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Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 13 de octubre de 2009

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Estudio pone en duda el valor de exámenes de detección del cáncer de próstata

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El sobrediagnóstico ocurre cuando una prueba de detección detecta un cáncer que no es mortal. A veces se le llama seudo-enfermedad, uno muere con esos tumores y no por ellos. Cuando un examen selectivo de detección detecta este tipo de tumor que luego se extirpa, aparentemente ha sido tratado con éxito, lo cual hace que se piense que el examen de detección es efectivo cuando, en realidad, el examen detectó algo que no era mortal. El sobrediagnóstico ocurre cuando una prueba de detección detecta un cáncer que no es mortal. A veces se le llama seudo-enfermedad, uno muere con esos tumores y no por ellos. Cuando un examen selectivo de detección detecta este tipo de tumor que luego se extirpa, aparentemente ha sido tratado con éxito, lo cual hace que se piense que el examen de detección es efectivo cuando, en realidad, el examen detectó algo que no era mortal. [Enlarge]

Según un nuevo estudio, los exámenes selectivos de detección generalizados en las últimas 3 décadas para cáncer de próstata que usan el análisis de antígeno prostático específico (PSA) han resultado en un sinnúmero de hombres diagnosticados con cáncer de próstata y tratados por un mal que nunca les habría perjudicado. El aumento en los diagnósticos fue más pronunciado entre los hombres más jóvenes, con índices de más del triple para los hombres de 50 a 59 años y un aumento de siete veces para los hombres de 50 años y menores. El estudio fue publicado en línea en el Journal of the National Cancer Institute (JNCI) del 31 de agosto.

No es nuevo el hecho que los exámenes de detección con análisis de PSA han dado como resultado un "sobrediagnóstico" (como se dice) de cáncer de próstata. Los resultados de dos estudios clínicos publicados a principios de este año señalaron una conclusión idéntica. El nuevo estudio, sin embargo, coloca la magnitud del problema en un contexto riguroso, si se estima que en los 30 años desde que se introdujo el análisis de PSA, aproximadamente 1.3 millones más hombres han sido diagnosticados con cáncer de próstata de los que habrían sido si no hubiera tal examen de detección, y concluye que muy pocas vidas de hombres se han salvado como resultado de dichos diagnósticos.

Los resultados, dijo el doctor H. Gilbert Welch, coautor del estudio, de la Escuela Médica de Dartmouth, "indican que ha habido un efecto de población pronunciado" asociado con la prueba de PSA, que es "no solo un problema teórico que se ve en un estudio clínico".

Para realizar el estudio, el doctor Welch y su coautor, el doctor Peter C. Albertsen de la Escuela de Medicina de la Universidad de Connecticut, se basó en el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI y el Censo de los EE. UU. para obtener datos de incidencia de cáncer de próstata específica por edad y el tratamiento inicial de los pacientes después del diagnóstico entre 1986 y 2005.

El año de base, 1986, fue elegido porque fue el año antes de que apareciera un influyente estudio sobre exámenes selectivos de detección con PSA en el New England Journal of Medicine. La incidencia del cáncer de próstata aumentó 10 por ciento el siguiente año, "una magnitud de aumento nunca antes observada para el cáncer de próstata en el programa SEER y una magnitud que sugiere fuertemente el inicio de exámenes de detección", explicaron los autores.

Entre los 1.3 millones de diagnósticos que se calculan en exceso de cáncer de próstata, un poco más de un millón de hombres recibieron tratamiento definitivo, como cirugía, terapia hormonal o radioterapia. "Pero aun haciendo la más optimista suposición acerca de los beneficios, la gran mayoría del millón de hombres adicionales no se beneficiaron de la detección temprana", escribieron los autores.

Ese punto, dijo el doctor Marc Garnick del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, muestra que el término "sobrediagnóstico" puede incorrectamente describir este problema. "Creo que es perfectamente razonable diagnosticar a los pacientes" basándose en el análisis de PSA, dijo el doctor Garnick. "El problema es que muchos hombres han recibido más tratamiento del necesario".

El doctor Peter Carroll, catedrático del Departamento de Urología de la Universidad de California en San Francisco, estuvo de acuerdo. "Cuando se les hace el diagnóstico por primera vez, los pacientes ven al cáncer de próstata como al cáncer de pulmón o de páncreas. Ellos no lo distinguen de las formas más mortales de la enfermedad", dijo el doctor. "Tenemos que inculcar esa información en las mentes de los pacientes y de los médicos, que el cáncer de próstata puede ser una enfermedad manejable" sin tratamiento inmediato.

En Beth Israel y en la Universidad de California en San Francisco, una población creciente de hombres que se someten a la prueba de PSA y que son considerados de bajo riesgo para que avance la enfermedad, -basándose en factores como edad, grado de complicación del cáncer en la biopsia, la puntuación de Gleason (una indicación de la posible agresividad del tumor), y otros factores- han elegido la vigilancia activa, por la que ellos observan cuidadosamente los síntomas y se someten a biopsias periódicas para vigilar su enfermedad.

Pero incluso la vigilancia activa tiene implicaciones importantes, argumentó el doctor Welch, de las biopsias regulares al impacto social de ser considerado un individuo con cáncer. La educación y la comunicación son necesarias antes de que se lleve a cabo la primera prueba de PSA, dijo el doctor.

"Quienes se someten a exámenes de detección de PSA…deben ser pacientes informados que aceptan los daños y desean obtener el beneficio relativamente pequeño, y aceptan todos los efectos secundarios que pueden ocurrir a lo largo del camino", agregó el doctor.

Al mismo tiempo, cabe señalar que la mortalidad por cáncer de próstata ha disminuido 40 por ciento desde 1993, probablemente debido en parte al análisis de PSA. El estudio modelo, subvencionado por el NCI, publicado el año pasado sugirió que el examen selectivo de detección de PSA fue responsable de la disminución hasta de 70 por ciento, porque los exámenes cambiaron el escenario en el que se diagnosticaba la enfermedad. Y uno de los dos estudios de detección del cáncer de próstata publicados recientemente, realizado en Europa, sugirió que el examen de detección de PSA tuvo un efecto modesto sobre la mortalidad por cáncer de próstata. El mismo estudio, sin embargo, estimó que más de 1.400 hombres tendrían que ser examinados, y cerca de 50 hombres tendrían que ser tratados, para evitar 1 (una) muerte por cáncer de próstata.

En un editorial que acompañó el estudio del JNCI de los doctores Welch y Albertsen, el director médico de la Sociedad Americana del Cáncer, doctor Otis Brawley, presentó una visión pesimista del examen de detección generalizado de PSA. "Los resultados de este artículo y los resultados recientes de estudios de prevención y de exámenes selectivos de detección de cáncer de próstata exigen reflexión acerca de lo que nosotros hemos hecho y estamos haciendo como asociación", escribió el doctor Brawley.

Carmen Phillips

También en las revistas

Un estudio publicado en Internet el 31 de agosto en el Journal of Clinical Oncology confirma los resultados de estudios anteriores que muestran que aplazar el tratamiento después de un diagnóstico de cáncer de próstata no aumenta el riesgo de morir de cáncer de próstata. El estudio evaluó a más de 3.000 hombres diagnosticados con cáncer de próstata entre 1986 y 2007. Aunque solo el 10 por ciento de los hombres optaron por aplazar el tratamiento después del diagnóstico inicial, aproximadamente la mitad aún no habían tenido un tratamiento definitivo después de 7 años de seguimiento. Y el índice de mortalidad por cáncer de próstata fue casi idéntico en hombres que retrasaron el tratamiento en comparación con aquellos que optaron por un tratamiento inmediato.