Boletin
 
14 de agosto de 2012 • Volumen 4 - Edición 9

Edición Especial: Enfermería oncológica

El personal de enfermería y los médicos colaboran para mejorar el cuidado del paciente con cáncer

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Un equipo médico analiza la historia médica de un paciente
Una estrecha colaboración entre el personal de enfermería de práctica avanzada y los oncólogos puede mejorar el cuidado médico del paciente y ayudar a satisfacer la creciente demanda de servicios oncológicos.

En el consultorio oncológico del doctor John Wilkes y sus colegas, en las afueras de St. Louis, todo paciente que comienza un nuevo tratamiento se reúne con un miembro del personal de enfermería de atención primaria en una sesión educativa de aproximadamente una hora de duración.

"Esa es la primera oportunidad que tengo de presentarme a los pacientes... y de establecer una relación con ellos, de manera que cuando me vean durante el tratamiento, ya sepan quién soy y que soy parte del equipo que trabaja con el médico", explicó Melanie Maze, una de las dos enfermeras de atención primaria del consultorio.

El personal de enfermería de atención primaria "participa activamente en cada faceta del trabajo que realizamos", dijo el doctor Wilkes. Ayudan en el cuidado del paciente, en la creación de los planes para supervivientes y en la revisión de estos planes con los pacientes, sirven de intermediarios entre los médicos y otros profesionales de enfermería que laboran en el consultorio y supervisan la sala de tratamiento, donde el personal de enfermería administra la quimioterapia y la bioterapia.

Las relaciones de trabajo en colaboración, como la que existe entre Maze y el doctor Wilkes, no son inusuales y a menudo están consolidadas legalmente a través de un acuerdo de práctica colaborativa.

Y a medida que envejece la población de los Estados Unidos y aumenta la cantidad de supervivientes del cáncer, y por consiguiente la demanda de servicios oncológicos, los oncólogos buscan en el personal de enfermería de práctica avanzada (enfermería de atención primaria y enfermería especializada en el área clínica) la ayuda que necesitan para satisfacer esa demanda. Este personal de enfermería está uniendo fuerzas con los oncólogos en prácticas comunitarias así como en hospitales y centros médicos académicos para desempeñar una variedad de tareas.

El personal de enfermería de práctica avanzada no solamente ayuda a los médicos a aliviar su carga de trabajo, sino que contribuye con habilidades, destrezas y perspectivas complementarias, lo cual añade amplitud y profundidad al cuidado del paciente, señaló Georgia Decker, enfermera de atención primaria en Albany, Nueva York, y expresidenta de la Sociedad de Enfermería Oncológica (ONS).

"El cuidado oncológico es una tarea que se ha hecho muy complicada y requiere de todo un equipo capaz de ofrecer un cuidado moderno y de alta calidad", afirmó del doctor Michael Goldstein del Centro Médico Beth Israel Deaconess, quien es vicepresidente del Grupo de Consulta de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).

Cómo compensar la escasez en la fuerza laboral

Más de 226 prácticas oncológicas encuestadas como parte del estudio de ASCO: Study of Collaborative Practice Arrangements afirmaron que emplean a personal de enfermería de atención primaria o auxiliares médicos, conocidos en conjunto como personal no médico de atención primaria. (El estudio no hizo diferencia entre el personal de enfermería de atención primaria y los auxiliares médicos).

El estudio, cuyos resultados fueron publicados en septiembre pasado en la revista Journal of Oncology Practice, mostró que en las prácticas oncológicas comunitarias que emplean profesionales de enfermería de atención primaria y auxiliares médicos, la satisfacción del paciente fue generalmente alta y la satisfacción del personal médico y no médico fue en general alta. El estudio también determinó una mayor productividad en las prácticas donde el personal de enfermería de atención primaria o los auxiliares médicos trabajaban con todos los médicos y atendían a una amplia variedad de pacientes.

El cuidado oncológico es una tarea que se ha hecho muy complicada y requiere todo un equipo capaz de ofrecer un cuidado moderno y de alta calidad.

—Dr. Michael Goldstein

El interés de ASCO en analizar las prácticas colaborativas surgió de un estudio que la organización realizó en 2007 en el cual se pronosticaba una escasez significativa de oncólogos para el año 2020.

"Uno de los mitos que esclareció el estudio de la práctica colaborativa fue que los pacientes podrían no estar satisfechos con que el personal de enfermería de atención primaria ofreciera cuidados oncológicos como parte del equipo conformado por el médico y el personal de enfermería", comentó el doctor Dean Bajorin, oncólogo del Centro Médico Memorial Sloan-Kettering, quien es vicepresidente del Grupo Asesor, conjuntamente con el doctor Goldstein.

Una relación en la cual ganan pacientes y médicos

"La colaboración mejora el cuidado del paciente de diferentes maneras", dijo la enfermera Decker, quien atiende pacientes con cáncer y supervivientes en una práctica de atención primaria y también tiene una práctica de enfermería privada.

El personal de enfermería oncológica está capacitado en la práctica, y está muy atento a las necesidades físicas, espirituales y emocionales de los pacientes de una manera que a veces los oncólogos no pueden hacer con tanta dedicación", acotó el doctor Wilkes.

Y, tanto en una práctica comunitaria, como en un hospital o un centro médico académico, los profesionales de la enfermería tienden a desempeñar un papel en la comunicación con los pacientes y sus familias que es más amplio que el papel que desempeñan los médicos. "En líneas generales, y especialmente dada la escasez de oncólogos, los médicos dependen mucho del personal de enfermería y de los profesionales de enfermería de práctica avanzada o de los auxiliares médicos para mantener abierto ese canal de comunicación", dijo Decker.

La comunicación con los pacientes y sus familias es el eje central del trabajo de Karen Stanley. Karen, quien es especialista en enfermería clínica y fue presidenta de la ONS, maneja el servicio de control del dolor y cuidados paliativos en el Hospital Stamford en Connecticut. "Mientras dedico tiempo al paciente y a su familia, puedo aprender cosas que son fundamentales en la toma de decisiones", explicó.

En el Memorial Sloan-Kettering, donde trabaja el doctor Bajorin, oncólogos y pacientes por igual han observado los beneficios de tener a miembros del personal de enfermería de atención primaria en los equipos a cargo de los trasplantes de médula ósea en el hospital.

"Debido a que este personal de enfermería tiene un profundo conocimiento de los protocolos de los tratamientos y de los pacientes, no hay interrupción en el cuidado médico que se ofrece", afirmó el doctor Bajorin. En términos figurativos, el personal de enfermería está siempre presente con sus dedos sobre la muñeca del paciente para tomarle el pulso constantemente. Y es excelente en la transición hacia el cuidado médico ambulatorio y en la coordinación de este servicio.

Maze también comentó que los acuerdos de práctica colaborativa también ofrecen ventajas financieras a las prácticas oncológicas, al liberar a los médicos "de manera que se ocupen de cosas que tienen un impacto financiero en la viabilidad de la práctica", como lo es ver a nuevos pacientes o ir a los hospitales para consultar sobre un caso en particular

"No hay duda alguna", confirmó el doctor Wilkes, de que los acuerdos de práctica colaborativa permiten a los médicos ver a una mayor cantidad de pacientes. "Pero esa no puede ser la meta principal".

Receta para el éxito

Los ingredientes necesarios para que la colaboración entre los oncólogos y el personal de enfermería de práctica avanzada sea exitosa no son diferentes de los ingredientes de un matrimonio exitoso. "Al igual que cualquier otra relación en la vida, el secreto está en la comunicación", dijo el doctor Wilkes.

También son fundamentales la confianza y el respeto mutuos. "El médico necesita estar seguro de que el personal de enfermería sabe lo que está haciendo y darle la oportunidad de ocuparse de todas sus funciones en el contexto de su práctica", dijo el doctor Maze. En una colaboración exitosa, continuó Decker, " se reconocen las fortalezas de cada profesional y su habilidad para poner estas fortalezas en acción.

"Mostrar respeto no solamente por la otra persona como persona, sino también respeto por las destrezas que tiene y el conocimiento que trae a la práctica" es importante, aseguró Stanley.

Una relación de trabajo estrecha entre dos profesionales es clave, subrayó el doctor Wilkes. "Si un miembro del personal de enfermería y un médico tienen una práctica basada en la colaboración, pero el paciente no es atendido periódicamente por ambos miembros de la práctica, la comunicación puede verse afectada", dijo.

Necesidad de más capacitación

Así como los oncólogos buscan al personal de enfermería de atención primaria para que los ayuden a llenar las brechas en la administración del cuidado médico, en el área de la enfermería de práctica avanzada, también hay escasez de profesionales.

Para agravar la escasez general, existen solo unos cuantos programas formales en oncología para la formación de personal de enfermería de práctica avanzada. (El programa de maestría más extenso es el que ofrece la Universidad de South Florida). "Uno de los retos que yo observo es que el personal de enfermería oncológica aprende su oficio en un ambiente prácticamente de aprendices en la comunidad", es decir, en los consultorios de los médicos con quienes trabajan, anotó el doctor Bajorin.

Si bien la ONS ofrece la certificación en Enfermería de Atención Primaria Avanzada en Oncología, la mayoría de las juntas de enfermería estatales no reconocen tal certificación. "Muchos estados buscan profesionales de enfermería certificados en áreas más amplias, tales como cuidado crítico, y no en subespecialidades como la oncología", dijo la doctora Anne Belcher, profesora asociada en la Facultad de Enfermería de la Universidad John Hopkins.

En una colaboración exitosa, se reconocen las fortalezas de cada profesional y su habilidad para poner dichas fortalezas en acción.

—Georgia Decker

Esa es una de las razones principales por las cuales escasean los programas de maestría en enfermería oncológica, explicó la doctora Joyce Dains, quien dirige el programa de posgrado en oncología para estudiantes de enfermería de práctica avanzada en el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas. Con la admisión de solamente dos o tres estudiantes por año, el proceso de postulaciones para entrar en el programa de un año es muy competitivo.

El financiamiento de ese tipo de programas puede ser difícil. "La vicepresidenta de enfermería (en el MD Anderson) está profundamente convencida de la necesidad de disponer de estos programas, razón por lo cual ha financiado anualmente este programa de capacitación avanzada" desde sus inicios en septiembre de 2006, dijo la doctora Dains. El MD Anderson también está pensando en abrir un programa de residencia en oncología para profesionales de enfermería de práctica avanzada contratados para trabajar en el centro oncológico, añadió.

Sin embargo, existe otro reto, señaló la doctora Belcher, y es que "no existen muchos profesionales de enfermería oncológica que puedan enseñar en esta área de la enfermería. La mayoría de la gente que posee capacitación avanzada prefiere la práctica clínica en lugar de dedicarse a la enseñanza a tiempo completo; además, pueden ganar mucho más dinero en la práctica médica que como profesores, explicó. "Las cosas van a empeorar con el envejecimiento del profesorado", concluyó.

Y la escasez de personal de enfermería especializado en oncología podría obstaculizar la expansión de los acuerdos de práctica colaborativa. "A pesar de que nos guste el modelo de práctica colaborativa y de que funcione bien, si no contamos con suficientes profesionales de enfermería de atención primaria que se involucren en este tipo de tarea, no podremos avanzar", dijo la doctora Goldstein.

—Elia Ben-Ari