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¿Prequntas sobre el cáncer?
Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 20 de julio de 2010

Harold Varmus se convierte en el 14.º director del Instituto Nacional del Cáncer

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El doctor Harold Varmus, acompañado de su esposa Constance Casey, presta juramento como director del NCI ante la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, el lunes 12 de julio. El doctor Harold Varmus, acompañado de su esposa Constance Casey (centro), presta juramento como director del NCI ante la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, el lunes 12 de julio. (Foto cortesía de Chris Smith)
El 12 de julio, el doctor Harold Varmus prestó juramento ante la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, Kathleen Sebelios, como el decimocuarto director del Instituto Nacional del Cáncer. Horas más tarde, el doctor Varmus, quien dirigió el NIH de 1993 a 1999, llevó a cabo una reunión pública con el personal del NCI para presentar algunos de sus objetivos y establecer el tono de su administración como director del NCI.

“Todo lo que hagamos y lo que digamos se basará en evidencias” dijo el doctor Varmus. Reiteró que el propósito de la reunión no era delinear los detalles de toda su agenda como director del NCI sino presentar algunas de sus prioridades.

“Necesitamos enfocar nuestra atención en arreglar algunas cosas que obviamente no funcionan en el sistema. Lo primero en la lista es reformar el sistema de estudios clínicos”, dijo, refiriéndose al informe reciente publicado por un comité del Instituto de Medicina (IOM) que recomendó una reestructuración sustancial y un aumento en la financiación del Programa del Grupo de Cooperación de Estudios Clínicos del NCI. “Este es un momento muy importante para que podamos mejorar en gran manera el sistema de estudios clínicos”.

Otra prioridad: un mejor uso de los recursos disponibles en el Centro de Investigación Clínica Mark O. Hatfield, un establecimiento que se planeó y creó durante el tiempo en que el doctor Varmus ejerció como director del NIH. “El Centro Clínico debería concentrar las investigaciones clínicas sobre el cáncer más audaces de todo el mundo”, dijo. “Tenemos que encontrar la forma en que podamos financiarlas y maneras para hacer que los pacientes e investigadores de todo el país las empiecen a usar".

El doctor Varmus también resaltó el proceso de aprobación y regulación de fármacos como otra área prioritaria. “Los métodos que se están usando en la actualidad se necesitan adaptar a esta era moderna en la que se cuenta con terapias basadas en la genética y nuevas formas de monitorear las respuestas a los tratamientos”, dijo. Lograr esto requerirá de asociaciones más productivas, incluso con la FDA, otras agencias federales, investigadores académicos y la industria. “Sé que el NCI ya ha establecido relaciones con esas organizaciones y personas, pero estaré trabajando arduamente para fortalecer esas relaciones", indicó.

El doctor Varmus admitió que hay otros temas y programas del NCI que se tienen que abordar, y buscará recomendaciones y asesoría de muchas fuentes, entre las que se encuentra, un grupo de trabajo de la Junta Nacional Asesora sobre el Cáncer del NCI que está creando un informe, el cual se espera terminar este otoño, que examinará el papel y la autoridad del NCI y la forma en que el Instituto puede dirigir mejor el Programa Nacional sobre el Cáncer en los años venideros.  

El doctor Varmus, recipiente del Premio Nobel y quien ocupó el cargo de presidente del Centro Oncológico Memorial-Sloan Kettering por los últimos 10 años, espera “cambiar la forma en que razonamos sobre los problemas científicos que tratamos de resolver”. “Necesitamos pensar en una forma un poco más clara sobre la forma en que nos planteamos las preguntas que tratamos de responder, para saber en realidad qué es lo que queremos lograr”, dijo a la audiencia de la reunión pública. En vez de entablar preguntas muy generales y que tal vez no tengan respuesta, el NCI necesita ayudar a los investigadores a concentrar su atención “en una forma más específica y novedosa, que tenga como base los nuevos avances en nuestros conocimientos científicos, y a postular preguntas que sean prácticas, y que tengan una posibilidad significativa de ser respondidas en el futuro cercano”.

El doctor Harold Varmus se dirige al personal del NCI y resalta alguna de sus prioridades para el Instituto durante la reunión pública realizada en la sede principal del NCI. El doctor Harold Varmus se dirige al personal del NCI y resalta alguna de sus prioridades para el Instituto durante la reunión pública realizada en la sede principal del NCI.

Para lograr esa visión, continuó, “En el próximo año, voy a programar una serie de reuniones a las que invitaré personas que trabajan en diversos campos en todo el país y trataré de crear una lista de preguntas que estimulen la discusión y que se puedan responder para ayudar a que los científicos piensen sobre cuáles serán los próximos pasos a seguir”.

También mencionó su gran interés en combatir el cáncer a nivel global en una forma organizada, especialmente en partes del mundo con bajos recursos. Eso significará “crear programas que sean adecuados para mejorar el control del cáncer en países pobres, como por ejemplo los programas de control del tabaquismo y de vacunación contra virus oncogénicos”, dijo.

“No existe un tiempo más ideal, desde el punto de vista de mi trabajo en la investigación del cáncer durante los últimos 40 años, para guiar los esfuerzos de investigación sobre el cáncer en la nación”, dijo el doctor Varmus.

—Bill Robinson

Vea una video transmisión de la reunión pública y  lea una biografía breve del doctor Varmus y su carrera científica.

Fármaco experimental mejora la tasa de supervivencia en personas con melanoma avanzado

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Participantes pasan por un cartel que anuncia la reunión anual de la ASCO del 2010 (Foto cortesía de ©ASCO/Todd Buchannan 2010)
El ipilimumab, un fármaco experimental que actúa sobre el sistema inmunitario, ha ayudado a que pacientes con casos avanzados de melanoma vivan más de lo esperado. Estos resultados se obtuvieron en el primer estudio clínico con distribución al azar realizado a gran escala que muestra una mejoría en la tasa de supervivencia de pacientes con melanoma avanzado cuya enfermedad había evolucionado con otros tratamientos.

Los pacientes que recibieron ipilimumab vivieron casi 4 meses más que aquellos que recibieron una terapia de vacuna experimental que ha mostrado ciertos efectos contra el melanoma: la mediana de supervivencia fue de 10,1 meses para quienes recibieron ipilimumab frente a 6,4 meses para aquellos que recibieron la vacuna. La diferencia fue tanto estadísticamente significativa como de importancia clínica para los pacientes, dada la falta de opciones de tratamiento eficaces para casos de melanoma avanzado, dijeron a comienzos de junio, investigadores que participaron en la Reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago.

“Finalmente, estamos recibiendo buenas noticias con respecto a esta enfermedad”, dijo el doctor Steven O’Day, investigador principal del Angeles Clinic and Research Institute en Los Ángeles durante la sesión plenaria de la reunión. Este estudio representa un avance importante para los pacientes y para el diseño de inmunoterapias contra el cáncer, añadió.

El estudio clínico, que contó con la participación de 676 pacientes, comparó los resultados en tres grupos: los que recibieron ipilimumab únicamente, a los que se les administró ipilimumab más la vacuna experimental (que actúa sobre el antígeno gp100 de las células de melanoma) y quienes recibieron solamente la vacuna. Para su sorpresa, los investigadores encontraron que añadir la vacuna al tratamiento con ipilimumab no ayudó a que los pacientes vivieran más tiempo. Es más, la mediana del tiempo de supervivencia general en el grupo al que se le administró ipilimumab fue un poco mejor que en el grupo en que se combinó el tratamiento.

Los resultados del estudio, que se publicaron por Internet el 6 de junio en la revista New England Journal of Medicine (NEJM), se enviarán a la FDA para su revisión. Mientras tanto, muchos pacientes podrían estar interesados en recibir este fármaco experimental. El doctor O’Day dijo que el ipilimumab estaría disponible para administrar a pacientes en algunos centros médicos a través de un programa de uso para fines compasivos. (La ASCO y la FDA anunciaron nuevos recursos por Internet para facilitar el acceso de los médicos a este programa, el cual facilita la administración de fármacos experimentales a pacientes gravemente enfermos que no participan en estudios clínicos).

También en las revistas científicas: Combinación de fármacos dirigidos e inmunoterapias contra el melanoma

Un estudio preclínico parece indicar que la combinación de la terapia dirigida con un inhibidor de BRAF como el PLX4032, y de la inmunoterapia, como el tratamiento con ipilimumab o IL-2, puede mejorar la respuesta de algunos pacientes con melanoma. El estudio planteaba la hipótesis de que tratar las células de melanoma con un fármaco dirigido puede hacer más vulnerables las células a la inmunoterapia, y los investigadores demostraron que esto puede ocurrir mediante la sobrerregulación de antígenos asociados al tumor de melanoma. Después del tratamiento con terapias específicas, los antígenos del tumor de melanoma se incrementaron hasta en 100 veces y esto hizo que los tumores se volvieran más sensibles a la inmunoterapia.

“Este es un estudio preclínico, pero nos ofrece una justificación para combinar la terapia dirigida con la inmunoterapia en el tratamiento de pacientes con melanoma”, dijo la investigadora principal, doctora Jennifer Wargo del Massachusetts General Hospital. Se están realizando más investigaciones para confirmar los resultados en los pacientes y se están planeando estudios clínicos con base en esta investigación, indicó la doctora. Las conclusiones fueron publicadas en Internet el 15 de junio en la revista Cancer Research.

La mayoría de los pacientes con melanoma metastásico no viven un año después de su diagnóstico, y los investigadores han observado evidencias prometedoras de algunos beneficios de relativamente largo plazo. En los grupos que recibieron ipilimumab, las tasas de supervivencia a 1 año y 2 años fueron del 46 y el 24 por ciento, respectivamente. En comparación, las tasas de supervivencia a 1 año en estudios clínicos recientes sobre el melanoma oscilaron entre el 22 y el 38 por ciento, indicaron los investigadores.

“Esto es realmente positivo para nuestros pacientes con melanoma”, dijo la doctora Lynn Schuchter, quien brinda tratamiento a pacientes en la Universidad de Pensilvania y que no participó en el estudio. “Este estudio es un paso adelante”.

Aunque la mayoría de los efectos secundarios se pudieron controlar, el doctor O’Day advirtió que el ipilimumab es un “fármaco potente”. Cuando el sistema inmunitario se estimula puede atacar tejidos saludables, lo que causa complicaciones como erupciones cutáneas, colitis (inflamación del colón) y hasta la muerte. Se debe educar a los pacientes sobre los posibles efectos secundarios y el tratamiento debe vigilarse a través de un equipo multidisciplinario, dijeron los investigadores.

“Los efectos adversos pueden ser graves, de larga duración, o ambos, aunque la mayoría son reversibles con el tratamiento adecuado”, indicaron los investigadores en la revista NEJM. Esto concuerda con los datos obtenidos en estudios clínicos que se realizan en la actualidad sobre el ipilimumab y otras inmunoterapias, dijo el doctor James Gulley del Centro para la Investigación del Cáncer del NCI, que ha dirigido múltiples estudios clínicos de vacunas terapéuticas contra el cáncer. En la conferencia de la ASCO, su grupo dio a conocer los resultados de la fase I de un estudio sobre otra vacuna experimental en combinación con el ipilimumab en pacientes con cáncer de próstata avanzado.

“Ha sido un año excelente para la inmunoterapia en el área del cáncer”, dijo el doctor Gulley, haciendo notar que la primera vacuna terapéutica contra el cáncer, sipuleucel-T (Provenge), fue aprobada recientemente para tratar el cáncer de próstata. Debido a los resultados positivos obtenidos en el estudio clínico sobre el tratamiento del melanoma con ipilimumab y los estudios positivos recientes sobre vacunas terapéuticas, el doctor Gulley espera que las compañías y los investigadores académicos aumenten su interés en el uso de las inmunoterapias para el tratamiento del cáncer.

La novedad del ipilimumab es la forma en que actúa. El fármaco estimula el sistema inmunitario para que ataque las células de melanoma al remover el freno que previene que las células inmunitarias ataquen los tejidos de su propio cuerpo. El fármaco, que es un anticuerpo, elimina este bloqueo del sistema al adherirse a una molécula en la superficie de las células T llamada CTLA4.

En una discusión sobre el estudio en la sesión plenaria, el doctor Vernon Sondak del Centro Oncológico e instituto de Investigación H. Lee Moffitt describió el fármaco como la “luz al final del largo y oscuro túnel del melanoma". No se habían documentado en 3 décadas mejoras en la tasa de supervivencia del melanoma, indicó, y el último fármaco contra la enfermedad, la interleucina-2 (IL-2), fue aprobado hace más de una década.

Sin embargo, el doctor Sondak también advirtió que todavía queda mucho por aprender acerca del ipilimumab. Se necesitarán estudios en el futuro para abordar la mejor forma de uso del fármaco, ya sea en administración única o en combinación con otras terapias y si se debe aplicar como tratamiento de primera o segunda instancia.

Además, se necesitan marcadores para identificar cuáles pacientes tienen más probabilidad de beneficiarse con esta y otras inmunoterapias. “Esa es la pregunta del millón de dólares, todos están buscando marcadores”, dijo el doctor Gulley. Su grupo está investigando en forma retrospectiva biomarcadores asociados a la supervivencia general en pacientes que reciben inmunoterapias, pero hasta la fecha, no se han identificado marcadores válidos que se puedan usar como indicadores de respuesta a inmunoterapias contra el cáncer.

Algunos investigadores han cuestionado la selección del gp100 para el grupo de control del estudio debido a que la vacuna por sí sola puede que no tenga mucho efecto contra la enfermedad, dijo el doctor Claudio Dansky Ullmann de la División de Tratamiento y Diagnóstico del Cáncer del NCI, quien no participó en el estudio. Aunque añadió que en realidad en este caso no se cuenta con un tratamiento estándar establecido o de preferencia para efectos de comparación.

El doctor Dansky Ullmann, quien supervisa los estudios clínicos sobre el melanoma en los Grupos de cooperación del NCI, dijo que el Instituto tiene un portafolio activo de estudios clínicos que están evaluando el uso de ipilimumab por sí solo o en combinación con otras inmunoterapias que probablemente se ampliará a otras combinaciones, como con el uso de fármacos dirigidos. Él observó que la dosis de ipilimumab utilizada en el estudio se considera en la actualidad relativamente baja en comparación con la que se usará en futuros estudios, por lo que existe la posibilidad de obtener mejores resultados.

El ipilimumab podría posiblemente usarse en combinación con un fármaco dirigido a moléculas específicas, como un inhibidor de BRAF, por ejemplo, el PLX4032. En las fases iniciales de estudios clínicos en pacientes con melanoma avanzado, el 70 por ciento respondió al tratamiento con este fármaco. Pero la mayoría de dichas respuestas duran solamente de 6 a 8 meses. En comparación, cerca del 20 al 30 por ciento de los pacientes respondieron al tratamiento con ipilimumab, pero estas respuestas parecen tener más duración, indicó el doctor O’Day.

Lo cierto, es que unos cuantos años atrás era imposible tan siquiera considerar este tipo de combinación de terapias contra el melanoma. El doctor O’Day atribuyó los recientes avances en el tratamiento contra el melanoma a un mejor conocimiento de la biología de la enfermedad y sus vías genéticas.

“Y las puertas de todo el campo de la inmunoterapia se abrieron de par en par”, añadió. “Lo veo como si pasáramos de la oscuridad a la luz”.

—Edward R. Winstead

Estudios genómicos empiezan a revelar la complejidad del cáncer de próstata

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Investigadores del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering (MSKCC) completaron el más amplio análisis genómico de tumores de próstata realizado hasta la fecha. Los resultados, obtenidos con base en la información clínica y genómica recolectada de 218 pacientes, proporcionan una visión general de los cambios genéticos frecuentes en la enfermedad y señalan nuevas rutas para dirigir la investigación, incluso una forma de diferenciar potencialmente los tumores agresivos de aquellos que no ponen en peligro la vida del paciente. Los investigadores han puesto esta información a disposición de la comunidad a través de un sitio web público, y a finales de junio se publicó en Internet un resumen de los resultados en la revista Cancer Cell.

“Ahora tenemos una mejor idea de las alteraciones genéticas comunes en el cáncer de próstata”, dijo el investigador principal, doctor  Charles Sawyers. Aunque es necesario analizar más muestras —continuó— los resultados podrían ofrecer una guía para diseñar estudios clínicos futuros sobre esta enfermedad. “Cuando se trata de crear y probar fármacos dirigidos contra el cáncer, es necesario poder subclasificar a los pacientes, y esto no se puede hacer de una forma inteligente a menos que se conozcan cuáles son las alteraciones”.

Esto cambiaría la forma en que los médicos hablan con sus pacientes sobre esta enfermedad y la necesidad de realizar o no terapias adyuvantes, razón por la cual estos resultados son tan extraordinarios.

—Dr. Jonathan Simons
Los estudios genómicos han aportado información sobre el glioblastoma y los cánceres de pulmón, colon, páncreas y mama, pero ha sido un desafío obtener información sobre el cáncer de próstata. Los tumores de próstata son relativamente pequeños y se requiere de patólogos expertos para obtener muestras adecuadas de tejidos del tumor. Debido a que el MSKCC cuenta con un programa amplio sobre el cáncer de próstata y patólogos expertos, este centro oncológico pudo superar esos obstáculos.

“El doctor Sawyers y sus colegas han hecho una contribución de extraordinaria importancia al campo de la investigación sobre el cáncer de próstata” dijo la subdirectora del Instituto Nacional del Cáncer, la doctora Anna Barker. “Todavía será difícil recolectar y analizar ciertos tumores, pero gracias a este estudio, en el que se usaron muestras de alta calidad y datos multidimensionales, la comunidad tiene ahora nuevas oportunidades para entender la enfermedad”.

Los investigadores realizaron la secuenciación de 157 genes que se sabía estaban asociados al cáncer de próstata y a otros cánceres. Las mutaciones en estos genes fueron inusuales. Sin embargo, cuando los investigadores incluyeron información adicional, como los cambios en el número de copias del ADN (ganancia y pérdida de ADN), identificaron varias vías genéticas, incluso la PI3K, que habían sido alteradas en casi todos los tumores metastásicos y en muchos tumores primarios.

“Así como hemos notado en los tumores cerebrales, cuando se combinan todas estas diferentes fuentes de información, se observa en forma constante y uniforme una alteración de las vías de señalización en esta enfermedad", dijo el doctor Peter Scardino coautor del estudio y presidente del Departamento de Cirugía del MSKCC. “Encontramos muchas más anomalías en el cáncer de próstata localizado de lo que esperábamos”.

Los investigadores también identificaron un gen llamado NCOA2 que parece cumplir una función importante en cerca del 11 por ciento de los tumores de próstata. La proteína codificada por este gen puede contribuir a la aparición del cáncer de próstata al amplificar las señales de los receptores androgénicos; esta ruta de señalización juega un papel crítico en el cáncer de próstata en estadios temprano y tardío.

Biomarcadores potenciales

El análisis también reveló una asociación sorprendente entre los cambios en el número de copias del ADN y el riesgo de recidiva después de la cirugía, y esta relación no se puedo explicar en su totalidad con el puntaje de Gleason. “Este fue uno de los resultados más interesantes del estudio”, dijo el doctor Scardino. “Ofrece la posibilidad de tener un marcador biológico que se pueda utilizar para caracterizar el nivel de agresividad del cáncer de próstata, lo cual es algo que realmente necesitamos”.

En la actualidad, los médicos no cuentan con una forma de distinguir entre los cánceres de próstata que requieren de un tratamiento intenso y los que no causarán daños si no se tratan. Por lo tanto, muchos hombres reciben tratamientos innecesarios. Las pruebas genómicas pueden brindar información sobre el pronóstico del cáncer de mama, por ejemplo, pero aún no existe ninguna para el de próstata.

Estos nuevos resultados, de confirmarse, representan un prototipo para diseñar este tipo de pruebas pronósticas del cáncer de próstata, dijo el doctor Jonathan Simons, Director ejecutivo y Presidente de la Fundación contra el Cáncer de Próstata. “Esto cambiaría la forma en que los médicos hablan con sus pacientes sobre esta enfermedad y la necesidad de realizar o no terapias adyuvantes, razón por la cual estos resultados son tan extraordinarios” añadió.

El doctor Scardino dirige el Programa Especializado de Excelencia en la Investigación (SPORE) del cáncer de próstata en el MSKCC, y su grupo está iniciando estudios de seguimiento. El trabajo actual se realizó usando muestras congeladas de tumores recolectados en prostatectomías. Los investigadores estudiarán ahora si los cambios en el número de copias ofrecen información usando muestras de tejidos en inclusión de parafina. Si la respuesta es afirmativa, realizarán pruebas en células obtenidas mediante biopsia con aguja.

El análisis genómico también reveló que algunos pacientes cuyos tumores incluyen una fusión de los genes TMPRSS2 y ERG también les falta parte del cromosoma 3. Este gen de fusión se presenta en cerca de la mitad de los cánceres de próstata, y los investigadores sospechan que otros genes también cumplen un papel en estos casos.

“Esta omisión en el cromosoma 3 parece estar asociada fuertemente con la fusión”, dijo el doctor Sawyers. “Los siguientes pasos son identificar cuáles genes en la región que falta están asociados con la enfermedad. Tenemos un camino abierto por delante".

La fusión TMPRSS2-ERG fue descubierta en el 2005 por investigadores de la Universidad de Michigan que recibieron apoyo de la Red de Investigación de Detección Temprana del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). En ese entonces, se creía que las fusiones estaban limitadas a cánceres de la sangre, pero ahora se sabe que estas alteraciones también están presentes en cánceres comunes. Se han identificado aproximadamente dos docenas en el cáncer de próstata.

Nueva clase de fusiones genéticas

A principios del mes pasado, el grupo de Michigan, dirigido por el doctor Arul Chinnaiyan, dio a conocer una nueva clase de fusiones genéticas del cáncer de próstata derivadas de la vía de las proteínas RAF. Una de estas fusiones incluye el gen BRAF, que cumple un papel en el melanoma. Se están realizando estudios clínicos sobre fármacos que actúan sobre el BRAF, y parece ser, según los experimentos realizados en células, que estos fármacos pueden tener un efecto en hasta un 2 por ciento de los pacientes con cáncer de próstata, informaron los investigadores.

“La promesa clínica de este descubrimiento es que los paciente con estas fusiones genéticas RAF pueden ser candidatos a recibir fármacos que actúan sobre estos cambios", dijo el doctor Chinnaiyan. “Algunos de los inhibidores, en particular los más nuevos, podrían ser útiles para tratar este subtipo molecular de cáncer de próstata, así como otros cánceres”.

En el futuro, a todo hombre que se le haga una biopsia del cáncer de próstata se le va a hacer una lectura del ADN para determinar si hay fusiones genéticas, tal como se examinan los cánceres de mama de las mujeres para identificar si existe sobreexpresión de la proteína HER2 y determinar si deben recibir trastuzumab (Herceptin), predijo el doctor Simons. “Para curar a cada hombre con cáncer de próstata avanzado, necesitaremos de por lo menos 24 estrategias”, continuó. “Ahora que sabemos a lo que nos enfrentamos, podemos hacer planes para la investigación y llevarlos a cabo”.

En reuniones científicas se han presentado dos secuencias del genoma del cáncer de próstata y lo más probable es que estas se hagan públicas a finales de este año, dijo el doctor Simons. “Es una enfermedad complicada, pero propiedades clave de esta enfermedad han pasado de la oscuridad total a la plena luz. Y eso es lo que es tan sorprendente”.

Para la doctora Barker, una de las fundadoras del proyecto del Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA) en conjunto con colegas del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, el estudio realizado por el Centro Oncológico MSKCC es tanto emocionante como gratificante. El doctor Sawyers y sus colegas siguieron esencialmente el enfoque del TCGA al utilizar en su análisis muestras de tumores de alta calidad e integrar información clínica y de múltiples tipos genéticos. Al igual que en el TCGA, publicaron sus resultados para que los investigadores en la comunidad científica puedan ahora beneficiarse de esa información y aportar nuevos datos.

La esperanza, desde que se creó el TCGA, ha sido que este enfoque sea adoptado por los investigadores que realizan estudios genómicos sobre el cáncer en la comunidad, dijo la doctora Barker. Y ahora que este estudio ha concluido, los investigadores del TCGA usarán esos datos cuando emprendan en el futuro un estudio aún más amplio de los tumores de próstata.

“Este estudio nos ha dado un mejor punto de partida para analizar el cáncer de próstata, mucho más de lo que habíamos tenido en el pasado”, dijo la doctora Barker. “Es un gran día para la investigación del cáncer, y uno mucho mejor para los pacientes”.  

—Edward R. Winstead

Cuatro estudios sobre el cáncer de mama con implicaciones clínicas

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Durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), realizada el mes de junio en Chicago, el doctor William Wood de la Universidad de Emory dio a conocer cuatro estudios clínicos sobre el cáncer de mama que reciben apoyo del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y que han arrojado cada uno de ellos resultados clínicos importantes. El doctor Wood indicó que no recuerda ninguna serie de cuatro informes consecutivos en la ASCO "que contengan conclusiones tan claras y relevantes para la práctica" como estos.  

El primer estudio encontró que una prueba de uso frecuente para identificar células inusuales en los ganglios linfáticos centinela o en la médula ósea de pacientes con cáncer de mama puede que no ofrezca información de utilidad para las pacientes y los médicos. La prueba, un método de tinción de células, llamada inmunohistoquímica (IHQ), puede detectar un número pequeño de células o micrometástasis, que por lo general no se detectarían mediante la examinación patológica de la muestra de tejido en frotis.

Estos son resultados que cambian la práctica. Y asimismo es interesante observar cómo se comprueban hipótesis científicas, aunque solo sea la hipótesis nula.

—Dr. William Wood
La hipótesis de los investigadores planteaba que la IHQ podría ayudar a identificar las pacientes con riesgo de recidiva y determinar cuáles necesitarían quimioterapia sistémica, pero los resultados parecen indicar lo contrario. “Pensábamos que detectar las micrometástasis mediante la inmunohistoquímica, sería una indicación de una prognosis peor, pero eso no fue lo que encontramos”, dijo la doctora A. Marilyn Leitch, co investigadora del Southwestern Medical Center de la Universidad de Texas, en Dallas.

En este estudio clínico prospectivo realizado en múltiples centros participaron más de 5.000 mujeres con cáncer de mama sin afectación ganglionar clínica (sin tumor metastásico palpable en los ganglios linfáticos de la axila) en estadio inicial a las que se le había realizado una lumpectomía. A estas mujeres también se les realizaron biopsias del ganglio linfático centinela y aspiración de la médula ósea para identificar si presentaban micrometástasis.

“En general, como resultado de este estudio, estas tinciones específicas probablemente no se deberían realizar más en mujeres con cáncer de mama recién diagnosticado”, dijo el doctor Eric Winer de la Facultad de Medicina de Harvard, quien fue el moderador de la sesión informativa con la prensa. Estos resultados deberían tener un efecto en la atención de las pacientes ya que la IHQ se realiza en forma rutinaria en muchos centros médicos, indicó.

Con relación a la prueba de médula ósea, parece observarse un peor resultado en las mujeres a las que se les encontraron células tumorales en la médula ósea, detectadas por la inmunohistoquímica. Pero este enfoque requiere de más investigación, dijo el doctor Winer. “No creo que ninguno de nosotros recomendaría que se le realice una prueba de médula ósea a una mujer que ha recibido un diagnóstico reciente de cáncer de mama, como parte de su evaluación de rutina”, añadió.

Mejora de la calidad de vida

Otro estudio en esta sesión fue el NSABP B-32, un estudio clínico a gran escala con distribución al azar de fase III que comparó la biopsia del ganglio linfático centinela con la disección axilar en mujeres con cáncer de mama sin afectación ganglionar clínica. Este estudio concluyó que, en estas mujeres, la disección de ganglios linfáticos axilares no generaba un beneficio adicional a los recibidos con solo realizar la biopsia.

“Cuando la prueba del ganglio linfático centinela arroja resultados negativos, la extirpación del ganglio centinela sin recurrir a la extirpación de los otros ganglios linfáticos axilares, es un tratamiento apropiado, seguro y eficaz para pacientes con cáncer de mama sin afectación ganglionar clínica” dijo el doctor David N. Krag del Centro Oncológico de Vermont, quien dio a conocer los resultados del estudio. “Esta es una evidencia clara de un estudio que beneficia la calidad de vida de la mujer y al mismo tiempo disminuye los costos de la atención”.

El doctor Wood elogió el diseño del estudio clínico y su enfoque en el control de la calidad quirúrgica, y estuvo de acuerdo con su conclusión, calificando la evidencia como "concluyente".

En un estudio clínico relacionado, los investigadores encontraron que la extirpación de ganglios linfáticos adicionales en las axilas para detectar más células de cáncer de mama en mujeres con enfermedad limitada que se había extendido al ganglio centinela no mejoró su supervivencia. Estos resultados son importantes porque muchos médicos optan por realizar en forma rutinaria la disección axilar en mujeres con metástasis en el ganglio linfático centinela, indicaron los investigadores.

La extirpación de los ganglios linfáticos axilares ha sido el enfoque estándar en mujeres con micro y macrometástasis en el ganglio centinela, explicó el autor principal del estudio, el doctor Armando Giuliano, Director del Centro de Cáncer de Mama e Instituto del Cáncer John Wayne en Santa Mónica, California. Los resultados no son definitivos, observó el doctor Winer, debido a que el estudio no cumplió la meta de participación de pacientes.

Pero los resultados parecen indicar que la extirpación de más ganglios linfáticos además del ganglio centinela puede no ser beneficiosa en dichos casos, y que muchas mujeres pueden evitar el riesgo de sufrir efectos secundarios adicionales asociados con la extirpación más extensa de ganglios linfáticos, dijo el doctor Giuliano. La disección de ganglios linfáticos axilares todavía será necesaria en algunos casos, pero estos resultados indican que lo requerirán muchas menos mujeres, añadió.

Ayuda para pacientes de mayor edad

Un cuarto estudio clínico encontró que algunas mujeres mayores pueden no necesitar terapia de radiación después de una cirugía para el cáncer de mama. Las mujeres de 70 años de edad o más con cáncer de mama en estadio inicial no se beneficiaron de recibir radioterapia luego de cirugía para conservar la mama y tratamiento con tamoxifeno, indican los resultados de un estudio clínico con distribución al azar de fase III. (El artículo completo se puede consultar en el NCI Cancer Bulletin).

“Estos estudios clínicos, que solo se pudieron realizar gracias al financiamiento gubernamental, evitarán que muchas mujeres sufran los efectos secundarios de tratamientos innecesarios sin poner en riesgo su supervivencia” dijo la doctora Jo Anne Zujewski, jefa de la sección de Tratamientos para el Cáncer de Mama en la División de Tratamiento y Diagnóstico del Cáncer del NCI. “También nos ayudarán a ahorrar dinero destinado a la atención”.

 El doctor Wood concluyó la discusión sobre los cuatro informes indicando que “estos son resultados que cambian la práctica. Y asimismo es interesante observar cómo se comprueban hipótesis científicas, aunque solo sea la hipótesis nula".

—Edward R. Winstead

Un nuevo fármaco para el cáncer de pulmón y un paso hacia adelante

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La llamada telefónica que cambiaría la vida del doctor Michael Weitz vino de su madre. Corría el mes de junio del 2009 y ella estaba viendo las noticias de la tarde cuando oyó que un fármaco experimental contra el cáncer de pulmón prácticamente había hecho desaparecer los tumores de un paciente. De inmediato llamó a su hijo para decirle que el fármaco, una tableta llamada crizotinib, podría ayudarlo.

 El doctor Michael Weitz, un médico de urgencias de Santa Mónica, CA, recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón a los 49 años de edad. El doctor Michael Weitz, un médico de urgencias de Santa Mónica, CA, recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón a los 49 años de edad. (Imagen cortesía de The Los Angeles Daily News)
El doctor Weitz, un médico de urgencias de California que nunca en su vida había fumado, necesitaba toda la ayuda posible. Tres años atrás, a los 49 años de edad, a este padre de tres niños varones se le había diagnosticado cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC), una enfermedad que finalmente invade los huesos y el cerebro. La quimioterapia, la cirugía, la radioterapia y el erlotinib (Tarceva) lo habían mantenido con vida, pero siempre tenía la inquietud de cuándo dejaría de funcionar el tratamiento.

Sin embargo, el nuevo fármaco era una apuesta arriesgada. Menos de cinco cánceres pulmonares de cada 100 tenían la alteración genética específica para la cual funciona el crizotinib. Pero debido a que se le había extraído su pulmón izquierdo, el doctor Weitz tenía mucho tejido tumoral para ser analizado. Sus médicos enviaron una muestra al Massachusetts General Hospital para su análisis y el resultado de la prueba salió positivo, con lo que reunía los requisitos para el tratamiento.

Las células tumorales del doctor Weitz albergaban una fusión de dos genes (EML4 y ALK) que aparentemente son los oncogenes en algunos pacientes. El doctor Weitz se inscribió en el estudio clínico y 2 meses más tarde los estudios de imagen mostraron una asombrosa reducción de su cáncer. Para la siguiente ronda de pruebas, los tumores habían desaparecido hasta el punto en que los médicos los describieron como “enfermedad mínima”.

“Los resultados fueron espectaculares”, dijo recientemente el doctor Weitz. “Esto lo cambió todo”. En comparación con otros tratamientos, los efectos secundarios que ha presentado son pocos, si es que los ha habido. La belleza de esta terapia dirigida, destacó, “es que no está matando células sanas, solo ataca las malas”.

De vuelta al trabajo

Pacientes con una rara alteración genética en sus tumores pulmonares han respondido al tratamiento con el fármaco crizotinib.
A pesar de que sabe que la enfermedad podría volver en cualquier momento, el doctor Weitz se ha reincorporado a su trabajo y ha reanudado su rutina de ejercicios. También ingresó al comité asesor científico de la Fundación del Cáncer de Pulmón de los Estados Unidos, una organización que se dedica a subvencionar investigaciones. En parte debido a su trabajo en la lucha contra el cáncer, el doctor Weitz viajó a Chicago a principios de junio para asistir a la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).

También estuvo presente en el evento en que se hizo la presentación sobre el estudio clínico con crizotinib, del cual él participó. Los resultados se presentaron en la sesión plenaria, algo inusual para estudios pequeños en fases tempranas. Pero los resultados fueron impresionantes: el 87 por ciento de los 82 pacientes del estudio respondió al tratamiento y los investigadores indicaron que en muchos pacientes sus tumores se redujeron o su enfermedad se estabilizó a las 8 semanas del tratamiento.

“Este estudio confirma lo que aprendimos desde el primer paciente: que este fármaco es una gran opción para el tratamiento de estos pacientes”, señaló la doctora Alice Shaw, del Centro Oncológico del Massachusetts General Hospital y autora de los resultados del informe. Sin embargo, advirtió que se sabe muy poco de la evolución natural de este tipo particular de cáncer de pulmón y que se necesitan estudios adicionales.

Más de 100 pacientes han recibido crizotinib después de resultar positivos al gen de fusión EML4/ALK. Dado que la mayoría de los pacientes siguen bajo tratamiento, el estudio todavía no arroja datos de supervivencia, observó el doctor Yung-Jue Bang, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur, quien presentó los resultados.

Durante la discusión de los hallazgos en la sesión plenaria, el doctor Martin Edelman, del Centro Oncológico Greenebaum de la Universidad de Maryland, resaltó la “sorprendente actividad” del fármaco y las respuestas “duraderas” en pacientes que ya han recibido múltiples terapias. “Es difícil imaginar que estos resultados preliminares cambien con el tiempo”, sostuvo.

Marcadores biológicos

El doctor Edelman también ofreció un contexto histórico. Hace seis años, cuando los médicos observaron las respuestas significativas al gefitinib (Iressa) en pacientes con cáncer de pulmón, no había marcadores moleculares para identificar los pacientes que tenían probabilidad de responder bien al tratamiento. Solo mediante el análisis retrospectivo de las muestras de los pacientes fue cuando los investigadores descubrieron biomarcadores de respuesta (mutaciones en el gen RFCE ).

Con el crizotinib se ha seguido un enfoque distinto. El gen de fusión EML4/ALK, que produce una proteína ALK de expresión aberrante, se utiliza como marcador para seleccionar pacientes específicos. Inicialmente, el fármaco se elaboró para inhibir una proteína transductora de señal llamada c-Met, pero también demostró actividad contra la proteína ALK, otra proteína transductora que, como c-Met, es una tirosina kinasa.

Cuando investigadores japoneses reportaron la presencia del gen de fusión en tumores de pulmón en agosto del 2007, el fármaco ya estaba siendo estudiado para otros cánceres. Investigadores del Massachusetts General Hospital diseñaron rápidamente una prueba para el gen de fusión. Meses más tarde, inscribieron en el estudio a un paciente con cáncer de pulmón y, en menos de 3 años, los resultados preliminares del ensayo se convirtieron en noticia.

“Este estudio demuestra el poder que implica entender la biología del cáncer”, dijo el doctor Mark Kris, jefe del Servicio de Oncología Torácica del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering, quien no estuvo asociado al estudio. Crizotinib, agregó, es un ejemplo de lo que los médicos siempre han querido para sus pacientes: un fármaco diseñado según las características específicas de la enfermedad de cada paciente en particular.

En la reunión de la ASCO, algunos expertos en cáncer de pulmón caracterizaron al crizotinib como un modelo para el  avance contra esta mortal enfermedad. Con el descubrimiento de las alteraciones genéticas subyacentes de los subtipos de cáncer pulmonar y el diseño de terapias dirigidas a estas alteraciones, los investigadores esperaban avanzar contra esta enfermedad, que es la causa principal de muerte por cáncer a nivel mundial.

En el caso del crizotinib, el análisis de los tumores de los pacientes fue crítico para descubrir los efectos drásticos del fármaco en pacientes específicos. Si el fármaco se hubiese probado en 100 pacientes de cáncer de pulmón no preseleccionados, los investigadores podrían haber concluido que el medicamento tenía un efecto escaso o nulo contra la enfermedad.

El doctor Edelman subrayó la importancia de seleccionar pacientes para estudios de fármacos con acción dirigida, mostrando una diapositiva con una larga lista de estudios de cáncer de pulmón con resultados desalentadores. “Si se hubieran empleado fármacos de acción dirigida para grupos específicos, ¿cuántos de estos estudios habrían sido positivos?, preguntó.

Se han planeado o se están llevando a cabo estudios con crizotinib, incluido un estudio de fase III llamado PROFILE 1007. Este estudio comparará el crizotinib con la quimioterapia convencional de segunda línea para pacientes con NSCLC recidivante con gen de fusión positivo para el ALK.

Una enfermedad particular

El año pasado, la doctora Shaw y sus colegas reportaron que los pacientes con gen de fusión EML4/ALK tenían un subtipo distintivo de NSCLC con características clínicas identificables. Estos pacientes, como el doctor Weitz, tienden a ser mucho más jóvenes que otros pacientes con cáncer de pulmón, no son fumadores y tienen el adenocarcinoma de la enfermedad.

Los pacientes también tienen una alta probabilidad de responder a fármacos dirigidos contra el ALK, aunque no todos los pacientes con el gen de fusión responden al crizotinib. Además, los investigadores apuntaron que algunos pacientes con fusión genética han desarrollado resistencia al fármaco.

Aun así, muchos pacientes tienen una evolución positiva (al menos un paciente ha estado tomando el fármaco durante 20 meses). Con más de 200.000 casos nuevos de cáncer de pulmón diagnosticados en los Estados Unidos cada año, se calcula que 10.000 pacientes podrían reunir los requisitos para ser tratados con estos fármacos. “Nuestro trabajo como oncólogos es identificar a estos pacientes”, dijo el doctor Kris.

Un proyecto lanzado el otoño pasado llamado Lung Cancer Mutation Consortium (Consorcio sobre mutación del cáncer pulmonar) podría desempeñar un papel en este proceso. Catorce sitios de estudio alrededor del país realizarán en pacientes pruebas gratuitas de un panel de 10 alteraciones genéticas para las cuales hay terapias dirigidas, incluido el gen de fusión EML4/ALK. Los pacientes serán remitidos a los estudios clínicos pertinentes con base en los tipos específicos de sus tumores.

El proyecto a 2 años del consorcio, financiado con una subvención de $5,2 millones de dólares de la Ley Estadounidense de Recuperación y Reinversión (American Recovery and Reinvestment Act), se propone determinar la frecuencia de ciertas mutaciones en 1.000 pacientes con adenocarcinomas pulmonares avanzados. Los investigadores también recogerán información clínica para descubrir los vínculos entre mutaciones específicas y perfiles y resultados clínicos.

“El consorcio es la manera en que traduciremos los hallazgos de nuestra investigación sobre el genoma en fármacos para pacientes”, dijo el doctor Paul Bunn, ex director del Centro Oncológico de la Universidad de Colorado y líder del proyecto. Destacó que el proyecto Atlas del Genoma del Cáncer, por ejemplo, está caracterizando los cambios genómicos en dos tipos de cáncer de pulmón y que estos resultados se utilizarán para elaborar tratamientos guiados por biomarcadores.

“De nuevo un futuro”

En su trabajo de promoción de la investigación del cáncer de pulmón, el doctor Weitz insta a los pacientes a que pidan que les hagan pruebas de sus tumores, diciendo que esto puede ayudar a diseñar una estrategia para intentar controlar la enfermedad de la misma manera en que se controlan otras enfermedades crónicas.

Ser un paciente lo compara con jugar ajedrez. “Tienes que pensar en varias jugadas con anticipación”, explicó. “Y siempre necesitas tener varios tratamientos en el bolsillo de atrás en caso de que el actual no funcione”.

Sin embargo, en el presente, su mente ya no solo se ocupa del cáncer. “Mi familia y mis amigos han sido un gran apoyo”, expresó. “Por más de tres años, han expresado extensas muestras de amor y cariño. Ahora tengo energía y puedo pensar en hacer planes para viajar. Tengo de nuevo un futuro”.

—Edward R. Winstead

Ver también: Estudio procura avanzar hacia una terapia de cáncer de pulmón más individualizada

Directrices instan al ejercicio a pacientes con cáncer y sobrevivientes

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Una sobreviviente de cáncer ejercitándose en una cinta caminadora.

Un grupo de 13 investigadores especializados en cáncer, acondicionamiento físico, obesidad y entrenamiento físico está pasando la voz de lo que se considera uno de los más importantes mensajes para los pacientes de cáncer y los sobrevivientes: hay que evitar la inactividad física.

El grupo fue convocado el año pasado por el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM) para que elaborara directrices sobre el ejercicio y la actividad física en pacientes que están en tratamiento activo contra el cáncer o que ya lo han terminado.

Además de promover los beneficios del ejercicio y de la actividad física para este grupo de pacientes, los expertos tenían como objetivo reformular estas directrices, dijo la autora principal, la doctora Kathryn Schmitz, del Centro Oncológico Abramsom de la Universidad de Pennsylvania. “Esperamos que haya más conversaciones sobre la necesidad de formalizar programas de ejercicio para pacientes durante el tratamiento e inmediatamente después de este, programas que sean como el equivalente a la rehabilitación cardiaca”, agregó.

Los beneficios del ejercicio han sido bien documentados para varios tipos de cáncer, prosiguió la doctora Schmitz, en lo que se refiere a áreas como cansancio y funcionamiento físico, los cuales ejercen una influencia directa en la calidad de vida. Si bien la supervivencia es la medida definitiva de los resultados, la importancia de mejorar la calidad de vida ha crecido de manera exponencial si se tiene en cuenta que en los Estados Unidos hay aproximadamente 12 millones de sobrevivientes de cáncer y esta cifra va en aumento.

Las evidencias que vinculan la actividad física con una mejor calidad de vida en las personas que están en tratamiento y en las que ya lo han finalizado son “increíblemente sólidas”, dijo la doctora Rachel Ballard-Barbash de la División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población del Instituto Nacional del Cáncer (NCI).

Las pruebas más concretas corresponden a las personas que han terminado un tratamiento activo contra el cáncer, observó el doctor Kerry Courneya, de la Universidad de Alberta, quien ha encabezado varios estudios clínicos sobre la actividad física en pacientes con cáncer. No obstante, agregó que debido a las diferencias en los diseños de los estudios y a otros factores, es difícil comparar los resultados de los pacientes en tratamiento activo con los de los pacientes que han finalizado su tratamiento.

En general, apuntó el doctor Courneya, en el marco de una sesión educativa sobre ejercicio y cáncer en la reciente reunión anual de la ASCO, “estamos observando que los pacientes pueden hacer más de lo que originalmente pensábamos, aun cuando estén recibiendo quimio o radioterapia”.

Y esto es crítico, subrayó la Dra. Ballard-Barbash. “Hasta una modesta cantidad de ejercicio, como una caminata corta,  trae sus beneficios, y podemos ver mejorías en comparación con la alternativa de no realizar ninguna actividad física”.

Elaboración de las directrices

Adaptarse, pero siendo realistas

Los pacientes con distintos tipos de cáncer reciben tratamientos diferentes. Por esta razón, las directrices del ACSM identifican consideraciones que deben tener presentes los pacientes o sobrevivientes de cáncer y los profesionales de acondicionamiento físico que trabajan con ellos.

Por ejemplo, para los hombres que han recibido tratamiento para el cáncer de próstata con privación de andrógenos, los entrenadores físicos deben saber que existe riesgo de fractura y que necesitan ajustar los ejercicios en la forma adecuada. Y muchas mujeres con cáncer de mama habrán tenido una cirugía que “realmente puede debilitarles el hombro”, dijo McAllister, por lo que las directrices recomiendan el uso de ejercicios para estabilizar y fortalecer los músculos que lo rodean.

La doctora Schmitz observó que si bien los beneficios del ejercicio son evidentes, “en algunas ocasiones los pacientes están demasiado enfermos para practicar ejercicio”, en particular durante el tratamiento activo. La doctora Ballard-Barbash coincidió con esto. “Si un paciente siente que le es difícil tolerar el ejercicio”, indicó, “puede ser que tenga que disminuir la actividad física por un tiempo o esperar unos días para reanudarla”.

Las directrices, publicadas en la edición de julio del 2010 de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise, siguen las Directrices de Actividad Física para los Estadounidenses dadas a conocer en el 2008 por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS). Pero este grupo de expertos sugiere adaptar el ejercicio para las personas con distintos tipos de cáncer con base en factores como efectos adversos comunes del tratamiento, por ejemplo, riesgo mayor de fracturas óseas y efectos secundarios cardiacos. (Ver recuadro).

Sin embargo, las recomendaciones específicas, como los objetivos y las metas del entrenamiento físico así como las contraindicaciones del ejercicio, solo están disponibles para pacientes con cánceres de mama, próstata, colon, y cánceres ginecológicos y hematológicos, debido a que el grupo de expertos consideró que había evidencias suficientes para estos tipos de cáncer.

Dos de las metas principales del ejercicio que se destacan en las directrices son mejoras en la imagen y composición corporal. En el caso de la primera, muchos pacientes de cáncer pasan por extensas cirugías o reciben tratamientos que pueden alterar su apariencia física y cambiar radicalmente sus sentimientos en aspectos como el atractivo sexual, dijo la doctora Schmitz. “Hay suficientes pruebas en la bibliografía científica de que la actividad física puede mejorar la imagen corporal y que de esta manera el ejercicio puede ser un mecanismo que contribuye a mejorar la calidad de vida”, explicó.

Los cambios en la composición corporal son frecuentes en muchos pacientes de cáncer, y estos varían en función de la zona donde está localizado el cáncer. Algunos cánceres, como los gastrointestinales o los de cabeza y cuello, se asocian habitualmente a una consunción corporal (pérdida de peso y de masa muscular) tan significativa, que para algunos pacientes puede ser difícil incluso levantarse de una silla. En este grupo, resultan importantes los ejercicios que ayuden a desarrollar el músculo disminuido.

Pero en el cáncer de mama, el área donde se ha hecho la mayoría de los estudios sobre actividad física, los tratamientos generales a menudo pueden llevar a un aumento de peso significativo. Para estas pacientes, tendrá más importancia el ejercicio “que sirva más para controlar el peso y disminuir la grasa corporal para volver a tener un IMC saludable”, puntualizó la doctora Schmitz.

Las directrices también señalan que hay indicios —que de ninguna manera son evidencias definitivas— de que el ejercicio habitual después de los tratamientos contra los cánceres de mama y colorrectal mejora la evolución del paciente libre de la enfermedad, y la supervivencia general. Conforme sigan saliendo datos en esta área, la recomendación del ejercicio podría ser un “tratamiento curativo adjunto”, dijo la doctora Schmitz.

Pero el doctor Courneya admitió que todavía no hay nada definitivo en torno a la supervivencia, calificando estos datos de “alentadores” pero “todavía experimentales”.

Traducir el ejercicio en acción

Se deben enfrentar muchos obstáculos antes de que la actividad física se integre proactivamente a los tratamientos o a los planes para sobrevivientes, como, por ejemplo, la cobertura del seguro médico para los programas de ejercicio; la educación de los oncólogos, otros médicos y pacientes sobre los beneficios del ejercicio; y la ampliación del personal profesional de acondicionamiento físico que entienda los problemas y necesidades que encaran los pacientes con cáncer y los sobrevivientes.

Desde su perspectiva, dijo Marilyn McAllister, una entrenadora de Boise, ID, que a menudo trabaja con sobrevivientes de cáncer de mama en su propio establecimiento y en un hospital local, el ambiente en torno el ejercicio y el cáncer está mejorando, pero se necesitan más avances. De acuerdo a su experiencia, los médicos a veces están “demasiado saturados” con los problemas cotidianos que surgen por la atención médica como para aprender o conversar sobre el ejercicio con sus pacientes. “Y los pacientes, cuando recién comienzan el tratamiento, simplemente están abrumados con la información, así que no sirve de mucho darles una hoja sobre el yoga o los ejercicios de fortalecimiento”.

Existen varias iniciativas en curso para ampliar el número de profesionales de acondicionamiento físico especializados en cáncer. El ACSM y la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) tienen un programa de certificación  para entrenadores que quieran trabajar con pacientes de cáncer y sobrevivientes, y la doctora Schmitz asesoró al ACSM en el diseño de un nuevo seminario web de seis sesiones para la certificación de entrenadores en ejercicios para pacientes con cáncer. Además, la Fundación Lance Armstrong se ha asociado a la YMCA para ayudar a capacitar a entrenadores físicos en todos los establecimientos de la YMCA del país con el fin de que trabajen con pacientes de cáncer y atiendan sus necesidades.

Ayudar a sus clientes a mejorar su condición física resulta gratificante para McAllister, una entrenadora certificada por ACSM/ACS para programas de cáncer, pero trabajar con pacientes oncológicos y sobrevivientes conlleva satisfacciones particulares. “Todo el mundo se beneficia del ejercicio, pero en los pacientes con cáncer esto puede ser asombroso”, señaló. “No se necesita mucho entrenamiento para lograr grandes resultados en sus vidas”.

—Carmen Phillips

Retiran fármaco contra la leucemia del mercado estadounidense

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El 21 de junio, a solicitud de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los EE. UU. (FDA), los laboratorios Pfizer Inc. retiraron voluntariamente el fármaco gemtuzumab ozogamicin (Mylotarg) del mercado estadounidense. El anticuerpo monoclonal  había sido aprobado en el 2000 para tratar a pacientes de 60 años o más con leucemia mieloide aguda (LMA) recurrente que no eran considerados candidatos óptimos para otro tipo de quimioterapia. Los resultados de un ensayo de fase III iniciado en el 2004 ahora muestran un aumento en el riesgo de muerte de los pacientes que recibieron gemtuzumab ozogamicin, en comparación con pacientes en tratamiento convencional. El fármaco también ha sido asociado a enfermedad venooclusiva, un trastorno potencialmente mortal en el cual hay obstrucción de las venas pequeñas del hígado.

“Mylotarg recibió una aprobación acelerada para que los pacientes dispusieran de lo que parecía ser un nuevo tratamiento prometedor contra un devastador tipo de cáncer”, dijo el doctor Richard Pazdur, director de la Oficina de Productos Oncológicos del Centro de Investigación y Evaluación de Fármacos de la FDA. “Sin embargo, un estudio clínico confirmatorio y los años de experiencia desde su introducción al mercado no han mostrado evidencias de que este producto reporte un beneficio clínico a pacientes con LMA”.

Aprueban nuevo tratamiento para cáncer de próstata avanzado resistente a docetaxel

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La Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado un nuevo fármaco, cabazitaxel (Jevtana), para pacientes con cáncer de próstata hormonorefractario avanzado, cuya enfermedad haya evolucionado durante o después del tratamiento con docetaxel (Taxotere). Este fármaco tiene un uso aprobado en combinación con prednisona, un esteroide que a menudo se administra en estos casos. La aprobación, dada a conocer el 18 de junio, fue concedida bajo el programa de revisión prioritaria de la FDA, el cual acorta a seis meses la evaluación que realiza la agencia sobre los medicamentos que pueden representar grandes avances en el tratamiento u ofrecer tratamiento cuando no existe una terapia adecuada; de hecho, esta evaluación tomó 11 semanas, puntualizó el doctor Richard Pazdur, de la FDA.

La aprobación se basó en los resultados del estudio internacional TROPIC (siglas en inglés de Tratamiento para Cáncer de Próstata Hormonorefractario), los cuales fueron presentados a principios de este año durante el Simposio de Cánceres Genitourinarios de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). El estudio comparó directamente cabazitaxel con mitoxantrone (ambos utilizados en combinación con prednisona) y mostró una reducción aproximada de 30 por ciento en el riesgo de muerte.