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  • Publicación: 17 de agosto de 2010

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Mujeres con cáncer de mama en estadio inicial no siguen a cabalidad el tratamiento hormonal adyuvante

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También en las revistas científicas: La ASCO recomienda utilizar un inhibidor de la aromatasa en la terapia adyuvante para cáncer de mama

Las directrices actualizadas de la ASCO recomiendan prescribir un inhibidor de la aromatasa  (IA) a mujeres con cáncer de mama positivo para receptores de estrógeno en alguna etapa de su tratamiento. El tratamiento con IA puede durar hasta 5 años y las directrices explican que se puede utilizar de varias maneras: como terapia inicial adyuvante, después de 2 o 3 años de tratamiento con tamoxifeno o después de 5 años de usar tamoxifeno. Las directrices actualizadas fueron publicadas el 12 de julio en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology

“Nuestro grupo de estudio revisó con mucha atención el auge de las investigaciones en los últimos cinco años en torno a los fármacos antiestrogénicos y llenó vacíos en la comprensión de la mejor manera de utilizar estos tratamientos novedosos y sobre cuáles son las ventajas y los efectos secundarios de los tratamientos”, dijo a través de un comunicado de prensa el doctor Harold Burstein, titular del comité de expertos convocados por la ASCO para actualizar las directrices.

Los resultados de uno de los más grandes estudios de su tipo realizado hasta la fecha indican que muchas mujeres con cáncer de mama en estados iniciales, en particular las mujeres jóvenes, interrumpen su terapia hormonal adyuvante antes de finalizar el tratamiento de 5 años. Los resultados fueron publicados el 28 de junio en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology (JCO). Por otra parte, un análisis todavía no publicado acerca del mismo estudio, que se presentó en mayo en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), indica que la suspensión prematura del tratamiento se asocia a una peor supervivencia.

Los resultados publicados en la revista JCO indicaron que a los 4,5 años de haber comenzado a tomar tamoxifeno o uno de los tres inhibidores de la aromatasa, el 32 por ciento de aproximadamente 8.800 mujeres participantes en el estudio había abandonado el tratamiento. Entre aquellas que continuaron con el tratamiento, solo el 72 por ciento cumplió con el régimen que se les prescribió (esto quiere decir que tomaron casi todos sus medicamentos de la manera indicada) durante todo el periodo de estudio de cuatro años y medio.

El estudio incluyó a mujeres que son parte del sistema de salud de Kaiser Permanente del Norte de California (KPNC), un programa de atención médica integral administrada. El equipo investigador identificó a las participantes del estudio a partir del registro del cáncer de KPNC y rastreó el uso de la terapia adyuvante a través de las recetas médicas dispensadas por el sistema de manejo de información farmacéutica del KPNC. La interrupción del tratamiento se definió como pasar 180 días sin solicitar una nueva receta médica, y el no cumplimiento terapeútico, como tomar menos del 80 por ciento del fármaco recetado.

En general, solo el 49 por ciento de las mujeres completó su tratamiento de la forma prescrita. Si bien las mujeres menores de 40 años y las mayores de 75 años eran las que tenían más probabilidad de no cumplir con el régimen de tratamiento, el peor desempeño lo mostraron las 202 mujeres menores de 40 años; su probabilidad de interrumpir el tratamiento era un 50 por ciento mayor y la de no cumplir con la prescripción era 40 por ciento más que el resto de la población del estudio.

Otros estudios han señalado los problemas relacionados con la interrupción y el no cumplimiento del tratamiento por mujeres que reciben terapia hormonal adyuvante. De todas maneras, dado los “antecedentes demostrados de esta terapia en la reducción de la recidiva del cáncer de mama”, los autores del estudio estaban sorprendidos por la frecuencia con que no se sigue con el tratamiento, en especial en las mujeres jóvenes. “Tal vez debemos hacer un mejor trabajo para crear mayor conciencia en las pacientes de que para obtener todo los beneficios del tratamiento necesitan tomar sus medicamentos a tiempo y durante el tiempo necesario”, dijo en un comunicado de prensa la autora principal del estudio, doctora Dawn Hershman, del Centro Médico de la Universidad de Columbia.

En el análisis presentado en la reunión de la ASCO, la interrupción prematura del tratamiento y la falta de seguimiento a las indicaciones de la prescripción estuvieron asociadas a aumentos en el riesgo de mortalidad de un 36 y un 40 por ciento, respectivamente. El equipo de investigadores de la Universidad de Columbia, bajo la dirección del doctor Alfred Neugut, está realizando un estudio de cohorte prospectivo para saber por qué las mujeres descontinúan el tratamiento o no se adhieren a los términos de la prescripción, explicó la doctora Hershman en un correo electrónico.