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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 14 de septiembre de 2010

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Proteína ayuda a predecir daños cardiacos ocasionados por el tratamiento contra el cáncer

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Un ecocardiograma que muestra la actividad del ventrículo izquierdo del corazón Las mediciones ecocardiográficas del ventrículo izquierdo del corazón sirven para que los médicos monitoreen el funcionamiento cardiaco durante el tratamiento contra el cáncer. Una reducción de la fracción de eyección ventricular izquierda (LVEF) durante el tratamiento puede indicar daño cardiaco provocado por los fármacos. Haga clic para ampliar.

En un estudio prospectivo de 251 mujeres con cáncer de mama positivo para HER2, las mujeres con niveles elevados en la sangre de una proteína llamada troponina I tuvieron tasas significativamente más altas de cardiotoxicidad (daño cardiaco) durante el tratamiento con trastuzumab (Herceptin) en comparación con las mujeres que no presentaron niveles elevados de troponina I antes o durante el tratamiento. Las mujeres con niveles elevados de troponina I también tuvieron una probabilidad tres veces menor de recuperarse de los daños cardiacos observados. Los resultados se obtuvieron de un estudio dirigido por la doctora Daniela Cardinale del Instituto Europeo de Oncología en Milán, Italia, y se publicaron en Internet el 2 de agosto en la revista Journal of Clinical Oncology.

La medición de los niveles de troponina I "parece que nos puede ayudar a distinguir las pacientes que tendrían resultados cardiacos más favorables de aquellas en las que se debe indicar una estrecha vigilancia cardiológica y para las cuales se deben planear estrategias profilácticas con el fin de prevenir la cardiotoxicidad", anotaron la doctora Cardinale y sus colegas.

Esta nueva información se suma al volumen creciente de conocimientos científicos con respecto a la relación existente entre la quimioterapia con antraciclina, el trastuzumab y los daños cardiacos. Es más probable que se presente cardiotoxicidad en las pacientes que reciben tratamiento con trastuzumab, si han sido tratadas anteriormente con antraciclinas, y aquellas pacientes que recibieron tratamiento secuencial con antraciclinas y trastuzumab tienen menos probabilidad de recuperar su funcionamiento cardiaco que las pacientes que no habían recibido anteriormente tratamiento con esta clase de fármacos. Las antraciclinas causan daños cardiacos a través de un proceso bien conocido, y los investigadores italianos habían mostrado anteriormente que los niveles elevados de troponina I pueden predecir las lesiones cardiacas producidas por la quimioterapia.

En el estudio actual, los investigadores inscribieron en forma prospectiva a 123 mujeres que estaban recibiendo terapia adyuvante con trastuzumab para tratar un cáncer de mama recién diagnosticado y 128 mujeres que estaban recibiendo trastuzumab para el tratamiento de cáncer de mama metastásico. A todas las mujeres se les calculó la fracción de eyección ventricular izquierda (LVEF) —una valoración del funcionamiento cardiaco— y las concentraciones de troponina I antes y durante el estudio y posteriormente en consultas de seguimiento.

Las pacientes que presentaron daños cardiacos durante el estudio descontinuaron el tratamiento con trastuzumab y empezaron tratamiento contra la insuficiencia cardiaca con los fármacos enalapril y carvedilol, y en caso de requerirlo recibieron tratamientos adicionales para problemas cardiacos. Los médicos no modificaron ninguno de los tratamientos que recibían las pacientes en respuesta a cambios en los niveles de troponina I.

En general, los investigadores encontraron niveles elevados de troponina I en 36 mujeres, entre las cuales se encontraban 7 que tenían niveles elevados desde antes de comenzar el tratamiento con trastuzumab, probablemente debido a daños cardiacos preexistentes como resultado de una quimioterapia previa. En un análisis de los factores asociados a riesgos de sufrir daños cardiacos, como edad, hipertensión, colesterol alto y consumo de tabaco, el nivel elevado de troponina I fue el único factor independiente que predijo el daño cardiaco durante el tratamiento con trastuzumab, aunque el haberse sometido a tratamientos previos con alguna antraciclina fue un factor que se acercó a niveles estadísticamente significativos.

El sesenta y dos por ciento de las mujeres que presentaron cardiotoxicidad debido al trastuzumab (TIC) tuvieron niveles elevados de troponina I durante el tratamiento. El sesenta por ciento de todas las mujeres con TIC recuperaron el nivel normal de funcionamiento cardiaco después de descontinuar el trastuzumab y de recibir fármacos para tratar la insuficiencia cardiaca, pero esta recuperación no estuvo vinculada uniformemente a niveles bajos de troponina I. Aunque todas las mujeres que no recuperaron su nivel de funcionamiento cardiaco normal presentaron niveles elevados de troponina I durante el tratamiento, el 36 por ciento de las mujeres con niveles elevados de troponina recuperaron su funcionamiento cardiaco normal.

El noventa por ciento de las pacientes que presentaron TIC habían recibido anteriormente quimioterapia con una antraciclina. La relación entre los daños cardiacos producidos por estos fármacos se continúa estudiando, explicaron el doctor Michael Ewer del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas y el doctor Steven Ewer de la Universidad de Wisconsin, en una nota editorial que acompaña el análisis.

Una explicación propuesta para el aumento de la incidencia de TIC en pacientes que fueron tratadas previamente con antraciclinas es que el trastuzumab por sí solo no es de particular toxicidad al tejido cardiaco, pero que este fármaco empeora el daño cardiaco producido por las antraciclinas al bloquear la HER2. La proteína HER2 se expresa en el miocardio al igual que en el tejido mamario y puede cumplir un papel vital en los mecanismos de reparación celular cardiaca. Por lo tanto, bloquear la HER2 puede evitar que el corazón se repare a sí mismo después de haber estado expuesto a la quimioterapia con antraciclinas. “Lo que parece que estamos observando es un efecto modulador del trastuzumab en los miocitos, o células musculares cardiacas, que han sufrido daños previamente y que están vulnerables”, anotaron.

Estos resultados “pueden ser muy útiles para ayudar a identificar a pacientes que pueden tener un riesgo alto de presentar una toxicidad cardiaca irreversible”, dijo el doctor Stanley Lipkowitz, investigador principal del Laboratorio de Biología Molecular y Celular en el Centro de Investigación del Cáncer del NCI y médico a cargo del Breast Care Center del Centro de Medicina Naval Nacional. Sin embargo, este estudio relativamente pequeño tiene varias limitaciones, explicó. Las pacientes recibieron terapia adyuvante así como tratamiento contra el cáncer metastásico y se sometieron a diferentes tipos de quimioterapia. “Sería de utilidad confirmar los resultados en estudios con mayor participación en cada tipo de tratamiento y preferiblemente en estudios donde el tipo de quimioterapia administrado sea el mismo”, dijo.

Además, continuó el doctor Lipkowitz, es necesario hacer un seguimiento a largo plazo en las mujeres que reciben terapia adyuvante con trastuzumab y que tienen una esperanza de vida mayor que las mujeres con enfermedad metastásica. Estas mujeres tienen riesgo de sufrir efectos secundarios en estadios tardíos, y se requiere de mayores investigaciones que puedan delimitar los factores que predigan la TIC.

“Algo importante es que 10 de cada 36 pacientes con niveles elevados de troponina I no presentaron toxicidad cardiaca durante el tratamiento con trastuzumab, y 9 de cada 26 pacientes con niveles elevados de troponina I y TIC durante el tratamiento con trastuzumab recuperaron su LVEF”, explicó el doctor Lipkowitz. Es necesario realizar estudios adicionales para confirmar estos resultados y para refinar los niveles o cinética del aumento de troponina I con relación a los resultados cardiacos, así como para determinar la mejor forma de usar dichas pruebas con el fin de guiar el tratamiento, indicó.

—Sharon Reynolds

Servicio de Información sobre el Cáncer del NCI: información y asistencia disponible en todo el país

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Rick Muha había sido una persona activa toda su vida; por lo que cuando se dio cuenta de que su cintura se estaba ensanchando sin razón aparente, trató de solucionar el problema en forma directa. Una noche después de correr por un buen rato, estaba haciendo ejercicios de estiramiento y se palpó algo extraño en la parte de atrás de la cintura: un bulto duro que no tenía razón de estar ahí.

“Efectivamente, cuando subí al piso de arriba, le sentí el contorno de una masa dura”, dijo su esposa, Cathy Muha, quien trabaja en el Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Esa noche en el centro de atención médica con horario extendido, la radiografía mostró un tumor grande pegado a su cadera.

“A partir de ese momento, la situación de mi esposo cambió rápidamente y en forma drástica”, dijo. “Quedé con una sensación de no saber a dónde ir; de no saber qué tipo de información necesitaba para prepararnos para el camino que íbamos a enfrentar. Debido a mi trabajo en el NCI, sabía que miles de estadounidenses pasan por lo mismo todos los días. Pero de repente estaba sintiendo esta experiencia desalentadora en carne viva y me di cuenta lo abrumadora que puede ser”.

Este escenario tan frecuente es la razón por la que existe el Centro de Comunicaciones del Servicio de Información sobre el Cáncer (CIS) del NCI, dijo la directora del programa MaryAnn Monroe. “El Centro de Comunicaciones brinda información personalizada y adaptada a cada persona para responder a sus necesidades”, explicó. “No hay guiones preestablecidos y las conversaciones e información suministradas son totalmente confidenciales. Nuestros especialistas en información se toman el tiempo necesario para ayudar a que las personas entiendan realmente su situación”.

Especialistas capacitados para ayudar

Lissett Santiago es una de las 66 especialistas en información con que cuenta el Servicio de Información sobre el Cáncer del NCI. Lissett Santiago es una de las 66 especialistas en información con que cuenta el Servicio de Información sobre el Cáncer del NCI.

Por 35 años, el Centro de Comunicaciones del CIS del NCI ha estado disponible para responder las preguntas que alguien tenga sobre el cáncer, con tan solo una llamada. Desde su inicio en 1975, el CIS ha respondido más de 10 millones de llamadas. El servicio está disponible en forma gratuita tanto para las personas que han recibido un diagnóstico reciente de cáncer como para las que tengan un ser querido con esta enfermedad.

“El cáncer toca la vida de muchísimas personas, por esto, disponer de especialistas sensibles, que se preocupen y que estén capacitados adecuadamente para responder preguntas y brindar información sobre el cáncer, puede ser lo que una persona necesite para tomar decisiones informadas sobre su atención médica”, dijo Mary Anne Bright, directora asociada de la Oficina de Información Pública y Administración de Recursos del NCI.

El CIS del NCI está ubicado en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson en Seattle, WA, en donde un equipo compuesto de 66 especialistas en información, con capacitación en áreas como enfermería y trabajo social, responde anualmente a miles de llamadas telefónicas, conversaciones vía LiveHelp y correos electrónicos.

Los especialistas en información encargados de hablar con las personas que llaman reciben 6 semanas de capacitación inicial, en donde aprenden acerca del cáncer y temas relacionados con esta enfermedad y sobre cómo navegar varios recursos en línea del NCI para brindar a quienes llaman la información que necesitan. Pero, además de ofrecer información actualizada sobre el cáncer, explicó Bright, a veces también prestan un oído comprensivo. ”Nuestros especialistas en información se preocupan más que de tan solo brindar una información precisa”, dijo Bright. “Para ellos también es importante la forma en que le transmiten la información a las personas y lo que ellas piensan sobre el servicio que reciben”. El CIS del NCI, continuó, ha obtenido los puntajes de satisfacción del cliente más altos en el gobierno federal de los Estados Unidos, que comprueban esto.

Según Leah Counts, una especialista en información con dos años de experiencia en el CIS, uno de los momentos más difíciles para muchas de las personas con las que conversa ocurre tan pronto reciben el diagnóstico. “Es la primera vez que reciben un diagnóstico de cáncer, y tener que pensar sobre las opciones de tratamiento al mismo tiempo que están bajo tremendo estrés emocional es algo difícil para las personas”, agregó. “Este servicio ofrece realmente algo de mucho valor para la gente, ya que las ayuda a sobrellevar esta situación tan abrumadora”.

El Centro de Comunicaciones del CIS también ofrece información sobre estudios clínicos disponibles, algo que los médicos no mencionan todo el tiempo, dijo Deb Pearson, una consejera de salud pública del NCI. "Nuestra misión es apoyar al NCI en sus investigaciones, y en cuanto sea posible, los estudios clínicos sobre el cáncer deben formar parte de la conversación desde un principio”, dijo. “La participación de las personas en estos estudios clínicos ayuda al avance de las investigaciones” reafirmó, y la participación en ellos puede ser la mejor opción de tratamiento.

La experiencia de una familia

Como empleada del NCI, Cathy Muha estaba familiarizada con este servicio antes del diagnóstico de su esposo. Aunque admite, “tuve algo de ansiedad para llamar al número gratuito cuando escuchamos la palabra cáncer que de repente nos lanzó a un universo paralelo.”

En el transcurso de la enfermedad de su esposo, Muha llamó al Centro de Comunicaciones del CIS cinco veces. Dijo que el servicio fue muy útil durante todo el proceso del tratamiento del cáncer, y por medio de este obtuvo información que iba desde el diagnóstico hasta temas sobre supervivencia a largo plazo. “La información de apoyo que nos dieron fue creíble, confidencial y comprensiva, además los especialistas en información se valieron de la información científica más actualizada para asistirnos en esta situación", dijo.

“La parte que más nos sirvió al llamar al CIS fue la asistencia que nos prestaron para entender las opciones de tratamiento”, continuó. “Cuando llegué al consultorio del doctor, ya sabía los tipos de tratamiento disponibles, las preguntas que debía hacer y tenía la convicción de que nuestra decisión era el curso de acción correcto”.

El Centro de Comunicaciones también ayudó a la pareja a decidir cómo explicar la situación a sus hijos en una forma adecuada para sus edades. Además, como el Centro de Comunicaciones está disponible a nivel nacional, en vez de explicar individualmente la situación de su esposo a cada familiar que vivía en una parte diferente del país, Muha simplemente les dijo que contactaran al Centro de Comunicaciones del CIS.

“La solidez y la calidad de la información, así como ese oído comprensivo fue realmente importante para mí al decidir recomendarle a las personas que llamaran al centro”, dijo.

Múltiples formas de asistencia

Con el correr de los años, el CIS ha pasado por múltiples transformaciones hasta convertirse en lo que es hoy. Desde hace más de 25 años el CIS cuenta con especialistas en información bilingües que se dedican a contestar llamadas de personas de habla hispana. Además, en la actualidad, el Centro de Comunicaciones está disponible para el público durante más horas (de 8:00 a.m. a 8:00 p.m., hora del Este de los Estados Unidos), para ofrecer más información y ayuda a un mayor número de personas. Además de la opción de llamar al 1-800-4-CANCER, también se puede conversar en línea con especialistas en información a través de LiveHelp (solo en inglés), enviar preguntas por correo electrónico y hasta hacer preguntas en la página de Facebook del NCI que se acaba de lanzar al público.

“El Centro de Comunicaciones atiende a las personas en una forma holística”, dijo Pearson. Abarca temas que van desde los síntomas que pueden tener hasta preguntas sobre asuntos monetarios, e incluso brinda a las personas información que sus proveedores de salud tal vez no puedan proporcionar por falta de tiempo.

Muha le agradece al CIS la ayuda que recibió su familia para poder sobrellevar una de sus experiencias más difíciles. “Los servicios que ofrece el CIS no son milagrosos, pero dan información para que uno pueda tomar decisiones y tener acceso a recursos útiles”, dijo ella. “Ese es el gran valor que tiene”.

—Sarah Curry

Un tratamiento para el cáncer que mantiene la atención de los investigadores

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Los caparazones de los camarones son la fuente del chitosan, un compuesto que tiene varias aplicaciones clínicas. El chitosan se deriva del caparazón de crustáceos como el camarón y la langosta. Se utiliza en varias aplicaciones clínicas, como vendas para ayudar a controlar el sangrado.

Un nuevo estudio en ratones podría ayudar a reactivar el potencial clínico de la citosina interleucina-12 (IL-12), un fármaco que estimula el sistema inmunitario para atacar los tumores. Con base en los resultados de este estudio y en un trabajo anterior realizado por el mismo grupo de investigadores, se está planeando un estudio clínico de fase I para evaluar el tratamiento en pacientes con cáncer de vejiga. El nuevo estudio está publicado en la edición de septiembre de la revista Journal of Immunotherapy.

La IL-12, una proteína que durante décadas ha sido objeto de un intenso estudio, modula importantes componentes del sistema inmunitario y ha mostrado sorprendentes efectos antitumorales en numerosos estudios de laboratorio y en modelos animales. Sin embargo, su elaboración clínica se ha visto frenada por la considerable toxicidad que se observó en varios estudios con seres humanos al ser administrada vía intravenosa o subcutánea.

Para intentar evitar este problema, el doctor John Greiner, del Laboratorio de Inmunología y Biología Tumoral del Centro de Investigación Oncológica del NCI y sus colegas mezclaron la IL-12 con un compuesto llamado chitosan, un adhesivo biológico que puede unir moléculas sintéticas o biológicas al tejido. La mezcla resultante se inyectó directamente al tumor.

Chitosan, un polisacárido derivado del caparazón de los crustáceos como el camarón y la langosta, es una parte importante del “sistema de administración” que lleva IL-12 “directamente al ambiente del tumor”, explicó el doctor Greiner. El tratamiento no solo fue eficaz en los estudios en ratones, pero parece ser muy seguro y no tener efectos secundarios tóxicos.

En el estudio anterior que hizo el equipo, la mezcla chitosan/IL-12 erradicó los tumores en un ratón modelo con cáncer de vejiga. En este nuevo estudio, se utilizaron ratones modelo con cánceres colorrectal y pancreático. Primero, por medio de estudios de imagen no invasivos, se observó que tras inyectar chitosan/IL-12 en los tumores, la citosina permaneció en el microambiente tumoral durante casi una semana, pero cuando se inyectó exclusivamente IL-12, solo permaneció por un día.

El doctor David Zaharoff, coautor del estudio, ahora miembro de la Universidad de Arkansas y quien concibió la idea de combinar IL-12 con un bioadhesivo, comparó el chitosan con el jarabe de arce (maple). “La alta viscosidad del chitosan inhibe la difusión de moléculas coformuladas”, dijo. En consecuencia, el chitosan es capaz de mantener IL-12 en el microambiente tumoral por un periodo largo de tiempo”.

En una segunda serie de experimentos, se observó que la inyección intratumoral de chitosan/IL-12 una vez por semana durante 3 semanas erradicó completamente los tumores en 90 por ciento de los ratones, mientras que el IL-12 administrado solo tuvo una eficacia limitada. Hubo un efecto mínimo en la disminución de los tumores o en la supervivencia cuando se administró chitosan en combinación con FECGM e IFN-γ, otras dos proteínas que pueden estimular el sistema inmunitario. “La regresión completa del tumor parece ser específica al chitosan/IL-12”, apuntaron los investigadores.

El tratamiento activó dos poderosos tipos de células inmunes, las CD8+ células T y los linfocitos citolíticos naturales. Y en circunstancias específicas, cuando los investigadores reinyectaron células tumorales en los ratones curados, el tratamiento inicial ofreció una inmunización duradera contra el cáncer. Sin embargo, advirtieron que la duración de la protección inmune dependió del número de células tumorales inyectadas en los ratones y de la frecuencia, por lo que debe examinarse en “un modelo animal de mayor relevancia clínica”.

Pese a sus consistentes efectos antitumorales, la toxicidad de IL-12 inducida en los estudios iniciales con seres humanos desalentó el interés de la industria, explicó el doctor Jeffrey Weber, del Centro Oncológico e Instituto de Investigación de Tampa, FL. “Pero sigo creyendo que es un fármaco que debe ser estudiado”, sostuvo.

Aun así, el doctor Weber, quien no formó parte del estudio y cuyas investigaciones se enfocan en vacunas para tratar melanoma y otros tumores, expresó sus dudas sobre las posibilidades del IL-12 como una terapia exclusiva a largo plazo, aduciendo que las evidencias existentes parecen indicar que sería mejor considerarlo un adyuvante para mejorar la acción de las vacunas terapéuticas. El requisito de tener que inyectar el tratamiento directamente en el tumor también puede “limitar el interés y sus usos indicados”, agregó.

En el estudio de fase I, que será llevado a cabo por el Centro Oncológico del NIH en Bethesda, MD, se inscribirá a pacientes con cáncer de vejiga superficial (cáncer limitado al revestimiento de la pared interior de la vejiga) con recidiva de la enfermedad después de un tratamiento estándar de primera línea. En el caso del cáncer de vejiga, agregó el doctor Greiner, dado que chitosan/IL-12 parece generar una fuerte respuesta adaptativa inmune —es decir, las células inmunitarias son movilizadas para la acción y desarrollan una “memoria” sobre los patógenos o células que les activarán una respuesta similar en el futuro— también puede presentar la “oportunidad de evaluar este enfoque en pacientes con lesiones metastásicas que no son aptos para una cirugía de extracción de la vejiga”.

Se están investigando esfuerzos similares para dirigir la administración de IL-12 en los tumores, como el encapsulamiento de la proteína en virus y los liposomas. Pero la combinación de IL-12 con chitosan puede ofrecer más ventajas que estos otros métodos. Por ejemplo, el chitosan ya se utiliza en seres humanos para fomentar la coagulación sanguínea y reducir la absorción lipídica en el estómago, y tiene una inocuidad demostrada, subrayó el doctor Zaharoff, de modo que el tratamiento una vez por semana puede limitar el tipo de exposición generalizada que causa toxicidad.

Además, a diferencia de otros métodos para mejorar la administración de IL-12, la preparación de la mezcla de IL-12 con chitosan no requiere de solventes y de otros procesos que rompen la proteína, y de hecho se puede realizar en frente del paciente antes de la administración.

“Es un enfoque muy sencillo, pero se diseñó de esa manera para que pueda pasar a utilizarse en los estudios con seres humanos en un corto periodo de tiempo”, dijo el doctor Zaharoff. “No se puede ser más eficiente que esto, en lo que concierne a la investigación aplicada”.

Carmen Phillips

Biología sintética y cáncer: explorando las posibilidades

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Un marcador en gel de agarosa utilizado para separar ADNExpertos en biología sintética están utilizando técnicas de química, bioingeniería y biología para sintetizar y rediseñar componentes biológicos que permitan comprender y tratar mejor enfermedades como el cáncer.

Hace diez años, los investigadores crearon los primeros dispositivos (interruptores y reguladores) considerados ampliamente los precursores del campo de la biología sintética. En la década que ha transcurrido desde entonces, los avances en genómica y síntesis química del ADN, entre otras áreas de estudio, han llevado a la creación de nuevas herramientas para investigar y comprender el comportamiento de los sistemas biológicos. Algunos investigadores creen que ahora es el momento idóneo para utilizar estas herramientas en los nuevos esfuerzos de la lucha contra el cáncer y otras enfermedades.

Para explorar la manera en que estas herramientas pueden ser utilizadas, el NCI y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales organizaron un seminario en abril llamado “Biología sintética y Biomedicina: Avances, Panorama y Desafíos”. El encuentro reunió a líderes expertos en este campo en Bethesda, Maryland, para analizar todos los aspectos, desde tecnologías de punta y sus posibles aplicaciones en la investigación contra el cáncer hasta las cuestiones éticas que surgen con los nuevos hallazgos. (Ver recuadro).

“El objetivo era ver en qué punto se encuentra el campo de la biología sintética en términos de investigación de tecnologías de punta, y saber de los expertos cuáles son los actuales obstáculos involucrados, especialmente en la aplicación de la investigación básica de la biología sintética en la investigación del cáncer”, dijo el doctor Jerry Li, director de programas de la División de Biología del Cáncer (DCB) del NCI.

El seminario fue presidido por el doctor Drew Endy, del Departamento de Bioingeniería de la Universidad de Stanford y el doctor Aristides Patrinos, presidente de Synthetic Genomics Inc. (La agenda del seminario está disponible en línea).

Aunque existen varias definiciones para la biología sintética, una de las ideas centrales es la creencia de que para comprender realmente el funcionamiento de algo, uno debe diseñarlo. En este sentido, la biología sintética se refiere al diseño y la creación de componentes de sistemas biológicos que no se encuentran en el mundo natural, así como el rediseño y la fabricación de los ya existentes.

“La biología sintética conjuga el conocimiento adquirido en varias áreas de estudio—biología, ingeniería, física, química—y utiliza esta información para intentar rediseñar e idear componentes biológicos”, dijo el doctor Daniel Gallahan, subdirector de la DCB. En las investigaciones del cáncer, estos enfoques podrían revelar nuevos aspectos de la enfermedad y posiblemente conducir a nuevos tratamientos, agregó.

“Mayoría de edad”

El Departamento de Energía de los Estados Unidos y la Fundación Nacional para la Ciencia han subvencionado las investigaciones que utilizan biología sintética para abordar aspectos energéticos y ambientales, pero el NCI todavía no cuenta con un programa de biología sintética. La doctora Dinah Singer, directora de la DCB, declaró a los participantes del encuentro que el NCI estaba interesado en integrar métodos de biología sintética en sus programas de investigación. La misión de la DCB, además de apoyar y coordinar los proyectos de investigación en biología del cáncer, es facilitar el surgimiento de nuevas ideas, conceptos y tecnologías.

“Como parte de nuestros esfuerzos para comprender y tratar el cáncer, el NCI quiere estar preparado para aprovechar todos los avances tecnológicos que surjan de este campo”, dijo el doctor Gallahan. “La tecnología ha llegado a un punto en el cual no solo nos permite comprender el cáncer de diversas maneras”, prosiguió, “sino que también nos puede ayudar a intervenir en esta enfermedad a distintos niveles”.

En un artículo reciente titulado Synthetic Biology: Applications Come of Age, el doctor James Collins, profesor de ingeniería biomédica en la Universidad de Boston y el doctor Ahmad Khalil, investigador posdoctoral en su laboratorio, escribieron que las redes de ingeniería biomolecular están comenzando a avanzar hacia la “fase de aplicación”, inclusive para el cáncer.

Pese a que es necesario realizar más investigaciones “para dilucidar los principios del diseño biológico, esta incursión en aplicaciones prácticas es señal alentadora de que se está llegando a una mayoría de edad en este campo", prosiguieron los autores. Mencionaron el ejemplo de los virus y organismos producidos sintéticamente que son capaces de captar señales del ambiente local como base de la actividad terapéutica.

Esfuerzos preliminares

En el seminario, el doctor Chris Anderson de la Universidad de California, Berkeley, describió los esfuerzos de su grupo para crear células bacterianas que seleccionen e invadan células cancerígenas específicas. Mediante esta ingeniería biológica, las bacterias están diseñadas para liberar enzimas tóxicas que matan a las células huésped una vez que se han introducido en las mismas. Si bien estos experimentos no están listos para ensayarse en seres humanos, muestran las posibilidades que representan los métodos de biología sintética.

Comité presidencial de bioética analiza biología sintética

El 20 de mayo, día en que la revista científica Science publicara un estudio que describía el primer genoma bacteriano sintético, el presidente Barack Obama solicitó a su comité asesor en bioética que se concentre en primer lugar en la biología sintética. En un plazo de seis meses a partir de esa fecha, la comisión emitirá recomendaciones sobre cómo maximizar los beneficios de este nuevo campo científico manteniendo un mínimo de riesgos y el respeto a las preocupaciones éticas. La comisión sostuvo su primera reunión pública de trabajo los días 8 y 9 de julio. Información adicional, transcripciones y la agenda del encuentro se pueden encontrar en línea.

En otro ejemplo, los doctores Ron Weiss, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y Christina Smolke, de la Universidad de Stanford, han diseñado de manera separada interruptores moleculares que podrían utilizarse para construir nuevas señales de redes en el interior de una célula. Estos nuevos dispositivos han sido utilizados de manera experimental para detectar y responder a episodios de señalización celular anómala que pueden asociarse al desarrollo del cáncer.

Si bien esta investigación está en sus fases preliminares, “uno puede vislumbrar que el avance de estos enfoques podría tener aplicaciones en la detección y el tratamiento temprano del cáncer”, dijo el doctor Li.

También en el seminario, el doctor Daniel Gibson, del Instituto J. Craig Venter, describió el trabajo de su grupo tendiente a sintetizar el genoma de una bacteria para trasplantarlo en las células de especies afines. Los resultados de su investigación fueron publicados un mes después en la revista Science. En esencia, el trasplante de un genoma sintético en una nueva célula huésped “reconfiguró” la célula, haciendo que actuara como una bacteria con el mismo genoma, indicaron los investigadores.

“Al cambiar el cromosoma de la célula, se modifica totalmente la célula de una forma a otra”, dijo el doctor J. Craig Venter, el autor principal del estudio. Ambos doctores, Gibson y Venter, enfatizaron que hubo ocasiones en que sus experimentos no siguieron el curso planeado, con lo que tuvieron que rectificar sus métodos con base en la información obtenida.

Esta idea de “aprender sobre la marcha” fue el tema del seminario, ya que otros participantes compartieron relatos similares de sus respectivos proyectos. Aun así, muchos de ellos expresaron optimismo sobre el futuro de este campo.

 “Es un momento apasionante”, dijo el doctor Li. “Cada vez hay más personas interesadas en aprender las aplicaciones de sus conocimientos y destrezas de biología sintética en el área de la biomedicina. Este campo está listo para despegar”.

—Edward R. Winstead

Utilización de herramientas de salud electrónicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer

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Un diagnóstico de cáncer puede volver rápidamente caótica la vida de cualquier persona. Esta noticia, con frecuencia, deja a quien la recibe confuso acerca de cómo y dónde conseguir la información y el apoyo que necesita. Para abordar estos temas tan difíciles, investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han creado herramientas de comunicación electrónicas que ayudan a proporcionar esta información y mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer y de otras personas que sufren de enfermedades graves.

CHESS comenzó como una aplicación basada en el sistema DOS instalada en una computadora local y ahora funciona en los teléfonos inteligentes o smartphones.

—Dr. David Gustafson

Por más de 3 décadas, se ha estado trabajando en este proyecto en el Centro para la Investigación y el Análisis de los Sistemas de Salud (CHSRA), un Centro de Excelencia en Investigaciones sobre la Comunicación relacionada con el Cáncer (CECCR) de los NCI. El programa de comunicaciones bandera del CHRSA, llamado Sistema Integral de Apoyo para el Mejoramiento de la Salud (CHESS), ha crecido en forma paralela con el auge de Internet y los avances tecnológicos en línea.

“CHESS empezó como una aplicación basada en el sistema DOS instalada en una computadora local y ahora funciona en los teléfonos inteligentes o smartphones”, dijo el doctor David Gustafson, investigador principal del CHSRA. “El Internet ha influido enormemente en la forma en que opera CHESS. Actividades como los grupos de discusión en línea no eran tan eficaces antes del Internet, y ahora son parte integral de las áreas clave de CHESS”.

Básicamente, CHESS es un sistema informático de salud para los consumidores, diseñado con el fin de proporcionar a los pacientes información de expertos, ayuda para la toma de decisiones y apoyo emocional. En su formato actual, contiene servicios informativos, como una biblioteca de artículos sobre el cáncer y un directorio de recursos; servicios de comunicación, como grupos de discusión con moderador y la capacidad de hablar con expertos en línea; y servicios de ayuda para la toma de decisiones que asisten a los pacientes a decidir si las opciones de tratamiento están de acuerdo a sus valores personales. Recientemente se ha modernizado y ahora cuenta con una función de informes para médicos, que avisa a los doctores sobre cualquier información relacionada con el estado de salud del paciente que se ingrese en el sistema CHESS.

Los estudios clínicos con distribución al azar y los basados en la población han mostrado que el sistema CHESS puede mejorar la calidad de vida de grupos de participantes diversos, como las mujeres con cáncer de mama (entre las que se incluyen las que pertenecen a poblaciones subatendidas y las de mayor edad), las personas con VIH y las que tienen problemas de consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. También se ha demostrado que CHESS mejora la relación entre el paciente y su médico. La eficacia del sistema ha sido aceptada ampliamente, hasta el punto de que se está utilizando el sistema CHESS como grupo de control en estudios clínicos sobre nuevas intervenciones de comunicación.

Una de las ventajas de CHESS en comparación con Internet, es que es un sistema autocontenido, explicó el doctor Gustafson. “Cuando los pacientes buscan datos en Internet, obtienen mucha información diferente y que a veces no concuerda”, dijo. “Es más, en un estudio clínico encontramos que algunos pacientes que tuvieron acceso a Internet tuvieron más ansiedad”. En ese estudio, las mujeres en el grupo que usó el sistema CHESS mejoraron su calidad de vida, apoyo social y conocimientos de salud, mientras que estos aspectos no mejoraron en las mujeres que contaron solo con acceso a Internet.

Evaluación de CHESS en la vida real

Hasta la fecha, los estudios sobre CHESS se han realizado en condiciones ideales, en donde los investigadores con frecuencia proporcionan a los pacientes computadoras e instrucciones detalladas sobre cómo usar el sistema. Pero dicha estrategia, en la que se hace uso intensivo de los recursos, sería difícil de implementar en un entorno clínico normal. Para evaluar si CHESS continúa siendo un sistema eficaz en la vida real, el doctor Timothy Baker, profesor de medicina de la Universidad de Wisconsin-Madison, está liderando en la actualidad un estudio clínico con distribución al azar sobre CHESS en colaboración con Kaiser Permanente del noroeste en Oregón y Washington.

“Estamos tratando de determinar la proporción de mujeres que usarían CHESS si un sistema de atención de salud lo ofrece como parte de los cuidados médicos habituales, teniendo en cuenta los problemas y barreras habituales que enfrentan las mujeres”, explicó el doctor Baker.

Los investigadores están en el proceso de inscribir en el estudio a 600 mujeres que han recibido diagnósticos recientes de cáncer de mama. Las participantes se asignarán aleatoriamente al grupo CHESS o al grupo de control que tendrá acceso a varios recursos de salud electrónicos que se usan en Kaiser Permanente. Hasta el momento, el 35 por ciento de las mujeres a las que se las ha solicitado participar en el estudio, han accedido a hacerlo.

Las mujeres tendrán acceso a CHESS o a los recursos del grupo de control por 1 año después de inscribirse y completarán cuestionarios de seguimiento a diferentes intervalos hasta 8 meses después. Los investigadores planean medir los cambios en la calidad de vida usando el índice de utilidades de salud, una herramienta que se utiliza para clasificar el estado de salud. También observarán el impacto en el proceso de atención, por ejemplo, si las mujeres que usan CHESS llaman a sus proveedores de atención médica con mayor o menor frecuencia que las mujeres en el grupo de control y si las pacientes y los médicos califican sus encuentros en forma más favorable si han tenido acceso a CHESS.

“Estamos midiendo muchos resultados en la vida real, como la utilización de la atención médica, lo cual tiene una gran importancia para los sistemas de atención médica”, dijo el doctor Baker. Disponer de esa información, continuó, permitirá a los administradores hospitalarios y a los médicos “tomar decisiones informadas sobre si deben ofrecer recursos electrónicos de salud en forma más intensiva, como parte de los cuidados estándar”.

Sharon Reynolds

Acceso móvil, CHESS móvil

El acceso a Internet se está haciendo cada vez más en forma móvil, al aumentar la popularidad y la disponibilidad de teléfonos inteligentes y otros aparatos de comunicación inalámbrica. La doctora Deborah Mayer, profesora adjunta de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Carolina del Norte, está interesada en que CHESS esté disponible en esas plataformas móviles para ayudar a los sobrevivientes de cáncer de colon a aumentar su actividad física después del tratamiento y para mejorar su calidad de vida.

“Hay muchas aplicaciones móviles de salud disponibles, pero nuestro sistema móvil CHESS (CHESS para los sobrevivientes) está especialmente diseñado para los sobrevivientes de cáncer de colon”, explicó la doctora Mayer. “Ofrece información sobre temas que son únicos para ellos, por ejemplo, si recibieron quimioterapia y tienen neuropatía periférica en los pies; o si todavía tienen problemas intestinales; y también ofrece información sobre cómo personas en esa situación pueden aumentar su actividad física con éxito", continuó. El sistema también presenta a sobrevivientes de cáncer de colon que cuentan la historia de cómo sobrellevaron la etapa de transición al terminar su tratamiento y cómo pudieron aumentar su actividad física.

La doctora Mayer y sus colegas están inscribiendo a 294 pacientes que han completado el tratamiento contra el cáncer de colon para participar en este estudio clínico en tres sitios diferentes (la Universidad de Wisconsin-Madison, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y el Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas). Los investigadores seleccionarán en forma aleatoria las personas que participarán en el grupo CHESS y al grupo que no se someterá a ninguna intervención, y se les hará un seguimiento por 3 meses adicionales para determinar si los niveles de actividad física continúan cambiando después de la intervención.

El sistema para sobrevivientes de CHESS incluye información interactiva, como la herramienta que permite a los participantes ponerse metas de ejercicio y hacerles seguimiento semana a semana. El CHESS para sobrevivientes también incluye una opción de compañerismo o "buddy system" que permite a los participantes charlar con otros sobrevivientes en el estudio, y también ofrece información sobre la supervivencia al cáncer de colon que puede ser de interés para los participantes, e incluye recomendaciones interactivas basadas en datos científicos sobre la vigilancia del cáncer. “Estamos integrando el plan de cuidados para sobrevivientes dentro del sistema”, dijo la doctora Mayer. “Si esto es realmente útil para los pacientes, podemos tratar de tenerlo disponible para los teléfonos BlackBerry o iPhone o en cualquier tipo de plataforma de comunicación móvil —realmente se puede ampliar su uso para que otros sobrevivientes tengan acceso a este sistema”.

Estudio de fármacos tradicionales para quimioterapia a través de una óptica biológica

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En la actualidad, cada vez es más frecuente que la identificación de biomarcadores predictivos —las características biológicas de un tumor que predicen si un fármaco podrá ser eficaz—sea parte de la elaboración de tratamientos contra el cáncer. Esto obedece a que la mayoría de los nuevos fármacos se elaboran para atacar tumores con rasgos moleculares específicos — un marcador biológico de facto—como la sobreexpresión de HER-2 en el cáncer de mama o las mutaciones BRAF en el melanoma.

Pero a medida que la comunidad de investigadores amplía sus conocimientos sobre las bases genéticas del cáncer, se ha vuelto más evidente que la eficacia de algunos fármacos tradicionales para quimioterapia también depende de la configuración genética de los tumores. La identificación de biomarcadores que ayuden a predecir qué pacientes se beneficiarán de estos fármacos tradicionales mejoraría la planificación del tratamiento, evitándoles a algunos pacientes una toxicidad farmacológica que no les brindaría ningún beneficio terapéutico.

Cuando se tiene un fármaco que ya posee un uso generalizado, puede ser difícil retroceder y comenzar a realizar estudios aleatorios en los que este fármaco se deje de administrar.

—Dr. Richard Simon

El estudio idóneo de los biomarcadores predictivos es un estudio clínico con distribución al azar, en el que algunos pacientes reciben el fármaco en cuestión y otros no, habiéndose definido y medido de antemano el biomarcador que se pretende estudiar. Los estudios de esta naturaleza permiten a los investigadores comprender si existe alguna diferencia en la eficacia de un tratamiento, en función de la presencia o ausencia del biomarcador. Sin embargo, “cuando se tiene un fármaco que ya posee un uso generalizado, puede ser muy difícil retroceder y comenzar a realizar estudios aleatorios en los que este fármaco se deje de administrar”, indicó el doctor Richard Simon, jefe de la Subdivisión de Investigación Biométrica de la División de Tratamiento y Diagnóstico del Cáncer (DCTD) del NCI.

Una mirada prospectiva de estudios clínicos pasados

Con el fin de eludir la virtual imposibilidad de realizar un estudio aleatorio en el que se retiene la administración de un fármaco aceptado, algunos investigadores han dirigido sus esfuerzos a un tipo de estudio que a veces se conoce como análisis “prospectivo-retrospectivo”, para determinar si algunos biomarcadores específicos pueden predecir la eficacia de fármacos contra el cáncer. En estos estudios, los bioespecímenes almacenados de los participantes de estudios aleatorios del pasado se analizan para el biomarcador específico que se ha seleccionado, con base en experimentos independientes, antes de realizar el análisis prospectivo-retrospectivo.

Cabe destacar que los estudios prospectivos-retrospectivos no deben ser “expediciones de pesca” en los cuales se comparen las diferencias en biomarcadores sin una hipótesis preestablecida, explicó el doctor Simon quien, junto con sus colegas, los doctores Soonmyung Paik y Daniel Hayes, recientemente publicaron recomendaciones en esta materia. Este tipo de estudios a menudo lleva a resultados falsos-positivos que no pueden ser replicados. “Se tiene que hacer un análisis específico”, dijo el doctor Simon.

Mediante estudios prospectivos-retrospectivos bien diseñados, recientemente se demostró que los pacientes con cáncer colorrectal que tienen mutaciones en un gen llamado KRAS no se beneficiarán de fármacos como cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix), dirigidos a la proteína producida por otro gen, el EGFR.

Este tipo de diseño de estudio también se está utilizando para hacer un análisis más minucioso de fármacos tradicionales para quimioterapia. En julio pasado, el doctor Daniel Sargent, profesor de bioestadística y oncología de la Clínica Mayo y sus colegas publicaron un estudio que analizaba un posible biomarcador predictivo que respondiera a fluorouracil (5-FU), un fármaco que durante décadas ha constituido el pilar de la quimioterapia para el cáncer colorrectal.

Su equipo de investigación había utilizado anteriormente un análisis prospectivo-retrospectivo para identificar evidencias de que pacientes con cáncer colorrectal en estadios II y III presentan mecanismos defectuosos en la reparación de errores de la replicación del ADN (dMMR) que no se benefician del tratamiento con 5-FU. Los investigadores sabían de antemano que los pacientes con dMMR tienen mejor pronóstico que aquellos con tumores en el mismo estadio y con mecanismos normales de reparación del ADN.

“Llegamos a un resultado sustentado en información preclínica que podía ser de gran importancia en términos de identificar una cohorte de pacientes con cáncer colorrectal que se no beneficiarían de un tratamiento adicional después de la cirugía”, dijo el doctor Sargent. “Dado que la elección estándar tras la cirugía en pacientes de alto riesgo de recidiva es la quimioterapia basada en 5-FU, consideramos que debíamos generar la mayor evidencia posible—y de la mejor calidad—para ofrecer una recomendación muy sólida a ese respecto”.

Hacia una definición molecular del riesgo

Los investigadores solicitaron la colaboración internacional para obtener muestras biológicas almacenadas de cinco estudios clínicos de fase III en los que se había comparado la quimioterapia con 5-FU, ya sea con levamisole o leucovorin después de la cirugía en pacientes con cáncer colorrectal en fases II y III tratados solo con cirugía. En 457 pacientes se pudo determinar que carecían del gen reparador de errores en la replicación del ADN, 70 de los cuales tenían dMMR.

En general, como en el estudio previo, se determinó que esta quimioterapia no reportaba un beneficio para prevenir la recidiva de la enfermedad en pacientes con dMMR, mientras que el tratamiento basado en 5-FU fue positivo para pacientes con mecanismos normales de reparación del ADN. Este hallazgo también se observó para los pacientes en estadio II y III de la enfermedad que se estudiaron en forma separada, cuando los investigadores combinaron la información del análisis nuevo con la de su análisis anterior.

En cierta medida, la aplicación clínica de estos resultados para pacientes en estadio III de la enfermedad es confusa, explicó el doctor Sargent, por el hecho de que los tratamientos actuales para el cáncer colorrectal en fase III, como FOLFOX, incluyen el fármaco oxaliplatin. “Es posible que al añadir oxaliplatin a 5-FU se podría vencer la resistencia que presentan al 5-FU los pacientes con mecanismos reparadores defectuosos”, explicó.

Pero para los pacientes con enfermedad en estadio II que no han mostrado una respuesta a oxaliplatin, dado el pronóstico generalmente excelente para los pacientes que tienen el mecanismo de reparación defectuoso, “la falta de un beneficio terapéutico basado en 5-FU en pacientes con tumores con dMMR indica que esos pacientes no deberían recibir quimioterapia coadyuvante basada en 5-FU”, concluyeron los autores del estudio.

“La importancia del pronóstico de dMMR ha quedado demostrada de manera convincente en dos grandes estudios adicionales. A la par de esta actual observación sobre la aparente ineficacia del tratamiento en pacientes con dMMR en el estadio II de la enfermedad, resultaría lógico coincidir con Sargent y sus colegas y sugerir que los beneficios definitivos de la quimioterapia son tan reducidos en este grupo de buen pronóstico que no debería ser considerada la quimioterapia coadyuvante”, convinieron los doctores David Kerr y Rachel Midgley, de la Universidad de Oxford, en una nota editorial adjunta.

“Por ahora, el dMMR será probablemente uno de los muchos factores que los pacientes y sus médicos tendrán en cuenta para determinar si se comienza quimioterapia adyuvante para cáncer colorrectal en estadio II”, dijo el doctor Jack Welch, titular de Terapéutica para los Cánceres Gastrointestinal y Neuroendocrino de la DCTD. “Tanto la evaluación de los factores de riesgo biológicos como la decisión fundamentada de los pacientes forman parte del tratamiento actual contra el cáncer colorrectal en estadio II”, dijo el doctor Welch. “Creo que al final llegaremos a una definición molecular completa del riesgo para el estadio II de la enfermedad, y puede ser que haya fármacos además del 5-FU que tengan una toxicidad aceptable y den un refuerzo razonable a grupos bien definidos de población a un riesgo relativamente bajo”, concluyó.

—Sharon Reynolds

Muchos oncólogos estadounidenses y canadienses no están preparados para utilizar información sobre costo-eficacia en su práctica

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Pese a las grandes diferencias que separan sus respectivos sistemas de salud, los oncólogos canadienses y estadounidenses comparten opiniones sobre la manera en que el costo de los fármacos y su eficacia comparada deben ser un factor a considerar en las decisiones acerca del tratamiento de los pacientes, de acuerdo con los autores de una encuesta reciente. (El gobierno canadiense financia el sistema de salud, mientras que el gobierno estadounidense no lo hace). La encuesta también reveló que los oncólogos de ambos países no se sienten bien preparados para hablar con sus pacientes sobre los costos del tratamiento ni de la eficacia comparada. Los resultados se publicaron el 9 de agosto en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology.

Cerca de 800 miembros de la Sociedad Americana de Oncología Clínica seleccionados de manera aleatoria participaron en la encuesta, con el patrocinio de la fundación California HealthCare. En Canadá, se ofrecieron las encuestas a miembros de organizaciones médicas y oncológicas nacionales y 138 respondieron a ellas.

La encuesta mostró que la mayoría de los médicos de ambos países cree que los pacientes deben tener acceso a tratamientos oncológicos eficaces solo si representan “un buen valor por su costo”, aunque fue mayor la proporción de canadienses que opinó de esta manera (75 por ciento frente a 58 por ciento de los estadounidenses). El límite de lo que se considera un "valor adecuado" fue más alto para los canadienses que para los estadounidenses, pero la mayoría de los oncólogos de ambos países cree que sería apropiada una proporción de menos de $100.000 por año de vida ganado. Sin embargo, la mitad de los oncólogos (42 por ciento de los estadounidenses y 49 por ciento de los canadienses) sintieron que estaban preparados para considerar la relación costo-eficacia en sus decisiones de tratamiento.

Los médicos de ambos países no se mostraron a favor de que el gobierno o las compañías de seguro decidan si ciertos fármacos comportan un buen valor, pero estuvieron de acuerdo en que los médicos y las organizaciones sin fines de lucro tomen estas decisiones, mientras que la mayoría de los encuestados de ambos países coincidió en que el gobierno necesita ejercer un mayor control en los precios de los fármacos contra el cáncer, aunque esta opinión era menos frecuente en los Estados Unidos (57 por ciento) que en Canadá (68 por ciento).

Los autores del estudio observaron que es posible que haya un sesgo en sus resultados debido a los distintos métodos para aplicar las encuestas en los distintos países. Pero concluyeron que en vista de que las opiniones de los dos grupos eran tan similares, y debido a que los oncólogos de ambos países enfrentan un rápido aumento en el costo de los nuevos fármacos contra el cáncer que puede o no estar cubierto por los seguros médicos, es necesario que colaboren en estrategias para enfrentar de manera conjunta los desafíos por venir.

La Oficina de Programas del Cáncer en China expide un informe sobre su simposio

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Portada del informe Medicina personalizada: logros de la cooperación de 30 años entre EE. UU. y China.

La Oficina de Programas del Cáncer en China (OCCP) del NCI ha publicado un informe titulado "Medicina personalizada contra el cáncer: logros de la cooperación de 30 años entre EE. UU. y China, Resumen ejecutivo". Este documento resume detalladamente las actas del Simposio del 30.º Aniversario realizado en Pekín, en noviembre del 2009, para conmemorar las 3 décadas del acuerdo de colaboración entre los Estados Unidos y China.

Este informe también resalta los logros de estudios de investigación actuales y pasados sobre el cáncer entre EE. UU. y China, resume el estado en que se encuentran varias tecnologías que están impulsando el desarrollo de la medicina personalizada contra el cáncer e identifica oportunidades emergentes de cooperación futura en áreas como la epidemiología molecular, la genómica, la proteómica y la nanotecnología.

El informe se encuentra disponible en línea. Se pueden solicitar copias de este documento, así como otros materiales educativos del NCI en el sitio web localizador de publicaciones de los NCI o en el teléfono 1-800-4-CANCER

Proyecto de educación sobre el cáncer: una introducción a la investigación aplicada en el NCI

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Personal del Congreso y representantes de organizaciones promotoras de la investigación del cáncer visitaron el laboratorio de la doctora Natasha Caplen el 30 de julio, como parte de un programa informativo titulado Proyecto de Educación sobre el Cáncer.Personal del Congreso y representantes de organizaciones promotoras de la investigación del cáncer visitaron el laboratorio de la doctora Natasha Caplen el 30 de julio, como parte de un programa informativo titulado “Proyecto de Educación sobre el Cáncer”.

El 30 de julio, el NCI y la Asociación de Institutos Oncológicos Estadounidenses (AACI) fueron anfitriones de un programa piloto denominado Proyecto de Educación sobre el Cáncer, en el cual invitaron a seis miembros del personal del Congreso y representantes de organizaciones promotoras de la investigación sobre el cáncer. El programa educativo, que tuvo lugar en las instalaciones principales de los NIH en Bethesda, MD, tuvo como fin brindar información sobre nuevos conceptos en la investigación sobre el cáncer.

Después de un breve discurso de bienvenida por cuenta de Susan Erickson, directora de la Oficina de Relaciones con el Gobierno y el Congreso, los participantes realizaron un recorrido por el Centro Clínico de los NIH. El tour incluyó una visita a la unidad pediátrica, para dar una mejor idea de la experiencia de los pacientes pediátricos con cáncer y para mostrar el trabajo del doctor Jun Wei, un investigador del NCI que realiza estudios sobre neuroblastoma pediátrico.

En el laboratorio de anatomía patológica del Centro Clínico, los asistentes aprendieron sobre lo crítico que resulta el almacenamiento y la manipulación adecuada de las muestras de tejido de los pacientes para realizar un diagnóstico preciso y para su uso en futuras investigaciones. Para que los promotores de las investigaciones oncológicas y miembros del personal del Congreso tuvieran un idea general sobre los avances en la comprensión del cáncer, cada participante recibió un informe anatomopatológico estándar similar al que se elabora para los pacientes recién diagnosticados, así como un informe con la descripción del genotipo de las anomalías genéticas asociadas al tumor del paciente. Posteriormente, el grupo visitó el laboratorio de la doctora Natasha Caplen, para ver la manera en que la información genética puede ser utilizada para validar los genes específicos que presentan una alteración funcional en un tumor particular. También se les ofreció una descripción de los estudios de la doctora Caplen relacionados con el silenciamiento génico y los invitados observaron de primera mano la recolección y el análisis de información computarizada sobre expresión genética.

El doctor Ola Landgren habló sobre sus estudios sobre el mieloma múltiple, los cuales comprenden nuevas maneras de conceptualizar las enfermedades precursoras del cáncer, como el mieloma latente. El investigador describió los análisis complementarios, los posibles tratamientos, los estudios clínicos innovadores y el pronóstico para pacientes con esta enfermedad.

Los doctores Lee Helman, director científico de investigación clínica del CCR, y Don Benson, profesor adjunto de la Universidad Estatal de Ohio y representante del AACI, clausuraron el evento con una ponencia sobre la importancia y el poder de la investigación aplicada. Ambos enfatizaron la interdependencia de la investigación en el laboratorio y en la práctica médica, y la asociación armoniosa entre el NCI y la red de instituciones de investigación oncológica en los Estados Unidos.

Programa Interno de Investigaciones de los NIH está aceptando investigadores para el programa Earl Stadtman

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El Programa Interno de Investigaciones de los NIH está aceptando candidatos para la posición de investigadores del programa Earl Stadtman. Estos cargos de carrera permanente, se ofrecen a científicos cuyo modo de pensar sea creativo e independiente y que estén dispuestos a realizar investigaciones de alto riesgo que tendrán un impacto en la comprensión de las enfermedades y la medicina. Algunas de las áreas en las que se está contratando en forma activa son biología sensorial y neurociencias, investigación de síntomas, biología de sistemas, cáncer, enfermedades infecciosas (incluidos el VIH y el sida) y bioinformática.

Estas posiciones fueron nombradas en honor del doctor Earl Stadtman, un bioquímico y mentor de gran éxito que trabajó en los NIH por más de medio siglo.

Se les solicita a las personas interesadas en aplicar a estas posiciones que presenten sus ideas sobre cuál podría ser un novedoso programa de investigación, compartan sus aspiraciones profesionales y expliquen cómo pueden contribuir a la misión de los NIH. Se invita a participar a candidatos de todas las áreas de la investigación biomédica, aplicada y del comportamiento. El periodo de aplicación se cierra el 1.º de octubre.

Aquí se puede obtener más información sobre el criterio de selección y la forma de aplicar en forma electrónica.