette, dado que las mujeres negras e hispanas tienen tasas de incidencia y mortalidad por cuello uterino significativamente más altas que las mujeres blancas.

En ciertos casos el tener o no seguro médico puede afectar la vacunación y el cumplimiento de las dosis. Sin embargo, debido a que los programas estatales y federales, como el programa Vacunas para Niños, tienen disponibles vacunas gratuitas o a un costo mínimo para las niñas de bajos recursos, puede que este factor no contribuya en gran parte a las disparidades en las tasas de vacunación, dijo la doctora Ruth Carlos del Centro Oncológico de la Universidad de Michigan. De hecho, un porcentaje más alto de niñas entre los 13 y 17 años de edad que pertenecen a familias con ingresos por debajo del nivel de pobreza, han recibido por lo menos una dosis de la vacuna, en comparación con las niñas de familias con ingresos por encima del nivel de pobreza (52 por ciento frente a 42 por ciento). Además, una cláusula en la ley federal de reforma al sistema de salud requiere que los seguros privados den cobertura para todas las vacunas recomendadas por el ACIP sin requerimiento de copago.

Es un problema complejo, admitió el doctor Zimet. Por ejemplo, con base en estudios que ha llevado a cabo en relación a la vacuna contra la hepatitis B, explicó “obstáculos de índole práctica como el transporte a la clínica y la cantidad de hijos que la madre cuida en casa” pueden tener un impacto, en particular con respecto al cumplimiento de la pauta posológica de 3 inyecciones.

Se están evaluando una variedad de enfoques para aumentar las tasas de vacunación, muchos de los cuales se concentran en momentos o interacciones que pueden influir en la concientización y la toma de decisiones. Los doctores Zimet y Brewer lideraron iniciativas en sus respectivos estados que forman parte de la campaña nacional Cervical Cancer-Free America.  El doctor Brewer dijo que en Carolina del Norte, se están concentrando los esfuerzos en centros de salud escolares, en donde muchas niñas ya reciben sus vacunas.

Otros estudios y programas están evaluando si los medios sociales y los mensajes de texto pueden ser útiles como plataformas educativas y sistemas de recordatorio para adolescentes y mujeres.

La actitud de la madre es clave

En cuanto a las niñas más jóvenes, los datos disponibles indican fuertemente que hay un factor único que influye significativamente en su vacunación y es la madre. “La ruta para la aceptación de las vacunas es a través de los padres”, recalcó Chollette. En particular, continuó, las madres son el factor clave. “Los valores de la madre tienen un papel prominente con respecto a si las niñas van al médico y reciben las tres dosis completas de acuerdo a la posología recomendada”.

La doctora Carlos y sus colegas tienen la intención de usar las consultas para los exámenes selectivos de detección del cáncer como "momentos didácticos" para las madres de niñas adolescentes. En dos estudios diferentes, las mujeres que se están realizando pruebas selectivas de detección del cáncer de mama y cáncer de cuello uterino y que tienen hijas adolescentes recibirán información específica sobre el cáncer de cuello uterino y las vacunas contra el VPH. Los estudios evaluarán formas diferentes de brindar la información, como por ejemplo una plataforma por Internet y se le dará seguimiento a las tasas de vacunación a través de registros médicos electrónicos.

“Desde el punto de vista de la salud pública, tiene mucho sentido dirigirse a las madres que van a hacerse las pruebas selectivas de detección del cáncer”, dijo la doctora Carlos. Las mujeres que se están sometiendo sus pruebas selectivas de prevención del cáncer “estarán más receptivas a actuar con base en la información educativa sobre la prevención del VPH", continuó. “En parte lo que este estudio está haciendo es fomentar su receptividad después de haberse hecho las pruebas y con base en eso animarlas a que lleven a sus hijas a vacunarse. El mensaje es: ‘Ustedes están haciendo algo para protegerse contra el cáncer, ¿por qué no hacen los mismo para proteger a sus hijas contra el VPH?’”.

Carmen Phillips

Información adicional: Investigaciones sobre el VPH y el cáncer de cuello uterino que reciben apoyo del NCI (en inglés)

Evaluación del paclitaxel en dosis densa contra el cáncer de ovario y cánceres relacionados

> Artículo en inglés

Nombre del estudio clínico
Estudio aleatorio de fase III sobre dos pautas posológicas diferentes de paclitaxel con carboplatino en combinación con o sin tratamiento concurrente y consolidado con bevacizumab en pacientes con cáncer epitelial ovárico, cáncer del peritoneo primario o cáncer de las trompas de Falopio en estadio III-IV (GOG-0262). Consulte el resumen del protocolo (en inglés).

Doctor John Chan Doctor John Chan

Investigador principal 
Dr. John Chan, Grupo Oncológico Ginecológico (Gynecologic Oncology Group)

Importancia del estudio clínico  
Por lo general, las mujeres con cáncer epitelial ovárico, cáncer de las trompas de Falopio o cáncer del peritoneo se someten a cirugía para determinar alcance de la enfermedad (estadificación primaria) y para extirpar la mayor cantidad de tejido canceroso como sea posible (citorreducción). Generalmente, el cáncer en estadio avanzado (estadio III o IV) se trata mediante quimioterapia combinada con un  taxano, como el paclitaxel, y el fármaco derivado del platino carboplatino. Nuevas pruebas indican que añadir a la terapia fármacos que actúan sobre la angiogénesis puede mejorar los resultados en dichas pacientes.

Aunque la quimioterapia combinada estándar con frecuencia es eficaz para lograr la remisión, con el paso del tiempo la enfermedad crea en muchas mujeres una resistencia a dicho tratamiento con la consecuente recidiva. Los médicos ansían poder identificar nuevos métodos para vencer la resistencia a los fármacos y prolongar la remisión de la enfermedad y supervivencia de la paciente.

El paclitaxel destruye la células cancerosas al impedir la división celular (mitosis), lo cual causa la muerte celular o apoptosis. Sin embargo, estudios en animales han indicado que la apoptosis inducida por el paclitaxel comienza a decrecer unos 4 días después de administrarse el fármaco, lo que parece indicar que su administración en dosis más bajas y frecuentes puede mejorar su eficacia. Por consiguiente, los médicos han diseñado una nueva pauta posológica de "dosis densas", en la cual se administra paclitaxel en dosis más bajas semanalmente en vez de una dosis más alta cada 3 semanas.

Los estudios clínicos en pacientes con cáncer de mama han mostrado que una pauta terapéutica con dosis densas de paclitaxel produce mejores respuestas, así como la estabilización de la enfermedad, en comparación con la pauta posológica estándar de cada 3 semanas. En estudios clínicos iniciales realizados en pacientes con cáncer ovárico avanzado, se obtuvieron respuestas objetivas en mujeres cuya enfermedad era resistente al tratamiento estándar. Con el fin de investigar más ampliamente este hallazgo, el Grupo Oncológico Ginecológico (GOG) estadounidense realizó un estudio clínico de fase II en el que se administró paclitaxel semanalmente a mujeres con cáncer ovárico en estadio avanzado resistente al platino y paclitaxel, y se observó un beneficio aún en este grupo de mujeres con resistencia al tratamiento.

Otra evidencia resonante de la promesa que ofrece el paclitaxel en dosis densas contra el cáncer de ovario se obtuvo del estudio clínico aleatorio de fase III realizado por el GOG japonés que mostró que las mujeres que recibieron una terapia de dosis densa presentaron una supervivencia sin evolución significativamente mayor y tuvieron más probabilidad de continuar con vida después de 2 años.

En el GOG-0262, se seleccionaron en forma aleatoria mujeres con cáncer ovárico epitelial, cáncer de las trompas de Falopio o cáncer del peritoneo en estadios III o IV para recibir paclitaxel en la dosis estándar o la dosis densa en combinación con la dosis estándar de carboplatino (administrada una vez cada 3 semanas). Antes de la aleatorización, las mujeres en el estudio podrán elegir recibir el fármaco antiangiogenético bevacizumab durante y después de la quimioterapia. Los médicos vigilarán si las mujeres en el estudio presentan una supervivencia general y sin evolución, efectos secundarios y se observará su calidad de vida.

“Sabemos que algunos fármacos administrados en diferentes pautas posológicas pueden ofrecer beneficios adicionales. Con el paclitaxel en dosis densa, no solo se obtiene un efecto citotóxico directo, sino que podemos observar posibles beneficios antiangiogenéticos mucho mayores que los efectos observados al administrar el paclitazel en la dosis y posología estándar”, explicó el doctor Chan.

“Los datos de estudios de fase II indican que el paclitaxel en dosis densa tiene un efecto en el cáncer ovárico altamente resistente”, dijo el doctor Chan. “Y el estudio japonés ha producido datos prometedores, aunque hay diferencias en los tipos de células de cáncer ovárico presentes y posiblemente en la huella genómica y perfiles de toxicidad del cáncer de ovario en las mujeres asiáticas en comparación con las mujeres occidentales. Por tanto, estos estudios se deben confirmar en mujeres de otros grupos étnicos antes de que la pauta terapéutica con dosis densa se considere como el nuevo estándar de atención médica”.

Para obtener más información
Consulte las listas de los criterios para participar y la información de contacto del estudio clínico (en inglés) o llame al Servicio de información del NCI al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237). La llamada es gratis y confidencial.

Nuevos recursos para aumentar la concientización sobre el cáncer de piel en poblaciones minoritarias

> Artículo en inglés

La División de Epidemiología y Genética Oncológica  (DCEG)  y la Oficina de Comunicaciones y Educación (OCE) del NCI, han creado nuevos recursos educativos dirigidos a audiencias de grupos minoritarios para ayudar a erradicar la creencia de que solo las personas con piel clara enfrentan riesgo de padecer cáncer de piel. Si bien el cáncer de piel es menos frecuente en personas de piel más oscura, cuando la enfermedad les afecta, a menudo se detecta en etapas avanzadas.  

El nuevo folleto, titulado Cualquier persona puede padecer cáncer de piel, aborda maneras de detectar el cáncer de piel en etapas iniciales, explica cómo se ve el cáncer de piel y las formas de reducir las probabilidades de padecerlo. Además del folleto, también hay disponibles otros recursos educativos relacionados como artículos y videos de Líneas vitales e información adicional sobre el cáncer de piel y el melanoma. Estos materiales están disponibles en inglés y español.

Vea estos recursos y solicite un ejemplar de Cualquier persona puede padecer cáncer de piel en forma electrónica.

Informe del Panel presidencial sobre el cáncer centra su atención en la necesidad de entender mejor la diversidad en las poblaciones

> Artículo en inglés

A finales de abril, el Panel presidencial sobre el cáncer publicó su informe anual del 2009–2010, titulado La transformación demográfica y cultural de los Estados Unidos: implicaciones para el cáncer (en inglés). El informe identifica la urgente necesidad de ampliar las investigaciones y mejorar la comprensión de los factores que afectan el riesgo de cáncer y los resultados en las poblaciones diversas. En el documento, el panel también hace un llamado para obtener estándares más altos de competencia cultural entre los profesionales de la salud, con el fin de abordar mejor las barreras idiomáticas y culturales que pueden tener un efecto negativo en la calidad de la atención de los pacientes.

El Panel presidencial sobre el cáncer se estableció en cumplimiento de la Ley Nacional sobre el Cáncer de 1971. Es una entidad independiente que tiene como objetivo la vigilancia del Programa Nacional del Cáncer y la preparación de un informe anual al presidente que indique las barreras presentes para la ejecución del programa.

Los miembros del panel son designados por el presidente y sus integrantes actuales son el doctor LaSalle D. Leffall, Jr., de la Universidad Howard y la doctora Margaret L. Kripke, del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas. Aunque el panel recibe del NCI apoyo logístico y de personal, no realiza investigaciones científicas y sus conclusiones y recomendaciones no se deben considerar como políticas o puntos de vista del NCI.

Se proponen recomendaciones para el control del cáncer de mama en países de ingresos bajos y medianos

> Artículo en inglés

Portada de la edición del 1.° de abril de la revista médica The BreastEdición del 1.° de abril de la revista The Breast

La Iniciativa Mundial de Salud de la Mama (Breast Health Global Initiative, BHGI), una red mundial de organizaciones dedicadas a mejorar la atención médica y el control del cáncer de mama en mujeres de poblaciones subatendidas, publicó el 1.° de abril en la revista The Breast un suplemento sobre los retos para el tratamiento y la realización de pruebas de detección de cáncer de mama que enfrentan las mujeres en países de bajos o medianos ingresos. El suplemento titulado en inglés "Global Breast Health Care: Optimizing Delivery in Low and Middle Resource Countries", incluye tres declaraciones de consenso y 11 trabajos de investigación basados en proyectos y propuestas presentadas en junio del año pasado en la Cumbre Mundial de la BHGI, realizada en Chicago. Esta cumbre reunió a expertos de 43 países.

El doctor Joe Harford e Isabel Otero de la Oficina de Asuntos Internacionales del NCI fueron coautores de una de las declaraciones de consenso del informe, cuya temática gira en torno a las formas de solucionar la problemática en la administración de la atención médica y el control del cáncer de mama en los países de bajos y medianos recursos, titulada en inglés "Problem solving for breast health care delivery in low- and middle-resource countries (LMCs): consensus statement from the Breast Health Global Initiative." Este documento aborda las fortalezas y debilidades de los sistemas de atención médica en esos países en lo relacionado con la carga del cáncer. Los autores recomendaron un enfoque basado en fundamentación científica para crear iniciativas de control del cáncer que sean eficaces y factibles de implementar en poblaciones que no han sido estudiadas a profundidad.

El suplemento ilustra la creciente identificación de las enfermedades no infecciosas, por ejemplo, el cáncer de mama, como factores contribuyentes sustanciales a la carga de enfermedades en los países de bajos y medianos recursos que, con frecuencia, no están completamente preparados para hacer frente a tasas de incidencia crecientes.

Un resumen ejecutivo de las declaraciones de consenso se publicó simultáneamente en la edición del 1.° de abril de la revista The Lancet Oncology.

"Los autores tienen la esperanza de que este análisis de consenso ayude a los científicos, formuladores de políticas y administradores del área de la salud a mejorar la atención médica y el control del cáncer de mama que se brinda a poblaciones con recursos limitados", dijo la señora Otero. "Las recomendaciones fomentan el uso de métodos que faciliten la aplicación de los resultados de las investigaciones en entornos clínicos y comunitarios, la realización de investigaciones cualitativas y cuantitativas y la elaboración de análisis de costo beneficio que sirvan de guía para la puesta en marcha o mejora de programas de control del cáncer de mama dirigidos a millones de mujeres de poblaciones subatendidas en todo el mundo".

Se lanza proyecto de dos años para estandarizar las pruebas citogenéticas en México

> Artículo en inglés

El 8 de abril, la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina (OLACPD) del NCI, en asociación con la Sociedad Americana de Hematología (ASH) y la Agrupación Mexicana para el Estudio de la Hematología (AMEH), realizaron un taller en Ciudad de México para hablar sobre la estandarización de los protocolos de laboratorio en el área de la citogenética. El taller constituyó el lanzamiento oficial de una iniciativa de 2 años diseñada para mejorar los análisis citogenéticos, los cuales cumplen un papel central en el tratamiento de pacientes con leucemia mieloide aguda (AML).

La AML es la causa más frecuente de leucemia en adultos y una de las más frecuentes en niños. La citogenética identifica estructuras genéticas anormales en las células de la leucemia, por lo que el perfil citogenético del paciente representa el factor de pronóstico más importante de la leucemia mieloide aguda. La realización de pruebas de laboratorio sistemáticas de alta calidad aumenta la probabilidad de que los pacientes con AML reciban el tratamiento adecuado.

Se seleccionaron cuatro laboratorios en México para participar en el programa de 2 años, patrocinado y supervisado por un equipo de científicos estadounidenses y mexicanos. Un comité directivo compuesto de expertos del NCI, la ASH y la AMEH revisará en forma periódica los datos de los laboratorios y brindará a cada uno un resumen trimestral de su desempeño, en el que se incluirá información sobre su forma de operar.

La meta fundamental de este proyecto piloto es que la estandarización de las pruebas citogenéticas mejore la calidad del trabajo y permita que los laboratorios se conviertan en modelos a replicar por otros establecimientos en México.