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  • Publicación: 17 de agosto de 2010

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Cuando vuelve el cáncer cerebral, una nueva prueba puede guiar las decisiones sobre la cirugía

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El doctor John Park opera a un paciente con glioblastoma recurrente en el Centro Clínico de los NIH. El doctor John Park (izquierda) opera a un paciente con glioblastoma recurrente en el Centro Clínico de los NIH.

Los neurocirujanos que habitualmente operan a pacientes con tumores cerebrales malignos aprenden a identificar a los pacientes que son candidatos idóneos para cirugías adicionales cuando hay una recidiva de la enfermedad, como suele ocurrir. Y si bien la experiencia de un cirujano es insustituible, una nueva prueba ayudaría a seleccionar a los pacientes que se pueden beneficiar de la cirugía para tratar el glioblastoma multiforme (GBM) recurrente, el tumor cerebral más frecuente en adultos.

La prueba utiliza la información clínica preoperatoria disponible para calcular la probabilidad de supervivencia después de la cirugía. Las predicciones se basan en una escala de tres factores asociados a la prognosis: qué tan bien realiza un paciente sus actividades cotidianas, el volumen tumoral y si el tumor está cerca de regiones críticas del cerebro.

“Creemos que la escala podría ayudar a los pacientes y a sus familias a decidir si optan o no por la cirugía”, dijo el doctor John Park, del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, quien encabezó el equipo que diseñó la escala. En un estudio retrospectivo de 34 pacientes con GBM recurrente, aquellos que presentaron el puntaje más bajo en la escala vivieron más tiempo que los que tuvieron una mayor calificación, un hallazgo estadísticamente significativo estadístico que fue validado en un segundo grupo de pacientes.

Además de guiar en las decisiones sobre la cirugía, la escala puede ser útil para estratificar a los pacientes que se inscriban en estudios clínicos, indicaron los investigadores en la edición electrónica del 19 de julio de la revista Journal of Clinical Oncology.

 “El estudio es una contribución significativa a la bibliografía científica”, dijo el doctor John Yu, director del Centro de Tumores Cerebrales del Centro Médico Cedars-Sinai, quien no participó en la investigación. “Quienes practicamos muchas de estas cirugías, tenemos cierta intuición sobre cómo evolucionarán los pacientes. El doctor Park tomó lo que sabemos por intuición y lo organizó en una simple escala para determinar si el paciente es un candidato viable para la cirugía”.

Beneficios

La prueba, llamada Escala Recurrente del GBM de los NIH (NIH Recurrent GBM Scale), otorga a los pacientes una calificación total de 0 a 3 puntos. Después de la cirugía, los pacientes con puntaje 0 tuvieron una supervivencia relativamente buena (10,8 meses), mientras que aquellos que recibieron 1 o 2 puntos tuvieron una supervivencia intermedia (unos 4,4 meses) y los que obtuvieron 3 puntos registraron una supervivencia mala (1 mes).

Para el grupo que tuvo un mejor desempeño, la mediana del tiempo de supervivencia general fue de 24,9 meses, desde el momento del diagnóstico hasta las cirugías adicionales. La mediana de supervivencia general para todos los pacientes con GBM es de aproximadamente 14 meses. “Los resultados de este estudio indican que muchos pacientes se benefician de la cirugía adicional”, pese a los riesgos, dijo el doctor Park.

El estudio no fue diseñado para evaluar el papel de los tratamientos postoperatorios en la supervivencia, como la radioterapia y la quimioterapia, observó el doctor Yu. No obstante, reconoció que para muchos pacientes, los tratamientos disponibles no son eficaces. “Necesitamos terapias novedosas para tratar esta enfermedad”, manifestó.

El doctor Park coincidió en ello y dijo que se debe alentar a los pacientes que obtienen buenos puntajes en el pronóstico para que opten por la cirugía y luego se inscriban en un estudio clínico para un tratamiento experimental adecuado.

Con respecto a la parte relacionada con la validación del estudio, los investigadores aplicaron la escala a 109 pacientes tratados en el Brigham and Women’s Hospital. Al igual que con los pacientes de los NIH, hubo diferencias estadísticamente significativas en la mediana de supervivencia postoperatoria entre los grupos con puntajes más bajos y más altos.

Evitar intervenciones que no benefician a los pacientes

“El valor de esta escala es que da una buena idea sobre cuáles pacientes no deben ser intervenidos, porque su supervivencia es probablemente tan corta que no verían un beneficio”, dijo el doctor Howard Fine, jefe de la  División de Neuro-Oncología del Centro de Investigación del Cáncer del NCI y uno de los autores principales del estudio. “Si podemos evitarle la cirugía a pacientes que en última instancia no se beneficiarían de ella, les habremos proporcionado un servicio”.

La elaboración de marcadores genéticos y otro tipo de marcadores moleculares para determinar la prognosis de los pacientes es objeto de una activa investigación en esta área. “En la medida en que aumentemos nuestro conocimiento sobre los mecanismos genéticos que inciden en el crecimiento de los tumores, podremos añadir el patrón genético a la información clínica para refinar la elaboración del pronóstico”, dijo el doctor Yu. “Pero la decisión de practicar una cirugía puede verse influenciada más por el cuadro clínico”.

Además, todavía no está claro si los resultados de este estudio podrán aplicarlos los cirujanos de hospitales más pequeños que hacen muy pocas intervenciones de este tipo por año, observó el doctor Yu. El estudio solo debe ser validado en el entorno comunitario así como en otros centros médicos más grandes, apuntó.

Visión futura

A medida que aparezcan nuevos tratamientos, la escala podría tener que actualizarse o revisarse. En el futuro, explicó el doctor Fine, los nuevos tratamientos podrían hacer que la cirugía merezca la pena para los pacientes que hoy se encuentran en el grupo de la peor prognosis y quienes, con base en las opciones actuales de tratamiento, no sería probable que se beneficiaran de la intervención.

“Este es un estudio muy importante con relación al tratamiento actual de los gliomas”, prosiguió. “En los NIH, por lo general nos esforzamos por encontrar tratamientos nuevos para el futuro, pero el peso de este estudio radica en que puede ayudarnos a mejorar hoy en día los cuidados de los pacientes”.

—Edward R. Winstead

También en las revistas científicas: El cáncer cerebral puede afectar la capacidad de un paciente para otorgar su consentimiento en estudios de investigación

El cáncer cerebral causa un deterioro cognitivo que puede afectar la capacidad del paciente para otorgar su consentimiento para participar en estudios de investigación, de acuerdo a los resultados de un estudio publicado en la edición electrónica del 19 de julio de la revista Journal of Clinical Oncology. Según el estudio, un número importante de pacientes con gliomas malignos presentó disminución en sus facultades para dar su consentimiento a estudios de investigación. Los pacientes, por ejemplo, generalmente presentaron un peor desempeño que el grupo de control en las pruebas diseñadas para medir destrezas cognitivas como apreciación, razonamiento y comprensión. “Este estudio destaca la importancia de mantener una cautelosa atención a los aspectos del consentimiento cuando se inscribe a pacientes con gliomas malignos en estudios clínicos y otros estudios de investigación”, concluyeron los investigadores de la Universidad de Alabama, en Birmingham.