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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 15 de septiembre de 2009

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Dra. Jeanette Vega, comentarista invitada

Dra. Jeanette Vega, comentarista invitada

Chile y los Estados Unidos se unen en orgullosa alianza

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Dr. Jeanette VegaNo se puede negar que vivimos en una comunidad global, en la que los eventos de una ciudad o país pueden tener graves consecuencias para los residentes de otra ciudad o país a miles de kilómetros de distancia. Ya sea la pandemia del virus H1N1, los recientes disturbios en Irán o la recesión económica mundial, es evidente que esta interconectividad trae consigo retos importantes. Pero también puede crear oportunidades sin precedentes, en particular aquellas que podrían mejorar sustancialmente la salud pública.

El convenio anunciado la semana pasada entre funcionarios de los Estados Unidos y de la República de Chile constituye un brillante ejemplo de este tipo de oportunidades. Plasmada en ese convenio de cooperación firmado por el doctor John E. Niederhuber, director del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), y por mí, la alianza prepara el terreno para realizar proyectos de cooperación entre nuestros países en varias áreas importantes de investigación, como son la investigación básica y clínica del cáncer, la bioinformática y la capacitación e intercambio de recursos.

Estos proyectos se llevarán a cabo bajo el auspicio de la Red de Investigación de Cáncer de los Estados Unidos y América Latina (United States-Latin America Cancer Research Network), la cual fue establecida el pasado mes de marzo. Chile es un orgulloso integrante de esta Red, junto con Brasil, Argentina, México y Uruguay. El convenio de cooperación entre Chile y los Estados Unidos es un resultado directo de esta Red y refuerza lo que yo considero las claves para el éxito de estas iniciativas globales: colaboración, colaboración y colaboración.

Las alianzas que se están creando como resultado de estas actividades preparan el terreno para un progreso importante en América Latina y los Estados Unidos respecto a prevención, detección precoz, tratamiento y supervivencia del cáncer, particularmente en lo que respecta a los cánceres que tienen una enorme repercusión en las comunidades hispanas, como el cáncer de seno y, especialmente en Chile, el cáncer de vesícula biliar.

De hecho, un proyecto de investigación sobre el cáncer de vesícula biliar es una de las tres actividades de alta prioridad que nuestros dos países han elegido llevar a cabo inicialmente conforme a este convenio de cooperación. Las otras dos son la creación de un registro nacional de cáncer y un banco nacional de tumores en Chile, las cuales permitirán que los científicos chilenos realicen investigaciones con la tecnología más moderna y trabajen más de cerca con sus colegas en todo el mundo.

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El doctor John E. Niederhuber, director del NCI, y la doctora Jeanette Vega, subsecretaria de Salud Pública de Chile, firmaron un convenio de cooperación el 16 de junio de 2009.

Aunque el cáncer de vesícula biliar es poco frecuente en los Estados Unidos y en muchos otros países, los índices de incidencia y mortalidad de esta enfermedad son particularmente altos entre las mujeres de mi país y específicamente entre los indígenas mapuches, quienes viven principalmente en la parte central y sur de Chile.

Al trabajar con el NCI, esperamos llevar a cabo investigaciones que nos ayudarán a entender mejor por qué los índices de cáncer de vesícula biliar son mucho más altos en ciertas poblaciones chilenas, así como a crear formas de anular esa tendencia. Sin embargo, esta no es una calle de un solo sentido. Tales esfuerzos podrían llevar a obtener un mejor entendimiento de la historia natural del cáncer de vesícula biliar, así como mayor conocimiento de las modalidades más efectivas para su prevención, diagnóstico temprano y tratamiento, todo lo cual se necesita desesperadamente sin importar el país del cual somos residentes.

Durante su reunión la semana pasada en la Casa Blanca, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, destacaron este nuevo convenio entre nuestros países como una de las diversas áreas importantes en las que podemos trabajar en forma conjunta para mejorar la salud y el bienestar.

Como demuestra la reunión entre los presidentes de nuestros respectivos países y los proyectos que ahora estamos emprendiendo juntos, los dos países compartimos las mismas metas importantes: mejorar las vidas de nuestros ciudadanos por medio de una mejor atención médica, oportunidad de educación y de empleo, y una mayor prosperidad. Al trabajar juntos, no me cabe la menor duda que podremos alcanzar grandes logros.

Dra. Jeanette Vega
Subsecretaria de Salud Pública, República de Chile

La incidencia del cáncer en los estadounidenses de ascendencia hispana varía según el país de origen

La incidencia del cáncer en los estadounidenses de ascendencia hispana varía según el país de origen

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En el primer estudio realizado para estimar las tasas de cáncer en estadounidenses de ascendencia hispana según su país de origen, se halló una importante variabilidad en las tasas y en los tipos predominantes de cáncer de las diferentes subpoblaciones hispanas. En general, las tasas de la enfermedad fueron 40 por ciento mayores en estadounidenses de ascendencia hispana de primera generación que en las poblaciones en sus países de origen. Estos resultados se publicaron en el número de agosto de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.

Los investigadores, bajo la dirección del doctor Paulo Pinheiro de la University of Miami Miller School of Medicine, obtuvieron datos de 301,944 personas que habían sido diagnosticadas con cáncer en el estado de Florida entre 1999 y 2001, usando el Sistema de Datos de Cáncer de Florida. Estas personas fueron clasificadas de la siguiente manera: blancas no hispanas, negras no hispanas, hispanas o mixtas, y otras no hispanas. A su vez, las personas hispanas se clasificaron en mexicanos, puertorriqueños, cubanos o nuevos latinos (incluyendo a inmigrantes de Centro y Sudamérica).

En general, las tasas de incidencia del cáncer fueron más bajas en los hispanos que en los blancos y negros no hispanos. No obstante, los hispanos tuvieron mayores tasas de incidencia de algunos tipos determinados de cáncer, incluyendo el cáncer de estómago e hígado. Las tasas de cáncer de próstata, de colon y recto y de endometrio fueron similares entre los hispanos y los blancos, lo que contrasta con los resultados de muchos estudios anteriores.

Las tasas de cáncer en estadounidenses hispanos en Florida variaron sustancialmente según el país de origen. Los puertorriqueños tuvieron tasas de cáncer mucho más altas que los mexicanos (53 por ciento más altas en hombres y 30 por ciento más altas en mujeres). Los cubanos tuvieron en general tasas de cáncer más bajas que los puertorriqueños pero más altas que los mexicanos. Las tasas de incidencia según un tipo determinado de cáncer también difirieron entre las subpoblaciones de hispanos.

"Las intervenciones dirigidas a la prevención y al control del cáncer deben tener en cuenta la especificidad de cada subgrupo de hispanos", afirmó el doctor Pinheiro en un comunicado de prensa.

Una charla con...la doctora Edith Pérez

Una charla con...la doctora Edith Pérez

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Dr. Edith Perez Dr. Edith Perez

La doctora Edith Pérez es catedrática de medicina en la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida. Ella es también coinvestigadora principal y coordinadora para Norteamérica del estudio clínico Optimización de la Terapia Adyuvante con Lapatinib o Trastuzumab (Adjuvant Lapatinib and/or Trastuzumab Treatment Optimization o ALTTO), un estudio clínico internacional en fase III cuyo objetivo es definir el tratamiento óptimo del cáncer de mama HER2-positivo incipiente.

¿Cuáles son las metas principales del estudio ALTTO?
Nuestra meta es optimizar la terapia adyuvante contra el HER2 en pacientes que padecen cáncer de mama HER2-positivo incipiente. Las metas de las investigaciones aplicadas incluyen comprender mejor la biología de la enfermedad HER2-positiva e identificar los marcadores moleculares de sensibilidad o resistencia al trastuzumab y al lapatinib.

¿Por qué se hacen pruebas del lapatinib como terapia adyuvante cuando ya ha sido aprobado el trastuzumab en los Estados Unidos con ese mismo fin?
El lapatinib ha sido aprobado en los Estados Unidos y otros países para cáncer de mama metastático HER2-positivo. El estudio ALTTO es la prueba definitiva para determinar si el lapatinib merece no solo la aprobación reglamentaria, sino también el uso de rutina en la práctica clínica en su modalidad de terapia adyuvante. El uso de trastuzumab en tratamientos adyuvantes convencionales para cáncer de mama ha logrado una supervivencia general y libre de enfermedad mucho mejor en la mayoría de los estudios, pero no siempre impide la recidiva o no siempre cura a todas las pacientes. Necesitamos trabajar juntos para determinar si podemos mejorar lo que hemos logrado hasta ahora al atacar el HER2.

¿Cuál es la función de la quimioterapia adyuvante en este estudio?
En base a los datos de una mejor supervivencia, la quimioterapia es tratamiento normal para pacientes con cáncer de mama que presentan alto riesgo de recidiva después de una cirugía. Las investigaciones previas han indicado que la actividad de sustancias que combaten el HER2 es limitada cuando se administran solas y que su beneficio aumenta cuando se administran junto con quimioterapia. De modo que, por ahora, la optimización de la terapia adyuvante contra el HER2 requiere la integración de sustancias dirigidas contra el HER2 con otros tratamientos eficaces, como la quimioterapia.

El estudio ALTTO actualmente requiere la terapia con antraciclina antes de ingresar al estudio, ya que estas sustancias han demostrado claramente una mejor supervivencia en pacientes con cáncer de mama, y las han usado más de 10,000 participantes en los estudios esenciales de trastuzumab adyuvante (N9831, B-31, HERA, BCIRG-006, PACS-04 y FinHER). 

Con el fin de ampliar los regímenes de quimioterapia para que incluyan una opción sin antraciclina, estamos realizando un estudio piloto para determinar la seguridad de un régimen de quimioterapia sin antraciclina, con trastuzumab y lapatinib (NCCTG-N083E). Prevemos modificar el protocolo del estudio ALTTO para hacer posible un régimen previo al tratamiento sin antraciclina antes de fin de año, siempre y cuando podamos documentar su seguridad.

¿Qué problemas han enfrentado los investigadores del estudio ALTTO para obtener datos?
El estudio requiere en la actualidad que se entreguen secciones de los tumores para que podamos realizar estudios aplicados ulteriores. Éste ha sido un problema aquí en Norteamérica, y algunos sitios no ofrecen este importante estudio a las pacientes porque las normas institucionales "prohíben" la recolección de secciones de tumores relacionados con estudios clínicos. Nos preocupa particularmente esta tendencia, ya que la rapidez con la que se incorporan nuevas sustancias y se encuentran curas para las mujeres con cáncer de mama depende de sólidos métodos científicos, colaboración y comprensión de la biología de esta enfermedad. Seguiremos trabajando con investigadores, con pacientes, con el College of American Pathologists y con el NCI para derribar esta barrera.

En cuanto a otros asuntos relacionados con los datos, nuestros formularios de notificación de casos son detallados, pero no difieren mucho de otros estudios de terapias adyuvantes. Obtenemos parámetros importantes de seguridad y eficacia y nos proponemos seguir observando a las pacientes por más de 10 años desde su ingreso en el estudio con el fin de recolectar datos a corto y largo plazo.

¿Es el estudio ALTTO predominantemente europeo?
No, el estudio ALTTO es un estudio mundial. En realidad, ya en el año 2004 comenzamos a proponer la incorporación de lapatinib adyuvante en estudios, incluso antes de que tuviésemos los datos de los estudios esenciales de trastuzumab. Nos basamos en la predicción de que trastuzumab mejoraría los resultados adyuvantes, en los datos preclínicos iniciales con lapatinib y en nuestro pronóstico de que sería la etapa siguiente más racional en los estudios de terapia adyuvante contra el HER2. Entonces colaboramos con investigadores de todo el mundo, del NCI y de la industria para concebir un único estudio mundial. La idea era, y es, evitar la duplicación de esfuerzos y trabajar juntos para avanzar en el cuidado de pacientes con cáncer de mama HER2-positivo incipiente. Debido a cuestiones reglamentarias y a los procedimientos del Consejo de Revisión Institucional (Institutional Review Board o IRB) en los Estados Unidos y Canadá, el estudio se puso en marcha primero en Europa, pero ahora está activo no solo en América del Norte y Europa sino también en otros cuatro continentes (50 países en total), lo que ha hecho que sea una verdadera colaboración mundial.