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¿Prequntas sobre el cáncer?
Boletín del Instituto Nacional del Cáncer
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  • Publicación: 13 de octubre de 2009

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Control mundial del cáncer: un deber esencial

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Dr. John E. Niederhuber Dr. John E. Niederhuber

En el Instituto Nacional del Cáncer, claramente reconocemos el cáncer como una crisis mundial de salud, cuyo impacto en todo el mundo - tanto personal como económico - se está expandiendo rápidamente. Un estudio reciente indicó que basándose en la incidencia de nuevos casos de cáncer y muertes anuales, en los últimos 30 años la carga mundial del cáncer se ha duplicado. Esta carga, sin embargo, no se distribuye por igual, y esto representa una preocupación importante. Hoy en día, 63% de los casos de cáncer ocurren en países menos desarrollados que los Estados Unidos. Se estima que en todo el mundo habrá 12,9 millones de casos nuevos diagnosticados este año, y se predice que el número en todo el mundo se elevará a 27 millones de casos nuevos de cáncer y 17 millones de muertes para el año 2030, a menos que tomemos medidas más urgentes.

En los Estados Unidos, el cáncer de pulmón es un problema principal de salud y, en México, los cánceres de pulmón, bronquios y tráquea son también altamente mortales, con un índice bruto de mortalidad que fue recientemente publicado de 6,5 por cada 100.000 personas. Sin embargo, el cáncer de cérvix y de útero en México tienen un índice bruto de mortalidad aun mayor (recientemente publicado como 7,6 muertes por cada 100.000 mujeres), lo cual es probablemente el resultado de exámenes de detección inadecuados y, por lo tanto, el diagnóstico de cáncer en estadios avanzados y, con más probabilidad, mortales.

Dr. Luiz Antonio Santini, director general del Instituto Nacional del Cancer, Brasil (izq.); Dr. José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud de México (segundo de der.), y Dr. Alejandro Mohar Betancourt, director general del Instituto Nacional de Cancerología (der.), firmaron cartas de intención con el director del NCI, Dr. John E. Niederhuber, el 29 de septiembre. Dr. Luiz Antonio Santini, director general del Instituto Nacional del Cancer, Brasil (izq.); Dr. José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud de México (segundo de der.), y Dr. Alejandro Mohar Betancourt, director general del Instituto Nacional de Cancerología (der.), firmaron cartas de intención con el director del NCI, Dr. John E. Niederhuber, el 29 de septiembre.

En Chile, la principal causa de muerte por cáncer en la mujer no es el cáncer de mama o de pulmón sino el cáncer de vesícula biliar. Ambos ejemplos anteriores, de México y de Chile, sugieren diferencias en la susceptibilidad genética y factores de riesgo ambientales.

En China, los índices de tabaquismo se han disparado, con un cálculo de 350 millones de fumadores actuales. Dos terceras partes de los hombres en China fuman. Esa estadística asombrosa significa que los índices de cáncer de pulmón y otros cánceres relacionados con el tabaco, como el cáncer de páncreas y de vejiga, se incrementarán notablemente en las próximas décadas. Un informe de agosto del 2009 encargado por la Fundación Lance Armstrong y realizado por el personal de The Economist declaró que, "se tardan unos 40 años para que el aumento de los índices de tabaquismo se refleje plenamente en las estadísticas de epidemiología del cáncer. Como resultado, el número de muertes en los países en desarrollo seguirá subiendo con base a actividades anteriores así como al aumento previsto de casos nuevos de cáncer de pulmón".

Para los Estados Unidos, el cáncer en otros países es claramente un desafío humanitario y diplomático, pero también una gran oportunidad para aprender por medio de estudios de los impulsores genéticos de riesgo y de las interacciones entre los genes y el medio ambiente. De hecho, el director de los Institutos Nacionales de la Salud, doctor Francis Collins, ha puesto el mejoramiento mundial de la salud como uno de los cinco pilares de su dirección. Nuestro país, dijo recientemente en una reunión pública con los empleados de NIH, ha sido visto en los últimos tiempos como un "soldado del mundo". Usando nuestra experiencia científica y médica para mejorar la salud mundial sería una muestra de bienvenida de "poder flexible", dijo el doctor, lo que demuestra que los Estados Unidos pueden ser un "médico del mundo".

El 30 de septiembre, (de izq. a der.) el Dr. Juan Luis Manzur, ministro de Salud, Argentina; D. Héctor Marcos Timerman, embajador de Argentina en Estados Unidos; Dra. María Julia Muñoz, ministra de Salud Pública, Uruguay; y Dr. Roger I. Glass, director del Centro Internacional Fogarty del NIH, se unieron al director del NCI, Dr. John E. Niederhuber y al Dr. Jorge Gómez, director de la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina, para firmar una carta de intención. El 30 de septiembre, (de izq. a der.) el Dr. Juan Luis Manzur, ministro de Salud, Argentina; D. Héctor Marcos Timerman, embajador de Argentina en Estados Unidos; Dra. María Julia Muñoz, ministra de Salud Pública, Uruguay; y Dr. Roger I. Glass, director del Centro Internacional Fogarty del NIH, se unieron al director del NCI, Dr. John E. Niederhuber y al Dr. Jorge Gómez, director de la Oficina para el Desarrollo de Programas de Cáncer en América Latina, para firmar una carta de intención.

Los proyectos internacionales del NCI sobre cáncer son una respuesta a estos desafíos. El costo económico mundial en el 2009 de casos nuevos de cáncer - teniendo en cuenta gastos médicos y no médicos, junto con las pérdidas de productividad y el costo de la investigación del cáncer - actualmente se estima por lo menos en 286 mil millones de dólares, según el informe de The Economist: "Breakaway: The Global Burden of Cancer--Challenges and Opportunities". Un fuerte aumento en los casos de cáncer sólo impulsará esta carga económica todavía más arriba. Estos datos se convierten más manejables, sin embargo, cuando se toma una perspectiva más personal. En los Estados Unidos, el uso adyuvante del fármaco tamoxifeno para el cáncer de mama durante 5 años cuesta ordinariamente $4.000. Mientras tanto, el ingreso anual per cápita en Bangladesh es un poco menos de $600, y en el África subsahariana, es alrededor de $1.100. Muchas de las terapias que los estadounidenses que tienen seguro médico esperan recibir para su cura cuestan por lo menos 10 veces el ingreso anual per cápita de las naciones en desarrollo. Sin embargo, sólo el 5% de los recursos mundiales para el cáncer se gastan en esa parte del mundo, menos de $1 a $2 por día, según la Organización Mundial de la Salud.

A medida que las poblaciones se mueven, los gobiernos cambian y las toxinas ambientales afectan grandes zonas de terreno, lo que sucede en una región del mundo claramente afecta a otra región. Yo creo que el deber internacional del NCI debe ser, en parte, estudiar los modelos del movimiento de las poblaciones. También debemos entender el impacto de la pobreza sobre la salud y los índices de cáncer, y debemos continuar estudiando y tratando de bajar los índices del tabaquismo en el mundo. Es necesario pensar en los gérmenes infecciosos como causas de una gran parte del número de cánceres, y nunca debemos dejar de vigilar el estudio de los cánceres que tan a menudo son consecuencias del VIH y sida. En resumen, debemos emplear nuestros esfuerzos internacionales de investigación para entender mejor la biología del cáncer en todo el mundo.

Pensemos en Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, donde 162 millones de personas viven en un área del tamaño de Iowa. Con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer y otras organizaciones, el doctor Richard Love de la Universidad Estatal de Ohio está tratando de romper las barreras políticas y culturales para salvar las vidas de mujeres. El doctor Love ha trabajado con el gobierno de Bangladesh para abrir clínicas de cáncer de mama con servicios gratuitos que tratan cientos de casos de cáncer de mama, de los cuales casi todos se presentan en estadios tardíos. En ese país, donde más del 30% de la población vive con menos de 1 dólar al día, el doctor Love no está solamente ayudando a los pacientes, sino estudia las poblaciones, busca las diferencias en cada tumor, las diferencias en las reacciones de los pacientes a medicamentos y tratamientos, en las tradiciones culturales y en los sistemas de atención de salud. El doctor Love también está realizando un estudio en un poblado pequeño para determinar si es posible educar a las mujeres y a los hombres acerca de la salud del seno y acerca del cáncer de mama usando un tipo de canción tradicional cantada como teatro callejero.

La semana pasada me reuní con los máximos funcionarios de salud y diplomáticos de Argentina, Brasil, México y Uruguay, quienes vinieron a la sede de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) para firmar cartas de intención y formalizar su participación en la Red de Investigación de Cáncer de los Estados Unidos y América Latina, uniéndose a Chile, el cual firmó una carta de intención en junio de este año. Para un proyecto piloto sobre el cáncer de mama, los investigadores de los cinco países realizarán perfiles moleculares de muestras de tumores de mujeres para ayudar a identificar los subtipos de cáncer de mama más comunes y para mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento. Teniendo en cuenta el crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos, esta obra promete beneficios importantes para todos los países asociados.

En nuestro propio país, tenemos evidencia que se debe tener en cuenta de que la incidencia del cáncer tiene dos impulsores principales: una población que está envejeciendo rápidamente y una población que está aumentando en número y heterogeneidad étnica. Esto presenta la oportunidad de aplicar lo que estamos aprendiendo de los programas mundiales de investigación al cambio demográfico en los Estados Unidos.

El NCI tiene también una larga historia de estudios internacionales demográficos, especialmente en Rusia y China, para identificar determinantes ambientales y genéticos del cáncer.

La asistencia sanitaria, en opinión de muchos, es un derecho humano básico. La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas emitida en 1948 dice: "Cada uno tiene derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar de sí mismo y de su familia". Cuando se trata del NCI y del resto del mundo, me permito sugerir una manera más simple de pensar: es nuestro deber reducir la gran carga que significa el cáncer para todo el mundo".

Dr. John E. Niederhuber
Director, Instituto Nacional del Cáncer