Boletin
 
19 de junio de 2012 • Volumen 4 - Edición 7

Dosis baja de yodo radioactivo destruye el tejido tiroideo que queda después de una cirugía

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Una dosis baja de yodo radioactivo, administrada después de una cirugía para extraer el cáncer de tiroides, destruyó por completo el tejido tiroideo residual en forma tan eficaz como una dosis alta, con menos efectos secundarios y menos exposición a la radiación, de acuerdo con dos estudios clínicos aleatorizados y controlados  publicados el 3 de mayo en la revista New England Journal of Medicine. Ambos estudios indicaron también que tanto la administración de tirotropina alfa como la interrupción de hormonas tiroideas antes de administrar el yodo radioactivo fueron eficaces en la destrucción del tejido tiroideo a ambos niveles de dosis de yodo radioactivo.

Investigadores de Francia y el Reino Unido inscribieron en los estudios a 752 y 438 pacientes, respectivamente, con bajo riesgo de cáncer de tiroides (aquí y aquí). En ambos estudios se asignaron pacientes al azar para recibir una dosis baja de yodo radioactivo (1,1 GBq) o una dosis alta de yodo radioactivo (3,7 GBq) varios meses después de la cirugía.

Para que funcione el tratamiento con yodo radioactivo, los niveles de concentración de la hormona estimulante de la tiroides (tirotropina) deben estar elevados. Por esta razón, los investigadores asignaron al azar a participantes de ambos grupos de dosis para que bien se les interrumpiera el tratamiento de reemplazo de hormonas tiroideas después de la cirugía (a fin de que se elevase la concentración de tirotropina propia del organismo) o para que se les administrara tirotropina recombinante (tirotropina alfa). Si bien la tirotropina alfa causa menos molestias que la interrupción del tratamiento de reemplazo de hormonas tiroideas, existía cierta preocupación de que el fármaco pudiera interferir con la eficacia del tratamiento con yodo radioactivo.

Las dosis bajas y altas de yodo radioactivo arrojaron números similares que reflejaron extirpaciones exitosas en ambos estudios: cerca del 95 por ciento de pacientes en el estudio francés y 85 por ciento de pacientes en el estudio del Reino Unido (este último incluyó pacientes con tumores más grandes que los del estudio francés). En ambos estudios y a ambos niveles de dosificación, no hubo diferencias significativas en los índices de extirpación exitosa en pacientes que habían recibido tirotropina alfa o en los que se había interrumpido el tratamiento de reemplazo de hormonas tiroideas.

La destrucción del tejido tiroideo residual con yodo radioactivo hace más sencilla la tarea de monitorear a los pacientes con bajo riesgo de enfermedad por recidiva local o distante, y el uso de este procedimiento ha ido en aumento en los Estados Unidos. Un estudio reciente demostró que el uso de la extirpación en pacientes más jóvenes con riesgo bajo de cáncer de tiroides aumentó de aproximadamente 3 por ciento en 1973 a casi 40 por ciento en 2007.

Pero aún no se sabe si el yodo radioactivo mejora la supervivencia en pacientes de bajo riesgo. "Ese beneficio es mucho más difícil de comprobar en personas de bajo riesgo porque desde un principio la supervivencia de quienes padecen esta enfermedad es muy buena", explicó el doctor Erik Alexander de la Facultad de Medicina de Harvard, quien es el coautor de un editorial adjunto a los dos estudios. En el Reino Unido se inició recientemente un estudio para investigar si el yodo radioactivo mejora la supervivencia sin enfermedad en pacientes de bajo riesgo.