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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 12 de octubre de 2010

La hospitalización de pacientes terminales puede disminuir su calidad de vida y afectar la salud mental de quienes los cuidan

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Las personas a cargo del cuidado de pacientes en fase terminal que murieron en hospitales o unidades de cuidados intensivos (UCI) tienen un riesgo mayor de sufrir trastornos psiquiátricos en comparación con las personas que cuidaron de pacientes que murieron en sus hogares, indica un estudio publicado el 13 de septiembre en el Journal of Clinical Oncology.

El estudio prospectivo de 333 pacientes que estaban muriendo de cáncer y las personas a cargo de su cuidado más cercanas a ellos fue dirigido por el doctor Alexi A. Wright y sus colegas del Instituto Oncológico Dana-Farber, la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y el Hospital Brigham and Women’s. Este estudio se diseñó principalmente para determinar si el lugar de fallecimiento de los pacientes con cáncer estaba asociado a la calidad de vida que tuvo la persona antes de morir, y también para saber si estaba relacionado con que las personas a cargo de su cuidado tuvieran un mayor riesgo de sufrir trastornos psicológicos relacionados con esta penosa situación.

Los investigadores reportaron que las personas a cargo de pacientes que murieron en las UCI tuvieron un riesgo mayor de sufrir trastorno por tensión postraumática (TEPT) en comparación con las que brindaron cuidados paliativos a los pacientes en sus hogares: 21,1 por ciento frente a 4,4 por ciento. “A nuestro saber, este es el primer estudio que muestra que las personas a cargo de pacientes que mueren en unidades de cuidado intensivo tienen un riesgo más alto de sufrir TEPT”, anotaron los investigadores. Además, las personas a cargo de pacientes que murieron en un hospital tenían más posibilidades de sufrir trastornos más prolongados por su aflicción: 21,6 por ciento frente a 5,2 por ciento en las personas que cuidaron de pacientes que fallecieron cuando recibían cuidados paliativos en el hogar.

La calidad de vida de los pacientes se evaluó mediante la información que suministraron las personas que los cuidaron durante las 2 semanas previas a su muerte. Los informes de las personas que cuidaron de los pacientes que fallecieron en una UCI o en un hospital indicaron que ellos sufrieron más angustia emocional y física y su calidad de vida fue menor antes de morir, en comparación con los informes de los encargados del cuidado de pacientes que fallecieron en sus hogares.

Algo inesperado fue el hallazgo de los investigadores de que morir en casa estuvo asociado a resultados que indicaban una mejor calidad de vida en comparación con los pacientes que murieron en un hospital, sin tener en cuenta si los pacientes habían recibido cuidados paliativos en el hogar.

“Se requiere realizar más investigaciones en el futuro para determinar la razón por la cual fallecer en el hogar resulta en una mejor calidad de vida para los pacientes, pero suponemos que se deberá a las diferencias en el tipo de cuidados brindados”, escribieron los investigadores. “La atención hospitalaria, y en especial la de las unidades de cuidados intensivos, se concentra con frecuencia en mantener al paciente vivo a toda costa, mientras que en las personas que fallecen en casa la atención se concentra en mantener la calidad de vida y controlar los síntomas de la enfermedad”.

Los fallecimientos en el hogar también podrían ayudar a que las personas encargadas del cuidado de los pacientes no resulten tan afectadas, al brindarles una oportunidad de acostumbrarse a la idea de la cercanía de la pérdida del familiar y de recibir el apoyo de su comunidad en un entorno familiar para ellos, indicaron los investigadores.