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8 de noviembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 12

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Quimioterapia menos tóxica para el corazón podría ser opción para algunas mujeres con cáncer de mama HER2 positivo

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Un médico auscultando el corazón de un pacienteAún cuando sean fármacos eficaces contra el cáncer, los tratamientos a base de antraciclina y el fármaco dirigido trastuzumab pueden causar daño cardíaco.

Una quimioterapia sin antraciclina combinada con la terapia dirigida trastuzumab (Herceptin) podría ser una opción para algunas mujeres con cáncer de mama HER2 positivo, según lo indican los resultados del estudio realizado por el Grupo de Investigación del Cáncer de Mama 006 (Breast Cancer International Research Group, BCIRG-006). Estos resultados, los primeros de un extenso estudio al azar de cáncer de mama que tenía como objetivo poner a prueba la quimioterapia sin antraciclina con trastuzumab, fueron dados a conocer el 6 de octubre en la revista New England Journal of Medicine.

Las  antraciclinas son eficaces fármacos contra el cáncer, pero pueden causar efectos secundarios a largo plazo, entre los que se encuentran la enfermedad cardíaca y casos de segundo cáncer primario. Debido a que el trastuzumab también puede afectar el corazón, la combinación de ambos fármacos podría aumentar el riesgo para el corazón.

El tratamiento sin antraciclina probado en el grupo BCIRG-006 se basó en datos de laboratorio que mostraron una sinergia entre el trastuzumab y el docetaxel o los fármacos para quimioterapia a base de platino. "También se adelantó que dicho tratamiento podría sortear la toxicidad cardíaca que se observa en los tratamientos a base de antraciclina", afirmaron los autores del estudio, encabezado por el doctor Dennis Slamon, Director de Investigación Clínica y Aplicada del Centro Oncológico Integral Jonsson, de la Universidad de California en Los Ángeles.

Investigadores de 41 países inscribieron a 3 222 mujeres con cáncer de mama HER2 positivo para el estudio. Las participantes fueron seleccionadas al azar para recibir uno de los tres tratamientos de quimioterapia después de la cirugía: doxorrubicina (una antraciclina), ciclofosfamida y docetaxel (AC-T); AC-T más trastuzumab; o docetaxel y carboplatino más trastuzumab (TCH). El estudio fue patrocinado por Sanofi-Aventis, productor del docetaxel, con apoyo adicional de Genentech, productor del trastuzumab.

En los exámenes de seguimiento realizados a una mediana de 5,4 años, las mujeres en ambos grupos que recibían trastuzumab registraron mejores índices de supervivencia sin enfermedad a 5 años (84% en el caso de AC-T con trastuzumab y 81% en el de TCH) que las mujeres que recibían solamente AC-T (75%). Las diferencias en ambos tratamientos con trastuzumab fueron estadísticamente significativas. (Los investigadores definieron la supervivencia sin enfermedad como el tiempo transcurrido sin recidiva del cáncer de mama, un segundo cáncer primario o muerte por cualquier causa).

No se observaron diferencias significativas en el índice de supervivencia sin la enfermedad o de supervivencia general entre los dos tratamientos con trastuzumab; en todo caso, el estudio tenía como objetivo hacer una comparación entre los dos tratamientos con trastuzumab y el tratamiento sin trastuzumab, no entre los dos tratamientos con el fármaco.

Por lo tanto, no hay una respuesta definitiva en cuanto a si uno de los tratamientos con trastuzumab es mejor que el otro, explicó la doctora Sally Hunsberger, investigadora en el Departamento de Investigación Biométrica de la División de Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer (DCTD) del NCI. En su lugar, los autores analizaron los aspectos positivos y negativos de los casos sin enfermedad y los casos con enfermedad cardíaca comparando el exceso de casos de cáncer de mama con el exceso de casos con insuficiencia cardíaca congestiva de alto grado.

Un total de 144 mujeres que recibían TCH tuvieron una metástasis a distancia de su cáncer en comparación con 124 mujeres que recibían AC-T más trastuzumab (una diferencia de 20 casos). Sin embargo, 21 mujeres de las que recibían AC-T más trastuzumab tuvieron insuficiencia cardíaca congestiva de alto grado en comparación con 4 mujeres que recibían TCH (una diferencia de 17 casos). Además, 18,6% de las mujeres que recibían AC-T más trastuzumab sufrieron una pérdida asintomática de la función cardíaca comparadas con 9,4% de las mujeres que recibían TCH.

Probablemente en las pacientes que reciben TCH las recidivas de cáncer son un poco más frecuentes, "¿pero vale la pena usar la antraciclina para reducir las recidivas a pesar del riego cardíaco que implica?" preguntó la doctora Hunsberger. Cada mujer junto con su médico deberá decidir qué tratamiento es más adecuado según sus propias circunstancias, equilibrando los efectos secundarios con el riesgo de recidiva, añadió. "Si una mujer tiene enfermedad cardíaca, entonces es probable que el TCH sea un tratamiento válido".

Vistos en su totalidad, los datos de este estudio "no favorecen claramente un tratamiento sobre el otro", escribió el doctor Daniel F. Haynes, del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan en el editorial adjunto. "Según estas observaciones, el TCH es otro (no el único) estándar de atención médica para el tratamiento adyuvante del cáncer de mama HER2 positivo en etapa temprana", concluyó.

"Yo también creo que los dos tratamientos con trastuzumab podrían considerarse "estándar", dijo la doctora Jo Anne Zujewski, jefa de Terapéuticas del Cáncer de Mama en DCTD. "Este estudio confirma una vez más que la terapia a base de trastuzumab - sea combinada con TC o con AC-T como columna vertebral de la quimioterapia - ofrece marcados beneficios en pacientes con tumores con sobreexpresión de HER2".

Será importante, afirma el doctor Slamon, hacer seguimiento a estas y a otras mujeres que han recibido la combinación de una antraciclina y un trastuzumab para entender mejor los efectos a largo plazo en el corazón. "No contamos con datos sobre inocuidad a largo plazo en relación con muchos de estos estudios, y eso es un problema real", explicó.

Los investigadores del grupo BCIRG-006 esperan hacer seguimiento a sus participantes por una mediana de 10 años a fin de obtener información adicional sobre la eficacia y la inocuidad.

Sharon Reynolds

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