Boletin
 
11 de octubre de 2011 • Volumen 3 - Edición 11

Sondas fluorescentes ayudan a cirujanos a identificar células cancerosas en los ovarios

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En un estudio demostrativo preliminar se usó sin complicaciones una sonda fluorescente diseñada para unirse a las células de cáncer epitelial de ovarios, con el fin de visualizar los pequeños depósitos de cáncer en la cavidad abdominal durante la cirugía y, de ese modo, ayudar al cirujano a extirpar las células. El blanco de la sonda, denominado receptor alfa del folato, se encuentra entre el 90 y el 95 por ciento de los cánceres de ovarios, pero no en el tejido normal. El estudio, el primero de este tipo realizado en seres humanos, fue dirigido por el doctor Gooitzen M. van Dam de la Universidad de Groningen en los Países Bajos y se publicó el 18 de septiembre en Internet en la revista Nature Medicine.

El cáncer de ovarios a menudo se extiende considerablemente por toda la cavidad abdominal, y los pequeños depósitos del cáncer pueden ser difíciles de distinguir a simple vista o de detectar en la cirugía. Para mejorar la visualización de las células tumorales y posibilitar que los cirujanos extirpen más tejido tumoral, los investigadores pusieron a prueba un agente de imaginología, que consiste de folato unido a un compuesto (isotiocianato de fluoresceína) que brilla de un color verde bajo la luz fluorescente.

Los investigadores inyectaron a 10 mujeres con la sonda antes de la cirugía. Durante la cirugía, el cirujano realizó una exploración estándar de la cavidad abdominal para detectar tejido tumoral; luego, los investigadores tomaron imágenes y las analizaron, con un sistema de tres cámaras que no interfirió con el procedimiento quirúrgico. Después de que el cirujano extirpó todo el presunto tejido tumoral identificado a simple vista y con la sonda fluorescente, los investigadores tomaron una segunda serie de imágenes fluorescentes para detectar las células tumorales restantes. El cirujano extrajo una muestra para biopsía del resto de tejido fluorescente para asegurarse de que la sonda no arrojara resultados positivos falsos (es decir, que no identificara tejido normal como tejido tumoral).

Nueve de las pacientes tenían tumores que presentaban el receptor alfa del folato y los investigadores detectaron fluorescencia en el tejido tumoral de todas estas pacientes durante la cirugía. No se detectó fluorescencia en el tejido normal adyacente. "La escisión de los depósitos tumorales fluorescentes (menores de 1 mm de diámetro) guiada en tiempo real por las imágenes fue posible, y se confirmó que todo el tejido fluorescente era maligno", escribieron los autores. En el caso de una mujer, el tumor no mostró tener el receptor alfa del folato y el sistema de cámaras no pudo detectar las células tumorales en el abdomen.

"El uso de agentes fluorescentes dirigidos puede propiciar un cambio de paradigma en las cirugías guiadas por imágenes", aseveraron los autores, debido a que la extirpación del tejido tumoral de manera más minuciosa podría mejorar los resultados posoperatorios para las pacientes. Es necesario realizar estudios de mayor amplitud para confirmar estos resultados y determinar si el uso de la sonda puede mejorar el diagnóstico y el tratamiento quirúrgico, concluyeron el doctor van Dam y sus colegas.