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8 de noviembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 12

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Nuevos fármacos contra el cáncer pueden causar funcionamiento anómalo de la tiroides

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Durante la pasada década, muchos pacientes con cáncer se han beneficiado de la creación de nuevos tratamientos dirigidos e inmunoterapias. Pero un efecto secundario común de estos agentes puede tener un efecto imprevisto sobre la glándula tiroides, de acuerdo con un informe publicado en Internet el 18 de octubre en el Journal of the National Cancer Institute.

Ole-Petter R. Hamnvik del Brigham and Women’s Hospital y sus colegas analizaron las publicaciones científicas sobre disfunción tiroidea y tratamientos anticancerosos más recientes. Encontraron que la disfunción tiroidea ocurría aproximadamente en un 20 al 50 por ciento de los pacientes que recibían tratamientos de más reciente aparición, como por ejemplo inhibidores de la tirosina cinasa e inmunoterapias como ipilimumab.

Un efecto secundario común de los tratamientos más recientes para el cáncer es el hipotiroidismo, que causa síntomas como cansancio y estreñimiento. Estos trastornos son comunes en pacientes con cáncer y, por lo tanto, pueden ser difíciles de distinguir de los síntomas causados por la neoplasia maligna subyacente o los medicamentos administrados para el control de los síntomas. Los síntomas de la disfunción tiroidea también pueden confundirse con otros efectos tóxicos relacionados con el tratamiento, lo cual puede llevar a los médicos a reducir las dosis o la frecuencia del tratamiento.

Hamnvik y sus colegas recomendaron que los médicos vigilen con suma atención a los pacientes que reciben estos tratamientos para detectar signos de disfunción tiroidea. "Es posible que esto permita reconocer y tratar enfermedades tiroideas en sus inicios, y continuar el tratamiento del cáncer subyacente así como mejorar la calidad de vida del paciente", escribieron.

Los autores del informe también recomendaron que los doctores vigilen el funcionamiento de la tiroides en todos los estudios clínicos que involucren el uso de nuevos fármacos anticancerosos.

Se necesita realizar más investigaciones para comprender los mecanismos de las anomalías tiroideas asociadas con estos tratamientos y explorar muchas de las preguntas que todavía no tienen respuesta en este campo, agregaron los autores, y señalaron que la mayor parte de la información publicada proviene de estudios pequeños o preliminares.

Los autores concluyeron que "el tratamiento para las enfermedades tiroideas es seguro y puede mejorar la calidad de vida del paciente y, posiblemente, también permitir que se continúen los tratamientos eficaces para el cáncer subyacente".

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