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13 de septiembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 10

Región genómica asociada a riesgo de segundo cáncer después de radioterapia

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Ilustración de un niño, un médico y una hélice de ADN Dos variantes genéticas guardan una fuerte asociación con el riesgo más alto de un segundo cáncer en los supervivientes de linfoma de Hodgkin infantil que recibieron radioterapia.

Un nuevo estudio puede arrojar pistas importantes sobre el riesgo que tienen de padecer a largo plazo un segundo cáncer primario los niños con linfoma de Hodgkin que recibieron radioterapia. En el estudio, los investigadores identificaron dos variantes genéticas llamadas polimorfismos de un solo nucleótido  (PSN), en una región del cromosoma 6 que estaban fuertemente asociadas a un mayor riesgo de aparición de un segundo cáncer en este grupo de supervivientes de cáncer.

El estudio, publicado el 24 de julio en la revista Nature Medicine, es uno de los primeros estudios de asociación del genoma completo que se concentró en el riesgo de un segundo cáncer y uno de los pocos trabajos a la fecha que delimitó la población de estudio a un grupo que recibió una intervención terapéutica específica.

Aproximadamente el 90 por ciento de los niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin diagnosticado se curan. Pero esto tiene su precio: cerca del 20 por ciento de los supervivientes padecerá un segundo cáncer, y esta es la segunda causa principal de muerte en esta población.

Los investigadores han trabajado arduamente para identificar a los pacientes que enfrentan mayor riesgo de padecer un segundo cáncer y que deben recibir tratamientos distintos o estar bajo una vigilancia más estrecha a fin de detectar un nuevo cáncer con el avance de la edad, explicó el investigador principal del estudio, doctor Kenan Onel, de la Universidad de Chicago.

Esta es la parte de los hallazgos que los hace tan "interesantes", dijo el doctor Onel. "En el ámbito de esta exposición, estas variantes parecen tener un gran efecto". Los supervivientes con el riesgo presentando por los PNS tenían más probabilidad de padecer un segundo cáncer que los que no tenían este polimorfismo.

Pero este fue un estudio relativamente pequeño, recalcó, de manera que se necesitarán estudios más grandes para confirmar los resultados. "Se requieren más investigaciones antes de que podamos decir que este es un factor a considerar en las decisiones que tomen médicos o pacientes".

Para encontrar la región cromosómica afectada, el doctor Onel y sus colegas realizaron escanografías del ADN de 178 supervivientes de linfoma de Hodgkin infantil tratados con radioterapia, 96 de los cuales contrajeron un segundo cáncer. Tres variaciones genéticas (o PNS) se asociaron a un riesgo más alto de un segundo cáncer.     

Nuestra esperanza es que en el futuro seamos capaces de diseñar tratamientos médicos para los supervivientes que reduzcan de manera más eficaz la carga de un segundo cáncer.

—Dra. Lindsay Morton

Cuando los investigadores reprodujeron los resultados en un segundo grupo de supervivientes tratados de manera similar, de los cuales 62 contrajeron un segundo cáncer y 71 no, dos PNS en una región cromosómica conocida como 6q21 mostraron una asociación estadísticamente significativa con un riesgo más alto de un segundo cáncer.

No se sabe con certeza de qué manera estas variantes genéticas pueden aumentar el riesgo de cáncer. Pero la región del cromosoma 6 en la que residen estas variantes está situada cerca de un gen llamado PRDM1. Otros estudios (este y este otro) han identificado recientemente el PRDM1 como un posible gen supresor tumoral en un subtipo de linfoma de células B grandes difuso

En otros experimentos con líneas celulares, el doctor Onel y su equipo mostraron que la presencia de variantes de riesgo o alelos, estaba asociada a niveles más bajos de proteína PRDM1 y que los niveles de la proteína PRDM1 se elevaron en respuesta a la radiación solo en las células que tenían alelos "protectores" contra un segundo cáncer.

No obstante, los investigadores no descartaron la posibilidad de que intervengan otros genes.

Para ayudar a esclarecer la función de los dos alelos de riesgo al combinarse con la radioterapia y predisponer a los pacientes a un segundo cáncer, se debe realizar un análisis similar que incluya a los supervivientes que no estuvieron expuestos a la radiación, explicó la doctora Lindsay Morton, de la Subdivisión de Epidemiología de los Efectos de la Radiación de la División de Genética y Epidemiología del Cáncer (DCEG).

Este estudio allana el camino para "investigaciones adicionales sobre la interacción compleja entre la vulnerabilidad genética y las exposiciones ambientales en la aparición de un segundo cáncer" apuntaron los doctores Morton y Stephen Chanock, jefe del Laboratorio de Genómica Aplicada del DCEG, en un comentario adjunto. Las investigaciones futuras necesitan evaluar el papel de la dosis de radiación y otros tratamientos, como ciertos tipos de quimioterapia, apuntaron. 

Otro proyecto importante para el futuro, dijo el doctor Onel, será examinar si los hallazgos se aplican a supervivientes de otros cánceres infantiles.

En los Estados Unidos hay casi 12 millones de supervivientes de cáncer y esta cifra continuará en aumento a medida que mejoren los instrumentos de diagnóstico y tratamiento. "Ese estudio es un primer paso importante para identificar a los pacientes que pueden enfrentar riesgo de un segundo cáncer en la vida", dijo el doctor Morton. "Nuestra esperanza es que en el futuro seamos capaces de diseñar tratamientos médicos para los supervivientes que reduzcan de manera más eficaz la carga de un segundo cáncer".

Carmen Phillips y Edward R. Winstead