Boletin
 
4 de diciembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 13

Un estudio mundial documenta el consumo de tabaco y la exposición al humo secundario en mujeres en edad fértil

> Artículo en inglés

En los países de ingresos bajos y medios alrededor del mundo, la prevalencia del tabaquismo y otros tipos de consumo del tabaco en mujeres en edad fértil varía enormemente, pero es común la fuerte exposición al humo secundario, de acuerdo con un nuevo estudio realizado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud. 

Estos hallazgos fueron publicados el 2 de noviembre en el informe Morbidity and Mortality Weekly Report.

Los investigadores, dirigidos por Van Tong de los CDC, analizaron los datos de mujeres entre 15 y 49 años de edad, de 14 países diferentes, a partir de la información recogida por la Encuesta Mundial sobre Tabaquismo en Adultos, 2008-2010. En general, el análisis demostró que actualmente 92 millones de mujeres consumen productos de tabaco y que el consumo de tabaco que no es para fumar es poco frecuente, excepto en Blangladesh y en la India.

Las tasas de tabaquismo en mujeres de este grupo de edad fueron extremadamente bajas en algunos países (menos de 1 por ciento en Egipto y Bangladesh) pero altas en otros (cerca de 30 por ciento en Rusia y Polonia). La exposición al humo secundario es común, cerca de la mitad de las mujeres en edad fértil en estos 14 países (casi 470 millones de mujeres) fueron expuestas al humo secundario en sus hogares. No obstante, la exposición varía ampliamente, desde 18 por ciento en México y 26 por ciento en Ucrania hasta más de 60 por ciento en China, Egipto, Turquía y Vietnam.

"Se estima que en estos 14 países del estudio hay 62 millones de nacimientos al año, hecho que destaca la necesidad de proteger a las mujeres en edad fértil de los efectos dañinos del tabaco y, a la vez, fomentar la salud materna y el bienestar infantil", escribieron los investigadores.

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud requiere que los países participantes en el tratado implementen estrategias basadas en indicios científicos a fin de reducir el consumo de tabaco, por ejemplo aumentando el precio y los impuestos sobre los productos de tabaco, protegiendo a las personas de la exposición al humo secundario, haciendo cumplir las prohibiciones de publicidad y promoción de productos de tabaco y brindando asistencia para el cese del consumo. Estas estrategias, señalaron los autores, pueden prevenir o reducir el consumo de tabaco y la exposición al humo secundario en mujeres en edad fértil.