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17 de julio de 2012 • Volumen 4 - Edición 8

Estudio detecta pequeño aumento del riesgo de cáncer después de exploraciones por TC en la niñez

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Una joven paciente durante una exploración por TC.Si bien la tomografía computarizada es una técnica diagnóstica importante, debe practicarse solamente cuando sea necesaria y con la dosis de radiación más baja posible.

Un nuevo estudio muestra que la exposición a la radiación durante las exploraciones por tomografía computarizada (TC) en la niñez trae como consecuencia un aumento, aun cuando muy pequeño, de los riesgos de leucemia y tumores cerebrales durante la primera década después de la exposición. El estudio, dirigido por investigadores del NCI y de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, constituye el primer análisis de las exploraciones por TC que observa directamente a pacientes expuestos a radiación en lugar de utilizar modelos basados en supervivientes de la bomba atómica o de otras poblaciones expuestas accidentalmente a altas dosis de radiación.

Los resultados fueron publicados el 6 de junio en la revista The Lancet.

Las exploraciones por TC siguen siendo una técnica diagnóstica invaluable y los riesgos generales son pequeños, enfatizaron los autores del estudio. "Si el uso de la exploración por TC está clínicamente justificado y se realiza con la dosis adecuada, los beneficios de la exploración deberían superar en gran medida cualquier de estos pequeños riesgos de cáncer", dijo la doctora Amy Berrington de González, investigadora principal en la Subdivisión de Epidemiología de la Radiación del NCI y autora principal del nuevo estudio de cohortes.

Para realizar el estudio, los investigadores, dirigidos por el doctor Mark Pearce del Instituto de Salud y Sociedad de la Universidad de Newcastle, utilizaron datos recogidos entre 1985 y 2002 de más de 175 000 pacientes en el Reino Unido, quienes habían tenido al menos una exploración por TC antes de los 22 años de edad. Los investigadores revisaron los expedientes de los departamentos de radiología de los hospitales pertenecientes al Servicio de Salud Nacional del Reino Unido y cruzaron la información con el Registro Central del Servicio Nacional de Salud, el cual ofrece información sobre incidencia del cáncer y mortalidad por esta enfermedad.

Si el uso de la exploración por TC está clínicamente justificado y se realiza con la dosis adecuada, los beneficios de la exploración deberían superar cualquiera de estos pequeños riesgos de cáncer.

—Dra. Amy Berrington de González

Los investigadores se centraron en la leucemia y los tumores cerebrales porque la médula ósea y el cerebro son particularmente sensibles a la radiación. Además, los niños son más sensibles que los adultos a la radiación por su rápida división celular y porque sus cuerpos están en crecimiento.

Debido a que los diferentes tipos de exploración por TC (por ejemplo, las exploraciones por TC de la cabeza o del abdomen) liberan dosis de radiación diferentes y no uniformes a los órganos del cuerpo, los investigadores evaluaron el riesgo de leucemia y de tumores cerebrales en relación con las dosis estimadas que fueron absorbidas por la médula ósea y el cerebro en cada tipo de exploración por TC.

Otros factores que pueden afectar la dosis estimada absorbida son la edad y el sexo del paciente. El año cuando fue practicada la exploración por TC también puede afectar la dosis estimada absorbida, pues las dosis de radiación utilizada en la exploración han disminuido desde que se introdujo este procedimiento en la práctica clínica en los años 1980.

Tomando en cuenta todos estos factores, los análisis parecen indicar que, al utilizar las configuraciones actuales de los aparatos de tomografía, la dosis acumulada de dos a tres exploraciones por TC de la cabeza podría aproximadamente triplicar el riesgo de cáncer de cerebro, y la dosis acumulada de cinco a diez exploraciones por TC de la cabeza antes de los 15 años de edad podría aproximadamente triplicar el riesgo de leucemia.

La FDA propone nuevas directrices para dispositivos de radiación pediátrica

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) está solicitando comentarios públicos sobre la proposición provisional que busca que los fabricantes tengan en cuenta la seguridad de los niños en el diseño de nuevos dispositivos de rayos X, entre los que se encuentran los aparatos de tomografía. La FDA también ofreció un taller de trabajo el 16 de julio para reunir a representantes de la industria, médicos, técnicos radiólogos, físicos y defensores de los derechos del paciente para debatir sobre la guía preliminar.

Los investigadores concluyeron que, a pesar de que estos riesgos podrían parecer grandes, los riesgos absolutos siguen siendo muy pequeños: durante la primera década después de la exposición, se presentarían aproximadamente un caso adicional de leucemia y uno adicional de tumor cerebral por cada 10 000 exploraciones por TC de la cabeza, según las estimaciones.

"Éste es un problema de salud pública grande, pero un problema individual muy, muy pequeño", comentó el doctor Thomas Slovis, editor de la revista Pediatric Radiology y jefe de radiología en el Hospital Infantil de Michigan, quien no participó en el estudio. Aun cuando los padres podrían preocuparse por los posibles peligros de la exposición a la radiación en un niño, "también es peligroso si no se diagnostica una enfermedad", explicó. "Si una TC es el mejor examen para un caso en particular, entonces, sin duda debe hacerse".

"No se justifica el riesgo solo cuando el uso de la técnica es inadecuado e innecesario. En los últimos 10 años, la comunidad médica ha reducido el uso innecesario de la radiación médica en los niños y ha diseñado protocolos para la aplicación de las tecnologías por imágenes para requerir la cantidad mínima absoluta posible de radiación, añadió el doctor Slovis. 

Una de las actividades educativas y de defensa de los derechos del paciente más extensas, la campaña Image Gently de la Alianza para la Seguridad de la Radiación en los Procedimientos Pediátricos, tiene ahora 70 organizaciones participantes, explicó el doctor Donald Frush, miembro del comité de dirección de la alianza y profesor de radiología y pediatría de la Universidad Duke.

Ya sea que trabajen o no directamente en el área de radiología, "la gente está mucho más consciente del problema de las dosis de radiación que hace 10 años", dijo el doctor Frush. "Asimismo, hemos comenzado a tener un efecto más grande y más duradero en nuestros técnicos y estudiantes, nuestros residentes y nuestros becarios".

Este es un problema de salud pública grande pero un problema individual muy, muy pequeño.

—Dr. Thomas Slovis

Además de la educación, añadió, han mejorado de manera considerable tanto los aparatos de TC como los protocolos de exploración, lo cual ha permitido reducir las dosis de radiación requeridas en las exploraciones.

Expertos médicos están tomando medidas para asegurar que la exploración por TC se utilice solamente cuando sea el mejor examen para responder a una pregunta clínica dada, y para aprender a identificar los casos en los cuales sería mejor utilizar tecnologías que no requieren radiación. Por ejemplo, la reciente campaña Choosing Wisely, encabezada por la Junta Americana de la Fundación de Medicina Interna, incluye la recomendación de considerar la ecografía antes de la TC para diagnosticar apendicitis en los niños.

"Si usted realiza una exploración por TC innecesaria", dijo el doctor Flush, "está exponiendo al paciente a una radiación innecesaria".

Sharon Reynolds