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  • Publicación: 13 de octubre de 2009

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Estudio pone en duda el valor de exámenes de detección del cáncer de próstata

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El sobrediagnóstico ocurre cuando una prueba de detección detecta un cáncer que no es mortal. A veces se le llama seudo-enfermedad, uno muere con esos tumores y no por ellos. Cuando un examen selectivo de detección detecta este tipo de tumor que luego se extirpa, aparentemente ha sido tratado con éxito, lo cual hace que se piense que el examen de detección es efectivo cuando, en realidad, el examen detectó algo que no era mortal. El sobrediagnóstico ocurre cuando una prueba de detección detecta un cáncer que no es mortal. A veces se le llama seudo-enfermedad, uno muere con esos tumores y no por ellos. Cuando un examen selectivo de detección detecta este tipo de tumor que luego se extirpa, aparentemente ha sido tratado con éxito, lo cual hace que se piense que el examen de detección es efectivo cuando, en realidad, el examen detectó algo que no era mortal. [Enlarge]

Según un nuevo estudio, los exámenes selectivos de detección generalizados en las últimas 3 décadas para cáncer de próstata que usan el análisis de antígeno prostático específico (PSA) han resultado en un sinnúmero de hombres diagnosticados con cáncer de próstata y tratados por un mal que nunca les habría perjudicado. El aumento en los diagnósticos fue más pronunciado entre los hombres más jóvenes, con índices de más del triple para los hombres de 50 a 59 años y un aumento de siete veces para los hombres de 50 años y menores. El estudio fue publicado en línea en el Journal of the National Cancer Institute (JNCI) del 31 de agosto.

No es nuevo el hecho que los exámenes de detección con análisis de PSA han dado como resultado un "sobrediagnóstico" (como se dice) de cáncer de próstata. Los resultados de dos estudios clínicos publicados a principios de este año señalaron una conclusión idéntica. El nuevo estudio, sin embargo, coloca la magnitud del problema en un contexto riguroso, si se estima que en los 30 años desde que se introdujo el análisis de PSA, aproximadamente 1.3 millones más hombres han sido diagnosticados con cáncer de próstata de los que habrían sido si no hubiera tal examen de detección, y concluye que muy pocas vidas de hombres se han salvado como resultado de dichos diagnósticos.

Los resultados, dijo el doctor H. Gilbert Welch, coautor del estudio, de la Escuela Médica de Dartmouth, "indican que ha habido un efecto de población pronunciado" asociado con la prueba de PSA, que es "no solo un problema teórico que se ve en un estudio clínico".

Para realizar el estudio, el doctor Welch y su coautor, el doctor Peter C. Albertsen de la Escuela de Medicina de la Universidad de Connecticut, se basó en el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI y el Censo de los EE. UU. para obtener datos de incidencia de cáncer de próstata específica por edad y el tratamiento inicial de los pacientes después del diagnóstico entre 1986 y 2005.

El año de base, 1986, fue elegido porque fue el año antes de que apareciera un influyente estudio sobre exámenes selectivos de detección con PSA en el New England Journal of Medicine. La incidencia del cáncer de próstata aumentó 10 por ciento el siguiente año, "una magnitud de aumento nunca antes observada para el cáncer de próstata en el programa SEER y una magnitud que sugiere fuertemente el inicio de exámenes de detección", explicaron los autores.

Entre los 1.3 millones de diagnósticos que se calculan en exceso de cáncer de próstata, un poco más de un millón de hombres recibieron tratamiento definitivo, como cirugía, terapia hormonal o radioterapia. "Pero aun haciendo la más optimista suposición acerca de los beneficios, la gran mayoría del millón de hombres adicionales no se beneficiaron de la detección temprana", escribieron los autores.

Ese punto, dijo el doctor Marc Garnick del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, muestra que el término "sobrediagnóstico" puede incorrectamente describir este problema. "Creo que es perfectamente razonable diagnosticar a los pacientes" basándose en el análisis de PSA, dijo el doctor Garnick. "El problema es que muchos hombres han recibido más tratamiento del necesario".

El doctor Peter Carroll, catedrático del Departamento de Urología de la Universidad de California en San Francisco, estuvo de acuerdo. "Cuando se les hace el diagnóstico por primera vez, los pacientes ven al cáncer de próstata como al cáncer de pulmón o de páncreas. Ellos no lo distinguen de las formas más mortales de la enfermedad", dijo el doctor. "Tenemos que inculcar esa información en las mentes de los pacientes y de los médicos, que el cáncer de próstata puede ser una enfermedad manejable" sin tratamiento inmediato.

En Beth Israel y en la Universidad de California en San Francisco, una población creciente de hombres que se someten a la prueba de PSA y que son considerados de bajo riesgo para que avance la enfermedad, -basándose en factores como edad, grado de complicación del cáncer en la biopsia, la puntuación de Gleason (una indicación de la posible agresividad del tumor), y otros factores- han elegido la vigilancia activa, por la que ellos observan cuidadosamente los síntomas y se someten a biopsias periódicas para vigilar su enfermedad.

Pero incluso la vigilancia activa tiene implicaciones importantes, argumentó el doctor Welch, de las biopsias regulares al impacto social de ser considerado un individuo con cáncer. La educación y la comunicación son necesarias antes de que se lleve a cabo la primera prueba de PSA, dijo el doctor.

"Quienes se someten a exámenes de detección de PSA…deben ser pacientes informados que aceptan los daños y desean obtener el beneficio relativamente pequeño, y aceptan todos los efectos secundarios que pueden ocurrir a lo largo del camino", agregó el doctor.

Al mismo tiempo, cabe señalar que la mortalidad por cáncer de próstata ha disminuido 40 por ciento desde 1993, probablemente debido en parte al análisis de PSA. El estudio modelo, subvencionado por el NCI, publicado el año pasado sugirió que el examen selectivo de detección de PSA fue responsable de la disminución hasta de 70 por ciento, porque los exámenes cambiaron el escenario en el que se diagnosticaba la enfermedad. Y uno de los dos estudios de detección del cáncer de próstata publicados recientemente, realizado en Europa, sugirió que el examen de detección de PSA tuvo un efecto modesto sobre la mortalidad por cáncer de próstata. El mismo estudio, sin embargo, estimó que más de 1.400 hombres tendrían que ser examinados, y cerca de 50 hombres tendrían que ser tratados, para evitar 1 (una) muerte por cáncer de próstata.

En un editorial que acompañó el estudio del JNCI de los doctores Welch y Albertsen, el director médico de la Sociedad Americana del Cáncer, doctor Otis Brawley, presentó una visión pesimista del examen de detección generalizado de PSA. "Los resultados de este artículo y los resultados recientes de estudios de prevención y de exámenes selectivos de detección de cáncer de próstata exigen reflexión acerca de lo que nosotros hemos hecho y estamos haciendo como asociación", escribió el doctor Brawley.

Carmen Phillips

También en las revistas

Un estudio publicado en Internet el 31 de agosto en el Journal of Clinical Oncology confirma los resultados de estudios anteriores que muestran que aplazar el tratamiento después de un diagnóstico de cáncer de próstata no aumenta el riesgo de morir de cáncer de próstata. El estudio evaluó a más de 3.000 hombres diagnosticados con cáncer de próstata entre 1986 y 2007. Aunque solo el 10 por ciento de los hombres optaron por aplazar el tratamiento después del diagnóstico inicial, aproximadamente la mitad aún no habían tenido un tratamiento definitivo después de 7 años de seguimiento. Y el índice de mortalidad por cáncer de próstata fue casi idéntico en hombres que retrasaron el tratamiento en comparación con aquellos que optaron por un tratamiento inmediato.

El levantamiento de pesas reduce los síntomas de linfedema después de cáncer de mama

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Muchas sobrevivientes de cáncer de mama presentan linfedema, una incómoda y a veces dolorosa hinchazón en la parte superior del brazo o de la mano que puede ser debilitante y deformante y para la que no hay cura. Contradiciendo las recomendaciones del pasado de evitar levantar cosas pesadas y movimientos repetitivos rápidos después de cirugía de mama, el estudio aleatorio controlado más grande realizado hasta ahora ha mostrado que el levantamiento de pesas lentamente progresivo no aumenta la hinchazón del brazo y parece ser seguro. Las mujeres que levantaron pesas mejoraron su fuerza, según los autores, y disminuyeron sus síntomas de linfedema.

El estudio, que apareció el 13 de agosto en el New England Journal of Medicine, fue dirigido por la doctora Kathryn H. Schmidt, una fisióloga especializada en el ejercicio y profesora adjunta del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania. Los investigadores diseñaron la intervención para que fuera suministrada por los centros de ejercicio urbanos como el YMCA, con la esperanza de que el programa pudiera adoptarse ampliamente.

La mitad de las 141 mujeres fueron asignadas aleatoriamente al grupo de levantamiento de pesas. Estas mujeres se asociaron a un gimnasio local, donde los entrenadores les enseñaron ejercicios útiles, supervisaron su progreso y vigilaron si ellas tenían brotes de linfedema durante un año. Las mujeres asignadas al grupo de control mantuvieron su nivel normal de ejercicio. Estas pacientes recibieron muchos más tratamientos para los brotes de linfedema que las pacientes que levantaron pesas (195 veces contra 77).

La doctora Wendy Demark-Wahnefried, del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Tejas en Houston, consideró que el estudio fue "una contribución importante a la evidencia disponible para apoyar la intervención del levantamiento de pesas… la cual] ofrece una amplia garantía con respecto a la seguridad", del entrenamiento con pesas bajo supervisión. La doctora añadió que la inclusión de "mujeres que no son blancas y de mujeres con una amplia gama de niveles ocupacionales y educacionales sugiere que los resultados del estudio pueden generalizarse bastante…y pueden ser particularmente valiosos en las poblaciones desfavorecidas" las cuales son las más afectadas por el linfedema.

"Este estudio amplía nuestro entendimiento del linfedema y agrega una estrategia de manejo que puede ser importante para este efecto inquietante del tratamiento del cáncer", dijo la doctora Noreen Aziz, directora principal de programas de la Oficina de Supervivencia del Cáncer del NCI. "Las metodologías de medición del linfedema que usaron estos investigadores podrían darse a conocer a los médicos generales a cargo del cuidado de mujeres con riesgo de linfedema con el fin de que esta afección sea detectada al principio y sea controlada cuidadosamente".

Trazo de la ruta desde la infección hasta el cáncer

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Pocas personas asocian las infecciones con el cáncer, pero cerca de una quinta parte de todos los cánceres en el mundo son causados por gérmenes infecciosos como los virus, las bacterias y otros microbios. En los países en desarrollo, dicho número es mayor, aproximadamente una cuarta parte, mientras que en los países industrializados, tal como Estados Unidos, es casi una doceava parte.

El Helicobacter pylori es una cepa bacteriana que se conoce principalmente por su papel en la formación de úlceras estomacales, pero presenta también un riesgo importante de cáncer de estómago. El Helicobacter pylori es una cepa bacteriana que se conoce principalmente por su papel en la formación de úlceras estomacales, pero presenta también un riesgo importante de cáncer de estómago.

Los gérmenes infecciosos que pueden causar cáncer son extremadamente comunes y afectan a millones de gentes en todo el mundo. Sin embargo, es raro que suceda y necesita pasar largo tiempo para que una infección se convierta en cáncer. "Se necesita que sucedan muchas cosas, o que no sucedan, para ir de una infección al cáncer", señaló el doctor Douglas R. Lowy, jefe del Laboratorio de Oncología Celular del NCI y un perito en biología molecular de los virus de tumores.

Los microbios responsables por la mayor parte del peso mundial que representa el cáncer asociado con infecciones son: la bacteria Helicobacter pylori, la cual causa cáncer gástrico; cepas del virus del papiloma humano (VPH) que causan cáncer, el cual causa cáncer de cérvix (cuello del útero) y otros cánceres; y los virus de las hepatitis B y C, los cuales causan cáncer de hígado. Estos cuatro microbios solos causan más de 15% de todos los cánceres en el mundo.

Otros cánceres que se sabe están relacionados con gérmenes infecciosos son la leucemia y el linfoma; los cánceres de ano, pene, vagina y vulva; y los cánceres de lengua y garganta. La semana pasada, investigadores informaron de una nueva evidencia sobre la relación de tumores agresivos de próstata con un virus.

Función del sistema inmunitario

Los microbios pueden llevar al cáncer por medio de un número de mecanismos que todavía no se entienden por completo, explicó el doctor Allan Hildesheim, jefe de la Unidad de Infecciones e Inmunoepidemiología del NCI. Se sabe que las cepas cancerígenas del VPH rompen el ciclo celular y hacen inactivas las proteínas inhibidoras de tumores, tal como la p53, lo cual permite la acumulación de daño genético y, eventualmente, la formación del cáncer, aclaró el doctor Hildesheim. Se cree que el H. pylori induce la inflamación crónica, lo cual puede resultar en gastritis atrófica y, con el transcurso del tiempo, aumenta el riesgo de que se forme el cáncer gástrico.

"En el caso de los virus de las hepatitis B y C, es posible que el problema no sea tanto la infección en sí, sino la reacción del sistema inmunitario a ella. Para combatir la infección, el sistema inmunitario libera citocinas y otras proteínas inflamatorias que pueden causar daños en los tejidos", indicó el doctor Hildesheim. "Con el tiempo, esto puede resultar en cirrosis del hígado, lo cual es un factor pronunciado de predisposición para cáncer de hígado".

La inhibición crónica del sistema inmunitario es otra causa del cáncer asociado con infección. Las personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el cual debilita el sistema inmunitario, y los receptores de trasplante de órganos que toman medicamentos inmunodepresores para evitar el rechazo al trasplante son más vulnerables a cánceres asociados con infecciones que las personas cuyo sistema inmunitario funciona normalmente.

Procesos moleculares similares

La cadena molecular de sucesos que llevan al cáncer inducido por infecciones es semejante al proceso por el que se forman los cánceres no infecciosos, dijo el doctor Patrick Moore, quien dirige el Programa de Virología Molecular del Instituto de Cáncer de la Universidad de Pittsburgh. "Las mismas vías de señalación de inhibición de tumores que presentan mutaciones en los cánceres no infecciosos se hacen también inactivas por los virus", añadió el doctor Moore. "Realmente, fue a través de la investigación sobre las causas virales del cáncer como se supo casi todo lo que se conoce ahora sobre los genes que causan cáncer y las vías de señalación de inhibición de tumores".

Los dos virus descubiertos recientemente que se cree están relacionados con el cáncer humano fueron identificados por el laboratorio del doctor Moore. En 1993, un grupo dirigido por el doctor Moore y su esposa la doctora Yuan Chang descubrió el virus del herpes relacionado con el sarcoma de Kaposi, llamado también virus del herpes humano 8 (VHH-8), el cual es la causa probable del sarcoma de Kaposi. En 2008, el mismo grupo encontró imponente evidencia de que un virus descubierto recientemente, llamado poliomavirus de células de Merkel, causa la mayoría de los casos de carcinoma de células de Merkel, un cáncer de piel poco común, pero mortal.

Oportunidad de intervención

Los cánceres causados por infección "ofrecen oportunidad única de intervención", dijo el doctor Lowy. "Ahora contamos con dos vacunas, una contra la hepatitis B y la otra contra el VPH, que pueden prevenir el cáncer al impedir la infección por dichos virus. En segundo lugar, al menos en teoría, uno puede concentrarse en los genes o proteínas producidos por el germen infeccioso. El mejor ejemplo hasta la fecha de dicho enfoque es la terapia antirretroviral para el VIH, la cual funciona debido a que tiene un efecto mucho más potente en los genes y proteínas producidos por el virus que en los genes y proteínas propios del cuerpo".

Muchas características de los cánceres asociados con infecciones siguen sin entenderse. Por ejemplo, en la mayoría de estos cánceres, sólo algunos casos son causados por infecciones. "Algunos cánceres de hígado no tienen nada que ver con infección de hepatitis", añadió el doctor Lowy. "Algunos cánceres de orofaringe, vulva y pene son causados por infección del VPH, pero otros no. Por otro lado, virtualmente todo los casos de cáncer de cérvix parecen ser causados por el VPH".

En África, el linfoma de Burkitt es casi siempre causado por el virus de Epstein-Barr (VEB), indicó el doctor Moore, mientras que en Estados Unidos menos de la mitad de los casos de dicha enfermedad presentan causa viral. "Lo que previamente se pensó que era un solo cáncer, se ha mostrado que son dos o más tipos de cánceres de apariencia similar, algunos causados por virus y otros no".

Algunos microbios, que incluyen el virus de Epstein-Barr, causan diferentes tipos de cánceres en diferentes partes del mundo. "En el sur de China, el cáncer nasofaríngeo (un cáncer de garganta) es la manifestación más común de cáncer por infección del VEB", comentó el doctor Hildesheim. "En el África subsahariana, muy rara vez se presenta el carcinoma nasofaríngeo, pero el linfoma de Burkitt es relativamente común".

Susceptibilidad genética

El hecho que la mayoría de las infecciones capaces de causar cáncer son muy comunes, y aún así sólo un pequeño subconjunto de quienes presentan infección padecen cáncer, sugiere que factores genéticos y otros promueven o protegen contra el cáncer a personas infectadas, continuó el doctor Hildesheim. "Los que estudiamos tumores causados por gérmenes infecciosos hemos llegado un poco tarde a unirnos a la revolución genética", añadió. "Hay una cantidad tremenda que podemos aprender".

Recientemente, el doctor Hildesheim y sus colegas informaron de la conexión entre el cáncer cervical y los polimorfismos de un solo nucleótido (la alteración de una letra en el código genético humano) en los genes que comprende la reacción inmunitaria a las infecciones y en la reparación de daños al ADN. Ellos indicaron que ciertos polimorfismos genéticos están asociados con riesgo creciente de infección persistente por VPH, un prerrequisito al cáncer inducido por el VPH, mientras que otros están relacionados con la tendencia de las células infectadas por el VPH a evolucionar a un estado precanceroso o de cáncer cervical. Estudios paralelos confirmaron también los descubrimientos de otros investigadores que ciertas variaciones en los genes de regulación inmunitaria conocidos como genes HLA parecen afectar el riesgo de cáncer cervical.

"Intentamos comprender cómo los factores genéticos individuales pueden interactuar con la infección por VPH para predisponer o proteger contra la persistencia de la infección, o alterar la habilidad para reparar el daño genético causado por infección persistente del VPH", explicó el doctor Hildesheim. Nosotros y otros investigadores estamos estudiando también si es posible que las diferencias en la genética del VPH aclaren por qué ciertas personas infectadas presentan cáncer mientras otras no lo hacen, y si las diferencias en la genética del VEB pueden ayudar a explicar por qué los patrones de los cánceres asociados con dicho virus son tan diferentes en distintas partes del mundo".

Al comprender mejor las infecciones que causan cáncer, dijo el doctor Lowy, "la esperanza es que podamos prevenir más cánceres al impedir las infecciones que llevan a esta enfermedad o al tratar las infecciones antes de que se conviertan en cáncer".

Eleanor Mayfield


El Organismo Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer) ha clasificado los siguientes gérmenes infecciosos como cancerígenos o posibles cancerígenos, es decir, que causan o contribuyen a la formación de cáncer en el ser humano.

 Viruses
Germen infecciosoCánceres relacionados
Virus de Epstein-Barr (VEB)Linfoma de Burkitt
Linfoma de Hodgkin
Linfoma no Hodgkin
Carcinoma nasofaríngeo
Linfoma de linfocitos citolíticos naturales
Virus de la hepatitis B (VHB)Carcinoma hepatocelular (un tipo de cáncer de hígado)
Virus de la hepatitis C (VHC)Carcinoma hepatocelular
Linfoma no Hodgkin
Virus del papiloma humano tipos 16, 18 y otros (VPH)Cáncer de ano
Cáncer de cérvix
Cáncer oral
Cáncer orofaríngeo (cáncer de la base de la lengua, de amígdalas o de la parte superior de la garganta)
Cáncer de pene
Cáncer de vagina
Cáncer de vulva
Virus de la inmunodeficiencia humana 1 (VIH 1)Una variedad de cánceres relacionados con la inmunosupresión
Cáncer de ano
Cáncer de cérvix
Cáncer de conjuntiva (en el ojo)
Linfoma de Hodgkin
Sarcoma de Kaposi
Linfoma no Hodgkin
Virus linfotrópico humano de células T tipo 1 (VLHT 1)Leucemia o linfoma de células T en adultos
Linfoma
Virus del herpes relacionado con el sarcoma de Kaposi o virus del herpes humano 8 (VHKS o VHH 8)Sarcoma de Kaposi
Linfoma de efusión primaria
 Otros gérmenes infecciosos
Germen infecciosoCánceres relacionados
Helicobacter pylori (bacteria)Cáncer de estómago
Trematodos hepáticos (parásito)Colangiocarcinoma (un tipo de cáncer de hígado)
Esquistosomas (parásito)Cáncer de vejiga

Control mundial del cáncer: un deber esencial

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Dr. John E. Niederhuber Dr. John E. Niederhuber

En el Instituto Nacional del Cáncer, claramente reconocemos el cáncer como una crisis mundial de salud, cuyo impacto en todo el mundo - tanto personal como económico - se está expandiendo rápidamente. Un estudio reciente indicó que basándose en la incidencia de nuevos casos de cáncer y muertes anuales, en los últimos 30 años la carga mundial del cáncer se ha duplicado. Esta carga, sin embargo, no se distribuye por igual, y esto representa una preocupación importante. Hoy en día, 63% de los casos de cáncer ocurren en países menos desarrollados que los Estados Unidos. Se estima que en todo el mundo habrá 12,9 millones de casos nuevos diagnosticados este año, y se predice que el número en todo el mundo se elevará a 27 millones de casos nuevos de cáncer y 17 millones de muertes para el año 2030, a menos que tomemos medidas más urgentes.

En los Estados Unidos, el cáncer de pulmón es un problema principal de salud y, en México, los cánceres de pulmón, bronquios y tráquea son también altamente mortales, con un índice bruto de mortalidad que fue recientemente publicado de 6,5 por cada 100.000 personas. Sin embargo, el cáncer de cérvix y de útero en México tienen un índice bruto de mortalidad aun mayor (recientemente publicado como 7,6 muertes por cada 100.000 mujeres), lo cual es probablemente el resultado de exámenes de detección inadecuados y, por lo tanto, el diagnóstico de cáncer en estadios avanzados y, con más probabilidad, mortales.

Dr. Luiz Antonio Santini, director general del Instituto Nacional del Cancer, Brasil (izq.); Dr. José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud de México (segundo de der.), y Dr. Alejandro Mohar Betancourt, director general del Instituto Nacional de Cancerología (der.), firmaron cartas de intención con el director del NCI, Dr. John E. Niederhuber, el 29 de septiembre. Dr. Luiz Antonio Santini, director general del Instituto Nacional del Cancer, Brasil (izq.); Dr. José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud de México (segundo de der.), y Dr. Alejandro Mohar Betancourt, director general del Instituto Nacional de Cancerología (der.), firmaron cartas de intención con el director del NCI, Dr. John E. Niederhuber, el 29 de septiembre.

En Chile, la principal causa de muerte por cáncer en la mujer no es el cáncer de mama o de pulmón sino el cáncer de vesícula biliar. Ambos ejemplos anteriores, de México y de Chile, sugieren diferencias en la susceptibilidad genética y factores de riesgo ambientales.

En China, los índices de tabaquismo se han disparado, con un cálculo de 350 millones de fumadores actuales. Dos terceras partes de los hombres en China fuman. Esa estadística asombrosa significa que los índices de cáncer de pulmón y otros cánceres relacionados con el tabaco, como el cáncer de páncreas y de vejiga, se incrementarán notablemente en las próximas décadas. Un informe de agosto del 2009 encargado por la Fundación Lance Armstrong y realizado por el personal de The Economist declaró que, "se tardan unos 40 años para que el aumento de los índices de tabaquismo se refleje plenamente en las estadísticas de epidemiología del cáncer. Como resultado, el número de muertes en los países en desarrollo seguirá subiendo con base a actividades anteriores así como al aumento previsto de casos nuevos de cáncer de pulmón".

Para los Estados Unidos, el cáncer en otros países es claramente un desafío humanitario y diplomático, pero también una gran oportunidad para aprender por medio de estudios de los impulsores genéticos de riesgo y de las interacciones entre los genes y el medio ambiente. De hecho, el director de los Institutos Nacionales de la Salud, doctor Francis Collins, ha puesto el mejoramiento mundial de la salud como uno de los cinco pilares de su dirección. Nuestro país, dijo recientemente en una reunión pública con los empleados de NIH, ha sido visto en los últimos tiempos como un "soldado del mundo". Usando nuestra experiencia científica y médica para mejorar la salud mundial sería una muestra de bienvenida de "poder flexible", dijo el doctor, lo que demuestra que los Estados Unidos pueden ser un "médico del mundo".

El 30 de septiembre, (de izq. a der.) el Dr. Juan Luis Manzur, ministro de Salud, Argentina; D. Héctor Marcos Timerman, embajador de Argentina en Estados Unidos; Dra. María Julia Muñoz, ministra de Salud Pública, Uruguay; y Dr. Roger I. Glass, director del Centro Internacional Fogarty del NIH, se unieron al director del NCI, Dr. John E. Niederhuber y al Dr. Jorge Gómez, director de la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina, para firmar una carta de intención. El 30 de septiembre, (de izq. a der.) el Dr. Juan Luis Manzur, ministro de Salud, Argentina; D. Héctor Marcos Timerman, embajador de Argentina en Estados Unidos; Dra. María Julia Muñoz, ministra de Salud Pública, Uruguay; y Dr. Roger I. Glass, director del Centro Internacional Fogarty del NIH, se unieron al director del NCI, Dr. John E. Niederhuber y al Dr. Jorge Gómez, director de la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina, para firmar una carta de intención.

Los proyectos internacionales del NCI sobre cáncer son una respuesta a estos desafíos. El costo económico mundial en el 2009 de casos nuevos de cáncer - teniendo en cuenta gastos médicos y no médicos, junto con las pérdidas de productividad y el costo de la investigación del cáncer - actualmente se estima por lo menos en 286 mil millones de dólares, según el informe de The Economist: "Breakaway: The Global Burden of Cancer--Challenges and Opportunities". Un fuerte aumento en los casos de cáncer sólo impulsará esta carga económica todavía más arriba. Estos datos se convierten más manejables, sin embargo, cuando se toma una perspectiva más personal. En los Estados Unidos, el uso adyuvante del fármaco tamoxifeno para el cáncer de mama durante 5 años cuesta ordinariamente $4.000. Mientras tanto, el ingreso anual per cápita en Bangladesh es un poco menos de $600, y en el África subsahariana, es alrededor de $1.100. Muchas de las terapias que los estadounidenses que tienen seguro médico esperan recibir para su cura cuestan por lo menos 10 veces el ingreso anual per cápita de las naciones en desarrollo. Sin embargo, sólo el 5% de los recursos mundiales para el cáncer se gastan en esa parte del mundo, menos de $1 a $2 por día, según la Organización Mundial de la Salud.

A medida que las poblaciones se mueven, los gobiernos cambian y las toxinas ambientales afectan grandes zonas de terreno, lo que sucede en una región del mundo claramente afecta a otra región. Yo creo que el deber internacional del NCI debe ser, en parte, estudiar los modelos del movimiento de las poblaciones. También debemos entender el impacto de la pobreza sobre la salud y los índices de cáncer, y debemos continuar estudiando y tratando de bajar los índices del tabaquismo en el mundo. Es necesario pensar en los gérmenes infecciosos como causas de una gran parte del número de cánceres, y nunca debemos dejar de vigilar el estudio de los cánceres que tan a menudo son consecuencias del VIH y sida. En resumen, debemos emplear nuestros esfuerzos internacionales de investigación para entender mejor la biología del cáncer en todo el mundo.

Pensemos en Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, donde 162 millones de personas viven en un área del tamaño de Iowa. Con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer y otras organizaciones, el doctor Richard Love de la Universidad Estatal de Ohio está tratando de romper las barreras políticas y culturales para salvar las vidas de mujeres. El doctor Love ha trabajado con el gobierno de Bangladesh para abrir clínicas de cáncer de mama con servicios gratuitos que tratan cientos de casos de cáncer de mama, de los cuales casi todos se presentan en estadios tardíos. En ese país, donde más del 30% de la población vive con menos de 1 dólar al día, el doctor Love no está solamente ayudando a los pacientes, sino estudia las poblaciones, busca las diferencias en cada tumor, las diferencias en las reacciones de los pacientes a medicamentos y tratamientos, en las tradiciones culturales y en los sistemas de atención de salud. El doctor Love también está realizando un estudio en un poblado pequeño para determinar si es posible educar a las mujeres y a los hombres acerca de la salud del seno y acerca del cáncer de mama usando un tipo de canción tradicional cantada como teatro callejero.

La semana pasada me reuní con los máximos funcionarios de salud y diplomáticos de Argentina, Brasil, México y Uruguay, quienes vinieron a la sede de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) para firmar cartas de intención y formalizar su participación en la Red de Investigación de Cáncer de los Estados Unidos y América Latina, uniéndose a Chile, el cual firmó una carta de intención en junio de este año. Para un proyecto piloto sobre el cáncer de mama, los investigadores de los cinco países realizarán perfiles moleculares de muestras de tumores de mujeres para ayudar a identificar los subtipos de cáncer de mama más comunes y para mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento. Teniendo en cuenta el crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos, esta obra promete beneficios importantes para todos los países asociados.

En nuestro propio país, tenemos evidencia que se debe tener en cuenta de que la incidencia del cáncer tiene dos impulsores principales: una población que está envejeciendo rápidamente y una población que está aumentando en número y heterogeneidad étnica. Esto presenta la oportunidad de aplicar lo que estamos aprendiendo de los programas mundiales de investigación al cambio demográfico en los Estados Unidos.

El NCI tiene también una larga historia de estudios internacionales demográficos, especialmente en Rusia y China, para identificar determinantes ambientales y genéticos del cáncer.

La asistencia sanitaria, en opinión de muchos, es un derecho humano básico. La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas emitida en 1948 dice: "Cada uno tiene derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar de sí mismo y de su familia". Cuando se trata del NCI y del resto del mundo, me permito sugerir una manera más simple de pensar: es nuestro deber reducir la gran carga que significa el cáncer para todo el mundo".

Dr. John E. Niederhuber
Director, Instituto Nacional del Cáncer