Boletin
 
4 de diciembre de 2012 • Volumen 4 - Edición 13

Se identifica posible causa del daño cardiaco inducido por la doxorrubicina

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Es posible que el daño al tejido cardiaco (cardiotoxicidad) que a veces se observa por la administración del fármaco doxorrubicina sea una consecuencia de los efectos de la quimioterapia en una enzima llamada topoisomerasa-IIβ (Top2β). Este hallazgo, proveniente de experimentos con ratones llevados a cabo por el doctor Sui Zhang del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, fue publicado el 28 de octubre en Nature Medicine.

Los resultados indican que la Top2β es “un determinante esencial de la cardiotoxicidad inducida por la doxorrubicina", concluyeron los autores. Esta información podría llevar a la creación de fármacos de menor cardiotoxicidad que la doxorrubicina, así como pruebas que identifiquen a los pacientes que tienen un riesgo mayor de daño cardiaco asociado a este fármaco, explicaron.

Se piensa que los efectos anticancerosos de la doxorrubicina son causados por la interacción del fármaco con una enzima relacionada, que se denomina topoisomerasa-IIα (Top2α). Esta enzima se expresa en células que se dividen rápidamente, incluidas las células cancerosas, pero no en células maduras que no se dividen. Por otro lado, la Top2β se encuentra en todas las células, y los niveles más altos se encuentran en células maduras.

Debido a que la doxorrubicina también interactúa con la Top2β, los investigadores indicaron que es posible que el fármaco dañe las células maduras del músculo cardiaco a través de los efectos que tiene sobre esta enzima. Los experimentos fueron realizados con ratones diseñados genéticamente con células del músculo cardiaco que no expresaban la Top2β.

Al exponer ratones normales a la doxorrubicina, los investigadores observaron variaciones en la expresión génica de las células del músculo cardiaco que no se observaron cuando los ratones con corazones que tenían la deficiencia de la Top2β fueron tratados con el fármaco. Muchas de las alteraciones ocurren en las vías de señalización celular que regulan la muerte de las células (apoptosis) y el funcionamiento de las estructuras mitocondriales dentro de las células que producen la mayor parte de la energía que usan las células.

Cuando los investigadores midieron el nivel de la apoptosis en las células del músculo cardiaco para evaluar el daño en el corazón inducido por la doxorrubicina, los corazones con deficiencia de la Top2β tenían un 70 por ciento menos de células del músculo cardiaco en proceso de destrucción que los corazones normales después de un tratamiento con doxorrubicina. Más aún, los ratones con corazones con deficiencia de la Top2β no presentaron ninguna disminución del funcionamiento cardiaco después de recibir doxorrubicina por 5 semanas, mientras que el funcionamiento del corazón en ratones normales se redujo en un 10 por ciento.

Los fármacos que se dirigen específicamente a la Top2α y no a la Top2β “deberían provocar menos cardiotoxicidad y ser por lo tanto más útiles desde el punto de vista clínico", señalaron los investigadores. Y la medición de la expresión de la Top2β podría identificar a los pacientes que tienen más probabilidad de padecer daño cardiaco debido a la doxorrubicina. “Estas predicciones pueden ser evaluadas en animales y en seres humanos", concluyeron.

Este estudio fue financiado en parte por los Institutos Nacionales de la Salud (CA102463).