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16 de agosto de 2011 • Volumen 3 - Edición 9

La relevancia clínica de los antecedentes familiares de cáncer varía con el tiempo

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Los antecedentes familiares clínicamente relevantes de una persona cambian significativamente entre los 30 y 50 años de edad, en particular con relación al cáncer colorrectal y de mama; esto se debe a que más miembros de la familia reciben diagnósticos de cáncer, indica un estudio. En el mismo se destaca la importancia de contar con un registro familiar preciso y actualizado.

Los resultados fueron reportados en la edición del 12 de julio de la revista JAMA por investigadores de la Red de Genética del Cáncer (CGN), un recurso investigativo que incluye el registro nacional de personas con antecedentes familiares o personales de cáncer. La CGN es un proyecto financiado por el NCI, dirigido por la doctora Dianne Finkelstein del Hospital General de Massachusetts y la Universidad de Harvard.

“Queríamos averiguar con qué frecuencia los cambios en los antecedentes familiares de una persona con el tiempo afectarían la programación de los exámenes selectivos de detección y la realización de pruebas recomendadas por las directrices estándar”, dijo la doctora Sharon Plon de la Facultad de Medicina de la Universidad Baylor, la autora principal del documento.

Los investigadores analizaron datos sobre antecedentes familiares de cáncer colorrectal, de mama y de próstata de 11 129 personas que están registradas en la CGN. Los antecedentes familiares son un factor de predicción de riesgo para estos tres cánceres. Los investigadores de la CGN hicieron seguimiento a miembros del registro por una década, mediante la administración de cuestionarios anuales sobre cambios en los antecedentes familiares y otros factores.

Con base en la información sobre antecedentes familiares que los participantes proporcionaron al ingresar al registro, los investigadores determinaron retrospectivamente el índice de variación en los antecedentes familiares de cada persona desde su nacimiento hasta el momento de entrar a la CGN. También analizaron los cambios en los antecedentes familiares de los participantes en forma prospectiva, desde el momento de inscribirse en la red hasta completar el cuestionario más reciente.

En particular, los investigadores de la CGN se concentraron en cambios en los antecedentes familiares que podrían haber hecho que la persona se hiciera más pruebas de detección de acuerdo a las directrices actuales de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS).  Para las personas consideradas en riesgo alto, las directrices de la ACS recomiendan pruebas de detección más tempranas y frecuentes para el cáncer colorrectal y la adición de imágenes por resonancia magnética (IRM) para el cáncer de mama.

Los análisis indicaron que los antecedentes familiares clínicamente relevantes de los participantes cambiaron significativamente entre los 30 y 50 años de edad, en particular para el cáncer colorrectal y de mama. La proporción de personas que debería recibir recomendaciones de hacerse pruebas de detección por alto riesgo de estos dos cánceres aumentó entre 1,5 y 3 veces entre los 30 y 50 años de edad.

“Los resultados de este estudio pueden guiar la frecuencia con que los proveedores de atención médica deben solicitar a sus pacientes una actualización de los antecedentes familiares”, dijo la doctora Finkelstein. “Es importante informarle al médico, durante los exámenes rutinarios anuales, cuáles familiares cercanos han recibido diagnósticos de cáncer", añadió, anotando que los pacientes “deben estar al tanto de cuáles parientes cercanos han tenido cáncer, la localización anatómica u órgano donde comenzó el cáncer y la edad en que se le diagnóstico la enfermedad por primera vez al familiar”.