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11 de septiembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 10

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Se identifican cambios moleculares en el cáncer colorrectal

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Un análisis molecular de tumores del recto y del colon ha arrojado información que puede ayudar a formular tratamientos más dirigidos para pacientes con esta enfermedad, de acuerdo con un informe de los investigadores de la Red de Investigaciones del Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA). Los resultados están publicados (aquí y aquí) y aparecen resumidos en la edición de julio de la publicación Nature.

Los investigadores del TCGA habían informado previamente sobre los cambios moleculares subyacentes en el cáncer de ovario y en el glioblastoma (un tipo de cáncer del cerebro que es a menudo mortal). En el nuevo análisis, los investigadores caracterizaron en forma integral los genomas de 224 tumores de recto o de colon, así como el correspondiente ADN normal de los donantes.

Una vez excluidos del análisis los tumores con índices anormalmente altos de mutaciones genéticas (tumores hipermutados), los investigadores no hallaron diferencias genómicas significativas entre los tumores del recto y los del colon, con base en una variedad de mediciones, como la cantidad de copias génicas y los perfiles de expresión génica de los tumores.

No obstante, el análisis de las vías moleculares en los tumores colorrectales indicó que las vías pueden alterarse de varias maneras. Algunos tumores presentaron alteraciones posiblemente relacionadas con el cáncer en varias vías, lo que permite suponer a los investigadores que no es suficiente actuar sobre una sola vía para tratar estos tumores.

La mayoría de los tratamientos aprobados para el cáncer colorrectal son quimioterapias que tienen bajos índices de respuesta, señaló el doctor Raju Kucherlapati de la Facultad de Medicina de Harvard, quien codirigió el estudio. Los nuevos resultados podrían ser la base para el diseño y la puesta a prueba de tratamientos que actúen sobre las alteraciones moleculares que causan la enfermedad, agregó el doctor.

"Hay varias alteraciones genéticas presentes en los tumores que examinamos, y ya están en desarrollo fármacos que actúan sobre muchos de estos cambios", continuó el doctor Kucherlapati. Para determinados pacientes, existen nuevos fármacos dirigidos "que tienen la posibilidad de ser altamente eficaces".  

El doctor Kucherlapati y sus colegas de la Red de Investigaciones del TCGA también descubrieron que el 16 por ciento de los tumores eran hipermutados. Es posible que la causa de este fenómeno sean defectos en la capacidad de la célula de reparar el ADN dañado. Los tumores hipermutados pueden también ser agresivos.

Tres cuartos de las muestras presentaban una modificación genética llamada inestabilidad microsatélite, que se asocia a un pronóstico más favorable.

Los investigadores también hallaron que el gen IGF2, que desempeña una función en la proliferación celular, estaba alterado en algunos tumores. Los fármacos que actúan sobre el producto de este gen o su receptor están en proceso de desarrollo y podrían ser puestos a prueba en pacientes cuyos tumores tienen alteraciones en el gen IGF2.

Los datos de este estudio "brindan un recurso sin precedentes para comprender esta enfermedad mortal e identificar posibilidades de tratamientos dirigidos", concluyeron los autores.

Esta investigación fue respaldada por subvenciones de los Institutos Nacionales de la Salud (U24CA143799, U24CA143835, U24CA143840, U24CA143843, U24CA143845, U24CA143848, U24CA143858, U24CA143866, U24CA143867, U24CA143882, U24CA143883, U24CA144025, U54HG003067, U54HG003079 y U54HG003273).

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