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19 de junio de 2012 • Volumen 4 - Edición 7

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Fármaco antipsicótico controla náuseas y vómitos "irruptivos" tras la quimioterapia

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En un estudio clínico de fase III, el fármaco antipsicótico olanzapina (Zyprexa) resultó significativamente más eficaz que la metoclopramida (Reglan) para controlar las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia (CINV) que presentan algunos pacientes a pesar del tratamiento preventivo de estos efectos secundarios. (La olanzapina está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. para el tratamiento de la esquizofrenia y los trastornos bipolares). El doctor Rudolph Navari de la Facultad de Medicina South Bend de la Universidad de Indiana presentó los resultados el 16 de mayo en una rueda de prensa celebrada como preámbulo al congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).

El estudio clínico con distribución al azar y doble ciego es el primero en comprobar la eficacia de un tratamiento para las náuseas y los vómitos "irruptivos", que se definen como náuseas y vómitos persistentes a pesar de los tratamientos preventivos. Aproximadamente, entre un 30 a un 40 por ciento de los pacientes que reciben ciertos fármacos quimioterapéuticos sufren de náuseas y vómitos irruptivos, los cuales generalmente aparecen 2 a 4 días después del tratamiento.

El doctor Navari y sus colegas estudiaron a 80 pacientes que padecieron náuseas y vómitos irruptivos después del tratamiento con ciertos tipos de quimioterapia que se sabe inducen vómitos, tales como el cisplatino, la ciclofosfamida y la doxorrubicina. Los pacientes fueron asignados al azar para recibir olanzapina por vía oral en forma diaria (10 mg) por 3 días o metoclopramida por vía oral (10 mg) tres veces al día por 3 días.

Durante el periodo de seguimiento de 72 horas, 71 por ciento de los pacientes que recibió olanzapina no tuvo vómitos, en comparación con 32 por ciento de los pacientes que recibieron metoclopramida. La olanzapina previno las náuseas en 67 por ciento de los pacientes, en comparación con 24 por ciento de los que recibieron metoclopramida. Las diferencias entre los dos grupos de tratamiento fueron estadísticamente significativas y ninguno de los fármacos produjo efectos secundarios graves.

"La recomendación de ASCO y de otras directrices internacionales es utilizar los mejores antieméticos antes de que aparezcan los síntomas", explicó el doctor Navari. "Pero si los pacientes presentan náuseas y vómitos irruptivos, en realidad no hay buenas opciones". La metoclopramida se usa con frecuencia en esos casos, "pero no ha sido muy eficaz", dijo el doctor.

Los resultados "son un gran avance para que nuestros pacientes logren una mejor calidad de vida", expresó en una rueda de prensa la doctora Sandra Swain, presidenta electa de ASCO. Para algunos pacientes, las náuseas y los vómitos irruptivos son tan debilitantes que "optan por interrumpir el tratamiento curativo", agregó la doctora.

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