Boletin
 
6 de noviembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 12

Opciones

  • Imprimir página
  • Imprimir documento
  • Ver documento
  • Enviar este documento

Nuevos dispositivos mejoran el conocimiento de las características moleculares de los cánceres de mama

> Artículo en inglés

Células de cáncer de mama con los núcleos teñidos de azul y la proteína HER2 en rojo.La proteína HER 2 (en rojo) puede desencadenar respuestas de proliferación celular en las células de cáncer de mama (los núcleos están teñidos de azul)

Mediante una combinación de instrumentos analíticos, los investigadores de la Red de Investigación del Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA) completaron un estudio molecular de tumores de mama de 825 mujeres. Los resultados, publicados recientemente en Nature, confirman la existencia de cuatro subtipos principales de cáncer de mama y brindan nuevos detalles acerca de las alteraciones biológicas subyacentes de estas enfermedades.

Los investigadores usaron hasta seis tecnologías diferentes para caracterizar subgrupos tumorales. Además de la secuenciación del ADN y el ARN, los investigadores también describieron los patrones de la metilación del ADN y contabilizaron el número de copias de los genes en los tumores. Este fue el primer estudio del TCGA que reportó patrones de expresión proteica en muestras tumorales.

La integración de estos resultados proporcionó a los investigadores un catálogo de anomalías genéticas y epigenéticas en cada uno de los subtipos del cáncer de mama, lo cual enfatiza la idea de que esos tumores son, en muchos aspectos, enfermedades diferentes.

"Este informe, además de otros cinco donde se describe el genoma del cáncer de mama, publicados este año en Nature, brindan una nueva guía para la investigación básica y aplicada del cáncer de mama", manifestó uno de los investigadores principales, el doctor Matthew Ellis de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis. Los investigadores podrían pasar una década haciendo seguimiento a estos resultados, agregó el investigador. (Véase en el recuadro los enlaces a los resúmenes del estudio).

Estudios previos habían dejado entrever que uno de los subtipos, el cáncer de mama de tipo basal, era similar desde el punto de vista genético a una forma de cáncer de ovario. El estudio del TCGA confirmó esta idea e indicó que los tratamientos que actualmente se están probando para algunos cánceres de ovario, también se podrían probar para estos cánceres de mama.

"Este resultado realmente se destacó de los otros", dijo el doctor Ellis. "Además, nos condujo a los autores de los estudios a una serie de discusiones sobre los tipos más adecuados de quimioterapia para pacientes con cáncer de mama". Los otros subtipos se llaman cáncer de mama luminal A, luminal B y con sobreexpresión de HER2.

El uso de tecnologías múltiples

En una rueda de prensa sobre la investigación oncológica celebrada a finales de septiembre, el director del NCI, doctor Harold Varmus, reconoció que los cuatro subtipos de cáncer de mama se identificaron hace años. Según explicó, la novedad radica en que para cada subtipo los investigadores del TCGA usaron múltiples técnicas para describir el "panorama de anomalías genéticas" en mayor detalle que en el pasado.

"Hasta ahora no habíamos contado con un caudal de información tan valiosa sobre cada una de estas categorías del cáncer, incluido el análisis de una amplia variedad de propiedades de los mismos tumores", comentó el director del NCI. "Es el repositorio lo que es más importante".

Debido a que en el estudio se usaron cientos de tumores, los investigadores pudieron detectar mutaciones poco comunes pero recurrentes. Algunas de estas mutaciones indicaron que los tumores pueden responder a los fármacos existentes. "El reposicionamiento de los fármacos será importante para el tratamiento de esta enfermedad", dijo el doctor Ellis.

Aunque una mutación específica solo se presente en 2 por ciento de las pacientes, continuó el doctor Ellis, el cáncer de mama es lo suficientemente común como para permitir a los investigadores inscribir una cantidad suficiente de mujeres en estudios clínicos para probar los fármacos existentes que actúan sobre estas mutaciones.

Cerca del 20 por ciento de las pacientes con tumores de tipo basal pueden ser candidatas a recibir fármacos llamados inhibidores de PARP a partir de los análisis para detectar la presencia de los genes BRCA1 y BRCA2 en sus tumores, manifestaron los investigadores. El grupo de tumores de tipo basal está integrado por los cánceres de mama triple negativos, los cuales son difíciles de tratar y afectan de forma desproporcionada a las mujeres más jóvenes y a las mujeres afroamericanas.

La fase de aplicación

Solo tres genes, el TP53, el PIK3CA y el GATA3, estaban mutados en más del 10 por ciento de los tumores de las pacientes. Los fármacos que actúan sobre las alteraciones resultantes de los defectos en el PIK3CA están en proceso de desarrollo, y se podrían poner a prueba en pacientes selectas con cáncer de mama. No obstante, el diseño y la implementación de estudios clínicos a gran escala pueden llevar años, advirtieron los investigadores.

"Siempre se quiere saber cuándo es que los resultados de este tipo de investigaciones van a llegar al nivel de la atención clínica", manifestó otro de los líderes del estudio, el doctor Charles Perou del Centro Oncológico General Lineberger en la Universidad de Carolina del Norte. "Ahora que ya hemos hecho estos descubrimientos, estamos en la fase de aplicación".

Muchos de los nuevos descubrimientos ya se pueden probar en el contexto de los estudios clínicos. Por ejemplo, el estudio indicó que puede haber al menos dos grupos de pacientes con tumores HER2 positivos, y estos grupos pueden llegar a tener diferentes respuestas al tratamiento.

"Teníamos un indicio de esto a partir de estudios previos sobre expresión génica", comentó el doctor Perou. Pero la combinación de los resultados del análisis del TCGA, el cual incluyó estudios proteinómicos, son "mucho más convincentes e indicativos que los resultados basados en una sola técnica".

El doctor Perou fue el coautor de uno de los primeros estudios en los que se usó la genómica para distinguir subgrupos de cáncer. El estudio, publicado en el año 2000, utilizó lo que en ese entonces era un nuevo instrumento, la micromatriz del ADN, para caracterizar la expresión de 8 000 genes en los tumores de mama de 42 mujeres.

Transcurrida más de una década, los avances tecnológicos en el campo de la genómica han sido "espectaculares", puntualizó el doctor Ellis. El componente que nos hace falta por el momento es la información sobre las proteínas y los procesos bioquímicos de las células cancerosas, observó.

"Durante los próximos 10 años, debemos estudiar las proteínas de la misma manera que estudiamos el ADN y el ARN durante la década pasada", comentó el doctor Ellis. Solo entonces, agregó, "podremos contar con una imagen completa de los procesos bioquímicos de las células cancerosas".

—Edward R. Winstead

< Sección anterior  |  Siguiente sección >