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4 de diciembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 13

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El imatinib podría ayudar a tratar linfomas agresivos

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A partir de los resultados de un nuevo estudio, un grupo de investigadores está diseñando un ensayo clínico para estudiar el imatinib (Gleevec) en pacientes con linfoma anaplásico de células grandes (LACG), un tipo agresivo de linfoma no Hodgkin que afecta principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Los investigadores encontraron que una proteína denominada PDGFRB es importante en la formación de una presentación común de LACG. La PDGFRB, una proteína receptora de factores de crecimiento, es un blanco del imatinib. El imatinib tuvo efectos anticancerosos tanto en un ratón modelo de LACG como en un paciente con la enfermedad, según informaron el doctor Lukas Kenner de la Universidad Médica de Viena en Austria y sus colegas el 14 de octubre en la publicación Nature Medicine.

Los autores decidieron investigar el efecto del imatinib después de encontrar que la PDGFRB está asociada a una anomalía genética que se encuentra en muchos pacientes con LACG. Otros trabajos han demostrado que esta alteración genética (un desplazamiento que causa la producción de una proteína de fusión anómala llamada NPM-ALK) estimula la producción de dos proteínas, los factores de transcripción denominados JUN y JUNB.

En el nuevo estudio, los experimentos con ratones revelaron que estas proteínas promueven la formación del linfoma porque aumentan los niveles de la PDGFRB.

Debido a que el imatinib inhibe a la PDGFRB, los autores investigaron el efecto del fármaco en ratones con la modificación NPM-ALK y detectaron una mejora en la supervivencia. También descubrieron que el imatinib reduce en gran medida la proliferación de las células del linfoma NPM-ALK positivo en ratones si se administra junto con crizotinib (Xalkori), el inhibidor de la ALK.

Para investigar la estrategia de ese tratamiento en seres humanos, los investigadores identificaron a un paciente terminal con LACG y NPM-ALK positivo, sin otras opciones de tratamiento, quien accedió a probar el imatinib. El paciente comenzó a mejorar durante los 10 días siguientes al inicio del tratamiento y ha estado libre de la enfermedad por 22 meses, informaron los autores.

La observación de que al inhibir tanto ALK como PDGFRB "se reduce el crecimiento del linfoma y se alivian los índices de recaídas" llevo a que los autores indicaran que los resultados podrían ser relevantes para los linfomas con PDGFRB pero sin la proteína NPM-ALK. "Nuestros resultados permiten suponer que el imatinib es una posible opción terapéutica para los pacientes con linfomas resistentes al crizotinib".

Se ha planificado un estudio clínico que se basará en la expresión de la PDGFRB en los tumores.

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