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4 de diciembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 13

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El Centro para la Salud Mundial del NCI cobra cada vez más fuerza

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Salud Mundial

Doctor Edward TrimbleDoctor Edward Trimble

"Uganda tenía solo dos oncólogos para 30 millones de personas y Etiopía tenía solo cuatro para 87 millones".

Fue de esta manera como el doctor Kenneth Miller, oncólogo de Maryland, describió lo que vió en varios viajes que realizó como voluntario a esos países para ayudar a pacientes y capacitar a una nueva generación de profesionales de cuidados oncológicos.

Para aquellos de nosotros que vivimos en los Estados Unidos y en otros países desarrollados, estas estadísticas son impactantes. Nuestras conversaciones sobre el cáncer a menudo se centran en nuevas terapias capaces de actuar sobre los conductores moleculares subyacentes de un tumor o en los avances en la supervivencia que están permitiendo a aquellos afectados por el cáncer vivir por más tiempo y disfrutar de una vida más saludable. No nos planteamos si hay o no hay oncólogos capacitados para tratar la enfermedad en un paciente.

Con el rápido aumento de la incidencia del cáncer y de la mortalidad por esta enfermedad en el mundo en desarrollo, esta realidad constituye un motivo serio de preocupación, pues se calcula que para el 2030 más de 20 millones de personas morirán de cáncer en el mundo, y casi dos tercios de estas muertes se registrarán en estos países.

Tan pronto como el doctor Harold Varmus asumió la dirección del NCI, anunció que el mejoramiento de la salud entre aquellos afectados por el cáncer en el mundo entero sería una de sus prioridades más importantes, y es así que creó el Centro para la Salud Mundial del NCI (CGH) para coordinar mejor y ampliar las actividades de investigación del NCI en el mundo.

A pesar de presupuestos muy ajustados, el doctor Varmus y yo pensamos que nunca como ahora habían sido tan grandes la oportunidad y la responsabilidad de abordar la carga que significa el cáncer en el mundo. Nuestro trabajo puede apoyarse en las bases sólidas generadas por el éxito alcanzado en la lucha contra enfermedades infecciosas tales como la malaria y el sida.

Desde que se creó el CGH, se han llevado a cabo una serie de actividades importantes, entre ellas una reunión con grupos de partes interesadas en marzo, en la cual se dieron cita aproximadamente 150 participantes. Luego siguió un proceso de planificación estratégica para definir la misión, la visión y, lo que es más importante, las prioridades del CGH.

Las prioridades, que reflejan sistemáticamente los temas que han sido sugeridos al NCI, son:

  • Apoyo a un tipo de investigación que tenga el mayor impacto posible en la carga del cáncer en el mundo.
  • Aprovechamiento de las asociaciones para optimizar las inversiones del NCI.
  • Seguimiento a las actividades de investigación para ayudar a promover la aplicación de los resultados en la práctica y en las políticas.
  • Impulso a la capacitación, la divulgación de información, la creación de capacidad y el control del cáncer.

Es claro que hay una gran cantidad de problemas relacionados con el cáncer que requieren que se intensifiquen las investigaciones. Por ejemplo, en la costa este de África, de Sudáfrica a Somalia, la incidencia de cáncer de esófago es altísima, mientras que Chile tiene el índice más alto de cáncer de vesícula biliar entre todos los países del mundo. El NCI puede trabajar con investigadores de esos países para entender mejor las razones por las cuales esos cánceres son tan comunes en esas partes del mundo. Para ello, el NCI puede colaborar en estudios de epidemiología y de biología molecular y diseñar estudios clínicos para evaluar nuevas intervenciones de prevención y tratamiento.

La realización de investigaciones tendientes al control y al tratamiento del cáncer así como el apoyo a estas actividades no son nada nuevo para el NCI. El instituto ha mantenido por mucho tiempo programas en marcha y ha colaborado en actividades de investigación en el Oriente Medio, China y, más recientemente, en América Latina. A través del Centro para la Salud Mundial haremos uso de esta experiencia y aprovecharemos estos esfuerzos.

Una de las cosas que hemos escuchado de manera reiterada, por ejemplo, es la necesidad de organizar programas académicos sobre investigación del cáncer en las universidades estadounidenses. Y en todo el NCI estamos promoviendo proyectos de investigación que puedan incidir en el cuidado más allá de las fronteras, entre ellos, la expansión de los estudios clínicos que llevan a cabo los grupos cooperativos auspiciados por el NCI, a fin de incluir más lugares fuera de los Estados Unidos. Conforme hemos aprendido más de la biología molecular de diferentes tipos de cáncer, nos hemos dado cuenta de que necesitamos emprender una iniciativa mundial para inscribir rápidamente a pacientes en importantes estudios científicos.

Dado lo limitado de los presupuestos, para ampliar nuestras actividades de investigación en el mundo será esencial aprovechar las asociaciones existentes así como crear otras. Trabajaremos con agencias del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, tales como otros institutos de los Institutos Nacionales de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos contra el SIDA, la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, organizaciones tales como la Sociedad Americana de Oncología Clínica y la Unión para el Control Internacional del Cáncer, y universidades tanto en los Estados Unidos como en el exterior.

Como lo demuestra la observación que hace el doctor Miller sobre Uganda y Etiopía, muchos países necesitan desesperadamente crear capacidad tanto humana como física. El conocido economista, doctor Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, enfatizó en la reunión con las partes interesadas del CGH que cientos de millones de personas en los países en desarrollo "todavía carecen de hasta el más rudimentario sistema de atención médica primaria".

En pocas palabras, nuestro trabajo colectivo es grande. Por un lado, se necesitan educación y capacitación para aumentar la cantidad de profesionales de la oncología y, por el otro, deben establecerse infraestructuras y sistemas diagnósticos y de tratamiento. Varios centros oncológicos en los Estados Unidos ya están haciendo un trabajo excelente en esta área y, a través del Centro para la Salud Mundial, esperamos contribuir a partir de los éxitos que han alcanzado. (Véase "Charla con el doctor Patrick Loehrer" en esta edición).

Una manera de hacerlo es que aprovechemos los tremendos avances en la tecnología informática, los cuales pueden revolucionar el control y el cuidado del cáncer en muchos países de bajos ingresos. Por ejemplo, los teléfonos inteligentes y otras tecnologías podrían utilizarse para mejorar el acceso a los recursos patológicos que pueden ayudar a diagnosticar las enfermedades y orientar el tratamiento, así como hacer seguimiento a los pacientes que viven a grandes distancias de los centros de tratamiento.

Por su naturaleza misma, la investigación de salud en el mundo es complicada. Requiere socios en cada lugar, cooperación entre gobiernos nacionales y locales, y capacitación del personal médico, de enfermería, de manejo de datos y otras personas involucradas en las actividades diarias de investigación. Ningún sistema nacional de salud o de investigación es igual a otro. Para tener éxito necesitamos ser creativos, hábiles y flexibles.

Queda mucho por hacer para mejorar el cuidado del paciente con cáncer en el mundo entero, y nosotros creemos que éste es el momento adecuado para ampliar las actividades del NCI en el ámbito de la salud mundial. Lo que aprendamos en el camino no solamente aliviará la carga del cáncer en los países en vías de desarrollo sino que nos ayudará a entender mejor esta compleja variedad de enfermedades, lo cual terminará por beneficiar a las personas alrededor del mundo, incluidas las que viven en nuestro país.

Doctor Ted Trimble
Director del Centro para la Salud Mundial del NCI

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