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6 de diciembre de 2011 • Volumen 3 - Edición 13

Estudios clínicos de fase III no publicados: ¿una forma de eliminar resultados negativos?

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Pila de revistas médicas revisadas por expertos.Muchos de los estudios clínicos de fase III con resultados negativos o inconclusos nunca aparecen en publicaciones revisadas por expertos, lo cual contribuye al sesgo de publicación.

Los estudios clínicos de fase III son el "patrón de oro" de la investigación oncológica porque brindan los datos probatorios más certeros para respaldar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer. Generalmente, en estos estudios participan cientos de pacientes en varios centros de investigación, el costo asciende a millones de dólares y se llevan a cabo durante años. Lo principal, es que los resultados publicados de un estudio de fase III pueden cambiar de forma considerable los estándares de atención para un tipo de tumor o estadio de una enfermedad en particular.

El congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el mayor evento de la especialidad, generalmente proporciona un “primer vistazo” de los resultados de estudios clínicos que podrían llegar a modificar el ejercicio de la medicina. Posteriormente, estos resultados aparecen en informes de publicaciones revisadas por expertos.

Sin embargo, un nuevo estudio indica que aproximadamente uno de cada diez estudios de fase III presentados en forma de resumen en el congreso anual de ASCO, no se habían publicado aún al cabo de 6 años. La mayor parte de estos estudios no publicados, en los que participaron más de 23 000 pacientes con cáncer, habían arrojado resultados negativos o inconclusos (o sea, no pudieron demostrar que el tratamiento experimental en estudio era mejor que el tratamiento convencional o de control).

Sesgo de publicación

Estudios previos han indicado que los estudios clínicos con resultados positivos (cuando se encuentra que el tratamiento en estudio es mejor que el tratamiento convencional o de control) tienen mayor probabilidad de ser publicados que los estudios con resultados negativos o inconclusos, manifestó la doctora Monika Krzyzanowska del Hospital Princess Margaret de Toronto, autora principal del estudio publicado en agosto en el Journal of Clinical Oncology. A la publicación selectiva de resultados positivos de las investigaciones se la denomina sesgo de publicación.

"Cuando no se publican los estudios con resultados negativos, puede que se sobrestimen los beneficios del tratamiento y los pacientes resulten perjudicados debido a decisiones de tratamiento inadecuadas", dijo la doctora Krzyzanowska.

En un estudio anterior, la doctora Krzyzanowska y sus coautores hallaron que el 26 por ciento de los resúmenes de 510 estudios clínicos de fase III presentados en los congresos anuales de ASCO entre 1989 y 1998 no habían sido publicados enteramente al cabo de 5 años. En el estudio actual, los investigadores ampliaron el análisis para incluir 709 estudios de fase III presentados en los congresos anuales de ASCO entre 1989 y 2003.

"Los resultados negativos pueden ser tan importantes como los positivos", expresó el doctor Jeff Abrams, director del Programa de Evaluación de Terapias del Cáncer del NCI. "Si los resultados negativos no aparecen en las publicaciones científicas, otros investigadores pueden tomar el camino equivocado y perder tiempo en estudios duplicados porque no saben que ese enfoque ya se intentó sin éxito".

Preguntas importantes

La mayor parte de los estudios no publicados eran sobre tratamientos para cánceres de mama, gastrointestinales, hematológicos o de pulmón. La mayoría se ocupó de un importante asunto clínico y de haberse publicado en el momento oportuno podría haber modificado la práctica médica, de acuerdo con oncólogos especialistas en esos cánceres, a quienes los investigadores solicitaron la evaluación de los resúmenes de los estudios.

La ciencia se perjudica cuando no se publican estudios con resultados inconclusos o negativos.

—Dr. Jeff Abrams

Las opiniones de los especialistas son subjetivas, reconoció la doctora Krzyzanowska. "Es un reto evaluar de forma retroactiva el posible efecto clínico de estudios que fueron realizados hace más de 15 años en algunos casos", expresó.

Los investigadores que participaron en los estudios no publicados citaron la falta de tiempo, fondos y otros recursos como las razones más frecuentes por las que no se realizaron las publicaciones. Algunos dijeron que los informes del estudio habían sido enviados para su publicación pero fueron rechazados.

La no publicación de los resultados de los estudios clínicos "rompe el contrato implícito" entre investigadores y pacientes. Estos últimos están motivados a participar, al menos en parte, porque creen que así colaboran con el progreso del saber científico. También traiciona la confianza entre los investigadores y las agencias que brindan financiación, lo cual puede afectar negativamente la provisión de fondos para estudios clínicos futuros, escribieron la doctora Krzyzanowska y sus colegas.

"El término 'negativo' levanta una barrera psicológica que obstaculiza la publicación de los resultados", dijo el doctor Bjorn R. Olsen de la Facultad de Medicina de Harvard, quien es el jefe de redacción del Journal of Negative Results in Biomedicine, una publicación en Internet de libre acceso revisada por expertos. "Los editores y revisores de las revistas están a la búsqueda de resultados que contribuyan al progreso del campo, según su punto de vista". Es posible que se rechacen artículos con resultados negativos debido a que los revisores o los editores atribuyen estos resultados a debilidades en el diseño o la ejecución del estudio, añadió.

Inscripción del estudio

Desde 2007, todos los estudios clínicos que se inician en centros de investigación de los Estados Unidos se deben inscribir por ley en la base de datos pública ClinicalTrials.gov (excepto los estudios de fase I). Desde 2008, los patrocinadores de un estudio tienen un plazo de un año desde la finalización los estudios para enviar un resumen de los resultados a ClinicalTrials.gov.

Estos requisitos garantizan que investigadores, pacientes y público general puedan acceder al resumen de los resultados, aunque estos no aparezcan en publicaciones revisadas por expertos, explicó el doctor Abrams.

De acuerdo con la doctora Krzyzanowska, una revista dedicada a publicar resultados negativos, específicamente en el ámbito oncológico, también podría ser parte de la solución. El doctor Abrams, sin embargo, plantea sus dudas de que una revista dedicada a publicar resultados negativos pueda atraer lectores. Según sugiere, un mejor enfoque sería fomentar que las revistas médicas publiquen informes breves sobre estudios con resultados negativos. Esto sería un incentivo para los investigadores, que de otra manera no tendrían la motivación para dedicarse a escribir informes completos sobre estudios con resultados negativos, si además piensan que estos no van a ser publicados. Estos informes breves brindarían más información sobre los estudios de la que hay disponible en un resumen.

"La ciencia se perjudica cuando no se publican estudios con resultados inconclusos o negativos", dijo el doctor Abrams.

Eleanor Mayfield

Demora en las publicaciones: ¿Cuánto tiempo es prudente esperar?

Además de los estudios que aún no se habían publicado 6 años después de que se presentaran los resúmenes en el congreso anual de ASCO, la doctora Krzyzanowska y sus colegas hallaron que un 13 por ciento de los estudios se publicaron con una demora de 5 años o más desde su presentación.

El efecto que tienen los resultados de los estudios en la atención médica depende de que sean publicados oportunamente, explicó.

"Un resumen de 250 palabras solo menciona brevemente los resultados clave de un estudio, y estos resultados pueden evolucionar entre la presentación del resumen y la publicación del manuscrito final", dijo la doctora Krzyzanowska. "Muchos médicos y agencias patrocinadoras esperan para ver el artículo publicado, que no solo brinda información más detallada sobre el estudio sino también ha sido revisado por expertos de forma rigurosa".

Cuando un resumen presenta los resultados preliminares, la demora de la publicación es comprensible porque se necesita tiempo para que la información evolucione, comentó la doctora Krzyzanowska. "En estudios más completos, la mayoría de las personas está de acuerdo en que un retraso de 5 años o más entre la presentación de un resumen hasta la publicación de los resultados completos es demasiado tiempo, si su objetivo es influir en la atención médica".