Boletin
 
8 de noviembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 12

Quimioterapia menos tóxica para el corazón podría ser opción para algunas mujeres con cáncer de mama
Una quimioterapia sin antraciclina combinada con la terapia dirigida trastuzumab podría ser eficaz en algunas mujeres con cáncer de mama HER2 positivo.


 

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El Boletín es una publicación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), una entidad gubernamental de los Estados Unidos creada en 1937. A través de formación académica y estudios de investigación básica, clínica y biomédica de base poblacional, el NCI realiza y financia investigaciones sobre el cáncer que se espera permitan en un futuro determinar las causas genéticas y ambientales del cáncer, prevenir el cáncer antes de que aparezca, identificar los cánceres que surgen en etapa temprana, eliminar cánceres a través de intervenciones y tratamientos novedosos, y controlar biológicamente aquellos tipos de cáncer que no pueden ser eliminados para poderlos manejar y tratar como enfermedades crónicas.

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Quimioterapia menos tóxica para el corazón podría ser opción para algunas mujeres con cáncer de mama HER2 positivo

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Un médico auscultando el corazón de un pacienteAún cuando sean fármacos eficaces contra el cáncer, los tratamientos a base de antraciclina y el fármaco dirigido trastuzumab pueden causar daño cardíaco.

Una quimioterapia sin antraciclina combinada con la terapia dirigida trastuzumab (Herceptin) podría ser una opción para algunas mujeres con cáncer de mama HER2 positivo, según lo indican los resultados del estudio realizado por el Grupo de Investigación del Cáncer de Mama 006 (Breast Cancer International Research Group, BCIRG-006). Estos resultados, los primeros de un extenso estudio al azar de cáncer de mama que tenía como objetivo poner a prueba la quimioterapia sin antraciclina con trastuzumab, fueron dados a conocer el 6 de octubre en la revista New England Journal of Medicine.

Las  antraciclinas son eficaces fármacos contra el cáncer, pero pueden causar efectos secundarios a largo plazo, entre los que se encuentran la enfermedad cardíaca y casos de segundo cáncer primario. Debido a que el trastuzumab también puede afectar el corazón, la combinación de ambos fármacos podría aumentar el riesgo para el corazón.

El tratamiento sin antraciclina probado en el grupo BCIRG-006 se basó en datos de laboratorio que mostraron una sinergia entre el trastuzumab y el docetaxel o los fármacos para quimioterapia a base de platino. "También se adelantó que dicho tratamiento podría sortear la toxicidad cardíaca que se observa en los tratamientos a base de antraciclina", afirmaron los autores del estudio, encabezado por el doctor Dennis Slamon, Director de Investigación Clínica y Aplicada del Centro Oncológico Integral Jonsson, de la Universidad de California en Los Ángeles.

Investigadores de 41 países inscribieron a 3 222 mujeres con cáncer de mama HER2 positivo para el estudio. Las participantes fueron seleccionadas al azar para recibir uno de los tres tratamientos de quimioterapia después de la cirugía: doxorrubicina (una antraciclina), ciclofosfamida y docetaxel (AC-T); AC-T más trastuzumab; o docetaxel y carboplatino más trastuzumab (TCH). El estudio fue patrocinado por Sanofi-Aventis, productor del docetaxel, con apoyo adicional de Genentech, productor del trastuzumab.

En los exámenes de seguimiento realizados a una mediana de 5,4 años, las mujeres en ambos grupos que recibían trastuzumab registraron mejores índices de supervivencia sin enfermedad a 5 años (84% en el caso de AC-T con trastuzumab y 81% en el de TCH) que las mujeres que recibían solamente AC-T (75%). Las diferencias en ambos tratamientos con trastuzumab fueron estadísticamente significativas. (Los investigadores definieron la supervivencia sin enfermedad como el tiempo transcurrido sin recidiva del cáncer de mama, un segundo cáncer primario o muerte por cualquier causa).

No se observaron diferencias significativas en el índice de supervivencia sin la enfermedad o de supervivencia general entre los dos tratamientos con trastuzumab; en todo caso, el estudio tenía como objetivo hacer una comparación entre los dos tratamientos con trastuzumab y el tratamiento sin trastuzumab, no entre los dos tratamientos con el fármaco.

Por lo tanto, no hay una respuesta definitiva en cuanto a si uno de los tratamientos con trastuzumab es mejor que el otro, explicó la doctora Sally Hunsberger, investigadora en el Departamento de Investigación Biométrica de la División de Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer (DCTD) del NCI. En su lugar, los autores analizaron los aspectos positivos y negativos de los casos sin enfermedad y los casos con enfermedad cardíaca comparando el exceso de casos de cáncer de mama con el exceso de casos con insuficiencia cardíaca congestiva de alto grado.

Un total de 144 mujeres que recibían TCH tuvieron una metástasis a distancia de su cáncer en comparación con 124 mujeres que recibían AC-T más trastuzumab (una diferencia de 20 casos). Sin embargo, 21 mujeres de las que recibían AC-T más trastuzumab tuvieron insuficiencia cardíaca congestiva de alto grado en comparación con 4 mujeres que recibían TCH (una diferencia de 17 casos). Además, 18,6% de las mujeres que recibían AC-T más trastuzumab sufrieron una pérdida asintomática de la función cardíaca comparadas con 9,4% de las mujeres que recibían TCH.

Probablemente en las pacientes que reciben TCH las recidivas de cáncer son un poco más frecuentes, "¿pero vale la pena usar la antraciclina para reducir las recidivas a pesar del riego cardíaco que implica?" preguntó la doctora Hunsberger. Cada mujer junto con su médico deberá decidir qué tratamiento es más adecuado según sus propias circunstancias, equilibrando los efectos secundarios con el riesgo de recidiva, añadió. "Si una mujer tiene enfermedad cardíaca, entonces es probable que el TCH sea un tratamiento válido".

Vistos en su totalidad, los datos de este estudio "no favorecen claramente un tratamiento sobre el otro", escribió el doctor Daniel F. Haynes, del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan en el editorial adjunto. "Según estas observaciones, el TCH es otro (no el único) estándar de atención médica para el tratamiento adyuvante del cáncer de mama HER2 positivo en etapa temprana", concluyó.

"Yo también creo que los dos tratamientos con trastuzumab podrían considerarse "estándar", dijo la doctora Jo Anne Zujewski, jefa de Terapéuticas del Cáncer de Mama en DCTD. "Este estudio confirma una vez más que la terapia a base de trastuzumab - sea combinada con TC o con AC-T como columna vertebral de la quimioterapia - ofrece marcados beneficios en pacientes con tumores con sobreexpresión de HER2".

Será importante, afirma el doctor Slamon, hacer seguimiento a estas y a otras mujeres que han recibido la combinación de una antraciclina y un trastuzumab para entender mejor los efectos a largo plazo en el corazón. "No contamos con datos sobre inocuidad a largo plazo en relación con muchos de estos estudios, y eso es un problema real", explicó.

Los investigadores del grupo BCIRG-006 esperan hacer seguimiento a sus participantes por una mediana de 10 años a fin de obtener información adicional sobre la eficacia y la inocuidad.

Sharon Reynolds

Terapia combinada podría ayudar a algunas pacientes con cáncer de mama avanzado

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Banner del Congreso Europeo Multidisciplinario sobre el Cáncer 2011El Congreso Europeo Multidisciplinario sobre el Cáncer del 2011 se reúne para dar a conocer los últimos estudios clínicos, básicos y aplicados en Europa.

La combinación de dos fármacos contra el cáncer podría ofrecer una nueva opción de tratamiento para mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama avanzado que ha dejado de responder a la terapia hormonal, afirmaron investigadores en una reunión científica realizada a finales de septiembre en Estocolmo, Suecia.

El tratamiento experimental es una combinación de everolimus (Afinitor) y exemestano. En un estudio clínico de fase III, las mujeres que recibieron la combinación vivieron una mediana de 11 meses sin que evolucionara la enfermedad, en comparación con aproximadamente 4 meses entre las mujeres que recibieron solamente exemestano.

"El beneficio es sorprendente", afirmó el investigador principal, doctor José Baselga, del Hospital General de Massachusetts, quien presentó los resultados en el Congreso Europeo Multidisciplinario sobre el Cáncer. Muchas de las pacientes que participaron en el estudio ya habían recibido múltiples terapias, explicó.

En los Estados Unidos el everolimus está aprobado para utilizarse en el tratamiento del cáncer de riñón avanzado y de una forma de cáncer pancreático. El fármaco inhibe una proteína denominada mTOR, la cual participa en una vía de señalización que es muy activa en muchos tipos de células cancerosas y promueve el crecimiento y la proliferación de las células. El exemestano, un inhibidor de la aromatasa, se utiliza para tratar el cáncer de mama metastásico y puede ser de utilidad cuando ya no funcionan los otros inhibidores de la aromatasa.

En la reunión europea, el doctor Baselga hizo notar que la combinación de estos fármacos representa una nueva opción terapéutica posible para estas mujeres. Este es "probablemente el estudio clínico más positivo nunca hecho de la enfermedad metastásica con receptor de estrógenos (RE) positivo", afirmó en una video entrevista.

En julio, se detuvo el estudio denominado BOLERO 2, luego de que un análisis provisional temprano de los resultados mostró una mejora en la supervivencia sin evolución gracias a la terapia combinada.

"Estos resultados son impresionantes", comentó la doctora Jo Ane Zujewski, jefa de Terapéuticas del Cáncer de Mama en la División de Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer del NCI, quien no estuvo involucrada en la investigación.

Si bien aún no se tienen datos sobre la supervivencia general, la doctora Zujewski es de la opinión que la terapia combinada es una nueva opción posible para algunas pacientes.  Los efectos secundarios fueron por lo general manejables, añadió.

Doctor José BaselgaEl doctor José Baselga presenta los resultados del estudio en el Congreso Europeo Multidisciplinario sobre el Cáncer 2011, que tuvo lugar en Estocolmo, Suecia.

En el estudio participaron 724 pacientes de 24 países. Todas las participantes habían recibido los inhibidores de la aromatasa letrozol o anastrozol; casi la mitad había recibido tamoxifeno; y dos tercios habían recibido quimioterapia.

Este año, Novartis, el patrocinador del estudio, gestionará la aprobación reglamentaria del everolimus para el tratamiento del cáncer de mama avanzado con receptor de estrógenos positivo.

"Me sorprendería mucho que el nuevo fármaco no fuera aprobado para la nueva indicación", dijo la doctora Ruth O'Regan, directora del Programa de Investigación Aplicada del Cáncer de Mama del Winship Cancer Institute, de la Universidad de Emory, quien tampoco participó en el estudio.

La doctora O'Regan considera que la terapia combinada es una posible alternativa a la quimioterapia en el tratamiento del cáncer de mama avanzado con receptor de estrógenos positivo cuando las terapias hormonales han dejado de surtir efecto.

Cuando hay resistencia a las terapias hormonales, explicó, se activan vías de señalización adicionales.  A diferencia de la quimioterapia, que actúa en las células que están rápidamente dividiéndose, los inhibidores de la mTOR son un ejemplo del tipo de tratamiento que podría bloquear las vías de señalización que promueven el crecimiento.

Muchos estudios de laboratorio han hecho referencia a lo prometedor de este método. "Lo bueno de este estudio es que ahora podemos confirmar, en base a un estudio en pacientes, que esta estrategia funciona", afirmó la doctora O'Regan, quien ha dirigido estudios clínicos del everolimus.

Los resultados vienen a sumarse a recientes hallazgos sobre el everolimus y el cáncer de mama. En diciembre pasado, en el Simposio sobre Cáncer de Mama, celebrado en San Antonio, por ejemplo, los investigadores presentaron resultados positivos de un estudio del everolimus en combinación con el tamoxifeno para tratar la enfermedad metastásica con receptor de estrógenos positivo, HER2-negativo.

Y en 2009, el doctor Baselga y sus colegas informaron que añadir everolimus al letrozol beneficiaba a las pacientes con cáncer de mama con receptor de estrógenos positivo recién diagnosticado, en comparación con el letrozol solo.

El paso siguiente es "digerir la información", dijo el doctor Baselga en Estocolmo. "En todo caso, me parece que la inhibición de la mTOR tendrá un papel importante en todas las etapas de la enfermedad del cáncer de mama con receptor de estrógenos positivo.

—Edward R. Winstead

Aumento de los índices de cáncer de orofaringe se vincula a infecciones por VPH

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Un nuevo estudio brinda evidencia de que las infecciones por los virus del papiloma humano (VPH) pueden ser responsables del aumento en la incidencia del carcinoma de células escamosas de orofaringe (OPSCC), un tipo de cáncer de cabeza y cuello. La investigación indica que si esta tendencia continúa, es posible que para el año 2020 el carcinoma de células escamosas de orofaringe positivo al VPH sobrepase al cáncer de cuello uterino como el cáncer asociado al VPH más común en los Estados Unidos. Los hallazgos se publicaron en Internet el 3 de octubre en el Journal of Clinical Oncology.

Originalmente considerado como una enfermedad aislada, en la actualidad se reconocen dos tipos distintos de carcinoma de células escamosas de orofaringe: positivo al VPH y negativo al VPH. Los tumores negativos al VPH están asociados al consumo de tabaco y alcohol, a una mayor edad al momento del diagnóstico y a un peor pronóstico. Por su parte, los cánceres positivos al VPH tienen factores de riesgo relacionados con el comportamiento sexual, se diagnostican en personas más jóvenes y tienden a presentar índices de supervivencia más altos.

Un estudio realizado por los mismos autores, mostró que los diagnósticos de casos de OPSCC han venido aumentando desde principios de la década de 1970, aun cuando los índices de otros cánceres orales han disminuido. "Presuponíamos que la incidencia de los cánceres orales iba a declinar", explicó el doctor Anil Chaturvedi, autor principal de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, "porque en Estados Unidos ha declinado el hábito de fumar cigarrillos, que es un alto factor de riesgo para estos cánceres. El aumento en la incidencia de cánceres de orofaringe durante el mismo periodo parece indicar que podría existir otro factor de riesgo. Planteamos la hipótesis de que la infección por VPH podría causar el aumento de la incidencia del cáncer de orofaringe".

A fin de evaluar la prevalencia del VPH en el carcinoma de células escamosas de orofaringe a través del tiempo, los investigadores usaron muestras de tejido provenientes de tres registros del Residual Tissue Repository Program del programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales. Utilizaron varias técnicas moleculares para detectar el ADN de los VPH, la carga viral y el mensajero de ARN (mARN) en 271 muestras del carcinoma tomadas entre 1984 y 2004.

Los investigadores encontraron que la prevalencia del VPH en las muestras de tumores (evaluadas según el ADN del VPH) tuvo un marcado incremento: pasó del 16,3 por ciento en la segunda mitad de la década de 1980 al 72,7 por ciento a principios de la década de 2000. "Puede ser que estos aumentos reflejen cambios en el comportamiento sexual, como un incremento del sexo oral", manifestó la autora principal doctora Maura Gillison de la Universidad Estatal de Ohio en un comunicado de prensa.

Los investigadores también descubrieron que la incidencia del OPSCC positivo al VPH en la población aumentó más del doble entre fines de la década de 1980 y principios de la de 2000, mientras que los cánceres negativos al VPH se redujeron en un 50 por ciento.

Los pacientes con OPSCC positivo al VPH tenían mayor probabilidad, que los pacientes con OPSCC negativo al VPH, de ser más jóvenes y de sexo masculino, y presentaban mejores índices de supervivencia a largo plazo (mediana de supervivencia de 131 meses, frente a 20 meses en los casos de cáncer negativos al VPH), especialmente si eran tratados con radioterapia. Pero "no todas las personas con cánceres asociados al VPH se curan", puntualizó la doctora Arlene Forastiere de la Universidad Johns Hopkins,"y estamos tratando de comprender la genética molecular de ese subgrupo de pacientes".

Probablemente, estos hallazgos no generarán cambios inmediatos en los tratamientos de pacientes con OPSCC, pero estos podrán inscribirse en estudios clínicos que investiguen específicamente el OPSCC positivo al VPH, indicó la doctora Forastiere.

Debido a que la mayoría de los tumores positivos VPH contienen ADN del VPH tipo 16, puede ser beneficioso vacunarse contra este tipo de virus antes de la exposición (en hombres y mujeres), ya que actualmente no existen técnicas de detección. Pero se necesitan estudios para evaluar la eficacia y la relación costo y beneficio de la vacunación, añadió el doctor Chaturvedi.

Mayores dosis de radiación no mejoran la supervivencia de algunos pacientes con cáncer de pulmón

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Una mayor dosis de radioterapia no mejora la supervivencia de pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) en estadio III que no son candidatos para cirugía, informaron los investigadores a mediados de octubre. Los resultados provienen del análisis preliminar de un estudio clínico de distribución al azar de fase III presentado en el congreso anual de la Sociedad Americana de Radioterapia Oncológica (ASTRO) en Miami.

"Creo que esto modifica la atención médica", manifestó el investigador principal del estudio, doctor Jeffrey Bradley de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en una conferencia de prensa.

El estudio, llevado a cabo por el Grupo de Radioterapia Oncológica patrocinado por el NCI, inicialmente comparó una dosis de radiación de 74 Gy con la dosis convencional de 60 Gy en combinación con quimioterapia convencional acompañada o no de cetuximab (Erbitux). Los investigadores suspendieron la inscripción de nuevos participantes en los grupos de dosis altas de radiación en junio del 2011. La decisión se debió a que el análisis preliminar reveló, de acuerdo con la cantidad de muertes (90) hasta ese punto del estudio, que no había probabilidad estadística de mejoras en la supervivencia general de pacientes tratados con dosis de radiación de 74 Gy.

En el momento del análisis preliminar, habían 423 participantes en el estudio. Hubo más muertes relacionadas con el tratamiento en los grupos de radioterapia de dosis alta (7 frente a 3), pero el análisis reveló que esa discrepancia no explicó la menor supervivencia en ese grupo de pacientes.

Este fue el primero estudio en tres décadas en comparar diferentes dosis de radiación en pacientes con NSCLC en estadio III que no se había extendido más allá de los ganglios linfáticos cercanos, explicó el doctor Bradley. El estudio continúa con dos grupos, para comparar radioterapia de 60 Gy con la quimioterapia acompañada o no de cetuximab.

El doctor Bradley manifestó que si bien se ha considerado 60 Gy como la dosis convencional para pacientes con cáncer de pulmón en estadio III, varios estudios realizados en otras instituciones indicaron que la supervivencia puede mejorarse sin otros efectos adversos por el uso de dosis más altas de radiación. El doctor Tim Williams del Hospital Regional de Boca Ratón, presidente anterior de ASTRO, dijo que la dosis más alta ha sido el tratamiento convencional en este hospital durante los pasados 5 años.

Según lo expresado por el doctor Giuseppe Giaccone, jefe de la Subdivisión de Oncología Médica del Centro de Investigación Oncológica del NCI, los resultados revelan de manera contundente que debe abandonarse la radioterapia en dosis mayores para esta población de pacientes.

Mutaciones del gen BRCA pueden afectar la supervivencia y respuesta al tratamiento del cáncer de ovario

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Las mujeres con cáncer de ovario portadoras de una forma mutada del gen BRCA2 pueden tener más probabilidad de responder a la quimioterapia convencional y de tener una supervivencia general mejor y sin evolución, en comparación con las mujeres que no presentan la mutación, de acuerdo con un nuevo estudio publicado el 12 de octubre en JAMA. Los resultados también indican que las mujeres con mutaciones del BRCA1 presentan una supervivencia general mejor y sin evolución frente a las mujeres cuyos tumores no tienen mutaciones, pero estos últimos resultados no fueron estadísticamente significativos.

Para llevar a cabo el estudio observacional, el doctor Da Yang del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas y sus colegas, analizaron la información genómica y clínica de los tumores de 316 mujeres con cáncer seroso de ovario de alto grado de malignidad. Esta información correspondía a los años 2009 y 2010 y provenía del Atlas del Genoma del Cáncer (TCGA), programa patrocinado por el NCI. La mayoría de las mujeres del estudio (219) eran portadoras de formas no mutadas de los genes BRCA1 y BRCA2. Solo 27 de las mujeres eran portadoras de mutaciones del BRCA2, y 35 eran portadoras de mutaciones del BRCA1.

En general, el 61 por ciento de las portadoras de mutaciones del BRCA2 sobrevivieron después de 5 años, frente al 25 por ciento de mujeres con genes BRCA1 y BRCA2 no mutados y el 44 por ciento de portadoras de mutaciones del BRCA1. Todas las mujeres con mutaciones del BRCA2 respondieron a la quimioterapia, mientras que solo lo hicieron el 82 por ciento de portadoras del gen BRCA de tipo salvaje y el 80 por ciento de las portadoras de mutaciones del BRCA1.

"Nuestras observaciones ofrecen pruebas que las mutaciones del BRCA1 y el BRCA2 están asociadas de manera diferente a la supervivencia de las pacientes en comparación con el BRCA no mutado, y que esta diferencia puede deberse a las distintas respuestas ante los tratamientos a base de platino y las diferentes asociaciones a la inestabilidad del genoma", escribieron los autores del estudio. Reconocieron que, debido al tamaño relativamente pequeño del estudio, se requieren más investigaciones para validar estas conclusiones.

Los resultados del estudio proporcionan un "avance de suma importancia" para comprender cómo deben ponerse a prueba los nuevos tratamientos para mujeres con cáncer de ovario, escribieron los doctores Victor Grann y Ramon Parsons del Centro Médico de la Universidad de Columbia en un editorial adjunto. Por ejemplo, citaron los estudios clínicos que podrían investigar los inhibidores de PARP en mujeres con cáncer de ovario para comprobar si las pacientes con mutaciones del BRCA1 o del BRCA2 responden de manera diferente.

Un estudio conducido por el NCI de mayor escala, presentado a principios de este año en el congreso anual de la Asociación Americana de Investigación Oncológica, arrojó similares resultados, entre ellos, una mejor supervivencia general en mujeres con cáncer de ovario cuyos tumores tenían mutaciones del BRCA2.

Nuevos fármacos contra el cáncer pueden causar funcionamiento anómalo de la tiroides

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Durante la pasada década, muchos pacientes con cáncer se han beneficiado de la creación de nuevos tratamientos dirigidos e inmunoterapias. Pero un efecto secundario común de estos agentes puede tener un efecto imprevisto sobre la glándula tiroides, de acuerdo con un informe publicado en Internet el 18 de octubre en el Journal of the National Cancer Institute.

Ole-Petter R. Hamnvik del Brigham and Women’s Hospital y sus colegas analizaron las publicaciones científicas sobre disfunción tiroidea y tratamientos anticancerosos más recientes. Encontraron que la disfunción tiroidea ocurría aproximadamente en un 20 al 50 por ciento de los pacientes que recibían tratamientos de más reciente aparición, como por ejemplo inhibidores de la tirosina cinasa e inmunoterapias como ipilimumab.

Un efecto secundario común de los tratamientos más recientes para el cáncer es el hipotiroidismo, que causa síntomas como cansancio y estreñimiento. Estos trastornos son comunes en pacientes con cáncer y, por lo tanto, pueden ser difíciles de distinguir de los síntomas causados por la neoplasia maligna subyacente o los medicamentos administrados para el control de los síntomas. Los síntomas de la disfunción tiroidea también pueden confundirse con otros efectos tóxicos relacionados con el tratamiento, lo cual puede llevar a los médicos a reducir las dosis o la frecuencia del tratamiento.

Hamnvik y sus colegas recomendaron que los médicos vigilen con suma atención a los pacientes que reciben estos tratamientos para detectar signos de disfunción tiroidea. "Es posible que esto permita reconocer y tratar enfermedades tiroideas en sus inicios, y continuar el tratamiento del cáncer subyacente así como mejorar la calidad de vida del paciente", escribieron.

Los autores del informe también recomendaron que los doctores vigilen el funcionamiento de la tiroides en todos los estudios clínicos que involucren el uso de nuevos fármacos anticancerosos.

Se necesita realizar más investigaciones para comprender los mecanismos de las anomalías tiroideas asociadas con estos tratamientos y explorar muchas de las preguntas que todavía no tienen respuesta en este campo, agregaron los autores, y señalaron que la mayor parte de la información publicada proviene de estudios pequeños o preliminares.

Los autores concluyeron que "el tratamiento para las enfermedades tiroideas es seguro y puede mejorar la calidad de vida del paciente y, posiblemente, también permitir que se continúen los tratamientos eficaces para el cáncer subyacente".

Dos estudios independientes vinculan bacteria al cáncer colorrectal

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Dos grupos de investigación independientes identificaron a una bacteria que se asocia al cáncer colorrectal en el marco de los primeros estudios que asignan un posible vínculo entre este cáncer común y un agente infeccioso. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para validar estos resultados y determinar si la bacteria tiene una función etiológica en el cáncer colorrectal, recalcaron los investigadores de ambos grupos. Los estudios fueron publicados en Internet el 18 de octubre en Genome Research.

El microbio Fusobacterium no abunda en el colon humano, el cual alberga miles de millones de bacterias y miles de especies de microbios. No obstante, las diferentes especies de Fusobacterium fueron asociadas a una variedad de afecciones, incluidas las enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa, un factor de riesgo establecido para el cáncer colorrectal.

Los dos grupos de investigación utilizaron enfoques similares en sus estudios. Un equipo de la Agencia Oncológica de British Columbia, dirigida por el doctor Robert Holt, identificó inicialmente una sobreabundancia de Fusobacterium a través del análisis de 11 muestras de tumores colorrectales y tejido adyacente sano del colon de los mismos pacientes por medio de secuenciación  del ARN de alto rendimiento. Un grupo del Instituto Broad en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard, dirigidos por el doctor Matthew Meyerson, usó la secuenciación del genoma completo para identificar el ADN bacteriano en 9 muestras emparejadas de tejido de colon normal y canceroso.

Ambos grupos usaron el método de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para validar los resultados en un grupo más grande de muestras emparejadas de tejido de colon normal y canceroso (95 y 88 muestras, respectivamente).

Entre las muestras analizadas por el doctor Holt y sus colegas con la  PCR, "se halló que la media de abundancia general de Fusobacterium era 415 veces mayor en las muestras tumorales que en las muestras normales de comparación", informaron los investigadores. Si bien el grupo del doctor Meyerson obtuvo resultados similares, los investigadores detallaron que "solo un subgrupo de los cánceres indicó un enriquecimiento drástico de las especies de Fusobacterium".

El doctor Meyerson y sus colegas también encontraron Fusobacterium en 2 de las 11 muestras de metástasis de cáncer colorrectal.

"Puede ser que la presencia de esta bacteria solo represente una infección oportunista en un sitio inmunodeficiente, quizás debida a mecanismos proinflamatorios, pero la posibilidad de que tenga una función en la etiología tumoral merece que le prestemos mayor atención", escribieron el doctor Holt y sus colegas.

La composición bacteriana de los tumores analizados y los tejidos de control de comparación tuvieron mayores similitudes entre sí que la composición bacteriana de las muestras tumorales de pacientes diferentes, puntualizó Phil Daschner de la División de Biología Oncológica del NCI. Esto indica que "el ecosistema gastrointestinal de un paciente (que incluye la genética de la persona, otras bacterias y componentes celulares y derivados de la alimentación y los metabolitos) es más importante en la formación de las comunidades microbianas del tumor que el propio microambiente tumoral", agregó a continuación.

Los resultados también indican la posibilidad de que las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento puedan ser formuladas de acuerdo con la configuración bacteriana del colon, puntualizó Daschner.

La hospitalización después de una biopsia de próstata es común en hombres mayores

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De acuerdo con un nuevo estudio, los hombres de 65 años de edad o mayores que se sometieron a una biopsia de próstata presentaron una mayor probabilidad de ser hospitalizados por complicaciones graves en los siguientes 30 días, frente a los hombres que no se realizaron el procedimiento. El índice de complicaciones infecciosas, en particular, aumentó de forma sustancial en años recientes según un informe publicado en línea el 22 de septiembre por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en el Journal of Urology.

Para llevar a cabo el estudio, el doctor Edward Schaeffer y sus colegas analizaron los expedientes clínicos, entre 1991 y 2007, de casi 17 500 beneficiarios de Medicare que se habían sometido a una biopsia de próstata y aproximadamente 135 000 beneficiarios de Medicare de sexo masculino que no habían pasado por el procedimiento. La información proviene de la base de datos del programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del NCI.

En general, el 6,9 por ciento de los hombres que se sometieron a una biopsia por primera vez, fueron hospitalizados durante los siguientes 30 días después del procedimiento. En comparación, solo el 2,9 por ciento de los hombres del grupo de control fueron hospitalizados en los siguientes 30 días a partir de una fecha seleccionada de forma aleatoria. En los hombres que tuvieron una biopsia de próstata, el riesgo de hospitalización debido a graves infecciones bacterianas aumentó más de 2,5 veces, y el riesgo de complicaciones no relacionadas a infecciones bacterianas en más de 8 veces.

Entre los hombres que se sometieron a una biopsia, los índices de hospitalización por razones no relacionadas con infecciones se mantuvieron relativamente estables durante el periodo del estudio, indicó el doctor Schaeffer, pero los índices de hospitalización debido a complicaciones relacionadas con infecciones tuvieron un marcado aumento entre los años 2000 y 2007. Los hallazgos parecen confirmar lo que los urólogos de todo el país ya han informado de forma anecdótica: hay un creciente número de casos de infecciones resistentes a los antibióticos después de una biopsia de próstata.

"Dos décadas atrás no teníamos problemas con los microorganismos resistentes", expresó el doctor Schaeffer. La evidencia disponible indica que puede ser que estemos frente a un problema en aumento, continuó, "y tenemos que trabajar mejor para controlarlo".

Los hombres que se someten a una biopsia de próstata normalmente reciben antibióticos para prevenir infecciones. El equipo de investigación de Johns Hopkins colabora en la actualidad con los investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University, para estudiar si la realización de pruebas para detectar cepas bacterianas resistentes a los antibióticos antes de la biopsia podría reducir los índices de infección. También han iniciado un estudio sobre índices de infección en hombres con bajo riesgo de cáncer de próstata inscritos en el programa de vigilancia activa de Johns Hopkins, quienes se realizan biopsias de próstata de manera periódica.

Anualmente, más de un millón de beneficiarios de Medicare se someten a biopsias de próstata, en la mayoría de los casos debido a los resultados de pruebas de detección del cáncer de próstata, puntualizaron los autores del estudio. Si se hubiese llegado a resultados similares mediante un estudio clínico con distribución al azar, añadieron, 1 de cada 24 pacientes sometido a una biopsia de próstata habría sido hospitalizado por complicaciones en los siguientes 30 días.

"Si bien en general se considera que la biopsia de próstata es un procedimiento benigno", escribieron los autores, "estos resultados resaltan la importancia de realizar evaluaciones individualizadas del índice de riesgo y beneficio de un procedimiento como este, que puede ser peligroso". Concluyeron que los médicos deberían explicar las posibles complicaciones a los pacientes que consideran la posibilidad de someterse a una biopsia de próstata.

Los suplementos de vitamina E se asocian a un aumento del riesgo de cáncer de próstata

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Cápsulas de vitamina EUn nuevo estudio indica que los suplementos de vitamina E están asociados a un riesgo mayor de cáncer de próstata.

Los participantes de un estudio clínico a gran escala sobre la prevención del cáncer de próstata que tomaron suplementos de vitamina E, presentaron un mayor riesgo de padecer la enfermedad en comparación con los hombres que tomaron un placebo, de acuerdo con un seguimiento prolongado hecho a los participantes. El doctor Eric Klein de la Clínica de Cleveland y sus colegas dieron a conocer estos resultados el 12 de octubre en JAMA.

Los resultados provienen del Estudio del Selenio y la Vitamina E para Prevenir el Cáncer (SELECT), en el que participaron más de 35 000 hombres relativamente sanos con un riesgo promedio de cáncer de próstata. El estudio se suspendió prematuramente en el 2008 después de que un análisis preliminar planificado indicara que era improbable que la vitamina E y el selenio (en combinación o por separado) previnieran el cáncer de próstata.

En ese momento, se instruyó a los participantes que dejaran de tomar los suplementos y los investigadores continuaron el seguimiento de este grupo de hombres. El análisis preliminar también indicó que la vitamina E podría estar asociada al aumento del riesgo de cáncer de próstata, si bien este resultado no fue estadísticamente significativo en ese momento.

Al realizar más actividades de seguimiento, los investigadores detectaron un 17 por ciento de aumento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres que habían tomado 400 unidades internacionales de vitamina E por día (IU/d), en comparación con los que habían tomado el placebo, una diferencia que era estadísticamente significativa.

Los datos probatorios en contra de la vitamina E

Al reportar los resultados, los investigadores señalaron que, en términos generales, la vitamina E no ha demostrado beneficios para prevenir una variedad de enfermedades. "Los datos probatorios en conjunto indican que la vitamina E no previene otras enfermedades, y ahora contamos con pruebas de que es posible que aumente el riesgo de cáncer de próstata", manifestó el doctor Klein.

Los consumidores deben tomar con escepticismo las supuestas ventajas para la salud de los productos de venta sin receta médica, si no existe evidencia contundente demostrada por medio de estudios clínicos, recalcaron los autores del estudio.

"Estudios como SELECT nos hacen reflexionar y darnos cuenta de que todo agente farmacéutico que usamos puede ser beneficioso y, aunque sea una posibilidad remota, también puede ser perjudicial", puntualizó el coautor del estudio, el doctor J. Michael Gaziano del Brigham and Women’s Hospital.

Los dato probatorios en conjunto indican que la vitamina E no previene otras enfermedades, y ahora contamos con pruebas de que es posible que aumente el riesgo de cáncer de próstata.

—Dr. Eric Klein

"Es por eso que participamos en estos estudios a gran escala de distribución al azar, especialmente cuando se investigan fármacos de uso generalizado", agregó.

Más de la mitad de los hombres mayores de 60 años de edad en los Estados Unidos toman suplementos que contienen vitamina E, y el 23 por ciento toman la dosis que se usó en el estudio SELECT, puntualizaron los autores del estudio. Por lo tanto, el resultado de un aumento del riesgo de cáncer de próstata tiene "implicaciones considerables".

El aumento del riesgo de cáncer de próstata apareció solo después que los hombres habían dejado de tomar los suplementos. "Estos agentes parecen tener efectos a largo plazo", dijo el doctor Klein, y señaló que los investigadores que diseñan estudios clínicos necesitan tener en cuenta esta posibilidad.

"Este estudio es una advertencia más sobre los posibles riesgos de los suplementos nutricionales en dosis altas", expresó la doctora JoAnn Manson de la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó en la investigación. "Hemos visto esto con anterioridad, y por ello es tan importante llevar a cabo estos estudios clínicos con distribución al azar.”

A principios de la década de 1980, según indicó la doctora Manson, el betacaroteno era considerado por muchos "la solución mágica para la buena salud", hasta que unos estudios clínicos indicaron que era perjudicial para quienes presentaban un riesgo elevado de cáncer de pulmón, especialmente los fumadores.

Otro estudio clínico a gran escala de distribución al azar, llamado Physicians Health Study II, vinculó a la vitamina E con un aumento del riesgo de accidentes cerebrovasculares hemorrágicos.

Si bien la deficiencia de ciertos nutrientes puede causar problemas de salud, las dosis altas de suplementos pueden conllevar riesgos de salud que superan los beneficios, puntualizó la doctora Manson, quien está a cargo de un estudio clínico a gran escala de distribución al azar sobre la vitamina D y los ácidos grasos omega 3.

"En el caso de muchos nutrientes, hay un relación óptima entre la cantidad consumida y los niveles sanguíneos, y consumir más no es necesariamente lo mejor", agregó.

La mayoría de los cánceres de próstata se detectan en la etapa inicial

Más de 400 sitios en los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico participaron en el estudio SELECT, que fue coordinado por SWOG, un programa de grupos cooperativos para la investigación del cáncer financiado por el gobierno federal. Los médicos vigilaron a los participantes de acuerdo con los estándares comunitarios contemporáneos para la detección y biopsia. De esa manera se aseguraron, tal como sucede en la atención médica general, de que algunos hombres se realizaran pruebas del antígeno prostático específico y otros no.

Durante los 7 años que duró el estudio (5,5 años de tomar suplementos y 1,5 años sin tomarlos), los médicos diagnosticaron 65 casos de cáncer de próstata por cada 1 000 hombres del grupo que recibió el placebo. En comparación, los médicos diagnosticaron 76 casos por cada 1 000 hombres del grupo que tomó solo la vitamina E.

Los estudios como SELECT nos ayudan a darnos cuenta de que todo agente farmacéutico que usamos puede ser beneficioso y, también, perjudicial. Es por eso que participamos en estos estudios a gran escala de distribución al azar, especialmente cuando se investigan fármacos de uso generalizado.

—Dr. J. Michael Gaziano

La mayoría de los cánceres se detectaron en la etapa inicial, y por lo tanto "el riesgo de un hombre de morir a consecuencia de la enfermedad no es muy alto", manifestó el coautor del estudio, el doctor Ian Thompson del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio.

También señaló que, sin embargo, la mayoría de los hombres a los que se les diagnosticó cáncer de próstata en los Estados Unidos fueron tratados con cirugía o radiación, lo cual puede afectar el funcionamiento sexual y urinario.

"Si un hombre toma vitamina E, debería dejar de hacerlo o consultar con su médico sobre cuáles son las razones para continuar haciéndolo", dijo el doctor Thompson. "No se me ocurre ninguna razón que justifique que un hombre tome esta vitamina".

No es claro el motivo por el cual el estudio SELECT indicó un aumento en el riesgo de cáncer de próstata, cuando otros estudios anteriores que llevaron a la realización del estudio de distribución al azar indicaron que la vitamina E brindaba protección contra la enfermedad. Sin embargo, las poblaciones del estudio fueron diferentes y los resultados originales pueden haber sido hallazgos casuales, comunicaron los investigadores.

De hecho, el estudio prospectivo de distribución al azar, considerado el patrón de oro de la evidencia médica, se inició precisamente porque los resultados de los estudios anteriores no eran definitivos y se necesitaban confirmar.

Los investigadores de SELECT tienen muestras biológicas de los participantes y tienen la intención de explorar las dudas que surgieron a partir del estudio. Por ejemplo, los hombres que tomaron ambos suplementos no presentaron un aumento del riesgo de cáncer, por lo tanto puede haber existido una interacción entre el selenio y la vitamina E.

Los resultados actuales son un ejemplo de "rigurosidad científica", puntualizó el doctor Howard Parnes de la División de Prevención del Cáncer del NCI, otro de los coautores. "La idea básica de la ciencia es poner las observaciones a prueba y ver si son correctas", agregó. "Normalmente, se aprende más de los estudios que ponen en tela de juicio la opinión convencional".

—Edward R. Winstead

Se amplía el plazo de entrega de propuestas de investigación para el uso de muestras de SELECT y PCPT

Debido a la publicación de nuevos datos del Estudio del Selenio y la Vitamina E para Prevenir el Cáncer (SELECT) que indicó un aumento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres que tomaban vitamina E, se amplió el plazo de entrega de propuestas para el uso de bioespecímenes de este estudio. El SWOG, anteriormente conocido como el Southwest Oncology Group, facilitará los recursos de SELECT y del Estudio sobre la Prevención del Cáncer de Próstata (PCPT) a toda la comunidad de investigadores a fin de que se creen nuevos proyectos de investigación aplicada, incluidos aquellos que puedan ayudar a descifrar la función de la vitamina E en el cáncer de próstata.

Los investigadores interesados en usar muestras de SELECT o PCPT deben enviar una carta de intención dirigida a SWOG antes del 14 de noviembre del 2011 a las 5:00 p.m., hora del Este de EE. UU.. El plazo de entrega de las solicitudes se vence el 15 de diciembre del 2011 a las 5:00 p.m. (hora del Este). SWOG estudiará las propuestas durante el mes de enero del 2012 y enviará las notificaciones en abril del mismo año. 

En conjunto, los estudios SELECT y PCPT asignaron aleatoriamente más de 53 000 hombres sin cáncer de próstata para que recibieran intervenciones o placebo, lo cual generó una considerable cantidad de información clínica referente al riesgo de padecer cáncer de próstata, así como bioespecímenes correspondientes para estudios moleculares, epidemiológicos y de otra índole.

La información de estudios previos aprobados, bioespecímenes y bases de datos también se encuentra disponible en el sitio web de SWOG.

Después del DES: tras los daños de la exposición a un medicamento prenatal

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Comercial del DES de 1957.Este es el comercial de una compañía farmacológica en una importante revista médica en 1957. El mismo insta a los médicos a recetar el DES a todas las mujeres embarazadas. (Imagen cortesía de DES Action)

Kari Christianson tenía 23 años cuando oyó por primera vez hablar de un medicamento llamado dietilestilbestrol, o DES. Fue en la primavera de 1972 y el doctor Arthur Herbst estaba en televisión hablando de los problemas relacionados con este medicamento. Por décadas, los doctores habían recetado el DES a millones de mujeres embarazadas sanas, incluida la mamá de Christianson, en base a creencias no corroboradas de que reducía las complicaciones del embarazo.

El doctor Herbst acababa de publicar un estudio en el cual planteaba que el medicamento, cuando era administrado a mujeres embarazadas, podía causar cáncer en sus hijos años más tarde. El doctor Herbst había identificado un grupo de mujeres que tenían un tipo raro de cáncer vaginal que típicamente se ve solo en mujeres de más edad. Con la ayuda de algunas madres sagaces, había podido confirmar que estas mujeres habían estado expuestas al DES en el vientre (in utero) de sus madres.

Christianson sabía que su madre, después de tres abortos espontáneos, había tomado un medicamento durante el embarazo. Y mientras veía la entrevista del doctor Herbst en la televisión, pensó que el medicamento debió haber sido el DES, la primera forma sintética de estrógeno, y se preguntó si eso podía explicar la razón por la cual por años había sufrido serios problemas menstruales o un pólipo que los médicos le había extirpado del cuello uterino.

Cuando los doctores de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, la evaluaron, una semana más tarde, no encontraron cáncer. Sin embargo, Christianson nunca pudo quedar embarazada. "Fue una experiencia aleccionadora", dijo Christianson recientemente. "Afortunadamente tuve el apoyo de gente experta que trabaja en el sistema de atención médica, quienes sabían qué me estaba pasando".

Evaluación de los riesgo para la salud en las hijas expuestas al DES

En otra visita a la Clínica Mayo, Christianson entró a formar parte de un estudio clínico que se proponía rastrear la salud de las mujeres que habían estado expuestas al DES en el vientre de sus madres. Los resultados de este y de dos estudios más han sido resumidos y presentados en un informe que documenta la diversidad de los problemas de salud a largo plazo asociados a la exposición al DES in utero.

"Los efectos de los problemas de salud a causa de este medicamento en mujeres sanas no tiene precedentes", dijo el autor principal del estudio, doctor Robert Hoover, de la División de Genética y Epidemiología del Cáncer (DCEG) del NCI. "Y parece que mientras más rastreamos a estas mujeres, encontramos más mujeres en esta situación".

En el número del 6 de octubre de la revista New England Journal of Medicine (NEJM), el doctor Hoover y sus colegas calcularon los riesgos absolutos de 12 casos asociados a la exposición prenatal al DES, incluidos ciertos tipos de cáncer y problemas reproductivos tales como infertilidad, embarazos ectópicos y nacimientos prematuros.

Por ejemplo, las hijas expuestas al DES tienen dos veces más riesgo de infertilidad y cinco veces más riesgo de tener un parto prematuro que las mujeres que no han estado expuestas a este medicamento. También es un tanto más alto el riesgo de cáncer de mama en estas mujeres después de los 40 años de edad. (Véase la lista completa de riesgos aquí).

En contraste con lo que se sabe ahora sobre los riesgos para la salud del DES, las compañías farmacéuticas comercializaban el medicamento como una manera de prevenir las complicaciones del embarazo, tales como aborto espontáneo, aún cuando había poco fundamento que sustentara tales creencias. De hecho, ya para 1953, un estudio clínico había demostrado que el DES no era efectivo para estos propósitos, sin embargo, los médicos siguieron administrándolo al menos por dos décadas más.

Luego, en abril de 1971, el doctor Herbst publicó su famoso estudio que asociaba el DES al adenocarcinoma de células claras de la vagina en hijas expuestas a este medicamento. Más tarde, ese mismo año, la Administración de Alimentos y Medicamentos recomendó a los médicos no recetar el DES a mujeres embarazadas.

"La experiencia con el DES nos advierte sobre la necesidad de no usar medicamentos en mujeres embarazadas a menos que sean absolutamente necesarios", dijo la doctora Elizabeth Hatch, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston, y coautora de este estudio.

Costos de atención médica enormes

Como lo indicaron los autores de una página editorial sobre el DES en la revista NEJM, "No se pueden medir en su totalidad los enormes costos de la atención médica de esta cohorte y de las alteraciones en las vidas de las mujeres afectadas; en algunos casos, los efectos han sido devastadores".

Susan Helmrich es uno de esos casos. Helmrich estuvo expuesta al DES en el vientre, y a los 21 años de edad los médicos le detectaron dos tumores malignos en la vagina. En una cirugía que duró 10,5 horas, los cirujanos le extirparon gran parte de sus órganos reproductores y le reconstruyeron la vagina con tejidos del colon.

Desde entonces, ha sobrevivido a otros dos casos raros de cáncer. Si estaban relacionados con el DES, quizás nunca lo sabrá. "Ningún médico o epidemiólogo diría que estos casos de cáncer estuvieron relacionados con mi exposición al DES porque no existe ningún estudio que haya analizado estos problemas de manera adecuada", dijo Helmrich, quien es epidemióloga e instructora de bienestar en Berkeley, California.

La experiencia con el DES nos advierte sobre la necesidad de no usar medicamentos en mujeres embarazadas a menos que sean absolutamente necesarios

—Dra. Elizabeth Hatch

Con datos de más de 6 500 mujeres (4 600 expuestas al DES y 1 900 no expuestas), este estudio "representa la culminación de años de trabajo", explicó Helmrich, defensora desde hace mucho tiempo de la investigación sobre el DES.

A finales de los años 1980, el doctor Hoover y sus colegas combinaron tres estudios existentes, o cohortes, lo cual les dio bases sólidas para "llegar a conclusiones legítimas en cuanto a la exposición al DES", afirmó el doctor Herbst, quien hizo gran parte de su carrera en la Universidad de Chicago y es uno de los coautores.

Los nuevos hallazgos ayudarán a diferenciar los riesgos reales asociados a la exposición al DES de los riesgos no relacionados con este medicamento, dijo el doctor Herbst. A lo largo de los años han aparecido muchos informes anecdóticos sobre los riesgos de las exposiciones al DES.

Uno de los retos que plantea documentar el impacto total en la salud pública se deriva de la falta de información sobre la cantidad total de mujeres que estuvieron expuestas al DES. Esta información podría afectar las estimaciones de la carga mundial que implica el DES, sin embargo, nunca se sabrá, según la doctora Annekathryn Goodman, de la Facultad de Medicina de Harvard.

El presente estudio es importante y hace lo mejor que puede para describir la carga de la enfermedad en esta población muchos años después de las exposiciones iniciales", manifestó la doctora Goodman, quien no estuvo involucrada en el estudio pero participó en la redacción de la página editorial sobre el DES en la revista NEJM.

Margaret Braun, autora de DES Stories y defensora de la investigación sobre el DES, añadió: "Este estudio se realizó gracias al valor de un grupo de personas profundamente traumatizadas quienes estuvieron dispuestas a hablar de sus experiencias. También fue necesario contar con la extraordinaria persistencia y experiencia de estos investigadores para presentar información concreta".

Una foto de 1973 de Kari Christianson con su esposo y abuela.Kari Christianson (centro), en una foto con su esposo y abuela en 1973, padeció infertilidad y otros problemas de salud.

DES como catalizador de la investigación

Entre otros hallazgos, la investigación indica que las hijas que estuvieron expuestas al DES tienen dos veces más riesgo de tener menopausia temprana que las mujeres que no estuvieron expuestas a este medicamento. La menopausia temprana en las mujeres expuestas al DES, explica el doctor Hatch, es otra indicación de que el sistema reproductivo de una mujer quedó afectado como resultado de una exposición prenatal al DES unos 40-50 años atrás.

"Esto es verdaderamente notable", añadió. "Uno se pregunta si no habrá otras sustancias químicas en los medicamentos o en el medio ambiente que pudieran estar atravesando la placenta y afectando la salud años más tarde".

El DES es un perturbador endocrino, es decir, una sustancia química que altera el equilibrio hormonal. Este medicamento se ha convertido en un catalizador de la investigación, pues ha permitido investigar posibles efectos similares causados por  la exposición a otras sustancias químicas u otros elementos del medio ambiente que afectan el sistema endocrino. Sin embargo, identificar estas exposiciones es un reto, en particular si en décadas no se han detectado los efectos dañinos para la salud de una exposición in utero.

"Los efectos posiblemente peligrosos de las sustancias químicas, incluidas aquellas que perturban el sistema endocrino, no serán siempre tan detectables como lo fue el DES", dijo la coautora, doctora Linda Titus-Ernstoff, de la Facultad de Medicina de Dartmouth. La presencia de tipos raros de cáncer vaginal, añadió, fueron "una señal de alerta" que generó más investigaciones en las mujeres expuestas a ciertos medicamentos.

Tenemos que aprender más de esta experiencia. Todavía nos queda mucha vida por delante y mientras haya oportunidades de estudiarnos a nosotros mismos, queremos que la investigación continúe.

—Kari Christianson, defensora de la investigación sobre el DES.

El doctor Hoover explicó que, si no hubiesen aparecido esos raros casos de cáncer vaginal, los efectos secundarios más comunes, como la infertilidad y los abortos espontáneos, no habrían sido asociados al DES, ya que estas enfermedades aparecen con frecuencia en la población en general.

Las lecciones aprendidas del DES resaltan la necesidad de realizar por mucho tiempo una vigilancia sistemática de los medicamentos después de que llegan al mercado, añadió.

Planes inmediatos

El doctor Hoover y sus colegas están estudiando también a los hijos expuestos al DES in utero. Estos hombres tienen un riesgo de malformaciones en el sistema genital más alto que los hombres que no estuvieron expuestos al DES.

Los investigadores también han comenzado a recoger información sobre las nietas de las madres expuestas al DES. El interés en este trabajo surgió a raíz de modelos en animales y subsiguientes estudios en humanos que parecen indicar que la exposición al DES puede alterar los genes de una manera que persiste hasta la tercera generación.

En cuanto a las hijas expuestas al DES, aún queda por determinarse si experimentarán otros problemas de salud a medida que envejezcan; en todo caso, los investigadores seguirán haciéndoles seguimiento.

"Tenemos que aprender más de esta experiencia" dijo Christianson, quien ha sido defensora de la investigación sobre el DES. "Todavía nos queda mucha vida por delante y mientras haya oportunidades de estudiarnos a nosotros mismos, queremos que la investigación continúe".

—Edward R. Winstead

"Tributo a la persistencia"

Como orador invitado en epidemiología, el doctor Robert Hoover ha hecho la misma pregunta reiteradamente a los estudiantes de medicina durante 40 años: ¿Han oído hablar del DES? En los años 1970 y parte de 1980, todas las manos se levantaban en la sala. Sin embargo, ni un solo estudiante ha oído hablar del DES en los últimos 15 años. Menos personas están al tanto de este desastre de salud pública.

A finales de los años 80 se habían agotado las subvenciones para realizar estudios de cohortes extensos en mujeres expuestas al DES. Para mantener activos los estudios en el futuro, el doctor Hoover y los líderes de estas cohortes se reunieron en 1992 para formar el Estudio de Seguimiento del DES auspiciado por el NCI. Los defensores de la investigación sobre el DES desempeñaron un papel fundamental al ayudar a conseguir el financiamiento para este trabajo y al servir de consultores en el comité directivo del estudio.

Al combinar las cohortes, los investigadores de inmediato tuvieron suficientes argumentos estadísticos para descubrir rápidamente nuevos riesgos para la salud asociados a la exposición prenatal al DES. Con el seguimiento por muchos años ofrecido por el estudio combinado, también pudieron identificar efectos que no habían sido reconocidos previamente y solidificar los riesgos de otros resultados ya establecidos. El cuerpo de este trabajo, que se resume en un nuevo estudio, generó interés en una nueva investigación sobre la exposición a sustancias químicas además del DES.

"El nuevo estudio es un gran logro", escribió en un correo electrónico Margaret Braun, defensora de la investigación sobre el DES. "Muestra la necesidad de hacer investigaciones durante décadas porque es posible que las lesiones aparezcan en las poblaciones expuestas después de un cierto tiempo. También es un tributo a la persistencia. Los investigadores del NCI han trabajado de manera meticulosa para recoger información sobre los efectos del DES en la salud".

Oficina del NCI para las Relaciones de Defensoría del Paciente: un puente entre la defensoría y la investigación

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Shannon BellShannon Bell

Así como los investigadores y los médicos han comenzado a entender más y más que el cáncer es un grupo altamente complejo de enfermedades y han modificado la manera como estudian y tratan estas enfermedades, los defensores del paciente con cáncer han entendido que la defensoría efectiva es una búsqueda compleja y multidimensional, en la cual pueden desempeñar muchos papeles.

La misión de la Oficina de Relaciones de Defensoría del Paciente (OAR) del NCI es apoyar los esfuerzos que llevan a cabo los defensores de los derechos del paciente con cáncer. Lo hacemos identificando y facilitando oportunidades de manera que el NCI colabore con la comunidad de defensores a fin de encontrar maneras más efectivas de promover la investigación del cáncer y mejorar la atención del paciente. Una actividad clave de nuestro trabajo es ofrecer a los defensores de los pacientes la información, las herramientas y las oportunidades que necesitan para sacar el mayor provecho de su experiencia, conocimiento y pasión.

Tradicionalmente se ha visto a los defensores de los derechos del paciente con cáncer - y de otras enfermedades - como personas que ofrecen apoyo a los pacientes y a sus familias a la vez que crean conciencia sobre la enfermedad. Estas acciones siguen siendo fundamentales para la comunidad de defensores del paciente con cáncer.

Sin embargo, en esta última década, los defensores del paciente con cáncer se han involucrado de manera más sustancial a través de otras vías, como por ejemplo, participando en el proceso de investigación y dando forma a las políticas públicas que influyen en la investigación y el tratamiento. Dichas actividades incluyen la participación en paneles de revisión por expertos; el establecimiento de relaciones de colaboración con investigadores y entre ellos; el financiamiento de la investigación; la búsqueda de información, la traducción y la diseminación de información; así como la comunicación con los legisladores, los investigadores y las comunidades de pacientes.

En la OAR servimos de enlace entre los defensores y los investigadores y el personal del NCI con la intención de incorporar una perspectiva colectiva que incluya al paciente en una mayor cantidad de actividades de investigación, entre las cuales se cuentan el Programa de Centros Oncológicos Comunitarios del NCI y los Programas Especializados para la Excelencia en la Investigación, así como en el diseño de los estudios clínicos y la revisión de las propuestas de investigación.

A finales de septiembre, el Grupo del Director para la Comunicación con los Consumidores (DCLG) del NCI, un comité consultor federal del NCI compuesto únicamente por miembros interesados de la comunidad, se reunió para profundizar sus conocimientos y dialogar sobre la evolución de los métodos utilizados en los estudios clínicos oncológicos. La reunión permitió a los miembros del DCLG ver más de cerca el proceso de los estudios clínicos. En particular, el grupo aprendió del NCI, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la comunidad de investigadores sobre los avances en genómica que están generando nuevas maneras de abordar los estudios clínicos.

Esto no es educación por pura educación. Al apoyarse en la experiencia colectiva de los pacientes y familias en nombre de quienes ellos trabajan, los miembros del DCLG pueden utilizar lo que han aprendido para ayudar en el diseño de nuevos estudios clínicos y el reclutamiento de recursos en sus propias comunidades.

En la OAR estamos evolucionando para servir mejor la misión del NCI de promover la investigación del cáncer y mejorar los resultados de los tratamientos en los pacientes. En parte esta evolución es impulsada por un informe dado a conocer a principios de este año por el Grupo de Trabajo de Defensoría en la Investigación del NCI (ARWG). Al ARWG, creado hace varios años bajo los auspicios del DCLG, se le encomendó examinar los esfuerzos generales del NCI a fin de involucrar a la comunidad de defensores del paciente con cáncer y hacer recomendaciones sobre la manera de simplificar y fortalecer estos esfuerzos.

El informe del ARWG incluye una serie de recomendaciones importantes; y la OAR está a la cabeza de una iniciativa en el NCI para poner en práctica muchos de ellas.

Una de las iniciativas se propone establecer un programa de capacitación más sólido para los defensores. Entre las primeras medidas está la creación de un archivo en línea de materiales de capacitación producidos por el NCI, el NIH, las organizaciones de defensores, las sociedades profesionales y otras agrupaciones. El archivo servirá para centralizar las herramientas y los recursos que pueden ayudar a los defensores a conocer el proceso de investigación, entender y traducir los hallazgos e identificar la manera de involucrar más efectivamente a los defensores en las investigaciones. La meta es tener el archivo listo y en operación para el año próximo.

La OAR está en una posición única que le permite servir de enlace e identificar áreas de alineación dentro el NCI así como en los grupos externos de partes interesadas. Recientemente la OAR colaboró con el personal de varias oficinas del NCI y numerosas organizaciones de defensores de pacientes con enfermedades específicas a fin de analizar la investigación que se está realizando con estas fuentes de financiamiento. La meta era identificar maneras que permitan a estas organizaciones trabajar juntas para salvar más efectivamente las brechas que existen en la investigación y las barreras que impiden el progreso.

A la larga, nuestro trabajo consiste en establecer relaciones y asociaciones que promuevan la investigación sobre el cáncer y produzcan mejores resultados para los pacientes con cáncer, los supervivientes y sus familias. Ahora más que nunca, los defensores de los derechos del paciente son un socio fundamental en la  investigación del cáncer y su participación será aún más imperativa en los años venideros.

Shannon Bell
Directora, Oficina de Relaciones de Defensoría del NCI

Charla con la doctora Jane Perlmutter acerca del papel de los defensores del paciente en la investigación del cáncer

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Doctora Jane PerlmutterDoctora Jane Perlmutter

La doctora Jane Perlmutter es superviviente del cáncer de mama desde hace mucho tiempo y está involucrada en la defensa de los derechos del paciente con cáncer, específicamente en relación con la investigación sobre el cáncer. Comenzó su carrera como sicóloga cognitiva experimental en la Universidad de Texas, en Austin, y luego trabajó en el sector empresarial. En la actualidad, la doctora Perlmutter dirige su propia compañía de consultoría, la Gemini Group;  es miembro de varios grupos de consultoría sobre investigación del cáncer, entre los cuales se cuentan el Grupo B de Cáncer y Leucemia, CALGB, el Comité sobre Cáncer de Mama, el Consorcio para la Transformación de los Estudios Clínicos y el Consorcio para la Investigación Aplicada del Cáncer de Mama. También es la consultora de defensoría principal del estudio clínico sobre el cáncer de mama I-SPY2 del NCI.

¿Cómo y por qué se convirtió usted en defensora de los derechos del paciente con cáncer?

A mí me diagnosticaron cáncer de mama hace 26 años. Fue una experiencia muy traumática; en esa época no había Internet y los pacientes contaban con muy poca información. En la comunidad donde yo crecí, la gente seguía refiriéndose al cáncer con el término la "enfermedad C". Sin duda, fue una experiencia que cambió mi vida en muchos aspectos. Al principio pensaba que el diagnóstico de cáncer era una sentencia de muerte, pero luego aprendí que eso no era necesariamente así.

Antes de que me diagnosticaran el cáncer, por lo general no me involucraba en cuestiones de defensoría de derechos. Pero sentí la necesidad de retribuirle algo a la comunidad. Y es así cómo comencé a participar en grupos de apoyo a través del programa Reach to Recovery de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS). Cuando me mudé para Chicago, a principio de los años 90, trabajé en la organización Y-ME y luego entré a formar parte de su junta directiva.

A finales de los años 90 los defensores de los derechos del paciente con cáncer tenían más oportunidades de involucrarse en las actividades de investigación. Debido a que, al principio de mi carrera, yo me dedicaba a la investigación académica en el área de sicología, consideré interesantes esas oportunidades. Una de las primeras cosas que hice fue inscribirme en el Programa de Desarrollo de Liderazgos del Proyecto Nacional de Coalición contra el Cáncer de Mama (National Breast Cancer Coalition Project LEAD) en ciencia básica, estudios clínicos y calidad de atención del paciente, en el cual preparan a los defensores para ser más efectivos en el área de investigación.  Más adelante pasé a ser revisora de subvenciones para la ACS y para el programa de investigación del cáncer de mama del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

Para usted, ¿cuál es el papel de los defensores de los derechos del paciente con cáncer en el área de investigación?

El papel más importante del defensor de los derechos del paciente es asegurar que la investigación se centre en las necesidades del paciente y ayudar a mantener a los investigadores conscientes de la urgencia de mejorar la vida de los pacientes tan pronto como sea posible. Mientras más los defensores entiendan esto y mientras más cómodos se sientan con lo que hace la ciencia, mejor podrán desempeñar ese papel.

Nuestra actuación no busca tanto criticar la ciencia sino plantear preguntas, y algunas veces preguntas para las cuales esperamos ciertas respuestas: ¿Qué efectos tendrá esta investigación en los pacientes? ¿Qué hacer para que el efecto se sienta más rápidamente? Si usted está diseñando un estudio clínico, ¿ha pensado en programar las cosas de manera diferente para que sean más convenientes para los pacientes? ¿Su proceso de consentimiento informado verdaderamente ayuda a los pacientes? ¿Es posible dar otra información o hacer otras cosas para ayudar a los pacientes? Plantear estas preguntas es una de las cosas más importantes que debe hacer un defensor.

¿Puede hablarnos de alguna experiencia en su trabajo como defensora de los derechos del paciente que haya sido particularmente gratificante?

Probablemente la experiencia más gratificante que haya tenido en mi trabajo como defensora de los derechos del paciente en el área de la investigación estuvo relacionada con mi papel como defensora principal del estudio I-SPY2, un innovador estudio de terapias neoadyuvantes asociadas a biomarcadores para pacientes con cáncer de mama invasivo no metastásico, para quienes la quimioterapia estándar es inadecuada. Comencé a participar en este grupo desde el principio, durante la fase de discusión del diseño del estudio y del enfoque organizativo, en parte por mi interés especial en el diseño de estudios adaptivos, y he continuado como miembro del comité ejecutivo del I-SPY2.

Como defensora principal, he tenido la oportunidad de explorar otras ideas sobre la manera cómo atraer a los defensores. En el I-SPY2 recluté a 50 defensores que ayudaron a asegurar que el estudio fuera atractivo para los posibles pacientes y que los pacientes pudieran fácilmente cumplir con todas las condiciones para participar. Estos defensores revisaron el protocolo y los documentos del consentimiento informado y prepararon el material educativo para los pacientes. Además, algunos defensores han participado en muchos grupos de trabajo científico y otros comités o han trabajado en sitios específicos donde se realizan los estudios. Así mismo, nos hemos asociados a la organización Y-ME para ayudar a pacientes interesados en recibir apoyo de consultores especialmente capacitados.

Yo espero que el estudio I-SPY2 produzca un avance en la manera como se prueban los fármacos en fase de investigación clínica, y promueva una participación más extensa de los defensores de los derechos del paciente en el proceso de investigación.

¿Qué puede recomendar a los nuevos o futuros defensores de los derechos del paciente que quieran maximizar su impacto en la investigación?

Mi recomendación es que, en primer lugar, hagan que las otras personas y organizaciones estén al tanto de su interés y experiencia. Es probable que usted quiera estar en una junta directiva como la del Grupo del Director para la Comunicación con los Consumidores (DCLG) del NCI, pero eso no va a ocurrir de inmediato. Demuestren que son elementos valiosos involucrándose en actividades locales. Aprendan y entiendan la ciencia así como la cultura de la investigación.

En mi opinión, hay muy pocas oportunidades para los defensores que solo quieren escuchar y permanecer sentados todo el tiempo. Usted tiene que hacerse oír, de lo contrario, no podrá ser útil. Sin embargo, cuando se una a una comunidad de investigación, al principio vale la pena sentarse, escuchar mucho, ver cómo se desenvuelve el diálogo y aprender a formular las preguntas. También insto a los nuevos defensores a conseguirse un tutor en la comunidad de defensoría.

El ambiente de los defensores de los derechos del paciente verdaderamente está cambiando. A mí personalmente me encanta la defensoría en la investigación porque me gusta el proceso mismo de la investigación, pero cada quien tiene que encontrar su propio nicho. Hay mucho que hacer en cuanto al apoyo de colegas y la educación pública así como para convencer a los legisladores de que asignen más fondos a la investigación. También hay muchas áreas de coincidencia entre los diferentes papeles que desempeñan los defensores. Yo todavía ofrezco apoyo para pacientes con cáncer.

En cierta forma, hemos aprendido mucho sobre el cáncer desde que me fue diagnosticado. Pero, visto desde otro ángulo, hemos progresado muy poco. Lo que sí tenemos que hacer es explorar otras ideas, cambiar el paradigma y trabajar de manera más inteligente.

La naturaleza cambiante del cáncer en pacientes con VIH requiere estudios clínicos con nuevos enfoques

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El virus del VIH (en verde) saliendo de una célula humana inmunitaria (Imagen cortesía de C. Goldsmith, CDC) El virus del VIH (en verde) saliendo de una célula humana inmunitaria (Imagen cortesía de C. Goldsmith, CDC)

A mediados de la década de 1990, debido a la introducción generalizada de los modernos tratamientos antirretrovíricos, el diagnóstico de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pasó de ser una rápida sentencia de muerte a una afección crónica que podía controlarse por varias décadas. Pero cuando la primera generación de pacientes en recibir este tipo de tratamiento llega al final de la vida adulta, surgen nuevos retos, como el considerable aumento de la incidencia de cánceres que tradicionalmente no se los asociaba al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).

En los primeros años de la epidemia del sida se identificaron frecuentemente varios tipos de cáncer; tres tipos denominados "cánceres característicos del sida" (sarcoma de Kaposi, linfoma no Hodgkin y cáncer de cuello uterino). El diagnóstico de uno de estos tres cánceres puede marcar el momento en que la infección por VIH ha evolucionado en sida propiamente dicho.

Los investigadores que han seguido la relación entre VIH y cáncer durante varias décadas, han identificado un cambio sustancial en la epidemiología del cáncer en pacientes con VIH y sida. En abril de este año, investigadores de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer (DCEG) del NCI reportaron en el Journal of the National Cancer Institute que a pesar de que la población con VIH en los Estados Unidos se había cuadriplicado entre 1991 y 2005, la cantidad de cánceres característicos del sida diagnosticados en esa población había decrecido en más de dos tercios.

En contraste, se triplicó la cantidad de cánceres no característicos del sida y se ha observado un alto incremento en nuevos casos de cáncer de ano, hígado, próstata, pulmón y linfoma de Hodgkin. "En gran parte esto se debe a que los pacientes con VIH están envejeciendo, y muchos tipos de cáncer son más comunes en la vejez", manifestó el doctor Eric Engels, autor principal del estudio de la DCEG.

"La población infectada con VIH también tiene muchos otros factores de riesgo de cáncer, lo cual también contribuye", añadió. Estos factores de riesgo incluyen la coinfección por otros virus que causan cáncer como el virus del papiloma humano (VPH, que causa cáncer de cuello uterino, ano, orofaringe y otros cánceres) y el virus de la hepatitis C (VHC, que causa cáncer de hígado), el índice elevado de consumo de tabaco y, posiblemente, los efectos a largo plazo del propio VIH en el sistema inmunitario.

El dilema que enfrentan los estudios clínicos

El aumento de pacientes con VIH que necesitan tratamiento para cánceres no característicos del sida introduce un nuevo dilema: cómo brindar tratamientos mejores y más seguros cuando no se cuenta con información de estudios clínicos acerca de estos pacientes.  "Tradicionalmente, se excluía de facto a los pacientes con VIH de los estudios clínicos patrocinados por el NCI, excepto aquellos dirigidos específicamente a cánceres característicos del sida, como el sarcoma de Kaposi", expuso el doctor Robert Yarchoan, director de la Oficina de Neoplasias Malignas Asociadas al VIH y Sida (OHAM) del NCI..

Esta exclusión no fue por discriminación, sino que reflejó la elevada susceptibilidad a la toxicidad farmacológica de los pacientes con sida, debido a su profunda inmunodeficiencia. Asimismo, según lo explicó el doctor Yarchoan, se confundirían los resultados relacionados con la supervivencia debido al riesgo de morir por el sida.

Actualmente, estas inquietudes se están volviendo a evaluar. La evolución del tratamiento antirretrovírico de gran actividad (TARGA), también conocido como tratamiento antirretroviral de combinación, ha transformado la infección por VIH en una enfermedad crónica y controlable en la mayoría de los casos, y esos pacientes ahora pueden tolerar mejor la quimioterapia. Sin embargo, una inquietud que permanece es la posibilidad de encontrar interacciones farmacocinéticas desconocidas entre los tratamientos antivíricos usados para controlar el VIH y los fármacos de quimioterapia para tratar el cáncer o los tratamientos biológicos más recientes.

A fin de abordar las modificaciones en el patrón del cáncer en pacientes infectados por VIH, el Consorcio sobre Neoplasias Malignas por Sida (AMC, que se formó en 1995 a partir del Grupo de Estudios Clínicos sobre Sida del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas) creó un nuevo grupo de trabajo para el estudio de cánceres no característicos del sida. "Consideramos que el cáncer estaba adquiriendo una mayor importancia en la epidemia del sida, y por ende necesitábamos encontrar la forma de probar nuevos fármacos en estos cánceres", expresó el doctor Ronald Mitsuyasu, director del AMC y del Centro para la Investigación y Educación Clínicas sobre Sida de la Universidad de California en Los Ángeles.

El consorcio ha finalizado su primer estudio sobre seguridad, que se centró en os efectos de sunitinib en pacientes con VIH cuyos cánceres no habían respondido a los tratamientos habituales. Se están elaborando otros estudios para probar una variedad de tratamientos nuevos, incluidos vorinostat, erlotinib y otros fármacos dirigidos. "Cuando establezcamos que podemos administrar un fármaco de manera segura y definamos cómo hacerlo, los estudios sobre estos fármacos patrocinados por el NCI serán enmendados para permitir que participen personas con VIH, siempre que no haya ninguna otra razón médica que les impida hacerlo", explicó el doctor Richard Little, quien encabeza las investigaciones sobre VIH del Programa de Evaluación de Terapias del Cáncer (CTEP) del NCI.

"Estamos tratando de que los médicos se sientan más cómodos al inscribir pacientes con VIH en estudios oncológicos generales, de manera que el estado de VIH no sea un factor de exclusión automática en el futuro", manifestó el doctor Mitsuyasu. "Los pacientes con VIH necesitan acceder a estos estudios tanto como cualquier otra persona".

Cuando establezcamos que podemos administrar un fármaco de manera segura y definamos cómo hacerlo, los estudios sobre estos fármacos patrocinados por el NCI serán enmendados para permitir que participen personas con VIH, siempre que no haya ninguna otra razón médica que les impida hacerlo.

—Dr. Richard Little

En otra iniciativa relacionada, el CTEP ha financiado la Red de Estudios Clínicos sobre Trasplantes de Sangre y Médula para realizar dos estudios clínicos con pacientes con VIH, uno con trasplantes autólogos de médula ósea y el otro con trasplantes alogénicos. "Si estos estudios indican que es viable y seguro tratar el cáncer subyacente de los pacientes con VIH con trasplantes, se modificarán los estudios que en la actualidad los excluyen debido a la preocupación de que conlleven riesgos", explicó el doctor Little.

"Creo que la perspectiva está cambiando en la medida en que se está reflexionando de una forma más adecuada sobre las razones por las que se deberían incluir o excluir los pacientes con VIH", agregó. "Estamos tratando de crear una cultura donde la primera idea sea 'sí, debemos incluirlos en un estudio a menos que exista una razón específica por la cual sea peligroso hacerlo'. Las personas en la comunidad de investigadores se muestran altamente receptivas a este tipo de enfoque con los pacientes".

Visibilidad en aumento

En los inicios de la epidemia de sida, los pacientes con VIH cambiaron el proceso de los estudios clínicos en Estados Unidos, exigieron poder acceder rápidamente a los fármacos en fase de investigación y alentaron la participación comunitaria. En la actualidad, "no hay tantos voluntarios como solía haber antes", puntualizó el doctor James Weihe, un psiquiatra que trabajó en la primera unidad de sida en el Hospital General de San Francisco a principios de la década de los 1980 y ahora trabaja como representante comunitario y promotor de la causa del AMC.

"Cuando era común ver morir a los amigos, las personas se sentían motivadas" a participar en los estudios clínicos. "En 1988, por las calles de San Francisco se podían ver personas con sarcoma de Kaposi, y también jóvenes usando bastones, andadores o sillas de ruedas. Ahora no se observa nada de eso, las personas se ven sanas y la enfermedad ha pasado a ser más invisible".

Además, aunque es más común que las personas con VIH tengan cánceres no característicos del sida, "el cáncer sigue siendo relativamente poco frecuente, las personas desconocen el riesgo y no siempre hablan sobre el cáncer, de la misma manera que hablarían acerca de estudios sobre antivíricos", agregó.

Debido a que la mayoría de las personas son remitidas a los estudios clínicos por sus médicos, el doctor Weihe sostiene que es importante aumentar la concientización en la comunidad médica sobre los estudios oncológicos para pacientes infectados con VIH. "Muchas personas ni siquiera saben que existe el AMC", y más allá de las grandes ciudades y centros académicos, "muchos médicos no van a tener muchos casos de VIH. Es especialmente importante para nosotros poder trabajar con médicos comunitarios porque son a ellos a quienes consultan la mayoría de los pacientes.

Los doctores Weihe y Mitsuyasu están entusiasmados con un nuevo estudio sobre prevención de cáncer que el AMC espera iniciar; el estudio investigará si la anoscopia (exploración del canal del ano) y la extirpación de tejido anómalo puede prevenir la evolución hacia el cáncer de ano, de manera similar que la prueba de Papanicolaou y el tratamiento de las lesiones iniciales en el cuello uterino pueden prevenir la aparición del cáncer de cuello uterino. (Estos dos cánceres son causados por el VPH). "Pienso que habría una mayor participación de la comunidad en este tipo de estudio, como una manera de prevenir el cáncer", expresó el doctor Weihe.

El cambio reflejado en el hecho de que antes las personas con VIH tenían cáncer en su juventud y ahora padecen la enfermedad a edades más avanzadas, muestra los beneficios de salud pública que se derivan de los mejores tratamientos para el VIH, concluyó el doctor Yarchoan. "En lugar de personas que mueren a causa del linfoma (o sida) a los 30 años de edad, existe la posibilidad de que podrían sufrir cáncer de pulmón a los 55 o 60 años. Tienen muchos más años de vida sin cáncer, o puede ser que nunca lleguen a tenerlo. Ese es el verdadero avance que a veces queda relegado en la narración", puntualizó.

Sharon Reynolds

Se aprueba un fármaco para la densidad ósea destinado a pacientes con cáncer de próstata y de mama

> Artículo en inglés

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó el uso de denosumab (Prolia, Xgeva) para incrementar la masa ósea en dos grupos de pacientes con alto riesgo de fracturas: hombres que reciben tratamiento para la privación de andrógenos por cáncer de próstata no metastásico y mujeres que reciben un inhibidor de la aromatasa como tratamiento postoperatorio o adyuvante para el cáncer de mama.

El denosumab es un anticuerpo monoclonal que se adhiere e interfiere con RANKL, una proteína que participa en la formación, funcionamiento y supervivencia de las células que se encargan de la reabsorción ósea.

Las aprobaciones se basaron en los resultados de dos estudios con distribución al azar, de tipo doble ciego controlados con placebo

El estudio de pérdida ósea por supresión hormonal, Hormone Ablation Bone Loss trial (HALT), incluyó casi 1 500 hombres con cáncer de próstata no metastásico que se estaban sometiendo a un tratamiento de privación de andrógenos. Denosumab también se puso bajo prueba en un estudio de 2 años, en el que participaron 252 mujeres en etapa postmenopáusica con cáncer de mama positivo para receptores hormonales que habían recibido tratamiento adyuvante con un inhibidor de la aromatasa.

Ambos estudios mostraron que una inyección de 60 mg. de denosumab cada 6 meses incrementaba la densidad mineral ósea en comparación con el placebo. En hombres con cáncer de próstata, denosumab también puede reducir la incidencia de las fracturas vertebrales e incrementar la densidad ósea en otras áreas, como el cuello y la cadera. Los dolores articulares y de espalda fueron las reacciones adversas reportadas con más frecuencia por los pacientes tratados con denosumab. 

Anteriormente, la FDA había aprobado denosumab para el tratamiento de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas con alto riesgo de fractura, así como también para la prevención de problemas esqueléticos en pacientes con metástasis ósea de tumores sólidos. 

Segundo Taller Anual Interamericano de Periodismo Científico

El segundo Taller Anual Interamericano de Periodismo Científico: Los Medios y la Investigación del Cáncer, patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de los Estados Unidos, la Universidad de Guadalajara y la Universidad de Sonora, tuvo lugar el 7 y 8 de noviembre del 2011 en Guadalajara, México. 

Periodistas de siete países latinoamericanos tuvieron la oportunidad de adquirir las habilidades y los conocimientos necesarios para realizar un buen cubrimiento periodístico de temas de salud y medicina. El taller contó con la presencia de ponentes expertos en cáncer así como de periodistas de gran prestigio en las áreas científicas y de salud, tanto de los Estados Unidos como de Latinoamérica.

Los temas que se discutieron en el taller incluyeron:

  • La incidencia del cáncer y la investigación oncológica en Latinoamérica
  • Los desafíos para comprender las investigaciones sobre la detección del cáncer
  • Los desafíos para comprender los avances en los tratamientos contra el cáncer 
  • La interpretación de los resultados de los estudios sobre el cáncer
  • El uso adecuado de anécdotas personales al reportar sobre la investigación oncológica

Este taller fue posible gracias al apoyo y la colaboración de la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Sonora y la Red de Investigación del Cáncer de los Estados Unidos y América Latina (US-LA CRN). La US-LA CRN está conformada por instituciones socias en Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay y los Estados Unidos.