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6 de noviembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 12

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Un nuevo marcador biológico podría permitir el diagnóstico temprano del mesotelioma

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Exploración torácica con tomografía computerizada que muestra un mesotelioma maligno en el círculo rojo (Imagen cortesía del doctor Tomas Dvorak, Centro Oncológico MD Anderson de Orlando)
Exploración torácica con tomografía computarizada que muestra un mesotelioma maligno (Imagen cortesía del doctor Tomas Dvorak, Centro Oncológico MD Anderson de Orlando)

Un grupo de investigadores ha demostrado que es posible que la proteína fibulina-3 permita diferenciar a los pacientes con mesotelioma de las personas con afecciones similares y de las personas sanas. Si bien los resultados son preliminares, estos hacen pensar que esta proteína puede ser un nuevo marcador biológico prometedor para el diagnóstico de la enfermedad y podría brindar información sobre el pronóstico. El estudio fue publicado el 11 de octubre en el New England Journal of Medicine.

El mesotelioma pleural, una enfermedad del tejido que reviste la cavidad torácica y cubre a los pulmones (la pleura), es un cáncer agresivo muchas veces asociado con la exposición al asbesto (amianto). La mediana de supervivencia de los pacientes que reciben este diagnóstico es de 1 año.

Es difícil determinar el diagnóstico de mesotelioma en las etapas tempranas, cuando el tratamiento sería más eficaz, debido al prolongado período de latencia y a la falta de métodos confiables para detectar la enfermedad en sus etapas iniciales. Una proteína llamada proteína soluble relacionada con la mesotelina es el marcador biológico del mesotelioma que más se ha estudiado, pero el examen de detección tiene una sensibilidad baja; esto significa que no logra detectar el mesotelioma en algunas personas que tienen la enfermedad.

En el estudio, respaldado por la Red de Investigación de Detección Temprana (EDRN) del NCI, el doctor Harvey Pass del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y sus colegas, identificaron a la fibulina-3 como un posible marcador biológico del mesotelioma. La fibulina-3 es una proteína que desempeña una función importante en la señalización de célula a célula y a nivel de la matriz extracelular.

Los investigadores midieron los niveles de fibulina-3 en muestras de plasma y derrame pleural de 142 pacientes con mesotelioma, 136 personas con exposición al asbesto pero sin cáncer y 93 pacientes con derrame pleural que no era por mesotelioma. Los investigadores también evaluaron las muestras de plasma de 91 pacientes con cánceres que no eran mesotelioma, así como de 43 personas sanas en el grupo de control, muchas de las cuales eran investigadores de la EDRN.

Los niveles promedio de fibulina-3 en plasma fueron más altos en pacientes con mesotelioma que en las personas sin cáncer que habían estado expuestas al asbesto. Se pudieron distinguir los pacientes con mesotelioma de los que no tenían la enfermedad con una sensibilidad de 96,7 por ciento y una especificidad de 95,5 por ciento a un valor de corte de 52,8 ng/ml de la fibulina-3 en plasma.

Los investigadores usaron otra cohorte de muestras de plasma para validar los resultados, si bien la sensibilidad y la especificidad bajaron a 72,9 por ciento y 88,5 por ciento, respectivamente. 

"Este es un marcador biológico completamente nuevo; algo que nunca antes habíamos considerado en relación al mesotelioma", comentó el doctor Raffit Hassan del Centro de Investigación Oncológica del NCI, quien no participó en el estudio. "La fibulina-3 parece ser mucho mejor que la mesotelina en suero en cuanto a la sensibilidad y especificidad".

Los niveles de fibulina-3 en plasma también pueden ayudar en la monitorización de la respuesta al tratamiento y la evolución de la enfermedad. En 18 pacientes, los niveles de fibulina-3 disminuyeron después de la cirugía, y en 6 de estos pacientes hubo una tendencia al aumento de la fibulina-3 al momento de evolución de la enfermedad.

Los niveles de fibulina-3 eran más altos en las muestras del derrame pleural que en las de plasma. En los pocos pacientes con muestras de plasma y derrame pleural, no hubo una clara relación entre los niveles de fibulina-3 en ambos medios. No obstante, los niveles de fibulina-3 en el derrame permitieron distinguir a los pacientes con mesotelioma de los que tenían derrame pleural no relacionado con la enfermedad. Este es un resultado recibido favorablemente ya que es difícil distinguir a los pacientes con mesotelioma de los que tienen un derrame pleural benigno o maligno debido a otros tipos de cáncer.

Asimismo, los niveles de fibulina-3 en el derrame pleural fueron más bajos en pacientes con mesotelioma en estadio I o II que en los pacientes con la enfermedad en estadio III o IV. Los pacientes con los niveles más altos de fibulina-3 en el derrame pleural al momento de la cirugía tuvieron una supervivencia más corta.

Los resultados son prometedores, si bien se necesitan más estudios prospectivos y otros estudios con un mayor número de pacientes a fin de validar a la fibulina-3 como un marcador biológico del mesotelioma, puntualizó el doctor Hassan.

"La otra consideración importante sería determinar si los niveles de fibulina-3 se pueden utilizar como marcadores biológicos de la respuesta a la quimioterapia y a otros tratamientos biológicos", agregó el doctor. "Debido a que el mesotelioma es una enfermedad muy difícil de determinar con medios radiológicos, sería bueno contar con una medición sensible y específica para la monitorización de la respuesta al tratamiento".

—Jennifer Crawford

Esta investigación fue respaldada por subvenciones de los Institutos Nacionales de la Salud (U01 CA-111295 y U01 CA-113913).

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