Boletin
 
17 de julio de 2012 • Volumen 4 - Edición 8

La Organización Mundial de la Salud clasifica a los gases de escape de motores diesel como carcinógenos para los seres humanos

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El 12 de junio, la Agencia Internacional  para la Investigación del Cáncer (IARC), que es parte de la Organización Mundial de la Salud, clasificó a los gases de escape de los motores diesel como carcinógenos para los seres humanos (un carcinógeno del grupo 1). La decisión se basó en la opinión de un grupo de trabajo de la IARC de que un conjunto importante de datos indica una relación entre la exposición a los gases de escape de los motores diesel y un aumento del riesgo de cáncer de pulmón. El grupo de trabajo también encontró una asociación positiva, aunque con indicios científicos limitados, entre la exposición a los gases de escape de motores diesel y el cáncer de vejiga.

La IARC publicó un resumen de la evaluación del grupo de trabajo en la edición del 18 de junio de la revista Lancet Oncology.

En 1988, la IARC clasificó a los gases de escape de los motores diesel como probables carcinógenos para los seres humanos (un carcinógeno del grupo 2A), y en 1998 un grupo asesor de la agencia recomendó la realización de una revisión prioritaria por parte de la asociación. La clasificación actualizada se basa en los resultados de varios estudios a gran escala en seres humanos, entre ellos el Estudio sobre el Efecto de los Gases de Escape de Motores Diesel en Mineros (DEMS), liderado por el NCI y el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, de publicación reciente.

"Nos complace que la información de nuestro estudio tuvo una función importante en la reevaluación porque proporcionó algunos de los indicios científicos más firmes de la asociación entre los gases de escape de motores diesel y el riesgo de cáncer de pulmón", dijo la doctora Debra Silverman, jefa de la Subdivisión de Epidemiología Ocupacional y Ambiental de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI e investigadora principal del estudio DEMS.

"Hubo una tremenda cantidad de indicios científicos relacionados con los posibles efectos nocivos de los gases de escape de motores diesel: docenas de estudios epidemiológicos, docenas o más bien cientos de estudios en animales de laboratorio, y literalmente miles de estudios de biología molecular y de otro tipo que analizaron los procesos celulares a nivel básico y cómo estos se veían afectados" por los gases de escape de motores diesel o sus componentes, manifestó en una conferencia de prensa el doctor Christopher Portier, jefe del grupo de trabajo de la IARC.

"Nuestra función  ha sido la de resumir la información sobre los indicios científicos y hacerla de dominio público", pero no la de tratar el tema de los niveles adecuados de exposición ni otros temas regulatorios, explicó el director de la IARC, doctor Christopher Wild. Agregó que "al haber proporcionado esa evidencia de base, ahora depende de las autoridades regulatorias nacionales e internacionales sopesar estos datos en conjunto con otros factores".

Estos temas pueden ser de particular importancia en los países en desarrollo, donde la tecnología diesel que aún se utiliza es obsoleta y con mayor potencial de polución, y donde no existen regulaciones sobre las emisiones, concluyó el doctor.