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13 de septiembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 10

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Región genómica asociada a riesgo de segundo cáncer primario
Un nuevo estudio revela indicios a largo plazo de un segundo cáncer en niños con linfoma de Hodgkin que recibieron radioterapia.


 

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El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos manejar y tratar como enfermedades crónicas.

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Región genómica asociada a riesgo de segundo cáncer después de radioterapia

> Artículo en inglés

Ilustración de un niño, un médico y una hélice de ADN Dos variantes genéticas guardan una fuerte asociación con el riesgo más alto de un segundo cáncer en los supervivientes de linfoma de Hodgkin infantil que recibieron radioterapia.

Un nuevo estudio puede arrojar pistas importantes sobre el riesgo que tienen de padecer a largo plazo un segundo cáncer primario los niños con linfoma de Hodgkin que recibieron radioterapia. En el estudio, los investigadores identificaron dos variantes genéticas llamadas polimorfismos de un solo nucleótido  (PSN), en una región del cromosoma 6 que estaban fuertemente asociadas a un mayor riesgo de aparición de un segundo cáncer en este grupo de supervivientes de cáncer.

El estudio, publicado el 24 de julio en la revista Nature Medicine, es uno de los primeros estudios de asociación del genoma completo que se concentró en el riesgo de un segundo cáncer y uno de los pocos trabajos a la fecha que delimitó la población de estudio a un grupo que recibió una intervención terapéutica específica.

Aproximadamente el 90 por ciento de los niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin diagnosticado se curan. Pero esto tiene su precio: cerca del 20 por ciento de los supervivientes padecerá un segundo cáncer, y esta es la segunda causa principal de muerte en esta población.

Los investigadores han trabajado arduamente para identificar a los pacientes que enfrentan mayor riesgo de padecer un segundo cáncer y que deben recibir tratamientos distintos o estar bajo una vigilancia más estrecha a fin de detectar un nuevo cáncer con el avance de la edad, explicó el investigador principal del estudio, doctor Kenan Onel, de la Universidad de Chicago.

Esta es la parte de los hallazgos que los hace tan "interesantes", dijo el doctor Onel. "En el ámbito de esta exposición, estas variantes parecen tener un gran efecto". Los supervivientes con el riesgo presentando por los PNS tenían más probabilidad de padecer un segundo cáncer que los que no tenían este polimorfismo.

Pero este fue un estudio relativamente pequeño, recalcó, de manera que se necesitarán estudios más grandes para confirmar los resultados. "Se requieren más investigaciones antes de que podamos decir que este es un factor a considerar en las decisiones que tomen médicos o pacientes".

Para encontrar la región cromosómica afectada, el doctor Onel y sus colegas realizaron escanografías del ADN de 178 supervivientes de linfoma de Hodgkin infantil tratados con radioterapia, 96 de los cuales contrajeron un segundo cáncer. Tres variaciones genéticas (o PNS) se asociaron a un riesgo más alto de un segundo cáncer.     

Nuestra esperanza es que en el futuro seamos capaces de diseñar tratamientos médicos para los supervivientes que reduzcan de manera más eficaz la carga de un segundo cáncer.

—Dra. Lindsay Morton

Cuando los investigadores reprodujeron los resultados en un segundo grupo de supervivientes tratados de manera similar, de los cuales 62 contrajeron un segundo cáncer y 71 no, dos PNS en una región cromosómica conocida como 6q21 mostraron una asociación estadísticamente significativa con un riesgo más alto de un segundo cáncer.

No se sabe con certeza de qué manera estas variantes genéticas pueden aumentar el riesgo de cáncer. Pero la región del cromosoma 6 en la que residen estas variantes está situada cerca de un gen llamado PRDM1. Otros estudios (este y este otro) han identificado recientemente el PRDM1 como un posible gen supresor tumoral en un subtipo de linfoma de células B grandes difuso

En otros experimentos con líneas celulares, el doctor Onel y su equipo mostraron que la presencia de variantes de riesgo o alelos, estaba asociada a niveles más bajos de proteína PRDM1 y que los niveles de la proteína PRDM1 se elevaron en respuesta a la radiación solo en las células que tenían alelos "protectores" contra un segundo cáncer.

No obstante, los investigadores no descartaron la posibilidad de que intervengan otros genes.

Para ayudar a esclarecer la función de los dos alelos de riesgo al combinarse con la radioterapia y predisponer a los pacientes a un segundo cáncer, se debe realizar un análisis similar que incluya a los supervivientes que no estuvieron expuestos a la radiación, explicó la doctora Lindsay Morton, de la Subdivisión de Epidemiología de los Efectos de la Radiación de la División de Genética y Epidemiología del Cáncer (DCEG).

Este estudio allana el camino para "investigaciones adicionales sobre la interacción compleja entre la vulnerabilidad genética y las exposiciones ambientales en la aparición de un segundo cáncer" apuntaron los doctores Morton y Stephen Chanock, jefe del Laboratorio de Genómica Aplicada del DCEG, en un comentario adjunto. Las investigaciones futuras necesitan evaluar el papel de la dosis de radiación y otros tratamientos, como ciertos tipos de quimioterapia, apuntaron. 

Otro proyecto importante para el futuro, dijo el doctor Onel, será examinar si los hallazgos se aplican a supervivientes de otros cánceres infantiles.

En los Estados Unidos hay casi 12 millones de supervivientes de cáncer y esta cifra continuará en aumento a medida que mejoren los instrumentos de diagnóstico y tratamiento. "Ese estudio es un primer paso importante para identificar a los pacientes que pueden enfrentar riesgo de un segundo cáncer en la vida", dijo el doctor Morton. "Nuestra esperanza es que en el futuro seamos capaces de diseñar tratamientos médicos para los supervivientes que reduzcan de manera más eficaz la carga de un segundo cáncer".

Carmen Phillips y Edward R. Winstead

Uso de teléfonos móviles no aumenta el riesgo de cáncer en niños y adolescentes

> Artículo en inglés

El primer estudio sobre el uso de teléfonos móviles en niños y adolescentes realizado en cuatro países europeos no descubrió un riesgo mayor de cáncer de cerebro, indica un informe publicado en línea el 27 de julio en la revista del NCI Journal of the National Cancer Institute (JNCI).

Investigadores en Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza realizaron un estudio de casos y controles en el que participaron niños y adolescentes de 7 a 19 años de edad que recibieron un diagnóstico de tumor cerebral entre el 2004 y el 2008.  Los investigadores, dirigidos por el doctor Denis Aydin del instituto suizo de salud pública (Swiss Tropical and Public Health Institute) en la ciudad de Basilea, entrevistaron a 352 pacientes con tumores cerebrales, 646 participantes control saludables, y sus padres.

Los niños que usaron regularmente teléfonos móviles no tuvieron una probabilidad mayor estadísticamente significativa de recibir un diagnóstico de tumor cerebral que aquellos que no usaron los teléfonos, informaron los investigadores. Además, los que usaron teléfonos móviles por lo menos durante 5 años no presentaron un riesgo mayor estadísticamente significativo de tumores cerebrales. Es más, los investigadores no encontraron un riesgo más alto de tumores cerebrales en las partes del cerebro que generalmente reciben los niveles más altos de exposición a la radiación del teléfono móvil.

En algunos de los niños, los investigadores pudieron obtener datos de los proveedores de servicios de telefonía móvil. En esos niños, el riesgo de tumores cerebrales aumentó con la cantidad de tiempo que transcurrió desde que la familia se suscribió al plan de servicio de telefonía celular pero no con la cantidad de uso del teléfono móvil, de acuerdo a la información registrada por los proveedores del servicio, añadieron los investigadores.

Estudios epidemiológicos previos de usuarios adultos no encontraron un riesgo mayor general de cáncer de cerebro por el uso de teléfonos móviles. Este estudio abordó preocupaciones sobre si el cerebro y el sistema nervioso en desarrollo de los niños y adolescentes podrían ser más vulnerables a los posibles efectos adversos a la salud por el uso del teléfono móvil.

“Los investigadores continúan vigilando las tendencias con respecto al cáncer de cerebro y el uso de teléfonos móviles”, comentó la doctora Martha Linet, jefa de la Subdivisión de Epidemiología de la Radiación en la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI. “Otras investigaciones en curso incluyen un estudio amplio de roedores expuestos a frecuencias de teléfonos móviles que está realizando el Programa Nacional de Toxicología; un estudio prospectivo que inscribió a 250 000 usuarios de teléfonos móviles en cinco países europeos; y un estudio de casos y controles que está comparando 2 000 jóvenes entre los 10 y 24 años de edad que recibieron diagnósticos de tumores de cerebro con un número similar de participantes control de 13 países.

Para leer más, consulte el artículo: “La doctora Martha Linet comenta sobre el uso de teléfonos celulares y el riesgo de cáncer

Sistema computarizado para leer mamografías no parece mejorar la detección del cáncer

> Artículo en inglés

Un sistema computarizado costoso y de amplio uso, diseñado para asistir a los radiólogos a identificar manchas sospechosas en mamografías, puede no ser útil en la detección del cáncer de mama, según indica un nuevo estudio. El estudio, dirigido por el doctor Joshua J. Fenton de la Universidad de California en Davis, se publicó por Internet el 27 de julio en la revista del NCI Journal of the National Cancer Institute (JNCI).

En el primer amplio estudio clínico realizado para evaluar la funcionalidad de los sistemas de detección computarizados (CAD) en los Estados Unidos, se observó que dicha tecnología no mejoró la detección del cáncer de mama invasor. El resultado se basó en datos de aproximadamente 684 000 mujeres y más de 1,6 millones de mamografías realizadas en establecimientos del Consorcio de Vigilancia del Cáncer de Mama entre 1998 y 2006.

Los sistemas CAD se utilizan en la actualidad para asistir en la interpretación de la mayoría de las mamografías de detección en los Estados Unidos, representando costos directos anuales a Medicare de más de USD $30 millones, anotaron los autores del estudio. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos aprobó el uso de esa tecnología en 1998 con base en datos limitados, y poco tiempo después Medicare empezó a pagar por los CAD.

En el 2007, los investigadores publicaron estudios preliminares, obtenidos de este estudio de observación basado en la población. En ese entonces, encontraron que el uso de sistemas CAD llevaba a índices positivos falsos significativamente más elevados, en comparación con los índices positivos falsos obtenidos por los radiólogos que no utilizaban sistemas CAD para leer las mamografías.

El análisis actualizado incluyó casi el doble de los datos que se evaluaron en el estudio preliminar del 2007, pero la conclusión fue básicamente la misma. Según lo que resumieron los editores de la JNCI, los beneficios para la salud del uso de los sistemas CAD para interpretar mamografías “continúan siendo poco claros y los datos indican que los costos asociados pueden ser mayores que los beneficios potenciales”.

La tecnología CAD es bastante popular, debido en parte a que los equipos se acoplan a los sistemas de mamografía digitales de uso creciente en los Estados Unidos. La otra razón es el incentivo financiero que ofrece el reembolso por parte de Medicare, anotó el doctor Donald Berry del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas en un editorial que acompañó al artículo.

Los investigadores y fabricantes de los equipos deben concentrarse en mejorar los sistemas, continuó el doctor Berry. “Pero esto se debe realizar en un entorno experimental y no mientras se continúa exponiendo a millones de mujeres a una tecnología que puede conllevar más daños que beneficios. Entre tanto, es posible que los incentivos económicos sigan fomentando su proliferación”.

Alta densidad mamaria relacionada con aumento en el riesgo de cáncer y tumores agresivos

> Artículo en inglés

Un estudio de mujeres posmenopáusicas ha confirmado que la densidad mamaria más alta está asociada a un riesgo mayor de cáncer de mama y reveló que los tumores que se originan tienen una mayor probabilidad de ser agresivos. Los resultados se publicaron por Internet el 21 de julio en la revista del NCI Journal of the National Cancer Institute.

El tejido mamario denso, que contiene menos grasa y más tejido glandular y conjuntivo, es un factor de riesgo conocido de cáncer de mama; y las mamografías de tejidos mamarios densos son más difíciles de leer e interpretar. Sin embargo, no está claro si hay subtipos de cánceres específicos para las mujeres que tienen tejido mamario más denso.

Investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard analizaron datos del estudio Nurses’ Health Study en el que participaron 1 042 mujeres a quienes se les diagnosticó cáncer entre 1989 y el 2004, y 1 794 de ellas se agruparon con participantes de control saludables. Las mujeres con cáncer de mama tuvieron una densidad mamaria promedio mayor que las mujeres del grupo de control. Aquellas con la densidad mamaria más alta tuvieron una probabilidad más de tres veces mayor de presentar cáncer que las que tuvieron la densidad mamaria menor.

La densidad mamaria tuvo una relación más fuerte con tumores in situ o no invasivos. Además, la densidad mamaria mayor se asoció a tumores más grandes, de grado mayor y que eran  receptores de estrógeno negativo, cuya tendencia es ser más agresivos. Los autores señalaron varias limitaciones del estudio. La más importante es que los resultados solo se aplican a mujeres posmenopáusicas.

En un editorial que acompañó el estudio, la doctora Karla Kerlikowske de la Universidad de California en San Francisco y la doctora Amanda Phipps del Centro Oncológico Fred Hutchinson sugirieron que el “efecto encubridor” mediante el cual el tejido denso evita la detección de tumores más pequeños en las mamografías, puede ser responsable de la asociación observada entre el tejido de mama denso y los tumores más grandes y agresivos.

También propusieron que los tumores pueden ocurrir con más frecuencia en los tejidos mamarios densos debido a interacciones con una mayor cantidad de células epiteliales y estromales presentes.

Los resultados “sugieren que la densidad mamaria es un factor de riesgo importante en una variedad de subtipos biológicamente diversos de cáncer de mama, como los tumores que exhiben características indicativas de peor pronóstico”, escribieron los editores. “Dado que la magnitud de la asociación con la densidad mamaria es sólida en todos los subtipos de cáncer de mama y en particular para la enfermedad con tumores receptores de estrógeno negativo, la densidad mamaria debe incluirse en los modelos de predicción de riesgos en todos los subtipos de tumores”, concluyeron.

Estudio genético ofrece indicios sobre el linfoma no Hodgkin

> Artículo en inglés

Las mutaciones genéticas que alteran el empaque normal del ADN en la cromatina, el conjunto de ADN y las proteínas en los cromosomas, son frecuentes en algunas formas de linfoma no Hodgkin (LNH) y pueden ejercer una influencia en esta enfermedad, de acuerdo con nuevas investigaciones. El estudio también se suma a las crecientes evidencias que apuntan a que la regulación adecuada del empaque del ADN, a través de un proceso denominado remodelamiento de la cromatina, puede alterarse con el cáncer.

La comprensión de estas alteraciones podría llevar a estrategias para tratar la enfermedad, indicaron el doctor Marco Marra y sus colegas de la Agencia Oncológica de British Columbia (BC) en Vancouver en un informe de la revista Nature publicado por Internet el 27 de julio.

Para aprender más sobre la biología del LNH, los investigadores secuenciaron los genomas de 13 pacientes con linfoma de células B grandes difuso y uno con linfoma folicular, las dos formas más frecuentes de esta enfermedad. Después de estudiar los cambios genéticos en otros 113 casos de LNH, los investigadores identificaron 26 genes con mutaciones recurrentes que podrían tener relación con el cáncer.

Cinco de los genes más frecuentemente mutados codifican proteínas que participan en la modificación química de las histonas, las proteínas de cromatina responsables del empaque del ADN. Cuando las histonas sufren modificaciones, el empaque del ADN en la cromatina tiene menos cohesión, lo que facilita la expresión genética; cuando se eliminan las modificaciones en la histona, el empaque del ADN está más cohesionado y se suprime la expresión genética. Por lo tanto, las proteínas vinculadas a la modificación de la histona pueden alterar la actividad de los genes en el genoma.

En el 89 por ciento de los pacientes con linfoma folicular se identificaron mutaciones en uno de los cinco genes MLL2, lo que lo convierte en uno de los genes que se mutan con más frecuencia en el LNH. Al destacar que este gen también se muta en otros tipos de cáncer, los autores del estudio sugirieron que la proteína MLL2 puede ayudar normalmente a suprimir la génesis tumoral.

El segundo gen mutado que destacaron, el MEF2B, no había sido vinculado anteriormente al cáncer, pero los patrones de las mutaciones en este gen se asemejan a los encontrados en otros genes que se han vinculado al cáncer. Con base en sus hallazgos, los investigadores concluyeron que la mutación de los genes que intervienen en la modificación de la histona es probablemente el mecanismo central en el desarrollo de algunas formas de LNH.

Estos hallazgos confirman y amplían los informes recientes de mutaciones en genes relacionados con la histona en el LNH (informe en Nature Genetics y en Nature). También se han visto alteraciones genéticas similares en una forma de cáncer de riñón y en el meduloblastoma infantil. Existen fármacos disponibles que pueden revertir los cambios epigenéticos en las células, como las modificaciones de la histona, pero algunos investigadores advierten que todavía no está clara la relación entre las mutaciones recientemente identificadas y el cáncer.

“Este estudio abre nuevos caminos de investigación al introducir una lista de genes que nadie hubiera imaginado podrían afectar esta enfermedad”, señaló el autor principal, Ryan Morin, de la Agencia Oncológica de BC. Y, debido a que ciertas mutaciones solo se encontraron en algunos subtipos de LNH, de confirmarse estas alteraciones los médicos podrían guiarse para diagnosticar la enfermedad y seleccionar los tratamientos más adecuados, agregó. 

Estudios revelan complejidad genética del carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello

> Artículo en inglés

Dos equipos independientes de investigación multiinstitucional han identificado un gran número de alteraciones genéticas, hasta ahora desconocidas, asociadas al carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello (CCECC) el tipo más común de cáncer de cabeza y cuello. Los investigadores secuenciaron las regiones completas codificantes de las proteínas, o exomas, del ADN de las muestras de decenas de pacientes y publicaron sus resultados por Internet el 28 de julio, en dos artículos de la revista Science (este y este otro).

Los estudios estuvieron encabezados por investigadores del Instituto Broad de MIT y Harvard, el Instituto Oncológico de la Universidad de Pittsburgh y el Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas.

El uso del tabaco, el consumo excesivo de alcohol y la infección por el virus del papiloma humano (VPH) son conocidos factores de riesgo para el CCECC, el cual incluye cánceres que se originan en la boca y la garganta. El índice de supervivencia a 5 años para muchos tipos de CCECC ha mejorado modestamente en los últimos 40 años.

Para buscar las anomalías genéticas, o mutaciones, que puedan derivar en CCECC, los investigadores compararon secuencias completas de exomas de tejido tumoral con las coincidentes del tejido normal de los mismos pacientes. Ambos equipos de investigación confirmaron anomalías genéticas previamente implicadas en el CCECC, incluidas las mutaciones en el gen supresor tumoral TP53, que por mucho fueron las más frecuentes.

Los dos equipos también identificaron un gran número de mutaciones genéticas no previstas en el CCECC, en especial en el gen NOTCH1 y otros genes que afectan la diferenciación de las células escamosas, el proceso por el cual las células menos maduras se dividen rápidamente para convertirse en células escamosas más especializadas que se dividen más lentamente.

“El grado de diferenciación, esto es, el grado de las células tumorales, nunca ha mostrado ser de manera constante un factor para el pronóstico clínico” del CCECC, dijo la doctora Jennifer Grandis de la Universidad de Pittsburgh y autora principal de uno de los estudios. “De modo que fue sorprendente encontrar mutaciones en una serie de genes que aparentemente contribuyen a la diferenciación”.

Ambos estudios identificaron considerablemente menos genes mutados en los tumores VPH positivos que en los VPH  negativos, lo que sustenta la idea de que el CCECC de VPH positivo, el cual tiene un mejor pronóstico, es una enfermedad distinta y requiere de un tratamiento propio.

Los resultados de los trabajos de colaboración multidisciplinaria como este “nos permitirán por primera vez comprender la compleja biología del cáncer de cabeza y cuello”, dijo la doctora Grandis. “Es obvio que no es una sola enfermedad. Son muchas enfermedades, a pesar de su apariencia idéntica bajo el microscopio”.

“Está bien tener un pesimismo cauto”, agregó. Sin embargo, dijo creer que el análisis de la complejidad biológica de cánceres como el CCECC llevará en última instancia a conocer nuevas dianas terapéuticas.

“Apenas estamos dando pasos pequeños en estos hallazgos genéticos”, prosiguió. El más importante, explicó la doctora, es identificar el subgrupo de mutaciones que propician la formación de tumores y encontrar terapias dirigidas contra ellas. “Los tumores de los pacientes nos están hablando. Otra cosa es entender lo que nos dicen”.

Un vistazo al auge de la cirugía robótica para el cáncer de próstata

> Artículo en inglés

Los doctores Peter Pinto y Gennady Bratslavsky, de la División de Oncología Urológica del NCI, preparan a un paciente para una prostatectomía con el sistema quirúrgico da Vinci. (Foto de Bill Branson, NIH) Los doctores Peter Pinto y Gennady Bratslavsky, de la División de Oncología Urológica del NCI, preparan a un paciente para una prostatectomía con el sistema quirúrgico da Vinci. (Foto de Bill Branson, NIH)

En los 11 años desde que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobara el primer sistema de cirugía robótica abdominal y pélvica, su uso ha aumentado espectacularmente. El sistema quirúrgico da Vinci (da Vinci Surgical System) ahora se utiliza en 4 de cada 5 prostatectomías radicales en los Estados Unidos. Su uso también es cada vez más frecuente en el tratamiento de otros cánceres, como los cánceres ginecológicos y de cabeza y cuello. De acuerdo con Intuitive Surgical, Inc., los fabricantes de da Vinci, más de 1 000 sistemas robóticos están siendo utilizados en hospitales del país.

Varios estudios recientes parecen indicar que el auge de la prostactectomía robótica ha tenido numerosas consecuencias, como una migración masiva de pacientes con cáncer de próstata a hospitales con sistemas robóticos y un aumento general en la cantidad de prostatectomías anuales. Esta segunda tendencia ha generado cierta preocupación, porque coincide con un periodo en el cual ha habido una ligera disminución en la incidencia del cáncer de próstata.

Las razones de la rápida proliferación de la prostatectomía y sus implicaciones para los pacientes y el sistema de salud siguen siendo objeto de estudio y de controversia. Pero el cambio parece haber alterado para siempre el tratamiento quirúrgico para el cáncer de próstata, observó el doctor Hugh Lavery, cirujano urólogo del Centro Médico Mount Sinai en Nueva York.

"Creo que las prostatectomías abiertas y la laparoscopía han desaparecido", indicó el doctor Lavery. Los datos disponibles indican que los pacientes y los cirujanos "están pidiendo robots, y los están consiguiendo", agregó.

Una tecnología atractiva y un público curioso

Haga una búsqueda de "cirugía robótica de cáncer de próstata" por Internet y los resultados que obtendrá incluirán testimonios apasionados de pacientes que fueron tratados con este procedimiento así como videos de los instrumentos quirúrgicos da Vinci rodeando la cavidad peritoneal, haciendo suturas o cortes de tejido o removiendo grasa. En estos videos, el cirujano está al otro lado de la sala, con la cabeza inmersa en la consola y las manos sobre los tableros de control del robot, maniobrando los instrumentos con la ayuda de una cámara que ofrece una imagen tridimensional cristalina del área quirúrgica. (Más información sobre cómo funciona el sistema robótico, en inglés).

El doctor Peter Pinto sentado frente a la consola del sistema robótico da Vinci para realizar una cirugía de próstata mínimamente invasiva. (Foto de Bill Branson, NIH) El doctor Peter Pinto sentado frente a la consola del sistema robótico da Vinci para realizar una cirugía de próstata mínimamente invasiva. (Foto de Bill Branson, NIH) [Ampliar]

Los videos de Internet son solo un componente de la gran campaña de mercadotecnia de da Vinci impulsada por hospitales individuales y el fabricante del sistema. Un estudio de 400 sitios web de hospitales, publicado en línea en mayo pasado, encontró que el 37 por ciento de esos sitios destacaban la cirugía robótica en su página principal, el 61 por ciento utilizó texto preparado por el fabricante del sistema robótico y cerca de uno de cada tres sitios afirmaba que los procedimientos con robot han llevado a mejorar el control del cáncer.

"La tendencia es asociar mejor tecnología con mejor tratamiento", explicó el investigador principal del estudio, doctor Marty Makary, de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El doctor Makary dijo que él hace la mayoría de las operaciones con laparoscopía, incluidas complicadas cirugías de páncreas, porque cree que el robot no ofrece suficiente información al tacto y requiere más tiempo de operación. Sin embargo, la laparoscopía tradicional ya casi no se utiliza para las prostatectomías por considerarse un procedimiento que requiere de mucha técnica, de acuerdo con varios investigadores. Según una estimación, el número de prostatectomías laparoscópicas practicadas anualmente en los Estados Unidos es menos del 1 por ciento del total.

Los pacientes a menudo llegan a la consulta médica con la idea de que les hagan una prostatectomía robótica, dijo el doctor William Lowrance, oncólogo urólogo del Instituto Oncológico Huntsman de la Universidad de Utah. "Se pueden basar en algo que vieron por Internet o porque un amigo o pariente tuvo una buena experiencia" con la cirugía robótica, explicó. Aproximadamente el 70 por ciento de las prostatectomías que realiza las hace con da Vinci.

Las referencias de un paciente a otro y el hecho de que el procedimiento robótico es mínimamente invasivo han sido dos factores clave de la popularidad de los procedimientos con robot, dijo el doctor Ash Tewari, director del Instituto de Cáncer de Próstata del Hospital Presbiteriano/Centro Médico Weill Cornell de Nueva York, donde se realizan casi 600 prostatectomías robóticas por año.

Varios estudios han documentado que para que los cirujanos perfeccionen su habilidad para manipular el robot se requiere de una amplia curva de aprendizaje. Pero al decir del doctor Warner K. Huh, oncólogo ginecólogo y cirujano del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Alabama en Birmingham, con el robot es más fácil realizar un gran número de procedimientos mínimamente invasivos.

"Muchos cirujanos sienten que pueden realizar un procedimiento mínimamente invasivo de manera más eficiente y segura con el robot, y creo que esta es una de las grandes razones de su preferencia", dijo el doctor Huh.

La expansión de la cirugía robótica es algo más que un fenómeno de mercadotecnia, coincidió el doctor Tewari. "Muchos estudios científicos la han respaldado", prosiguió. "Queremos ser mejores en este campo, más allá de la euforia por la robótica".

Lo que dice la ciencia

De acuerdo con los estudios realizados a la fecha, parece haber consenso en que la cirugía robótica es comparable a la cirugía laparoscópica tradicional en relación con la pérdida de sangre, y superior a la cirugía abierta en cuanto a pérdida de sangre y duración de la estadía hospitalaria. El tiempo de recuperación puede también ser más corto después de una cirugía robótica que con la cirugía abierta.

Pero en relación con tres resultados importantes, control del cáncer, control urinario y funcionamiento sexual, no está claro si un método es mejor que otro, observó el doctor Lowrance.

En este momento, parece remota la posibilidad de hacer un estudio clínico con distribución al azar de gran magnitud para comparar los distintos métodos. En el centro Weill Cornell, el doctor Tewari contaba con la aprobación para realizar un estudio clínico comparando prostatectomía robótica con cirugía abierta. Pero el estudio nunca despegó porque no había suficientes pacientes dispuestos a que se les asignara al azar a una cirugía sin robot, indicó.

Un estudio clínico aleatorizado incluso puede ser que no arroje mucha información. "Muchos cirujanos que practican cirugía abierta tienen excelentes resultados, lo que puede resultar difícil de mejorar", dijo el doctor Lavery. "Creo que lo más probable es que un cirujano experto, que haga cualquiera de estos procedimientos, tenga resultados excelentes en ambos de ellos".

¿La cúspide de la "era robótica"?

El vuelco espectacular en la proliferación del sistema quirúrgico da Vinci en los consultorios quirúrgicos de los Estados Unidos al parecer ha tenido amplios efectos sobre la población. Un estudio que presentó el doctor Lavery durante el congreso anual de la Asociación Urológica Americana mostró que de 1997 al 2004, el número de prostatectomías realizadas en este país era bastante estable, alrededor de 60 000 por año.

No obstante, del 2005 al 2008, periodo que el doctor Lavery y sus colaboradores llaman los primeros años de la "verdadera era robótica", el número de prostatectomías y procedimientos robóticos se disparó. El número de prostatectomías aumentó a casi 88 000 en el 2008 y el número de procedimientos robóticos pasó aproximadamente de 9 000 en el 2004 a 58 000 en el 2008.

 El número de prostatectomías aumentó a casi 88 000 en el 2008, y el número de procedimientos robóticos pasó de aproximadamente 9 000 en el 2004 a 58 000 en el 2008.

Otros dos análisis recientes centrados en regiones geográficas pequeñas, –Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania en un estudio y Wisconsin en el otro– llegaron a resultados similares. Pero mostraron algo más: Los hospitales que adquirieron robots vieron un aumento significativo en el número de prostatectomías radicales que llevaron a cabo. Al mismo tiempo, el número de procedimientos realizados en hospitales que no contaban con el robot disminuyó.

"El resultado general ha sido una repentina centralización sin precedentes, fomentada por la tecnología, de los procedimientos en la población ", apuntaron la doctora Karyn Stitzenberg, de la División de Cirugía Oncológica de la Universidad de Carolina del Norte y sus colegas, quienes realizaron el estudio en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania.

El que el aumento en el número de procedimientos haya significado que los pacientes que podrían haber sido candidatos sólidos para otro procedimiento distinto, como la vigilancia activa, hayan optado o no por la cirugía es mera "especulación", dijo el doctor Lowrance.

"Mi impresión es que los índices generales de prostatectomía radical probablemente hayan alcanzado su punto alto y estén en descenso", dijo, en parte debido al mayor énfasis en la vigilancia activa en lo hombres con cáncer de próstata localizado y de bajo riesgo.

No están claras las implicaciones del costo

Otro aspecto incierto es si el uso de esta costosa tecnología ha llevado a pérdidas económicas. Los hospitales no cobran más por los procedimientos robóticos, pese a que su utilización implica costos adicionales de consideración.

El precio del robot en sí oscila entre USD$1,2 millones y USD$1,7 millones (y muchos hospitales tienen varios sistemas); el contrato requerido de mantenimiento es de aproximadamente USD$150 000, y cada vez que se usa el robot se utiliza equipo desechable que cuesta alrededor de USD$2 000. Los estudios parecen indicar que el uso del robot puede representar un costo adicional hasta de USD$4 800 en cada cirugía.

Cabe agregar que las estadías en el hospital más cortas y una menor necesidad de transfusiones sanguíneas pueden compensar en algo estos costos. De hecho, datos de un estudio que va a ser publicado por el doctor Lowrance y su equipo indican que después de ajustar por varios factores y excluir el costo fijo del robot, el costo de la prostatectomía robótica y de los cuidados médicos requeridos para el año subsiguiente es comparable al costo de la cirugía abierta y el de los cuidados médicos del año subsiguiente en un grupo de pacientes de Medicare.

Si bien no hay otros sistemas de robots quirúrgicos aprobados por la FDA, al menos dos empresas están desarrollando sistemas similares que podrían competir con da Vinci, destacó el doctor Lavery, lo que reduciría aún más los costos.

La centralización drástica de los procedimientos de prostatectomía podría ser un arma de doble filo, concluyeron la doctora Stitzenberg y sus colaboradores. Una gran cantidad de estudios ha demostrado que más volumen está vinculado a mejores resultados, lo que parece indicar que contar con un menor número de establecimientos que realicen prostatectomías podría mejorar la calidad general de la atención. Pero con la centralización también surge el espectro de que el acceso a los cuidados médicos podrías verse perjudicado, particularmente en áreas rurales donde las fuerzas del mercado podrían limitar la disponibilidad de cirujanos capaces de realizar el procedimiento.

El rápido crecimiento de la prostatectomía robótica es un reflejo del gran debate sobre el papel de la tecnología en la medicina, a juicio del doctor Lowrance. Por ejemplo, la radioterapia de intensidad modulada  y la radioterapia con haz de protón –que cuestan decenas de miles de dólares más que la cirugía robótica– también están adquiriendo popularidad como tratamientos para el cáncer de próstata localizado, aun cuando ninguno haya demostrado mejores resultados que la radioterapia convencional.

"La gran pregunta es: ¿Cómo balanceamos el uso de la nueva tecnología y su costo con el valor clínico adicional que puede proporcionar?", prosiguió. "Es difícil hacer este tipo de estudios, pero tenemos que continuar cuestionando si la nueva tecnología siempre vale la pena".

Carmen Phillips

No solo para la próstata, la cirugía robótica incursiona en los cánceres ginecológicos

El crecimiento meteórico de la cirugía robótica para el tratamiento del cáncer de próstata en la última década es seguido por un auge similar en el tratamiento de los cánceres ginecológicos, como el cáncer de cuello uterino y de endometrio . (La cirugía robótica de los cánceres ginecológicos por lo general implica histerectomías que pueden estar acompañadas de la disección de ganglios linfáticos).

La cirugía mínimamente invasiva con laparoscopía tradicional ha sido un tratamiento común para los cánceres ginecológicos durante dos décadas, dijo el doctor Warner Huh, del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Alabama en Birmingham. Pero muchos cirujanos se han pasado a los procedimientos con robot. En particular, el procedimiento robótico les ha dado a los cirujanos una nueva opción importante para tratar a mujeres obesas, dijo el doctor Huh. Tradicionalmente, la laparoscopía a menudo no puede practicarse en mujeres obesas, así que antes del advenimiento de la cirugía robótica estas pacientes por lo general debían someterse a cirugía abierta.

"En estas pacientes, la cirugía abierta es muy difícil de practicar", dijo. "Algunas de estas mujeres tenían complicaciones terribles relacionadas con la incisión".

Los índices de obesidad en Alabama figuran entre los más altos del país, así que la cirugía robótica ha proporcionado una nueva opción clínica para muchas mujeres en ese estado. La estadía hospitalaria promedio después de una cirugía abierta en pacientes obesas era de 4 a 5 días, agregó. Ahora, con el procedimiento robótico, el promedio es a menudo de 24 horas o menos. Los índices de complicación disminuyeron del 5 al 10 por ciento con la cirugía abierta, a entre 1 y 2 por ciento con la robótica.

"Ha cambiado completamente la manera en que manejamos estas enfermedades en las mujeres con obesidad mórbida", señaló el doctor Huh.

Nuevas directrices para la detección personalizada del cáncer de mama

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La actualización más reciente de las recomendaciones del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (U.S. Preventive Services Task Force , USPSTF) con respecto a las pruebas de detección selectivas del cáncer de mama causaron amplia confusión a muchas mujeres y sus médicos al ser publicadas en noviembre del 2009.

Una mamografía de una mama con tejido graso y una mama densa.Mamografía de una mama con tejido graso (izquierda) y una mama densa (derecha). Las áreas grandes de tejido denso aparecen blancas en una mamografía, lo que puede ocultar tumores y hacerlos más difíciles de detectar [Ampliar]

El cambio más importante en las recomendaciones fue pequeño pero significativo, en vez de recomendar la realización de mamografías rutinarias para todas las mujeres a partir de los 40 años de edad, el grupo de trabajo indicó que la decisión de realizarse dichas pruebas de detección antes de los 50 años "debe hacerse en forma individual teniendo en cuenta los antecedentes de la paciente".

"Las recomendaciones se interpretaron ampliamente con el significado de que ninguna mujer menor de 50 años se debería hacer una mamografía de detección, lo cual no fue la intención del grupo de trabajo, y tampoco constituía una buena política", dijo la doctora Diana Petitti, profesora de informática biomédica de la Universidad Estatal de Arizona, quien era la vicepresidenta del grupo de trabajo en la época en que se publicaron las recomendaciones en el 2009. 

"Desafortunadamente, las personas no pudieron pasar más allá de la frase 'se recomienda que no se realicen mamografías rutinarias' en ese grupo de edad", continuó.

"Nuestra intención era llevar a que los médicos y las mujeres tomaran la decisión en una forma individualizada, teniendo en cuenta el conglomerado de factores de riesgo específicos de cada mujer", explicó la doctora Petitti. Un obstáculo persistente a ese enfoque es la falta de directrices disponibles para asistir a las mujeres a predecir su riesgo individual de cáncer de mama.

La influencia de los factores de riesgo personales

En un estudio publicado en julio pasado en la revista Annals of Internal Medicine, un grupo de investigadores dirigido por el doctor John Schousboe del Servicio de Salud Park Nicollet en Minnesota, examinó los beneficios para la salud y la rentabilidad de las mamografías de detección en varios grupos de mujeres, con base en un grupo de factores de riesgo conocidos. Encontraron que la densidad de la mama era un indicador fuerte que mostraba quiénes se podrían beneficiar con las pruebas de detección tempranas.

"Intentamos ir más allá de simplemente reafirmar las directrices del USPSTF y ofrecer algo de guía sobre la forma en que una persona puede evaluar su riesgo personal con base en lo que se conoce en la actualidad", dijo el doctor Schousboe.

Los investigadores recolectaron datos sobre la incidencia y mortalidad por cáncer de mama, según la edad, de la base de datos de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER), así como datos sobre cánceres de mama y resultados positivos falsos de mamografías del Consorcio de Vigilancia del Cáncer de Mama, un proyecto que la División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población (DCCPS) ha estado financiando por más de 15 años. Los investigadores también incluyeron datos de una base de datos sueca sobre cambios en la calidad de vida después del diagnóstico de cáncer.

El doctor Schousboe y sus colegas utilizaron esta información para construir modelos que examinaran los beneficios para la salud y los costos de por vida de las mamografías realizadas anualmente, cada dos años (bianualmente), o cada 3 a 4 años en mujeres de 40 a 49, 50 a 59, 60 a 69 y 70 a 79 años de edad. Dentro de cada grupo de edad, los investigadores adaptaron sus cálculos con base en la densidad mamaria, los antecedentes de realización de biopsia de mamas y el historial de cáncer de mama en la familia, los cuales son todos factores de riesgo. La densidad mamaria fue reportada por los radiólogos en la práctica clínica con base en el Sistema de Notificación de Imágenes y Datos de la Mama (BI-RADS), que clasifica el tejido de las mamas de una mujer en cuatro categorías, en la que el numero 1 indica la menor densidad menor y el 4 la mayor densidad.

Conocer sus riesgos personales es realmente importante, y la razón por la cual la densidad mamaria es tan útil, es que solo una minoría relativa de las personas tiene otros factores, como los antecedentes familiares. Sin embargo, la mitad de la población tiene una alta densidad mamaria, incluso más de la mitad de las mujeres entre los 40 y 49 años de edad.

—Dr. John Schousboe

En las mujeres de 40 a 49 años de edad sin tejido mamario denso (categoría 1 o 2 del BI-RADS) y ningún otro factor de riesgo, la mamografía bianual no fue rentable. En contraste, sí fue rentable en mujeres de 40 a 49 años con mamas densas (categorías 3 o 4 del BI-RADS), así como en mujeres con densidad mamaria promedio (categoría 2 del BI-RADS) en ese grupo de edad con antecedentes familiares de cáncer de mama y una biopsia de mama previa.

Resultados adicionales indican que la densidad continúa ejerciendo un factor de riesgo en las mujeres mayores. La mamografía bianual fue rentable en mujeres de 50 a 59 y 60 a 69 años de edad en categorías 2, 3 o 4 del BI-RADS, pero no en las mujeres con la menor densidad mamaria y ningún otro factor de riesgo. Este grupo pequeño de mujeres puede fácilmente realizarse las mamografías cada 3 a 4 años, propusieron el doctor Schousboe y sus colegas.

Evaluar la rentabilidad puede ayudar a las mujeres y los médicos a comparar los beneficios para la salud de los procedimientos de detección en todos los grupos de riesgo, explicó la doctora Rachel Ballard-Barbash, directora adjunta del Programa de Investigación Aplicada del DCCPS. "En el área de prevención, es necesario hacerle pruebas a un gran número de personas para encontrar las relativamente pocas personas que están en riesgo real", dijo.

"Por lo que si se observa un alto valor monetario por cada año de vida ganado, lo que esto significa es que el beneficio general es relativamente bajo y los efectos adversos relativamente altos. Se hace muy costoso, por cuanto hay que hacer pruebas a muchas personas para beneficiar a una sola", resumió.

¿Se puede comunicar el riesgo personal?

Los autores del estudio en la revista Annals of Internal Medicine argumentan que sus resultados dan las pruebas para basar la decisión de realizarse pruebas de detección futuras en una mamografía de base a los 40 años de edad. "Las mujeres pueden decidir realizarse una mamografía a los 40 años de edad y aquellas con una densidad mamaria promedio o baja y ningún otro factor de riesgo de cáncer de mama pueden decidir hacerse otra prueba a los 50 años de edad (incluso para reevaluar la densidad mamaria) y empezar las pruebas de detección periódicas a partir de esa edad", escribieron.

"Conocer los riesgos personales es realmente importante, y la razón por la cual la densidad mamaria es tan útil, es que otros factores, como los antecedentes familiares, están presentes solo en una minoría relativa de las personas. Sin embargo, la mitad de la población tiene una alta densidad mamaria, incluso más de la mitad de las mujeres entre los 40 y 49 años de edad", dijo el doctor Schousboe.

"El hallazgo de que la densidad mamaria puede ser útil para determinar las estrategias óptimas de detección es un resultado que nos hace reflexionar, ya que parece indicar la presencia de un mecanismo biológico que puede ser utilizado para crear marcadores biológicos, vigilar el riesgo y realizar pruebas de detección con base en ese riesgo", escribió la doctora Jeanne Mandelblatt y varios colegas del Centro Oncológico Lombardi en un editorial que acompañó el estudio.

A pesar de que no se entienden totalmente los mecanismos biológicos de la densidad mamaria y "aunque esas sean preguntas importantes para los investigadores, creo que contamos con la información suficiente en la actualidad para empezar a usar la detección personalizada basada en el riesgo", dijo la doctora Petitti. "Pero la pregunta que queda aún por responder es si los médicos pueden o no comunicar este tipo de información".

 La idea de adaptar las recomendaciones sobre pruebas de detección con base en el riesgo personal ha sido por mucho tiempo la norma en otras áreas de la medicina.

"Las limitaciones de tiempo que los médicos generales enfrentan dificulta esta comunicación", comentó el doctor Schousboe. El uso de registros de salud electrónicos que puedan generar mensajes automáticos sobre detección con base en la información de riesgo de los registros médicos de una mujer, podría ayudar a los médicos que están sumamente ocupados, añadió.

Qué sigue en cuanto a la detección personalizada del cáncer

Varios grupos de investigadores de todo el país están diseñando cuestionarios breves para obtener información personal y antecedentes familiares que puedan interpretarse en un puntaje de riesgo de cáncer de mama, dijo la doctora Ballard-Barbash.

Además, un nuevo programa del NCI denominado Investigación basada en la Población para Mejorar la Detección a través de Regímenes Personalizados (PROSPR) estudiará formas de personalizar y mejorar las pruebas de detección del cáncer de mama, colon y cuello uterino con base en factores de riesgo detectados.

La idea de adaptar las recomendaciones sobre pruebas de detección con base en el riesgo personal ha sido por mucho tiempo la norma en otras áreas de la medicina, explicó la doctora Ballard-Barbash. Por ejemplo, en las cardiopatías, se utilizan directrices, como el puntaje de riesgo Framingham, para identificar a los pacientes con alto riesgo, que se beneficiarían de recibir pruebas de detección rutinarias de enfermedades cardiacas. "En el cáncer de mama no hemos hecho esto a ningún nivel cuantitativo", dijo.

El estudio del doctor Schousboe y sus colegas al igual que los estudios que probablemente surgirán de PROSPR "son exactamente la clase de investigaciones que necesitamos, las cuales se basan en datos obtenidos de grupos muy grandes de mujeres. Estos estudios están realmente tratando de entender cuáles características biológicas pueden afectar el riesgo y cómo podemos identificar los perfiles de riesgo que determinarán cuáles mujeres se beneficiarán o no de tipos específicos de exámenes selectivos detección", concluyó la doctora Ballard-Barbash.

Sharon Reynolds

Consulte en esta edición, información relacionada con este tema: "Alta densidad mamaria relacionada con aumento en el riesgo de cáncer y tumores agresivos"

Ciencias aplicadas: De la información molecular a la medicina del cáncer

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Más de 800 investigadores internos y externos, personal de apoyo y de defensa de pacientes, representantes de la industria y funcionarios del gobierno se congregaron el 28 y 29 de julio en la Reunión del NCI sobre Ciencias Aplicadas del 2011, que se llevó a cabo en Washington, DC. La reunión, patrocinada por el NCI y codirigida por la doctora Jennifer Grandis de la Universidad de Pittsburgh y el doctor James Griffin del Instituto Oncológico Dana-Farber, exploró la confluencia de la información molecular y la atención clínica, con el objetivo de avanzar las investigaciones aplicadas sobre el cáncer en etapas tempranas y acelerar los beneficios terapéuticos para los pacientes.

El encuentro contó con la participación de renombrados científicos en el campo del cáncer que presentaron sus investigaciones en una variedad de áreas. Cada día comenzó con un discurso de apertura y un conjunto de tres secciones diferentes denominadas "Ejemplos alentadores". En dichas sesiones, los científicos presentaron relatos de investigaciones aplicadas y compartieron sus conocimientos y las lecciones aprendidas durante la aplicación exitosa de sus proyectos. Las investigaciones presentadas destacaron la posibilidad de cómo la información molecular ha conllevado y llevará a una detección más eficaz del cáncer y a mejores tratamientos para los pacientes.

Los principales objetivos de la reunión fueron mejorar las oportunidades de entablar colaboraciones productivas entre todos los participantes y animar a los investigadores del cáncer a considerar otros enfoques potencialmente eficaces de investigación aplicada. Con ese fin, la convocatoria contó con presentaciones de carteles rápidas, durante las cuales ponentes de resúmenes seleccionados contaban con 3 a 4 minutos para compartir información clave sobre su trabajo e ideas de colaboraciones futuras. Se instó a los participantes para que identificaran alianzas e intercambiaran ideas con colegas que compartieran intereses similares a través de tsm3Linked, una red social diseñada para la reunión.

Una variedad de sesiones de panel destacó los retos y las lecciones aprendidas con respecto al uso de la información molecular en las investigaciones aplicadas sobre el cáncer. Estas sesiones de panel fueron organizadas por expertos en el campo y se diseñaron para su uso interactivo. Cada sesión dedicó tiempo para discusiones y preguntas de la audiencia. Adicionalmente, miembros del programa del Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA) llevaron a cabo un taller con el fin de informar a los participantes sobre recursos claves del TCGA disponibles para la comunidad científica. Por primera vez, el TCGA divulgó resultados de la plataforma de análisis Firehose del Broad Institute para su revisión y discusión.

La reunión resaltó el compromiso del NCI de vincular y fomentar los esfuerzos colaborativos de investigación entre dependencias gubernamentales, instituciones académicas y otras partes interesadas para derribar la barrera divisoria entre la ciencia básica y la clínica, con el fin de garantizar que los hallazgos se conviertan en terapias para los pacientes lo más rápido posible.

Las sesiones plenarias de apertura, las sesiones de "Ejemplos alentadores" y el discurso del doctor Varmus a los participantes llevados a cabo el día 1 y día 2 están disponibles en formato de videocast (sólo en inglés).

—Jennifer Kwok y Elizabeth Dean del Centro Coordinador de Estudios Clínicos del NCI.

Solicitud de opiniones sobre cambios en las medidas de protección de personas que participan en estudios clínicos

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El gobierno de los Estados Unidos está considerando efectuar cambios en las normas que rigen las investigaciones en las que participan seres humanos y está solicitando comentarios del público sobre los cambios propuestos con relación a asuntos éticos, de seguridad y supervisión de los estudios realizados en seres humanos. Los cambios propuestos están diseñados para fortalecer las medidas de protección de las personas que participan en estudios clínicos.

Las reglamentaciones actuales que regulan las investigaciones de seres humanos que participan en investigaciones, con frecuencia denominadas la “Regla General” (Common Rule), se crearon años atrás cuando las investigaciones se realizaban en su mayoría en universidades, centros de estudios superiores e instituciones médicas, y cada estudio, por lo general, se llevaba a cabo en un solo sitio. La expansión de las investigaciones en seres humanos a muchas nuevas disciplinas científicas y nuevos establecimientos, además del aumento de estudios realizados en múltiples sitios, han sacado a la luz la ambigüedad de las normas actuales y han llevado a cuestionar si el marco regulatorio se ha mantenido a la par de las necesidades de los investigadores y las personas que participan en los estudios.

Se están solicitando comentarios con respecto a lo siguiente:

  • Revisión del marco existente basado en el riesgo para medir con más precisión el nivel de revisión y el nivel de riesgos.
  • Utilización de una Junta de Revisión Institucional (Institutional Review Board) única para todas las localidades domésticas de los estudios que se llevan a cabo en múltiples sitios.
  • Actualización de los formularios y procedimientos utilizados para obtener el consentimiento informado.
  • Establecimiento de estándares obligatorios de seguridad de datos y protección de la información para todos los estudios que contengan datos que identifiquen o que tengan la posibilidad de identificar a las personas.
  • Implementación de un enfoque sistemático para la recolección y el análisis de datos con respecto a problemas y efectos adversos que no se hayan anticipado en todos los estudios clínicos, con el fin de unificar la complicada variedad de definiciones y requisitos de información y hacer de la recolección de datos un proceso más eficiente.                                                         
  • Extensión de las protecciones regulatorias federales a todas las investigaciones realizadas en instituciones de los EE. UU. que reciban financiamiento de dependencias reguladas por la Regla General.
  • Creación de una guía uniforme sobre las regulaciones federales.

La fecha límite para recibir comentarios es el 26 de septiembre. Para enviar un comentario (solo en inglés), visite http://www.regulations.gov, escriba HHS-OPHS-2011-0005 en el espacio de "Enter Keyword or ID" y haga clic en "Submit a Comment" para enviar el comentario.

Se da a conocer rediseño del sitio web de HINTS

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Imagen del sitio web de la Encuesta Nacional de Tendencias de la Información de Salud

La División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población hizo recientemente el lanzamiento del rediseño del sitio web de la Encuesta Nacional sobre Tendencias en la Información de Salud (HINTS). Este sitio web cuenta con información tanto en inglés como en español.

HINTS es una encuesta nacional representativa cuyo fin es conocer la forma en que las personas buscan, usan e interpretan la información de salud. El rediseñado sitio web de HINTS cuenta con características interactivas para garantizar que la comunidad de HINTS permanezca conectada e informada.

El sitio permite a los usuarios:

  • Hacer búsquedas por tema y tener acceso rápido a datos, informes y materiales de todos los temas incluidos en HINTS, desde información sobre la comunicación entre el paciente y el profesional de salud hasta el consumo de tabaco.
  • Consultar la sección de preguntas de HINTS donde encontrarán información en un formato fácil de leer y con gráficas relacionadas con el tema; así como acceder a la serie Breves de Hints (HINTS Briefs) y a las publicaciones.
  • Consultar una lista de citas de todos los artículos científicos publicados que utilizan un tema específico de HINTS.
  • Consultar resultados de alto nivel de los datos de la sección HINTS Data Spotlight.
  • Analizar datos recientemente publicados de HINTS en Puerto Rico. 
  • Consultar la base de datos de mediciones de la Encuesta Nacional sobre Tendencias de la Información de Salud (HINTS-GEM) para dar un vistazo a las mediciones que se están considerando incluir en la encuesta HINTS IV.