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4 de diciembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 13

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Estudio muestra la importancia de las conversaciones tempranas sobre el cuidado en la etapa final de la vida

Los pacientes con cáncer avanzado que hablaron con sus médicos sobre su cuidado durante sus últimos días de vida en las etapas más tempranas de la enfermedad, recibieron un cuidado menos agresivo en su último mes de vida. Asimismo, tuvieron una probabilidad menor de usar servicios para enfermos terminales, según indican los resultados de un nuevo estudio. Lea más >>


 

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Estudio muestra la importancia de las conversaciones tempranas sobre el cuidado en la etapa final de la vida

> Artículo en inglés

Mujer anciana en la cama de un hospitalEntre los pacientes que sostuvieron charlas más tempranas con sus médicos sobre el cuidado en la etapa final de la vida, se observó mucho menos probabilidad de que recibieran cuidado agresivo y más probabilidad de que recibieran cuidado para enfermos terminales

Los pacientes con cáncer avanzado que hablaron con sus médicos sobre su cuidado durante sus últimos días de vida en etapas más tempranas de la enfermedad, recibieron un cuidado menos agresivo en su último mes de vida y tuvieron una probabilidad menor de usar servicios para enfermos terminales, según indican los resultados de un nuevo estudio. Los autores del estudio explicaron que este tipo de conversaciones entre los pacientes y sus médicos en etapas tempranas de la enfermedad ayuda a asegurar un cuidado más acorde con las preferencias de los pacientes. Sin embargo, los autores determinaron que, en promedio, estas conversaciones se dieron aproximadamente 1 mes antes de que muriera el paciente. 

El estudio fue publicado en línea el 13 de noviembre en el Journal of Clinical Oncology (JCO).

Aun cuando algunos pacientes probablemente deseen tener un cuidado agresivo al final de su vida, "la mayoría de los pacientes que reconocen que su cáncer es terminal prefieren tener un cuidado menos agresivo", dijo en un comunicado de prensa la investigadora principal del estudio, doctora Jennifer Mack, del Instituto Oncológico Dana-Farber.

La Sociedad Americana de Oncología Clínica y otros grupos recomiendan que se comience a hablar del cuidado paliativo y del cuidado en la etapa final de la vida poco después de conocerse el diagnóstico de cáncer avanzado en un paciente. Varios estudios han determinado que a menudo tales conversaciones entre médicos y pacientes con cáncer avanzado se retrasan hasta tarde en la vida de un paciente, si es que se llega a hablar de estos temas.

Por ejemplo, según un estudio previo realizado por la doctora Mack y sus colegas, los oncólogos sostuvieron conversaciones sobre el cuidado en la etapa final de la vida con solo un cuarto de sus pacientes y, cuando lo hicieron, a menudo fue en el hospital durante los períodos de cuidado agudo.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron las entrevistas con pacientes (o sus representantes) y los expedientes médicos de más de 1 200 pacientes con cáncer de pulmón o colorrectal en estadio terminal, incluidas las instrucciones para reanimación y los programas para enfermos terminales. Todos los pacientes que participaron en el estudio vivieron al menos 1 mes después de que se les diagnosticara la enfermedad y participaron en el Consorcio de Vigilancia e Investigación de Resultados del Cuidado Oncológico financiado por el NCI.

Casi la mitad de los pacientes tuvieron al menos una forma de cuidado agresivo durante el último mes de vida. Dieciséis por ciento recibió quimioterapia en las últimas 2 semanas de vida; 40 por ciento recibió cuidado agudo en el hospital durante los últimos 30 días de vida; y 6 por ciento fue tratado en la unidad de cuidados intensivos en los últimos 30 días de vida.

La mayoría de los pacientes que reconocen que su cáncer es terminal quieren recibir un cuidado menos agresivo.

—Dra. Jennifer Mack

Sin embargo, entre los pacientes que sostuvieron conversaciones más tempranas con sus médicos sobre el cuidado en la etapa final de la vida, se observó mucho menos probabilidad de que recibieran cuidado agresivo y más probabilidad de que recibieran cuidado para enfermos terminales.

Los resultados "en verdad resaltan la necesidad de hacer mucho más para resolver este problema de larga data", dijo la doctora Ann O'Mara, directora de programa en la División de Prevención del Cáncer del NCI, quien dirige el programa de investigación de cuidados para enfermos terminales.

En una entrevista publicada en abril de 2012 en el Boletín del Instituto Nacional del Cáncer del NCI, el doctor Thomas Smith, director de cuidados paliativos del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de Johns Hopkins, señaló que las conversaciones sobre el cuidado paliativo deberían comenzar poco después del diagnóstico, incluso en casos de pacientes que no tienen un cáncer terminal. Sin embargo, dijo, estas charlas son particularmente importantes para los pacientes con un cáncer incurable.

"La mayoría de los oncólogos optan por no hablar de cosas como programas para enfermos terminales, órdenes de no reanimar e instrucciones médicas por adelantado hasta cuando se agoten las opciones de quimioterapia", dijo. "De esa manera evitamos una conversación difícil, pero no hacemos lo suficiente para preparar al paciente o a su familia para enfrentar lo que viene".

Un cuidado menos agresivo durante la etapa final de la vida puede claramente beneficiar a los pacientes y a sus familias, comentó la doctora Mack.

El cuidado agresivo en la etapa final de la vida ha estado asociado a un mayor riesgo de depresión entre las personas a cargo del cuidado del paciente después de que éste ha fallecido, explicó. Y para los pacientes, un cuidado menos agresivo puede significar "una mejor calidad de vida en sus últimos días, pues el cuidado se centra más en el manejo de los síntomas y a menudo los pacientes pueden ser atendidos en sus hogares", dijo.

Ahora que varios estudios (por ejemplo aquí y aquí) han documentado que el cuidado paliativo temprano puede mejorar la calidad de vida y, en algunos casos, podría aumentar la supervivencia, la doctora O'Mara opina que este es el momento oportuno para realizar "un estudio de las intervenciones que examine el tiempo y la frecuencia de las conversaciones entre médico y paciente y el impacto de dichas conversaciones tanto en los pacientes como en las familias", en particular en lo concerniente a las decisiones sobre el cuidado y su efecto psicosocial en los familiares y personas a cargo del cuidado del paciente.

Carmen Phillips

Esta investigación fue respaldada por subvenciones de los Institutos Nacionales de la Salud (U01 CA093344, U01 CA093332, U01CA093324, U01 CA093348, U01 CA093329, U01 CA093339 y U01 CA093326).

Lectura adicional: Etapa final de la vida.

Estudio insta a abordar con cautela la fuente de los trasplantes de células madre de donantes no emparentados

> Artículo en inglés

La receptora de trasplante Teresa Hurtado-Díaz y su donante Lydia González (Cortesía del Programa Nacional de Donantes de Médula)La receptora de trasplante Teresa Hurtado-Días (izquierda) de Windsor, California, y su donante Lydia González (derecha) de Beeville, Texas. (Cortesía del Programa Nacional de Donantes de Médula)

El primer estudio con distribución al azar que compara la médula ósea y las células madre de sangre periférica (PBSC) como fuentes para trasplantes de células madre hematopoyéticas de donantes no emparentados recomienda ejercer cautela cuando se usan las PBSC de donantes no emparentados para tratar la leucemia o cualquier otro trastorno de la sangre relacionado. Los resultados fueron publicados el 18 de octubre en el New England Journal of Medicine.

El uso de las PBSC de donantes emparentados (con relación de parentesco) y no emparentados se ha disparado en la última década, en gran parte debido a la preferencia de los médicos que hacen los trasplantes, explicó el doctor Dennis Confer, director médico del Programa Nacional de Donantes de Médula y autor principal del estudio.

En la actualidad, aproximadamente tres cuartos de los trasplantes provenientes de donantes no emparentados utilizan PBSC en lugar de médula ósea. Los trasplantes de PBSC prenden más rápidamente que los de médula ósea, pero acarrean posible inconvenientes debido a que contienen grandes cantidades de células T, un tipo de células inmunitarias que pueden desencadenar la enfermedad de injerto contra huésped (EICH). En esta enfermedad, las células inmunitarias del donante atacan los tejidos y órganos del cuerpo del receptor.

En estudios clínicos que compararon los resultados en pacientes a quienes se les trasplantaron PBSC frente aquellos a quienes se les trasplantó médula ósea de donantes emparentados, la incidencia de EICH fue algunas veces más alta con las PBSC que con la médula ósea, pero no lo suficiente como para querer evitar su uso. Sin embargo, la incidencia de EICH es más alta con los trasplantes de donantes no emparentados que con aquellos de donantes emparentados, y hasta ahora ningún estudio amplio había comparado directamente la seguridad y la efectividad de las dos fuentes de células madre de donantes no emparentados.

"Contábamos con múltiples estudios internacionales, aleatorios y con gran cantidad de pacientes que comparaban la médula ósea con las PBSC en trasplantes provenientes de donantes emparentados y tenían resultados muy concluyentes. Y pasamos a los trasplantes provenientes de donantes no emparentados sin tener este tipo de conocimientos", explicó la doctora Stephanie Lee, especialista en trasplantes e investigadora de EICH en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson y coautora del estudio. "No se trató de un salto muy grande, pero no teníamos datos de ningún estudio con distribución al azar de los riesgos y beneficios de una fuente en comparación con otra en ese tipo de trasplantes en particular".

Ventajas y desventajas de las fuentes de los injertos

Los investigadores, dirigidos por el doctor Claudio Anasetti, del Centro Oncológico H. Lee Moffitt, inscribieron a 551 pacientes en el estudio con distribución al azar. Todos tenían leucemia de alto riesgo o un trastorno mielógeno crónico y un donante de células madre no emparentado.  Los pacientes fueron asignados de manera aleatoria al trasplante de células PBSC o al de células madre de médula ósea. Noventa por ciento de los pacientes recibieron un trasplante de la fuente del injerto a la cual habían sido asignados de manera aleatoria. El criterio de valoración primario del estudio fue la supervivencia general a 2 años.

En lugar de ser la opción estándar para la mayoría de los trasplantes de donantes no emparentados, las células madre de sangre periférica movilizadas deberían utilizarse solamente en la minoría de los pacientes para quienes los beneficios superan los riesgos.

—Dr. Frederick R. Appelbaum

Dos años después de haber recibido los trasplantes, 51 por ciento de los pacientes que recibieron células madre de sangre periférica estaban vivos, comparados con 46 por ciento de aquellos que recibieron células madre de médula ósea.  Esta diferencia no fue estadísticamente significativa, lo cual quiere decir que no se podría descartar que haya sido solo producto de la casualidad. Tampoco hubo diferencias con respecto a los índices de recaída entre los dos grupos.

Sin embargo, otros análisis demostraron que sí hubo diferencias en otros resultados. La cantidad de casos en los cuales el injerto falló, es decir, que las células del donante murieron y no formaron nuevas células sanguíneas en el paciente, fue menor entre los pacientes que recibieron células madre de sangre periférica que entre aquellos que recibieron médula ósea (3 por ciento frente a 9 por ciento). Once pacientes de los que recibieron médula ósea murieron por falla del injerto, en comparación con ninguna muerte entre los que recibieron PBSC.

Sin embargo, una cantidad considerablemente más alta de pacientes que recibieron células madre de sangre periférica contrajeron EICH en los dos años siguientes al trasplante, en comparación con aquellos que recibieron médula ósea (53 por ciento frente 41 por ciento). Treinta pacientes de los que recibieron células madre de sangre periférica murieron de EICH crónica, comparados con 14 entre aquellos que recibieron médula ósea.

Entre los pacientes que seguían vivos dos años después del trasplante, la cantidad de aquellos que recibieron células madre de sangre periférica y necesitaron tomar medicamentos para suprimir el sistema inmunitario debido a la EICH fue mayor que quienes recibieron médula ósea (57 por ciento frente a 37 por ciento).

Causas de muerte en los dos años de seguimiento*

 Células madre de sangre periféricaMédula ósea
%Cantidad de pacientes  %  Cantidad de pacientes
Reaparición de la enfermedad48695073
Falla del injertoNingunaNinguna811
EICH aguda**17241420
EICH crónica21301014
Otras causas10141014

*290 de los 513 pacientes que recibieron trasplantes asignados de manera aleatoria murieron durante los primeros 2 años después del tratamiento
**EICH durante los primeros meses después del trasplante

"Es.... posible que el mayor índice de mortalidad por EICH crónica entre los receptores de células madre de sangre periférica de donantes no emparentados supere los beneficios asociados al injerto de células madre de sangre periférica, el cual es más consistente y prende con mayor rapidez cuando se compara 'con la médula ósea", escribieron los autores.

Factores de riesgo diferentes, fuentes diferentes

Los investigadores indican que las características específicas de cada paciente podrían ayudar a decidir si se usa una fuente de células madre en lugar de otra. Por ejemplo, los pacientes con alto riesgo de que falle el injerto podrían beneficiarse de las PBSC, mientras que la médula ósea se recomendaría a otros pacientes, especialmente a aquellos cuyos sistemas inmunitarios ya están debilitados debido a quimioterapias anteriores y quienes por consiguiente tienen un menor riesgo de rechazo del injerto.

Conforme mejoren la profilaxis y el tratamiento de EICH, es probable que se siga favoreciendo las células madre de sangre periférica en lugar de la médula ósea

—Dr. Richard Little

"Estos resultados ofrecen datos que deberían cambiar la práctica actual. En lugar de ser la opción estándar para la mayoría de los trasplantes de donantes no emparentados, las células madre de sangre periférica movilizada deberían utilizarse solamente en la minoría de los pacientes para quienes los beneficios superan los riesgos", escribió el doctor Frederick R. Appelbaum, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson, en una nota editorial adjunta.

El doctor Richard Little, investigador del Programa de Evaluación de Terapias Oncológicas del NCI, estuvo de acuerdo con el doctor Appelbaum, pero hizo una salvedad: "Conforme mejoren la profilaxis y el tratamiento de EICH, es probable que se siga favoreciendo las células madre de sangre periférica en lugar de la médula ósea", dijo.

El tratamiento y la prevención de EICH no son los únicos "objetivos de estudio" en la investigación de los trasplantes, añadió la doctora Lee. También se está experimentando con otras fuentes de células de donantes y con regímenes de acondicionamiento de menor intensidad, los cuales no matan por completo el sistema inmunitario del receptor antes del trasplante, explicó. "La investigación de los trasplantes está evolucionando con tanta rapidez que es difícil llegar a un resultado que sea aplicable por muchos, muchos años más.

Y, aunque los investigadores manifestaron preocupación de que la preferencia de los donante esté ayudando a decidir qué fuente de células madre van a utilizarse, el doctor Confer no cree que eso sea un factor determinante importante. "Los donantes son muy generosos y verdaderamente quieren ayudar a los pacientes con quienes han sido emparejados. Si el doctor que hace el trasplante pide médula ósea o células madre de sangre periférica, la vasta mayoría de los donantes hará todo lo que el doctor considere que sea lo mejor para el paciente", concluyó.

Sharon Reynolds

Esta investigación contó en parte con el apoyo de una donación de los Institutos Nacionales de la Salud (U10HL069294).

Programa Nacional de Donantes de Médula

El primer trasplante de células madre hematopoyéticas de un donante no emparentado para tratar la leucemia se realizó en 1979. Desde entonces, han mejorado rápidamente las técnicas y han aumentado las bases de datos de personas dispuestas a donar células madre para salvar la vida de desconocidos, lo cual ha permitido que solo en los Estados Unidos se realicen anualmente miles de trasplantes de donantes no emparentados.

El Programa Nacional de Donantes de Médula, una organización sin fines de lucro en los Estados Unidos, opera la base de datos de donantes de sangre de cordón umbilical y posibles donantes de médula más grande del mundo y ha facilitado más de 50 000 trasplantes en los últimos 25 años. Sin embargo, siempre se necesitan más voluntarios.

En la actualidad, el registro tiene una necesidad particular de donantes más jóvenes (de 18 a 44 años de edad) y donantes de grupos raciales subrepresentados, tales como afroamericanos, asiáticos y nativos americanos.

Se puede obtener más información en línea sobre la manera como se pueden donar células madre.

Investigación de las expectativas que los pacientes con cáncer terminal tienen de la quimioterapia

> Artículo en inglés

La mayoría de los pacientes que optan por recibir quimioterapia para tratar el cáncer metastásico de pulmón o colorrectal recién diagnosticado consideran que la quimioterapia puede curarles el cáncer, de acuerdo con los resultados de una nueva encuesta. Estos resultados indican que los suposiciones optimistas acerca de los beneficios de la quimioterapia podrían dificultar la capacidad que tienen los pacientes para tomar decisiones fundamentadas de tratamiento que concuerden con sus preferencias, comentaron los investigadores que dirigieron el estudio. Los resultados fueron publicados el 25 de octubre en el New England Journal of Medicine.

La doctora Jane Weeks del Instituto Oncológico Dana-Farber y sus colegas entrevistaron a 1 193 pacientes del estudio prospectivo y  observacional denominado Consorcio de Investigación y Vigilancia de los Resultados de la Atención del Cáncer (CanCORS), entre 4 y 7 meses después de haber recibido el diagnóstico. Todos los pacientes habían recibido el diagnóstico de cáncer de pulmón o colorrectal en estadio IV y habían optado por recibir quimioterapia. Se entrevistó a un representante cuando el paciente estaba muy enfermo para participar. En la entrevista se les preguntó a los pacientes cuál era la probabilidad de que la quimioterapia curara la enfermedad, prolongara la vida o aliviara los síntomas. Los investigadores también recogieron datos del funcionamiento físico de los pacientes, la comunicación con los médicos y los factores sociales y demográficos.

La mayoría de los pacientes pareció no entender que era muy poco probable que la quimioterapia pudiera curar el cáncer (81 por ciento de los pacientes con cáncer colorrectal y 69 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón). Los pacientes negros, hispanos y asiáticos o nativos de las islas del Pacífico tenían más probabilidad que los pacientes blancos de creer que la quimioterapia los iba a curar. No obstante, la mayoría de los pacientes consideró que era más probable que la quimioterapia les prolongara la vida y no que los curara.

El nivel de estudios, el estado funcional y el rol del paciente en las decisiones sobre el tratamiento no estuvieron asociados a expectativas inexactas sobre la quimioterapia.

En un editorial adjunto, los doctores Thomas J. Smith del Centro Oncológico Sidney Kimmel de la Universidad Johns Hopkins y Dan L. Longo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento escribieron que "si los pacientes tienen realmente expectativas irreales de curarse con un tratamiento que se administra con fines paliativos, tenemos un grave problema de falta de comunicación que hay que resolver".

Esta investigación fue respaldada por subvenciones de los Institutos Nacionales de la Salud (U01 CA093344, U01 CA093332, U01CA093324, U01 CA093348, U01 CA093329, U01 CA093339 y U01 CA093326).

Un fármaco reduciría el deterioro cognitivo después de la radiación para metástasis cerebrales

> Artículo en inglés

Un fármaco ya aprobado con fines de mejorar el funcionamiento intelectual en algunos pacientes con demencia podría limitar el deterioro de la memoria y otras funciones cognitivas en pacientes que están recibiendo radioterapia total del cerebro (WBRT) para tratar el cáncer que se ha extendido al cerebro. Los resultados de un estudio clínico para probar la eficacia del fármaco, memantina (Namenda), en pacientes con metástasis cerebral fueron presentados el 28 de octubre en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Radioterápica (ASTRO).

Más de 60 por ciento de los pacientes con metástasis cerebral que reciben radioterapia total del cerebro presentan problemas de funcionamiento intelectual en los cuatro meses siguientes al tratamiento, explicó la investigadora principal del estudio, la doctora Nadia Laack del Centro Oncológico de la Clínica Mayo, durante una rueda de prensa. El estudio subvencionado por el NCI tenía la intención de determinar si la memantina podría prevenir el deterioro de la memoria en pacientes, más que comprobar si el fármaco mejora la supervivencia generalsin evolución, señaló la doctora Laack.

El estudio con distribución al azar de fase III, llevado a cabo por el Grupo de Oncología Radioterápica y denominado RTOG-0614, incluyó a más de 550 pacientes que recibieron memantina o un placebo durante la radioterapia total del cerebro y 6 meses después de terminar el tratamiento. Los investigadores evaluaron la memoria de los participantes y otras funciones cognitivas, tales como la capacidad de procesar información y tomar decisiones, antes y después del tratamiento. Debido a que muchos de los pacientes en el estudio fallecieron o el cáncer que tenían continuó su evolución, solo se pudo evaluar a 149 pacientes después de transcurridas 24 semanas.

Los pacientes cuya enfermedad continuó evolucionado, rehusaron hacerse las pruebas con frecuencia, por lo que estábamos, de hecho, evaluando en su mayoría a pacientes que no presentaban un empeoramiento de la enfermedad", explicó la doctora Laack en un mensaje de correo electrónico.

En pacientes tratados con memantina, el deterioro de la memoria demoró más tiempo en aparecer y fue menos grave, si bien la mejoría no resultó estadísticamente significativa. Sin embargo, el riesgo de deterioro cognitivo disminuyó un 17 por ciento, una reduccion que fue estadísticamente significativa.

“Si bien la administración de memantina se interrumpió a los 6 meses, el efecto en el funcionamiento intelectual se mantuvo durante el transcurso del estudio, lo cual hace pensar que la memantina podría prevenir las lesiones por radiación más que tratar simplemente la disfunción cognitiva", comentó la doctora Laack.

A partir de los resultados del estudio, es probable que la memantina se use ahora como tratamiento estándar para pacientes que se someten a radioterapia total del cerebro con el fin de tratar las metástasis cerebrales, agregó la doctora. "Creemos que esto va a tener una influencia en la práctica clinica el día de mañana y que, en futuros estudios, la memantina será el estándar de comparación usado para evaluar a otros agentes".

Este estudio fue financiado en parte por los Institutos Nacionales de la Salud (CA21661, CA32115 y CA37422, RTOG U10 CA21661 y CCOP U10 CA37422).

El imatinib podría ayudar a tratar linfomas agresivos

> Artículo en inglés

A partir de los resultados de un nuevo estudio, un grupo de investigadores está diseñando un ensayo clínico para estudiar el imatinib (Gleevec) en pacientes con linfoma anaplásico de células grandes (LACG), un tipo agresivo de linfoma no Hodgkin que afecta principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Los investigadores encontraron que una proteína denominada PDGFRB es importante en la formación de una presentación común de LACG. La PDGFRB, una proteína receptora de factores de crecimiento, es un blanco del imatinib. El imatinib tuvo efectos anticancerosos tanto en un ratón modelo de LACG como en un paciente con la enfermedad, según informaron el doctor Lukas Kenner de la Universidad Médica de Viena en Austria y sus colegas el 14 de octubre en la publicación Nature Medicine.

Los autores decidieron investigar el efecto del imatinib después de encontrar que la PDGFRB está asociada a una anomalía genética que se encuentra en muchos pacientes con LACG. Otros trabajos han demostrado que esta alteración genética (un desplazamiento que causa la producción de una proteína de fusión anómala llamada NPM-ALK) estimula la producción de dos proteínas, los factores de transcripción denominados JUN y JUNB.

En el nuevo estudio, los experimentos con ratones revelaron que estas proteínas promueven la formación del linfoma porque aumentan los niveles de la PDGFRB.

Debido a que el imatinib inhibe a la PDGFRB, los autores investigaron el efecto del fármaco en ratones con la modificación NPM-ALK y detectaron una mejora en la supervivencia. También descubrieron que el imatinib reduce en gran medida la proliferación de las células del linfoma NPM-ALK positivo en ratones si se administra junto con crizotinib (Xalkori), el inhibidor de la ALK.

Para investigar la estrategia de ese tratamiento en seres humanos, los investigadores identificaron a un paciente terminal con LACG y NPM-ALK positivo, sin otras opciones de tratamiento, quien accedió a probar el imatinib. El paciente comenzó a mejorar durante los 10 días siguientes al inicio del tratamiento y ha estado libre de la enfermedad por 22 meses, informaron los autores.

La observación de que al inhibir tanto ALK como PDGFRB "se reduce el crecimiento del linfoma y se alivian los índices de recaídas" llevo a que los autores indicaran que los resultados podrían ser relevantes para los linfomas con PDGFRB pero sin la proteína NPM-ALK. "Nuestros resultados permiten suponer que el imatinib es una posible opción terapéutica para los pacientes con linfomas resistentes al crizotinib".

Se ha planificado un estudio clínico que se basará en la expresión de la PDGFRB en los tumores.

Se reconoce la eficacia de las fuertes políticas antitabaco de Brasil en la reducción de muertes

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Mediante un modelo de simulación llamado SimSmoke, los investigadores han calculado que las fuertes políticas para el control del tabaquismo puestas en marcha en Brasil entre 1989 y 2010 han disminuido a casi la mitad el índice de consumo de tabaco, y salvaron aproximadamente 420 000 vidas durante ese periodo. El doctor David Levy del Centro Oncológico General de la Universidad de Georgetown y sus colegas publicaron los resultados el 6 de noviembre en PLOS Medicine.

Con el modelo SimSmoke, los investigadores pudieron observar los efectos de diferentes políticas para el control del tabaquismo sobre el índice del consumo en Brasil, el cual disminuyó de un 34,8 por ciento en 1989 a un 18,5 por ciento en 2008. SimSmoke imita los efectos de las políticas para el control del tabaquismo en los índices de iniciación y cese del consumo de tabaco y usa los cambios en estos índices para estimar los índices de consumo de tabaco a lo largo del tiempo. 

El modelo SimSmoke de Brasil demostró que casi la mitad de la reducción del 46 por ciento entre 1989 y 2010 se debió al aumento en los impuestos y los precios del tabaco. Las leyes de aire puro, las restricciones impuestas a la publicidad, los programas de ayuda para el cese del consumo, las campañas de medios y las advertencias obligatorias en los paquetes de cigarrillos también contribuyeron a la disminución de los índices de tabaquismo.

“Este estudio indica el poder que pueden tener las políticas para el control del tabaco”, comentó el doctor Levy.

Se proyecta que las políticas actuales para el control de tabaco en Brasil reducirán la tasa de consumo desde un 16,8 por ciento en 2010 a un 10,3 por ciento en 2050, y se calcula que lograrán prevenir 7 millones de muertes prematuras debidas al tabaquismo. El modelo también demostró que si Brasil pusiera en marcha las políticas recomendadas por el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de tabaquismo del país descendería a un 6,3 por ciento para 2050, previniendo así 1,3 millones más de muertes.

“Los logros alcanzados en Brasil demuestran que aún en los casos de naciones con un nivel de ingresos medios, la reducción del consumo de tabaco es una batalla que se puede ganar y que arroja enormes dividendos en términos de reducción de mortalidad y morbilidad", escribieron los investigadores. 

“Actualmente existe un ‘laboratorio mundial’ del control del tabaco” dijo la doctora Michele Bloch, jefa interina de la Subdivisión de Investigaciones sobre el Control del Tabaquismo del NCI. "Los estudios realizados alrededor del mundo permiten que los países se beneficien unos a otros de sus experiencias".

Este estudio fue financiado en parte por los Institutos Nacionales de la Salud (UO1-CA97450-02).

Investigadores identifican un posible marcador biológico para el cáncer de pulmón en estadio inicial

> Artículo en inglés

Una proteína que se puede detectar en muestras de sangre es posible que sirva en un futuro como marcador biológico para el cáncer de pulmón en estadio inicial, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio. Estos resultados, publicados el 16 de octubre en Proceedings of the National Academy of Sciences, permiten suponer que medir el nivel de una variante de la proteína Ciz1 podría ayudar a detectar el cáncer de pulmón de manera temprana y no invasiva en personas con alto riesgo.

"Nos ha costado encontrar marcadores biológicos que sean específicos para una enfermedad, y este puede ser un paso en la dirección correcta", dijo el doctor Sudhir Srivastava, jefe del Grupo de Investigación de Marcadores Biológicos del Cáncer del NCI. El doctor Srivastava catalogó al estudio como promisorio pero señaló que los resultados necesitan mayor validación.

Un grupo de investigadores dirigidos por la doctora Dawn Coverley de la Universidad de York en el Reino Unido descubrió que la "variante b" de la proteína Ciz1 estaba presente en 34 de los 35 tumores pulmonares pero no en el tejido adyacente. Se demostró con otros experimentos que un anticuerpo específico para esta variante de la Ciz1 puede detectar la proteína en muestras pequeñas de sangre de personas con cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) y cáncer de pulmón de células pequeñas (SCLC).

En dos grupos independientes de muestras sanguíneas (de 170 y 160 pacientes, respectivamente), los investigadores mostraron que cuando los niveles de la variante de la Ciz1 eran superiores a un umbral específico, se pudo identificar correctamente entre 95 y 98 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón, con una especificidad general de 71 a 75 por ciento. Con el segundo grupo de muestras, los investigadores demostraron que el nivel de la variante de la Ciz1 pudo distinguir entre pacientes con NSCLC en estadio I y fumadores empedernidos de la misma edad sin diagnóstico de cáncer, personas con nódulos pulmonares benignos y pacientes con enfermedades respiratorias inflamatorias.

Si bien el alto índice de resultados positivos falsos que se observa con la variante de la Ciz1 es preocupante, los autores señalaron que un análisis de sangre para detectar la variante de la Ciz1 podría ser en última instancia útil para la detección del cáncer de pulmón cuando se le combina con la tomografía computarizada helicoidal de dosis baja, también conocida como TC en espiral. En ese contexto, la prueba podría confirmar la presencia de cáncer de pulmón en pacientes que tienen resultados dudosos en una TC en espiral, lo cual disminuye la necesidad de hacer procedimientos invasivos a fin de confirmar un diagnóstico de cáncer de pulmón, Además, si se usa antes de una TC en espiral, "la prueba podría reducir la cantidad de personas que pasan por exámenes de imaginología... debido a que el índice de resultados negativos falsos es muy bajo", escribió la doctora Coverley en un correo electrónico.

Para determinar los niveles de la variante de la Ciz1, los investigadores usaron una técnica de laboratorio llamada análisis Western blot. No obstante, los investigadores reconocieron que como este enfoque no podría aplicarse de manera habitual en un contexto clínico, se necesitaría formular "una técnica de mejor rendimiento".

Financiado en parte por la Subvención de la Red de Investigación de Detección Temprana del NCI U01CA086137.

Se identifica posible causa del daño cardiaco inducido por la doxorrubicina

> Artículo en inglés

Es posible que el daño al tejido cardiaco (cardiotoxicidad) que a veces se observa por la administración del fármaco doxorrubicina sea una consecuencia de los efectos de la quimioterapia en una enzima llamada topoisomerasa-IIβ (Top2β). Este hallazgo, proveniente de experimentos con ratones llevados a cabo por el doctor Sui Zhang del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, fue publicado el 28 de octubre en Nature Medicine.

Los resultados indican que la Top2β es “un determinante esencial de la cardiotoxicidad inducida por la doxorrubicina", concluyeron los autores. Esta información podría llevar a la creación de fármacos de menor cardiotoxicidad que la doxorrubicina, así como pruebas que identifiquen a los pacientes que tienen un riesgo mayor de daño cardiaco asociado a este fármaco, explicaron.

Se piensa que los efectos anticancerosos de la doxorrubicina son causados por la interacción del fármaco con una enzima relacionada, que se denomina topoisomerasa-IIα (Top2α). Esta enzima se expresa en células que se dividen rápidamente, incluidas las células cancerosas, pero no en células maduras que no se dividen. Por otro lado, la Top2β se encuentra en todas las células, y los niveles más altos se encuentran en células maduras.

Debido a que la doxorrubicina también interactúa con la Top2β, los investigadores indicaron que es posible que el fármaco dañe las células maduras del músculo cardiaco a través de los efectos que tiene sobre esta enzima. Los experimentos fueron realizados con ratones diseñados genéticamente con células del músculo cardiaco que no expresaban la Top2β.

Al exponer ratones normales a la doxorrubicina, los investigadores observaron variaciones en la expresión génica de las células del músculo cardiaco que no se observaron cuando los ratones con corazones que tenían la deficiencia de la Top2β fueron tratados con el fármaco. Muchas de las alteraciones ocurren en las vías de señalización celular que regulan la muerte de las células (apoptosis) y el funcionamiento de las estructuras mitocondriales dentro de las células que producen la mayor parte de la energía que usan las células.

Cuando los investigadores midieron el nivel de la apoptosis en las células del músculo cardiaco para evaluar el daño en el corazón inducido por la doxorrubicina, los corazones con deficiencia de la Top2β tenían un 70 por ciento menos de células del músculo cardiaco en proceso de destrucción que los corazones normales después de un tratamiento con doxorrubicina. Más aún, los ratones con corazones con deficiencia de la Top2β no presentaron ninguna disminución del funcionamiento cardiaco después de recibir doxorrubicina por 5 semanas, mientras que el funcionamiento del corazón en ratones normales se redujo en un 10 por ciento.

Los fármacos que se dirigen específicamente a la Top2α y no a la Top2β “deberían provocar menos cardiotoxicidad y ser por lo tanto más útiles desde el punto de vista clínico", señalaron los investigadores. Y la medición de la expresión de la Top2β podría identificar a los pacientes que tienen más probabilidad de padecer daño cardiaco debido a la doxorrubicina. “Estas predicciones pueden ser evaluadas en animales y en seres humanos", concluyeron.

Este estudio fue financiado en parte por los Institutos Nacionales de la Salud (CA102463).

Descubren nuevo mecanismo de acción de una clase de terapia dirigida

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Los investigadores han descubierto una nueva vía mediante la cual los inhibidores de PARP bloquean el crecimiento de las células cancerosas. Los investigadores también descubrieron que tres inhibidores de PARP experimentales, los cuales se pensaba que tenían actividades similares, varían ampliamente en su capacidad de matar las células cancerosas. El estudio, dirigido por el doctor Yves Pommier del Laboratorio de Farmacología Molecular en el Centro de Investigación Oncológica del NCI, fue publicado el 1 de noviembre en Cancer Research.

Se ha observado que los inhibidores de PARP ejercen una prometedora actividad anticancerosa contra el cáncer de mama y de ovario en mujeres con mutaciones en el gen BRCA1 o BRCA2. Se pensaba que los fármacos bloqueaban el crecimiento de las células cancerosas al inhibir la actividad de las proteínas PARP, las cuales ayudan a reparar el ADN dañado. Por lo tanto, los fármacos con niveles de inhibición de PARP similares deberían tener efectos anticancerosos comparables. Sin embargo, algunos estudios han mostrado que al tratar las células con inhibidores de PARP se produce más toxicidad de la que se generaría con la simple pérdida de actividad de las PARP, lo cual parece indicar que estos fármacos podrían tener un segundo mecanismo de acción.

Los investigadores mostraron que los inhibidores de PARP también pueden atrapar las proteínas PARP en los sitios donde el ADN está dañado y formar complejos PARP-ADN que son tóxicos para las células. La potencia de los complejos PARP-ADN atrapados estaba asociada a la capacidad del fármaco de matar las células cancerosas y variaba ampliamente entre los tres inhibidores de PARP evaluados, los cuales son ahora objeto de análisis en estudios clínicos.

"Mientras se había pensado que los inhibidores de PARP tenían una potencia equivalente según el grado en el cual provocan la inhibición de PARP, ahora sabemos que no son equivalentes con respecto a su potencia para atrapar la PARP", dijo el doctor Pommier en un comunicado de prensa.

El estudio también mostró que la inhibición de PARP y el atrapado de la PARP no están directamente relacionados. El olaparib (AZD2281) fue el inhibidor de PARP más potente seguido por el veliparib (ABT-888) y luego el niraparib (MK-4827).

En comparación, las células tratadas con niraparib u olaparib formaron los complejos PARP-ADN más potentes. Al combinarlos con un agente alquilante del ADN, el niraparib y el olaparib también se mostraron mucho más tóxicos en las células cancerosas que el veliparib.

"Según nuestros hallazgos, los médicos que utilizan inhibidores de PARP en los estudios clínicos deben escoger con cuidado su fármaco, pues ahora sospechamos que los resultados podrían ser diferentes, dependiendo del inhibidor de PARP utilizado", dijo el primer autor doctor Junko Murai en un comunicado de prensa.

Los investigadores también estudiaron los efectos de estos inhibidores de PARP en 30 líneas celulares que tenían diferentes genes para la reparación del ADN desactivados. Los resultados confirmaron que las células sin función del gen BRCA1 o BRCA2 son más sensibles que las células normales a la inhibición de PARP. El estudio también reveló otros genes que no habían estado asociados anteriormente a la sensibilización de las células a los inhibidores de PARP. Estos resultados podrían ayudar a determinar qué tumores son más susceptibles a la inhibición de PARP.

Este trabajo contó con el respaldo del Programa de Investigación Interno del NCI.

El Centro para la Salud Mundial del NCI cobra cada vez más fuerza

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Salud Mundial

Doctor Edward TrimbleDoctor Edward Trimble

"Uganda tenía solo dos oncólogos para 30 millones de personas y Etiopía tenía solo cuatro para 87 millones".

Fue de esta manera como el doctor Kenneth Miller, oncólogo de Maryland, describió lo que vió en varios viajes que realizó como voluntario a esos países para ayudar a pacientes y capacitar a una nueva generación de profesionales de cuidados oncológicos.

Para aquellos de nosotros que vivimos en los Estados Unidos y en otros países desarrollados, estas estadísticas son impactantes. Nuestras conversaciones sobre el cáncer a menudo se centran en nuevas terapias capaces de actuar sobre los conductores moleculares subyacentes de un tumor o en los avances en la supervivencia que están permitiendo a aquellos afectados por el cáncer vivir por más tiempo y disfrutar de una vida más saludable. No nos planteamos si hay o no hay oncólogos capacitados para tratar la enfermedad en un paciente.

Con el rápido aumento de la incidencia del cáncer y de la mortalidad por esta enfermedad en el mundo en desarrollo, esta realidad constituye un motivo serio de preocupación, pues se calcula que para el 2030 más de 20 millones de personas morirán de cáncer en el mundo, y casi dos tercios de estas muertes se registrarán en estos países.

Tan pronto como el doctor Harold Varmus asumió la dirección del NCI, anunció que el mejoramiento de la salud entre aquellos afectados por el cáncer en el mundo entero sería una de sus prioridades más importantes, y es así que creó el Centro para la Salud Mundial del NCI (CGH) para coordinar mejor y ampliar las actividades de investigación del NCI en el mundo.

A pesar de presupuestos muy ajustados, el doctor Varmus y yo pensamos que nunca como ahora habían sido tan grandes la oportunidad y la responsabilidad de abordar la carga que significa el cáncer en el mundo. Nuestro trabajo puede apoyarse en las bases sólidas generadas por el éxito alcanzado en la lucha contra enfermedades infecciosas tales como la malaria y el sida.

Desde que se creó el CGH, se han llevado a cabo una serie de actividades importantes, entre ellas una reunión con grupos de partes interesadas en marzo, en la cual se dieron cita aproximadamente 150 participantes. Luego siguió un proceso de planificación estratégica para definir la misión, la visión y, lo que es más importante, las prioridades del CGH.

Las prioridades, que reflejan sistemáticamente los temas que han sido sugeridos al NCI, son:

  • Apoyo a un tipo de investigación que tenga el mayor impacto posible en la carga del cáncer en el mundo.
  • Aprovechamiento de las asociaciones para optimizar las inversiones del NCI.
  • Seguimiento a las actividades de investigación para ayudar a promover la aplicación de los resultados en la práctica y en las políticas.
  • Impulso a la capacitación, la divulgación de información, la creación de capacidad y el control del cáncer.

Es claro que hay una gran cantidad de problemas relacionados con el cáncer que requieren que se intensifiquen las investigaciones. Por ejemplo, en la costa este de África, de Sudáfrica a Somalia, la incidencia de cáncer de esófago es altísima, mientras que Chile tiene el índice más alto de cáncer de vesícula biliar entre todos los países del mundo. El NCI puede trabajar con investigadores de esos países para entender mejor las razones por las cuales esos cánceres son tan comunes en esas partes del mundo. Para ello, el NCI puede colaborar en estudios de epidemiología y de biología molecular y diseñar estudios clínicos para evaluar nuevas intervenciones de prevención y tratamiento.

La realización de investigaciones tendientes al control y al tratamiento del cáncer así como el apoyo a estas actividades no son nada nuevo para el NCI. El instituto ha mantenido por mucho tiempo programas en marcha y ha colaborado en actividades de investigación en el Oriente Medio, China y, más recientemente, en América Latina. A través del Centro para la Salud Mundial haremos uso de esta experiencia y aprovecharemos estos esfuerzos.

Una de las cosas que hemos escuchado de manera reiterada, por ejemplo, es la necesidad de organizar programas académicos sobre investigación del cáncer en las universidades estadounidenses. Y en todo el NCI estamos promoviendo proyectos de investigación que puedan incidir en el cuidado más allá de las fronteras, entre ellos, la expansión de los estudios clínicos que llevan a cabo los grupos cooperativos auspiciados por el NCI, a fin de incluir más lugares fuera de los Estados Unidos. Conforme hemos aprendido más de la biología molecular de diferentes tipos de cáncer, nos hemos dado cuenta de que necesitamos emprender una iniciativa mundial para inscribir rápidamente a pacientes en importantes estudios científicos.

Dado lo limitado de los presupuestos, para ampliar nuestras actividades de investigación en el mundo será esencial aprovechar las asociaciones existentes así como crear otras. Trabajaremos con agencias del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, tales como otros institutos de los Institutos Nacionales de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos contra el SIDA, la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, organizaciones tales como la Sociedad Americana de Oncología Clínica y la Unión para el Control Internacional del Cáncer, y universidades tanto en los Estados Unidos como en el exterior.

Como lo demuestra la observación que hace el doctor Miller sobre Uganda y Etiopía, muchos países necesitan desesperadamente crear capacidad tanto humana como física. El conocido economista, doctor Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, enfatizó en la reunión con las partes interesadas del CGH que cientos de millones de personas en los países en desarrollo "todavía carecen de hasta el más rudimentario sistema de atención médica primaria".

En pocas palabras, nuestro trabajo colectivo es grande. Por un lado, se necesitan educación y capacitación para aumentar la cantidad de profesionales de la oncología y, por el otro, deben establecerse infraestructuras y sistemas diagnósticos y de tratamiento. Varios centros oncológicos en los Estados Unidos ya están haciendo un trabajo excelente en esta área y, a través del Centro para la Salud Mundial, esperamos contribuir a partir de los éxitos que han alcanzado. (Véase "Charla con el doctor Patrick Loehrer" en esta edición).

Una manera de hacerlo es que aprovechemos los tremendos avances en la tecnología informática, los cuales pueden revolucionar el control y el cuidado del cáncer en muchos países de bajos ingresos. Por ejemplo, los teléfonos inteligentes y otras tecnologías podrían utilizarse para mejorar el acceso a los recursos patológicos que pueden ayudar a diagnosticar las enfermedades y orientar el tratamiento, así como hacer seguimiento a los pacientes que viven a grandes distancias de los centros de tratamiento.

Por su naturaleza misma, la investigación de salud en el mundo es complicada. Requiere socios en cada lugar, cooperación entre gobiernos nacionales y locales, y capacitación del personal médico, de enfermería, de manejo de datos y otras personas involucradas en las actividades diarias de investigación. Ningún sistema nacional de salud o de investigación es igual a otro. Para tener éxito necesitamos ser creativos, hábiles y flexibles.

Queda mucho por hacer para mejorar el cuidado del paciente con cáncer en el mundo entero, y nosotros creemos que éste es el momento adecuado para ampliar las actividades del NCI en el ámbito de la salud mundial. Lo que aprendamos en el camino no solamente aliviará la carga del cáncer en los países en vías de desarrollo sino que nos ayudará a entender mejor esta compleja variedad de enfermedades, lo cual terminará por beneficiar a las personas alrededor del mundo, incluidas las que viven en nuestro país.

Doctor Ted Trimble
Director del Centro para la Salud Mundial del NCI

Charla con el doctor Patrick Loehrer sobre cómo mejorar la atención oncológica en Kenia

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El doctor Loehrer y un niño huérfano.El doctor Loehrer y un niño huérfano en la clínica oncológica. La Universidad de Indiana está ayudando a establecer y capacitar al personal para un centro oncológico en Eldoret, Kenia.

Varios centros oncológicos de los EE. UU. tienen programas e iniciativas con el propósito de mejorar la atención y el control del cáncer en los países en vías de desarrollo. Por más de 20 años, la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (IU), en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Moi en Eldoret (zona occidental de Kenia), ha dirigido una iniciativa llamada AMPATH (Modelo Académico para la Provisión del Acceso a la Atención Médica) a fin de mejorar el acceso y la calidad de la atención médica en Kenia.

Las autoridades del Centro Oncológico Melvin y Bren Simon de la Universidad de Indiana utilizaron estos esfuerzos como base de partida y están creando un programa y un centro de tratamiento del cáncer en Moi. El doctor Patrick Loehrer, director del Centro Oncológico Simon, conversó con el  Boletín del Instituto Nacional del Cáncer del NCI sobre esta iniciativa y los planes futuros para el centro en Kenia.

¿Cómo se inició este programa y qué se ha logrado?

Salud Mundial

Hemos seguido el modelo de trabajo utilizado por la iniciativa de AMPATH para contener la oleada de la epidemia de VIH en Kenia. Con los avances logrados en esa área, otras enfermedades crónicas han emergido como prioridades. Entre ellas, el cáncer es una de las principales causas de preocupación. Es por ello que, durante los últimos 8 años, hemos tratado de crear ahí un programa para la atención del cáncer.

Inicialmente, necesitábamos contar con una plataforma para la capacitación, establecer una fuerza de trabajo y proporcionar los instrumentos esenciales para tratar a los pacientes. Recibimos una subvención de la Fundación de la Familia Frank Levinson, quien brindó los fondos para tratar a los pacientes con quimioterapia y recibimos una generosa colaboración de la Fundación Oncológica Walther, el Centro de Hemofilia y Trombosis de Indiana, Celgene, Lilly y Pfizer para ampliar la fuerza de trabajo y cubrir los costos del tratamiento de los pacientes que no tienen los medios para pagar.

Durante los 2 últimos años nos hemos centrado en la construcción de un centro de atención ambulatoria que pueda contar con un programa de radioterapia y terapia de infusión. Hemos recibido el generoso apoyo de la Universidad de Indiana, su Departamento de Radiooncología y otros para iniciar este proceso; en este momento ya tenemos un arquitecto en la obra en Eldoret. Planeamos construir un centro de atención para enfermedades crónicas, en donde la mayor parte del primer piso estaría destinada a los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Esperamos recibir la ayuda de la Agencia Internacional de Energía Atómica para adquirir una unidad de cobalto para radioterapia. 

Además, hemos creado asociaciones con la Universidad de Toronto, la Universidad Brown, la Universidad Vrije (en Amsterdam) y la Universidad de Massachusetts, quienes nos han ayudado muchísimo en las áreas de educación y capacitación, en particular en oncología ginecológica y en oncología médica y pediátrica.

¿Cómo es el acceso a la atención del cáncer en esa región de Kenia?

Un paciente recibe quimioterapia en la clínica oncológica de Eldoret, Kenia.Un paciente recibe quimioterapia en la clínica oncológica de Eldoret, Kenia.

Se calcula que en Kenia occidental la población es de 20 millones de personas. Antes de que llegáramos, no había médicos con estudios formales en oncología, y la radioterapia solo estaba disponible en Nairobi, a unas 4 horas y media de distancia. Cuando recién comenzamos en Eldoret, había dos internistas que se encargaban de atender a los pacientes con cáncer, y ninguno de ellos se había formado en oncología. Usaban cualquier fármaco quimioterapéutico que tuvieran a su alcance para tratar a los pacientes. A menudo había incertidumbre respecto al diagnóstico de los pacientes y los suministros eran inadecuados, todo lo cual generaba desenlaces muy desfavorables.

Actualmente contamos con un equipo de atención keniano dirigido por el doctor Naftali Busakhala, director de oncología del hospital Moi Teaching and Referral Hospital (MTRH), y los doctores Festus Njuguna y Evangeline Njiru. Hace tres años, el doctor Matthew Strother se integró al cuerpo docente de la Universidad de Indiana, y pasó los 2 primeros años en Eldoret con su esposa y sus cuatro hijos. Él realmente ayudó a crear el programa y a proporcionar la infraestructura.

En enero de este año, otro profesional, el doctor Chite Aswira, se integró al cuerpo docente de IU en Eldoret. El doctor Asirwa nació y se crió en Kenia, pero realizó su residencia en medicina interna y sus estudios avanzados en hematooncología en la Universidad de Indiana. Él es, sin duda, uno de los oncólogos mejor capacitados en el país, y ahora está de vuelta en su pueblo natal, dirigiendo el programa con el doctor Busakhala. Junto a ellos también trabaja Jodi Skiles, una nueva integrante del personal de oncología pediátrica, quien pasa 6 meses al año en el Programa Oncológico AMPATH. 

Los programas de la Universidad de Indiana y de Obstetricia y Ginecología de Toronto han invertido de forma similar en docentes de tiempo completo en MTRH, lo cual ha llevado a un notable crecimiento en los servicios de tratamiento y detección de tumores malignos ginecológicos a través de sus socios kenianos.

¿Se está notando el avance?

Hemos llegado a las 9 000 consultas de pacientes al año en las clínicas de Oncología Médica. Hace tres años, casi ninguna mujer en esa parte del país se hacía exámenes de detección para el cáncer de cuello uterino. Actualmente estamos haciendo exámenes selectivos de detección del cáncer de cuello uterino a más de 8 000 mujeres al año, y a entre 8 000 y 9 000 mujeres para el cáncer de mama. También contamos con un equipo de cuidados paliativos que atiende a 6 000 pacientes cada año.

Ahora atendemos a una variedad mucho más amplia de pacientes de lo que originalmente hacíamos. Debido a la epidemia del VIH y sida, las personas con sarcoma de Kaposi conforman una proporción considerable de los pacientes que tratamos. Pero también atendemos a muchas mujeres con cáncer de cuello uterino, que es la causa de muerte principal entre las mujeres en Kenia, así como el cáncer de mama, el linfoma y los cánceres de cabeza y cuello. Muchos de los cánceres que vemos son formaciones malignas provocadas por virus, por lo que las vacunas podrían tener un impacto enorme.

Debido a que el transporte es un problema serio en Kenia, AMPATH tiene varios centros satélite de atención. Hay más de 50 clínicas de alcance comunitario en las áreas rurales de Kenia, y el programa del cáncer trabaja con unas cuatro de ellas. Eldoret es la tercera ciudad en tamaño en Kenia. Debido a que hemos proporcionado atención médica a pacientes necesitados, algunos pacientes han venido desde Nairobi para recibir atención, por lo tanto nuestra reputación está creciendo alrededor del país.

¿Entonces esto se trata claramente de un compromiso a largo plazo?

Ha sido una jornada extraordinaria, pero aún resta mucho trabajo por hacer. Estamos trabajando con el gobierno keniano para ampliar la cobertura de seguro médico para el tratamiento del cáncer. Además, el Ministro de Salud Pública de Kenia recientemente nos envió una comunicación en la que dice que el gobierno está muy orgulloso del programa, y nos solicita un presupuesto donde detallemos los costos anuales de un programa de atención oncológica.

Estamos intentando formar un programa sostenible y no solo un proyecto de investigación. De todas maneras, reconocemos que la investigación es el "factor de adhesión académico" que mantiene unida a esta alianza entre varias instituciones. El lema de AMPATH es "liderar con el cuidado médico", nuestra meta principal es formar una generación de médicos científicos kenianos y trabajadores de la atención médica que puedan atender de manera adecuada a los pacientes con cáncer y que puedan abordar los problemas particulares del África subsahariana. Pero al mismo tiempo, debemos recordar que es un programa dirigido por Kenia, en el que nosotros tenemos el privilegio de participar.

Entrevista realizada por Carmen Phillips

Décadas después, el accidente de Chernobil arroja pistas sobre el riesgo de leucemia

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Foto histórica del personal encargado de la limpieza de la planta nuclear de Chernobil (Cortesía del doctor Victor Kryuchkov, del Centro Médico Federal de Biofísica de Burnazyan).Estudios realizados sobre el personal encargado de la limpieza de la planta nuclear de Chernobil han descubierto una relación entre la radiación ionizante y la leucemia linfocítica crónica. (Foto cortesía del doctor Victor Kryuchkov, del Centro Médico Federal de Biofísica de Burnazyan).

La exposición a dosis bajas de radiación ionizante por periodos prologados puede aumentar el riesgo futuro de leucemia linfocítica crónica (LLC), así como de otros tipos de leucemia, según se desprende de un nuevo estudio. Los hallazgos provienen de un estudio sobre trabajadores ucranianos que fueron expuestos a radiación cuando estaban realizando tareas de limpieza luego del accidente de la planta nuclear de Chernobil de 1986.

Veinte años después del desastre, estos trabajadores, en su conjunto, presentaron un aumento del riesgo de LLC y otros tipos de leucemia, informaron los investigadores a principios de noviembre en la publicación Environmental Health Perspectives. El estudio de casos y controles usó la información de un estudio de mayor alcance que rastreó el estado de salud de más de 110 000 miembros del personal de limpieza del accidente de Chernobil.

"En investigaciones anteriores se demostró que existe un aumento del riesgo de padecer algunos tipos de leucemia relacionados con la exposición a la radiación", comentó la investigadora principal, la doctora Lydia Zablotska de la Universidad de California en San Francisco. "No obstante, como en ninguno de estos estudios se halló una asociación con la LLC estamos intrigados con nuestros resultados".

En el nuevo estudio, el equipo de la doctora Zablotska atribuyó 19 de los 117 casos de leucemia (16 por ciento), diagnosticados entre el personal de limpieza, a la exposición a la radiación por el accidente del reactor nuclear de Chernobil. La magnitud del riesgo fue similar para la LLC y para otros tipos de leucemia.

En los Estados Unidos, la LLC es más común que otras leucemias y el año pasado hubo unos 15 000 casos diagnosticados de la enfermedad. Se trata de un tipo de leucemia relativamente benigno, pero algunos pacientes necesitan quimioterapia y el cáncer puede resultar mortal.

Además de proporcionar pistas sobre las causas de la LLC, los nuevos resultados podrían ayudar a los investigadores a comprender los efectos de salud a largo plazo causados por la exposición a dosis bajas de radiación. "Las cantidades de radiación en los Estados Unidos han aumentado en el transcurso de los últimos 20 años, principalmente debido a la exposición a las exploraciones por tomografía computarizada", dijo la doctora Zablotska. "Queremos saber cuáles son los efectos a largo plazo de esta radiación". 

Foto más reciente de la planta nuclear de Chernobil con un monumentoVeinte años después del desastre, los investigadores continúan vigilando la salud de las personas expuestas a la radiación del accidente de Chernobil.

La radiación puede causar daños al ADN que, con el tiempo, pueden derivar en cáncer. Estudios con supervivientes de explosiones de bombas atómicas han documentado los riesgos de cáncer asociados a la exposición a corto plazo de dosis de radiación entre moderadas y altas. Pero existe aún menos información sobre los efectos en la salud de la exposición a dosis más bajas de radiación durante periodos prologados, como las dosis a las que fue expuesto el personal de limpieza. 

En 2008, el equipo de investigación informó incialmente de una asociación entre la exposición a la radiación y la LLC en el personal asignado a las tareas de limpieza del accidente de Chernobil. Debido a que este hallazgo fue inesperado, los autores decidieron llevar a cabo el presente estudio con una muestra más grande y un seguimiento más prolongado.

"Para los investigadores, estos resultados son de gran interés porque podrían propiciar nuevas investigaciones sobre el mecanismo que determina la aparición de la LLC", expresó el doctor Kiyohiko Mabuchi, quien dirige la Unidad de Investigación de Chernobil en la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del NCI, y es el autor principal del nuevo estudio.

El doctor Mabuchi señaló que otros estudios sobre personal expuesto a la radiación no han detectado un aumento del riesgo de la LLC, por ello se necesitan más investigaciones para comprender estas discrepancias. Es importante identificar el mecanismo biológico subyacente en esta asociación, agregó.

Este estudio brinda "algunos de los indicios científicos más importantes con que contamos hasta el momento para respaldar la conclusión de que la LLC es una posible consecuencia adversa de la exposición a la radiación ionizante", puntualizó el doctor David Richardson, un epidemiólogo de la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, quien estudia los efectos de la radiación en la salud pero quien no participó en la investigación.

"Es importante continuar haciendo seguimiento a las consecuencias en la salud", agregó el doctor Mabuchi, "tanto en el personal encargado de la limpieza así como en otros grupos expuestos a la radiación del accidente de Chernobil".

—Edward R. Winstead

Esta investigación fue respaldada por el Programa Interno de Investigaciones del NCI.

Manejo de la complejidad de los genes y el medio ambiente y su relación con el cáncer

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La escultura del ADN de Miroslaw Stuzik (Foto de Tomasz Gasoir). La escultura del ADN de Miroslaw Stuzik (Foto de Tomasz Gasoir).

Con algunas excepciones, se cree que el cáncer y otras enfermedades frecuentes sean probablemente el resultado de la interacción entre factores de riesgo genéticos y no genéticos. Pero el estudio de estos efectos conjuntos ha significado un reto, en gran parte porque los investigadores no poseen las herramientas para identificar y medir los factores de riesgo no genéticos, tales como las exposiciones a substancias existentes en el medio ambiente.

No obstante, muchos investigadores son de la opinión de que el estudio de la interacción entre los genes y las exposiciones ambientales será fundamental para entender la biología del cáncer y para prevenir y tratar las enfermedades. A esta conclusión se llegó en una reciente reunión científica sobre las interacciones entre los genes y el medio ambiente organizada recientemente por los Institutos Nacionales de la Salud, por citar un ejemplo.

"Es de enorme importancia entender la interacción entre los genes y los diferentes ambientes", dijo el doctor Muin Khoury, quien dirige la Oficina de Genómica en Salud Pública de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). "Si uno puede identificar subgrupos de personas que son más susceptibles que otras a una exposición ambiental, entonces uno podría diseñar estrategias de prevención dirigidas.

Por varias razones vale la pena estudiar las interacciones entre genes y medio ambiente, añadió el doctor Duncan Thomas, del Centro Oncológico Integral Norris de la Universidad de Carolina del Sur, quien ha escrito sobre los enfoques emergentes en este campo. El estudio de las interacciones puede revelar importantes vías biológicas en el cáncer y posiblemente apuntar hacia nuevas estrategias de tratamiento. "En principio, debería ser posible diseñar un fármaco que explote la interacción entre genes y medio ambiente", dijo el doctor Thomas.

Necesidad de mejores evidencias científicas

Sin embargo, por el momento muchos investigadores quieren contar con mejores datos sobre las interacciones.

“Se han propuesto muchas interacciones entre genes y medio ambiente, sin embargo, solo algunas han sido respaldadas de manera rigurosa en la literatura científica", dijo el doctor John Ioannidis, profesor de epidemiología de la Facultad de Medicina de Stanford. "Esto indica que hasta ahora no ha habido un enfoque sistemático en este campo".

Estudios extensos, datos confiables

Las preocupaciones acerca de los resultados positivos falsos en estudios sobre las interacciones entre genes y medio ambiente son reminiscentes de los primeros días de los estudios de asociación de genoma completo antes del advenimiento de este tipo de estudios, caracterizados por ser muy extensos y rigurosos, señaló el doctor Ioannidis.

"Necesitamos pasar a la evaluación de la interacción entre genes y medio ambiente a una escala masiva", dijo. "Y necesitamos un sistema de comunicación de datos preciso y una evaluación cuidadosa de las pruebas para resolver la ambigüedad en este campo".

El doctor Khoury estuvo de acuerdo. "Para avanzar, necesitamos información precisa sobre exposiciones longitudinales y datos genómicos de estudios epidemiológicos a gran escala", dijo. "Y esa información es difícil de encontrar".

El concepto de interacciones entre genes y medio ambiente no es nuevo, pero ha habido un resurgimiento del interés en este tema. Una razón podría ser la riqueza de nueva información en relación con los factores de riesgo genéticos. Como parecen indicarlo nuevos estudios, se puede aprovechar este conocimiento para entender en profundidad los factores de riesgo ambientales y las posibles interacciones.

"Nosotros creemos que estas interacciones podrían explicar muchas diferencias entre grupos de personas con respecto al riesgo de enfermedades causadas por exposiciones ambientales", dijo la doctora Deborah Winn, subdirectora de la División de Control del Cáncer y Ciencias Demográficas (DCCPS) del NCI. "Es probable que haya personas en poblaciones específicas que sean susceptibles. Y al analizar solamente los genes o las exposiciones, no se puede explicar tanto como si se estudiara una interacción".

Un enfoque tradicional de las interacciones entre genes y medio ambiente parece indicar que las personas con el gen A podrían ser susceptibles a la enfermedad B después de estar expuesta a algo en el medio ambiente. Sin embargo, se necesitan nuevas herramientas estadísticas para evaluar muchos factores "ambientales", entre ellos, factores dentro del cuerpo humano, como por ejemplo, la inflamación.

La creación de estas herramientas estadísticas está apenas comenzando, anotó la doctora Clarice Weinberg, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud  y el Ambiente, quien subrayó la importancia de entender los mecanismos biológicos tras las interacciones.

"Si se sabe que dos factores de riesgo están relacionados con el cáncer, entonces se hace interesante aprender la manera como trabajan juntos", dijo la doctora Weinberg. "Pero fundamentalmente, para avanzar en la salud pública necesitamos entender la biología y lo que hacen estos factores".

Búsqueda de interacciones

Determinar la "verdadera biología" de la mayoría de los cánceres será mucho más complicado que un simple gen y una simple exposición ambiental, dijo el doctor Khoury, quien también está afiliado a DCCPS, y por lo tanto, "necesitamos maneras creativas de estudiar las múltiples interacciones entre genes y medio ambiente.

Una estrategia aparece ilustrada en un nuevo estudio sobre el consumo de carne bien cocida y el riesgo de pólipos colorrectales, los cuales pueden ser precursores del cáncer. Las carnes cocidas a altas temperaturas emiten sustancias químicas que pueden dañar el  ADN. No está claro si la exposición a estas sustancias químicas implica algún riesgo, sin embargo, los nuevos hallazgos respaldan la idea de que algunas personas, debido a su composición genética, puede que sean susceptibles a estas sustancias químicas más que otras.

En el estudio, la carne roja se presentó como un factor de riesgo de pólipos colorrectales más fuerte entre personas que tenían ciertas variantes genéticas que entre personas que no tenían esas variantes, informaron los investigadores del Centro Oncológico Vanderbilt-Ingram en la revista American Journal of Clinical Nutrition. Sin embargo, el doctor Wei Zheng, investigador principal del estudio, llamó la atención sobre la necesidad de confirmar los resultados.

"Este estudio no es lo suficientemente grande como para que podamos afirmar claramente que está ocurriendo algo y que las personas que tienen más de estas variantes de riesgo se beneficiarían si cambiaran su comportamiento más o menos que otras personas con menos variantes de riesgo",  comentó el doctor Peter Kraft, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, quien no participó en la investigación.

Por años se ha sospechado que los mutágenos químicos existentes en la carne están asociados al cáncer colorrectal. Lo novedoso de este estudio es que los autores crearon un "puntaje" genético para cada participante. El puntaje tomó en cuenta 16 variantes genéticas que han estado asociadas a la metabolización de las aminas heterocíclicas (HCA), las cuales son mutágenos químicos que se encuentran en la carne bien cocida.

Para buscar las interacciones, los autores del estudio analizaron el puntaje genético de cada participante junto con la información sobre su alimentación y antecedentes de pólipos colorrectales. "El estudio es un buen ejemplo de la investigación que se ha realizado en las últimas dos décadas sobre las enzimas que participan en la metabolizacióln de las aminas heterocíclicas existentes en las carnes rojas", dijo el doctor Zheng.

Genes, refrescos y obesidad

Otro estudio realizado recientemente utilizó un puntaje genético para explorar los efectos del consumo de bebidas endulzadas con azúcar y el riesgo de obesidad. Para cada participante, los investigadores calcularon un puntaje de predisposición genética a partir de 32 variantes de ADN que los investigadores han relacionado con el índice de masa corporal.

Los participantes con ciertas variantes genéticas se mostraron más susceptibles a los efectos negativos de las bebidas endulzadas con azúcar relacionados con la obesidad, informaron el doctor Qibin Qi, de la Facultad de Salud Pública de Harvard y sus colegas en el New England Journal of Medicine.

Nosotros creemos que estas interacciones podrían explicar muchas diferencias entre grupos de personas con respecto al riesgo de enfermedades causadas por exposiciones ambientales.

—Dra. Deborah Winn

Este es "un claro ejemplo de la interacción entre genes y medio ambiente", dijo la doctora Sonia Caprio, de la Facultad de Medicina de Yale en la nota editorial adjunta. La doctora Caprio declaró que la interacción fue clara solamente cuando se usaron múltiples variantes para calcular el puntaje genético.

"Estos tipos de puntajes con múltiples variantes genéticas son tanto interesantes como útiles", dijo el doctor Kraft. "La búsqueda de interacciones ente los genes y el medio ambiente no es una idea nueva, sin embargo, hace una década, no sabíamos qué hacían estas variantes genéticas".

Ambos estudios enfatizan la necesidad de "tener mejores marcadores biológicos para poder evaluar las exposiciones ambientales", añadió el doctor Thomas, quien ha estudiado los mutágenos químicos existentes en la carne pero que no participó en ninguno de los dos estudios. Todavía no existen las herramientas para medir con precisión la mayoría de las exposiciones ni dentro ni fuera del cuerpo humano.

Seguimiento a las exposiciones

El estudio sobre la carne también muestra lo complicado que pueden ser las interacciones. Las aminas heterocíclicas se forman cuando se cocina la carne a altas temperaturas, pero inicialmente las sustancias químicas son inertes. Es solamente después de que las HCA son metabolizadas en el cuerpo que se convierten en algo potencialmente dañino para el ADN. Al mismo tiempo, el cuerpo tiene proteínas que desintoxican estas sustancias químicas y las hacen inocuas.

Como lo dijeron el doctor Zheng y sus colegas, las variantes genéticas asociadas a la metabolización y desintoxicación de las HCA podrían ayudar a determinar la exposición interna de una persona a estas sustancias químicas. "El cuerpo tiene maneras de eliminar los efectos de estas exposiciones tóxicas y algunos de nosotros lo hacemos mejor que otros", explicó la doctora Weinberg.

De manera similar, los cuerpos de algunas personas son mejores que otros en reparar el ADN dañado, y esto podría ser una pieza del rompecabezas de las HCA. Como lo indican las conclusiones de otro estudio reciente de las HCA y del cáncer colorrectal, los investigadores probablemente necesiten evaluar una serie de vías genéticas para profundizar su conocimiento sobre estas interacciones.

"Nuestros hallazgos muestran que necesitamos analizar múltiples vías, tales como aquellas que participan en la señalización celular y en la reparación del ADN, además de las vías de metabolización de las HCA", dijo el doctor Rashmi Sinha, de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer (DCEG), quien encabezó ese estudio.

Además de ampliar la cantidad de vías analizadas, los estudios futuros deberían también tratar de incluir datos sobre las exposiciones que se han dado a lo largo de muchos años, o incluso toda la vida, dijeron varios investigadores.

Las exposiciones ambientales tienden a cambiar con el paso del tiempo, y se sabe muy poco sobre aquellas que son más importantes. ¿Se considera acaso promedio la exposición durante 10 años, o la exposición máxima, o solamente la exposición en los últimos dos años? Para la mayoría de las enfermedades no se conoce la respuesta a esta pregunta. Sin embargo, muchos investigadores creen que, ciertos momentos de la vida, como el período de desarrollo fetal o la adolescencia, son fundamentales con respecto a estas exposiciones.

"Es algo que puede ser complicado", dijo el doctor Kraft. "Estas incógnitas tienen respuestas, pero será necesario realizar extensos estudios para encontrarlas. Mientras más complicados sean los datos, más extensos deben ser los estudios".

—Edward R. Winstead

Un estudio mundial documenta el consumo de tabaco y la exposición al humo secundario en mujeres en edad fértil

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En los países de ingresos bajos y medios alrededor del mundo, la prevalencia del tabaquismo y otros tipos de consumo del tabaco en mujeres en edad fértil varía enormemente, pero es común la fuerte exposición al humo secundario, de acuerdo con un nuevo estudio realizado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud. 

Estos hallazgos fueron publicados el 2 de noviembre en el informe Morbidity and Mortality Weekly Report.

Los investigadores, dirigidos por Van Tong de los CDC, analizaron los datos de mujeres entre 15 y 49 años de edad, de 14 países diferentes, a partir de la información recogida por la Encuesta Mundial sobre Tabaquismo en Adultos, 2008-2010. En general, el análisis demostró que actualmente 92 millones de mujeres consumen productos de tabaco y que el consumo de tabaco que no es para fumar es poco frecuente, excepto en Blangladesh y en la India.

Las tasas de tabaquismo en mujeres de este grupo de edad fueron extremadamente bajas en algunos países (menos de 1 por ciento en Egipto y Bangladesh) pero altas en otros (cerca de 30 por ciento en Rusia y Polonia). La exposición al humo secundario es común, cerca de la mitad de las mujeres en edad fértil en estos 14 países (casi 470 millones de mujeres) fueron expuestas al humo secundario en sus hogares. No obstante, la exposición varía ampliamente, desde 18 por ciento en México y 26 por ciento en Ucrania hasta más de 60 por ciento en China, Egipto, Turquía y Vietnam.

"Se estima que en estos 14 países del estudio hay 62 millones de nacimientos al año, hecho que destaca la necesidad de proteger a las mujeres en edad fértil de los efectos dañinos del tabaco y, a la vez, fomentar la salud materna y el bienestar infantil", escribieron los investigadores.

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud requiere que los países participantes en el tratado implementen estrategias basadas en indicios científicos a fin de reducir el consumo de tabaco, por ejemplo aumentando el precio y los impuestos sobre los productos de tabaco, protegiendo a las personas de la exposición al humo secundario, haciendo cumplir las prohibiciones de publicidad y promoción de productos de tabaco y brindando asistencia para el cese del consumo. Estas estrategias, señalaron los autores, pueden prevenir o reducir el consumo de tabaco y la exposición al humo secundario en mujeres en edad fértil.

Se aprueba nuevo tratamiento para la leucemia mielógena crónica

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La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó el mepesuccinato de omacetaxina (Synribo) para el tratamiento de adultos con leucemia mielógena crónica (LMC), cuya enfermedad ha empeorado después del tratamiento con al menos dos inhibidores de la tirosina cinasa (TKI).

El mepesuccinato de omacetaxina interfiere con la capacidad de las células cancerosas de producir proteínas. El fármaco se inyecta debajo de la piel dos veces al día por 14 días consecutivos durante un ciclo de 28 días, hasta que el número de glóbulos blancos vuelva a la normalidad. A partir de entonces, se administra dos veces al día por 7 días consecutivos durante un ciclo de 28 días, en la medida en que los pacientes se continúen beneficiando del tratamiento.

La eficacia del fármaco se evaluó por medio de una cohorte combinada de pacientes cuyos cánceres habían evolucionado después de recibir tratamientos con dos o más inhibidores de la tirosina cinasa. Todos los pacientes fueron tratados con el mepesuccinato de omacetaxina.

En 14 de 76 pacientes con LMC en fase crónica (18,4 por ciento), el porcentaje de células que expresaron la mutación genética del cromosoma Filadelfia disminuyó en 3,5 meses, en promedio. La mediana de duración de la reducción fue de 12,5 meses.

En 5 de 35 pacientes con LMC en fase acelerada (14,3 por ciento), el número de glóbulos blancos se normalizó o el paciente dejó de tener rastros de leucemia en el transcurso de 2,3 meses, en promedio. La mediana de duración de la respuesta en estos pacientes fue de 4,7 meses.

Los efectos secundarios más comunes notificados durante los estudios clínicos fueron, entre ellos, un nivel bajo de plaquetas en la sangre; un número bajo de glóbulos rojos; una disminución de neutrófilos, que puede derivar en infecciones, fiebre, diarrea, náuseas, debilidad y cansancio; una reacción en el lugar de la inyección y una disminución de linfocitos en la sangre.

El uso del mepesuccinato de omacetaxina fue autorizado a través del programa de aprobación acelerada de la FDA, que proporciona acceso a los pacientes a nuevos fármacos promisorios mientras la compañía farmacéutica continúa realizando otros estudios clínicos para confirmar los beneficios y la seguridad del fármaco. La FDA también designó al fármaco como "producto sin interés comercial" debido a que se busca tratar con el mismo una enfermedad o afección poco común.

El NCI solicita propuestas para el concurso de video sobre el cuidado del cáncer eHealth Video Challenge

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Los pacientes con cáncer, los supervivientes y sus familiares y amigos están invitados a participar en el concurso eHealth Video Challenge y enviar sus videos sobre la forma en que utilizan la tecnología informática para organizar sus cuidados del cáncer, entre ellos, el tratamiento y la atención de apoyo. La Oficina del Coordinador Nacional de Tecnologías de Información de Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos creó este desafío para instar a los consumidores a usar instrumentos electrónicos de salud y otras tecnologías de la información.

Los siguientes son algunos ejemplos de la forma en que los pacientes están utilizando la tecnología informática de salud a fin de estar mejor informados:

  • Uso de Internet para informarse sobre un diagnóstico y las opciones de tratamiento pertinentes;
  • Participación en comunidades en línea para conectarse con otros pacientes y con personas que los cuidan, con el objetivo de recibir apoyo;
  • Seguimiento y organización de los cuidados por medio de un registro de salud personal para anotar y llevar un control de los tratamientos y los efectos secundarios; y
  • Uso de otros instrumentos electrónicos para determinar los mejores planes de tratamiento o para ayudar a organizar la administración de medicamentos, la alimentación u otras actividades a fin de mejorar el tratamiento del cáncer, los cuidados de transición y la calidad de vida.

Al participar en este desafío, las personas con cáncer tienen la oportunidad de inspirar y motivar a otros con sus historias personales. El proyecto tiene la posibilidad de mejorar la comunicación de los pacientes y la colaboración con los integrantes de sus equipos de atención médica y ayudar a que puedan organizar mejor los cuidados relacionados con el cáncer.

El plazo para enviar los videos se vence el 12 de diciembre. Puede encontrar más información sobre el concurso en línea, y leer un blog sobre recursos del cáncer en Internet (solo disponible en inglés).